1Libro de la genealogía de Jesucristo, el Hijo de David, el Hijo de Abraham.2Abraham fue el padre de Isaac, e Isaac el padre de Jacob, y Jacob el padre de Judá y sus hermanos,3Judá el padre de Fares y Zara a través de Tamar, Fares el padre de Esrom, Esrom el padre de Aram,4Aram fue el padre de Aminadab, Aminadab el padre de Naasón, Naasón el padre de Salmón.5Salmón fue el padre de Booz a través de Rahab, Booz el padre de Obed por medio de Rut, Obed el padre de Isaí,6Isaí fue el padre de David el rey. David fue el padre de Salomón por medio de la esposa de Urías.7Salomón fue el padre de Roboam, Roboam el padre de Abías, Abías el padre de Asa,8Asa el padre de Josafat, Josafat fue el padre de Jorám y Jorám el padre de Uzías.9Uzías el padre de Jotam, Jotam el padre de Acaz, Acaz el padre de Ezequías.10Ezequías fue el padre de Manasés, Manasés el padre de Amón, Amón el padre de Josías.11Josías el padre de Jeconías y sus hermanos al tiempo de la deportación a Babilonia.12Y después de la deportación a Babilonia, Jeconías fue el padre de Salatiel, Salatiel el ancestro de Zorobabel.13Zorobabel el padre de Abiud, Abiud el padre de Eliaquim, Eliaquim el padre de Azor.14Azor fue el padre de Sadoc, Sadoc fue el padre de Aquim, Aquim el padre de Eliud.15Eliud el padre de Eleazar, Eleazar el padre de Matán, Matán el padre de Jacob.16Jacob el padre de José el esposo de María, por medio de quién Jesús nació, a quién es llamado Cristo.17Las generaciones desde Abraham a David fueron catorce, desde David a la deportación a Babilonia catorce, y de la deportación a Babilonia a Cristo catorce generaciones.18El nacimiento de Jesucristo sucedió de la siguiente forma. Su madre María estaba comprometida para casarse con José, pero antes de que se juntasen, ella se encontró embarazada por medio del Espíritu Santo.19Su esposo José era un hombre justo, pero no quiso avergonzarla públicamente. Así que decidió terminar con su compromiso con ella secretamente.20Mientras él pensaba sobre estas cosas, un ángel del Señor le apareció en sueños diciendo: "José, hijo de David, no temas tomar a María como tu esposa, porque el que está concebido dentro de ella fue concebido por el Espíritu Santo.21Ella dará a luz un Hijo y tú lo llamarás Jesús, pues Él salvará a su pueblo de sus pecados."22Todo esto sucedió para que se cumpliera lo hablado por el Señor a través del profeta, diciendo:23"MIRAD, LA VIRGEN CONCEBIRÁ Y DARÁ A LUZ UN HIJO, Y LLAMARÁN SU NOMBRE EMMANUEL, QUE SIGNIFICA 'DIOS CON NOSOTROS."24José despertó de su sueño e hizo como el ángel del Señor le había mandado y la tomó como su esposa.25Sin embargo, él no durmió con ella hasta que dio a luz a su hijo. Y él llamó su nombre Jesús.
1Después que Jesús nació en Belén de Judea en los días del rey Herodes, hombres sabios de oriente llegaron a Jerusalén diciendo:2"¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Hemos visto su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle".3Cuando el rey Herodes escuchó esto, se turbó y toda Jerusalén con él.4Herodes reunió a todos los sacerdotes principales y escribas del pueblo y les preguntó: "¿Dónde nacerá el Cristo?"5Ellos le respondieron: "En Belén de Judea, porque esto es lo que estaba escrito por el profeta:6'Y TÚ, BELÉN, EN TIERRA DE JUDÁ, NO ERES LA MENOR ENTRE LOS PRINCIPES DE JUDÁ, PUES DE TI VENDRÁ UN GOBERNANTE QUE PASTOREARÁ MI PUEBLO DE ISRAEL.'"7Entonces Herodes secretamente llamó a los sabios para preguntarles exactamente en qué momento apareció la estrella.8Él los envió a Belén diciendo: "Vayan y busquen cuidadosamente al Niño. Cuando lo encuentren, déjenme saber para que yo vaya y también lo adore."9Después que ellos escucharon al rey continuaron su camino y la estrella que vieron en el oriente iba delante de ellos y se mantuvo sobre donde estaba el Niño.10Cuando vieron la estrella se alegraron con gran gozo.11Ellos fueron a la casa y vieron al Niño con María su madre. Ellos se inclinaron y lo adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos de oro, incienso y mirra.12Dios les advirtió en un sueño de no regresar a Herodes; por eso se fueron a su tierra por otro camino.13Después que ellos se fueron, un ángel del Señor se le apareció a José en un sueño y le dijo: "Levántate, toma al Niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que te Yo diga, porque el rey Herodes buscará al Niño para matarlo."14Esa noche José se levantó y tomó al niño y a su madre y partieron hacia Egipto.15Él se mantuvo allí hasta que Herodes falleció. Esto cumplió lo que Dios había dicho a través del profeta, "DE EGIPTO LLAMÉ A MI HIJO."16Entonces cuando Herodes se dio cuenta que había sido burlado por los hombres sabios se enojó grandemente. Él mandó a matar a todos los niños varones que tuvieran dos años o menos, que estubieran en Belén y en toda aquella región, de acuerdo al tiempo que él había determinado exactamente de los sabios.17Entonces se cumplió todo lo que se había dicho a través del profeta Jeremías:18"SE ESCUCHÓ UNA VOZ EN RAMA, LLANTO Y UNA GRAN LAMENTACIÓN, ES RAQUEL LLORANDO POR SUS HIJOS Y REHUSÓ SER CONSOLADA PORQUE ELLOS NO VIVIAN MÁS."19Cuando Herodes murió, he aquí un ángel del Señor se le apareció en un sueño a José en Egipto y le dijo:20"Levántate y toma al Niño y a su madre y ve a la tierra de Israel, porque aquellos que buscaban matar al Niño han muerto."21José se levantó y tomó al Niño y a su madre y regreso a la tierra de Israel.22Pero cuando escuchó que Arquelao estaba reinando en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Después que Dios le advirtió en un sueño, partió a la región de Galilea23y fue y vivió en la ciudad llamada Nazaret. Esto cumplió lo que había sido dicho por los profetas que Él sería llamado Nazareno.
1En aquellos días Juan el Bautista vino predicando en el desierto de Judea diciendo:2"Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca.3Porque él fue de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: "LA VOZ DE ALGUIEN QUE GRITA EN EL DESIERTO, 'PREPAREN EL CAMINO DEL SEÑOR, ENDERECEN SUS CAMINOS.'"4Juan vestía ropa de pelo de camello, y un cinturón de cuero alrededor de su cintura. Su comida era langostas y miel silvestre.5Entonces Jerusalén, toda Judea, y toda la región alrededor del Río Jordán acudian a él.6Ellos eran bautizados en el Río Jordán, mientras confesaban sus pecados.7Pero cuando él vio a muchos de los Fariseos y Saduceos llegando a él para ser bautizados, él les dijo: "Ustedes camada de viboras venenosas, ¿quién les advirtió para que huyeran de la ira que vendrá?8Produzcan fruto digno de arrepentimiento.9Y no piensen en decir entre ustedes: 'Nosotros tenemos a Abraham por nuestro padre.' Aunque yo les digo que Dios es capaz de levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.10Ya el hacha ha sido puesta contra la raíz de los árboles. Así que todo árbol que no produce buen fruto es cortado y lanzado en el fuego.11Yo los bautizo con agua para arrepentimiento. Pero Él que viene después de mí, es más poderoso que yo y no soy digno ni de llevar Sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.12Su aventador está en Su mano para limpiar a fondo Su era y para recoger Su trigo en el granero. Pero Él quemará la paja con fuego que nunca se puede apagar."13Entonces Jesús vino de Galilea al Río Jordán para ser bautizado por Juan.14Pero Juan seguía tratando de detenerlo, diciendo: "Yo necesito ser bautizado por Ti, y ¿Tú vienes a mí?"15Jesús respondió y Le dijo: "Permítelo ahora, porque es justo para nosotros que cumplamos toda justicia." Entonces Juan se lo permitió.16Después que Él fue bautizado, Jesús salió inmediatamente del agua, y he aquí, los cielos fueron abiertos. Él vio el Espíritu de Dios descender como una paloma y posarse sobre Él.17He aquí, una voz vino de los cielos diciendo: "Este es Mi Hijo amado. Estoy muy complacido con Él."
1Luego Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.2Cuando hubo ayunado por cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.3El tentador vino y le dijo: "Si tú eres el Hijo de Dios, ordenale a estas piedras que se conviertan en pan".4Pero Jesús respondió y le dijo: "Escrito está, 'NO SÓLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS.'"5Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa y lo puso en el punto más alto del templo,6y le dijo: "Si tú eres el Hijo de Dios, lánzate hacia abajo, pues escrito está: 'ÉL ORDENARÁ A SUS ÁNGELES A CUIDAR DE TI,' y, 'ELLOS TE LEVANTARÁN EN SUS MANOS, DE MANERA QUE NO GOLPEES TU PIE CONTRA UNA PIEDRA'"7Jesús le dijo: "Nuevamente escrito está: 'NO PONDRÁS A PRUEBA AL SEÑOR TU DIOS'".8Nuevamente, el diablo lo llevó a un lugar alto y le mostró todos los reinos del mundo junto con todo su esplendor.9Él le dijo: "Todas estas cosas te daré, si te postras ante mí y me adoras."10Entonces Jesús le dijo: "¡Vete de aquí, Satanás! Porque escrito está: 'ADORARÁS AL SEÑOR TU DIOS, Y SÓLO A ÉL SERVIRÁS'".11Entonces el diablo lo dejó, y entonces, vinieron ángeles y le sirvieron.12Cuando Jesús escuchó que a Juan lo habían arrestado, regresó a Galilea.13Él salió de Nazaret y fue a vivir en Capernaúm, que está cerca del Mar de Galilea, en los territorios de Zabulón y de Neftalí.14Esto sucedió para que se cumpliera lo que se había dicho a través del profeta Isaías:15''¡LA TIERRA DE ZABULÓN Y LA TIERRA DE NEFTALÍ, CAMINO AL MAR, MÁS ALLÁ DEL JORDÁN, GALILEA DE LOS GENTILES!16EL PUEBLO ASENTADO EN TINIEBLAS HA VISTO UNA GRAN LUZ, Y AQUELLOS QUE VIVIAN EN REGIÓN Y SOMBRA DE MUERTE, SOBRE ELLOS, LUZ RESPLANDECIO.''17Desde ese tiempo Jesús comenzó a predicar y a decir: "Arrepiéntanse, pues el reino de los cielos se ha acercado."18Mientras Él caminaba junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón que es llamado Pedro, y su hermano Andrés, que lanzaban una red en el mar, pues eran pescadores.19Jesús les dijo: "Vengan y síganme, y yo los haré pescadores de hombres".20Inmediatamente ellos dejaron las redes y lo siguieron.21Mientras Jesús salía de allí él vio a otros dos hermanos, Jacobo el hijo de Zebedeo, y Juan, su hermano. Ellos estaban en la barca junto a su padre, Zebedeo; estaban zurciendo sus redes. Él los llamó,22E inmediatamente dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.23Jesús fue por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, predicando el evangelio del reino, sanando todo tipo de enfermedades y toda clase de dolencias entre la gente.24Las noticias acerca de Él se propagaron por toda Siria, y la gente le traían todos aquellos que estaban enfermos, con varias afecciones y dolores, aquellos poseídos por demonios, y los epilépticos y paralíticos. Jesús los sanaba.25Grandes multitudes le seguían desde Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea, y más allá del Jordán.
1Cuando Jesús vio las multitudes, subió al monte; cuando se sentó, Sus discípulos vinieron a Él.2Él abrió Su boca y Les enseñó; El dijo:3"Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.4Bienaventurados aquellos que lloran, porque ellos serán consolados.5Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.6Bienaventurados los hambrientos y sedientos de justicia, porque ellos serán saciados.7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia.8Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios.9Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.10Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.11Bienaventurados ustedes cuando la gente los insulte y los persiga, o falsamente digan toda clase de cosas malas en su contra por Mi causa.12Regocíjense y alégrense mucho, porque grande es su recompensa en el cielo. Porque así la gente persiguió a los profetas que vivieron antes de ustedes.13Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿como podrá hacerse salada de nuevo? No es buena para nada, excepto para ser tirada y pisoteada por la gente.14Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada en un monte no se puede ocultar.15Tampoco la gente enciende una lámpara y la coloca debajo de un cajon, sino en un candelero, alumbra a todos en la casa.16Dejen que su luz brille delante de la gente de tal manera que vean sus buenas obras y alaben al Padre que está en el cielo.17No piensen que Yo he venido a destruir la ley o a los profetas; no he venido para destruirlos, sino para cumplir.18Porque verdaderamente les digo que hasta que el cielo y la tierra pasen, ni una jota, ni una tilde en ninguna manera pasarán de la ley, hasta que todas las cosas se hayan consumado.19Por lo tanto cualquiera que rompa el más pequeño de estos mandamientos y enseñe a otros a hacerlo, será llamado menos importante en el reino de los cielo. Pero cualquiera que los guarde y los enseñe será llamado grande en el reino de los cielos.20Porque Yo les digo que a menos que su justicia exceda la justicia de los escribas y Fariseos, de ninguna manera entrarán al reino de los cielos.21Ustedes han escuchado que se les dijo en tiempos antiguos: 'NO MATARÁS', y 'Cualquiera que mate estará en peligro de juicio.'22Pero Yo les digo que todo el que esté enojado con su hermano estará en peligro de juicio; y cualquiera que le diga a su hermano: '¡Tú eres una persona que no vale nada!' estará en peligro de ser juzgado por el concilio; y cualquiera que le diga: '¡Tú tonto!', estará en peligro del fuego del infierno.23Por lo tanto si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,24deja tu ofrenda allí en frente del altar, y anda. Primero reconcíliate con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu regalo.25Ponte de acuerdo con tu acusador mientras vas con él de camino a la corte, o tu acusador tal vez te entregue al juez, y el juez tal vez te entregue al oficial, y tú tal vez seas arrojado a la prisión.26Verdaderamente les digo, que nunca saldrás de allí hasta que hayas pagado la última parte del dinero que debes.27Ustedes han escuchado que fue dicho: 'NO COMETERÁS ADULTERIO.'28Pero Yo les digo a todo aquel que mira a una mujer para desearla, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.29Y si tu ojo derecho te causa tropiezo, arráncalo y échalo lejos de ti; porque es mejor para ti que una parte de tu cuerpo perezca, a que todo tu cuerpo sea echado al infierno.30Y si tu mano derecha te causa tropiezo, córtala y échala lejos de ti; porque es mejor para ti que una parte de tu cuerpo perezca, a que todo tu cuerpo vaya al infierno.31También fue dicho: 'CUALQUIERA QUE REPUDIE A SU ESPOSA, QUE LE DE UN CERTIFICADO DE DIVORCIO.'32Pero Yo les digo que todo aquel que se divorcie de su esposa, excepto por causa de inmoralidad sexual, la hace a ella una adúltera; y cualquiera que se case con ella después que esta se ha divorciado comete adulterio.33Otra vez, han oído que les fue dicho en tiempos antiguos: 'NO JURARAS FALSAMENTE, SINO CUMPLE TUS JURAMENTOS AL SEÑOR.'34Pero yo les digo, no jures por nada; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;35ni por la tierra, porque es el estrado de Sus pies; ni por Jerusalén, porque es LA CIUDAD DEL GRAN REY.36Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer un pelo blanco o negro.37Pero deja que tu hablar sea, 'Sí, sí,' o 'No, no.' Todo lo que es más que esto viene del maligno.38Has oído decir: 'OJO POR OJO, Y DIENTE POR DIENTE.'39Pero yo les digo, no resistas al que es malo; en su lugar, cualquiera que te golpea en tu mejilla derecha, también vuélvele la otra.40Y si alguien desea ir a la corte contigo y te quita tu camisa, deja que se lleve también tu capa.41Y el que te obliga a ir un kilómetro, ve con él dos.42Da a todo aquel que te pide, y no le des la espalda al que desea pedirte prestado.43Han oído que fue dicho: 'AMARÁS A TU VECINO Y ODIARÁS A TU ENEMIGO.'44Pero les digo, amen a sus enemigos y oren por aquellos que los persiguen,45para que puedan ser hijos del Padre que está en los cielos. Porque Él hace salir el sol sobre los malos y los buenos, y manda la lluvia sobre los justos y los injustos.46Si aman a los que los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿No hacen así mismo los cobradores de impuestos?47Y si solo saludan a sus hermanos, ¿qué hacen más que los otros? ¿No así mismo hacen los Gentiles?48Por tanto sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.
1Ten cuidado, que no hagas tus obras de justicia ante las personas para ser visto por ellas, o no tendrás recompensa de tu Padre que está en los cielos.2Pero cuando des limosnas, no toquen trompeta ante ustedes como los hipócritas hacen en las sinagogas y en las calles, para recibir alabanza de la gente. De cierto te digo, ellos ya han recibido su recompensa.3Pero cuando des limosnas, no permitas que tu mano izquierda sepa lo que está haciendo tu mano derecha,4así que tu limosna sea dada en secreto. Entonces tu Padre que ve en secreto te recompensará.5Y cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman estar de pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, de esa manera puedan ser vistos por la gente. De cierto te digo, ellos ya han recibido su recompensa.6Pero tú, cuando tú ores, entra en tu habitación. Cierra la puerta, y ora a tu Padre que está en lo secreto. Entonces tu Padre que ve en secreto te recompensará a ti.7Y cuando ores, no hagas vanas repeticiones como lo hacen los Gentiles, porque ellos piensan que serán oídos por su mucho hablar.8Por lo tanto, no seas como ellos, porque tu Padre conoce las cosas que necesitas antes que tu le preguntes.9Por lo tanto, ora de esta manera: "Padre nuestro en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga tu reino,10tu voluntad sea hecha, en la tierra como en el cielo.11Danos hoy nuestro pan diario.12Perdona nuestras deudas, así como nosotros también hemos perdonado a nuestros deudores.13Y no nos dejes caer en tentación, pero líbranos del mal.14Porque si tú perdonas a la gente por sus ofensas, tu Padre celestial también te perdonará.15Pero si tú no perdonas sus ofensas, tampoco tu Padre te perdonará tus ofensas.16Además, cuando ayunes, no tengas una cara de afligido, como hacen los hipócritas, porque ellos demudan sus rostros para que se vea ante la gente que están ayunando. De cierto te digo, que ellos ya han recibido su recompensa.17Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu cara.18Así no mostrarás a las personas que estás ayunando, pero solo a tu Padre que está en secreto. Y tu Padre, que te ve en secreto, te recompensará.19No guardes tesoros para ti en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde los ladrones irrumpen y roban.20Mas bien, acumula para ti tesoros en el cielo, donde ni polilla ni el moho destruyen, y donde los ladrones no irrumpen y roban.21Porque donde está tu tesoro, también allí estará tu corazón .22El ojo es la lámpara del cuerpo. Sin embargo, si tu ojo es bueno, el cuerpo entero está lleno con luz.23Pero si tu ojo es malo, tu cuerpo entero está lleno de oscuridad. Sin embargo, si la luz que está en ti es actualmente oscuridad, ¿cuán grande es esa oscuridad?24Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará a uno y amará el otro, o será devoto a uno y despreciará al otro. Tú no puedes servir a Dios y las riquezas.25Sin embargo yo te digo, no se preocupen por tu vida, por qué comerás o qué beberás o acerca de tu cuerpo, que vestirás. ¿Porque no es la vida más que comida, y el cuerpo más que la ropa?26Mira a las aves del cielo. Ellas ni siembran, ni recogen, ni reúnen en los graneros, pero tu Padre celestial les da comida. ¿No son ustedes más valiosos de lo que ellas son?27¿Cuál de ustedes por ser ansiosos pueden añadir una hora al término de vida?28¿Y por qué están ustedes ansiosos acerca de su vestimenta? Piensen acerca de los lirios en el campo, como ellos crecen. Ellos no trabajan, no hilan su ropa.29Y aún así te digo, que ni siquiera Salomón en toda su gloria no fue vestido como uno de estos.30Si Dios viste la hierba en el campo, que hoy existe y mañana es tirada en el horno, ¿cuánto más Él les vestirá a ustedes, gente de poca fe?31Entonces no estén ansiosos y digan: '¿qué comeremos?' o, '¿qué beberemos?' o, '¿con qué nos vestiremos?'32Porque todas estas cosas las buscan los Gentiles; pero tu Padre celestial conoce que las necesitan.33Mas busquen primero el reino de Dios y Su justicia entonces todas estas cosas te serán dadas a ti.34Por lo tanto, no estén ansiosos por el mañana, porque el mañana será ansioso por sí mismo. Cada día tiene suficientes problemas en sí mismo.
1No juzguen y ustedes no serán juzgados.2Porque con el juicio con que juzguen, serán juzgados y con la medida con que midan, serán medidos.3¿Y por qué miran la pequeña paja que está en el ojo de su hermano, pero no se fijan en la viga que tienen en su propio ojo?4¿Cómo pueden decir a su hermano: 'Déjame sacar la paja de tu ojo,' mientras tienen la viga en su propio ojo?5¡Hipócritas! Primero saquen la viga de su propio ojo y así podrán ver la paja en el ojo de su hermano.6No des lo que es santo a los perros y no tires tus perlas frente a los cerdos, porque quizás las pueden pisotear bajo sus patas y luego despedazarte.7Pidan y se les dará; busquen, y hallarán; toquen y se les abrirá.8Porque todo el que pide, recibe y el que busca, encuentra y al que toca, se le abre.9¿O qué hombre entre ustedes, si su hijo le pide un pedazo de pan, le dará una piedra? ¿10O si le pide un pescado, le dará una serpiente?11De manera, que si ustedes siendo malos saben dar buenos regalos a sus hijos, ¿cuánto más su Padre que está en el cielo les dará las cosas buenas que le pidan?12De manera que cualquier cosa que quieran que otros hagan por ustedes, así mismo harán ustedes por ellos; porque ésta es la Ley y los profetas.13Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplio el camino que lleva a la destrucción, y muchos pasan por ella.14Porque angosta es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos la encuentran.15Cuídense de los falsos profetas, quienes se acercan vestidos de ovejas, pero realmente son lobos rapaces.16Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de entre los cardos?17De la misma manera, un buen árbol produce buenos frutos, pero uno malo produce malos frutos.18Un buen árbol no produce malos frutos, ni árbol malo que produce buenos frutos.19Todo árbol que no produzca buenos frutos será cortado y lanzado al fuego.20Por lo tanto, por sus frutos los conocerán.21No todo el que me dice: 'Señor, Señor,' entrará en el reino de los cielos, sino sólo aquellos que hacen la voluntad de Mi Padre que está en el cielo.22En aquel día muchos Me dirán: 'Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hemos hecho maravillas?'23Entonces les diré: '¡Nunca les conocí! ¡Aléjense de Mí, hacedores de maldad!'24Así mismo, todo aquel que oye Mis palabras y las obedece, será como el hombre sabio que construyó su casa en la roca.25La lluvia cayó, los torrentes llegaron, los vientos soplaron y golpearon la casa; pero la casa no se cayó, porque estaba construida sobre roca.26Pero todo el que escucha Mis palabras y no las obedece, será cómo el hombre insensato que construyó su casa en la arena.27La lluvia cayó, los torrentes llegaron, los vientos soplaron y destruyeron la casa; y la casa cayó y fue grande su caída."28Sucedió que cuando Jesús terminó de hablar estas palabras, la multitud estaba asombrada por Sus enseñanzas,29porque Él enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
1Cuando Jesús había bajado de la montaña, grandes multitudes Lo siguieron.2He aquí un leproso vino, se inclinó ante Él, diciendo: "Señor, si Tú quieres, puedes hacerme limpio."3Jesús extendió su mano y lo tocó, diciendo: "Yo quiero. Sé limpio." Inmediatamente fue limpiado de su lepra.4Jesús le dijo a él: "Mira no digas nada a nadie. Ve por tu camino, y muéstrate al sacerdote, y ofrece la ofrenda que Moisés ordenó, para testimonio a ellos."5Cuando Jesús había entrado a Capernaúm, un centurión vino a Él pidiéndole,6diciendo: "Señor, mi siervo descansa en la casa, paralizado y en terrible dolor."7Jesús le dijo: "Yo iré y lo sanaré."8El centurión contestó y dijo: "Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; sólo dí la palabra y mi siervo será sanado.9Pues yo también soy un hombre bajo autoridad y tengo soldados a mi cargo. Yo le digo a éste: 've,' y él va; y a otro, 'ven,' y él viene; y a mi siervo: 'haz esto,´ y él lo hace."10Cuando Jesús escuchó esto, estaba maravillado y le dijo a aquellos que le estaban siguiendo: "Ciertamente les digo, que no he encontrado nadie con tal fe en Israel.11Les digo, muchos vendrán del este y el oeste, y se inclinarán en la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el reino de los cielos.12Pero los hijos del reino serán arrojados a la oscuridad de afuera, donde habrá llanto y crujir de dientes."13Jesús le dijo al centurión: "¡Márchate! Según has creído, así será hecho para ti." Y el siervo fue sanado en esa misma hora.14Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, vio a la suegra de Pedro acostada con fiebre.15Jesús tocó su mano, y la fiebre la abandonó. Entonces ella se levantó y comenzó a servirle.16Cuando llegó la tarde, la gente le llevó a Jesús muchos endemoniados. Él expulsó los espíritus con una palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos.17De esta manera se cumplió aquello que había sido dicho por Isaías, el profeta, diciendo: "ÉL MISMO TOMÓ NUESTRAS ENFERMEDADES Y CARGÓ NUESTRAS DOLENCIAS."18Ahora, cuando Jesús vio la multitud alrededor de Él, dio instrucciones para que se fueran al otro lado del Mar de Galilea.19Luego un escriba llegó a Él y le dijo: "Maestro, yo te seguiré a donde quiera que tú vayas."20Jesús le dijo: "Las zorras tienen agujeros, y las aves de los cielos tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene lugar donde recostar su cabeza."21Otro de Sus discípulos le dijo: "Señor, permíteme primero ir a enterrar a mi padre."22Pero Jesús le dijo: "Sígueme, y deja los muertos que entierren a sus propios muertos."23Cuando Jesús había entrado a una barca, Sus discípulos le siguieron.24He aquí, allí se levantó una gran tormenta en el mar, de modo que la barca estaba cubierta con las olas. Pero Jesús estaba dormido.25Los discípulos vinieron a Él y lo despertaron, diciendo: "Sálvanos, Señor; ¡estamos a punto de morir!"26Jesús les dijo: "¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?" Luego Él se levantó y reprendió los vientos y el mar. Después hubo una gran calma.27Los hombres se maravillaron y dijeron: "¿Qué clase de hombre es éste, que aún los vientos y el mar le obedecen?"28Cuando Jesús llegó al otro lado y estaba en el pueblo de los Gadarenos, dos hombres que eran controlados por los demonios se encontraron con Él. Ellos habían salido de las tumbas y eran muy violentos, así que ningún viajero podía pasar por ese camino.29He aquí, ellos gritaron y dijeron: "¿Qué tenemos que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?"30Ahora, un hato de muchos cerdos estaba allí alimentándose no muy lejos de ellos.31Los demonios continuaban implorándole a Jesús diciendo: "Si Tú nos echas fuera, envíanos a ese hato de cerdos."32Jesús les dijo: "¡Vayan!" Los demonios salieron y entraron a los cerdos. Y he aquí, el hato completo, se precipitó por la colina abajo al mar y murieron en el agua.33Los que cuidaban a los cerdos huyeron. Y cuando ellos entraron a la ciudad, reportaron todo, especialmente lo que pasó con los endemoniados .34He aquí, toda la ciudad salió a encontrarse con Jesús. Cuando ellos lo vieron, ellos le rogaron que abandonara su región.
