1En el principio era la Palabra y la Palabra era con Dios y la Palabra era Dios.2Éste era en el principio con Dios.3Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.4En Él estaba la vida y esa vida era la Luz de todos los hombres.5La luz brilla en la oscuridad y la oscuridad no la extinguió.6Hubo un hombre enviado de Dios, cuyo nombre era Juan.7Él vino como testigo para testificar acerca de la Luz, para que todos pudiesen creer por medio de él.8Juan no era la luz, pero vino para poder testificar acerca de la Luz.9Ésta era la Luz verdadera, que da luz a todo hombre, y esta luz viene al mundo.10Él estaba en el mundo y el mundo fue hecho por medio de Él y el mundo no lo conoció.11Él vino a lo suyo, y los suyos no lo recibieron.12Pero a todos los que le recibieron, quienes creen en su nombre, Él les dió el derecho de ser hijos de Dios.13Estos no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.14Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Hemos visto Su gloria, gloria como del Único que vino del Padre, lleno de gracia y verdad.15Juan testificó acerca de Él y clamaba diciendo: "Éste es de quien yo hablaba: 'El que viene después de mí es más que yo, pues Él era antes que yo.'16Porque de su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia.17Porque la ley fue dada a través de Moisés. La gracia y la verdad llegaron a través de Jesucristo.18Nadie ha visto a Dios en ningún momento. El Hijo Único, quien está en el regazo del Padre, Él lo ha dado a conocer.19Y este es el testimonio de Juan, cuando los judíos le enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén para preguntarle: "¿quién eres tú?"20Libremente les declaró y no negó, sino que confesó: "Yo no soy el Cristo."21Así que ellos le preguntaron: "¿Quién eres entonces? ¿Eres Elías?" Él dijo: "Yo no soy." Ellos dijeron: "¿Eres tú el Profeta?" Él contestó: "No."22Entonces ellos le dijeron: "¿Quién eres tú?, para que podamos dar una respuesta a aquéllos quienes nos enviaron. ¿Qué dices acerca de ti mismo?"23Él dijo: "Yo soy una voz, que clama en el desierto: 'Enderezad el camino del Señor', como dijo Isaías el profeta".24Y los que fueron enviados eran de los fariseos.25Y preguntaron y le dijeron a él: "¿Por qué bautizas, entonces, si no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?"26Y Juan les contestó diciéndoles: "Yo bautizo con agua. Pero, entre ustedes está Uno que ustedes no conocen;27Éste es el que viene después de mí, a quien no soy digno de desatar la correa de su sandalia."28Estas cosas sucedieron en Betania al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.29El próximo día, Juan vio a Jesús acercándose a él y dijo: "¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!30Éste es de quien yo dije: 'Después de mí viene un hombre que es antes que yo, porque era primero que yo.'31Yo no lo conocía, pero por esto yo vine bautizando con agua para que Él pudiera ser revelado a Israel."32Juan testificó, diciendo: "Yo ví el Espíritu descendiendo como una paloma del cielo y permaneció sobre Él.33Y yo no le conocía, pero El que me envió a bautizar en agua me dijo: 'Sobre quien veas el Espíritu descender y permanecer sobre Él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo.'34Yo he visto y testificado que Éste es el Hijo de Dios."35Nuevamente, al otro día, mientras Juan estaba con dos de sus discípulos,36viendo a Jesús pasar, dijo: "¡Mirad, el Cordero de Dios!"37Y los dos discípulos oyéndole decir esto, siguieron a Jesús.38Entonces Jesús se volvió y viendo que le seguían, les dijo: "¿Qué buscan?" Ellos contestaron: "Rabí (que traducido significa 'maestro'), ¿dónde moras?"39Él les dijo: "Vengan y verán." Luego ellos vinieron y vieron dónde vivía; y se quedaron con Él ese día, porque era casi la hora décima.40Uno de los dos que escuchó a Juan hablar y luego siguió a Jesús fue Andrés, el hermano de Simón Pedro.41Él encontró primero a su propio hermano Simón, y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías" (que traducido es Cristo).42Entonces lo trajo a Jesús. Jesús lo miró, y dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan. Tú serás llamado Cefas" (que se traduce Pedro).43El siguiente día, cuando Jesús quiso salir hacia Galilea, encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme."44Felipe era de Betzaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.45Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a Aquél de quien escribió Moisés en la ley y los profetas, a Jesús, el hijo de José de Nazaret."46Natanael le dijo: "¿Podrá alguna cosa buena salir de Nazaret?" Felipe le dijo: "Ven y ve."47Jesús vio a Natanael acercándose a Él y dijo acerca de él: "Miren, un verdadero israelita, en quien no hay engaño!"48Natanael le dijo: "¿de dónde me conoces?" Jesús contestó y le dijo: "Antes de que Felipe te llamara, cuando te encontrabas bajo la higuera, Yo te vi."49Natanael contestó: "¡Rabí, Tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel!"50Jesús contestó y le dijo: "Porque te dije: '¿Te vi debajo de la higuera’, ahora crees? Cosas mayores que éstas verás."51Y Él les dijo: "De verdad, de verdad les digo a ustedes: Que verán el cielo abierto, y los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre."
1Tres días después, hubo una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.2Jesús y sus discípulos fueron invitados a la boda.3Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: "Ellos no tienen vino."4Jesús le dijo: "Mujer, ¿por qué vienes a Mí? Mi tiempo aún no ha llegado."5Su madre les dijo a los sirvientes: "Cualquier cosa que Él les diga, háganlo."6Allí había seis vasijas de piedra, utilizadas para la purificación (lavado ceremonial) de los judíos; en cada vasija cabían de setenta a ciento quince litros.7Jesús les dijo: "Llenen las vasijas con agua." Así que las llenaron hasta el borde.8Entonces les dijo a los sirvientes: "Saquen un poco ahora y llévenlo al maestresala." Y así lo hicieron.9El maestresala probó el agua que había sido convertida en vino, pero no sabía de dónde había venido (pero los sirvientes que habían extraído el agua sabían). Entonces él llamó al novio10y le dijo: "Todo hombre sirve primero el buen vino y cuando ya han tomado bastante, sirve el vino barato. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora."11Esta primera señal la hizo Jesús en Caná de Galilea, y reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.12Después de esto, Jesús, su madre, sus hermanos, y sus discípulos, bajaron a Capernaúm y allí se quedaron por varios días.13La Pascua de los judíos estaba cerca, y Jesús subió a Jerusalén.14Y encontró en el templo a vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas de dinero allí sentados.15Así que preparó un látigo de cuerdas y sacó a todos del templo, incluyendo a las ovejas y los bueyes. Él desparramó las monedas de los cambistas y volcó sus mesas.16les dijo a los que vendían palomas: "Sacad estas cosas de aquí. Dejen de hacer de la casa de Mi Padre un mercado."17Sus discípulos recordaron que estaba escrito: "EL CELO DE TU CASA ME CONSUME".18Entonces las autoridades judías le respondieron: "¿Qué señal nos muestras, ya que haces estas cosas?"19Jesús les respondió: "Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré."20Entonces las autoridades judías dijeron: "¿Tomó cuarenta y seis años construir este templo, y tú lo levantarás en tres días?"21Pero Él hablaba sobre el templo de Su cuerpo.22Así que, después que fue levantado de entre los muertos, sus discípulos recordaron que Él había dicho esto, y creyeron la Escritura y en la palabra que Jesús les había hablado.23Ahora cuando Él se encontraba en Jerusalén en la Pascua, durante la fiesta, muchos creyeron en Su nombre cuando vieron las señales milagrosas que Él hizo.24Pero Jesús no confiaba en ellos porque Él conocía a todos,25porque no necesitaba que nadie le testificara acerca del hombre, porque Él sabía lo que había en el hombre.
1Ahora, había un fariseo el cual se llamaba Nicodemo, un líder judío.2Este hombre vino a Jesús de noche y le dijo: "Rabí, sabemos que eres un maestro enviado por Dios, porque ninguna persona puede hacer las señales que Tú haces a menos que Dios esté con él."3Jesús le contestó: "Verdaderamente te aseguro, a menos que alguien no nazca de nuevo, no podrá ver el reino de Dios."4Nicodemo le dijo: "¿Cómo puede un hombre volver a nacer siendo viejo? ¿Acaso puede el hombre entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? ¿Puede?5Jesús le contestó: "Verdaderamente, a menos que alguien no nazca del agua y del Espíritu, no podrá entrar en el reino de Dios.6Porque lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.7No te maravilles de que te haya dicho: 'Tienes que nacer de nuevo.'8El viento sopla hacia donde quiere, tú escuchas su sonido, pero tú no sabes de dónde viene o hacia dónde va. Así también es todo aquel que es nacido del Espíritu."9Nicodemo preguntó: "¿Cómo pueden ser estas cosas?"10Jesús le respondió: "¿Eres tú maestro de Israel y aun así no entiendes estas cosas?11Verdaderamente, a ti te digo, que hablamos lo que sabemos, y testificamos de lo que hemos visto. Sin embargo, ustedes no reciben nuestro testimonio.12Si les he hablado de cosas terrenales y no creen, ¿cómo creerán si les hablo las cosas celestiales?13Nadie ha subido al cielo excepto Aquél que descendió del cielo: el Hijo del Hombre.14Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado15para que todo el que cree en Él, tenga vida eterna.16Porque Dios amó tanto al mundo, que dió a Su único Hijo, para que cualquiera que cree en Él no muera, sino que tenga vida eterna.17Porque Dios no envió al Hijo al mundo a fin de condenar al mundo, sino para salvar al mundo a través de Él.18Aquel que cree en Él no es condenado, pero aquel que no cree ya es condenado, porque no cree en el nombre del único Hijo de Dios.19Esta es la razón para el juicio: que la Luz ha venido al mundo y los hombres amaron más la oscuridad que la Luz, porque sus obras eran malas.20Porque todo el que hace lo malo odia la Luz y no viene a la Luz para que sus obras no sean expuestas.21Sin embargo, aquel que practica la verdad viene a la Luz para que sus obras, que se realizan en Dios, sean reveladas."22Después de esto, Jesús y sus discípulos fueron a la tierra de Judea. Allí paso algún tiempo con ellos y bautizaba.23Ahora, Juan también estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque había muchas aguas allí. La gente venía a él y eran bautizadas,24porque Juan todavía no había sido puesto en prisión.25Entonces se levantó una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y un judío, acerca de lavarse para ser aceptables a Dios.26Ellos fueron a Juan y le dijeron: "Rabí, el que estaba contigo en el otro lado del Río Jordán, de quien diste testimonio, está bautizando y todos están yendo a Él."27Juan respondió: "Un hombre nada puede recibir a menos que le sea dado desde el cielo.28Ustedes mismos pueden testificar que dije: 'yo no soy el Cristo', sino que dije: 'yo he sido enviado delante de Él.'29La esposa le pertenece al esposo. Mas el amigo del esposo, que está a su lado y lo oye, se goza grandemente por la voz del esposo. Así entonces, este mi gozo es completado.30Es necesario que Él crezca, pero que yo decrezca.31Aquel que viene de arriba, está por encima de todos. Aquel que es de la tierra, de la tierra es y de la tierra habla. Aquel que viene desde el cielo, está sobre todos.32Él testifica de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta Su testimonio.33Aquel que ha recibido su testimonio, ha confirmado que Dios es verdad.34Porque Aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios. Porque Él no da el Espíritu por medida.35El Padre ama al Hijo y le ha dado todas las cosas en su mano.36Aquel que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero aquel que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él."
1Ahora cuando Jesús supo que los fariseos habían oído que Él estaba haciendo y bautizando más discípulos que Juan2(aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos),3Él dejó Judea y regreso nuevamente a Galilea.4Pero era necesario para Él pasar a través de Samaria.5Entonces Él llegó a un ciudad de Samaria, llamado Sicar, cerca de la porción de tierra que Jacob le había dado a su hijo José.6El pozo de Jacob se encontraba allí. Jesús estaba cansado del camino y se sentó junto del pozo. Era cerca de la hora sexta.7Una mujer samaritana vino a sacar agua, y Jesús le dijo: "Dame un poco de agua para beber."8Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar comida.9Entonces la mujer samaritana le dijo a Él: "¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí, que soy una mujer samaritana, algo de beber?" Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanos.10Jesús le contestó a ella: "Si conocieses el don de Dios, y quién es, el que te dice: 'Dame de beber,' tú le pedirías a Él, y Él te daría agua viva."11La mujer le contestó: "Señor, no tienes con que sacarla, y el pozo es profundo. ¿Dónde, entonces, tienes el agua viva?12¿Tú no eres más grande que nuestro padre Jacob, quien nos dio este pozo del cual él mismo tomó, como también lo hicieron sus hijos y su ganado o lo eres?13Jesús le contestó: "Todo el que bebe de esta agua tendrá sed otra vez,14pero quienquiera que tome del agua que Yo le daré, no volverá a tener sed jamás. En cambio, el agua que Yo le daré se volverá una fuente de agua en él, brotando para vida eterna."15La mujer le dijo: "Señor, dame de esta agua para que ya no tenga sed y no tenga que volver aquí a sacar agua."16Jesús le dijo: "Ve, llama a tu esposo, y vuelve acá."17La mujer contestó, diciendo: "No tengo esposo." Jesús le respondió: "Tienes razón al decir: 'No tengo esposo',18porque has tenido cinco esposos, y el que ahora tienes, no es tu esposo. Lo que has dicho es cierto."19La mujer le dijo: "Señor, veo que eres profeta.20Nuestros padres adoraron en esta montaña, pero tú dices que Jerusalén es el lugar donde la gente debe adorar."21Jesús le dijo: "Mujer, créeme, que la hora vendrá en que ustedes no adorarán al Padre ni en esta montaña ni en Jerusalén.22Ustedes adoran lo que no conocen. Nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.23Sin embargo, la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre está buscando a tales personas para que sean sus adoradores.24Dios es espíritu, y la gente que le adora debe adorarle en espíritu y verdad."25La mujer le dijo: "Sé que el Mesías viene, el que es llamado Cristo. Cuando Él venga, Él nos explicará todas las cosas."26Jesús le dijo: "Yo soy, el que habla contigo."27En ese momento sus discípulos regresaron. Ahora, ellos se preguntaban porque Él estaba hablando con una mujer, pero ninguno preguntó: "¿Qué quieres?" o "¿Por qué hablas con ella?"28Así que la mujer dejó su cántaro de agua, y regresó a la ciudad, y dijo a la gente:29"Vengan, vean a un hombre que me ha dicho todas las cosas que he hecho ¿No será éste el Cristo"?30Ellos salieron de la ciudad y vinieron a Él.31Mientas tanto, los discípulos le insistieron diciendo: "Rabí, come."32Pero Él, les dijo: "Tengo una comida para comer que ustedes no conocen."33Así que, los discípulos se decían unos a otros: "¿Nadie le ha traído algo para comer, o ellos sí?''34Jesús les dijo: "Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y completar su trabajo.35¿No dicen ustedes: 'Faltan cuatro meses más y entonces llega la cosecha?' Yo les digo: '¡levanten la mirada y vean los campos, que ya están maduros para la cosecha!36Aquel que cosecha recibe pago y recoge frutos para vida eterna, de manera que el que siembra y el que cosecha puedan regocijarse juntos.37"Pues en esto, el dicho: 'Uno siembra y otro cosecha,' es cierto.38Yo les envié a cosechar lo que no han trabajado. Otros han trabajado, y ustedes han entrado en su labor."39Muchos de los samaritanos en esa ciudad creyeron en Él por lo que la mujer testificó hablando de Él: "Él me dijo todo lo que he hecho."40Así que cuando los samaritanos vinieron a Él, le imploraron que se quedara con ellos, y Él se quedó allí por dos días.41Y muchos más creyeron por Su palabra.42Ellos le decían a la mujer: "No creemos solamente por lo que dijiste, sino que nosotros mismos hemos escuchado, y sabemos que Éste es en verdad el Salvador del mundo."43Después de esos dos días Él salió de allí hacia Galilea.44Porque Jesús mismo había declarado que un profeta no tiene honor en su propia tierra.45Cuando Él llegó a Galilea, los galileos le dieron la bienvenida. Ellos habían visto todas las cosas que Él había hecho en la fiesta, en Jerusalén, porque ellos también habían ido a la fiesta.46Ahora, Él volvió a Caná de Galilea, donde convirtió el agua en vino. Había allí un oficial real cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm.47Cuando escuchó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a Jesús y le imploró que bajara y sanara a su hijo que estaba a punto de morir.48Jesús entonces le dijo: "A menos que vean señales y prodigios, ustedes no creerán."49El oficial le dijo: "Señor, ven antes que mi hijo muera"50Jesús le dijo: "Vete; tu hijo vive." El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue.51Cuando él iba bajando, sus sirvientes le salieron al encuentro, diciéndole que su hijo vivía.52Así que él les preguntó la hora en que comenzó a mejorar. Ellos le contestaron: "Ayer, como a la séptima hora la fiebre lo abandonó."53Entonces el padre se dio cuenta que esa fue la hora en que Jesús le dijo: "Tu hijo vive." Así que él y toda su casa creyeron.54Esta fue la segunda señal que Jesús hizo cuando salió de Judea a Galilea.
1Después de esto, era la fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.2Ahora, en Jerusalén al lado de la puerta de las ovejas, hay un estanque llamado Betesda en hebreo, que tenía cinco pórticos.3Un gran número de personas que estaban enfermas, ciegos, cojos o paralíticos que estaban allí, esperaban el movimiento del agua.4Porque un ángel del Señor bajaba y movía las aguas en ciertos momentos, y cualquiera que entrara al agua, mientras el agua estaba turbulenta, era sanado de cualquier enfermedad que sufriera.5Había allí cierto hombre que había estado enfermo por treinta y ocho años.6Cuando Jesús lo vio acostado allí, y después de darse cuenta que había estado allí por un largo tiempo, Él dijo: "¿Quieres ser sano?"7El hombre enfermo contestó: "Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada. Cuando yo llego, otro entra antes que yo."8Jesús le dijo: "levántate, toma tu camilla, y anda."9De inmediato el hombre fue sanado, tomó su camilla, y caminó. Pero ese día era un día de reposo.10Así que los judíos le dijeron al que fue sanado: "Este es el día de reposo y no te es permitido cargar tu camilla."11Él contestó: "El que me sanó, me dijo: 'Toma tu camilla y anda.'"12Ellos le preguntaron: "¿Quién es el hombre que te dijo: 'Toma tu camilla y anda'?"13Pero, el que fue sanado no sabía quién era; porque Jesús se había ido secretamente, pues había una multitud en el lugar.14Más tarde, Jesús encontró al hombre en el templo y le dijo: "¡Mira tú has sido sanado! No peques más, no sea que algo peor te ocurra."15El hombre se fue y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.16Ahora, por estas cosas, los judíos perseguían a Jesús, porque Él hacía estas cosas en el día de reposo.17Jesús les contestó a ellos: "Mi Padre, hasta ahora trabaja y Yo también trabajo."18Por esto, los judíos procuraban matarle aún más, porque no sólo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios Su Padre, haciéndose igual a Dios.19Jesús les contestó: "De cierto de cierto les digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, excepto lo que Él ve al Padre hacer, porque todo lo que el Padre hace, eso hace el Hijo de igual manera.20Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que Él mismo hace, y Él le mostrará cosas más grandes que éstas para que ustedes se maravillen.21Porque como el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.22Porque el Padre a nadie juzga, sino que ha dado todo juicio al Hijo,23de modo que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió.24Verdaderamente, el que oye Mi palabra y cree al que Me envió tiene vida eterna y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida.25Verdaderamente, les digo que la hora viene, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán.26Porque, así como el Padre tiene vida en Sí mismo, así también Él le ha dado al Hijo tener vida en Sí mismo,27y el Padre le ha dado autoridad al Hijo para ejecutar juicio porque Él es el Hijo del Hombre.28No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas escucharán Su voz29y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que hicieron lo malo, a resurrección de juicio.30Yo no puedo hacer nada por Mí mismo. Como oigo, juzgo, y Mi juicio es justo porque no busco Mi propia voluntad, sino la voluntad del que me envió.31Si Yo doy testimonio de Mí mismo, Mi testimonio no sería verdadero.32Otro es el que testifica acerca de Mí y Yo sé que el testimonio que Él da de Mí es verdadero.33Ustedes han enviado mensajeros a Juan, y él ha testificado de la verdad.34Pero el testimonio que Yo recibo no es de hombre. Yo digo estas cosas para que ustedes puedan ser salvos.35Juan era una lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron gozarse en su luz por un tiempo.36Sin embargo, el testimonio que Yo tengo es más grande que el de Juan, porque las obras que el Padre me ha dado para realizar, las mismas obras que Yo hago, testifican sobre Mí, que el Padre me ha enviado.37El Padre que me envió, Él mismo ha testificado acerca de Mí. Ustedes no han escuchado Su voz ni han visto Su forma en ningún momento.38Y Su palabra no permanece en ustedes, porque no creen en Aquél que Él ha enviado.39Ustedes escudriñan las Escrituras porque en ellas ustedes piensan que tienen vida eterna, y esas mismas Escrituras testifican acerca de Mí,40y ustedes no quieren venir a Mí para que puedan tener vida eterna.41Yo no recibo alabanzas de hombres,42pero Yo he conocido que ustedes no tienen el amor de Dios en ustedes mismos.43He venido en el nombre de Mi Padre y ustedes no me reciben. Si otro viene en su propio nombre, ustedes lo recibirán.44¿Cómo pueden creer, ustedes que aceptan alabanzas unos de otros, pero no buscan la alabanza que viene del único Dios?45No piensen que Yo los acusaré ante el Padre. El que los acusa es Moisés, en quien ustedes han puesto sus esperanzas.46Si creyeran a Moisés, me creerían a Mí porque él escribió acerca de Mí.47Si ustedes no creen a sus escritos, ¿cómo van a creer mis palabras?"
1Después de estas cosas, Jesús se fue al otro lado del Mar de Galilea, también llamado el Mar de Tiberias.2Una gran multitud lo estaba siguiendo, porque estaban viendo las señales que Él hacía en aquellos que estaban enfermos.3Jesús se fue a un lado de la montaña y se sentó allí con sus discípulos.4(Ahora, la Pascua, la fiesta de los judíos, estaba cerca.)5Cuando Jesús levantó Su mirada y vio una gran multitud viniendo hacia Él, le dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para que éstos puedan comer?"6(Pero Jesús dijo esto para probar a Felipe, porque Él sabía lo que Él mismo iba a hacer.)7Felipe le contestó: "Doscientos denarios de pan no serían suficientes para que cada uno tenga aunque sea un poco."8Uno de los discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo a Jesús:9"Aquí hay un niño que tiene cinco hogazas de cebada y dos peces, pero ¿qué son estos entre tantos?"10Jesús dijo: "Hagan que las personas se sienten." (Ahora, había mucha hierba en el lugar.) Así que los hombres se sentaron, cerca de cinco mil en número.11Entonces, Jesús tomó las hogazas y después de dar gracias, los dió a aquéllos que estaban sentados, y de la misma manera los peces, tanto como ellos quisieron.12Cuando se saciaron, Él dijo a sus discípulos: "Junten los pedazos que quedan, para que nada se pierda."13Así que juntaron y llenaron doce cestas con los pedazos que habían quedado de las cinco hogazas de pan de cebada; los pedazos que sobraron de los que habían comido.14Entonces, cuando las personas vieron esta señal que Él hizo, dijeron: "Éste verdaderamente es el profeta que ha de venir al mundo."15Cuando Jesús se dio cuenta que ellos estaban a punto de venir y agarrarlo a la fuerza para hacerlo rey, Él se retiró a solas a la montaña otra vez.16Cuando la tarde llegó, sus discípulos bajaron al mar.17Entrando ellos a una barca, navegaron por el mar hacia Capernaúm. Estaba oscuro a esa hora, y Jesús aún no había llegado a donde ellos.18Y soplaba un fuerte viento y el mar se estaba agitando.19Cuando habían remado cerca de cinco o seis kilómetros, ellos vieron a Jesús caminando sobre el mar acercándose a la barca y tuvieron miedo.20Pero Él les dijo: "¡Soy Yo! No tengan miedo."21Ellos entonces querían recibirlo en la barca e inmediatamente la barca llegó a la tierra a donde se dirigían.22Al próximo día, la multitud que había estado al otro lado del mar, vio que no había otra barca allí, excepto una, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían ido solos.23Sin embargo, había algunas barcas que llegaron desde Tiberias, cerca del lugar donde ellos habían comido el pan, luego de que el Señor había dado gracias.24Cuando la multitud descubrió que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, ellos mismos entraron a las barcas y fueron a Capernaún buscando a Jesús.25Después de haberlo encontrado en el otro lado del mar, ellos le dijeron: "Rabí, ¿cuándo llegaste aquí?"26Jesús les contestó, diciendo: "De cierto, de cierto, ustedes me buscan, no porque vieron señales, sino porque comieron de los panes y se saciaron.27No trabajen por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual el Hijo del Hombre les dará; porque Dios el Padre ha puesto Su sello en Él.28Entonces ellos le dijeron: "¿Qué debemos hacer para poder hacer las obras de Dios?"29Jesús contestó: "Esta es la obra de Dios: que ustedes crean en Aquel a quien Él ha enviado."30Así que ellos le dijeron: "¿Qué señal harás Tú entonces, para que podamos ver y creer en Ti? ¿Qué harás?31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, porque como está escrito: 'DIOS LES DIÓ A COMER PAN DEL CIELO.' "32Luego Jesús les dijo: "De cierto, de cierto os digo, que no fue Moisés quien les dio el pan del cielo, sino que es Mi Padre el que da el verdadero pan del cielo.33Porque el pan de Dios, es el que baja del cielo y da vida al mundo."34Así que ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de este pan."35Jesús les dijo: "Yo soy el pan de vida; el que a Mí viene no tendrá hambre, y el que cree en Mí nunca tendrá sed jamás.36Pero Yo les he dicho que me han visto, y no creen.37Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí, y al que viene a Mí, Yo ciertamente no lo echo fuera.38Porque he bajado del cielo, no para hacer Mi propia voluntad, sino la voluntad del que me envió.39Y ésta es la voluntad del que me envió, que Yo no pierda ni uno de los que Él me ha dado, sino que los resucite en el día final.40Porque ésta es la voluntad de mi Padre, que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tendrá vida eterna y Yo lo resucitaré en el día final."41Entonces los judíos murmuraron de Él porque Él había dicho: "Yo soy el pan que ha bajado del cielo."42Ellos dijeron: "¿No es este Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo, entonces, es que Él dice ahora: 'Yo he bajado del cielo'?"43Jesús contestó: "Dejen de murmurar entre ustedes.44Nadie puede venir a mí a menos que el Padre, quien me envió, lo atraiga a mí, y Yo lo resucitaré en el día final.45Está escrito en los profetas: 'TODOS SERÁN ENSEÑADOS POR DIOS.' Todos los que hayan escuchado y aprendido del Padre vienen a Mí.46No que alguien haya visto al Padre, excepto Aquél que vino de Dios, Éste ha visto al Padre.47De cierto, de cierto os digo, el que cree, tiene vida eterna.48Yo soy el pan de vida.49Los padres de ustedes comieron el maná en el desierto, y murieron.50Éste es el pan que baja del cielo, y el que coma de Él, no morirá.51Yo soy el pan viviente que bajó del cielo. Cualquiera que come de este pan, vivirá para siempre. El pan que Yo les daré es mi carne por la vida del mundo."52Los judíos se enojaron y discutían entre ellos, diciendo: "¿Cómo puede este hombre darnos de Su carne para comer?"53Entonces Jesús les dijo: "De cierto, de cierto les digo, a menos que coman la carne del Hijo del Hombre y beban Su sangre, ustedes no tendrán vida en ustedes mismos.54El que come Mi carne y bebe Mi sangre, tiene vida eterna; y Yo lo resucitaré en el día final.55Porque Mi carne es verdadera comida, y Mi sangre es verdadera bebida.56El que come Mi carne y bebe Mi sangre permanece en Mí, y Yo en Él.57Así como el Padre que da vida Me envió y así como vivo por causa de Mi Padre; así también aquel que come de mí, vivirá también por Mí.58Éste es el pan que ha bajado del cielo, no como el que los padres comieron, y murieron. Quien coma este pan vivirá para siempre."59Esto dijo Jesús en la sinagoga, mientras enseñaba en Capernaúm.60Entonces muchos de sus discípulos que oyeron esto, dijeron: "Ésta es una enseñanza difícil; ¿quién puede aceptarla?"61Porque Jesús mismo sabía que sus discípulos estaban murmurando de esto, les dijo a ellos: "¿Esto los ofende?62Entonces, ¿si vieran al Hijo del Hombre subiendo a donde estaba antes?63Es el Espíritu Quien da vida; la carne nada beneficia. Las palabras que les he hablado son espíritu, y son vida.64Sin embargo, hay algunos de ustedes que no creen." Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que lo traicionaría.65Él dijo: "Es debido a esto que les dije que nadie puede venir a Mí, a menos que le sea dado por el Padre."66A causa de esto, muchos de sus discípulos se fueron y ya no caminaban con Él.67Jesús entonces les dijo a los doce: "¿Quieren irse ustedes también?"68Simón Pedro le contestó: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna,69y hemos creído y sabemos que Tú eres el Santo de Dios."70Jesús les dijo: "¿No los escogí Yo a ustedes, los doce, y uno de ustedes es un diablo?"71Ahora Él hablaba de Judas, el hijo de Simón Iscariote, porque era él, uno de los doce, quien traicionaría a Jesús.