1Jesús entró a una barca, y cruzando al otro lado, llegó a su propia ciudad.2He aquí, le trajeron un hombre paralítico acostado en una camilla. Viendo la fe de ellos, Jesús le dijo al hombre paralítico: "Hijo, ten buen ánimo, tus pecados te han sido perdonados."3He aquí, algunos de los escribas se dijeron entre sí; "Este hombre está blasfemando"4Jesús conociendo sus pensamientos les dijo: "¿Por qué piensan mal en sus corazones?5¿Que es más fácil decir: 'Tus pecados te son perdonados' o: 'Levántate y anda?'6Pero para que conozcan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, Él le dijo al paralítico: 'Levántate, recoge tu camilla, y vete a tu casa."'7Entonces el hombre se levantó y se fue a su casa.8Cuando las multitudes vieron esto, estaban asombradas y glorificaron a Dios, quien le había dado tal autoridad a los hombres.9Al Jesús salir de ahí, vio un hombre llamado Mateo, que estaba sentado en el lugar de cobro de impuestos; Él le dijo: "Sígueme." Él se levantó y le siguió.10Al Jesús sentarse a comer en la casa, he aquí muchos recaudadores de impuestos y pecadores vinieron y cenaron con Jesús y sus discípulos.11Cuando los Fariseos vieron esto, le dijeron a Sus discípulos: "¿Por qué su Maestro cena con recaudadores de impuestos y con pecadores?"12Cuando Jesús escuchó esto dijo: "Los sanos no necesitan médico, sólo las personas que están enfermas necesitan uno.13Ustedes deben aprender qué significa esto: 'Yo quiero misericordia y no sacrificio.' Pues yo vine, no a llamar a los rectos al arrepentimiento, sino a los pecadores."14Los discípulos de Juan vinieron a Él y dijeron: "¿Por qué nosotros y los Fariseos ayunamos a menudo, pero Tus discípulos no ayunan?"15Jesús les dijo: "¿Pueden los invitados de una boda estar de luto, mientras el novio aún está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán.16Ningún hombre coloca un remiendo de tela nuevo en un vestido viejo, ya que el remiendo se desgarrará del vestido, y la rotura será peor.17Tampoco las personas ponen vino nuevo en odres viejos; si lo hacen, la piel se romperá, el vino se derramará, y el odre será destruido. En cambio, si ponen vino nuevo en odres nuevos, ambos serán preservados."18Mientras Jesús les decía estas cosas, he aquí, vino un oficial y se inclinó a Él. Le dijo: "Mi hija acaba de morir, pero ven y pon tu mano sobre ella, y ella vivirá."19Entonces Jesús se levantó y le siguió, y también Sus discípulos.20He aquí, una mujer que tenía un sangrado severo por doce años, vino detrás de Jesús y tocó el borde de su manto.21Pues se había dicho a sí misma: "Si tan solo tocare su manto, seré sana."22Jesús volteándose la miró, y le dijo: "Hija, ten ánimo; tu fe te ha sanado." Y la mujer al instante fue sanada.23Cuando Jesús entró a la casa del oficial, vio a los que tocaban flautas y a la multitud que hacía mucho ruido.24Él les dijo: "Váyanse, la niña no está muerta, si no que duerme." Pero ellos se rieron, burlándose de Él.25Cuando la multitud fue echada fuera, Él entró y la tomó de la mano, y la niña se levantó.26La noticia sobre esto se esparció por toda la región.27Mientras Jesús pasaba por ahí, dos hombres ciegos le seguían. Ellos gritaban y le decían: "¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros!"28Cuando Jesús entró a la casa, los hombres ciegos vinieron a Él. Jesús les dijo: "¿Ustedes creen que Yo puedo hacer esto?" Ellos respondieron: "Sí, Señor."29Entonces Jesús tocó sus ojos y les dijo: "Que sea hecho en ustedes según su fe."30Y sus ojos fueron abiertos. Entonces Jesús les ordenó rigurosamente: "Velen que nadie conozca sobre esto."31Pero los dos hombres fueron y difundieron la noticia por toda la región.32Mientras los dos hombres salían de aquel lugar, he aquí un hombre mudo, poseído por un demonio, fue traído a Jesús.33Cuando el demonio fue echado fuera, el hombre mudo habló. La multitud estaba asombrada y dijo: "¡Esto nunca antes se había visto en Israel!"34Pero los Fariseos decían: "Por el príncipe de los demonios, echa fuera los demonios."35Jesús fue por todas las ciudades y aldeas. Él continuó enseñando en sus sinagogas, predicando el evangelio del reino, y sanando todo tipo de dolencias y todo tipo enfermedades.36Cuando Él vio la multitud, tuvo compasión de ellos, porque estaban turbados y desalentados. Ellos eran como ovejas sin pastor.37Él le dijo a sus discípulos: "A la verdad la cosecha es mucha, pero son pocos los obreros.38Por lo tanto oren al Señor de la cosecha, que envíe obreros a su cosecha."
1Jesús llamó a Sus doce discípulos y les dio autoridad sobre espíritus impuros, para expulsarlos, y para sanar toda clase de dolencia y toda clase de enfermedad.2Ahora, los nombres de los doce apóstoles eran éstos: el primero, Simón (quien también se llamaba Pedro), y Andrés su hermano, Santiago, el hijo de Zebedeo, y Juan su hermano,3Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el cobrador de impuestos, Santiago el hijo de Alfeo y Tadeo,4Simón el Zelote y Judas Iscariote, quien lo traicionaría.5A estos doce Jesús envió. Les enseñó y Les dijo: "No vayan a cualquier lugar donde los Gentiles viven, y no entren a cualquier pueblo de los Samaritanos.6En su lugar, vayan a las ovejas perdidas de la casa de Israel.7Y mientras vayan, prediquen y digan: 'El reino de los cielos se ha acercado.'8Sanen al enfermo, resuciten al muerto, limpien al leproso, y echen fuera demonios. Generosamente han recibido, generosamente darán.9No reciban oro, plata, ni metales para sus monederos.10No lleven equipaje para su viaje, tampoco túnicas, ni sandalias, ni un bastón, porque el obrero se merece su sostén.11En cualquier ciudad o aldea que entren, busquen quien sea digno, y quédense allí hasta que se vayan.12Cuando entren en la casa, saluden"paz a esta casa".13Si la casa es digna, que la paz de ustedes venga sobre ella; pero si la casa no es digna, que su paz regrese a ustedes.14Sobre aquellos, quienes no los reciban a ustedes o escuchen sus palabras, cuando se vayan de esa casa o ciudad, sacudan el polvo de sus pies.15Porque ciertamente les digo que en el día del juicio el sufrimiento será menor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para esa ciudad.16Vean, que Yo los envío como a ovejas en medio de lobos, así que sean astutos como las serpientes y mansos como las palomas.17¡Tengan cuidado con las personas!, Porque los entregarán a los concilios, y en las sinagogas los azotarán.18Los llevarán ante los gobernantes y reyes por Mi causa, como testimonio para ellos mismos y para los Gentiles.19Cuando los entreguen, no estén ansiosos acerca de qué o cómo hablarán, porque lo que dirán les será revelado en ese momento.20Porque no serán ustedes quienes hablarán, sino el Espíritu de su Padre quien hablará a través de ustedes.21Un hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre a su hijo. Los hijos se levantarán en contra de sus padres y les causarán su muerte.22Ustedes serán odiados por todos a causa de Mi nombre. Pero quien se mantenga fiel hasta la muerte, esa persona será salva.23Cuando los persigan en una ciudad, huyan a la próxima; porque ciertamente les digo, que ustedes terminaran de recorrer las ciudades de Israel antes de que el Hijo del Hombre haya regresado.24Un discípulo no es más importante que su maestro, ni un sirviente está por encima de su amo.25Le debe ser suficiente al discípulo ser como su maestro, y al sirviente ser como su amo. ¡Si ellos han llamado al maestro de la casa, Beelzebú, cuánto más a los de su casa!26Por lo tanto, no le tengan miedo a ellos, porque no hay cosa oculta que no haya de ser revelada, y nada escondido que no será conocido.27Lo que Yo les diga en la oscuridad, díganlo a la luz del día, y lo que escuchen suavemente en su oído, proclámenlo sobre los techos de las casas.28No le tengan miedo a esos quienes matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. En cambio, ténganle miedo a Aquél que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno.29¿No son dos gorriones vendidos por una pequeña moneda? Aún así, ninguno de ellos cae al suelo sin que su Padre lo sepa.30Porque incluso todos los cabellos de la cabeza de ustedes son contados.31No tengan miedo. Ustedes son más valiosos que muchos gorriones.32Por eso, aquel que me confiese delante de los hombres, Yo también le confesaré ante mi Padre quien está en el cielo;33pero aquel que me niegue delante de los hombres, Yo también le negaré ante mi Padre quien está en el cielo.34No piensen que he venido a traer paz sobre la tierra. Yo no he venido a traer paz, sino una espada.35Porque vine a poner al hombre en contra de su padre, a la hija en contra de su madre, y a la nuera en contra de su suegra.36Los enemigos del hombre serán aquellos de su propia casa.37Aquel quien ame a su padre más que a Mí no es merecedor de Mí. Aquel quien ame a un hijo o a una hija más que a Mí, no es merecedor de Mí.38Aquel quien no tome su cruz y Me siga, no es merecedor de Mí.39Quien halla su vida la perderá; pero quien pierda su vida por Mi causa, la hallará.40Aquel quien los reciba a ustedes me recibirá a Mí, y aquel quien Me reciba, también recibe a quien me envió.41Aquel quien reciba a un profeta, por cuanto es profeta, recibirá la recompensa del profeta. Aquel quien reciba a un hombre justo recibirá la recompensa del hombre justo.42Cualquiera que le dé a uno de estos mis pequeñitos, aunque sea un vaso de agua fría para tomar, porque es Mi discípulo, ciertamente les digo que de ninguna manera se quedará sin su recompensa.
1Cuando Jesús terminó de instruir a Sus doce discípulos, se fue de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.2Ahora, cuando Juan escuchó en la prisión sobre los hechos del Cristo, le envió un mensaje con sus discípulos3y Le dijo: "¿Eres Tú el que ha de venir, o es a otra persona que debemos esperar?"4Jesús respondió y les dijo: "Vayan e informen a Juan lo que ven y oyen.5Los ciegos reciben la vista, los cojos caminan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan y los menesterosos reciben las buenas nuevas.6Bendecido el que no encuentra ocasión de tropezar en mí."7Cuando estos hombres se fueron por su camino, Jesús empezó a hablar a las multitudes sobre Juan: "¿Qué fueron a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?8Pero ¿qué fueron a ver? ¿a un hombre vestido en ropas finas? En verdad, aquellos que visten ropas finas viven en palacios de reyes.9Pero, ¿qué salieron a ver? ¿a un profeta? Sí, les digo, y mucho más que un profeta.10Este es aquel de quien se escribió: 'VEAN, YO LES ENVÍO MI MENSAJERO DELANTE DE TU FAZ, QUIÉN PREPARARÁ TU CAMINO DELANTE DE TI.'11Les digo sinceramente, que entre aquellos nacidos de mujer, ninguno es más grande que Juan el Bautista. Y aún así la persona menos importante en el reino de los cielos es más grande que él.12Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los hombres violentos lo toman a la fuerza.13Porque los profetas y la Ley profetizaron hasta Juan.14Y si ustedes están dispuestos a recibirlo, este es Elías, aquel que había de venir.15El que tenga oídos para escuchar, que escuche.16¿Con qué debo comparar a esta generación? Son como niños jugando en un mercado, que se sientan y se llaman unos a otros17y dicen: 'Nosotros tocamos la flauta para ustedes, y ustedes no bailaron. Estuvimos de luto, y ustedes no lloraron.'18Porque Juan no vino comiendo pan, ni bebiendo vino, y dicen: 'El tiene un demonio.'19El Hijo del Hombre vino comiendo y bebiendo y ellos dicen: '¡Miren, él es un hombre glotón y un borracho, amigo de los cobradores de impuestos y pecadores! Pero la sabiduría es justificada por sus acciones.'"20Entonces Jesús empezó a reprender las ciudades en las que la mayor parte de sus milagros habían ocurrido, porque no se habían arrepentido.21"¡Pobre de ti, Corazín! ¡Pobre de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en ustedes hubiesen sido hechos en Tiro y Sidón, ellas se habrían arrepentido hace tiempo con ropas de saco y con cenizas.22Pero habrá más tolerancia para Tiro y Sidón en el día del juicio que para ustedes.23Y tú, Capernaúm, ¿crees que serás exaltada al cielo? No, tú serás llevada abajo al Hades; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se hicieron en ti, ella hubiera prevalecido hasta hoy.24Pero les digo que será más fácil el día del juicio para Sodoma que para ti."25En ese tiempo Jesús dijo: "Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y la tierra, porque Tú ocultaste estas cosas a los sabios y entendidos y se las revelaste a aquellos quienes son, como los niños.26Sí, Padre, porque así te agradó.27Todas las cosas Me han sido entregadas por Mi Padre. Y nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y cualquiera a quien el Hijo desee revelarlo.28Vengan a Mí, todos los que trabajan y están muy cargados, y Yo les daré descanso.29Lleven Mi yugo y aprendan de Mí, porque Yo soy manso y humilde de corazón, y ustedes encontrarán descanso para sus almas.30Porque Mi yugo es fácil y ligera Mi carga."
1En aquel tiempo Jesús pasaba por los sembradíos de grano en el día Sábado. Sus discípulos tenían hambre y comenzaron a arrancar espigas de grano y a comerlas.2Cuando los Fariseos vieron eso, le dijeron a Jesús: "Ves, Tus discípulos hacen lo que es contra la ley hacer en el día Sábado."3Pero Jesús les dijo: "¿No han leído lo que hizo David, cuando tuvo hambre y los hombres que estaban con él?4¿Cómo él entró a la casa de Dios y comió el pan consagrado, que era ilegal para él comer e ilegal para los que estaban con él, pero legal solo para los sacerdotes?5¿Y no han leído en la Ley, que en el día Sábado los sacerdotes en el templo profanan el Sábado pero no son culpables?6Pero Yo les digo que hay Uno más grande que el templo aquí.7Si hubieran sabido lo que esto significaba: ' MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO,' no habrían condenado a los que no tienen culpa.8Pues el Hijo del Hombre es el Señor del día Sábado."9Entonces Jesús se fue de allí y entró a la sinagoga de ellos.10He aquí, había un hombre con una mano seca. Los Fariseos le preguntaron a Jesús, diciendo: "¿Es legal curar en el día Sábado?" para que así pudieran acusarlo de pecado.11Jesús les dijo: "¿Qué hombre habría entre ustedes, que si tuviera sólo una oveja, y esta oveja cayera en un hoyo profundo en el día Sábado, no la agarra y la sacaría de allí?12!Cuanto más vale un hombre, que una oveja! De modo que es legal hacer el bien en el día Sábado."13Entonces Jesús le dijo al hombre: "Extiende tu mano." Él la extendió y fue restaurada, sana, igual que la otra mano.14Pero los Fariseos salieron y conspiraban contra Él. Ellos estaban buscando cómo podrían matarlo.15Al Jesús percibir esto, se alejó de allí. Mucha gente Lo seguía y Él los sanaba a todos.16Él les ordenó que no Lo dieran a conocer a otros,17para que pudiera hacerse realidad lo que fue dicho por medio del profeta Isaías, diciendo:18"VEAN, MI SIERVO A QUIEN YO HE ESCOGIDO; MI AMADO, EN QUIEN MI ALMA ESTÁ MUY COMPLACIDA. PONDRÉ MI ESPÍRITU SOBRE ÉL, Y ÉL ANUNCIARÁ JUICIO A LOS GENTILES.19ÉL NO LUCHARÁ NI CLAMARÁ; NI ESCUCHARÁN SU VOZ EN LAS CALLES.20ÉL NO ROMPERÁ LA CAÑA QUEBRADA; ÉL NO APAGARÁ NINGUNA MECHA HUMEANTE, HASTA QUE LLEVE A LA VICTORIA LA JUSTICIA.21Y EN SU NOMBRE PONDRAN LAS NACIONES SU ESPERANZA."22Entonces alguien mudo y ciego, poseído por un demonio, fue traído a Jesús. Él lo sanó con el resultado de que el hombre mudo habló y vio.23Todas las multitudes estaban asombradas y dijeron: "¿Sera este hombre el Hijo de David?"24Pero cuando los Fariseos escucharon acerca de este milagro, dijeron: "Este hombre no hecha fuera demonios sino por Beelzebú, el príncipe de los demonios."25Pero Jesús conocía sus pensamientos y les dijo: "Todo reino dividido contra sí mismo queda desolado y cada ciudad o casa dividida contra sí misma no permanecerá.26Si Satanás hecha fuera a Satanás, él está dividido contra sí mismo: ¿Cómo permanecerá su reino?27Y si Yo echára fuera demonios por Belcebú: ¿Por quién los echan fuera sus seguidores? Por esto, ellos serán sus jueces.28Pero si Yo echo fuera demonios por el Espíritu de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a ustedes.29¿Y cómo alguien puede entrar a la casa de un hombre fuerte y robarle sus pertenencias sin atar al hombre fuerte primero? Entonces él le robará las pertenencias de su casa.30El que no está conmigo está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.31Por lo tanto, Yo les digo, cada pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.32Y cualquiera que hable alguna palabra contra el Hijo del Hombre, ésta le será perdonada. Pero cualquiera que hable contra el Espíritu Santo, eso no le será perdonado, ni en este mundo, ni en el venidero.33O haces un árbol bueno y su fruto bueno, o haces el árbol malo y su fruto malo, porque un árbol es conocido por su fruto.34Ustedes, generación de víboras, ya que son malos, ¿cómo pueden decir cosas buenas, siendo malos? Porque del contenido del corazón habla la boca.35El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón, saca lo que es bueno; y el hombre malo, del tesoro malo de su corazón, saca aquello que es malo.36Y Yo les digo que en el día del juicio la gente dará cuenta de cada palabra vana que hayan dicho.37Porque por sus palabras ustedes serán justificados, y por sus palabras serán condenados."38Entonces algunos escribas y Fariseos le contestaron a Jesús y dijeron: "Maestro, deseamos ver una señal de ti."39Pero Jesús les contestó diciéndoles: "Una generación mala y adúltera busca una señal. Pero ninguna señal le será dada excepto la señal de Jonás el profeta.40Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en la barriga del pez grande, también el Hijo del Hombre estará tres días y tres noches en el corazón de la tierra.41Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación de gente y la condenará. Porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás, y miren, Alguien más grande que Jonás está aquí.42La Reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de ésta generación y los condenará. Ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y miren, Alguien más grande que Salomón está aquí.43Cuando un espíritu inmundo ha salido de un hombre, pasa por lugares áridos y busca descanso, pero no lo encuentra.44Entonces dice: 'Regresaré a mi casa de donde salí.' Habiendo regresado, encuentra la casa barrida y en orden.45Entonces sale y lleva con él otros siete espíritus peores que él, y todos ellos vienen a vivir allí. Entonces la condición final de ese hombre viene a ser peor que al principio. Así mismo será con ésta generación malvada."46Mientras Jesús aún le hablaba a las multitudes, he aquí, Su madre y Sus hermanos estaban afuera, buscando hablar con Él.47Alguien Le dijo: "Mira, Tu madre y hermanos están afuera, buscando hablar Contigo."48Pero Jesús le contestó, diciéndole a quien se lo dijo: "¿Quién es Mi madre? ¿Y quiénes son Mis hermanos?"49Entonces extendió Su mano hacia Sus discípulos y dijo: "¡Miren, aquí está Mi madre y Mis hermanos!50Porque cualquiera que haga la voluntad de Mi Padre que está en los cielos, esa persona es Mi hermano, hermana y madre."
1En ese día Jesús salió de la casa y se sentó al lado del mar.2Una gran multitud se reunió a su alrededor, así que entró a una barca y se sentó en ella. Toda la multitud se mantuvo en la playa.3Entonces Jesús les dijo muchas cosas en parábolas. Él dijo: "He aquí, un sembrador salió a sembrar.4Mientras él sembraba, algunas semillas cayeron al lado del camino, y las aves vinieron y las devoraron.5Otras semillas cayeron en terreno rocoso, donde no tenían mucho suelo. Inmediatamente brotaron porque el suelo no tenía mucha profundidad.6Pero cuando el sol salió, se quemaron porque no tenían raíces, y se secaron.7Otras semillas cayeron entre las plantas de espinos. Las plantas de espinos crecieron y las ahogaron.8Otras semillas cayeron en terreno bueno y produjeron grano, algunas cien veces mas, algunas sesenta, y algunas treinta.9Aquel que tenga oídos, oiga.10Los discípulos vinieron y le dijeron a Jesús: "¿Por qué les hablas a la multitud en parábolas?"11Jesús les respondió: "A ustedes se les ha dado el privilegio de entender misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha dado.12Porque cualquiera que tiene, le será dado más, y tendrá en abundancia. Pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.13Por eso les habló a ellos en parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.14Para ellos la profecía de Isaías está cumplida, la cual dice: 'MIENTRAS OIGAS, OIRÁS, PERO DE NINGUNA MANERA ENTENDERÁS; MIENTRAS VEAS, VERÁS, PERO DE NINGUNA MANERA PERCIBIRÁS.15PORQUE EL CORAZÓN DE ESTE PUEBLO SE HA VUELTO INSENSIBLE, Y SUS OÍDOS SON PESADOS PARA OÍR, Y HAN CERRADO SUS OJOS, ASÍ QUE NO PUEDEN VER CON SUS OJOS, Y OÍR CON SUS OÍDOS, O ENTENDER CON SUS CORAZONES, ASÍ QUE ELLOS SE CONVIERTAN, Y YO LOS SANE'16Pero benditos son sus ojos, porque ven; y sus oídos, porque oyen.17Verdaderamente Yo les digo que muchos profetas y hombres justos desearon ver las cosas que ustedes ven, y no las vieron. Ellos desearon escuchar las cosas que ustedes oyen, y no las oyeron.18Escuchen lo que significa la parábola del sembrador.19Cuando alguien oye la palabra del reino pero no la entiende, entonces el maligno viene y arrebata lo que ha sido sembrado en su corazón. Ésta es la semilla que fue sembrada junto al camino.20Aquel que fue sembrado en el suelo rocoso es aquel que escucha la palabra y la recibe con gozo inmediatamente.21Pero como él que no tiene raíces en sí mismo solo permanece por poco tiempo. Cuando tribulación o persecución surgen por causa de la palabra, él se aparta inmediatamente.22Aquel que fue sembrado entre las plantas de espinos, éste es aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y viene a ser sin fruto.23Aquel que fue sembrado en terreno bueno, es aquel que oye la palabra y la entiende. Éste es el que verdaderamente da fruto y lo produce; cien veces más, sesenta, y algunos treinta."24Jesús les presentó otra parábola a ellos. Les dijo: "El reino del cielo es como un hombre que sembró buena semilla de trigo en su terreno.25Pero mientras las personas dormían, su enemigo vino y también sembró cizaña entre el trigo, y se fue.26Cuando las semillas de trigo germinaron y produjeron su cultivo, entonces la cizaña también apareció.27Los siervos del dueño del terreno vinieron y le dijeron: 'Señor, ¿no sembró usted buena semilla en su terreno? ¿Cómo ahora tiene cizaña?'28Él les dijo: 'Un enemigo ha hecho esto.' Los sirvientes le dijeron: ¿quieres que vayamos y las arranquemos?'29El dueño del terreno dijo: 'No, cuando la cizaña, puedes arrancar el trigo con ella.30Deja que ambos crezcan juntos hasta la cosecha. En el tiempo de la cosecha yo le diré a los segadores: 'Recojan primero la cizaña y amárrenla en manojos para quemarla, pero guarden el trigo en mi granero.'"31Entonces Jesús les presentó otra parábola a ellos. Él dijo: "El reino del cielo es como una semilla de mostaza la cual un hombre se llevó y la sembró en su terreno.32Esta semilla es en efecto la más pequeña de todas las semillas. Pero cuando ha crecido, es más grande que todas las plantas del huerto. Se convierte en un árbol, tanto así que las aves del cielo vienen y hacen nido en sus ramas."33Jesús entonces les dijo a ellos otra parábola. "El reino del cielo es como levadura que una mujer se llevó y mezcló con tres medidas de harina hasta que fermento toda la masa."34Todas estas cosas Jesús las dijo a la multitud en parábolas; y sin parábolas Él no les dijo nada.35Esto era para que lo que fue dicho a través del profeta viniese a ser verdad, cuando él dijo: "ABRIRÉ MI BOCA EN PARÁBOLAS. DIRÉ COSAS QUE FUERON ESCONDIDAS DESDE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO."36Entonces Jesús dejó la multitud y entró en la casa. Sus discípulos vinieron a Él y le dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña en el terreno."37Jesús les respondió y dijo: "Aquel que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.38El terreno es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino. La cizaña son los hijos del maligno,39y el enemigo que las sembró es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los cosechadores son los ángeles.40De este modo, mientras la cizaña es juntada y quemada con fuego, en el fin del mundo.41El Hijo del Hombre enviará a Sus ángeles, y ellos recogerán de su reino a todos los que causan el pecado, y a aquellos que cometieron iniquidad.42Entonces ellos serán arrojados al horno de fuego, donde habrá llanto y crujir de dientes.43Entonces las personas justas brillarán como el sol en el reino de su Padre. Aquel que tiene oídos, oigan.44El reino del cielo es como un tesoro escondido en el campo. Un hombre lo encontró y lo escondió. En su gozo va, vende todo lo que posee, y compra ese campo.45De nuevo, el reino del cielo es como un hombre que es un mercader y está buscando perlas valiosas.46Cuando encontró una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que poseía y la compró.47De nuevo, el reino del cielo es como una red la cual se lanza en el mar, y recoge todo tipo de peces.48Cuando está llena, los pescadores la arrastran hasta la playa. Entonces sentados, recolectan los buenos en canastas, pero los malos los arrojan fuera.49De esta forma en el fin del mundo. Los ángeles vendrán y separarán a los malvados de entre los justos,50y ellos los arrojarán al horno de fuego, donde habrá llanto y crujir de dientes.51¿Han entendido todas estas cosas?" Los discípulos le dijeron: "Sí."52Entonces Jesús les dijo a ellos: "todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino del cielo, es como un hombre que es dueño de una casa, el cual saca cosas viejas y cosas nuevas de su tesoro."53Entonces vino a ser que cuando Jesús terminó estas parábolas, Él se fue de aquel lugar.54Entonces Jesús entró a su propia región y enseñó a las personas en su sinagoga. El resultado fue que ellos quedaron atónitos y dijeron: "¿De dónde este hombre saca su sabiduría y estos milagros?55¿No este hombre el hijo del carpintero? ¿No es su madre María? ¿Y sus hermanos no son Santiago, José, Simón y Judas?56¿Y sus hermanas, no están todas entre nosotros? Así que, ¿de dónde este hombre saca todas estas cosas?"57Ellos estaban ofendidos, pero Jesús les dijo: "Un profeta no es sin honra, excepto en su propio tierra y en su propia familia."58Y no hizo muchos milagros allí por causa de su incredulidad.
1Por aquel tiempo Herodes el tetrarca escuchó las noticias sobre Jesús.2Él dijo a sus sirvientes: "Este es Juan el Bautista; que ha resucitado de los muertos. Por eso estos poderes están obrando en Él."3Porque Herodes había tomado a Juan; lo encadenó y lo metió en prisión, por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe.4Pues Juan le había dicho: "No te es lícito tenerla a ella como esposa."5Herodes le hubiera dado muerte, pero le temía al pueblo, porque lo consideraban como un profeta.6Pero cuando llegó el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio y le plació a Herodes.7En respuesta, él le prometió con juramento darle cualquier cosa que ella pidiera.8Después de haber sido instruida por su madre, ella le dijo: "Dame, en un plato, la cabeza de Juan el Bautista."9El rey estaba muy triste por su pedido, pero a causa de su juramento, y por causa de todos en la cena con él, él ordenó que eso fuera hecho.10Ordenó decapitar a Juan en la prisión.11Entonces su cabeza le fue traída en un plato y entregada a la niña, y ella se la llevó a su madre.12Entonces sus discípulos vinieron, levantaron el cuerpo y lo enterraron. Luego de esto, fueron y le dijeron a Jesús.13Cuando Jesús escuchó esto, se retiró de allí a un lugar aislado. Cuando la multitud oyó de esto, lo siguieron a pie desde las ciudades.14Entonces Jesús vino ante ellos, y vio la gran multitud. Él tuvo compasión de ellos y sanó los enfermos.15Cuando la noche llegó, los discípulos vinieron a Él y le dijeron: "Este es un lugar desierto, y el día ya ha terminado. Despide a esta multitud, para que vayan a las aldeas y compren comida para ellos."16Pero Jesús les dijo: "Ellos no tienen necesidad de irse. Denle ustedes algo de comer."17Ellos le dijeron: "Nosotros tenemos aquí más que cinco hogazas de pan y dos peces."18Jesús dijo: "Tráiganmelos a mí."19Entonces Jesús ordenó a la multitud que se sentara en la hierba. Él tomó las cinco hogazas y los dos peces. Mirando arriba al cielo, Él bendijo y partió las hogazas de pan y las dio a los discípulos. Los discípulos la repartieron a la multitud.20Ellos todos comieron, y estaban saciados. Entonces recogieron lo que quedó de los pedazos hasta llenar doce canastas.21Aquellos que comieron fueron como cinco mil hombres, además de las mujeres y niños.22Inmediatamente Él hizo que sus discípulos se montaran en la barca y se fueran antes que Él al otro lado, mientras Él mismo despedia a la multitud.23Después de despedir la multitud, Él subió al monte a orar. Cuando llegó la noche, Él estaba allí solo.24Pero la barca estaba en el medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario.25A la cuarta vigilia de la noche, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el mar.26Cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el mar, estaban aterrorizados y dijeron: "Es un fantasma", y gritaron de miedo.27Pero Jesús les habló en seguida y dijo: "¡Sean valientes! ¡Soy Yo! ¡No tengan miedo!"28Entonces Pedro le respondió y dijo: "Señor, si eres tú, ordéname que vaya a ti sobre las aguas."29Jesús dijo:" Ven." Así que Pedro salió de la barca y caminó sobre las aguas para llegar a Jesús.30Pero cuando vio el fuerte viento, tuvo miedo. Mientras se hundía, gritó: " ¡Señor, sálvame!"31Jesús inmediatamente estiró su mano, y agarró a Pedro y le dijo: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?"32Entonces cuando Jesús y Pedro subieron a la barca y el viento cesó de soplar.33Entonces los discípulos en la barca adoraban a Jesús y decían: "Verdaderamente eres el Hijo de Dios."34Cuando habían cruzado, llegaron a la tierra de Genesaret.35Cuando los hombres en aquel lugar reconocieron a Jesús, enviaron mensajes por todos lados en el área de alrededor, y entonces les trajeron a Él todos los que estaban enfermos.36Ellos le suplicaban que les dejara tocar sólo el borde de su vestidura, y tantos como lo tocaban eran sanados.