1Después de estas cosas Jesús viajó por Galilea, pero no quería entrar a Judea porque los judíos lo estaban buscando para matarlo.2Ahora, la fiesta de los judíos, la de los Tabernáculos, estaba cerca.3Por lo tanto sus hermanos le dijeron: "Deja este lugar y ve a Judea, para que Tus discípulos también puedan ver las obras que Tú haces.4Ninguno hace algo en privado si él mismo desea darse a conocer abiertamente. Si haces estas cosas, muéstrate Tú mismo al mundo."5Porque ni aún sus hermanos creían en Él.6Por lo tanto, Jesús les dijo: "Mi hora aún no ha llegado, pero cualquier tiempo es bueno para ustedes.7El mundo no los puede odiar a ustedes, pero me odia a Mí, porque Yo testifico de él, que sus obras son malas."8"Ustedes suban a la fiesta; Yo no voy a esa fiesta, porque Mi hora aún no se ha cumplido."9Luego de haberles dicho estas cosas a ellos, permaneció en Galilea.10Pero cuando sus hermanos habían subido a la fiesta, entonces Él también subió, pero no públicamente sino en secreto.11Los judíos lo buscaban en la fiesta y dijeron: "¿Dónde está Él?"12Había mucha discusión entre la multitud acerca de Él. Algunos decían: "Él es un buen hombre." Otros decían: "No, Él lleva a la multitud por mal camino."13Sin embargo, nadie hablaba abiertamente de Él por miedo a los judíos.14Cuando la fiesta estaba a mitad, Jesús subió al templo y comenzó a enseñar.15Entonces los judíos se maravillaron diciendo: "¿Cómo es que este hombre sabe tanto? Él nunca ha sido educado."16Jesús les contestó y dijo: "Mi enseñanza no es Mía, sino que es de Aquél que me envió.17Si alguno desea hacer Su voluntad, él sabrá acerca de esta enseñanza, si viene de Dios o si Yo hablo de Mí mismo.18El que hable de sí mismo busca su propia gloria, pero cualquiera que busque la gloria del que lo envió, esa persona es verdadera, y no hay en Él injusticia.19¿Acaso no les dio Moisés la ley? Sin embargo, ninguno de ustedes la cumple. ¿Por qué ustedes procuran matarme?20La multitud contestó: "¡Tienes un demonio! ¿Quién busca matarte?"21Jesús contestó y les dijo: "Una sola obra hice, y ustedes están maravillados a causa de esto.22Moisés les dio la circuncisión (no porque fuera de Moisés, sino de sus padres); y en el día de reposo ustedes circuncidan a un hombre.23Si un hombre recibe la circuncisión en el día de reposo, de manera que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿por qué ustedes están enojados conmigo porque sané a un hombre en el día de reposo?24No juzguen por la apariencia, sino juzguen rectamente."25Algunos de Jerusalén decían: "¿No es Éste el que buscan para matar?26Y miren, Él habla abiertamente, y ellos nada le dicen. ¿Habrán reconocido los gobernantes que éste es el Cristo?27Pero nosotros sabemos de dónde viene Éste. Mas cuando el Cristo venga, nadie sabrá de dónde viene."28Jesús clamó en el templo, enseñando y diciendo: "Ustedes me conocen y además saben de donde soy. Yo no he venido de Mí mismo, pero Aquél quien me envió es verdadero, y ustedes no lo conocen.29Yo lo conozco porque Yo vengo de Él y Él me envió."30Ellos trataban de arrestarlo, pero ninguno le ponía una mano encima porque Su hora no había llegado.31Pero muchos de la multitud creyeron en Él, y decían: "Cuando el Cristo venga, ¿hará Él más señales de las que Éste ha hecho?32Los fariseos escucharon a la multitud murmurando estas cosas acerca de Jesús, y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron oficiales para arrestarlo.33Entonces Jesús dijo: "Yo estoy con ustedes todavía un poco más de tiempo, y entonces Yo iré a Aquél que me envió."34Ustedes me buscarán, pero no me encontrarán; a donde voy ustedes no podrán venir."35Los judíos entonces decían entre ellos: "¿A dónde irá este hombre que no podamos encontrarlo? ¿Será que se irá a la dispersión entre los griegos y les enseñará a los griegos?36Que es esta palabra que Él dijo: 'Ustedes me buscarán, pero no me encontrarán; ¿a dónde voy ustedes no podrán venir’?"37Ahora en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús, puesto de pie, dijo a gran voz: "Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba.38Aquel que cree en Mí, como dice la escritura, ríos de agua viva brotarán de su vientre."39Pero Él decía esto del Espíritu, el cual los que habían creído en Él habrían de recibir; pues el Espíritu aún no había sido dado porque Jesús todavía no había sido glorificado.40Algunos de la multitud, cuando escucharon estas palabras, dijeron: "Verdaderamente Éste es el Profeta."41Otros decían: "Éste es el Cristo." Pero algunos decían: "¿El Cristo vendrá de Galilea?42¿No han dicho las escrituras que el Cristo vendrá de los descendientes de David y de Belén, la aldea de donde era David?"43Así que surgió una división en la multitud a causa de Él.44Algunos de ellos lo querían arrestar, pero nadie le ponía las manos encima.45Entonces los oficiales regresaron a los principales sacerdotes y fariseos, quienes les dijeron: "¿Por qué no lo trajeron?"46Los oficiales respondieron: "Nunca nadie ha hablado así."47Así que los fariseos les contestaron: "¿Ustedes también han sido engañados?48¿Acaso alguno de los gobernantes le ha creído o alguno de los fariseos?49Pero esta multitud que no conoce la ley, ellos están malditos."50Nicodemo (uno de los fariseos, quien vino a Él anteriormente) les dijo:51"¿Acaso nuestra ley juzga a un hombre antes de escucharlo y sabe lo que ha hecho?"52Ellos contestaron y le dijeron: "¿Eres tú también de Galilea? Busca y mira que ningún profeta viene de Galilea."53Entonces cada uno se fue a su propia casa.
1Jesús fue al Monte de los Olivos.2Temprano en la mañana Él vino al templo otra vez, y toda la gente vino a Él; y sentándose Él, les enseñaba.3Los escribas y los fariseos trajeron a una mujer sorprendida en el acto del adulterio. Ellos la pusieron en el medio.4Entonces ellos le dijeron a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto de adulterio.5Ahora, en la ley Moisés nos mandó a apedrear a tales personas; ¿qué dices Tú sobre ella?"6Ellos decían esto para tentarlo y tener algo de qué acusarlo, pero Jesús se inclinó y escribió en el suelo con Su dedo.7Cuando continuaron preguntándole, Él se paró y les dijo: "El que esté sin pecado entre ustedes, deje que sea éste el primero en arrojarle la piedra a ella."8Nuevamente bajándose, escribió en el suelo con Su dedo.9Cuando ellos escucharon esto, se marcharon uno por uno, comenzando por los más viejos. Finalmente, dejaron a Jesús solo y a la mujer que habían puesto entre ellos.10Jesús se paró y le dijo: "Mujer, ¿dónde están los que te acusan? ¿Nadie te condenó?11Ella dijo: "Nadie, Señor." Jesús le dijo: "Ni Yo tampoco te condeno. Ve y no peques más."12Nuevamente Jesús les habló diciendo: "Yo soy la luz del mundo; el que Me sigue no caminará en oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida."13Los fariseos le dijeron: "Tú das testimonio de Ti mismo; Tu testimonio no es verdadero."14Jesús les contestó y les dijo: "Aún si doy testimonio de Mí mismo, Mi testimonio es verdadero. Sé de dónde vine y adónde voy, pero ustedes no saben de dónde vine ni adónde voy.15Ustedes juzgan según la carne; Yo no juzgo a nadie.16Aún si juzgo, Mi juicio es verdadero porque no estoy solo, porque estoy con el Padre que me envió.17Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.18Yo soy Aquél que da testimonio acerca de Sí mismo, y el Padre que Me envió da testimonio de Mí."19Ellos le dijeron: "¿Dónde está tu Padre?" Jesús contestó: "Ustedes no me conocen a Mí ni a mi Padre; si ustedes me conocieran, también a Mi Padre conocerían."20Él dijo estas palabras en el lugar de las ofrendas mientras enseñaba en el templo, y nadie lo arrestó porque Su hora aún no había llegado.21Él les dijo otra vez: "Yo me voy y me buscarán, y en su pecado morirán. Adonde Yo voy, ustedes no pueden venir."22Los judíos dijeron: "¿Se matará a Sí mismo? ¿Es por eso por lo que dijo: 'Adonde Yo iré ustedes no pueden venir'?"23Jesús les dijo: "Ustedes son de abajo; Yo soy de arriba. Ustedes son de este mundo; Yo no soy de este mundo.24Por lo tanto, Yo les digo a ustedes que morirán en sus pecados. Porque a menos que ustedes crean que YO SOY, ustedes morirán en sus pecados."25Por lo tanto, ellos le dijeron: "¿Quién eres Tú?" Jesús les dijo: "Lo que les he dicho desde el principio.26Yo tengo muchas cosas que hablar y juzgar acerca de ustedes. Sin embargo, Aquél que Me envió es verdadero; y las cosas que he escuchado de Él, estas cosas Yo se las hablo al mundo."27Ellos no entendían que Él les estaba hablando acerca del Padre.28Jesús dijo: "Cuando ustedes levanten al Hijo del Hombre, entonces sabrán que YO SOY, y que Yo no hago nada por Mí mismo. Así como el Padre me enseñó, Yo hablo estas cosas.29Él que me envió está conmigo, y Él no me ha dejado solo, porque Yo siempre hago lo que le agrada."30Mientras Jesús decía estas cosas, muchos creyeron en Él.31Jesús les dijo a aquellos judíos que creyeron en Él: "Si ustedes permanecen en Mi palabra, entonces ustedes son verdaderamente mis discípulos;32y ustedes conocerán la verdad, y la verdad los hará libres."33Ellos le respondieron: "Nosotros somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie; ¿cómo puedes decir: 'Ustedes serán libres'?"34Jesús les respondió: "De cierto, de cierto les digo, que cualquiera que cometa pecado, es esclavo del pecado.35Y el esclavo no permanece en la casa para siempre; el hijo si permanece para siempre.36De este modo, si el Hijo los hace libres, serán verdaderamente libres.37Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham; pero buscan matarme, porque mi palabra no encuentra lugar en ustedes.38Yo les hablo lo que Yo he visto con Mi Padre, y ustedes hacen las que han escuchado de vuestro padre."39Ellos le respondieron y dijeron: "Nuestro padre es Abraham." Jesús les dijo: "Si fueran hijos de Abraham, ustedes harían las obras de Abraham.40Sin embargo, ahora me buscan para matarme, un Hombre que les ha hablado la verdad, la cual he escuchado de Dios. Abraham no hizo esto.41Ustedes hacen las obras de vuestro padre." Ellos le dijeron: " Nosotros no hemos nacido de la inmoralidad sexual; un Padre tenemos: Dios."42Jesús les dijo: "Si Dios fuera vuestro Padre, ustedes me amarían, porque Yo he salido de Dios y estoy aquí; porque no vengo de mí mismo, sino que Él me envió.43¿Por qué no entienden mis palabras? Es porque no pueden escuchar mis palabras.44Ustedes son de vuestro padre, el diablo, y desean hacer los deseos de vuestro padre. Él fue un asesino desde el principio, y no permanece en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando él habla mentira, él habla desde su propia naturaleza; porque él es mentiroso, y el padre de la mentira.45Sin embargo, porque hablo la verdad, ustedes no creen en Mí.46¿Quién de ustedes me acusa de pecado? Si Yo hablo la verdad, ¿por qué no me creen?47Aquél que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oyen ustedes, porque no son de Dios."48Los judíos respondieron y le dijeron: "¿No tenemos razón en decir que Tú eres samaritano y que tienes un demonio?"49Jesús les respondió: "Yo no tengo un demonio; sino que honro a Mi Padre, y ustedes me deshonran a mí.50Yo no busco mi gloria; hay Uno que la busca y juzga.51De cierto, de cierto les digo, si alguno guarda mi palabra, éste nunca verá la muerte."52Los judíos le dijeron: "Ahora sabemos que tú tienes un demonio. Abraham y los profetas murieron; pero tú dices: 'Si alguno guarda mi palabra, éste nunca saboreará la muerte.'53Tú no eres mayor que nuestro padre Abraham quien murió, ¿o lo eres? y los profetas también murieron. ¿Quién te haces a ti mismo?"54Jesús contestó: "Si Yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es ; mi Padre es el que me glorifica, el que ustedes dicen que es su Dios.55Y ustedes no lo han conocido, pero Yo lo conozco a Él. Si Yo dijera: 'Yo no lo conozco a Él', Yo sería como ustedes, un mentiroso. Sin embargo, Yo lo conozco a Él y guardo Su palabra.56El padre de ustedes, Abraham, se regocijó al ver mi día; y lo vio, y se alegró.57Los judíos le dijeron: "Tú no tienes aún cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?"58Jesús les dijo: "De cierto, de cierto les digo: antes que Abraham fuera, YO SOY."59Entonces ellos tomaron piedras para lanzárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.
1Ahora mientras Jesús pasaba, vio a un hombre ciego de nacimiento.2sus discípulos le preguntaron: "Rabí, ¿quién pecó, este hombre o sus padres, para que él naciera ciego?"3Jesús contestó: "Ni él, ni sus padres pecaron, sino para que las obras de Dios se revelaran en él.4Nosotros debemos hacer las obras de Aquél que me envió mientras es de día. La noche viene cuando nadie podrá trabajar.5Mientras estoy en el mundo, Yo soy la luz del mundo. "6Después que Jesús dijo estas cosas, escupió en la tierra, hizo lodo con la saliva y untó el lodo en los ojos del ciego.7Él le dijo: "ve, lávate en el estanque de Siloé (que traducido es 'enviado')." Entonces el hombre fue, y se lavó y volvió viendo.8Entonces los vecinos del hombre y los que lo habían visto previamente como mendigo, decían: "¿No es éste el hombre que solía sentarse y mendigar?9Algunos decían: "Es él." Otros decían: "No, pero se parece a él." Pero él decía: "Soy yo."10Ellos le dijeron: "Entonces, ¿cómo fueron abiertos tus ojos?"11Él les contestó: "El hombre llamado Jesús hizo lodo y me lo untó en los ojos y me dijo: 've a Siloé y lávate.' Pues, fui y me lavé y recobré la vista.12Ellos le dijeron: "¿Dónde está Él?" Él respondió: "Yo no sé."13Ellos llevaron al hombre que era ciego a los fariseos.14Era el día de reposo cuando Jesús hizo el lodo y le abrió los ojos.15Entonces, nuevamente, los fariseos le preguntaron cómo él había recibido la vista. Él les dijo: "Él puso lodo en mis ojos, me lavé y ahora puedo ver."16Algunos de los fariseos dijeron: "Este hombre no es de Dios porque Él no guarda el día de reposo." Otros decían: "¿Cómo puede un hombre que es un pecador hacer tales señales?" Así que hubo una división entre ellos.17Así que le preguntaron al ciego nuevamente: "¿Qué dices sobre Él porque te abrió los ojos?" El hombre ciego dijo: "Es un profeta."18Ahora los judíos aún no creían acerca de él de que era ciego y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista.19Ellos les preguntaron a los padres: "¿Es éste su hijo quien ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo entonces él puede ver?"20Entonces sus padres les contestaron: "Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego.21Cómo ve ahora, nosotros no sabemos, y quién le abrió los ojos, no lo conocemos. Pregúntenle a él. Él es un adulto. Él puede hablar por sí mismo."22Sus padres dijeron estas cosas porque tenían miedo de los judíos. Pues los judíos habían acordado que, si alguien confesara que Jesús era el Cristo, éste debería ser echado de la sinagoga.23Por esto, sus padres dijeron: "Él es un adulto. Pregúntenle a él."24Así que, por segunda vez, ellos llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: "Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que este hombre es pecador."25Entonces ese hombre respondió: "Yo no sé si Él es un pecador. Una cosa sí sé: que yo era ciego, y ahora veo."26Entonces ellos le dijeron: "¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió Él los ojos?27Él les contesto: "¡Ya les he dicho, y no escucharon! ¿Por qué quieren oírlo otra vez? ¿O desean ustedes convertirse en sus discípulos también?28Ellos lo insultaron y dijeron: "Tú eres su discípulo, pero nosotros somos discípulos de Moisés.29Sabemos que Dios ha hablado a Moisés, pero no sabemos de dónde viene Éste."30El hombre les contestó y dijo: "Esto es lo asombroso, que ustedes no sepan de dónde Él es, y aun así Él abrió mis ojos.31Nosotros sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero si alguien es temeroso de Dios y hace su voluntad, Él lo escucha.32Desde que comenzó el mundo, no se ha oído que alguien le abra los ojos a un ciego de nacimiento.33Si este hombre no fuera de Dios, Él no podría hacer nada."34Ellos contestaron diciéndole: "Tú naciste completamente en pecado, ¿y nos estás enseñando a nosotros?" Entonces ellos lo echaron fuera.35Jesús escuchó que lo habían echado fuera de la sinagoga, y encontrándole le dijo: "¿Crees en el Hijo del Hombre?"36Él respondió y dijo: "Quién es, Señor, ¿para que yo pueda creer en Él?"37Jesús le dijo: "Tú lo has visto, y es Él que está hablando contigo."38El hombre dijo: "Señor, yo creo," y lo adoró.39Jesús dijo: "Para juicio Yo vine a este mundo, para que aquellos que no ven puedan ver y para aquellos que ven sean cegados."40Algunos de los fariseos que estaban con Él, escucharon estas cosas y le preguntaron: "¿Nosotros también estamos ciegos?"41Jesús les dijo: "Sí fueran ciegos, no tendrían pecado, pero ahora dicen: 'Nosotros vemos,' así que su pecado permanece.
1"De cierto, de cierto les digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, pero que sube por otro lado, ese hombre es un ladrón y bandido.2Aquel que entra por la puerta, es el pastor de las ovejas.3A éste abre el portero, y las ovejas escuchan su voz, y él llama a las suyas por nombre y las saca afuera.4Cuando ha sacado a todas las suyas, él camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.5Al extraño no seguirán, al contrario, huirán de él porque no conocen la voz de los extraños."6Jesús les habló esta parábola, pero ellos no entendieron qué cosas eran éstas que Él les decía.7Entonces Jesús les dijo nuevamente: "De cierto, de cierto les digo Yo soy la puerta de las ovejas.8Todos los que vinieron antes de Mí, eran ladrones y bandidos, pero las ovejas no los escucharon.9Yo soy la puerta; si alguno entra a través de Mí, éste se salvará. Entrará y saldrá y encontrará pasto.10El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundantemente.11Yo soy el buen pastor. El buen pastor pone Su vida por las ovejas.12El asalariado y que no es pastor y de quien no son propias las ovejas, él ve venir el lobo y abandona las ovejas y escapa, y el lobo las arrebata y las dispersa;13él huye porque es un asalariado y no le importan las ovejas.14Yo soy el buen pastor, y Yo conozco los míos y los míos me conocen.15El Padre me conoce y Yo conozco al Padre, y pongo mi vida por las ovejas.16Tengo otras ovejas que no son de este redil; debo traerlas también, y ellas oirán Mi voz para que haya un rebaño y un pastor.17Es por esto que el Padre me ama: Porque Yo pongo mi vida para volver a tomarla.18Nadie me la quita, sino que Yo de mí mismo la pongo. Tengo autoridad para ponerla, y tengo autoridad para volverla a tomar. Este mandamiento he recibido de Mi Padre."19Una división ocurrió otra vez entre los judíos por causa de estas palabras.20Mucho de ellos dijeron: "Él tiene un demonio y está loco. ¿Por qué le escuchan?"21Otros dijeron: "Éstas no son las palabras de un hombre poseído por un demonio. ¿Puede un demonio abrirles los ojos a los ciegos?"22Entonces era el tiempo de la fiesta de la Dedicación en Jerusalén.23Era invierno, y Jesús caminaba por el pórtico del templo de Salomón.24Entonces los judíos lo rodearon y le dijeron: "¿Cuánto tiempo nos mantendrás en duda? Si Tú eres el Cristo, dínoslo claramente."25Jesús les contestó: "Yo les dije, pero ustedes no creen. Las obras que hago en el nombre de Mi Padre, estas testifican de Mí.26Pero aún, ustedes no creen porque no son mis ovejas.27Mis ovejas oyen mi voz; Yo las conozco, y ellas me siguen.28Yo les doy vida eterna; ellas jamás morirán, y nadie las arrebatará de mi mano.29Mi Padre, quien me las ha dado, es más grande que todos los demás, y nadie se las puede arrebatar de la mano del Padre.30Yo y el Padre somos uno."31Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearlo.32Jesús les contestó: "Yo les he mostrado muchas buenas obras del Padre. ¿Por cuál de estas obras me apedrean?"33Los judíos le contestaron: "Nosotros no te apedreamos por ninguna buena obra, sino por blasfemia, porque Tú, un hombre, te estás haciendo Dios."34Jesús les contestó: "¿No está escrito en su ley: 'YO DIJE: ¿USTEDES SON DIOSES’?35¿Si él los llamó dioses, a quien la palabra de Dios vino (y las escrituras no pueden ser quebrantadas),36ustedes le dicen A quien el Padre separó y envió al mundo ‘: Tú estás blasfemando', porque Yo dije: 'Yo soy el Hijo de Dios'?37Si Yo no estoy haciendo las obras de Mi Padre, no me crean.38Pero, sin embargo, si las estoy haciendo, aunque no me crean a mí, crean en las obras para que conozcan y entiendan que el Padre está en Mí y que Yo estoy en el Padre."39Ellos, nuevamente, trataron de agarrar a Jesús, pero Él se escapó de sus manos.40Jesús se marchó otra vez al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan primero bautizaba, y se quedó allí.41Mucha gente vino a Él y decían: "Juan en verdad no hizo señales, pero todas las cosas que Juan ha dicho sobre este hombre son ciertas."42Mucha gente creyó en Él allí.