1Entonces algunos Fariseos y escribas vinieron a Jesús desde Jerusalén; y le dijeron:2"¿Por qué Tus discípulos violan las tradiciones de los ancianos? Pues ellos no se lavan sus manos cuando van a comer."3Jesús les contestó diciendo: " Y ustedes, ¿Por qué violan los mandamientos de Dios a causa de sus tradiciones?4Porque Dios dijo: "HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE,' y 'AQUEL QUIEN HABLE MAL DE SU PADRE O SU MADRE, SEGURAMENTE MORIRÁ.'5Pero ustedes dicen: 'Cualquiera que diga a su padre o madre, "Cualquier ayuda que tú podrías recibir de mí es ahora una ofrenda a Dios", esta persona no necesita honrar a sus padres."6De esta manera ustedes invalidaron la palabra de Dios por causa de sus tradiciones.7Ustedes hipócritas, bien dijo Isaías cuando profetizó acerca de ustedes,8'ESTAS PERSONAS ME HONRAN CON SUS LABIOS, MAS SU CORAZÓN ESTÁ LEJOS DE MÍ.9ELLOS HACEN CULTO HACIA MÍ EN VANO, PORQUE ENSEÑAN COMO DOCTRINAS, MANDATOS DE HOMBRE."10Entonces, él llamando a la multitud, les dijo: "Escuchen y entiendan,11nada de lo que entra en la boca contamina a la persona. Más bien, lo que sale de la boca, eso es lo que contamina la persona."12Entonces los discípulos vinieron a Jesús y le dijeron : ¿Sabes que los Fariseos se ofendieron cuando escucharon esta palabra?13Jesús les contestó y dijo: "Toda planta que mi Padre celestial no ha sembrado, será arrancada.14Apártense de ellos; ellos son guías ciegos. Si un ciego guía a otro ciego, ambos van a caer en un hoyo."15Pedro respondió y dijo a Jesús: "Explícanos esta parábola a nosotros."16Jesús les dijo: "¿Aún ustedes continúan sin entender?17¿No ven ustedes que cualquier cosa que entra a su boca pasa a su vientre y es echado fuera en la letrina?18Pero las cosas que salen de su boca provienen del corazón. Estas son las cosas que contaminan a la persona.19Del corazón provienen las cosas malas, los asesinatos, el adulterio, la inmoralidad sexual, el robo, el falso testimonio y los insultos.20Estas son las cosas que contaminan a la persona. Pero comer con las manos sin ser lavadas no contamina la persona."21Entonces Jesús se apartó de ellos y se dirigió a las regiones de Tiro y Sidón.22Entonces, una mujer Cananea salió de esa región, y comenzó a gritar diciendo: "Ten misericordia de mí, Señor, hijo de David; mi hija está siendo atormentada por un demonio."23Pero, Jesús no respondió palabra alguna. Sus discípulos vinieron y le rogaron diciendo: "Dile que se vaya, porque sigue dando gritos tras nosotros."24Pero Jesús contestó y dijo: "Yo no fui enviado a nadie excepto a las ovejas perdidas de la casa de Israel."25Pero ella se acercó y se postró a sus pies, diciendo: "Señor, ayúdame."26Él contestó y dijo: "No es correcto tomar el pan de los hijos y tirárselo a los perrillos."27Ella dijo: "Sí, Señor, pero los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos."28Entonces Jesús contestó y le dijo: " Mujer, grande es tu fe. Te será hecho según tu deseo." Y su hija fue sanada en esa hora.29Jesús dejó aquel lugar y se dirigió cerca del mar de Galilea. Entonces subió a una colina y se sentó allí.30Se le acercó mucha gente; traían con ellos cojos, ciegos, mudos, mancos, gente lisiada y otros muchos enfermos. Ellos los presentaban a los pies de Jesús, y Él los sanaba.31Sucedía que la muchedumbre se maravillaba viendo a los mudos hablar, a los lisiados sanados, a los cojos andando y a los ciegos viendo. Y glorificaban al Dios de Israel.32Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Tengo compasión por la muchedumbre, porque me han seguido por tres días y no tienen qué comer. No quiero despedirlos sin comer, de modo que no desfallezcan en el camino ."33Los discípulos le dijeron: " ¿Dónde podremos conseguir suficientes panes, para alimentar a una muchedumbre tan grande en un lugar desierto como éste?"34Jesús les dijo: " ¿Cuántos panes tienen ustedes? Ellos dijeron: " Siete, y varios peces pequeños."35Entonces Jesús mandó a la muchedumbre a sentarse en el suelo.36Él tomó los siete panes y los peces, y luego de dar gracias, los partió y se los entregó a los discípulos. Ellos a su vez lo repartieron a la muchedumbre.37Todas las personas comieron y fueron satisfechas. Luego ellos recogieron los pedazos que sobraron, llenando siete cestas.38Los que comieron fueron cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y niños.39Entonces Jesús despidió a la muchedumbre y se fue en un bote a la región de Magdala.
1Los Fariseos y Saduceos vinieron a Él y lo probaron pidiéndole que les mostrara una señal del cielo.2Pero Él contestó y dijo: "Cuando es de tarde, ustedes dicen: 'Estará despejado, porque el cielo está rojizo.'3Y por la mañana ustedes dicen: 'Habrá mal tiempo, porque el cielo está rojizo y amenazador'. Ustedes saben como interpretar la apariencia del cielo, pero no pueden interpretar las señales de los tiempos.4Una generación malvada y adúltera busca una señal, pero ninguna señal le será dada excepto la señal de Jonás." Entonces Jesús los dejó y se fue.5Los discípulos vinieron al otro lado, pero olvidaron llevar pan.6Jesús les dijo: "Pongan atención y tengan cuidado de la levadura de los Fariseos y Saduceos."7Los discípulos comentaban entre sí y dijeron: "Es porque no llevamos pan."8Jesús estaba atento de esto y dijo: "Ustedes hombres de poca fe, ¿por qué dicen entre ustedes que es porque no han llevado pan?9¿Todavía no entienden ni recuerdan los cinco panes para los cinco mil, y cuántas canastas ustedes reunieron?10¿Ni los siete panes para los cuatro mil, y cuántas canastas recolectaron?11¿Cómo es que ustedes no entienden que Yo no estaba hablándoles acerca de la levadura? Sino de tener cuidado de la levadura de los Fariseos y Saduceos."12Entonces entendieron que Él no estaba hablándoles sobre cuidarse de la levadura en el pan, sino de tener cuidado de las enseñanzas de los Fariseos y Saduceos.13Ahora cuando Jesús llegó a las partes de Cesarea de Filipo, Él preguntó a Sus discípulos, diciendo: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?"14Ellos dijeron: "Algunos dicen Juan el Bautista; algunos, Elías; y otros, Jeremías, o uno de los profetas." Él les dijo:15"Pero, ¿quién dicen ustedes que soy Yo?"16Contestando, Simón Pedro dijo: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente."17Jesús respondió y le dijo: "Bendito eres, Simón hijo de Jonás, porque carne y sangre no te revelaron esto, sino Mi Padre que está en el cielo.18También te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca construiré Mi iglesia; las Puertas del Hades no prevalecerán contra ella.19Yo te daré las llaves del reino de los cielos. Cualquier cosa que tú ates en la tierra será atada en el cielo, y cualquier cosa que desates en la tierra será desatada en el cielo."20Entonces Jesús ordenó a sus discípulos que no debían decirle a nadie que Él era el Cristo.21Desde ese tiempo Jesús comenzó a decirle a Sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas a manos de los ancianos y los principales sacerdotes y escribas, ser asesinado, y ser resucitado en el tercer día.22Entonces Pedro lo tomó a un lado y lo amonestó, diciendo: "Que esto esté lejos de Ti, Señor; que esto nunca te pase."23Pero Jesús se volvió y le dijo a Pedro: "¡Apártate de Mí, Satanás! Eres una piedra de tropiezo para Mí, porque no tienes cuidado de las cosas de Dios, sino de las cosas de los hombres."24Entonces dijo Jesús a Sus discípulos: "Si alguno quiere seguirme, debe negarse a sí mismo, tomar su cruz, y seguirme.25Porque quien quiera salvar su vida la perderá, y quien pierda su vida por Mi causa la encontrará.26Porque ¿qué aprovecha una persona si gana el mundo entero pero pierde su vida?¿Qué puede dar una persona a cambio de su vida?27Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con Sus ángeles. ENTONCES ÉL PAGARÁ A CADA PERSONA DE ACUERDO A SUS ACCIONES.28De verdad les digo, hay algunos de ustedes que están aquí, que no van a probar la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre viniendo en Su reino.
1Seis días después, Jesús tomó con Él, a Pedro, y a Jacobo (Santiago), y a Juan su hermano, y solos subieron a un monte alto.2Él se transfiguró ante ellos. Su rostro brilló como el sol y Sus vestiduras se volvieron tan brillantes como la luz.3He aquí, con ellos aparecieron Moisés y Elías hablando con Él.4Pedro respondió y le dijo a Jesús: "Señor, es bueno que estemos aquí. Si deseas, haré tres enramadas, una para Ti, un para Moisés y otra para Elías".5Mientras Él aún hablaba, he aquí, una nube brillante los ensombreció, y se escuchó una voz saliendo de la nube diciendo: "Este es Mi Hijo amado, en quien estoy complacido, escúchenlo".6Cuando los discípulos lo oyeron, cayeron sobre sus rostros y tuvieron mucho miedo.7Entonces Jesús vino y los tocó y dijo: "Levántense y no tengan miedo".8Entonces ellos miraron arriba y no vieron a nadie, excepto a Jesús.9Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó, diciendo: "No le digan nada a nadie de esta visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos".10Sus discípulos le preguntaron, diciendo: "¿Por qué entonces los escribas dicen que Elías debe venir primero?"11Jesús respondió y dijo: "Elías de seguro viene y restaurará todas las cosas.12Pero yo les digo, Elías ya vino, pero no lo reconocieron; en su lugar hicieron lo que quisieron con él. De la misma manera, el Hijo del Hombre también sufrirá en sus manos."13Entonces los discípulos entendieron que Él estaba hablándoles de Juan el Bautista.14Cuando llegaron a la multitud, un hombre se le acercó, se arrodilló frente a Él, y le dijo:15"Señor, ten piedad de mi hijo, porque es epiléptico y sufre severamente. Él a menudo se cae en el fuego o en el agua.16Yo lo llevé a Tus discípulos, pero ellos no pudieron curarlo."17Jesús respondió y dijo: "Generación incrédula y corrupta, ¿cuánto más Me tendré que quedar con ustedes? ¿Cuánto más debo soportarles? Tráiganlo aquí."18Jesús lo reprendió y el demonio salió de él. El muchacho fue curado desde esa hora.19Entonces los discípulos vinieron a Jesús en privado y dijeron: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?"20Jesús les dijo: "Por su poca fe. Porque Yo de cierto les digo, si tuvieran fe aunque fuera tan pequeña como un grano de mostaza, ustedes podrían decirle a esta montaña: 'Quítate de aquí y ve allá', y se movería. Nada sería imposible para ustedes.21Pero esta clase de demonio no se va excepto con oración y ayuno."22Mientras ellos estaban en Galilea, Jesús le dijo a Sus discípulos: "El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres,23y ellos lo matarán, y al tercer día resucitará." Los discípulos se pusieron muy tristes.24Cuando llegaron a Capernaúm, los hombres que recaudaban los impuesto del templo vinieron a Pedro y dijeron: "¿Acaso tu Maestro no paga el impuesto del templo?"25Él dijo: "Sí." Pero cuando Pedro entró a la casa, Jesús habló primero con él y le dijo: "¿Qué opinas, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes ellos reciben impuesto o tributo? ¿De sus súbditos o de extranjeros?"26Cuando Pedro dijo: "De los extranjeros", Jesús le dijo: "Entonces los súbditos son libres de pagar.27Pero para no escandalizar a los cobradores de impuestos, ve al mar, arroja un gancho, y agarra al pez que venga primero. Cuando le hayas abierto la boca, vas a encontrar una moneda. Tómalo y entrégaselo a los cobradores de impuestos por Mí y por ti."
1En aquel tiempo los discípulos vinieron hacia Jesús y dijeron: "¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?"2Jesús llamó a un niño para que viniera hacia Él y lo colocó entre ellos3y dijo: "De verdad les digo, al menos que ustedes cambien y se conviertan como niños, de ninguna manera entrarán al reino de los cielos.4Así que cualquiera que se humilla como este niño, será el más grande en el reino de los cielos.5Y cualquiera que recibe a un niño como éste en Mi nombre, a Mí me recibe.6Y cualquiera que cause que uno de estos pequeños que cree en MÍ peque, sería mejor para él que una gran piedra de molino fuera atada a su cuello, y que fuera lanzado a las profundidades de la mar.7¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es inevitable que esos tropiezos vengan; pero, ¡ay de la persona por quien esos tropiezos vienen!8Si tu mano o tu pie te hace tropezar, córtalo y tíralo lejos de ti. Es mejor para ti que entres a la vida mutilado o cojo, que ser tirado en un fuego eterno teniendo las dos manos o los dos pies.9Si tu ojo te hace tropezar, arráncalo y tíralo lejos de ti. Es mejor para ti que entres a la vida con un solo ojo, que ser tirado en el fuego eterno teniendo ambos ojos.10Miren que no desprecien a ninguno de estos pequeños. Porque Yo les digo que en el cielo, Sus ángeles siempre miran el rostro de mi Padre quien está en los cielos.11Porque el Hijo del Hombre vino a salvar lo que estaba perdido.12¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no dejará él las noventa y nueve en el rebaño y va a buscar la oveja que se perdió?13Y si él la encuentra, de verdad les digo que se regocijará más por ésta, que por las noventa y nueve que no se perdieron.14De la misma manera, no es la voluntad de tu Padre que está en los cielos que uno de estos pequeños perezca.15Si tu hermano peca contra ti, ve y muéstrale su falta a solas. Si te escucha, has ganado a tu hermano.16Pero si no te escucha, lleva contigo uno o dos hermanos más, para que así por la boca de dos o tres testigos, cada palabra pueda ser verificada.17Y si él se niega a escucharlos, di el asunto a la iglesia. Y si él rehúsa escuchar a la iglesia, que sea para ti como un gentil o un recaudador de impuestos.18De verdad les digo, que todas las cosas que aten en el mundo, serán atadas en el cielo. Y todas las cosas que desaten en el mundo, será desatado en el cielo.19Aún más les digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra sobre cualquier cosa que pidan, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.20Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, ahí estoy Yo en medio de ellos."21Después Pedro vino y dijo a Jesús: "Señor, ¿cuántas veces mi hermano pecará contra mí y yo lo perdonaré? ¿Hasta siete veces?"22Jesús le dijo: "Yo no te digo siete veces, sino hasta setenta veces siete."23Por tanto, el reino de los cielos es similar a cierto rey que quería ajustar las cuentas con sus siervos.24Al comenzar a ajustarlas, le fue traído un siervo, que le debía diez mil talentos.25Pero como él no tenía con qué pagar, su señor le ordenó que lo vendieran junto con su esposa e hijos y todo lo que tenía, y que así hiciera el pago.26Entonces el siervo cayó, se postró ante él y le dijo: 'Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.'27Y el señor de aquel siervo, tuvo compasión, lo soltó y le perdonó la deuda.28Pero aquel siervo fue y encontró a uno de sus consiervos que le debía cien denarios. El siervo agarró al consiervo, lo tomó por el cuello y dijo: 'Págame lo que me debes.'29Pero su compañero cayó y rogó a él diciendo: 'Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.'30Pero el primer siervo rehusó y en vez, él fue y lo tiró en la cárcel, hasta que el consiervo le pagará lo que le debía.31Cuando los demás consiervos vieron lo que sucedió, se pusieron bien tristes; vinieron y dijeron a su señor todo lo que había pasado.32Entonces el señor de aquel siervo lo llamó y le dijo: 'Siervo malvado, te perdoné todo lo que me debías porque me rogaste.33¿No deberías haber tenido misericordia de tu consiervo, tanto como yo he tenido misericordia de ti?'34Su señor se enojó y lo entregó a los torturadores hasta que él pudiera pagar todo lo que él debía.35Así también mi Padre celestial hará con ustedes, si no perdonan con su corazón cada uno a su hermano.
1Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, salió de Galilea, y llego a la frontera de Judea, más allá del Río Jordán.2Grandes multitudes le seguían, y allí Él los sanaba.3Los Fariseos vinieron a Él para probarle y le dijeron: "¿Es permitido que un hombre se divorcie de su esposa por cualquier razón?"4Jesús les contestó y dijo: "¿Ustedes no han leído que en el principio DIOS LOS CREÓ HOMBRE Y MUJER?5¿Y que también Él dijo: 'POR ESTA RAZÓN UN HOMBRE DEJARÁ A SU PADRE Y A SU MADRE Y SE UNIRÁ A SU ESPOSA, Y LOS DOS SE CONVERTIRÁN EN UNA SOLA CARNE'?6Entonces ya no son dos, sino una sola carne. Por lo tanto, lo que Dios ha unido, no dejen que nadie lo separe".7Ellos Le dijeron: "Pues, ¿por qué Moisés MANDO QUE DEMOS UN CERTIFICADO DE DIVORCIO PARA LUEGO REPUDIARLA?8"Él les dijo: "Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus mujeres, pero en el principio no era así.9Yo les digo que cualquiera que se divorcie de su esposa, excepto por inmoralidad sexual, y se casa con otra, comete adulterio; y el hombre que se casa con una mujer divorciada, comete adulterio".10Los discípulos le dijeron a Jesús: "Si ese es el caso de un hombre y su esposa, no es bueno casarse".11Pero Jesús les dijo: "No todos pueden aceptar esta enseñanza, sino solamente aquellos que se les permite recibirla".12Porque hay eunucos que nacieron así desde el vientre de su madre. Y hay otros eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres. Y hay eunucos que se hicieron ellos mismos eunucos a causa del reino de los cielos. El que pueda recibir esta enseñanza, que la reciba."13Entonces Le trajeron unos niños para que Él pusiera sus manos sobre ellos y orara; pero los discípulos los reprendian.14Pero Jesús les dijo: "Permitan a los niños venir a Mí, y no se los impidan, porque el reino de los cielos les pertenece a ellos."15Y Él puso Sus manos sobre ellos, y luego salió de allí.16Entonces, un hombre vino a Jesús y dijo: "Maestro, ¿qué cosa buena tengo que hacer para tener vida eterna?"17Jesús le dijo: "¿Por qué me preguntas lo que es bueno? Solo Uno es bueno, pero si tú deseas entrar en la vida, guarda los mandamientos."18El hombre le dijo: "¿Cuáles mandamientos?" Jesús dijo: "NO MATARÁS; NO COMETERÁS ADULTERIO; NO ROBARÁS; NO DIRÁS FALSO TESTIMONIO;19HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE; Y AMA A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO."20El muchacho le dijo: " Todas esas cosas las he obedecido; ¿qué más necesito?"21Jesús le dijo: "Si tú deseas ser perfecto, ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoros en el cielo. Después ven, y sígueme."22Pero cuando el joven oyó lo que Jesús dijo, se fue triste, porque él tenía grandes posesiones."23Jesús dijo a sus discípulos: "A la verdad les digo, es difícil que un hombre rico entre al reino de los cielos.24Otra vez les digo, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de Dios."25Cuando los discípulos oyeron esto, se quedaron sorprendidos y dijeron: "¿Quién podrá ser salvo?26"Jesús los miró y dijo: "Para la gente esto es imposible, pero para Dios todo es posible."27Entonces Pedro contestó y le dijo: "Mira, nosotros dejamos todo para seguirte; entonces, ¿qué tendremos nosotros?28Jesús les dijo: "A la verdad les digo, a ustedes que me han seguido, en la regeneración de las cosas, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de Su gloria, ustedes también se sentarán sobre doce tronos, juzgando las doce tribus de Israel.29Todos aquellos que dejado sus casas, sus hermanos, sus hermanas, su padre, su madre, hijos, o su tierra por causa de Mi nombre, recibirán cien veces más y heredarán la vida eterna.30Pero muchos que son primeros ahora serán últimos, y muchos que son últimos serán primeros.
1Porque el reino de los cielos es como un dueño de tierras que salió temprano en la mañana a contratar trabajadores para su viña.2Después de acordar con los trabajadores pagarles un denario por día, los envió a su viña.3Volvió a salir cerca de la hora tercera y vio a otros trabajadores desocupados en el mercado.4A esos les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo.' Así que ellos se fueron a trabajar.5De nuevo salió cerca de la hora sexta, y nuevamente a la hora novena, e hizo lo mismo.6Otra vez salió cerca de la hora undécima y encontró a otros desocupados. Les dijo: '¿Por qué están aquí, ociosos todo el día?'7Ellos le dijeron: 'Porque nadie nos ha contratado.' Él les dijo: 'Vayan ustedes también a la viña.'8Cuando llegó la noche, el dueño de la viña le dijo a su mayordomo: 'Llama a los trabajadores y págales su salario, comenzando desde el último hasta el primero.'9Cuando vinieron los trabajadores que habían sido contratados a la hora undécima, cada uno recibió un denario.10Al llegar los primeros trabajadores, pensaron que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno.11Cuando recibieron sus salarios, se quejaron del dueño de la propiedad.12Dijeron: 'Estos últimos trabajadores sólo han trabajado una hora, pero tú los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga del día y el calor que quema.'13Pero el dueño respondió, diciendo a uno de ellos: 'Amigo, yo ningún mal te hago. ¿Acaso no acordamos un denario?14Recibe lo que te corresponde y sigue tu camino; a mí me place dar a estos últimos trabajadores contratados exactamente lo mismo que a ti.15¿No es legítimo que haga lo que quiero con mis pertenencias? ¿O tienes envidia porque yo soy bueno?16Así que los últimos serán primeros, y los primeros, serán últimos."17Mientras Jesús subía a Jerusalén, tomó aparte a los doce, y en el camino les dijo:18"Vean, subiremos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas. Ellos Lo condenarán a muerte19y Lo entregarán a los Gentiles para que Lo ridiculicen, Le den latigazos y Lo crucifiquen. Pero al tercer día resucitará."20Entonces la madre de los hijos de Zebedeo vino a Jesús con sus hijos. Ella se postró ante Él y le pidió que le concediera algo.21Jesús le dijo: "¿Qué deseas?" Ella Le dijo: "Ordena que estos dos hijos míos se sienten, uno a Tu derecha y otro a Tu izquierda, en Tu reino."22Pero Jesús respondió y dijo: "Ustedes no saben lo que están pidiendo. ¿Son ustedes capaces de beber la copa que estoy a punto de beber?" Ellos Le dijeron: "Somos capaces."23Él les dijo: "Sin duda, beberán Mi copa. Pero el sentarse a Mi mano derecha y a Mi mano izquierda no es Mío para darlo, sino que es para aquellos para los cuales ha sido preparado por Mi Padre."24Cuando los otros diez discípulos escucharon esto, se disgustaron mucho con los dos hermanos.25Pero Jesús los llamó hacia Él y les dijo: "Ustedes saben que los gobernantes de los Gentiles los someten, y sus hombres importantes ejercen autoridad sobre ellos.26Pero no debe ser así entre ustedes. Más bien, el que quiera ser grande entre ustedes debe ser su servidor,27y el que quiera ser primero entre ustedes deberá ser su siervo.28Así como el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir, y a dar su vida en rescate por muchos."29Mientras salían de Jericó, Le siguió una gran multitud.30Y vieron que dos ciegos estaban sentados junto al camino. Cuando oyeron que Jesús pasaba por allí, gritaron, diciendo: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!"31Pero la multitud los reprendió, diciéndoles que callaran. Sin embargo, ellos gritaban más, diciendo: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de nosotros!"32Entonces Jesús se detuvo y los llamó y dijo: "¿Qué quieren que haga por ustedes?"33Ellos le dijeron: "Señor, que nuestros ojos sean abiertos."34Entonces Jesús, movido a compasión, tocó sus ojos. Inmediatamente ellos recibieron su vista y lo siguieron.
1Entonces Jesús y sus discípulos estaban cerca a Jerusalén y llegaron a Betfagé, junto al Monte de los Olivos, entonces Jesús envió a dos discípulos,2diciendo: " Vayan a la próxima aldea que está cerca e inmediatamente encontrarán un asna atada allí y un pollino con ella. Desátenlos y traiganlos.3Si alguien les dice algo sobre esto, ustedes le dirán, "El Señor las necesita", y esa persona inmediatamente las enviará con ustedes."4Esto sucedió para que lo que fue dicho por el profeta se cumplirá. Él dijo:5"DILE A LA HIJA DE SIÓN: MIRA, TU REY VIENE A TI, HUMILDE Y MONTADO EN UN BURRO, EN UN POLLINO, HIJO DE ASNA."6Entonces los discípulos fueron e hicieron como Jesús les había instruido.7Trajeron un asna y un pollino, pusieron sus aparejos sobre ellos , y Jesús lo montó.8La mayoría de la multitud tendieron sus mantos en el camino, y otros cortaban ramas y las tendían en el camino.9Las multitudes que iban antes que Jesús y aquellos que lo seguían, gritaban, diciendo: "¡HOSANNA AL HIJO DE DAVID!, ¡BENDECIDO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR. HOSANNA EN LAS ALTURAS!"10Cuando Jesús entró a Jerusalén, toda la ciudad se agitó y dijo: "¿Quién es éste?"11Y la multitud contestó diciendo:, "Éste es Jesús el profeta de Nazaret en Galilea."12Entonces Jesús entró al templo de Dios. Él sacó a todos lo que compraban y vendían en el templo. Él también volcó las mesas de los que cambiaban dinero y las sillas de aquellos que vendían palomas.13Él les dijo: "Escrito está: 'MI CASA SERÁ LLAMADA CASA DE ORACIÓN'; PERO USTEDES LA HAN HECHO UNA CUEVA DE LADRONES."14Entonces los ciegos y los cojos vinieron a él en el templo, y Él los sanó.15Pero cuando los principales sacerdotes y los escribas vieron las maravillas que él hizo, y escucharon a los muchachos gritar en el templo y diciendo: "Hosanna al hijo de David", ellos se indignaron.16Y le dijeron: " ¿Escuchas lo que está diciendo esta gente?" Jesús les respondió: " ¡Sí! ¿Pero nunca han leído: 'DE LA BOCA DE LOS PEQUEÑOS Y DE LOS NIÑOS DE PECHO HAS PERFECCIONADO ALABANZA'?"17Entonces Jesús los dejó y fue a la ciudad de Betania y durmió allí.18Por la mañana, mientras regresaba a la ciudad, tuvo hambre.19Vio una higuera al lado del camino; fue a donde ella, pero no encontró nada excepto hojas. Entonces le dijo: "No saldrá más fruto de ti". Inmediatamente la higuera se secó.20Cuando los discípulos vieron esto, se asombraron y le dijeron: "¿Cómo es que esa higuera se secó inmediatamente?"21Jesús respondió y les dijo: "Verdaderamente Yo les digo, que si ustedes tienen fe y no dudan, no solamente harán lo que Yo hice con este árbol de higuera, sino que le dirán a este monte, 'Quítate y arrójate al mar', y así mismo será hecho.22Todo lo que pidas en oración creyendo, lo recibirán".23Cuando Jesús fue al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo vinieron a él mientras enseñaba y dijeron: "¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te dio esta autoridad?"24Jesús les contestó y dijo: "Yo también les haré una pregunta. Si me dicen, les diré de igual manera con que autoridad Yo hago estas cosas.25El bautismo de Juan, ¿de dónde proviene, del cielo o de los hombres?" Ellos discutieron entre sí, diciendo: "Si nosotros decimos, 'del cielo', Él nos dirá: '¿Por qué no creyeron en él?'26Pero si decimos: de los hombres, tememos a la multitud, porque ellos ven a Juan como un profeta."27Entonces ellos contestaron a Jesús diciendo: "Nosotros no sabemos". Él también les dijo: "Yo tampoco les diré con qué autoridad yo hago estas cosas.28Pero, ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Él fue al primero y le dijo: 'Hijo, ve y trabaja hoy en el viñedo'.29El hijo le contestó y dijo: 'Yo no iré', pero después cambió de opinión y fue.30Y el hombre fue a su segundo hijo y le dijo lo mismo. Este hijo contestó y dijo: 'Sí señor, yo iré,' pero no fue.31¿Cuál de estos hijos hizo la voluntad de su padre? Ellos dijeron: 'el primero.' " Jesús les dijo: "Ciertamente Yo les digo, que los cobradores de impuestos y las prostitutas entrarán al reino de Dios primero que ustedes.32Pues Juan vino a ustedes en camino de justicia, pero ustedes no le creyeron; mientras que los recaudadores de impuestos y prostitutas creyeron en él. Y ustedes, cuando vieron esto, no se arrepintieron para creerle.33Escuchen otra parábola. Había un hombre, una persona con una gran extensión de tierra. El plantó un viñedo, creó un seto alrededor, cavó en ella un lagar, construyó una torre de vigilancia, y la arrendó a unos cultivadores de uvas. Entonces se fue a otro país.34Cuando el tiempo de la cosecha de las uvas estaba cerca, el envió a algunos sirvientes a los cultivadores a buscar sus frutos.35Pero los cultivadores tomaron a sus sirvientes, golpearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.36Una vez más, el dueño envió otros sirvientes, más que la primera vez, pero los cultivadores los trataron de la misma manera.37Después de esto, el dueño envió a su propio hijo a ellos, diciendo: 'Ellos respetarán a mi hijo.'38Pero cuando los cultivadores de uvas vieron el hijo, se dijeron entre sí: 'Este es el heredero; vengan, vamos a matarlo y tomemos su herencia.39Así que se lo llevaron, lo echaron fuera del viñedo, y lo mataron.40Ahora, cuando el dueño de la viña venga, ¿qué él le hará a esos cultivadores?"41La gente le decía: "Él destruirá a esos miserables hombres en la forma más severa, y arrendará el viñedo a otros labradores, hombres que le paguen por los frutos cuando éstas sean cosechadas".42Luego Jesús les dijo: "Acaso ustedes nunca han leído en las escrituras: 'LA PIEDRA QUE LOS CONSTRUCTORES RECHAZARON, SE HA CONVERTIDO EN LA PIEDRA ANGULAR. ESTO FUE DEL SEÑOR, Y ES MARAVILLOSO PARA NUESTROS OJOS'?43Por tanto les digo, El reino de Dios le será quitado y será dado a un pueblo que cultive sus frutos.44Cualquiera que caiga sobre esta piedra será hecho en pedazos. Y cualquiera sobre quien caiga la piedra será hecho polvo.45Cuando los principales sacerdotes y los Fariseos escucharon estas parábolas, vieron que estaba hablando de ellos.46Pero cada vez que trataban de poner las manos sobre Él, tenian miedo de la multitud, porque la gente lo veía como un profeta.
1Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo:2"El reino del cielo es como cierto rey que hizo una fiesta de bodas para su hijo.3Envió fuera a sus siervos a llamar aquellos que estaban invitados a venir a la fiesta de bodas, pero ellos no quisieron venir.4Otra vez el rey envió otros sirvientes, diciendo: 'Diles a los que han sido invitados: "He preparado mi cena. Mi buey y terneros gordos han sido matados, y todas las cosas están listas. Vengan a la fiesta de bodas."'5Pero aquellas personas no tomaron con seriedad su invitación. Algunos se fueron de vuelta a sus fincas, y otros regresaron a sus lugares de negocios.6Otros tomaron a los sirvientes del rey, los trataron vergonzosamente, y los mataron.7Entonces el rey se enojado. Él envió a sus ejércitos, mataron a esos asesinos, y quemaron su ciudad.8Entonces dijo a sus sirvientes: "La boda está lista, pero aquellos que fueron invitados no eran dignos.9Por lo tanto vayan a los cruces de caminos e inviten a la fiesta de bodas a tantas personas como ustedes puedan encontrar.10Los siervos fueron por los caminos y juntaron a toda la gente que encontraron, ambos, malos y buenos. Así que el salón de bodas estaba lleno de invitados.11Pero cuando el rey vino a ver los invitados, vio allí un hombre que no se había puesto un traje de boda.12El rey le dijo: 'Amigo, ¿cómo entraste aquí sin ropa de bodas?´ Y el hombre se quedó sin poder hablar.13Entonces el rey dijo a sus sirvientes: 'Aten a este hombre de manos y pies, y tírenlo en las tinieblas de afuera, donde habrá lloro y el crujir de dientes.´14Porque muchas personas son llamadas, pero pocas son escogidas."15Entonces los fariseos fueron y planificaron cómo podían atrapar a Jesús en su propia conversación.16Entonces lo enviaron sus discípulos, junto con los Herodianos. Ellos dijeron a Jesús: "Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con verdad. Que no te importa la opinión de nadie, y no muestras parcialidad entre las personas.17Así que dinos, ¿qué piensas? ¿Es legal pagar impuestos al César o no?"18Pero Jesús entendió su maldad y les dijo: "¿Por qué me están probando, hipócritas?19Enséñenme una moneda". Entonces le trajeron un denario.20Jesús les dijo: "¿De quién es esta imagen y nombre?"21Ellos le respondieron: "Del César". Entonces Jesús les dijo: "Entonces da al César las cosas que son del César y a Dios las cosas que son de Dios".22Cuando lo oyeron, se maravillaron. Entonces ellos lo dejaron y se fueron.23En ese día algunos de los Saduceos vinieron a Él, aquellos que dicen que no hay resurrección. Ellos le preguntaron,24"Maestro, Moisés dijo: 'Si un hombre muere, sin tener hijos, su hermano debe casarse con su esposa y tener un hijo para su hermano.'25Allí había siete hermanos. El primero se casó y murió, sin dejar hijos. Él dejó su esposa a su hermano.26Entonces al segundo hermano le pasó lo mismo, y al tercero, y así igual todos hasta el séptimo hermano.27Después de todos ellos, la mujer murió.28Ahora en la resurrección, ¿de quién será esposa la mujer de los siete hermanos? Porque todos la tuvieron."29Pero Jesús les contestó: "Ustedes están equivocados, porque no conocen las escrituras, ni el poder de Dios.30Porque en la resurrección no se casarán ni se darán en matrimonio, sino serán como ángeles en el cielo.31Pero concerniente a la resurrección de los muertos, ¿no han leído lo que les fue dicho a ustedes por Dios, diciendo:32'YO SOY EL DIOS DE ABRAHAM, DIOS DE ISAAC Y EL DIOS DE JACOB.'? Dios no es Dios de los muertos, sino de los vivos."33Cuando la multitud escuchó esto, estaban sorprendidos de su enseñanza.34Pero cuando los Fariseos oyeron que Jesús había hecho callar a los Saduceos, se reunieron.35Uno de ellos, intérprete de la ley, le hizo una pregunta, para probarlo:36"Maestro ¿cuál es el gran mandamiento de la ley?"37Jesús le dijo: "'AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN Y CON TODA TU ALMA Y CON TODA TU MENTE.'38Este es el gran y primer mandamiento.39Y el segundo mandamiento es parecido 'AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO.'40De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas."41Ahora mientras los Fariseos aún estaban reunidos, Jesús les hizo una pregunta.42"¿Qué ustedes piensan sobre el Cristo? ¿De quién es Hijo?" Ellos le dijeron: "De David."43Entonces Jesús les dijo: "¿Cómo es que David hablando en el Espíritu lo llama Señor,44EL SEÑOR DIJO A MI SEÑOR: 'SIÉNTATE A MI MANO DERECHA, HASTA QUE PONGA A TUS ENEMIGOS DEBAJO DE TUS PIES'?45Si David entonces llama al Cristo 'Señor', ¿cómo puede ser hijo de David?"46Nadie fue capaz de contestarle palabra alguna, y nadie se atrevió a hacerle más preguntas desde ese día.
1Entonces Jesús le habló a la multitud y a sus discípulos.2Él dijo: "Los escribas y los Fariseos se sientan en la catedra de Moisés.3Por lo tanto cualquier cosa que ellos ordenan a ustedes hacer, hagan las y obsérvenlas. Pero no imiten sus actos, ya que ellos dicen cosas, pero entonces no las hacen.4Ellos atan cargas pesadas que son difíciles de cargar, y entonces las ponen en los hombros de los hombres. Pero ellos mismos no moverían un dedo para cargarlas.5Todos sus actos, los hacen para ser vistos por la gente. Pues ellos hacen sus filacterias anchas y agrandan los bordes de sus vestiduras.6Aman los mejores lugares en los banquetes y los mejores asientos en las sinagogas,7y saludos especiales en los mercados, y ser llamados 'Rabí' por la gente.8Pero ustedes no deben ser llamados 'Rabí', porque solo tienen un maestro, y todos ustedes son hermanos.9Y no llamen a ningún hombre en la tierra padre, porque ustedes solo tienen un Padre, y Él que está en el cielo.10Tampoco pueden ser llamados 'maestro´, ya que ustedes tienen un solo maestro, el Cristo.11Pero aquel que es más grande entre ustedes será su servidor.12Quienquiera que se exalta a sí mismo será humillado. Y cualquiera que se humilla a sí mismo será exaltado.13¡Pobre de ustedes, escribas y Fariseos, hipócritas! Ustedes cierran el reino del cielo en contra de las personas. Pues ustedes no entran ustedes mismos, y tampoco permiten a aquellos que están a punto de entrar, hacerlo.14¡Pobre de ustedes, escribas y Fariseos, hipócritas! Ustedes que despojan a las viudas.15¡Ay de ustedes, escribas y Fariseos, hipócritas! Pues ustedes que van por mar y tierra para convertir a uno. Y cuando se ha convertido, lo hacen doblemente hijo del infierno al igual que ustedes.16Pobre de ustedes, ustedes guías ciegos, ustedes que dicen: ´Cualquiera que jure por el templo, no es nada. Pero cualquiera que jura por el oro del templo, ése está atado a su juramento.'17Ustedes tontos ciegos, ¿qué es más importante, el oro, o el templo que santifica el oro?18Y, ´Cualquiera que jura por el altar, no es nada. Pero cualquiera que jura por la ofrenda que está sobre él, se ata a su juramento.19Ciegos, ¿qué es más grande, la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda?20Por lo tanto, aquel que jura por el altar, jura por todas las cosas que están en él.21Y aquel que jura por el templo, jura por él y por quien habita en él.22Y aquel que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Él que se sienta en él.23¡Pobre de ustedes, escribas y Fariseos, hipócritas! Pues ustedes diezman menta, eneldo y comino, pero han dejado de hacer los asuntos de más peso de la ley: justicia, misericordia y fe. Pero éstas debiste haber hecho, sin dejar de hacer las otras.24¡Ustedes guías ciegos, ustedes que cuelan el mosquito pero se tragan el camello!25¡Pobre de ustedes, escribas y Fariseos, hipócritas! Pues ustedes limpian por fuera el vaso y el plato, pero por dentro están llenos de robo y excesos.26Ustedes Fariseos ciegos, limpien primero por dentro el vaso y el plato, para que lo de afuera sea limpiado también.27¡Pobre de ustedes, escribas y Fariseos, hipócritas! Pues ustedes son como sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero dentro están llenos de huesos de muertos y toda cosa inmunda.28De la misma manera, ustedes también por fuera parecen justos ante hombres, pero están llenos de hipocresía e iniquidad.29¡Pobre de ustedes escribas y Fariseos, hipócritas! Pues ustedes construyen los sepulcros de los profetas y adornan los monumentos de los justos.30Ustedes dicen: 'Si hubiéramos vivido en los tiempos de nuestros padres, nosotros no hubiéramos sido participantes con ellos en derramar la sangre de los profetas.'31Por lo tanto, ustedes testifican contra ustedes mismos que son hijos de quienes mataron a los profetas.32Ustedes terminen de llenar la cuota de los pecados de sus padres.33Serpientes, generación de víboras, ¿cómo van a escapar al juicio del infierno?34Por lo tanto, vean, Yo les envío a ustedes profetas, hombres sabios y escribas. A algunos de ellos ustedes los matarán y crucificarán. Y a otros los azotarán en sus sinagogas y perseguirán de ciudad a ciudad.35El resultado será que sobre ustedes vendrá toda la sangre de los justos derramada en tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías el hijo de Berequías, a quienes ustedes mataron entre el santuario y el altar.36Ciertamente Yo les digo a ustedes, que todas estas cosas ocurrirán a esta generación.37¡Jerusalén, Jerusalén, ustedes que matan los profetas y apedrean a aquellos que son enviados a ustedes! ¡Cuántas veces anhelé reunir a tus hijos, como las gallinas reúne a sus pollitos bajo sus alas, pero tú no quisiste!38Mira, tu casa es dejada abandonada.39Por lo que Yo les digo, ustedes no me verán más de ahora en adelante, hasta que digan: 'Bendito el que viene en nombre del Señor.'"
1Jesús salió del templo e iba en su camino. Sus discípulos se le acercaron para mostrarle los edificios del templo.2Pero Él contestó y les dijo: "¿Ustedes ven todas estas cosas? Verdaderamente Yo les digo, ni una piedra quedará sobre otra que no sea derribada."3Mientras, se sentó en el Monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron privadamente y dijeron: "Dinos, ¿cuándo pasarán estas cosas? ¿Cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?"4Jesús les contestó y les dijo: "Tengan cuidado que nadie los engañe.5Porque muchos vendrán en mi nombre. Ellos dirán: 'Yo soy el Cristo,' y guiarán muchos al engaño.6Ustedes oirán de guerras y rumores de guerras. Vean que no se atribulen, porque estas cosas tienen que pasar; pero todavía no es el fin.7Porque nación se levantará contra nación, y reino contra reino. Habrá hambrunas y terremotos en varios lugares.8Pero todo esto es solo el principio de dolores.9Entonces los entregarán a ustedes para tribulación y los matarán. Serán odiados por todas las naciones por mi nombre.10Entonces muchos se tambalearán y traicionarán los unos a los otros, y se odiarán unos a los otros.11Muchos falsos profetas se levantarán y guiarán a muchos al engaño.12Porque la iniquidad se multiplicará, se enfriará el amor de muchos.13Pero aquel que resista hasta el final, ése será salvo.14Este evangelio del reino será predicado en todo el mundo como testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin.15Por lo tanto, cuando ustedes vean la ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN, de la que habló el profeta Daniel, en el lugar santo, (el que lea entienda),16Los que están en Judea huyan a las montañas,17El que se encuentre en el techo de su casa, no baje a buscar nada en su casa,18y el que esté en el campo no regrese a buscar su capa.19Pero, ¡pobre de aquellas que están en cinta y las que estén lactando infantes en esos días!20Oren para que su huida no ocurra en el invierno, ni en el día de descanso.21Porque habrá gran tribulación, tal como no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni tampoco lo habrá.22A menos que aquellos días sean acortados, ninguna carne se salvará. Pero por el bien de los elegidos, aquellos días serán acortados.23Entonces si alguno les dijera a ustedes: 'Mira, ¡aquí está el Cristo!' o, '¡Allá está Cristo!' no lo creas.24Porque falsos cristos y falsos profetas vendrán y mostrarán grandes señales y maravillas, para engañar, si fuera posible, aún a los elegidos.25Miren, Yo se los he advertido con tiempo.26Por lo tanto, si te dicen, 'Mira, el Cristo está en el desierto,' no salgas. O, 'Mira, Él está en las habitaciones de adentro,' no lo creas.27Porque como el relámpago brilla del este y alumbra hasta el oeste, así será la venida del Hijo del Hombre.28Donde esté el cadaver, allí se reunirán los buitres.29Pero inmediatamente después de la tribulación de esos días el sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo, y los poderes de los cielos se sacudirán.30Entonces la señal del Hijo del Hombre aparecerá en el cielo, y todas las tribus de la tierra se lamentarán. Ellos verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo con poder y gran gloria.31Él enviará sus ángeles con un gran sonido de trompeta, y ellos reunirán a sus elegidos desde los cuatro vientos, de un extremo del cielo al otro.32Aprende una lección de higuera. Tan pronto la rama se pone tierna y salen sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca.33Así también, cuando vean todas estas cosas, ustedes deberían saber que Él está cerca, a las puertas.34Verdaderamente les digo, esta generación no pasará, hasta que todas estas cosas hayan ocurrido.35El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras nunca pasarán.36Pero concerniente al día y la hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, tampoco el Hijo, sino solo el Padre.37Cómo fueron los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.38Porque como en aquellos días antes del diluvio ellos estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio hasta el día que Noé entró en el arca,39y no supieron nada hasta que el diluvio llegó y se los llevó a todos, así será la venida del Hijo del Hombre.40Entonces dos hombres estarán en un campo, uno será tomado el otro será dejado.41Dos mujeres estarán moliendo; una será tomada, y la otra será dejada.42Por lo tanto estén en su guardia, porque no sabes en qué día el Señor vendrá.43Pero sepan esto, si el amo de la casa supiera en qué hora el ladrón vendría, estaría en guardia y no permitiría que entrara en su casa.44Por lo tanto, ustedes también tienen que estar preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que ustedes no esperan.45Así que, ¿quién es el sirvo fiel, y prudente, a quien su amo le ha dejado encargado de su casa, para servirles la comida en el momento correcto?46Bendecido es aquel siervo, que cuando su amo llegue lo encuentre haciendo eso.47Verdaderamente Yo les digo que el amo lo pondrá a cargo de todo lo que posee.48Pero si un siervo malo dice en su corazón: 'Mi amo se ha retrasado,'49y empieza a golpear a sus compañeros y come y bebe con borrachos,50el amo de este sirviente llegará en un día que el siervo no espera, y a una hora que él no sabe.51Su amo lo castigará severamente y su destino, el mismo que el de los hipócritas, donde habrá llanto y crujir de dientes.
1Entonces el reino de los cielos es como diez vírgenes que tomaron sus lámparas y fueron a encontrarse con el novio.2Cinco de ellas fueron necias y cinco fueron sabias.3Pero cuando las vírgenes necias tomaron sus lámparas, no tomaron ningún aceite con ellas.4Pero las vírgenes sabias, tomaron frascos de aceite juntamente con sus lámparas.5Mientras el novio estuvo retrasado, a todas ellas les dio sueño y se durmieron.6Pero a medianoche hubo un clamor: '¡Miren, el novio! Salgan a encontrarse con él.'7Entonces todas las vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.8Las necias les dijeron a las sabias: 'Dennos algo de su aceite porque a nuestras lámparas se les está acabando.'9Pero las sabias contestaron diciendo: 'No, no sea que no haya suficiente para nosotras y ustedes, vayan a los que venden y compren algo para ustedes mismas.'10Mientras ellas se fueron a comprar, el novio vino, y aquellas quienes estaban preparadas se fueron con él para la fiesta de matrimonio, y la puerta se cerró.11Luego, las otras vírgenes también vinieron y dijeron: 'Maestro, maestro, ábrenos.'12Pero Él contestó: Ciertamente les digo, yo no las conozco.13Velen pues, porque ustedes no conocen el día ni la hora.14Es como un hombre que estaba a punto de ir a otro país. Él llamó a sus sirvientes y les entregó sus riquezas.15A uno de ellos le entregó cinco talentos, a otro le entregó dos, y a otro le entregó un talento. Cada uno recibió una cantidad de acuerdo a su capacidad, y el hombre se fue a su viaje.16Inmediatamente, el que recibió los cinco talentos fue y los invirtió y produjo otros cinco talentos.17Igualmente el que recibió dos talentos hizo otros dos.18Pero el sirviente que recibió un talento fue y cavó un hoyo en la tierra, y escondió el dinero de su señor.19Ahora después de un largo tiempo el señor de esos sirvientes regresó y ajustó cuentas con ellos.20El sirviente que había recibido cinco talentos vino y trajo otros cinco talentos, él dijo: 'Señor, tú me entregaste cinco talentos. Mira, Yo hice cinco talentos más.'21Su señor le dijo: "¡Bien hecho, buen y fiel sirviente! Tú has sido fiel sobre pocas cosas. Yo te pondré a ti a cargo sobre muchas cosas. Entra en el gozo de tu señor.'22El sirviente que recibió dos talentos vino y dijo: 'Señor, tú me entregaste dos talentos. Mira, yo hice dos talentos más.23Su señor le contestó: '¡Bien hecho, buen y fiel sirviente! Tú has sido fiel sobre pocas cosas. Yo te pondré a cargo de muchas cosas. Entra en el gozo de tu señor.'24Entonces el sirviente que recibió un talento vino y dijo: 'Señor, yo sé que tú eres un hombre estricto. Tú siegas donde no sembraste, y cosechas donde no esparciste.25Yo tuve miedo, así que fui y escondí tu talento en la tierra. Mira, tienes aquí lo que te pertenece.'26Pero su señor le contestó diciendo: 'Tú malvado y vago sirviente, tú sabías que yo siego donde no sembré y cosecho donde no esparcí.27Entonces tú debiste darle mi dinero a los banqueros, y a mi regreso yo hubiera recibido mi dinero con intereses.28Por tanto quítenle el talento y entréguenlo al siervo que tiene diez talentos.29Porque a todo el que posee, más se le entregará -aún más abundantemente. Pero aquellos quienes no poseen nada, aún, lo que poseen les será quitado.30Al sirviente inútil échenlo a las tinieblas de afuera, donde será el lloro y rechinar de dientes.'31Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los ángeles con Él, entonces Él se sentará en su trono glorioso.32Delante de Él estarán reunidas todas las naciones, y Él separará la gente el uno del otro, como un pastor separa sus ovejas de las cabras.33Él pondrá las ovejas a Su mano derecha, pero las cabras a Su izquierda.34Entonces el Rey dirá a los que están a Su mano derecha: 'Vengan, ustedes quienes han sido bendecidos por Mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo.35Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber; fui un extraño y ustedes me acogieron;36Estuve desnudo, y ustedes Me vistieron; estuve enfermo y ustedes me cuidaron; estuve en prisión y me visitaron.37Entonces los justos responderán y dirán: 'Señor, ¿cuándo Te vimos hambriento y Te alimentamos? ¿O sediento y Te dimos de beber?38Y ¿cuándo Te vimos como a un extraño, y Te acogimos? ¿O desnudo y Te vestimos?39¿Y cuándo Te vimos enfermo, o en prisión, y te visitamos?40Y el Rey contestará diciéndoles: Ciertamente Yo les digo, lo que hicieron por el más pequeño de mis hermanos aquí, a Mí lo hicieron.'41Entonces Él dirá a los que están a su mano izquierda: 'Apártense de Mí, ustedes malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles,42porque tuve hambre pero ustedes no me alimentaron; Yo tuve sed pero no me dieron de beber,43fui extraño pero ustedes no me acogieron; estuve desnudo pero no Me vistieron; enfermo y en prisión y no cuidaron de Mí.'44Entonces ellos también responderán y dirán: Señor, ¿cuándo Te vimos hambriento, o sediento, o como extraño, o desnudo, o enfermo, o en prisión, y no Te servimos?'45Entonces Él les contestará y dirá: 'Ciertamente les digo, lo que no hicieron por uno de estos pequeños, no lo hicieron por Mí.'46Estos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna."
1Sucedió que cuando Jesús había terminado de hablar todas estas palabras, Le dijo a Sus discípulos:2"Ustedes saben que luego de dos días llegará la Pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado."3Entonces los principales sacerdotes y los ancianos de la gente estaban reunidos en el palacio del sumo sacerdote, llamado Caifás.4Ellos conspiraban cómo arrestar a Jesús sigilosamente y matarle.5Porque ellos decían: "No durante la fiesta para que no se levante un disturbio entre la gente."6Ahora, mientras Jesús estaba en Betania en la casa de Simón el leproso, reclinado sobre la mesa,7se le acercó una mujer con un frasco de alabastro con un perfume muy costoso y se lo derramó en Su cabeza.8Pero cuando Sus discípulos lo vieron, se enojaron y dijeron: "¿Cuál es la razón de este desperdicio?9Se pudo haber vendido por mucho dinero y dado a los pobres."10Pero Jesús, sabiendo esto, les dijo: "¿Por qué molestan a esta mujer? Ella ha hecho algo hermoso por Mí.11Siempre tendrán a los pobres entre ustedes, pero no siempre me tendrán a Mí.12Porque cuando ella derramó este ungüento en mi cuerpo, ella lo hizo para mi entierro.13En verdad les digo, dondequiera que sea predicado este evangelio en todo el mundo, se hará memoria de esta mujer al hablar de lo que ha hecho."14Entonces uno de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sacerdotes principales15y dijo: "¿Qué están dispuestos a darme por entregárselo?" Ellos le pagaron treinta piezas de plata por Él.16Desde ese momento, él buscó la oportunidad para entregárselo.17Ahora, en el primer día del pan sin levadura los discípulos vinieron a Jesús y dijeron: "¿Dónde quieres que preparemos la cena de la Pascua?"18Él les dijo: "Vayan a la ciudad a cierto hombre y díganle: 'El Maestro dice: 'Mi hora está cercana. Celebraré la Pascua en tú casa con Mis discípulos.'"19Los discípulos hicieron como Jesús les dijo, y le prepararon la cena de la Pascua.20Al anochecer, Él se sentó a comer con los doce discípulos.21Mientras comían Les dijo: "En verdad les digo que uno de ustedes me traicionará."22Ellos se entristecieron muchísimo y cada uno comenzó a preguntarle: "Seguramente yo no, ¿Señor?"23Él respondió: "El que mete la mano en el plato conmigo es el que Me traicionará.24El Hijo del Hombre se irá, tal como está escrito acerca de Él; pero ¡ay de ese hombre por el cual el Hijo del Hombre es traicionado! Sería mejor para ese hombre si no hubiese nacido."25Judas, quien lo iba a traicionar dijo: "¿Seré yo, Rabí?" Él le dijo: "Tú mismo lo has dicho."26Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo y lo partió. Se lo dio a los discípulos y dijo: "Tomen y coman. Este es Mi cuerpo."27Él tomó una copa y dio gracias, y se la dio y dijo: "Bébanlo, todos ustedes.28Porque ésta es Mi sangre del pacto que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.29Pero Yo les digo, no beberé de nuevo de este fruto de la vid hasta el día cuando Lo beba nuevo con ustedes en el reino de Mi Padre."30Cuando hubieron cantado un himno, se fueron al Monte de los Olivos.31Entonces Jesús les dijo: "Todos ustedes se apartarán esta noche por causa Mía, porque está escrito: 'GOLPEARÉ AL PASTOR Y LAS OVEJAS DEL REBAÑO SERÁN DISPERSADAS.'32Pero, después de resucitar, iré delante de ustedes a Galilea."33Entonces Pedro le dijo: "Aunque todos se aparten por causa de Ti, yo nunca me apartaré."34Jesús le dijo: "En verdad te digo, que esta misma noche, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces."35Pedro Le dijo: "Aún si debo morir contigo, no te negaré." Y todos los otros discípulos dijeron lo mismo.36Entonces Jesús fue con ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a Sus discípulos: "Siéntense aquí mientras que voy allá y oro."37Llevó a Pedro y los dos hijos de Zebedeo con Él y comenzó a entristecerse y angustiarse.38Luego les dijo: "Mi alma está profundamente entristecida, aún hasta la muerte. Permanezcan aquí y vigilen conmigo."39Se adelantó un poco más y postrandose de cara oró y dijo: "Padre Mío, si es posible, que pase esta copa de Mí; sin embargo, no se haga lo que Yo deseo, sino lo que Tú deseas."40Vino a los discípulos y los halló durmiendo, y le dijo a Pedro: "¿Qué, no pudieron vigilar conmigo por una hora?41Vigilen y oren para que no entren en tentación. El espíritu en efecto está dispuesto, pero la carne es débil."42Él se alejó por segunda vez y oró; dijo: "Padre, si esto no puede pasar sin que Yo beba esta copa, que sea hecha Tu voluntad."43Él volvió de nuevo y los encontró durmiendo, porque sus ojos estaban pesados.44Entonces se fue y los dejó nuevamente; oró una tercera vez y dijo las mismas palabras.45Entonces Jesús vino a los discípulos y les dijo: "¿Todavía están durmiendo y descansando? Miren, la hora está por llegar y el Hijo del Hombre está siendo traicionado en manos de los pecadores.46Levántense y vámonos. Miren, el que Me traiciona está cerca."47Mientras aún estaba hablando, Judas llegó, uno de los doce. Una gran multitud de los sacerdotes principales y ancianos del pueblo vino con él. Vinieron con espadas y palos.48Ahora el hombre que iba a traicionar a Jesús les había dado una señal, diciendo: "Al que yo bese, Él es. Deténganlo."49Inmediatamente vino a Jesús y dijo: "¡Saludos, Rabí!" Y Lo besó.50Jesús le dijo: "Amigo, haz lo que has venido a hacer." Entonces ellos vinieron, le echaron mano y lo agarraron.51En eso, uno de los que estaba con Jesús extendió la mano, sacó su espada y golpeó al sirviente del sumo sacerdote y le cortó la oreja.52Entonces Jesús le dijo: "Guarda tu espada en su lugar, porque todos aquellos que toman la espada morirán por la espada.53¿Crees que Yo no podría clamar a Mi Padre, y Él me mandaría más de doce legiones de ángeles?54Pero, ¿cómo entonces se cumplirían las escrituras, siendo que esto debe suceder?"55En ese momento Jesús dijo a la multitud: "¿Han salido con espadas y palos para prenderme como si fuera un ladrón? Me senté a diario en el templo enseñando, y no me arrestaron.56Pero todo esto ha sucedido para que los escritos de los profetas puedan ser cumplidos." Luego, todos los discípulos lo dejaron y huyeron.57Los que prendieron a Jesús Lo llevaron a Caifás el sumo sacerdote, donde los escribas y ancianos se habían reunido.58Pero Pedro Lo siguió a distancia al patio del sumo sacerdote. Entró y se sentó con los guardias para ver cuál era el veredicto.59Ahora los principales sacerdotes y todo el Concilio estaban buscando falso testimonio en contra de Jesús, para que Le pudieran condenar a muerte.60Pero no encontraron ninguno, aunque muchos falsos testigos se presentaron. Luego vinieron dos61y dijeron: "Este Hombre dijo: 'Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.'"62El sumo sacerdote se levantó y Le dijo: "¿No tienes alguna respuesta? ¿Qué es lo que están testificando en contra Tuya?"63Pero Jesús guardó silencio. El sumo sacerdote Le dijo: "Te ordeno por el Dios Viviente, dinos si eres el Cristo, el Hijo de Dios."64Jesús le respondió: "Tú mismo lo has dicho; pero te digo que de aquí en adelante verás al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Padre, y viniendo en las nubes del cielo."65Entonces el sumo sacerdote rasgó sus ropas y dijo: "Él ha hablado blasfemia. ¿Por qué todavía necesitamos testigos? Miren, ahora han escuchado la blasfemia.66¿Qué piensan?" Ellos respondieron y dijeron: "Él es digno de muerte."67Entonces lo escupieron en Su cara y Lo golpearon, y Lo abofetearon,68y le decían: "Profetízanos, Tú Cristo. ¿Quién Te ha golpeado?"69Pedro estaba sentado afuera en el patio, y una sirvienta vino a él y dijo: "Tú también estabas con Jesús de Galilea."70Pero él lo negó delante de todos, diciendo: "No sé de qué me estás hablando."71Cuando él salió a la puerta de entrada, otra sirvienta lo vio y les dijo a los que estaban allí: "Este hombre también estaba con Jesús de Nazaret."72Y de nuevo él lo negó con un juramento: "No conozco al hombre."73Después de un rato, los que estaban parados cerca vinieron y le dijeron a Pedro: "Seguramente tú también eres uno de ellos, porque tu acento te delata."74Entonces, él empezó a maldecir y a decir groserías: "Yo no conozco al hombre," e inmediatamente un gallo cantó.75Pedro recordó las palabras que Jesús había dicho: "Antes de que el gallo cante me habrás negado tres veces." Entonces salió y lloró amargamente.