1Ahora, un cierto hombre llamado Lázaro estaba enfermo. Él era de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.2Fue María, la que ungió al Señor con perfume y le secó sus pies con sus cabellos, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo.3Las hermanas entonces enviaron a por Jesús diciendo: "Señor, mira, aquel a quien tu amas está enfermo."4Cuando Jesús escuchó esto, Él dijo: "Esta enfermedad no es para muerte, sino para la Gloria de Dios, para que el Hijo de Dios pueda ser glorificado por ello."5Ahora, Jesús amaba a Marta y a su hermana y a Lázaro.6Así que cuando Él escuchó que Lázaro estaba enfermo, Jesús se quedó dos días más en el lugar donde Él estaba.7Entonces después de esto, Él dijo a los discípulos, "Vayamos a Judea otra vez."8Los discípulos le dijeron a Él, "Rabí, ahora los Judíos buscan apedrearte, ¿y otra vez vas allá?"9Jesús contestó: "¿No hay doce horas de luz en el día? Si alguno camina de día, no tropieza, porque él ve, por la luz de este mundo.10Sin embargo, si él camina de noche, tropieza, porque la luz no está en él."11Estas cosas Él dijo, y después de esto les dijo a ellos, "Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero voy para poder despertarlo."12Los discípulos por tanto le dijeron a Él, "Señor, si él se ha dormido, él se recuperará."13Ahora, Jesús había hablado de su muerte, pero ellos pensaron que Él estaba hablando acerca del descanso del sueño.14Entonces Jesús les dijo a ellos claramente, "Lázaro está muerto.15Me alegro por el bien vuestro, que Yo no estuviera allí para que ustedes puedan creer. Vayamos a él."16Tomás, que era llamado Dídimo, les dijo a sus compañeros discípulos, "Vayamos nosotros también para que muramos con él."17Cuando Jesús vino, Él encontró que Lázaro ya estaba en la tumba hacia cuatro días.18Ahora, Betania estaba cerca de Jerusalén, como a ciento ochenta y cinco metros de distancia.19Muchos de los Judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por lo de su hermano.20Entonces Marta, cuando ella escuchó que Jesús venía, fue a encontrarse con Él; pero María permanecía sentada en la casa.21Marta entonces le dijo a Jesús, "Señor, si Tu hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.22Aún así, yo sé que cualquier cosa que le pidas a Dios, Él te la dará."23Jesús le dijo a ella, "Tu hermano resucitará."24Marta le dijo a Él, "Yo sé que él resucitará en la resurrección en el día final."25Jesús le dijo a ella, "Yo soy la resurrección y la vida; Él que cree en Mí, aunque muera, vivirá;26y cualquiera que vive y cree en Mí nunca morirá. ¿Tú crees esto?"27Ella le dijo, "Sí, Señor, yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que viene al mundo."28Cuando ella había dicho esto, se fue y llamó a su hermana María en privado diciéndole: "El Maestro está aquí y te está llamando."29Cuando ella escuchó esto, se levantó rápidamente y fue a Él.30Todavía, Jesús no había llegado a la aldea pues aún estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado.31Así que cuando los Judíos que estaban con ella en la casa y quienes la estaban consolando, vieron a María levantándose rápidamente y saliendo, la siguieron; pensando que ella iba a la tumba a llorar allí.32María entonces, cuando llegó a donde Jesús estaba y lo vio, cayó a sus pies y le dijo: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto."33Cuando Jesús la vio llorando, y los Judíos que vinieron con ella también llorando, Él estaba profundamente conmovido en Su Espíritu y estaba perturbado;34Él dijo: "¿Dónde lo han puesto?" Ellos le dijeron: "Señor, ven y ve."35Jesús lloró.36Entonces, los Judíos dijeron: "¡Vean cuánto Él amaba a Lázaro!"37Pero algunos dijeron: "¿No pudo este hombre, que abrió los ojos a un hombre ciego, también haber hecho que este hombre no muriera?"38Entonces Jesús otra vez, estando profundamente conmovido en sí mismo, fue a la tumba. Ahora bien, era una cueva, y una piedra descansaba contra ésta.39Jesús dijo: "Quiten la piedra." Marta, la hermana de Lázaro, el que había estado muerto, le dijo a Jesús: "Señor, a este momento, el cuerpo se estará descomponiendo, pues él ha estado muerto por cuatro días."40Jesús le dijo a ella: "¿No te dije a ti que, si tu creías, tu verías la Gloria de Dios?"41Así que ellos quitaron la piedra. Jesús alzó sus ojos y dijo: "Padre, Yo te doy gracias porque me escuchaste.42Yo sabía que Tú siempre me escuchas; pero por causa de la multitud que me rodea dije esto, para que ellos puedan creer que Tú Me has enviado."43Después que Él les había dicho esto, exclamó en voz alta: "¡Lázaro, ven fuera!"44El muerto salió, sus pies y manos estaban atados con tiras de tela, y su rostro cubierto con una tela. Jesús les dijo a ellos: "Desátenlo y déjenlo ir."45Entonces, muchos de los Judíos que vinieron a María y vieron lo que Jesús hizo, creyeron en Él;46pero algunos de ellos fueron a los Fariseos y les dijeron las cosas que Jesús había hecho.47Entonces, los sacerdotes principales y los Fariseos reunieron al concilio y dijeron: "¿Qué haremos? Este hombre hace muchas señales.48Si nosotros Lo dejamos así, todos creerán en Él; los Romanos vendrán y nos quitarán ambos, nuestro lugar y nuestra nación."49Sin embargo, un cierto hombre entre ellos, Caifás, quien era el sumo sacerdote ese año, les dijo: "Ustedes no saben nada.50Ustedes no consideran que sea mejor para nosotros que un hombre muera por el pueblo a que toda la nación perezca."51Ahora, él no dijo esto de su propia cuenta; sino que siendo sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús debía morir por la nación;52y no sólo por la nación, sino para que los hijos de Dios que están dispersos puedan reunirse a todos juntos en uno.53Así, desde ese día en adelante, ellos planificaron como llevar a Jesús a la muerte.54Nunca más Jesús caminó abiertamente entre los Judíos, sino que se marchó de allí a una región cercana al desierto, a un pueblo llamado Efraín. Allí se quedó con los discípulos.55Ahora la Pascua de los Judíos estaba cerca, y muchos de la región subieron a Jerusalén antes de la Pascua para ellos mismos purificarse.56Ellos estaban buscando a Jesús, y decían unos a otros mientras ellos estaban en el templo: "¿Qué ustedes piensan? ¿Qué Él no vendrá a la fiesta?"57Ahora, los sacerdotes principales y los Fariseos habían dado una orden que si cualquiera sabía dónde estaba Jesús, éste debía notificarlo para que ellos pudieran arrestarlo.
1Seis días antes de la Pascua, Jesús vino a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Él había levantado de entre los muertos.2Así que ellos le hicieron a Él una cena allí, y Marta estaba sirviendo, y Lázaro era uno de los que estaban recostados a la mesa con Jesús.3Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió los pies de Jesús con él, y secó sus pies con su cabello. La casa se llenó con la fragancia del perfume.4Judas Iscariote, uno de sus discípulos, aquel que lo traicionaría dijo:5"¿Por qué no fue vendido este perfume por trescientos denarios y dado a los pobres?".6Pero, él dijo esto, no porque le preocuparan los pobres, sino porque era un ladrón: él tenía la bolsa de dinero y robaba de lo que se ponía en ella.7Jesús dijo: "Dejadla; pues, para el día de mi sepultura ha guardado esto.8Ustedes siempre tendrán los pobres con ustedes; pero no siempre me tendrán a Mí".9Ahora una gran multitud de los Judíos supieron que Jesús estaba allí, y ellos vinieron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien Jesús había levantado de los muertos.10Los sacerdotes principales conspiraron juntos, para ellos también poder matar a Lázaro;11porque por causa de él muchos de los Judíos se fueron y creyeron en Jesús.12Al siguiente día una gran multitud vino a la fiesta. Cuando ellos oyeron que Jesús venía a Jerusalén,13ellos tomaron ramas de palmeras y fueron a encontrarse con Él, y exclamaron: "¡HOSANNA! BENDITO ES QUIEN VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR, REY DE ISRAEL".14Jesús encontró a un burrito y se sentó en él; como estaba escrito:15"NO TEMAS, HIJA DE SION; MIRA, TU REY ESTÁ VINIENDO, SENTADO SOBRE UN BURRITO".16Sus discípulos no entendieron estas cosas al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, ellos recordaron que estas cosas habían sido escritas acerca de Él y que ellos habían hecho estas cosas para Él.17Ahora la multitud que había estado con Él, cuando había llamado a Lázaro fuera de la tumba y lo había levantado de los muertos, testificaba.18Fue también por esta razón que la multitud fue a recibirlo porque escucharon que Él había hecho esta señal.19Los Fariseos por eso dijeron entre ellos mismos, "Mira, ustedes no pueden hacer nada; mirad, el mundo se ha ido tras Él".20Ahora ciertos Griegos estaban entre aquellos quienes subían a la fiesta a adorar.21Éstos fueron a Felipe, quien era de Betsaida de Galilea, y le preguntaron, diciendo: "Señor, queremos ver a Jesús".22Felipe fue y lo dijo a Andrés; Andrés fue con Felipe, y ellos lo dijeron a Jesús.23Jesús les respondió y dijo: "La hora ha llegado para que el Hijo del Hombre sea glorificado.24De cierto, de cierto Yo les digo, que a menos que el grano de trigo no caiga a la tierra y muera, queda él solo; pero si muere dará mucho fruto.25Él que ama su vida la perderá; pero el que odia su vida en este mundo, la guardará para vida eterna.26Si alguien me sirve, sígame; y donde Yo estoy, ahí también mi servidor estará. Si alguno me sirve, Mi Padre lo honrará.27Ahora mi alma está turbada: ¿qué debería decir? ¿'¿Padre, sálvame de esta hora’? Por esta razón Yo vine a esta hora.28Padre, glorifica Tu nombre". Entonces una voz vino del cielo y dijo, "Yo lo he glorificado y lo glorificaré otra vez".29Entonces la multitud que estaba allí y lo oyó dijo que había sido un trueno. Otros dijeron: "Un ángel le ha hablado a Él".30Jesús respondió y dijo, "Esta voz no ha venido por Mí, sino por ustedes.31Ahora es el juicio de este mundo; ahora el gobernante de este mundo será echado fuera.32Y Yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a Mí mismo".33Él dijo esto para indicar de qué manera moriría.34La multitud le respondió a Él, "Nosotros hemos escuchado de la ley que el Cristo permanecerá por siempre. ¿Cómo puedes decir, 'El Hijo del Hombre' tiene que ser levantado'? ¿Quién es este Hijo del Hombre?".35Jesús entonces les dijo a ellos, "La luz todavía estará con ustedes por un poco más de tiempo. Caminen mientras tengan la luz, para que la oscuridad no los sorprenda. El que camina en la oscuridad no sabe a dónde va.36Mientras tengan la luz, crean en la luz para que sean hijos de luz". Jesús dijo estas cosas y entonces se fue y se escondió de ellos.37Aunque Jesús había hecho muchas señales ante ellos, aún ellos no creían en Él38para que la palabra de Isaías el profeta fuera cumplida, en la cual él dijo, "SEÑOR, ¿QUIÉN HA CREÍDO LO QUE ESCUCHARON DE NOSOTROS? ¿A QUIÉN EL BRAZO DEL SEÑOR HA SIDO REVELADO?".39Por esta razón ellos no podían creer, pues Isaías también había dicho,40"ÉL HA CEGADO SUS OJOS, Y ÉL HA ENDURECIDO SUS CORAZONES; DE OTRA MANERA ELLOS VERÍAN CON SUS OJOS Y ENTENDERÍAN CON SUS CORAZONES, Y SE CONVERTIRÍAN Y YO LOS SANARÍA".41Isaías dijo estas cosas porque él vio la gloria de Jesús y habló de Él.42Pero a pesar de eso, muchos de los gobernantes creyeron en Jesús; pero por causa de los Fariseos, ellos no lo admitieron para que no fuesen rechazados de la sinagoga.43Ellos amaron más las alabanzas que vienen de la gente que la alabanza que viene de Dios.44Jesús exclamó y dijo, "Él que cree en Mí, no solo cree en Mí, sino también en Él que me envió,45y el que me ve a Mí, ve a quien me envió''.46Yo he venido como una luz al mundo, para que quien crea en Mí no permanezca en la oscuridad.47Si alguno escucha Mis palabras, pero no las guarda, Yo no lo juzgo; porque Yo no he venido a juzgar al mundo, sino para salvar al mundo.48El que me rechaza a Mí y no recibe Mis palabras, tiene quien lo juzga: es la palabra que Yo he hablado la que le juzgará a él en el último día.49Pues Yo no hable por mi propia cuenta, sino que es el Padre quien me envió, quien me ha dado mandamiento sobre qué decir y qué hablar.50Y sé que este mandamiento es vida eterna; pues lo que hablo tal como Él Padre me ha dicho a Mí, así lo hablo".