1Cuando llegó la mañana, todos los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo conspiraron contra Jesús para darle muerte.2Ellos lo ataron, lo llevaron y lo entregaron a Pilato el gobernador.3Entonces cuando Judas, quien lo había traicionado, vio que Jesús fue condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y los ancianos,4y dijo: "Yo he pecado al traicionar sangre inocente." Pero ellos dijeron: "¿Qué es eso para nosotros? Es asunto tuyo."5Entonces él tiró las piezas de plata en el templo, salió fuera y se ahorcó.6Los jefes de los sacerdotes tomaron las piezas de plata y dijeron: "No es legal poner esto en el tesoro, porque es precio de sangre."7Ellos discutieron el asunto juntos y con el dinero compraron el Campo del Alfarero para enterrar extranjeros en él.8Por esta razón ese campo se le conoce como: "Campo de Sangre" hasta hoy.9Entonces lo que fue dicho por el profeta Jeremías se cumplió, diciendo: "ELLOS TOMARON LAS TREINTA MONEDAS DE PLATA, EL PRECIO FIJADO SOBRE ÉL POR LOS ISRAELITAS10Y LO ENTREGARON PARA EL CAMPO DEL ALFARERO, COMO EL SEÑOR ME HABÍA ORDENADO."11Ahora Jesús estaba frente al gobernador y el gobernador le preguntó: "¿Eres Tú el Rey de los Judíos?" Jesús le respondió: "Tú lo dices."12Pero cuando Él fue acusado por los jefes de los sacerdotes y los ancianos, no respondió nada.13Entonces Pilato le dijo: "¿No escuchas todos los cargos en tu contra?"14Pero Él no contestó ni una sola palabra, así que el gobernador estaba grandemente asombrado.15En la fiesta era costumbre del gobernador liberar a un prisionero escogido por la multitud.16En ese tiempo ellos tenían a un prisionero muy conocido llamado Barrabás.17Así que cuando ellos se reunieron, Pilato les dijo: "¿A quién quieren que yo libere? ¿A Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?18Porque él sabía que ellos lo habían entregado por envidia.19Mientras él estaba sentado en la silla del juicio, su esposa le envió un mensaje diciendo: "No tengas nada que ver con ese hombre inocente; porque hoy he sufrido mucho en un sueño por causa de Él."20Ahora los jefes sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud a pedir a Barrabás y que asesinaran a Jesús.21El gobernador les preguntó: "¿A quién de los dos quieren que les libere?" Ellos dijeron: "A Barrabás."22Pilato les dijo: "¿Qué debería yo hacer con Jesús llamado el Cristo?" Todos ellos contestaron: "Crucifícalo."23Y él dijo: "¿Por qué, qué crimen ha cometido? Pero ellos gritaron aún más fuerte: "Crucifícalo".24Así que cuando Pilato vio que no podría hacer nada, y que en su lugar estaba comenzando un motín, tomó agua, lavó sus manos frente a la multitud y dijo: "Yo soy inocente de la sangre de este Hombre inocente; alla ustedes."25Todas las personas dijeron: "Que Su sangre sea sobre nosotros y nuestros hijos."26Entonces él liberó a Barrabás, azotó a Jesús y se los entregó para ser crucificado.27Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al Pretorio y reunieron a toda la compañía de soldados.28Ellos Lo desnudaron y pusieron un manto púrpura sobre Él.29Entonces hicieron una corona de espinas, la pusieron sobre Su cabeza, y colocaron en Su mano derecha un bastón, se arrodillaron frente a Él y se burlaron de Él diciendo: "¡Viva, Rey de los Judíos!"30Lo escupieron tomaron el bastón y le golpearon en la cabeza.31Despues de haberse burlado de Él, le quitaron el manto, le pusieron Sus propias vestiduras y lo llevaron para crucificarle.32Cuando salieron, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, a quien forzaron a ir con ellos para que cargara la cruz.33Ellos llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: "El Lugar de la Calavera."34Le dieron a beber vino mezclado con hiel. Pero cuando Él lo probó, no lo bebió.35Cuando lo habían crucificado, se repartieron Sus vestiduras echando suertes;36se sentaron y lo vigilaron.37Sobre Su cabeza colocaron la acusación en Su contra la cual leía: "ÉSTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS."38Dos ladrones fueron crucificados con ÉL, uno a Su derecha y uno a Su izquierda.39Los que pasaban Lo insultaban, moviendo sus cabezas40y diciendo: "Tú que destruirías el templo y lo reconstruirías en tres días, sálvate a Ti mismo. Si eres el Hijo de Dios, baja de esa cruz."41De la misma manera los principales sacerdotes se burlaban de Él, junto con los escribas y los ancianos, y decían:42"Él salvó a otros, pero no puede salvarse a Sí mismo. Él es el Rey de Israel; dejen que baje de la cruz y entonces creeremos en Él.43Él confía en Dios. Que Dios Lo rescate ahora si quiere, porque Él dijo: 'Yo soy el Hijo de Dios.'"44Y los ladrones que fueron crucificados con Él, también Le dijeron los mismos insultos.45Desde la hora sexta vino oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena.46Cerca de la hora novena, Jesús clamó en voz alta y dijo: "ELI, ELI, ¿LAMA SABACTANI?" lo que significa: "DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿PORQUÉ ME HAS ABANDONADO?"47Cuando algunos de los que estaban allí de pie lo escucharon, dijeron: "Él está llamando a Elías."48Inmediatamente uno de ellos corrió y tomó una esponja, la empapó con vino amargo y poniéndola en una caña, le dio a beber.49El resto de ellos dijeron: "Déjenlo solo; vamos a ver si Elías viene a salvarle."50Entonces Jesús clamó otra vez en voz alta y entregó Su espíritu.51Entonces, la cortina del templo se rasgó en dos desde arriba hacia abajo. La tierra tembló y las rocas se partieron.52Los sepulcros fueron abiertos, y los cuerpos de muchos santos que habian muerto resucitaron.53Ellos salieron de los sepulcros y después de la resurrección de Jesús, entraron a la santa ciudad y aparecieron a muchos.54Ahora cuando el centurión y aquellos que vigilaban a Jesús vieron el terremoto y las cosas que habían ocurrido, ellos tuvieron mucho miedo y dijeron: "Verdaderamente Éste era el Hijo de Dios".55Muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para cuidarle, estaban allí mirando de lejos.56Entre ellas se encontraba María Magdalena, María la madre de Jacobo y José, y la madre de los hijos de Zebedeo.57Al anochecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, quien era también discípulo de Jesús.58Él se acercó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato ordenó que le entregaran el cuerpo.59José tomó el cuerpo, lo envolvió en telas de lino limpias60y lo acostó en su propio sepulcro, que era nuevo y que él la había cortado en la roca. Entonces rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó.61María Magdalena y la otra María estaban allí sentadas frente al sepulcro.62Al día siguiente, que fue el día después de la Preparación, los jefes sacerdotes y los Fariseos se reunieron con Pilato.63Ellos le dijeron: "Señor, nosotros recordamos que cuando ese engañador estaba vivo, Él dijo: 'Después de tres días resucitaré.'64Por lo tanto ordene que la tumba sea asegurada hasta el tercer día; de otra manera Sus discípulos podrían llegar a robarlo y decirle a las personas: 'Él ha resucitado de la muerte' y el último engaño será peor que el primero."65Pilato les dijo: "Lleven una guardia. Vayan y asegúrenlo lo mejor que puedan".66Así que ellos fueron y aseguraron la tumba, sellando la piedra y colocando una guardia.
1Ya tarde, durante el día de reposo, cuando estaba empezando el amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro.2He aquí, hubo un gran terremoto, porque un Ángel del Señor descendió desde el cielo; vino y movió la piedra, y se sentó sobre ella.3Su apariencia era como relámpago, y su vestido blanco como la nieve.4Los guardias temblaban de miedo y se quedaron como muertos.5El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: "No tengan miedo, porque yo se que ustedes buscan a Jesús, quien ha sido crucificado.6Él no está aquí, sino que ha resucitado, justo como Él dijo. Vengan a ver el lugar donde el Señor fue puesto.7Vayan rápido y díganle a sus discípulos: 'Él ha resucitado de entre los muertos. Va delante de ustedes a Galilea. Allí ustedes lo verán. 'He aquí, yo se los he dicho."8Rápidamente las mujeres dejaron el sepulcro con miedo y gran gozo, y corrieron a decirle a sus discípulos.9De repente, Jesús las encontró y dijo: "Saludos." Las mujeres se acercaron, abrazaron sus pies, y le adoraron.10Entonces Jesús les dijo: "No tengan miedo. Vayan y díganle a Mis hermanos que salgan para Galilea; allí Me verán."11Mientras las mujeres se iban, he aquí, algunos de los guardias fueron a la ciudad y le dijeron a los principales sacerdotes todas las cosas que habían ocurrido.12Cuando los sacerdotes se reunieron con los ancianos y discutieron lo que había acontecido, ellos le dieron una gran cantidad de dinero a los soldados13y le dijeron: "Díganle a otros, 'los discípulos de Jesús vinieron durante la noche y se robaron su cuerpo mientras dormíamos.'14Si este reporte llega al gobernador, nosotros lo convenceremos y le evitaremos dificultades a ustedes."15Entonces los soldados tomaron el dinero e hicieron como le habían instruido. Este reporte se divulgó extensamente entre los judíos y continúa hasta hoy.16Los once discípulos fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.17Cuando ellos lo vieron, lo adoraron, pero algunos dudaron.18Jesús vino a ellos y les dijo: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.19Vayan entonces, y hagan discípulos de todas las naciones. Bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.20Enséñenles a obedecer todo lo que Yo les He ordenado. Y vean, Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo."
1Este es el comienzo del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios. 2Como está escrito en Isaías el profeta: "MIREN, YO ESTOY ENVIANDO MI MENSAJERO DELANTE DE TI, EL QUE TE PREPARARÁ TU CAMINO. 3LA VOZ DEL QUE LLAMA EN EL DESIERTO: 'PREPARAD EL CAMINO DEL SEÑOR, HAZ SUS CAMINOS RECTOS'"4Juan vino, bautizando en el desierto y predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados. 5Toda la nación de Judea y toda la gente de Jerusalén salían hacia él. Ellos eran bautizados por él en el río Jordán, al estos confesar sus pecados. 6Juan vestía un abrigo de pelo de camellos, un cinturón de cuero en su cintura y él comía saltamontes y miel silvestre.7Él predicaba y decía: "Alguien viene después de mí, quien es más poderoso que yo, y yo no soy digno ni de tan siquiera bajarme a desatar las tirillas de Sus sandalias. 8Yo les bauticé a ustedes con agua, pero Él les bautizará con el Espíritu Santo".9Aconteció en esos días que Jesús vino de Nazaret en Galilea, y Él fue bautizado por Juan en el río Jordán. 10Al Jesús salir de las aguas, Él vio los cielos abrirse y el Espíritu descendía sobre Él como una paloma. 11Y una voz salía de los cielos: "Tú eres mi Hijo amado. Yo estoy muy complacido contigo."12Entonces el Espíritu inmediatamente lo impulsó a salir al desierto. 13Él estuvo en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. El estaba con los animales salvajes y los ángeles le servían.14Luego que Juan fue arrestado, Jesús vino a Galilea y proclamando el evangelio de Dios, 15y diciendo: "El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está cerca. Arrepiéntanse y crean en el evangelio."16Y al pasar junto al mar de Galilea, Él vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, tirando una red al mar, porque ellos eran pescadores. 17Jesús les dijo: "Vengan y síganme y Yo los haré a ustedes pescadores de hombres." 18Inmediatamente ellos dejaron sus redes y fueron tras de Él.19Mientras Jesús caminaba un poco más lejos, Él vio a Jacobo (Santiago), hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano; ellos estaban en el bote remendando las redes. 20Él inmediatamente los llamó; ellos dejaron a su padre Zebedeo en el bote con los trabajadores y ellos Lo siguieron.21Y ellos entrando a Capernaúm, y, en el Sábado, Jesús entró a la sinagoga y enseñó. 22Ellos estaban sorprendidos de su enseñanza, pues Él les enseñaba como uno que tiene autoridad y no como los escribas.23Justo allí estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y gritaba: 24"¿Qué nosotros tenemos que hacer contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quien tú eres. ¡Tú eres Él Santo de Dios!" 25Jesús reprendió al demonio y le dijo: "¡Cállate y sal de él!" 26Y el espíritu inmundo lo tiró al suelo, y salió de él gritando en voz alta.27Toda la gente estaba maravillada, así que ellos se preguntaban unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Una nueva enseñanza con autoridad! Él ordena aún a los espíritus inmundos y ellos Le obedecen." 28Inmediatamente las noticias acerca de Él salieron por todos los lugares, a toda la región de Galilea.29Y después que ellos salieron de la sinagoga, fueron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan. 30Ahora la suegra de Simón estaba acostada enferma con fiebre e inmediatamente ellos le dijeron a Jesús sobre ella. 31Así que Él vino, la tomó de la mano y la levantó; la fiebre se le fue y ella empezó a servirles.32Esa noche, después que se puso el sol, ellos Le trajeron todos los que estaban enfermos o poseídos por demonios. 33La ciudad completa se reunió a la puerta. 34Él sanó muchos que estaban enfermos con varias enfermedades y echó fuera muchos demonios, pero Él no dejaba a los demonios hablar porque ellos lo conocían.35Él se levantó bien temprano, mientras aún estaba oscuro; salió y fue a un lugar solitario y allí oró. 36Simón y los que estaban con él, lo buscaban. 37Ellos Lo encontraron y Le dijeron: "Todos Te están buscando."38Él dijo: "Vayamos a otra parte, hacia los pueblos vecinos, para que Yo pueda predicar allí también. Por eso Yo vine aquí." 39Él fue por toda Galilea, predicó en sus sinagogas y expulsaba demonios.40Un leproso vino a Él; y le rogaba a Él mientras se arrodillaba, y le dijo: "Si estás dispuesto, Tú me puedes limpiar." 41Movido con compasión, Jesús extendió Su mano y lo tocó, diciéndole: "Yo estoy dispuesto. Sé limpio." 42Inmediatamente la lepra lo dejó y él fue hecho limpio.43Jesús estrictamente le advirtió y lo mandó a irse inmediatamente, 44y le dijo: "Asegúrate no decir nada a nadie, pero ve, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu limpieza las cosas que Moisés ordenó, como testimonio a ellos."45Pero él salió afuera y comenzó a decirle a todos, regó la palabra tanto que Jesús no pudo ir libremente a ningún pueblo. Así que Él tuvo que quedarse en lugares solitarios y la gente venía a Él de todas partes.
1Cuando Él regresó a Capernaúm luego de unos días, la gente ahí escuchó que Él estaba en la casa. 2Así que muchos se reunieron, tantos que no había espacio, ni aún junto a la puerta, y Jesús les habló la palabra.3Entonces algunos hombres vinieron a Él y trajeron a un hombre paralítico; cuatro personas lo cargaban. 4Cuando ellos no pudieron llegar cerca de Él por la multitud, ellos removieron el techo de encima de donde Él estaba parado. Y cuando ellos cavaron un agujero en el, ellos bajaron la cama en la que el hombre paralítico descansaba.5Viendo su fe, Jesús dijo al hombre paralítico: "Hijo, tus pecados son perdonados." 6Pero había algunos de los escribas que estaban sentados allí pensaban en sus corazones: 7"¿Cómo puede este hombre hablar de esta manera? ¡Él blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?"8E inmediatamente Jesús, conoció en Su espíritu lo que ellos estaban pensando dentro de sí mismos. Él les dijo: "¿Por qué están pensando esto en sus corazones? 9¿Qué es más fácil, decir al hombre paralítico, 'Tus pecados son perdonados, o decir: Levántate, toma tu cama, y camina?'10Pero para que ustedes sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados", Él dijo al paralítico: 11"Yo te digo a ti: levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa." 12Él se levantó e inmediatamente tomó su lecho, y salió de la casa frente a todos, así que ellos estaban asombrados y le dieron gloria a Dios, y dijeron: "Nosotros nunca vimos algo así."13Él salió nuevamente hacia el lago, y toda la multitud vino a Él, y Él les enseñaba. 14Mientras Él pasaba, Él vió a Leví, hijo de Alfeo, sentado en el lugar donde se colectaban los impuestos y le dijo: "Sígueme." Él se levantó y Lo siguió.15Y cuando Jesús estaba comiendo en la casa de Leví, muchos recaudadores de impuestos y gente pecadora estaban comiendo con Jesús y Sus discípulos, pues había muchos y ellos Lo seguían. 16Cuando los escribas, quienes eran Fariseos, vieron que Jesús estaba comiendo con gente pecadora y recaudadores de impuestos, ellos dijeron a Sus discípulos: "¿Por qué Él come con los recaudadores de impuestos y gente pecadora?17Cuando Jesús escuchó esto, le dijo a ellos: "Personas que son fuertes de cuerpo no necesitan médico, sólo personas que están enfermas necesitan de uno. Yo no vine para llamar gente justa, sino personas pecadoras."18Los discípulos de Juan y los Fariseos estaban ayunando. Ellos vinieron y le dijeron: "¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los Fariseos ayunan, pero Tus discípulos no ayunan?" 19Jesús les dijo, "¿Pueden los asistentes de una boda ayunar mientras el novio está todavía con ellos? Mientras tengan al novio con ellos, no pueden ayunar."20Pero los días vendrán cuando el novio les será quitado lejos de ellos y en esos días, ellos sí ayunarán. 21Ningún hombre cose una pieza de tela nueva en una vestimenta vieja, de otra manera el remiendo se rasgará de ella, la nueva de la vieja y se hará una rotura peor.22Ningún hombre echa vino nuevo dentro de odres viejos. Si lo hace, el vino reventaría las pieles y el vino se perdería, y los odres también. En su lugar, echen el vino nuevo dentro de odres nuevos."23En el día del Sábado, Jesús pasó por algunos campos de granos y Sus discípulos comenzaron a recoger espigas de trigo. 24Y los Fariseos le dijeron a Él: "Mira, ¿por qué están haciendo algo que es ilícito hacer en el día del Sábado?"25Él les dijo: "¿Ustedes nunca han leído lo que hizo David cuando estaba necesitado y hambriento, él y los hombres que estaban con él? 26¿Cómo entró a la casa de Dios cuando Abiatar era el sumo sacerdote y comió el pan de la presencia, el cual es ilícito para cualquier persona comer excepto para los sacerdotes, y él dio una parte a los que estaban con él?"27Jesús dijo: "Él Sábado fue hecho para la humanidad, no la humanidad para el Sábado. 28Así que, el Hijo del Hombre es Señor, también del Sábado."
1Y nuevamente Él entró a la sinagoga, y un hombre con la mano seca estaba ahí. 2Algunos Lo observaban atentamente a ver si Él lo sanaba en el Sábado de manera que ellos pudieran acusarlo.3Jesús le dijo al hombre de la mano seca: "Levántate y párate aquí en medio de todos". 4Entonces Le dijo a la gente: "¿Es lícito hacer bien en día Sábado o hacer daño; salvar una vida o matar? Pero ellos estaban en silencio.5Él miró alrededor de ellos con enojo, atribulado ante la dureza de sus corazones, y le dijo al hombre: "Estira tu mano." Él la estiró y Jesús restauró su mano. 6Los Fariseos salieron e inmediatamente comenzaron a conspirar con los Herodianos, contra Él para darle muerte.7Entonces Jesús se retiró con Sus discípulos al mar. Y una gran multitud de gente le siguieron de Galilea y Judea, 8de Jerusalén, Idumea y más allá del Jordán y alrededor de Tiro y Sidón. La gran multitud escuchó todo lo que Él estaba haciendo y vinieron a Él.9Y Él pidió a Sus discípulos que tuvieran un bote listo para Él por causa de la multitud, para que no pudiera aplastarlo. 10Como él sanó a muchos, todos los que tenían aflicciones se abalanzaban sobre Él; para tocarle.11Cada vez que los espíritus inmundos Lo veían, caían ante Él, gritaban, y decían: "Tú eres el hijo de Dios." 12Él les ordenó firmemente no darlo a conocer.13Él subió a la montaña, y llamó a aquéllos a quienes Él quería y ellos vinieron a Él. 14Él nombró a los doce (a quienes llamó apóstoles), para que pudiera estar con Él y Él pudiera enviarlos a predicar, 15y tener autoridad para echar fuera a los demonios. 16El nombró a los doce: Simón a quien le dio el nombre de Pedro;17Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan el hermano de Jacobo, a quienes les dio el nombre de Boanerges, esto es, Hijos del Trueno, 18y Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, el hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el Zelote, 19y Judas Iscariote, quien habría de traicionarlo.20Entonces Él se fue a Su casa, y la multitud se congregó otra vez tanto que no pudieron ni tan siquiera comer pan. 21Cuando Su familia escuchó sobre esto, ellos salieron a hacerse cargo de Él, pues dijeron: "Él está demente." 22Los escribas que descendieron de Jerusalén dijeron: "Él está poseído por Belcebú," y, "Por el gobernante de los demonios Él expulsa a los demonios".23Jesús los llamó hacia Él y les dijo en parábolas: ¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? 24Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no prevalecerá. 25Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá prevalecer.26Si Satanás se ha levantado contra sí mismo y está dividido, él no es capaz de prevalecer, sino que ha llegado al fin. 27Pero nadie podrá entrar a la casa de un hombre fuerte y robarle sus pertenencias sin atar al hombre fuerte primero y entonces él podrá saquear su casa.28Ciertamente les digo, todos los pecados de los hijos de los hombres pueden perdonarse, incluso las blasfemias que ustedes dicen; 29pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón, pues es culpable de un pecado eterno." 30Jesús dijo esto porque ellos estaban diciendo que, "Él tiene un espíritu inmundo."31Su madre y Sus hermanos vinieron y permanecieron afuera. Ellos enviaron por Él. 32Y un grupo se sentó alrededor de Él, y le dijeron: "Tu madre y Tus hermanos están afuera, y ellos te están buscando."33Él les contestó: "¿Quiénes son Mi madre y Mis hermanos?" 34Él miró alrededor a aquéllos que estaban sentados en un círculo alrededor de Él y dijo: "¡Vean, aquí están Mi madre y Mis hermanos! 35Pues cualquiera que haga la voluntad de Dios, esa persona es Mi hermano, y hermana, y madre."
1De nuevo Él comenzó a enseñar al lado del lago. Una gran multitud se reunió alrededor de Él, entonces subió a un bote en el mar, y se sentó. Toda la multitud estaba al lado del mar en la costa. 2Él les enseñaba muchas cosas en parábolas, Él dijo a ellos en su enseñanza,3"Escuchen, el sembrador salió a sembrar. 4Mientras sembraba, algunas semillas cayeron en el camino, y vinieron las aves y las devoraron. 5Otras semillas cayeron en tierra rocosa, donde ellas no tenían mucho terreno. Inmediatamente ellas brotaron, porque el terreno no era profundo.6Pero cuando el sol salió, ellas se quemaron porque no tenían raíz, y se secaron. 7Otras semillas cayeron entre las plantas de espinos. Los espinos crecieron y las ahogaron. La semilla no rindió ningún fruto.8Otras semillas cayeron en tierra buena y produjo grano al brotar y crecer, esas semilla produjeron algunas a treinta, algunas a sesenta y algunas a cien veces lo que fue plantado." 9Él dijo: "Quien tenga oídos para oír, que oiga."10Cuando Jesús estaba solo, aquellos que estaban cerca de Él y con los doce, Le preguntaron acerca de las parábolas. 11Él les dijo: "A ustedes les es dado el misterio del reino de Dios. Pero a los de afuera todo se les dice en parábolas, 12DE MANERA QUE CUANDO ELLOS MIREN, SI ELLOS MIRAN, PERO NO VEN, Y PARA QUE CUANDO ELLOS OIGAN, SI ELLOS OYEN, PERO NO ENTIENDEN, DE OTRA MANERA, ELLOS SE CONVERTIRÍAN Y DIOS LOS PERDONARÍA."13Él dijo: "¿Ustedes no entienden esta parábola? ¿Cómo entenderán el resto de las parábolas? 14El sembrador que siembra su semilla, es aquel que siembra la palabra. 15Algunos son los que cayeron junto al camino, donde la palabra fue sembrada, y cuando ellos oyeron, inmediatamente Satanás viene y les quita la palabra que fue sembrada en ellos.16Algunos son los sembrados en terreno pedregoso, quienes, cuando escucharon la palabra, inmediatamente la recibieron con gozo. 17Ellos no tienen raíz en ellos mismo, pero resisten por un tiempo; luego, cuando la tribulación o persecución surge por causa de la palabra, ellos tropiezan inmediatamente.18Y otros son los sembrados entre los espinos. Estos oyen la palabra, 19pero los afanes del mundo, el engaño de las riquezas, y los deseos por otras cosas, entraron y ahogaron la palabra, y se tornó estéril. 20Entonces estan los que fueron sembrados en buen terreno, ellos son los que oyeron la palabra y la recibieron y produjeron fruto, algunos a treinta, y algunos a sesenta, y algunos a cien veces lo que fue plantado."21Jesús les dijo: "¿Acaso ustedes traen una lámpara dentro de la casa para ponerla debajo de un cesto o debajo de la cama? Ustedes la traen y la ponen en un candelero. 22Pues nada está oculto, que no será revelado, ni nada en secreto, que no salga a lo abierto. 23Si alguno tiene oído para oír, que oiga."24Él les dijo: "Pongan atención a lo que escuchan, pues según la medida que ustedes usen, es la medida que recibirán; y aún tendrán más. 25Porque al que tiene, a él se le dará más, y al que no tiene, aún lo que tiene se le quitará."26Y Él dijo: "El reino de Dios es como un hombre que sembró su semilla en la tierra. 27Él duerme en la noche y se levanta en el día, y la semilla brota y crece, aunque él no sabe cómo. 28La tierra produce grano por sí misma, primero la hoja, luego la espiga, luego el grano maduro en la espiga. 29Y cuando el grano está maduro, inmediatamente él saca la hoz porque la cosecha ha llegado."30Él dijo: "¿Con qué podemos comparar el reino de Dios y qué parábola podemos usar para explicarlo? 31Es como una semilla de mostaza, que cuando es sembrada es la más pequeña de todas las semillas sembradas en la tierra. 32Sin embargo, cuando se siembra, crece y viene a ser más grande que todas las plantas del huerto, y forma grandes ramas, de manera que las aves de los cielos pueden hacer sus nidos bajo su sombra."33Con muchas parábolas como ésta, Él hablaba la palabra a ellos, tantas como ellos podian entender. 34Pero Él no hablaba a ellos sin una parábola. Pero en privado Él les explicaba todo a sus discípulos.35En ese día, cuando la tarde había llegado, Él les dijo: "Vámonos al otro lado." 36Así que ellos dejaron la multitud, y se llevaron a Jesús con ellos, puesto que Él ya estaba en el barco. Otros barcos estaban también con Él. 37Allí comenzó una tormenta violenta con viento, y las olas rompían dentro del barco, así que el barco estaba lleno de agua.38Jesús estaba en la popa, dormido sobre un almohadón. Ellos lo despertaron diciendo: "¿Maestro, acaso no te importa que estamos a punto de morir?" 39El despertó, reprendió el viento y dijo al mar: "Permanece en paz." Y los vientos cesaron, y hubo una gran calma.40Él les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía ustedes no tienen fe?" 41Ellos estaban llenos de gran temor y se decían entre sí: "¿Quién entonces es Éste, porque incluso los vientos y el mar le obedecen?"
1Ellos vinieron al otro lado del lago, a la región de los Gadarenos. 2E inmediatamente cuando Jesús se bajó del barco, un hombre con un espíritu inmundo vino a Él de las tumbas.3El hombre vivía en las tumbas. Ya nadie podía retenerlo, ni siquiera con una cadena. 4Había estado atado muchas veces con cadenas. Él rompía las cadenas, y los grilletes eran destrozados. Nadie tenía la fuerza para dominarlo.5Cada noche y día en las tumbas y en las montañas, él gritaba y se cortaba a sí mismo con piedras afiladas. 6Cuando él vio a Jesús en la distancia, corrió hacia Él y se arrodilló ante Él.7Él gritó en voz alta: "¿Qué tengo yo que hacer contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego por Dios mismo, no me atormentes." 8Porque Jesús le estaba diciendo: "Sal del hombre, espíritu inmundo."9Él le preguntó: "¿Cuál es tu nombre?" Él le dijo: "Mi nombre es Legión, porque somos muchos." 10Él le rogó una y otra vez que no los enviara fuera de la región.11Ahora un hato de cerdos estaba allí alimentándose en una colina, 12y ellos Le rogaron, diciendo: "Envíanos dentro de los cerdos; déjanos entrar en ellos." 13Él se lo permitió, los espíritus inmundos salieron y entraron en los cerdos, y ellos corrieron colina abajo hacía el mar, y como unos dos mil cerdos se ahogaron en el mar.14Y aquellos que alimentaban los cerdos huyeron y reportaron lo que sucedió en la ciudad y en el campo. Entonces muchas personas salieron a ver lo que había ocurrido. 15Vinieron a Jesús, y cuando vieron al hombre que había sido poseído por demonios -quien tenía una Legión- sentado, vestido y en su sano juicio, y tuvieron miedo.16Aquellos que vieron lo que le había ocurrido al hombre que fue poseído por demonios, contaron a los otros lo que le pasó a el y también dijeron acerca de los cerdos. 17Ellos comenzaron a rogarle a Jesús que se fuera de su región.18Y cuando El subía a la barca, el hombre que fue poseído vino a Jesús. El hombre le rogaba que le permitiera ir con Él. 19Jesús no se lo permitió, pero le dijo: "Ve a tu casa y a tu gente, y diles lo que el Señor hizo por ti, y la misericordia que te dio." 20Así que el hombre se fue y proclamó las grandes cosas lo que Jesús hizo por él en Decápolis. Y todos se maravillaron.21Cuando Jesús cruzó otra vez en el barco hacia el otro lado, una gran multitud lo rodeó, y Él estaba parado al lado del mar. 22Uno de los líderes de la sinagoga, llamado Jairo, vino y cuando vio a Jesús, cayó a Sus pies. 23Le rogó una y otra vez, diciendo: "Mi hija pequeña está cerca de la muerte. Te ruego, vengas y pongas Tus manos sobre ella para que sane y viva." 24Así que Él fue con él y una gran multitud lo siguió, y lo apretaban a Su alrededor.25Había allí una mujer que sufría un flujo de sangre desde hace doce años. 26Ella había sufrido mucho bajo el cuidado de muchos médicos y gastó todo el dinero que tenía, pero en lugar de mejorarse ella solo empeoraba. 27Ella había escuchado noticias de Jesús. Así que ella fue tras Él cuando estaba caminando entre la multitud, y tocó Su manto.28Porque ella había dicho: "Si tan solo toco Sus ropas, voy a ser sanada." 29Cuando ella Lo tocó, el sangrado paró, y ella sintió que su cuerpo quedó sano de su aflicción.30De inmediato Jesús supo en Sí mismo que poder había salido de Él, y Él se dio vuelta en la multitud y preguntó: "¿Quién tocó Mis ropas?" 31Sus discípulos le dijeron: "Ves esta multitud apretada a Tu alrededor y dices: '¿Quién Me tocó?'" 32Pero Jesús miró a su alrededor para ver quien lo había hecho.33La mujer sabiendo lo que le había pasado, tuvo miedo y tembló. Ella vino y cayó delante de Jesús y Le dijo toda la verdad. 34Él le dijo: "Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz y sanada de tu enfermedad."35Mientras Él hablaba, vinieron personas desde la casa del líder de la sinagoga, diciendo: "Tu hija está muerta. ¿Por qué molestar más al Maestro?"36Pero cuando Jesús escuchó lo que decían, Jesús le dijo al líder de la sinagoga: "No temas. Solo cree." 37Él no le permitió a nadie que lo acampañara, excepto Pedro, Jacobo y Juan, el hermano de Jacobo. 38Ellos vinieron a la casa del líder de la sinagoga. Jesús vio muchas personas afligidas, personas llorando y gimiendo.39Cuando Él entro a la casa, les dijo: "¿Por qué están afligidos y por qué lloran? La niña no está muerta, solo duerme." 40Ellos se rieron de Él. Pero Él los sacó a todos y tomó al padre y la madre de la niña y aquellos que estaban con Él, y fueron al cuarto donde estaba la niña.41Él tomo la mano de la niña, y le dijo: "Talita cumi," que significa, "Pequeña niña, yo te digo, levántate." 42Inmediatamente la niña se levantó y caminó (porque tenía doce años de edad). Ellos estaban atónitos y asombrados. 43Él les ordenó estrictamente que nadie debía saber acerca de esto. Y les dijo que le dieran a ella algo de comer.
1Cuando salió de allí y vino a Su pueblo, y Sus discípulos Lo siguieron. 2Cuando vino el Sábado, Él enseñó en la sinagoga. Muchos lo escuchaban y se maravillaban. Ellos decían: "¿De dónde Él obtiene estas enseñanzas? ¿Qué es esta sabiduría que le ha sido dada? ¿Qué son estos milagros que Él hace con Sus manos? 3¿No es Éste el carpintero, el hijo de María, y hermano de Jacobo (Santiago), y José, y Judas y Simón? ¿No están Sus hermanas aquí con nosotros?" Y ellos se sintieron ofendidos por Jesús.4Jesús les dijo: "Un profeta sin honra sino en su propio pueblo, y entre los suyos y en su propia casa." 5Él no fue capaz de hacer ninguna obra poderosa allí, excepto poner Sus manos en algunos enfermos y los sanó. 6Su incredulidad Le asombró. Él recorrió sus aldeas enseñando.7Él llamó a los doce y comenzó a enviarlos, de dos en dos; y Él les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, 8y los instruyó a que no tomaran nada para su viaje excepto solo por un bastón: no debían llevar ni pan, ni bolso y ningún dinero en sus correas, 9pero sí calzar sandalias, y no vestir dos túnicas.10Y Él les dijo: "Cuando entren a una casa, quédense ahí hasta que se vayan del lugar. 11Y si en algún pueblo no los reciben o escuchan, salgan de ese lugar, sacúdanse el polvo debajo de sus pies, como testimonio a ellos."12Ellos salieron y proclamaron que las personas deberían volverse de sus pecados. 13Expulsaron muchos demonios, y ungieron con aceite, y sanaron muchos enfermos.14El rey Herodes escuchó esto, pues el nombre de Jesús se había hecho muy conocido. Algunos estaban diciendo: "Juan el Bautista se ha levantado de la muerte y por eso, estos poderes milagrosos están obrando en Él." 15Otros dijeron: "Él es Elías." Y aún otros dijeron: "Él es un profeta, como uno de los profetas de tiempos antiguos."16Pero cuando Herodes escuchó esto y dijo: "Juan, a quien yo decapité, se ha levantado." 17Pues Herodes mismo envío a arrestar a Juan y lo encadenó en prisión, por causa de Herodías, (la esposa de su hermano Felipe), pues Herodes se había casado con ella.18Pues Juan le dijo a Herodes: "No es lícito para ti tener a la esposa de tu hermano." 19Herodías se puso en contra de Juan y quería matarlo, pero ella no podía, 20porque Herodes temía a Juan, y él sabía que él era un hombre justo y santo, y lo mantuvo a salvo. Cuando él escuchaba a Juan predicar, su mensaje le molestaba, y aún así él todavía se agradaba de oírlo.21Pero llegó un día que fue una oportunidad para Herodías actuar: en el cumpleaños de Herodes, él hizo una cena para sus oficiales, sus comandantes, y los líderes de Galilea. 22La hija de Herodías vino y bailó para ellos, y ella complació a Herodes y a sus invitados en la cena. El rey le dijo a la joven: "Pídeme cualquier cosa que quieras y yo te la daré."23Él le juró a ella diciendo: "Lo que sea que me pidas, yo te daré, hasta la mitad de mi reino." 24Ella salió y le dijo a su madre: "¿Qué debo pedirle?" Ella dijo: "La cabeza de Juan el Bautista." 25Inmediatamente ella entró apresuradamente hacia el rey y le pidió: "Yo quiero que me des de una vez, sobre un plato, la cabeza de Juan el Bautista."26El rey se puso muy triste, pero debido a sus juramentos, y por sus invitados, él no pudo rechazar su petición. 27Así que el rey envió un soldado de su guardia y le ordenó que le trajera la cabeza de Juan. El guardia fue y lo decapitó en la prisión. 28Él le trajo la cabeza en un plato y se la dio a la joven, y la joven se la dio a su madre. 29Escuchando esto, los discípulos de Juan vinieron y tomaron su cuerpo y lo colocaron en una tumba.30Los apóstoles se reunieron alrededor de Jesús, y le dijeron todo lo que ellos habían hecho y enseñado. 31Él les dijo: "Apártense ustedes mismos a un lugar solitario y descansen por un tiempo." Pues muchos iban y venían, y ellos no tomaron tiempo aparte para descansar, ni siquiera tiempo para comer. 32Ellos se fueron lejos en el bote hacia un lugar solitario por sí solos.33Pero muchas personas los vieron irse y les reconocieron. Las personas corrieron juntas a pie desde todos los pueblos, y llegaron allí antes que ellos. 34Cuando llegaron a la orilla, Jesús vio una gran multitud, Él tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Así que Él empezó a enseñarles muchas cosas.35Cuando ya era tarde, Sus discípulos vinieron a Él y Le dijeron: "Este es un lugar solitario y la hora ya es tarde. 36Despídelos para que puedan ir a los campos cercanos y a las aldeas y comprar algo de comer para ellos."37Pero Él les contestó y dijo: "Denles ustedes algo para comer." Ellos le dijeron: "¿Podemos nosotros ir y comprar doscientos denarios de pan y dárselos a ellos para que coman?" 38Él les dijo: "¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan y vean." Cuando lo supieron, ellos dijeron: "Cinco panes y dos peces."39Él les mandó a todas las personas a que se sentaran en grupos sobre la hierba verde. 40Ellos se sentaron en grupos, grupos de cien y de cincuenta. 41Mientras Él tomó los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo, los bendijo y partió los panes y se los dio a los discípulos para que los dieran a la multitud frente a ellos. Los dos peces Él los dividió entre todos ellos.42Todos ellos comieron hasta que estuvieron satisfechos. 43Los discípulos recogieron los pedazos de pan, doce canastas llenas, y todos los pedazos de pescado. 44Allí habían cinco mil hombres quienes comieron los panes.45Inmediatamente Él hizo que Sus discípulos entraran en el bote y fueran al otro lado antes que Él, hacia Betsaida, mientras Él mismo despedía a la multitud. 46Cuando ellos se fueron, Él subió a la montaña a orar. 47La noche llegó, y el bote estaba ahora en medio del mar, y Él estaba solo en tierra.48Él vio que ellos se estaban esforzando con los remos, pues el viento estaba en contra de ellos. Como a la cuarta vigilia de la noche Jesús vino hacia ellos, caminando sobre el mar, y quería pasarlos de largo. 49Pero cuando ellos Lo vieron caminando sobre el mar, pensaron que Él era un fantasma y gritaron, 50porque todos ellos lo vieron y estaban aterrorizados. Pero inmediatamente Él les habló y les dijo: "¡Sean valientes! ¡Soy yo! No teman."51Él subió al bote con ellos, y el viento cesó de soplar; y ellos estaban completamente asombrados de Él. 52Pues ellos no habían entendido sobre los panes, porque sus mentes eran lentas para entender.53Cuando ellos habían cruzado, vinieron a la tierra en Genesaret y anclaron el bote. 54Cuando salieron del bote, la gente inmediatamente reconoció que era Jesús. 55La gente corrió por medio de toda la región y comenzaron a traerle enfermos en camillas donde quiera que escuchaban que Él venía.56Dondequiera que Él entraba en las aldeas, o ciudades, o en los campos, ellos colocaban a los enfermos en los mercados, y Le rogaban si solamente podían tocar el borde de Su vestidura, y cuántos lo tocaban, eran sanados.
1Los Fariseos y algunos de los escribas que habían venido de Jerusalén se reunieron alrededor de Él.2Ellos vieron que algunos de Sus discípulos comían su pan con manos contaminadas, esto es, sin lavarse. 3(Porque los Fariseos y todos los Judíos, no comen a menos que laven sus manos completamente; ellos mantienen la tradición de los ancianos. 4Cuando los Fariseos vienen del mercado, no comen a menos que se laven. Y hay otras reglas que siguen de forma estricta incluyendo el lavado de tazas, jarros, vasijas de cobre e incluso los colchones para comer.)5Los Fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús: "¿Por qué Tus discípulos no viven de acuerdo a la tradición de los ancianos, pues ellos comen su pan sin lavar sus manos?6Él dijo: "Isaías profetizó bien sobre ustedes los hipócritas. Él escribió: 'ESTAS PERSONAS ME HONRAN CON SUS LABIOS, PERO SUS CORAZONES ESTÁN LEJOS DE MÍ. 7ME OFRECEN UNA ADORACIÓN VACÍA, ENSEÑANDO REGLAS DE HOMBRES COMO SUS DOCTRINAS.'"8"Ustedes abandonan el mandato de Dios y se aferran fuertemente a la tradición de los hombres." 9Y Él les dijo: "¡Ustedes convenientemente rechazan los mandamientos de Dios para poder mantener su tradición! 10Pues Moisés dijo: 'HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE' y 'AQUEL QUE HABLE MALDAD DE SU PADRE O SU MADRE, DE SEGURO MORIRÁ.11Pero ustedes dicen: 'Si un hombre le dice a su padre o su madre, 'Cualquier ayuda que hubieras podido recibir de mí es Corbán' (quiere decir, 'dedicado a Dios'), 12entonces ustedes ya no le permiten hacer nada por su padre o su madre. 13Ustedes están anulando el mandamiento de Dios por su tradición la cual han transmitido. Y hacen muchas otras cosas semejantes a éstas."14Él llamó nuevamente a la multitud y les dijo: "Escúchenme todos y entiendan. 15No hay nada de fuera de una persona que pueda contaminarle cuando entre en él. Es lo que sale de la persona lo que puede contaminarle. 16Si algún hombre tiene oídos para oír, que oiga." 117Cuando Jesús dejó a la multitud y entró a la casa, Sus discípulos le preguntaron sobre la parábola. 18Jesús dijo: "¿Aún siguen sin entendimiento? ¿Acaso no ven que no hay nada de fuera del hombre que pueda entrar en él y pueda contaminarle, 19porque no entra a su corazón, sino que entra a su estómago y luego sale al inodoro?" Con esta declaración Jesús hizo limpios todos los alimentos.20Él dijo: "Es lo que sale de una persona lo que puede contaminarle. 21Pues desde adentro de una persona, desde el corazón, proceden pensamientos malignos, inmoralidad sexual, robos, asesinatos, 22adulterio, codicia, malicia, engaño, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo, locura. 23Todos estos males provienen del interior, y son los que contaminan a la persona."24Él se levantó de allí y fue a la región de Tiro y Sidón. Entró en una casa y no quería que nadie supiera que estaba allí, pero Él no pudo ocultarse. 25Pero inmediatamente una mujer cuya pequeña hija tenía un espíritu inmundo, escuchó acerca de Él, vino y cayó a sus pies. 26Ahora la mujer era Griega, de descendencia Sirofenicia. Ella le suplicó que arrojara fuera el demonio de su hija.27Él le dijo: "Deja que los hijos se alimenten primero. Porque no es correcto tomar el pan de los hijos y tirarlo a los perros." 28Pero ella respondió y le dijo: "Sí, Señor, pero aún los perros debajo de la mesa comen las migajas de los hijos."29Él le dijo: "Porque has dicho esto, eres libre para irte. El demonio ha salido de tu hija." 30Ella volvió a su casa y encontró a la pequeña acostada en la cama y el demonio se había ido.31Entonces Él salió de la región de Tiro y vino a través de Sidón hacia el mar de Galilea en la región de Decápolis. 32Ellos Le trajeron a uno que era sordo y que tenía un impedimento del habla y Le suplicaron que pusiera sus manos sobre él.33Él lo tomó aparte de la multitud, en privado, y puso Sus dedos dentro de sus oídos, y luego de escupir, Él tocó su lengua. 34Él miró al cielo, suspiró y le dijo: "¡Effatá!" lo que significa "¡Ábrete!" 35Inmediatamente sus oídos fueron abiertos y lo que tenía su lengua amarrada fue destruído, y él podía hablar claramente.36Él les encargó que no le dijeran nada a nadie. Pero mientras más Él les ordenaba que callaran, más ellos hablaban al respecto. 37Ellos estaban absolutamente atónitos, diciendo: "Él ha hecho todo bien. Él incluso hace que los sordos escuchen y los mudos hablen."
1En aquellos días, hubo nuevamente una gran multitud, y ellos no tenían nada que comer. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 2"Tengo compasión de la multitud, porque continúan estando conmigo ya por tres días y no tienen nada que comer." 3Si yo les envío a sus casas sin comer, van a desmayarse por el camino. Y algunos de ellos han venido de un largo camino." 4Sus discípulos Le preguntaron: "¿Dónde podemos conseguir suficientes panes en un lugar desértico como éste para satisfacer esta gente?"5Él les preguntó: "¿Cuántas panes tienen ustedes?" Ellos dijeron: "Siete." 6Él ordenó a la multitud a sentarse en el suelo. Tomó los siete panes, y dió gracias, y los partió. Él los dio a sus discípulos para servirlos, y así ellos sirvieron a la multitud.7Ellos también tenían unos pocos peces pequeños y después que Él dio gracias por ellos, ordenó a sus discípulos a servir estos también. 8Ellos comieron y fueron satisfechos. Y recogieron lo que sobró de los pedazos partidos, siete canastas llenas. 9Eran allí como cuatro mil personas. Jesús les envió de regreso. 10Inmediatamente Él subió al bote con sus discípulos, y fueron a la región de Dalmanuta.11Entonces los Fariseos salieron y comenzaron a discutir con Él. Ellos buscaron de Él una señal del cielo, para probarle. 12Él suspiró profundamente en Su espíritu y les dijo: "¿Por qué esta generación busca una señal? Verdaderamente les digo a ustedes, ninguna señal le será dada a esta generación." 13Entonces Él se fue, entró de nuevo en el bote, y partió al otro lado del lago.14Entonces los discípulos se olvidaron de traer pan con ellos. Ellos no tenían más de un pan en el bote. 15Él les advirtió y les dijo: "Manténganse vigilantes y tengan cuidado con la levadura de los Fariseos y la levadura de Herodes."16Los discípulos razonaron entre ellos: "Esto es porque nosotros no tenemos pan." 17Jesús estaba consciente de esto y les dijo: "¿Por qué ustedes están razonando sobre no tener pan? ¿No se han dado cuenta todavía? ¿Ustedes no entienden? ¿Se han apagado sus corazones?18USTEDES TIENEN OJOS, ¿PERO NO VEN? USTEDES TIENEN OÍDOS, ¿PERO NO OYEN? ¿Ustedes no recuerdan? 19Cuando yo partí los cinco panes entre los cinco mil, ¿cuántas canastas llenas de pedazos de pan recogieron?" Ellos dijeron: "Doce."20Y cuando Yo partí los siete panes entre los cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas recogieron?" Ellos dijeron: "Siete." 21Él dijo: "¿Ustedes no entienden todavía?"22Ellos llegaron a Betsaida. La gente de allí Le trajo un hombre ciego y Le rogó a Jesús que le tocara. 23Jesús tomó al hombre ciego por la mano, y le condujo fuera de la aldea. Cuando Él escupió sobre sus ojos y puso sus manos sobre él, Le preguntó: "¿Ves algo?"24Él miró hacia arriba, y dijo: "Yo veo hombres que parecen árboles que caminan." 25Entonces Jesús puso sus manos nuevamente sobre sus ojos, y el hombre abrió sus ojos, su vista fue restaurada, y vio todas las cosas claramente. 26Jesús lo envió de regreso a su casa y le dijo: " No entres al pueblo."27Jesús salió con sus discípulos a las aldeas de Cesárea de Filipo. En el camino Él le preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que soy Yo?" 28Ellos le contestaron y dijeron: "Juan el Bautista. Otros dicen: 'Elías' y otros: 'Uno de los profetas.'"29Él les preguntó: "Pero ustedes ¿quién dicen que soy Yo?" Respondiendo, Pedro le dijo: "Tú eres el Cristo." 30Jesús les advirtió que no le dijeran a nadie sobre Él.31Él comenzó a enseñarles que el Hijo del Hombre tenía que sufrir muchas cosas, y ser rechazado por los ancianos y los jefes de los sacerdotes y los escribas, y que sería asesinado, y levantado nuevamente a la vida luego de tres días. 32Él dijo esto claramente. Entonces Pedro Le llevó aparte y comenzó a reprenderlo.33Pero Jesús se volvió y miró a sus discípulos y entonces reprendió a Pedro y dijo: "¡Ponte detrás de mí, Satanás! Tú no cuidas de las cosas de Dios, sino de las cosas de la gente." 34Entonces Él llamó a la multitud y a sus discípulos juntos, y les dijo: "Si alguno desea seguirme, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme.35Porque quien desee salvar su vida la perderá, y quien pierda su vida por Mi causa y por el evangelio la salvará. 36¿Cómo se beneficia una persona, si gana todo el mundo y luego pierde su vida? 37¿Qué puede dar una persona a cambio de su vida?38Cualquiera que se avergüence de Mí y de Mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles."
1El les dijo: "Verdaderamente les digo, hay algunos de ustedes que están aquí que no experimentarán la muerte antes de que vean el reino de Dios venir con poder." 2Seis días después, Jesús se llevó con Él a Pedro, Santiago, y a Juan y los llevó y los hizo subir a una montaña alta. Luego se transfiguró ante ellos. 3Sus túnicas se volvieron radiantemente brillantes, extremadamente blancas, más blanco de lo que cualquier blanqueador en la tierra pudiera blanquearlos.4Luego Elías con Moisés se aparecieron ante ellos, y estaban hablando con Jesús. 5Pedro preguntó y le dijo a Jesús: "Rabí, es bueno para nosotros que estemos aquí, así que permítenos hacer tres albergues. Déjanos hacer uno para Ti, uno para Moisés, y otro para Elías" 6(Pedro no sabía que decir, pues los discípulos estaban todos aterrorizados.)7Una nube vino y los cubrió con una sombra. Luego una voz salió de la nube: "Este es Mi Hijo amado. Escúchenlo." 8De pronto, cuando miraron a su alrededor, ya no veían a nadie con ellos, sino sólo a Jesús.9Mientras bajaban del monte, Él les ordenó no contarles a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre fuera levantado de entre los muertos. 10De manera que mantuvieron el asunto para ellos, pero discutieron entre ellos sobre que podría significar "ser levantado de entre los muertos."11Ellos le preguntaron: "¿Por qué los escribas dicen que Elías debe venir primero?" 12Él les dijo: "Elías con seguridad viene primero para restaurar todas las cosas. Entonces ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre debe sufrir muchas cosas y ser odiado? 13Pero les digo que Elías ya vino, y ellos le hicieron todo lo que quisieron, tal como dicen las escrituras sobre él."14Cuando ellos regresaron donde los otros discípulos, vieron una gran multitud alrededor de ellos, y los escribas estaban discutiendo con ellos. 15Y cuando ellos lo vieron a Él, la gran multitud estaba asombrada y corrieron a Él y le dieron la bienvenida. 16Él le preguntó a sus discípulos: "¿Acerca de qué están discutiendo con ellos?"17Uno de la multitud le dijo: "Maestro, te he traído a mi hijo; él tiene un espíritu que le impide hablar, 18y le causa convulsiones y lo tira al suelo; suelta espuma por la boca, rechina sus dientes y lo vuelve rígido. Le pedí a tus discípulos que lo sacaran de él, pero no pudieron." 19Él les preguntó a ellos: "Generación incrédula, ¿por cuánto tiempo tengo que quedarme entre ustedes? ¿Cuánto más debo aguantarlos? Tráiganlo a Mí."20Ellos le trajeron al niño a Él. Cuando el espíritu vio a Jesús, él inmediatamente le provocó una convulsión. El niño cayó al piso y empezó a soltar espuma por la boca. 21Jesús le preguntó a su padre: "¿Por cuánto tiempo ha estado así?" El padre dijo: "Desde su niñez. 22Algunas veces él lo ha tirado en el fuego o en las aguas y ha tratado de destruirlo. Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos."23Jesús le dijo: "¿Que si soy capaz? Todas las cosas son posibles para los que creen." 24Inmediatamente el padre del niño gritó y dijo: "¡Yo creo! ¡Ayuda mi incredulidad!" 25Cuando Jesús vio la multitud correr a ellos, ÉL reprendió al espíritu inmundo y dijo: "Tú, espíritu mudo y sordo, te ordeno, sal de él, y no vuelvas a entrar de nuevo."26El espíritu gritó y convulsó al niño fuertemente y luego salió de él. El niño se veía como alguien que estuviera muerto, así que eso decía la mayoría de la gente: "Él está muerto." 27Pero Jesús lo tomó de mano y lo levantó, y el niño se puso de pie."28Cuando Jesús entró a la casa, sus discípulos le preguntaron en privado: "¿Por qué no pudimos expulsarlo?" 29Él les dijo: "Esta clase no puede ser expulsada sino con oración."30Ellos salieron de allí y pasaron por Galilea. Él no quería que nadie supiera donde estaban, 31porque estaba enseñándole a sus discípulos. Él les dijo: "El Hijo del Hombre será entregado en las manos de los hombres, y ellos Lo llevarán a la muerte. Cuando Lo hayan llevado a la muerte, despúes de tres días Él se levantaría." 32Pero ellos no entendían esta declaración, y tenían miedo de preguntarle.33Ellos vinieron a Capernaúm. Cuando Él estaba en la casa les preguntó: "¿Qué estaban discutiendo a lo largo del camino?" 34Pero ellos estaban callados. Porque estaban discutiendo los unos con los otros a lo largo del camino acerca de quién era el mas grande. 35Él se sentó y llamó a los doce juntos, y Él les dijo: " Si alguno quiere ser el primero, él debe ser el último de todos y sirviente de todos."36Él tomó un niño pequeño y lo colocó en medio de ellos. Él tomó el niño en sus brazos y les dijo: 37"Cualquiera que reciba a un niño en mi nombre, también Me recibe a mí, y si alguien me recibe, no Me recibe a Mí solo, sino también al que Me envió."38Juan le dijo: "Maestro, vimos a alguien expulsando demonios en Tu nombre y lo detuvimos, porque él no nos sigue." 39Pero Jesús dijo: "No lo detengan. Porque no hay nadie que pueda hacer una obra poderosa en Mi nombre y que pronto sea capaz de decir algo malo de Mí.40Cualquiera que no esté en contra de nosotros está con nosotros. 41Cualquiera que les dé un vaso de agua a ustedes para beber porque le perteneces a Cristo, verdaderamente les digo, él no perderá su recompensa.42Cualquiera que le cause tropiezo a uno de estos pequeñitos que cree en Mí, será mejor para él tener una piedra grande de molino amarrada a su cuello y ser tirado al mar. 43Si tu mano te causa tropiezo, córtala. Es mejor entrar en la vida manco que tener las manos e irse al infierno, al fuego que nunca se apaga. 44DONDE EL GUSANO NUNCA MUERE Y EL FUEGO NO SE APAGA"45Si tu pie te hace tropezar, córtalo. Porque es mejor entrar en la vida cojo, que tener los dos pies, y ser lanzado al infierno. 46DONDE EL GUSANO NUNCA MUERE Y EL FUEGO NO SE APAGA. ]47Si tu ojo te causa tropiezo, sácatelo. Es mejor para ti entrar en el reino de Dios con un ojo, que tener los dos y ser lanzado al infierno, 48DONDE EL GUSANO NUNCA MUERE Y EL FUEGO NO SE APAGA.49Pues todos serán salados con fuego. 50La sal es buena, pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo la puedes volver a poner salada otra vez? Tengan sal en ustedes, y estén en paz los unos con los otros."