1Ahora, antes de la Fiesta de la Pascua, cuando Jesús supo que Su hora ya había llegado y que Él debería salir de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.2Ahora, el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, traicionar a Jesús.3Él sabía que el Padre había entregado todas las cosas en sus manos, y que Él había venido de Dios y a Dios iba.4Él se levantó de la cena y se quitó Su ropa exterior. Después cogió una toalla y se la envolvió alrededor de sí.5Entonces Él derramó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla que había puesto alrededor de sí.6Él vino a Simón Pedro, y Pedro le dijo: "¿Señor, vas a lavar tú mis pies?"7Jesús le contestó y le dijo a Él: "Lo que yo estoy haciendo a ustedes, no lo entienden ahora, pero lo entenderán después."8Pedro le dijo: "Tú jamás vas a lavar mis pies". Jesús le contestó: "Si yo no te lavo, tú no tendrás parte conmigo."9Simón Pedro dijo a Él: "Señor, no solamente lava mis pies, sino mis manos y mi cabeza también."10Jesús le dijo a él: "El que está bañado no tiene necesidad, excepto de lavar sus pies, pues está completamente limpio; y ustedes limpios están, pero no todos."11(Porque Jesús sabía quién lo iba a traicionar; por eso Él dijo: "No todos ustedes están limpios.")12Cuando Jesús había lavado sus pies y cogió Su ropa, se sentó otra vez y les dijo a ellos: "¿Saben lo que les he hecho ?13Ustedes me llaman 'Maestro' y 'Señor', y están hablando correctamente, porque Yo lo Soy.14Si Yo pues, el Señor y el Maestro, he lavado sus pies, ustedes también deben lavar los pies uno del otro.15Porque yo les he dado ejemplo para que ustedes hagan también así, como yo, les he hecho a ustedes.16De verdad, de verdad les digo, un siervo no es mayor que su Señor; tampoco es un mensajero mayor que la persona que lo envió.17Si saben estas cosas, serán bienaventurados si las hacen.18Yo no estoy hablando acerca de todos ustedes, porque Yo conozco aquellos a quienes he escogido; pero Yo digo esto para que las escrituras sean cumplidas: 'EL QUE COME MI PAN, LEVANTÓ SU TALÓN CONTRA MÍ.'19Yo les digo esto ahora antes de que pase, para que cuando suceda, crean que YO SOY.20De verdad, de verdad les digo, el que recibe a cualquiera que Yo envié, me recibe a Mí, y el que me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envió."21Cuando Jesús dijo esto, se estremeció en su espíritu, y Él testificó y dijo: "De verdad, de verdad les digo que uno de ustedes me traicionará."22Los discípulos se miraron los unos a los otros, preguntándose de quién estaba Él hablando.23Uno de los discípulos, el que Jesús amaba, estaba recostado a la mesa sobre el pecho de Jesús.24Simón Pedro, por lo tanto, hizo señales a este discípulo y le dijo: "Preguntalé de quién está hablando."25Así que él se inclinó hacia el pecho de Jesús y le dijo a Él: "Señor, ¿quién es?"26Entonces Jesús contestó: "Es aquel para quien Yo mojaré el pedazo de pan y se lo daré." Así que cuando Él había mojado el pedazo de pan, se lo dió a Judas, hijo de Simón Iscariote.27Y entonces, después del bocado de pan, Satanás entró en él. Así que Jesús le dijo a él: "Lo que tú vas a hacer, hazlo rápidamente."28Pero, nadie recostado a la mesa sabía por qué Él dijo esto a él.29Algunos pensaron que era porque Judas tenía la bolsa de dinero, ya que Jesús le dijo a él: "Compra las cosas que necesitamos para la fiesta", o que él debía dar algo para los pobres.30Después que Judas recibió el pan, él salió inmediatamente. Era de noche.31Cuando Judas se fue, Jesús dijo: "Ahora el Hijo del Hombre es glorificado, y Dios es glorificado en Él;32Si Dios fue glorificado en Él, también Dios le glorificará en Él mismo, y enseguida le glorificará.33Hijitos, Yo todavía estoy con ustedes por un poco de tiempo. Ustedes me buscarán, y como dije a los judíos, también a ustedes les digo: 'A donde Yo voy, ustedes no pueden venir.'34Yo les estoy dando un nuevo mandamiento, que deben amarse unos a otros; así como Yo los he amado, así también deben amarse unos a otros.35Por esto todos sabrán que ustedes son mis discípulos, si ustedes tienen amor unos por otros."36Simón Pedro le dijo a Él: "Señor, ¿a dónde vas Tú?" Jesús contestó: "A donde Yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero tú vas a seguirme después."37Pedro le dijo a Él: "Señor, ¿por qué yo no puedo seguirte ahora? Yo entregaría mi vida por Ti."38Jesús contestó: "¿Entregarías tu vida por Mí? De verdad, de verdad te digo, el gallo no cantará antes que tú me hayas negado tres veces."
1"No dejen que se turbe su corazón. Crean en Dios; también crean en Mí.2En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuese así, Yo se los hubiese dicho, porque voy a preparar un lugar para ustedes.3Si yo me voy, y preparo un lugar para ustedes, yo regresaré y los recogeré Yo mismo para que donde Yo este, ustedes estén también.4Ustedes saben el camino a donde Yo voy."5Tomás le dijo a Jesús: "Señor, nosotros no sabemos para donde vas; ¿cómo podemos saber el camino?"6Jesús le dijo a él: "Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre excepto por medio de Mí.7Si me hubieran conocido, también habrían conocido a mi Padre. Desde ahora lo conocen y lo han visto."8Felipe le dijo a Jesús: "Señor, muéstranos al Padre y eso será suficiente para nosotros."9Jesús le dijo a él: "He estado con ustedes por tanto tiempo, ¿y aún no me conoces, Felipe? Cualquiera que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decir: 'Muéstranos al Padre'?10¿No crees tú que Yo estoy en el Padre y el Padre está en Mí? Las palabras que Yo les hablo, no las hablo desde mi propia autoridad, sino es el Padre viviendo en Mí, quien hace su trabajo.11Creéme, que Yo soy en el Padre, y el Padre es en Mí, o si no, crean por las obras mismas.12De verdad, de verdad, Yo les digo, el que cree en Mí, hará las obras que Yo hago, y él hará también mayores obras, porque Yo me voy al Padre.13Cualquier cosa que pidan en Mi nombre, Yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.14Si me piden cualquier cosa en Mi nombre, Yo lo haré.15Si ustedes me aman, guardarán Mis mandamientos.16Y Yo oraré al Padre, y Él les dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre:17el Espíritu de verdad. A quien el mundo no puede recibir, porque no lo ven, ni lo conocen. Pero ustedes lo conocen, pues Él está con ustedes y estará en ustedes.18Yo no los dejaré solos; Yo volveré a ustedes.19En un poco tiempo, y el mundo no me verá más, pero ustedes me verán. Porque Yo vivo, ustedes también vivirán.20En ese día conocerán que Yo soy en mi Padre, y que ustedes están en Mí, y que Yo estoy en ustedes.21Aquel que tenga mis mandamientos y los guarda, ése es quien me ama; y quien me ama será amado por Mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él."22Judas (no el Iscariote) le dijo a Jesús: "Señor, ¿por qué es que te manifestarás a nosotros, pero no al mundo?"23Jesús contestó y le dijo a él: "Si alguno Me ama, Mi palabra guardará, y Mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él.24Aquel que no me ama, no guarda Mi palabra; y la palabra que ustedes escuchan no proviene de Mí, sino del Padre que me envió.25Yo les he dicho estas cosas a ustedes, mientras permanezco con ustedes.26Sin embargo, el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, Él les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que Yo les dije.27les dejo paz a ustedes, Yo les doy Mi paz; Yo no la doy como el mundo la da. No dejen que se turbe sus corazones, y no tengan miedo.28Ustedes escucharon que les dije: 'Yo me voy, y volveré a ustedes.' Si me amaran, se alegrarían porque Yo voy al Padre, pues el Padre es mayor que Yo.29Ahora se los he dicho antes de que suceda, para que cuando suceda, crean.30Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque el gobernante de este mundo viene. Él no tiene poder sobre Mí,31pero para que el mundo conozca que Yo amo al Padre, hago tal como el Padre me ha mandado, levantémonos y vayámonos de aquí."
1"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.2Él quita toda rama que en Mí no produce fruto, y Él poda cada rama que produce fruto, para que produzca más fruto.3Ustedes ya están limpios por el mensaje que Yo les he hablado.4Permanezcan en Mí, y yo en ustedes. Así como la rama no puede dar fruto por sí misma, a menos que permanezca en la vid, así tampoco ustedes podrán, si no permanecen en Mí.5Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece en Mí y Yo en él, esa persona dará mucho fruto, porque separado de Mí no podrán hacer nada.6Si alguno no permanece en Mí, ése es lanzado fuera como una rama y se seca; y ellos, recogen las ramas y las echan al fuego, y son quemadas.7Si ustedes permanecen en Mí, y si mis palabras permanecen en ustedes, pidan cualquier cosa que deseen, y les será hecho.8Mi Padre es glorificado en esto: en que ustedes den mucho fruto y que sean ustedes mis discípulos.9Así como el Padre me ha amado, Yo también los he amado; permanezcan en mi amor.10Si ustedes guardan mis mandamientos, ustedes permanecerán en mi amor, así como Yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en Su amor.11Yo les he hablado estas cosas para que mi gozo esté en ustedes y para que su gozo sea completo.12Este es mi mandamiento, que ustedes se amen unos a otros, así como Yo los he amado.13Ninguno tiene mayor amor que éste, que de su vida por sus amigos.14Ustedes son mis amigos si hacen las cosas que Yo les mando.15Ya no los llamó siervos, porque el siervo no sabe lo que su amo hace. Yo los he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, las he dado a conocer a ustedes.16Ustedes no me escogieron a Mí, pero yo los escogí a ustedes, para que así vayan y den fruto, y su fruto permanezca, para que cualquier cosa que pidan al Padre en mi nombre, Él se las dará.17Estas cosas les he mandado: que se amen unos a otros.18Si el mundo los odia a ustedes, sepan que, a Mí, me ha odiado antes que ustedes.19Si ustedes pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como suyo. Pero porque ustedes no son del mundo y porque yo los escogí del mundo, por eso el mundo los odia.20Recuerden la palabra que les dije: 'Un siervo no es mayor que su amo.' Si a Mí me persiguieron, a ustedes también los perseguirán; si ellos guardaron mi palabra, ellos también guardarán la de ustedes.21Pero ellos les harán estas cosas por causa de mi nombre, porque ellos no conocen a Aquel que me envió.22Si yo no hubiese venido y hablado a ellos, ellos no tendrían pecado, pero ahora ellos no tienen excusa por sus pecados.23El que me odia a Mí, también odia a mi Padre.24Si yo no hubiese hecho las obras que nadie más hizo entre ellos, ellos no tendrían pecado, pero ya han visto y me odian a Mí y a mi Padre.25Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: 'ELLOS ME ODIARON SIN CAUSA.'26Cuando el Consolador, a quien enviaré a ustedes del Padre, esto es, el Espíritu de verdad, quien procede del Padre, venga, Él dará testimonio de Mí.27También ustedes testificarán porque han estado conmigo desde el principio.
1"Les he hablado estas cosas a ustedes para que no tropiecen.2Ellos los echarán de las sinagogas. Pero la hora se acerca cuando cualquiera que los mate pensará que está ofreciendo un servicio a Dios.3Ellos harán estas cosas porque no han conocido al Padre ni a Mí.4Les he hablado estas cosas a ustedes, para que cuando llegue su hora, ustedes recordarán que Yo les hable acerca de ellos. No les hable acerca de estas cosas en el principio porque Yo estaba con ustedes.5Pero ahora voy a Aquel que me envió, sin embargo, ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?'6Pero porque Yo les he dicho estas cosas a ustedes, tristeza ha llenado su corazón.7Pero les digo la verdad: es mejor para ustedes que Yo me vaya. Pues si Yo no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes, pero si me voy, lo enviaré a ustedes.8Cuando Él venga, el Consolador probará al mundo que está equivocado, acerca del pecado, de justicia y de juicio,9de pecado, porque no creen en Mí;10de justicia, porque Yo voy al Padre y ustedes no me verán más;11y de juicio, porque el gobernante de este mundo ha sido juzgado.12Tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las entenderían ahora.13Pero cuando Él, el Espíritu de Verdad, venga, Él los guiará en toda la verdad, porque Él no hablará por Sí mismo. Pero Él dirá cualquier cosa que Él escuche, y Él les dirá a ustedes lo que vendrá.14Él me glorificará, pues Él tomará de lo que es Mío y se las declarará a ustedes.15Todas las cosas que el Padre tiene son mías. Por tanto, Yo dije que el Espíritu tomará de lo que es Mío y se las declarará a ustedes.16En un poco más de tiempo ustedes no me verán más, y después de otro poco más de tiempo, ustedes me verán."17Entonces, algunos de sus discípulos se dijeron uno al otro: "¿Qué es esto que Él nos dice: 'En un poco más de tiempo ustedes no me verán más, y después de otro poco más de tiempo, ustedes me verán,' y 'Porque Yo voy al Padre'?"18Ellos se decían: "¿Qué es esto que Él dice: 'Un poco más de tiempo'? No sabemos de qué Él está hablando."19Jesús vio que ellos querían preguntarle, y Él les dijo: "¿Es esto lo que se preguntan entre ustedes sobre lo que Yo que dije: 'En un poco más de tiempo, ustedes no me verán más y después de un poco más de tiempo, me verán'?20De verdad, de verdad les digo, ustedes llorarán y lamentarán, pero el mundo se regocijará; ustedes estarán llenos de tristeza, pero su pena se convertirá en gozo.21Cuando una mujer da a luz, ella tiene tristeza porque su hora ha llegado, pero cuando ha dado a luz al niño, ella ya no recuerda su dolor debido a su alegría de que un hombre ha nacido en el mundo.22Así que ustedes tienen tristeza ahora, pero Yo los veré de nuevo, y su corazón se regocijará, y nadie podrá quitar de ustedes su alegría.23En ese día ustedes no me pedirán nada. De verdad, de verdad les digo, si ustedes piden cualquier cosa del Padre en mi nombre, Él se las dará.24Hasta ahora ustedes no han pedido nada en Mi nombre. Pidan, y recibirán, para que su gozo sea cumplido.25Yo les he hablado estas cosas en lenguaje figurado, pero la hora está llegando cuando ya no les hablaré más en lenguaje figurado, pero en cambio les diré claramente acerca del Padre.26En ese día ustedes pedirán en Mi nombre y Yo no les digo que oraré al Padre por ustedes,27pues el Padre mismo los ama porque ustedes me han amado y porque han creído que Yo vine del Padre.28Yo vine del Padre, y he venido al mundo. De nuevo, Yo estoy dejando el mundo y voy al Padre."29Sus discípulos dijeron: "Ves, ahora estás hablando claro; no estás hablando en lenguaje figurado.30Ahora sabemos que Tú sabes todas las cosas, y que no tienes necesidad de que nadie te haga preguntas. Por esto, creemos que has venido de Dios.31Jesús les contestó: "¿Ahora creen?"32Miren, se acerca la hora, sí, y sin duda, ha llegado, cuando ustedes serán dispersados, cada uno a sus propias casas, y me dejarán solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo.33Les he hablado estas cosas a ustedes para que en Mí puedan tener paz. En el mundo ustedes tienen problemas, pero tengan valor: Yo he vencido al mundo."