1Jesús dejó ese lugar y fue a la región de Judea y más allá del área del río Jordán, y las multitudes vinieron a Él otra vez. Él estaba enseñándoles de nuevo, como era su costumbre. 2Los Fariseos vinieron a Él para probarle y le preguntaron: "¿Es lícito para un esposo divorciarse de su esposa?" 3Él contestó: "¿Qué les ordenó Moisés?" 4Ellos dijeron: "Moisés permitió al hombre escribir una carta de divorcio y luego echarla."5"Fue a causa de sus corazones duros que él escribió esta ley," les dijo Jesús. 6"Pero desde el inicio de la creación, 'DIOS LOS CREÓ HOMBRE Y MUJER.7POR ESTA RAZÓN DEJARÁ UN HOMBRE A SU PADRE Y MADRE Y SE UNIRÁ A SU ESPOSA, 8Y LOS DOS VENDRÁN A SER UNA CARNE.' Así que ya no serán más dos, sino una carne. 9Por tanto, lo que Dios ha unido, que ningún hombre lo separe."10Cuando ellos estaban en la casa, los discípulos le preguntaron sobre esto de nuevo. 11Él les dijo: "Cualquiera que se divorcie de su mujer y se case con otra mujer comete adulterio en contra de ella. 12Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro hombre, ella comete adulterio."13Y traían a sus pequeños niños para que Él pudiera tocarlos, pero los discípulos los reprendieron. 14Pero cuando Jesús vio esto, se molestó con ellos, y les dijo: "Permitan que los pequeños niños vengan a Mí, y no se lo prohíban, porque les pertenece el reino de Dios a aquellos que son como ellos.15Ciertamente les digo, cualquiera que no reciba el reino de Dios como un niño definitivamente no entrará en él." 16Luego Él tomó a los niños en sus brazos y los bendijo mientras posaba sus manos sobre de ellos.17Cuando Él inició su viaje, un hombre corrió a Él y se arrodilló frente a Él, y le preguntó: "Buen Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?" 18Y Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, excepto solo Dios. 19Tú conoces los mandamientos: 'NO MATARÁS, NO COMETERÁS ADULTERIO, NO ROBARÁS, NO DARÁS FALSO TESTIMONIO, NO DEFRAUDARÁS, HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE.'"20El hombre dijo: "Maestro, todas estas cosas he obedecido desde el tiempo de mi juventud." 21Jesús lo miró y lo amó. Él le dijo: "Una cosa te falta. Debes vender todo lo que tienes y dárselo a los pobres, y tú tendrás tesoros en los cielos. Luego ven, sígueme." 22Pero él se desalentó debido a esta declaración; él se marchó muy entristecido pues tenía muchas posesiones.23Jesús miró alrededor y le dijo a sus discípulos: "¡Cuán difícil es para aquéllos que son ricos el entrar en el reino de Dios!" 24Los discípulos estaban atónitos ante Sus palabras. Pero Jesús les dijo de nuevo: "Niños, ¡cuán difícil es entrar en el reino de Dios! 25Es más fácil que un camello pase a través del ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios."26Ellos estaban asombrados en gran manera y decían entre sí: "Entonces, ¿quién puede ser salvo?" 27Jesús los miró y dijo: "Con el hombre es imposible, pero con Dios no. Pues todas las cosas son posibles para Dios." 28Pedro empezó a decirle: "Mira, nosotros hemos dejado todo y Te hemos seguido."29Jesús dijo: "De cierto les digo, no hay uno que haya dejado su casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o tierras, por mi causa, y por el evangelio, 30quien no recibirá cien veces más ahora en este mundo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras, aunque con persecuciones, y en el mundo venidero, la vida eterna. 31Pero muchos de los que son primeros serán últimos, y los últimos serán primeros."32Estaban ellos caminando por el camino que subía hacia Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos. Los discípulos estaban maravillados, y aquellos quienes les seguían de lejos tenían temor. Entonces Jesús tomó a los doce aparte de nuevo y comenzó a decirles lo que pronto le ocurriría a Él: 33"Miren, nosotros vamos a subir a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los escribas. Ellos lo van a condenar a muerte y lo entregarán a los Gentiles. 34Ellos lo humillarán, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Pero luego de tres días Él se levantará."35Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, vinieron a Él y dijeron: "Maestro, queremos que hagas por nosotros cualquier cosa que te pidamos." 36Él les dijo: "¿Qué desean que haga por ustedes?" 37Ellos Le dijeron: "Permítenos sentarnos contigo en Tu gloria, uno a Tu mano derecha y el otro a Tu mano izquierda."38Pero Jesús les contestó: "Ustedes no saben lo que están pidiendo. ¿Son ustedes capaces de beber la copa que estoy a punto de beber, o soportar el bautismo con el cual Yo seré bautizado?"39Ellos Le dijeron: "Somos capaces." Jesús les dijo: "La copa que voy a beber, ustedes la beberán. Y el bautismo con el que soy bautizado, ustedes también serán bautizados. 40Pero quien estará sentado a Mi derecha o a Mi izquierda no es Mío darlo, sino es para aquellos para quienes ha sido preparado."41Cuando los otros diez discípulos escucharon sobre esto, comenzaron a enojarse mucho contra Jacobo y Juan. 42Jesús los llamó donde Él y dijo: "Ustedes conocen que quienes se consideran gobernantes de los Gentiles los dominan a ellos, y sus personas importantes ejercen autoridad sobre ellos.43Pero no será ésta la manera entre ustedes. Aquel que desee ser grande entre ustedes deberá ser su sirviente, 44y aquel que desee ser primero entre ustedes debe ser esclavo de todos. 45Porque el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir, y a dar su vida como rescate de muchos."46Ellos llegaron a Jericó. Y cuando Él salía de Jericó junto a Sus discípulos y una gran multitud, el hijo de Timeo, Bartimeo, un mendigo ciego estaba sentado junto al camino. 47Cuando él escuchó que era Jesús el Nazareno, él comenzó a gritar y decir: "¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!" 48Muchos reprendieron al hombre ciego, diciéndole que se callara. Pero él gritó más fuerte aún: "¡Hijo de David, ten misericordia de mí"!49Jesús se detuvo y ordenó que lo llamaran. Ellos llamaron al hombre ciego, diciéndole: "¡Sé valiente! ¡Levántate! Él está llamándote." 50Él tiró su manto a un lado, se levantó, y vino a Jesús.51Jesús le contestó y le dijo: "¿Qué deseas que Yo haga por ti?" El hombre ciego dijo: "Rabí, yo quiero recibir mi vista." 52Y Jesús le dijo: "Ve. Tu fe te ha sanado." Inmediatamente él recibió su vista, y Lo siguió por todo el camino.
1Ahora mientras ellos venían a Jerusalén, estaban cerca de Betfagé y Betania, en el Monte de los Olivos, y Jesús envió a dos de sus discípulos 2y les dijo: "Vayan a la aldea opuesta a nosotros. Tan pronto ustedes entren, encontrarán un pollino que nunca ha sido montado. Desátenlo y tráiganmelo. 3Y si alguien les dice: '¿Por qué están haciendo esto?', ustedes deben decir: 'El Señor lo necesita e inmediatamente lo devolverá aquí.'"4Ellos se fueron y encontraron un pollino atado en una puerta afuera en la calle abierta, y lo desataron. 5Varias personas que estaban allí les dijeron: "¿Qué están ustedes haciendo desatando ese pollino?" 6Ellos hablaron como Jesús les dijo, y las personas los dejaron ir por su camino.7Los dos discípulos llevaron el pollino a Jesús y tiraron sus mantos sobre él para que Jesús pudiera montarlo. 8Muchas personas tendieron sus mantos en la calle, y otros tendieron ramas que ellos habían cortado de los campos. 9Aquellos que fueron delante de Él y aquellos que le seguían gritaban: "¡Hosanna! BENDITO ES AQUEL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR; 10Bendito es el reino que viene de nuestro padre David; ¡Hosanna en las alturas!"11Entonces, Jesús entró a Jerusalén y fue al templo y miró todo alrededor. Ahora, siendo ya tarde, Él salió para Betania con los doce. 12Al día siguiente, cuando ellos regresaron de Betania, Él tuvo hambre.13Él vio un árbol de higuera afuera a la distancia que estaba brotando hojas, así que Él fue a ver si podía encontrar cualquier fruta en ella. Cuando llegó al árbol, Él no encontró nada más que hojas, porque no era la época de higos. 14Él le habló al árbol: "Nadie jamás comerá frutas de ti." Sus discípulos escucharon lo que Él dijo.15Ellos vinieron a Jerusalén, y Él entró al templo y comenzó a sacar a los vendedores y compradores fuera del templo. Él volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los asientos de aquellos quienes vendían palomas. 16Él no permitió a nadie cargar ninguna cosa a través del templo que pudiera ser vendido.17Él les enseñó y les dijo: "¿No está escrito: 'MI CASA SERÁ LLAMADA CASA DE ORACIÓN PARA TODAS LAS NACIONES'? Pero ustedes la han convertido en una CUEVA DE LADRONES." 18Los jefes de los sacerdotes y los escribas oyeron lo que Él había dicho, y buscaban la manera de matarlo. Pues ellos temían porque la multitud entera estaba maravillada por sus enseñanzas. 19Cada noche Jesús y Sus discípulos dejaban la ciudad.20Mientras ellos caminaban por la mañana, vieron el árbol de la higuera marchito hasta sus raíces. 21Pedro recordó y dijo: "Rabí, mira, el árbol de higuera que maldijiste se marchitó."22Jesús les respondió: "Tengan fe en Dios. 23Verdaderamente les digo, cualquiera que diga a esta montaña: 'Levántate y arrójate hacia el mar', y si él no duda en su corazón sino que cree que lo que ha dicho pasará, eso es lo que Dios hará.24Por tanto les digo; todo lo que oren y pidan, crean que lo recibieron, y será suyo. 25Cuando se levanten y oren, deben perdonar cualquier cosa que ustedes tengan en contra de alguien, para que su Padre quien está en los cielos igualmente les perdone sus pecados. 26Pero si ustedes no perdonan, tampoco su Padre quien está en los cielos perdonará sus transgresiones.27Ellos vinieron otra vez a Jerusalén. Mientras Jesús estaba caminando en el templo, los jefes de los sacerdotes, los escribas, y los ancianos vinieron a Él. 28Ellos Le dijeron: "¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te dio la autoridad para hacerlas?"29Jesús les dijo: "Yo les haré una pregunta. Díganme y les diré a ustedes con qué autoridad hago estas cosas. 30El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respóndanme."31Ellos discutieron entre sí y argumentaron y dijeron: "Si nosotros decimos 'del cielo', Él dirá: '¿Entonces por qué no creyeron en él?' 32¿Pero si decimos 'de los hombres'...?" Ellos le temían a la gente, porque todos ellos sostenían que Juan era un profeta. 33Luego le contestaron a Jesús y dijeron: "Nosotros no sabemos." Entonces Jesús les dijo: "Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas."
1Entonces Jesús comenzó a enseñarles en parábolas. Él dijo: "Un hombre PLANTÓ UNA VIÑA, FIJÓ UNA CERCA ALREDEDOR DE ÉL, Y CAVÓ UN POZO PARA UN LAGAR. Él construyó una torre de vigilancia y le arrendó el viñedo a los cultivadores de las uvas. Entonces se fue de viaje. 2En el tiempo oportuno, envió un sirviente a los cultivadores para recibir de ellos algo del fruto del viñedo. 3Pero ellos lo agarraron, lo golpearon, y lo enviaron sin nada.4Otra vez él les envió a otro sirviente, y ellos lo hirieron en la cabeza y lo avergonzaron. 5El envió a otro más y a éste lo mataron. Ellos trataron a muchos otros de la misma manera, golpeando a unos y matando a otros.6Él tenía todavía una persona más que enviar, su hijo amado. Ése fue el último que les envió. Él dijo: "Ellos respetarán a mi hijo." 7Pero los arrendatarios se dijeron unos a otros: "Este es el heredero. Vengan, vamos a matarlo, y la herencia será nuestra."8Ellos lo agarraron, lo mataron, y lo lanzaron fuera del viñedo. 9Por lo tanto, ¿qué hará el dueño del viñedo? Él volverá y destruirá a los cultivadores de la vid y dará la viña a otros.10¿No han leído la Escritura: 'ESTA PIEDRA, LA CUAL LOS CONSTRUCTORES RECHAZARON, HA SIDO HECHA LA PIEDRA ANGULAR. 11ESTO PROVINO DEL SEÑOR, Y ES MARAVILLOSO A NUESTROS OJOS."? 12Ellos desearon arrestar a Jesús, pero tuvieron miedo de la multitud, porque sabían que Él había hablado esta parábola en contra de ellos. Así que lo dejaron y se fueron.13Luego enviaron a Él algunos de los Fariseos y Herodianos, para entramparlo con palabras. 14Cuando llegaron, le dijeron: ''Maestro, sabemos que no Le importa la opinión de nadie, y que no muestra parcialidad entre las personas. Usted verdaderamente enseña el camino de Dios. ¿Es lícito pagarle los impuestos a César o no?" 15Pero Jesús conocía su hipocresía y les dijo: "¿Por qué Me ponen a prueba? Tráiganme un denario para Yo poder mirarlo."16Ellos le llevaron uno a Jesús. Él les dijo: "¿A quién se parece esta inscripción?" Ellos dijeron: "A César." 17Jesús dijo: "Denle a César las cosas que son de César, y a Dios las cosas que son de Dios." Ellos se maravillaron de Él.18los Saduceos, esos quienes dicen que no hay resurrección, vinieron a Él. Ellos Le preguntaron, diciendo: 19"Maestro, Moisés escribió a nosotros: 'SI EL HERMANO DE UN HOMBRE MUERE Y DEJA UNA ESPOSA ATRÁS, SIN HIJO, EL HOMBRE DEBERÍA TOMAR LA ESPOSA DE SU HERMANO Y TENER HIJO POR SU HERMANO.'20Había siete hermanos; el primero tomó una esposa y luego murió, sin dejar hijos. 21Luego el segundo la tomó y murió, sin dejar hijos. Y el tercero igualmente. 22Y así los siete no dejaron descendencia. Al final la mujer también murió. 23En la resurrección, cuando ellos se levanten otra vez, ¿de cuál de ellos será esposa? Pues todos los siete hermanos la tuvieron como su esposa.24Jesús les dijo: ¿No es ésta la razón por la cual están equivocados, porque no conocen las escrituras ni el poder de Dios? 25Porque cuando ellos se levanten de los muertos, ni se casarán ni serán dados en casamiento; pues serán como ángeles en el cielo.26Pero concerniente a los muertos, que son levantados, ¿no han leído en el libro de Moisés, en el pasaje acerca del arbusto, cómo Dios le habló y le dijo: 'YO SOY EL DIOS DE ABRAHAM, EL DIOS DE ISAAC, Y EL DIOS DE JACOB.'? 27Él no es el Dios de los muertos, sino de los vivos. Ustedes están muy equivocados.28Uno de los escribas vino y escuchó la discusión de ellos; él vio que Jesús les respondió bien. Él le preguntó: "¿Cuál mandamiento es el más importante de todos?" 29Jesús le respondió: "El más importante es: 'ESCUCHA, ISRAEL; EL SEÑOR, NUESTRO DIOS, EL SEÑOR UNO ES. 30USTEDES DEBEN AMAR AL SEÑOR SU DIOS CON TODO SU CORAZÓN, CON TODA SU ALMA, CON TODA SU MENTE Y CON TODAS SUS FUERZAS.' 31El segundo mandamiento es éste: 'USTEDES DEBEN AMAR A SU PRÓJIMO COMO A USTEDES MISMOS.' No hay ningún otro mandamiento más grande que éstos."32El escriba dijo: "¡Bien, Maestro! Verdaderamente has dicho que DIOS ES UNO, Y QUE NO HAY OTRO ADEMÁS DE ÉL. 33AMARLO CON TODO EL CORAZÓN Y CON TODO EL ENTENDIMIENTO Y CON TODAS LAS FUERZAS Y AMAR AL PRÓJIMO COMO A UNO MISMO, es mucho más importante que todos los holocaustos y sacrificios." 34Cuando Jesús vio que él le dio una sabia respuesta, le dijo: "Tu no estás lejos del reino de Dios." Después de eso, nadie más se atrevió a hacerle más preguntas.35Y Jesús respondió, mientras estaba enseñando en el templo, y les dijo: "¿Cómo es que los escribas dicen que el Cristo es hijo de David? 36David mismo, en el Espíritu Santo, dijo: 'EL SEÑOR DIJO A MI SEÑOR: SIÉNTATE A MI MANO DERECHA, HASTA PONER A TUS ENEMIGOS DEBAJO DE TUS PIES.' 37David mismo llama al Cristo 'Señor', así que, ¿cómo es que Él es hijo de David?" La gran multitud le escuchó con gusto.38En su enseñanza Jesús dijo: "Cuidado con los escribas, quienes desean caminar en largas túnicas, y recibir saludos en los mercados, 39y los mejores asientos en las sinagogas, y los lugares principales con los jefes en los banquetes. 40Ellos también devoran las casas de las viudas, y oran largas oraciones para que la gente vea. Éstos hombres recibirán mayor condenación."41Entonces Jesús se sentó frente a una caja de ofrendas en el área del templo; Él estuvo observando a la gente mientras depositaban sus monedas en la caja. Muchas personas ricas echaban una gran cantidad de dinero. 42Entonces una viuda pobre vino y echó dos pequeñas monedas, del valor de un centavo.43Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Verdaderamente les digo, esta viuda pobre ha echado más que todos aquellos quienes contribuyeron a la caja de ofrenda. 44Porque todos ellos dieron de su abundancia. Pero esta viuda, dio de su pobreza, echó todo el dinero que tenía para vivir."
1Mientras Jesús caminaba alejándose del templo, uno de sus discípulos le dijo, "¡Maestro, mira estas maravillosas piedras y maravillosos edificios!" 2El le dijo, "¿Ves estos grandiosos edificios? Ni una sola piedra quedará que no sea destruida".3Mientras estaba sentado en el Monte de los Olivos en el lado opuesto al templo, Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron en privado, 4"Dinos, ¿cuándo ocurrirán estas cosas? ¿Cuál será la señal cuando todas estas cosas ocurran?"5Jesús empezó a decirles, "Cuídense de que nadie los engañe. 6Muchos vendrán en mi nombre y dirán 'Yo soy Él,' y desviarán a muchos.7Cuando escuchen sobre guerras y rumores de guerra no se preocupen; esas cosas tienen que ocurrir, pero todavía no será el fin. 8Pues se levantará nación contra nación y reinado contra reinado. Habrán terremotos en muchos lugares y hambrunas. Estos serán los comienzos de los dolores de parto.9Estén alerta. Ellos los llevarán a ustedes ante los concilios y los azotarán en las sinagogas. Se enfrentarán a ambos, gobernadores y reyes por mi causa, como un testimonio a ellos. 10Pero el evangelio debe ser primero predicado a todas las naciones.11Cuando los arresten y los entreguen, no se preocupen por lo que deben decir. Porque en esa hora, lo que deban decir les será dado; no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo. 12Hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre a su hijo. Los hijos se rebelarán contra sus padres y causarán que los sometan a muerte. 13Ustedes serán odiados por causa de mi nombre. Pero cualquiera que persevere hasta el final esa persona será salva.14Cuando vean la abominación de la desolación posarse donde no debe posarse (el que lea entienda), permitan que quienes estén en Judea escapen a las montañas, 15hagan que el que está en el techo de la casa no baje al interior de la casa, o saque nada de la casa, 16y hagan que el que está en el campo no regrese a buscar su capa.17¡Pero que lástima de aquellas que tengan niños o que estén amamantando en esos días! 18Oren porque eso no ocurra en el invierno. 19Porque habrá gran tribulación, como nunca ha ocurrido desde el comienzo, cuando Dios creó al mundo, hasta ahora, no, no volverá a ocurrir de nuevo. 20A no ser que el Señor acorte los días, no se salvará ninguna carne, pero para beneficio de los elegidos, los que Él escogió, Él acortó el número de días.21Así que, si alguno les dice, '¡Miren, aquí está el Cristo!' o, '¡Miren, ahí está!' no le crean. 22Porque aparecerán falsos Cristos y falsos profetas que harán señales y maravillas, para engañar, si es posible, hasta los elegidos. 23¡Estén alertas! Les he dicho todas estas cosas por adelantado."24Pero después de la tribulación de esos días, EL SOL SE OSCURECERÁ, LA LUNA NO DARÁ SU LUZ, 25LAS ESTRELLAS CAERÁN DEL CIELO, y los poderes que están en los cielos serán sacudidos. 26Entonces ellos verán al HIJO DEL HOMBRE VENIR EN LAS NUBES CON GRAN PODER Y GLORIA. 27Entonces Él enviará a sus ángeles y reunirá a sus elegidos desde los cuatro vientos, desde el final de la tierra hasta el final del cielo.28Aprendan la lección de la higuera. Tan pronto como la rama se torna tierna y le brotan sus hojas, ustedes saben que el verano esta acerca. 29Así también, cuando ustedes vean estas cosas sucediendo, ustedes sabrán que Él está cerca, cierren los portones.30Ciertamente, les digo, está generación no pasará hasta que no ocurran estas cosas. 31El cielo y la tierra pasarán pero mi palabra no pasará. 32Pero concerniente a ese día o esa hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino el Padre.33¡Estén alerta! Vigilen, porque ustedes no saben la hora que es. 34Esto es como un hombre que se va de viaje: él deja su casa y pone a sus criados a cargo de la casa, cada uno con su tarea. Y él le encomienda al vigilante permanecer despierto.35¡Por lo tanto vigilen! Porque no saben cuando el dueño de la casa regresará, si al anochecer, a la medianoche, cuando cante el gallo, o en la mañana. 36Si él viene de repente, no permitan que les encuentre durmiendo. 37Lo que le digo a ustedes se lo digo a todos: ¡Vigilen!
1Era ahora dos días antes de la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura. Los principales sacerdotes y los escribas estaban considerando en secreto como arrestar a Jesús y después matarlo. 2Por cuanto ellos decían, "No durante la fiesta, para que no se levantara un disturbio entre la gente."3Mientras Jesús estaba en Betania en la casa de Simón el leproso, estando recostado en la mesa, vino una mujer con un frasco de alabastro de un líquido muy costoso, que era nardo puro. Ella rompió el frasco y lo derramó sobre su cabeza. 4Pero habían algunos que estaban enojados. Ellos hablaban entre ellos y decían, "¿Cuál es la razón para este desperdicio?5Este perfume pudiera haberse vendido por mas de trescientos denarios y dado a los pobres." Y ellos la reprendían.6Pero Jesús dijo, "déjenla quieta. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho una cosa hermosa por mí. 7Ustedes siempre tendrán a los pobres con ustedes, y cuando ustedes deseen les podrán hacer el bien a ellos, pero a Mí no siempre me tendrán. 8Ella ha hecho lo que ha podido: ella ha ungido mí cuerpo para la sepultura. 9Verdaderamente Yo le digo a ustedes, dondequiera que el evangelio se predique en todo el mundo, también se hablará de lo que ella ha hecho, para memoria de ella.10Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para ver como podía entregarles a Jesús. 11Cuando los principales sacerdotes lo oyeron, se alegraron y prometieron darle dinero. Y él comenzó a buscar ver una oportunidad para entregarlo a ellos.12El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando se sacrificaba el cordero de la Pascua, sus discípulos le dijeron, "¿Dónde quieres que vayamos a preparar la cena de la Pascua para que comas?" 13Él envió a dos de sus discípulos y les dijo, "Vayan a la ciudad y un hombre que lleva un cántaro de agua les encontrará. Síganlo. 14Donde él entre a una casa, síganlo adentro y digan al dueño de esa casa, 'El Maestro dice, "¿Dónde está mi habitación de huésped donde comeré la Pascua con mis discípulos?"'15Él les mostrará un gran aposento alto que esta preparado. Hagan los preparativos para nosotros allí. 16Los discípulos salieron y se fueron a la ciudad; y ellos encontraron todo tal como Él les había dicho, y ellos prepararon la cena de la Pascua.17Cuando era el atardecer, Él llegó con los Doce. 18Y mientras estaban reclinados en la mesa comiendo, Jesús dijo, "En verdad les digo que uno de ustedes que come conmigo me traicionará." 19Todos ellos estaban muy tristes, y le decían uno a uno "¿seguramente no soy yo?"20Jesús les respondió y dijo, "es uno de los doce, el que moja el pan conmigo en el plato. 21Porque el Hijo del Hombre recorrerá el camino de la manera en que la Escritura dice de El. Pero, ¡ay de aquel hombre por quién el Hijo del Hombre es traicionado! Mejor hubiera sido para el si el no hubiera nacido."22Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo y lo partió. Se lo dio a ellos, y dijo: "Tomen esto. Éste es Mi cuerpo." 23Tomó una copa, dio gracias, y se la dio a ellos, y todos tomaron de ella. 24Él les dijo: "Ésta es Mi sangre del pacto, la sangre que es derramada por muchos. 25De cierto les digo, no volveré a tomar de este fruto de la vid hasta aquel día cuando lo tome de nuevo en el reino de Dios."26Después que ellos cantaron un himno, ellos salieron para el Monte de los Olivos. 27Jesús les dijo a ellos, "Todos ustedes se apartarán, pues escrito está, 'HERIRÉ AL PASTOR, Y LAS OVEJAS SE DISPERSARAN!'28Pero después de que Yo sea levantado, iré delante de ustedes a Galilea. 29Pedro le dijo a el, "Aunque todos se aparten, yo no lo haré."30Jesús le dijo a él, "En verdad te digo que esta noche, antes que el gallo cante dos veces, tú me negarás tres veces." 31Pero Pedro dijo, "Si tengo que morir junto a ti, no te negaré." Todos ellos hicieron la misma promesa.32Llegaron a un lugar que se llamaba Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos, "Siéntense aquí mientras Yo oro." 33Tomó con Él a Pedro, Santiago, y Juan y comenzó a afligirse y angustiarse mucho. 34Él les dijo, " Mi alma está en gran aflicción, incluso al punto de la muerte. Quédense aquí y velen."35Jesús se adelantó un poco, se postró en tierra y oró, si fuera posible, que está hora pasara de El. 36Él dijo," Abba, Padre, todas las cosas son posibles contigo. Aparta de Mí esta copa. Pero no se haga mi voluntad, sino la Tuya."37El regresó y los encontró durmiendo, y le dijo a Pedro, "Simón, ¿estas durmiendo? ¿No has podido velar ni una hora? 38Velen y oren para que no entren en tentación. "El espíritu en efecto está dispuesto, pero la carne es débil." 39El se fue otra vez y oró, diciendo las mismas palabras.40Y vino Él de nuevo y los halló durmiendo, porque sus ojos estaban muy cargados de sueño, y ellos no sabían que decirle. 41Vino por tercera vez, y les dijo, "¿Todavía están durmiendo y tomando un descanso? ¡Suficiente! La hora ha llegado. ¡Miren! El Hijo del Hombre es traicionado en manos de los pecadores. 42Levántense, vámonos. Vean, el que me está traicionando ya está cerca.43Immediatamente mientras Él aún estaba hablando, Judas, uno de los doce, llegó, y una gran multitud estaba con él con espadas y palos, de los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos. 44El que lo traicionó les había dado una señal, diciendo, "aquel que yo bese, ése es; agárrenlo y llévenlo bajo custodia. 45Cuando Judas llegó, inmediatamente se acercó a Jesús, y le dijo, "¡Rabí!" Y lo besó. 46Entonces ellos echaron manos a Jesús y lo agarraron.47Pero uno de los que estaba allí sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja. 48Jesús les dijo a ellos, "¿han salido ustedes, como contra un ladrón contra mí, con espadas y palos para capturarme? 49Cuando yo estaba diariamente con ustedes y yo estaba enseñando en el templo, y no me arrestaron. Pero esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras. 50Y todos los que estaban con Jesús lo dejaron y huyeron.51Un joven lo seguía a Él, que vestía solamente una pieza de ropa alrededor de su cuerpo; lo agarraron pero 52él, dejando la prenda de lino, se fue huyendo desnudo.53Ellos llevaron a Jesús al sumo sacerdote. Allí se reunieron todos los principales sacerdotes, los ancianos, y los escribas con él. 54Ahora Pedro lo seguía a distancia, hasta el patio del sumo sacerdote. El se sentó entre los guardias, quienes estaban cerca del fuego para calentarse.55Ahora los principales sacerdotes y todo el Concilio buscaban testimonios contra Jesús para poder condenarlo a muerte. Pero ellos no lo encontraban. 56Pues muchos traían falsos testimonios en contra de Él, pero incluso sus testimonios no coincidían.57Algunos levantándose traían falso testimonio contra ÉL, ellos decían: 58"Nosotros le oímos decir: ' Yo destruiré este templo hecho por manos, y en tres días Yo edificaré otro hecho sin manos." 59Y ni siquiera su testimonio estaba de acuerdo.60El sumo sacerdote se levantó en medio de ellos y preguntó a Jesús, "¿Tu no respondes nada? ¿Qué estos hombres testifican contra ti?" 61Pero Él se quedó callado y nada respondía. Y otra vez el sumo sacerdore volvió a preguntarle y dijo: "¿Eres Tú el Cristo, el Hijo del Bendecido?" 62Jesús le contestó:" Yo soy. Y ustedes verán al Hijo Del Hombre cuando él este sentado a la mano derecha del poder y viniendo con las nubes del cielo."63El sumo sacerdote, rasgo sus ropas, y dijo, "¿Aún necesitamos testigos?" 64Ustedes han oído la blasfemia. ¿Cuál es su decisión?" Y todos lo condenaron, como a uno que merecía la muerte. 65Algunos empezaron a escupirlo y le cubrían el rostro y golpeándolo le decían, " ¡Profetiza!" Los oficiales se lo llevaron y lo golpearon.66Estando Pedro abajo en el patio, llegó a él una de las sirvientas del sumo sacerdote. 67Ella vio a Pedro mientras estaba parado junto al fuego para mantenerse caliente, y se acercó a mirarlo. Entonces ella dijo "¿Tú también estabas con Jesús el Nazareno?" 68Pero él lo negó, diciendo: " Ni sé, ni entiendo de que estás hablando." Entonces él salió al patio.69Pero cuando la sirvienta le vio de empezó a decir a los que estaban parados allí, "¡Éste hombre es uno de ellos!". 70Pero él lo negó otra vez. Después de un corto tiempo los que estaban parados allí le decían a Pedro, " Seguramente tu eres uno de ellos, por cuanto tu también eres de Galilea."71Pero él comenzó a maldecir y a jurar: " Yo no conozco a éste hombre de quien ustedes están hablando!". 72Y entonces el gallo cantó por segunda vez. Entonces Pedro, recordó lo que Jesús le había dicho:" Antes que el gallo cante dos veces tu me negarás tres veces." Y el se quebranto y lloró.