1Después que Jesús dijo estas cosas, Él levantó sus ojos a los cielos y dijo: "Padre, la hora ha llegado; glorifica a Tu Hijo para que el Hijo te glorifique,2así como Tú le diste autoridad sobre toda carne para que Él pueda dar vida eterna a todos aquellos que le has dado.3Esta es la vida eterna: que ellos te conozcan, el único Dios verdadero, y a quien Tú has enviado, Jesucristo.4Yo te glorifiqué en la tierra. He terminado la obra que Tú me has dado para hacer.5Ahora, Padre, glorifícame junto contigo mismo con la gloria que Yo tuve contigo antes que el mundo fuera creado.6Yo revele Tu nombre a las personas a quien Tú me diste del mundo. Ellos eran tuyos; y Tú me los diste a Mí, y ellos han guardado Tu palabra.7Ahora ellos saben que todo lo que me has dado viene de ti,8porque Yo les he dado a ellos todas las palabras que me has dado. Ellos las recibieron y verdaderamente supieron que Yo vine de ti, y ellos creyeron que Tú me enviaste.9Yo oro por ellos. No oro por el mundo sino por aquellos que Tú me has dado, porque ellos son Tuyos.10Todas las cosas que son Mías son Tuyas, y las tuyas son Mías, y Yo soy glorificado en ellas.11Yo no estoy más el mundo, pero estas personas están en el mundo, y yo estoy yendo a Ti. Padre Santo, guárdalos en Tu nombre que me has dado para que ellos sean uno, así como Nosotros somos uno.12Mientras estaba con ellos, Yo los guardé en Tu nombre que Tú me has dado. Yo los protegí, y ninguno de ellos ha sido destruido, excepto el hijo de destrucción, para que las escrituras pudieran ser cumplidas.13Ahora estoy yendo a ti; pero Yo estoy diciendo estas cosas en el mundo para que ellos puedan tener mi gozo completado en ellos mismos.14Yo les he dado a ellos Tu palabra; el mundo los ha odiado porque ellos no son del mundo, así como Yo no soy del mundo.15Yo no pido que los quites del mundo, sino que los guardes del maligno.16Ellos no son del mundo, así como Yo no soy del mundo.17Sepáralos a ellos por medio de la verdad. Tu palabra es verdad.18Así como Tú me enviaste al mundo, así Yo los he enviado al mundo.19Por su causa Yo me he separado para que ellos mismos puedan también ser separados en verdad.20No oro solamente por éstos, pero también por aquellos que creerán en Mí a través de su palabra21para que ellos puedan ser todos uno, así como Tú, Padre, estás en Mí, y Yo estoy en Ti. Yo oro que ellos puedan también estar en nosotros para que el mundo crea que Tú me has enviado.22La gloria que me has dado, Yo se las he dado a ellos, para que ellos puedan ser uno, así como nosotros somos uno;23Yo en ellos, y Tú en Mí. Para que ellos puedan ser completos en uno; para que el mundo conozca que Tú me enviaste, y los amaste, así como Tú me amaste.24Padre, Yo quiero que aquellos que Tú me has dado a Mí también estén conmigo donde Yo estoy para que ellos vean Mi gloria, la cual Tú me has dado. Porque Tú me has amado antes de la creación del mundo.25Padre Justo, el mundo no te conoció, pero Yo te conozco; y éstos conocen que Tú me enviaste.26Yo he dado a conocer Tu nombre a ellos, y Yo lo daré a conocer para que el amor con que Tú me has amado esté en ellos, y Yo esté en ellos."
1Después que Jesús dijo estas palabras, Él salió con sus discípulos al otro lado del valle de Cedrón, donde había un huerto al cual Él y sus discípulos entraron.2Ahora Judas, quien iba a traicionarlo, también conocía el lugar, ya que Jesús a menudo iba allí con sus discípulos.3Entonces Judas, habiendo recibido un grupo de soldados de los sacerdotes principales y de los fariseos, y oficiales, llegaron allí con linternas, antorchas y armas.4Entonces Jesús, que sabía todas las cosas que estaban sucediendo, fue adelante y les preguntó: "¿A quién están buscando?"5Ellos le contestaron: "Jesús de Nazaret." Jesús les dijo: "Yo Soy." Judas, quien lo traicionó, estaba también parado con los soldados.6Así que cuando Él les dijo: "Yo Soy," ellos retrocedieron y cayeron a la tierra.7Entonces Él volvió a preguntarles: "¿A quién están buscando?" Ellos volvieron a responder, "Jesús de Nazaret."8Jesús contestó: "Yo les dije que Yo Soy. Así que, si me están buscando a Mí, dejen ir a éstos."9Esto fue para que se cumpliera la palabra que Él dijo: "DE AQUELLOS QUE ME DISTE, NO PERDÍ NINGUNO."10Entonces Simón Pedro, quien tenía una espada, la sacó y golpeó al sirviente del sumo sacerdote y cortó su oreja derecha. El nombre del sirviente era Malco.11Jesús le dijo a Pedro: "Pon la espada de vuelta en su funda. ¿Acaso no he de beber la copa que el Padre me ha dado?"12Así que el grupo de soldados y el capitán, y los oficiales de los judíos, agarraron a Jesús y lo ataron.13Ellos lo llevaron primero a Anás, quien era el suegro de Caifás, quien era el sumo sacerdote ese año.14Ahora Caifás era quien había dado el consejo a los judíos que era mejor que un hombre muriera por el pueblo.15Simón Pedro siguió a Jesús, al igual que otro discípulo. Ahora ese discípulo era conocido del sumo sacerdote, y él entró con Jesús a la corte del sumo sacerdote;16pero Pedro estaba parado a la puerta afuera. Así que el otro discípulo, quien era conocido por el sumo sacerdote, salió y habló a la portera y él entró a Pedro.17Entonces la sierva, la portera, dijo a Pedro: "¿No eres tú también uno de los discípulos de este hombre?" Él dijo: "No lo soy."18Ahora los siervos y los guardias estaban parados allí; y ellos habían hecho un fuego, porque estaba frío, y ellos se estaban calentando. Pedro también estaba con ellos, parado y calentándose.19El sumo sacerdote entonces preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y sus enseñanzas.20Jesús le contestó: " Yo he hablado abiertamente al mundo. Yo siempre he enseñado en sinagogas y en el templo donde todos los judíos se reúnen. No he dicho nada en secreto.21¿Por qué me preguntas? Pregúntales a aquellos que me han escuchado sobre lo que dije. Mire, esas personas saben las cosas que dije."22Cuando Jesús había dicho esto, uno de los oficiales parado allí golpeó a Jesús y dijo: "¿Es así como contestas al sumo sacerdote?"23Jesús le contestó: "Si Yo hable incorrectamente, da testimonio de lo incorrecto, pero si hable correctamente, ¿por qué me golpeas?"24Anás entonces envió a Jesús atado a Caifás, el sumo sacerdote.25Ahora Simón Pedro estaba parado y calentándose. Las personas entonces le dijeron: "¿No eres tú también uno de sus discípulos?" Él lo negó y dijo: "Yo no lo soy."26Uno de los sirvientes del sumo sacerdote, quien era un pariente del hombre al que Pedro le había cortado la oreja, dijo: "¿No te vi yo en el huerto con Él?"27Pedro entonces lo volvió a negar e inmediatamente el gallo cantó.28Entonces ellos llevaron a Jesús desde Caifás al cuartel del gobierno. Era temprano en la mañana, y ellos mismos no entraron al palacio del gobernador para que ellos no se contaminaran y pudieran comer la Pascua.29Entonces Pilato salió hasta donde ellos y dijo: "¿Qué acusación están trayendo ustedes contra este hombre?"30Ellos le respondieron y le dijeron: "Si este hombre no fuera malhechor, nosotros no te lo habríamos entregado."31Pilato entonces les dijo: "Llévenlo ustedes, y júzguenlo de acuerdo con su ley." Los judíos le dijeron: "No nos es permitido dar muerte a ningún hombre."32Ellos dijeron esto para que la palabra de Jesús fuera cumplida, la palabra que Él había dicho que indicaba la clase de muerte que iba a morir.33Entonces Pilato entró al cuartel del gobierno de nuevo y llamó a Jesús y le dijo a Él: "¿Eres Tú el Rey de los Judíos?"34Jesús le contestó: "¿Hablas por ti mismo, u otros te hablaron acerca de Mí?"35Pilato respondió: "No soy un judío, ¿o sí? Tu propia nación y el jefe de los sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?"36Jesús contestó: "Mi reino no es de este mundo. Si Mi reino fuera parte de este mundo, entonces mis siervos pelearían para que Yo no fuera entregado a los judíos. Pero ahora Mi reino no viene de aquí."37Pilato entonces le dijo a Él: "¿Entonces, eres Tú un rey? Jesús contestó: "Tú dices que Yo soy rey. Para este propósito he nacido Yo, y por este propósito he venido a este mundo para poder dar testimonio de la verdad. Todo aquel que pertenece a la verdad escucha Mi voz."38Pilato le dijo a Él: "¿Qué es la verdad?" Cuando dijo esto, él salió otra vez a los judíos y les dijo: "No encuentro ningún delito en este hombre.39Ustedes tienen la costumbre de que les suelte a un hombre en la Pascua. Así que, ¿quieren que les suelte a ustedes al Rey de los judíos?"40Entonces ellos gritaron y dijeron: "No a este hombre, sino a Barrabás." Barrabás era un ladrón.
1Entonces Pilato tomó a Jesús y lo azotó.2Los soldados tejieron una corona de espinas. Ellos la colocaron en la cabeza de Jesús y lo vistieron con una vestidura púrpura.3Vinieron a Él y dijeron: "¡Salve, Rey de los judíos!" y ellos le abofetearon.4Entonces Pilato salió otra vez y dijo a la gente: "Vean, yo lo estoy trayendo afuera a ustedes para que ustedes puedan saber que yo no encuentro ninguna culpa en Él".5Salió Jesús, llevando puesta la corona de espinas y la vestidura púrpura. Entonces Pilato dijo a ellos: "¡Vean, al Hombre!"6Por lo tanto, cuando los principales sacerdotes y los oficiales vieron a Jesús, ellos exclamaron y dijeron: "¡Crucifíquenlo, crucifíquenlo!" Pilato les dijo a ellos: "Tómenlo ustedes mismos y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa en Él."7Los judíos le contestaron: "Nosotros tenemos una ley, y de acuerdo con esa ley, Él tiene que morir porque Él se proclamó a sí mismo el Hijo de Dios."8Cuando Pilato escuchó esa declaración, él tuvo aún más temor,9y entró en el cuartel del gobierno otra vez y dijo a Jesús: "¿De dónde vienes?" Sin embargo, Jesús no le respondió.10Pilato entonces le dijo a Él: "¿Tú no me hablas a mí? ¿Acaso no sabes Tú, que tengo el poder para dejarte libre, y poder para crucificarte?"11Jesús le contestó: "Tú no tienes ningún poder sobre Mí excepto el que te ha sido dado de lo alto. Así que, aquel que me entregó a ti tiene el mayor pecado."12Ante esta respuesta, Pilato trató de dejarle libre, pero los judíos levantaron su voz diciendo: "Si tú sueltas a este hombre, tú no eres amigo del César, cualquiera que se hace a sí mismo rey habla en contra del César."13Cuando Pilato escuchó estas palabras, él trajo a Jesús afuera y se sentó en la silla del tribunal en un lugar llamado "El Empedrado", pero en hebreo, "Gábata".14Ahora era el día de la preparación de la Pascua, como la hora sexta. Pilato les dijo a los judíos: "¡Miren, aquí está su Rey!"15Ellos gritaron: "¡Fuera con Él! ¡Fuera con Él! ¡Crucifícalo a Él!" Pilato les dijo a ellos: "¿Acaso voy a crucificar a su Rey?" El jefe de los sacerdotes contestó: "Nosotros no tenemos ningún rey sino a César."16Entonces Pilato le entregó a Jesús a ellos para que lo crucificaran.17Tomaron consigo a Jesús, cargando el mismo la cruz, al lugar llamado "El Lugar de la Calavera", que en hebreo se llama "Gólgota".18Ellos crucificaron a Jesús ahí, y con Él otros dos hombres, uno a cada lado, con Jesús en el medio.19Pilato además escribió un letrero y lo colocó en la cruz. Ahí estaba escrito: "JESÚS DE NAZARET, EL REY DE LOS JUDÍOS".20Muchos de los judíos leyeron el letrero porque el lugar donde crucificaron a Jesús era cerca de la ciudad. El letrero fue escrito en hebreo, en latín y en griego.21Luego el jefe de los sacerdotes de los judíos le dijo a Pilato: "No escribas 'Rey de los judíos', mejor que diga: 'Él dijo: 'Yo Soy Rey de los Judíos'"22Pilato contestó: "Lo que he escrito, he escrito."23Después que los soldados crucificaron a Jesús, ellos agarraron sus vestiduras y las hicieron cuatro partes; una parte para cada soldado, y la túnica. Ahora la túnica estaba sin costuras, tejida en una sola pieza.24Luego se dijeron unos a otros: "No la desgarremos, mejor echemos suertes para ver de quien será." Esto pasó para que se cumpliera la Escritura que dice: "REPARTIERON ENTRE SI MIS VESTIDOS, Y SOBRE MI ROPA ECHARON SUERTES."25Los soldados hicieron estas cosas. La madre de Jesús, la hermana de su madre, María la esposa de Cleofas, y María Magdalena estaban paradas junto a la cruz de Jesús.26Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo que Él amaba parados cerca, Él le dijo a su madre: "¡Mujer, mira, tu hijo!"27Entonces Él le dijo al discípulo: "¡Mira, tu madre!" Desde esa hora el discípulo se la llevó a su propia casa.28Después de esto Jesús, porque Él sabía que todas las cosas estaban ahora completadas, a fin de completar las Escrituras, dijo: "Yo tengo sed."29Un recipiente lleno de vino amargo había sido colocado allí, así que ellos colocaron una esponja llena de vino amargo en un hisopo y fue llevado hasta su boca.30Cuando Jesús probó el vino amargo, Él dijo: "Todo está cumplido". Él inclinó su cabeza y entregó su espíritu.31Entonces los judíos, porque era el día de la preparación, y para que así los cuerpos no permanecieran en la cruz durante el Sábado (Porque el Sábado era un día especialmente importante), le pidieron a Pilato quebrar sus piernas y que los removieran.32Entonces los soldados vinieron y quebraron las piernas del primer hombre y del segundo hombre que fue crucificado junto a Jesús.33Cuando fueron a donde Jesús, ellos vieron que ya estaba muerto, así que no quebraron sus piernas.34Sin embargo, uno de los soldados atravesó su costado con una lanza, e inmediatamente salió sangre y agua.35Aquel que lo vio dió testimonio, y su testimonio es verdad. Él sabe que lo que él dijo es cierto para que también ustedes crean.36Pues estas cosas sucedieron para que se cumpliera la escritura: "NI UNO SOLO DE SUS HUESOS SERÁ QUEBRADO."37Otra vez, la escritura dice: "ELLOS LO VERÁN A ÉL, A QUIEN ATRAVESARON."38Luego de estas cosas, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, (pero en secreto porque temía a los judíos), le preguntó a Pilato si podía llevarse el cuerpo de Jesús. Pilato le dio permiso. Así que José fue y tomó el cuerpo y se lo llevó.39Nicodemo también vino, él que primero fue a Jesús de noche. Él trajo una mezcla de mirra y sábila, alrededor de cien litros de peso.40Así que ellos se llevaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en tela de lino con las especias, como era costumbre de los judíos para sepultar muertos.41Ahora en el lugar donde Él fue crucificado había ahí un jardín; y en el jardín había un sepulcro nuevo en el que no se había sepultado a nadie aún.42Porque era el día de la preparación para los judíos y porque el sepulcro estaba cerca, ellos acostaron a Jesús dentro de él.
1Ahora temprano en el primer día de la semana, mientras todavía estaba oscuro, María Magdalena vino a la tumba y ella vio la piedra rodada de la tumba.2Así que corrió y vino a donde Simón Pedro y al otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: " Ellos se han llevado el cuerpo del Señor de la tumba, y no sabemos en dónde lo han puesto."3Entonces Pedro y el otro discípulo salieron, y fueron a la tumba.4Los dos corrieron juntos, el otro discípulo corrió más rápido que Pedro y llegó primero a la tumba.5E inclinándose, él miró las telas de lino puestas allí, pero no entró.6Simón Pedro entonces llegó después de él y entró en la tumba. Él vio las telas de lino puestas allí7y la tela que había estado en su cabeza. No estaba junto a las telas de lino sino doblada y puesta aparte sola.8Entonces el otro discípulo entró también, el que llegó primero a la tumba; él vio y creyó.9Porque hasta ese momento ellos no conocían la escritura, que Él se levantaría de entre los muertos.10Así que los discípulos regresaron a sus hogares otra vez.11Pero María estaba parada afuera de la tumba llorando. Mientras lloraba, ella se inclinó dentro de la tumba.12Ella vio dos ángeles de blanco sentados, uno en la cabeza, y uno a los pies donde el cuerpo de Jesús había estado.13Ellos le dijeron a ella: "Mujer, ¿por qué estás llorando?" Ella les dijo: "Porque ellos se han llevado a mi Señor, y yo no sé dónde lo han puesto."14Cuando ella dijo esto, ella se volteó y vio a Jesús parado allí, pero ella no sabía que era Jesús.15Jesús le dijo a ella: "Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién estás buscando?" Ella pensó que Él era el jardinero, por eso le contestó a él: "Señor, si tú te lo has llevado, dime donde lo has puesto, y yo me lo llevaré."16Jesús le dijo a ella: "María." Ella se volteó, y le dijo en arameo: "Raboní," (que significa, "Maestro.")17Jesús le dijo: "No me toques, porque aún no he ascendido al Padre; pero ve a mis hermanos y dile a ellos que Yo voy a ascender a mi Padre y su Padre, y mi Dios y su Dios."18María Magdalena fue y le dijo a los discípulos: "Yo he visto al Señor", y que Él le había dicho estas cosas a ella.19Cuando era la tarde, de ese día, el primer día de la semana, y las puertas donde estaban los discípulos, estaban cerradas por miedo a los judíos, Jesús llegó y se paró en medio de ellos y les dijo: "Paz sea con ustedes."20Cuando hubo dicho esto, Él les enseñó sus manos y su costado. Entonces cuando los discípulos vieron al Señor, ellos se alegraron.21Jesús entonces les dijo a ellos de nuevo: "Que la paz sea con ustedes. Como el Padre me ha enviado a Mí, así también Yo los estoy enviando a ustedes."22Cuando Jesús hubo dicho esto, Él sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo.23A quienes ustedes les perdonen sus pecados, sus pecados les serán perdonados; a quienes ustedes retengan sus pecados, ellos le serán retenidos."24Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.25Los otros discípulos más tarde le dijeron a él: "Nosotros hemos visto al Señor." Él les dijo a ellos: "A menos que yo vea en sus manos la marca de los clavos, y ponga mi dedo en la marca de los clavos, y ponga mi mano dentro de Su costado, yo no creeré."26Después de ocho días sus discípulos estaban adentro de nuevo, y Tomás estaba con ellos. Jesús vino mientras las puertas estaban cerradas, y se paró entre ellos, y dijo: "Que la paz esté con ustedes."27Entonces Él le dijo a Tomás: "Acerca aquí tus dedos, y mira mis manos, alcanza aquí con tu mano, y ponla dentro mi costado, no seas incrédulo, más cree."28Tomás respondió y le dijo: "Mi Señor y mi Dios".29Jesús le dijo: "Porque tú me has visto a Mí, tú has creído. Bendecidos son aquellos que no han visto, sin embargo, creyeron."30Ahora Jesús hizo muchas otras señales en presencia de los discípulos, señales que no han sido escritas en este libro,31pero éstas han sido escritas para que ustedes puedan creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y creyendo así, tengan vida en Su nombre.
1Después de estas cosas Jesús se presentó otra vez a los discípulos en el Mar de Tiberias. Así es como Él se presentó a sí mismo:2Simón Pedro estaba junto con Tomás llamado el Dídimo, Natanael de Caná en Galilea, los hijos de Zebedeo, y dos otros discípulos de Jesús.3Simón Pedro les dijo: "Yo voy a pescar." Ellos le dijeron: "Nosotros, también, iremos contigo." Ellos fueron y entraron en la barca, pero ellos no pescaron nada durante toda esa noche.4Ahora, cuando ya era temprano en la mañana, Jesús se paró en la playa, pero los discípulos no sabían que era Jesús.5Jesús entonces dijo a ellos: "Hombres jóvenes, ¿tienen algo de comer?" Ellos contestaron a Él: "No."6Él les dijo: "Tiren su red en el lado derecho de la barca, y ustedes encontrarán algunos." Así que ellos tiraron su red, pero ellos no pudieron sacarla por la gran cantidad de pescado.7Entonces el discípulo a quien Jesús amaba le dijo a Pedro: "Él es el Señor." Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, él ató su vestidura exterior (porque él estaba desvestido), y se tiró dentro del mar.8Los otros discípulos vinieron al bote (ellos no estaban lejos de la tierra, como a noventa metros de distancia), y ellos estaban halando la red llena de peces.9Cuando ellos salieron a la tierra, ellos vieron un fuego de carbón ahí y pescado sobre él, con pan.10Jesús les dijo a ellos: "Traigan algunos de los pescados que acaban de pescar."11Simón Pedro entonces subió y movió la red a la tierra, llena de grandes peces; 153 de ellos. Pero a pesar de que había muchos, la red no se rompió.12Jesús les dijo a ellos: "Vengan y desayunen." Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle a Él: "¿Quién eres Tú?" Ellos sabían que era el Señor.13Jesús vino, tomó el pan, y se los dió a ellos, y el pescado también.14Esta fue la tercera vez que Jesús se presentó a sí mismo a los discípulos después que Él había resucitado de entre los muertos.15Después que ellos habían desayunado, Jesús dijo a Simón Pedro: "¿Simón, hijo de Juan, tú me amas más que estos?" Pedro le dijo a Él: "Sí, Señor; Tú sabes que Yo te amo." Jesús le dijo a él: "Alimenta mis corderos."16Él le dijo a él otra vez por segunda ocasión: "Simón, hijo de Juan, ¿tú me amas?" Pedro le dijo a Él: "Sí, Señor; Tú sabes que Yo te amo." Jesús le dijo a él: "Cuida mis ovejas."17Él le dice por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿tú me amas a Mí? Pedro estaba triste porque Jesús le había dicho a él la tercera vez: "¿Tú me amas? Él dijo a él: "Señor, 'Tú sabes todas las cosas, Tú sabes que Yo te amo." Jesús le dijo a él: "Alimenta Mis ovejas.18En verdad, en verdad, Yo te digo a ti, cuando tú eras joven, tú acostumbrabas a vestirte y caminar a donde tú querías, pero cuando tú te pongas viejo, tú extenderás tus manos, y otra persona te pondrá ropa y te llevará a donde tú no quieres ir."19Ahora Jesús dijo esto para indicar con qué clase de muerte Pedro glorificaría a Dios. Habiendo dicho esto, le dijo a Pedro: "Sígueme."20Pedro dio la vuelta y vio al discípulo a quien Jesús amaba siguiéndole a ellos; el cual se había inclinado en el pecho de Jesús en la cena y dijo: "Señor, ¿quién es el que te traicionara a Ti?21Pedro le vio y entonces le dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a hacer este hombre?"22Jesús le dijo: "Si Yo deseo que él se quede hasta que Yo regrese, ¿qué es eso para ti? Sígueme."23Por lo tanto esta declaración se extendió entre los hermanos, que ese discípulo no moriría. Sin embargo, Jesús no le dijo a Pedro que el otro discípulo no moriría, sino: "Si Yo deseo que él se quede hasta que yo venga, ¿qué es eso para ti?"24Este es el discípulo quien es testigo sobre estas cosas, y quien escribió estas cosas, y nosotros sabemos que el testimonio es cierto.25Hay también muchas otras cosas que Jesús hizo. Si cada una hubiera sido escrita, yo supongo que el mismo mundo no podría contener los libros que se escribirían.