1Temprano en la mañana se reunieron los principales sacerdotes junto con los ancianos y escribas y todo el Concilio Judío. Entonces ellos ataron a Jesús y se lo llevaron. Ellos lo entregaron a Pilato. 2Pilato le preguntó a Él, "¿Tú eres el Rey de los Judíos?" El le contestó, "tú lo dijiste". 3Los principales sacerdotes presentaron muchos cargos en contra de Jesús.4Pilato otra vez le preguntó a El, "¿Tú no me contestas? ¿Ves todos los cargos que ellos presentan en tu contra? 5Pero Jesús no contestó a Pilato, y eso le asombró a él.6Ahora en el tiempo del banquete Pilato usualmente soltaba un prisionero, el prisionero que ellos escogieran. 7Allí con los rebeldes en prisión, entre los asesinos detenidos por su parte en la rebelión, había un hombre llamado Barrabás. 8La multitud llegó a Pilato y comenzó a pedirle a él que hiciera con ellos como había hecho en el pasado.9Pilato les contestó y les dijo, "¿Ustedes quieren que suelte al Rey de los Judíos?" 10Pues el sabía que era por envidia de los principales sacerdotes que habían llevado a Jesús ante él. 11Pero el principal de los sacerdotes incitó a la multitud a gritar que Barrabás debería ser soltado.12Pilato les preguntó otra vez y dijo, "¿Qué debo hacer con el Rey de los Judíos? 13Ellos gritaron otra vez, ¡"Crucifícalo"!14Pilato les dijo, "¿Qué mal Él ha hecho? Pero ellos gritaban más y más, "Crucifícalo." 15Pilato quiso complacer la multitud, así que él les soltó a Barrabás. Él azotó a Jesús y entonces lo ataron para llevarlo a ser crucificado.16Los soldados le llevaron al patio interior (eso es las barracas), y llamaron a toda la tropa de soldados. 17Ellos pusieron una túnica púrpura a Jesús, y ellos tejieron una corona de espinas y se la pusieron a El. 18Ellos empezaron a saludarlo y decían, "¡Salve, Rey de los Judíos!"19Ellos golpearon su cabeza con una caña y lo escupieron. Ellos se arrodillaban en forma de homenaje. 20Cuando ellos se burlaron de él, ellos le quitaron la túnica púrpura y le pusieron sus propios vestidos y lo llevaron afuera para crucificarlo. 21Ellos presionaron a un transeúnte a que sirviera, uno que venía del campo, llamado Simón de Cirene (padre de Alejandro y Rufo); y ellos lo forzaron a cargar la cruz de Jesús.22Los soldados trajeron a Jesús al sitio llamado Gólgota (que interpretado significa, Lugar de la Calavera). 23Ellos le dieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó. 24Ellos le crucificaron y dividieron sus vestidos echando suerte para determinar que pieza cada soldado tomaría.25Era la tercera hora cuando ellos lo crucificaron. 26En un letrero ellos escribieron el cargo contra él, "EL REY DE LOS JUDÍOS." 27Con Él crucificaron dos ladrones, uno a la derecha y uno a la izquierda. 28Y se cumplió lo que dice la Escritura que, ÉL FUE CONTADO CON LOS TRANSGRESORES.29Todo el que pasaba lo insultaba, moviendo sus cabezas y diciendo, "¡Ajá! Tú que decías que destruirías el templo y lo reconstruirías en tres días, 30sálvate a ti mismo y baja de la cruz!"31De la misma forma los principales sacerdotes se burlaban de Él entre ellos, y decían, "Él salvó a otros pero no puede salvarse a sí mismo. 32Permite que El Cristo, el Rey de Israel, descienda de la cruz, para que veamos y creamos". Y los que estaban crucificados con Él también se burlaban de Él.33En la sexta hora, se oscureció toda la tierra hasta la novena hora. 34A la novena hora Jesús gritó a gran voz,"Eloi, Eloi, ¿lama sabactani?" lo cual es interpretado, "Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado? 35Algunos de los que estaban cerca, lo oyeron y dijeron, "Mira, El está llamando a Elías".36Alguien corrió, puso vino agrio en una esponja, lo puso en una vara, y le dieron a beber. El hombre dijo, "veamos si Elías, viene a bajarlo". 37Entonces Jesús gritó en alta voz y murió. 38La cortina del templo se partió en dos de arriba abajo.39Y cuando el centurión quien estuvo parado frente a Jesús vio que Él había muerto de esa forma, él dijo, "Ciertamente este hombre era el Hijo de Dios." 40Allí estaban algunas mujeres mirando a la distancia. Entre ellas estaban María Magdalena, María (la madre de Santiago el menor y José), y Salomé. 41Cuando Él estaba en Galilea ellos le seguían y le servían. Muchas otras mujeres también vinieron con Él a Jerusalén.42Cuando llegó el atardecer, porque era el día de la preparación, o sea, el día antes del sábado, 43José de Arimatea llegó, él era un miembro respetado del Concilio, quien esperaba por el Reino de Dios. El valientemente fue donde Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. 44Pilato se asombró de que Jesús ya estuviera muerto; él llamó al centurión y le preguntó si Jesús había muerto.45Cuando el supo por medio del centurión que Él había muerto le dio el cuerpo a José. 46José había comprado una tela de lino. Él lo bajó de la cruz, lo envolvió en la tela de lino, y lo depositó en una tumba que cavaron en una roca. Entonces él rodó una piedra contra la entrada de la tumba. 47María Magdalena y María la madre de José vieron el lugar donde Jesús fue colocado.
1Cuando el día sábado terminó, María Magdalena y María la madre de Santiago, y Salomé, trajeron especies aromáticas, para ellas poder venir y ungir el cuerpo de Jesús para el entierro.2Muy temprano en el primer día de la semana, ellas fueron a la tumba cuando el sol salía.3Ellas iban diciéndose una a la otra, "¿Quién rodará la piedra de la entrada de la tumba por nosotras?" 4Cuando ellas miraron, ellas vieron que alguien había rodado la piedra, que era muy grande.5Ellas entraron a la tumba y vieron a un hombre joven vestido en una túnica blanca, sentado al lado derecho, y ellas estaban atónitas. 6Él les dijo a ellas: "No teman. Ustedes buscan a Jesús, el Nazareno, quien fue crucificado. ¡Él ha resucitado! El no está aquí. Miren el lugar donde ellos le habían puesto. 7Pero vayan, díganle a sus discípulos y a Pedro que El irá adelante de ellos a Galilea. Allí ustedes le verán, tal como Él les dijo."8Ellas salieron y corrieron desde la tumba; ellas estaban temblando y maravilladas. Ellas no dijeron nada a nadie porque ellas tenían mucho miedo.9Temprano en el primer día de la semana, después que Él se levantó, Él apareció primero a María Magdalena, de la cual Él había sacado siete demonios. 10Ella fue y lo dijo a los que habían estado con él, mientras ellos estaban lamentándose y llorando. 11Ellos escucharon que Él estaba vivo y que Él había sido visto por ella, pero ellos no creían.12Luego de estas cosas Él apareció en una forma diferente a dos otras personas, mientra ellos iban caminando fuera hacia el campo. 13Ellos fueron y le dijeron al resto de los discípulos, pero ellos no le creyeron.14Jesús apareció más tarde a los once cuando ellos estaban reclinados sobre la mesa, y les reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, porque ellos no habían creído a aquellos que le habían visto después que Él fue levantado de los muertos. 15El les dijo a ellos: " Vayan a todo el mundo y prediquen el evangelio a la entera creación. 16El que cree y es bautizado será salvo, y aquel que no cree será condenado."17Estas señales irán con aquellos que crean. En mi nombre echaran fuera demonios. Ellos hablarán en nuevas lenguas. 18Ellos tomarán serpientes con sus manos, y si toman cualquier cosa mortífera no les hará daño. Ellos impondrán manos sobre los enfermos, y ellos sanarán."19Después que el Señor les habló a ellos, Él fue tomado al cielo y se sentó a la mano derecha de Dios. 20Los discípulos fueron y predicaron dondequiera, mientras el Señor trabajó con ellos y confirmó la palabra por las señales milagrosas que les seguían.
1Muchos han tratado de poner en orden una narrativa sobre aquellos asuntos que se han cumplido entre nosotros,2tal como nos lo han entregado a nosotros, quienes desde el principio han sido testigos y siervos del mensaje.3Pues, a mí también me pareció bueno habiendo investigado detalladamente el curso de todas las cosas desde el principio escribirlo en orden correcto para ti, excelentísimo Teófilo.4Esto es para que sepas la verdad sobre las cosas que se te han enseñado.5En los días de Herodes, rey de Judea, había un cierto sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías. Su esposa era de las hijas de Aarón y su nombre era Elisabet.6Ambos eran justos ante Dios, obedeciendo todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.7Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril y ambos eran muy viejos en ese tiempo.8Aconteció que cuando oficiaba Zacarías en la presencia de Dios, cargando sus responsabilidades en el orden de su grupo.9según la costumbre de escoger qué sacerdote serviría, él había sido escogido entre muchos para entrar en el templo de Dios a quemar incienso.10Toda la multitud estaba afuera orando a la hora cuando el incienso era quemado.11Ahora un ángel del Señor apareció ante él, y se paró al lado derecho del altar de incienso.12Cuando Zacarías lo vio se asustó y temor cayó sobre él.13Pero el ángel le dijo a él: "No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada. Tu esposa Elisabet concebirá un hijo. Y lo llamarás Juan.14Tendrás gozo y alegría y muchos se regocijarán en su nacimiento.15Él será grande a la vista del Señor. No deberá nunca beber vino ni bebida fuerte, y será lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre.16Y muchos de los hijos de Israel se volverán al Señor su Dios.17Él irá delante del Señor en el espíritu y poder de Elías. Él hará esto para volver los corazones de los padres a los hijos, para que los desobedientes puedan caminar en la sabiduría del justo para preparar al pueblo para el Señor."18Zacarías dijo al ángel: "¿Cómo puedo saber esto? Pues yo soy un hombre viejo y mi esposa es muy vieja."19El ángel le contestó: "Yo soy Gabriel, quien se para en la presencia de Dios. Yo fui enviado a hablarte, a traer buenas noticias.20Y he aquí, te quedarás mudo estarás en silencio, sin hablar, hasta el día que estas cosas acontezcan. Esto es porque tú no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo."21Mientras el pueblo estaba esperando por Zacarías. Ellos estaban sorprendidos que él pasara tanto tiempo en el templo.22Pero cuando él salió, no podía hablarles. Ellos se dieron cuenta que había tenido una visión mientras estaba en el templo. Él continuó haciéndoles señas y se mantuvo en silencio.23Sucedió que cuando el tiempo de servicio pasó, él fue a su casa.24Después de estos días, su esposa Elisabet concibió. Ella se recluyó por cinco meses. Ella dijo:25"Esto es lo que el Señor ha hecho por mí cuando me miró con favor en orden para quitar mi vergüenza ante la gente."26En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad en Galilea llamada Nazaret,27a una virgen que estaba comprometida a un hombre llamado José. Él pertenecía a la casa de David, y el nombre de la virgen era María.28Él vino a ella y dijo: "Saludos, ¡tú quién eres muy favorecida! El Señor está contigo."29Pero ella estaba bien confundida por sus palabras y se preguntaba qué tipo de saludo podría ser éste.30El ángel le dijo: "No tengas miedo, María, porque has hallado gracia delante de Dios.31Y mira, tú concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo. Lo llamarás 'Jesús'.32Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. Dios El Señor le dará el trono de su antepasado David.33Él reinará sobre la casa de Jacob para siempre y no habrá fin para su reino."34María le dijo al ángel: "¿Cómo sucederá esto, siendo que yo no me he acostado con ningún hombre?"35El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo vendrá sobre ti. Así el santo que nacerá será llamado el Hijo de Dios."36Y mira, tu pariente Elisabet, también concibió un hijo en su vejez. Este es el sexto mes para ella, la que era llamada estéril.37Pues nada es imposible para Dios."38María dijo: "He aquí yo soy la sierva del Señor. Hágase conmigo de acuerdo con tu mensaje." Y el ángel la dejó.39Entonces María se levantó en aquellos días y rápidamente fue a la región montañosa, a una ciudad en Judea.40Entró a la casa de Zacarías y saludó a Elisabet.41Cuando Elisabet escuchó el saludo de María, el bebé en su vientre saltó y Elisabet fue llena del Espíritu Santo.42Ella alzó su voz y dijo: "Bendita eres tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.43¿Y por qué me ha pasado esto que la madre de mi Señor venga a mí?44Pues mira, cuando la voz de tu saludo vino a mis oídos, el bebé en mi vientre saltó de alegría.45Y bendita es ella, quien creyó que habrá un cumplimiento de las cosas que le fueron dichas por el Señor."46María dijo: "Mi alma alaba al Señor47y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.48Porque Él ha mirado la humilde condición de su sierva. Pues mira, desde ahora en adelante todas las generaciones me llamarán bendecida.49Pues Él quien es poderoso ha hecho grandes cosas por mí y su nombre es santo.50Su misericordia es de generación en generación para aquellos que le temen. Él ha hecho proezas con su brazo fuerte;51Él ha esparcido a los soberbios en los pensamientos de sus corazones.52Él ha derribado reyes de sus tronos y ha levantado a los humildes.53Él ha saciado a los hambrientos con cosas buenas, pero al rico lo ha dejado vacío.54Él ayudado a su siervo Israel, a fin de recordarles cómo mostró misericordia55(así como les dijo a sus padres) a Abraham y sus descendientes para siempre."56María se quedó con Elisabet cerca de tres meses y después regresó a su casa.57Ahora el tiempo ha llegado para Elisabet de parir su bebé y ella dio a luz a su hijo.58Sus vecinos y parientes escucharon que el Señor había mostrado su gran misericordioso con ella y se regocijaron.59Ahora ocurrió que al octavo día ellos llegaron a circuncidar al niño. Ellos lo llamarían "Zacarías", como el nombre de su padre.60Pero su madre respondió diciendo: "No. Él será llamado Juan."61Ellos le dijeron: "No hay nadie entre tus parientes que se llame por ese nombre."62Ellos hicieron señas a su padre preguntándole cómo él quería que fuese llamado.63Su padre pidió una tabla para escribir y escribió: "Su nombre es Juan." Todos ellos se sorprendieron con esto.64Inmediatamente su boca fue abierta y su lengua fue liberada. Él habló y alabó a Dios.65Temor sobrevino a todos los que vivían alrededor de ellos. Todas estas cosas fueron comentadas a través de toda la zona montañosa de Judea.66Y todos los que escucharon lo guardaron en sus corazones y dijeron "¿En qué se convertirá este niño?" Pues la mano del Señor estaba con él.67Su padre Zacarías fue lleno con el Espíritu Santo y profetizó, diciendo:68"Alabado sea el Señor, el Dios de Israel, porque Él ha venido a ayudar y Él ha redimido a su pueblo.69Él ha levantado un cuerno de salvación para nosotros en la casa de su siervo David,70tal como Él habló a través de la boca de sus santos profetas quienes vinieron en tiempos antiguos.71Él traerá salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos quienes nos odian.72Él hará esto para mostrar misericordia a nuestros padres y para recordar su santo pacto,73el juramento que Él hizo a Abraham nuestro padre.74Él juró concedernos que nosotros, habiendo sido liberados de la mano de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor,75en santidad y justicia ante Él todos nuestros días.76Sí, y tú, niño, serás llamado un profeta del Más Alto, pues tú irás delante del Señor para preparar su camino.77para dar conocimiento de salvación a su pueblo mediante el perdón de sus pecados.78Esto ocurrirá por la tierna misericordia de nuestro Dios, por la cual la aurora de lo alto vendrá a ayudarnos,79para brillar en aquellos que se sientan en oscuridad y en sombra de muerte. Él hará esto para guiar nuestros pies a los caminos de paz."80Ahora el niño crecía se hacía fuerte en espíritu y vivía en el desierto hasta el día de su aparición pública a Israel.
1En aquellos días, sucedió que César Augusto envió un decreto ordenando un censo de todas las personas viviendo en el mundo.2Este fue el primer censo hecho mientras Cirino era gobernador de Siria.3Así que todos se fueron a su propio pueblo para ser registrados para el censo.4José también partió de Galilea, desde la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David la cual es llamada Belén, porque él era un descendiente de la familia de David.5Él fue para registrarse juntamente con María, quien estaba comprometida con él y estaba encinta.6Aconteció que mientras estaban allí, vino el tiempo para que ella pariera su bebé.7Ella dio a luz un hijo, su hijo primogénito y lo envolvió en paños largos de tela y lo acostó en un pesebre, porque allí no había lugar para ellos en el mesón.8Allí había pastores de esa región que estaban quedándose en los campos, vigilando sus rebaños en la noche.9Un ángel del Señor se les apareció y la gloria del Señor brilló alrededor de ellos por lo que estaban terriblemente asustados.10Entonces el ángel les dijo a ellos: "No tengan miedo porque yo les traigo buenas noticias que les traerán gran gozo para todos.11¡Hoy, un Salvador ha nacido para ustedes en la ciudad de David! ¡Él es Cristo el Señor!12Esta es la señal que le será dada, a ustedes, encontrarán al bebé envuelto en tiras de tela y acostado en un pesebre."13De repente, con el ángel, hubo un gran número del ejército celestial alabando a Dios y diciendo:14"Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra entre los hombres con quienes Él esté complacido."15Y sucedió que cuando los ángeles se habían ido al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: "Vayamos ahora a Belén y veamos esto que ha sucedido, lo cual el Señor nos ha revelado".16Ellos se apresuraron allí y encontraron a María y a José y vieron al bebé acostado en el pesebre.17Después de haberlo visto, ellos le hicieron conocer lo que se había dicho sobre este niño.18Todos los que escucharon esto estaban asombrados de lo que le habían hablado los pastores.19Pero María seguía pensando sobre todas las cosas que ella había escuchado, atesorándolas en su corazón.20Los pastores regresaron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que ellos habían escuchado y visto, tal y como se les había hablado a ellos.21Al octavo día, Él fue circuncidado, fue nombrado Jesús, el nombre que le había sido dado por el ángel antes de que Él fuese concebido en el vientre.22Cuando el número de días requeridos para la purificación de ellos había pasado, de acuerdo con la Ley de Moisés, José y María lo trajeron al templo en Jerusalén para presentarlo al Señor.23Como está escrito en la ley del Señor: "Cada varón que abra el vientre será separado para el Señor."24Así que ellos ofrecieron sacrificio de acuerdo con lo que decía la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichonas".25He aquí, había un hombre en Jerusalén cuyo nombre era Simeón y este hombre era justo y devoto. Él estaba esperando la consolación de Israel y el Espíritu Santo estaba sobre él.26Había sido revelado, a él, por el Espíritu Santo, que él no vería muerte antes de ver al Cristo del Señor.27Dirigido por el Espíritu, Simeón entró al templo. Cuando los padres trajeron al infante Jesús, para hacer con Él de acuerdo a la costumbre de la ley,28él tomó al niño en sus brazos y alabó a Dios y dijo:29"Ahora deja que tu siervo parta en paz, Señor, de acuerdo con tu palabra.30Pues mis ojos han visto tu salvación,31la cual Tú has preparado en presencia de todos los pueblos.32Una luz para revelación a los gentiles, y gloria a tu pueblo Israel.33El padre y la madre del niño estaban asombrados por las cosas que fueron dichas concernientes a Él.34Simeón los bendijo y dijo a María su madre: "He aquí, este niño está escogido para la caída y levantamiento de muchos en Israel y una señal que es rechazada-35y una espada traspasará tu propia alma para que los pensamientos de muchos corazones puedan ser revelados."36Una profetisa llamada Ana estaba allí. Ella era la hija de Fanuel de la tribu de Aser. Ella era muy anciana. Había vivido con su esposo por siete años después de su virginidad37y fue una viuda por ochenta y cuatro años. Ella nunca dejó el templo, sino que servía con ayunos y oraciones, noche y día.38En esa misma hora, ella vino hacia ellos y comenzó a darle gracias a Dios y ella habló acerca del niño a todos los que habían estado esperando por la redención de Jerusalén.39Cuando terminaron todo lo que se les requería hacer de acuerdo a la ley del Señor, ellos regresaron a Galilea, a su propio pueblo de Nazaret.40El niño creció y se fortaleció, incrementando en sabiduría y la gracia de Dios estaba sobre Él.41Sus padres fueron cada año a Jerusalén para las fiestas de la Pascua.42Cuando Él tenía doce años, ellos otra vez subieron para el tiempo acostumbrado para la fiesta.43Después que ellos se habían quedado el número de días completo para la fiesta, comenzaron a regresar a su hogar. Pero el niño Jesús se quedó atrás en Jerusalén y sus padres no lo sabían.44Ellos se imaginaron que Él estaba con el grupo que estaba viajando con ellos, así que viajaron un día de jornada. Entonces comenzaron a buscarlo entre sus familiares y amigos.45Cuando no lo encontraron, regresaron a Jerusalén y comenzaron a buscarlo allí.46Sucedió que después de tres días, ellos lo encontraron en el templo, sentado en el medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.47Todos los que le escucharon estaban maravillados de su entendimiento y sus respuestas.48Cuando ellos lo vieron, estaban asombrados. Su madre le dijo: "Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera? Escucha, tu padre y yo hemos estado buscándote ansiosamente".49Él les dijo: "¿Por qué me están buscando? ¿Acaso no saben que Yo debo estar en la casa de mi Padre?50Pero ellos no entendieron lo que Él quiso decir con esas palabras.51Entonces Él regresó a su casa con ellos a Nazaret y fue obediente a ellos. Su madre atesoró todas estas cosas en su corazón.52Pero Jesús continuó creciendo en sabiduría y estatura e incrementando en favor para con Dios y los hombres.
1En el año quince del reinado de Tiberio César- mientras Poncio Pilato era gobernador de Judea, Herodes era tetrarca de Galilea, su hermano Felipe era tetrarca de la región de Iturea y Traconítide, y Lisanias era tetrarca de Abilene,2durante el sumo sacerdocio de Anás y Caifás- la palabra de Dios vino a Juan hijo de Zacarías, en el desierto.3Él fue a toda la región alrededor del Jordán, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados.4Como está escrito en el libro del profeta Isaías: "UNA VOZ DE UNO LLAMANDO EN EL DESIERTO: 'TENGAN LISTO EL CAMINO DEL SEÑOR, HAGAN SUS CAMINOS DERECHOS.5TODO VALLE SERA RELLENADO Y TODA MONTAÑA Y COLINA SERA REBAJADO Y LOS CAMINOS TORCIDOS SERÁN HECHOS RECTOS Y LOS LUGARES DESIGUALES SERÁN CONSTRUIDOS EN CAMINOS6Y TODA CARNE VERÁ LA SALVACIÓN DE DIOS.'"7Entonces Juan dijo a las grandes multitudes que salían para ser bautizados por él: "¡Ustedes, generación de víboras!, ¿Quién les advirtió a huir de la ira que está por venir?8Por lo tanto, produzcan frutos que sean dignos de arrepentimiento y no comiencen a decir entre ustedes mismos: 'Nosotros tenemos a Abraham por nuestro padre', porque yo les digo que Dios es capaz de levantar hijos para Abraham de estas piedras.9Ahora el hacha ya ha sido puesta contra la raíz de los árboles. Así que todo árbol que no produce buen fruto es cortado y lanzado en el fuego."10Entonces la multitud le preguntaba: "¿Entonces qué debemos hacer?"11Él les contestó: "Si alguien tiene dos túnicas, debe compartir una con la persona que no tiene ninguna y el que tenga comida debe hacer lo mismo."12Los recaudadores de impuestos también vinieron para ser bautizados y ellos le dijeron: "Maestro, ¿qué debemos hacer?"13Él les dijo a ellos: "No cobren más dinero de lo que ustedes han sido ordenados a cobrar".14Algunos soldados también le preguntaron: "¿Y qué sobre nosotros? ¿Qué debemos hacer?" Él dijo: "No tomen dinero de nadie por la fuerza y no acusen a nadie falsamente. Estén contentos con sus salarios."15Ahora como la gente estaba ansiosa esperando que el Cristo viniera, todos se preguntaban en sus corazones sobre sí Juan, sería el Cristo.16Juan contestó diciendo a todos ellos: "En cuanto a mí, yo los bautizo a ustedes con agua, pero alguien viene que es más poderoso que yo y yo no soy digno ni siquiera de desatar las correas de Sus sandalias. Él los bautizará a ustedes con el Espíritu Santo y con fuego.17Su aventador está en Su mano para limpiar completamente su era y para recoger el trigo en Su granero. Pero Él quemará la paja con fuego que nunca puede ser apagado."18Con muchas otras exhortaciones, además, Juan predicaba buenas noticias a las personas.19Cuando Herodes el tetrarca fue reprendido por casarse con la esposa de su hermano, Herodías, y por todas las cosas malas que Herodes había hecho,20él añadió esto a sus crímenes: encerró a Juan en prisión.21Ahora vino a ser que, cuando todas las personas fueron bautizadas, Jesús también fue bautizado. Y mientras él estaba orando, los cielos se abrieron22y El Espíritu Santo bajó sobre Él en forma de paloma y una voz salió de los cielos: "Tú eres mi Hijo, a quien Yo amo. Yo estoy complacido contigo."23Cuando Jesús comenzó su ministerio, él era como de treinta años de edad. Él era el hijo (como se suponía) de José, el hijo de Elí,24el hijo de Matat, el hijo de Leví, el hijo de Melqui, el hijo de Jana, el hijo de José.25José era el hijo de Matatías, el hijo de Amós, el hijo de Nahúm, el hijo de Esli, el hijo de Nagai,26el hijo de Maat, el hijo de Matatías, el hijo de Semei, el hijo de José, el hijo de Judá.27Judá era el hijo de Joana, el hijo de Resa, el hijo de Zorobabel, el hijo de Salatiel, el hijo de Neri,28el hijo de Melqui, el hijo de Adi, el hijo de Cosam, el hijo de Elmodam, el hijo de Er,29el hijo de Josué, el hijo de Eliezer, el hijo de Jorim, el hijo de Matat, el hijo de Leví.30Leví era el hijo de Simeón, el hijo de Judá, el hijo de José, el hijo de Jonán, el hijo de Eliaquim,31el hijo de Melea, el hijo de Mainán, el hijo de Matata, el hijo de Natán, el hijo de David,32el hijo de Isaí, el hijo de Obed, el hijo de Booz, el hijo de Salmón, el hijo de Naasón.33Naasón era el hijo de Aminadab, el hijo de Admín, el hijo de Aram, el hijo de Esrom, el hijo de Fares, el hijo de Judá,34el hijo de Jacob, el hijo de Isaac, el hijo de Abraham, el hijo de Taré, el hijo de Nacor,35el hijo de Serug, el hijo de Ragau, el hijo de Peleg, el hijo de Heber, el hijo de Sala.36Sala era el hijo de Cainán, el hijo de Arfaxad, el hijo de Sem, el hijo de Noé, el hijo de Lamec,37el hijo de Matusalén, el hijo de Enoc, el hijo de Jared, el hijo de Mahalaleel, el hijo de Cainán,38el hijo de Enós, el hijo de Set, el hijo de Adán, el hijo de Dios.
1Entonces Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Río Jordán y fue dirigido por el Espíritu al desierto2donde por cuarenta días Él fue tentado por el diablo. Él no comió nada durante esos días y al final de ese tiempo Él tenía hambre.3El diablo le dijo: "Si Tú eres el Hijo de Dios, manda que estas rocas se conviertan en pan."4Jesús le contestó "Escrito está: 'NO SÓLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE.'"5Entonces el diablo dirigió a Jesús a un lugar alto y mostró todos los reinos del mundo en un instante.6El diablo le dijo: "Te daré toda esta potestad y todo su esplendor, pues ellos me han sido dados a mí y yo puedo darlos a quien yo quiera.7Por lo tanto, si Tú te postras y me adoras, será tuyo."8Pero Jesús le contestó: "Escrito está: 'ADORARÁS AL SEÑOR TU DIOS Y LE SERVIRÁS SÓLO A ÉL.''9Luego, el diablo dirigió a Jesús a Jerusalén y lo puso en el punto más alto del edificio del templo y le dijo: "Si Tú eres el Hijo de Dios, tírate de aquí.10Pues, escrito está: 'ÉL MANDARÁ A SUS ÁNGELES PARA CUIDAR DE TI, PARA PROTEGERTE',11y 'ELLOS TE LEVANTARÁN EN SUS MANOS, PARA QUE NO TROPIECE TU PIE CON PIEDRA.'"12Y contestándole, Jesús le dijo: "Está dicho: 'NO PONGAS AL SEÑOR TU DIOS A PRUEBA.'"13Cuando el diablo terminó de tentar a Jesús, se fue y lo dejó por un tiempo.14Luego Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu y noticias sobre Él se esparcieron por todas las regiones de alrededor.15Él comenzó a enseñar en las sinagogas y era alabado por todos.16Él vino a Nazaret, la ciudad donde lo habían criado, y como era su costumbre, entró a la sinagoga en el día de reposo, como su costumbre, y se levantó a leer en voz alta.17El rollo del profeta Isaías le fue entregado. Abrió el rollo y encontró el lugar donde estaba escrito:18"EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ, PORQUE ÉL ME HA UNGIDO PARA DECIR LAS BUENAS NUEVAS A LOS POBRES. ÉL ME HA ENVIADO A PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS Y A RECOBRAR LA VISTA A LOS CIEGOS, A LIBERTAR A AQUELLOS QUIENES ESTÁN OPRIMIDOS,19A PROCLAMAR EL AÑO FAVORABLE DEL SEÑOR."20Luego, enrolló el manuscrito, lo dio de vuelta al asistente y se sentó. Los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él.21Él comenzó a hablarles: "Hoy esta Escritura se ha cumplido en su presencia."22Todos fueron testigos de lo que Él dijo y todos estaban asombrados de las palabras con gracia que habían salido de su boca. Decían: "No es este el hijo de José,"23Él les dijo: "Ciertamente ustedes citaran este refrán: "Médico, cúrate a ti mismo. Lo que sea que hayamos oído que tú hiciste en Capernaúm, haz lo mismo en tu ciudad."24Pero Él dijo: "Ciertamente les digo que, ningún profeta es bienvenido en su propia ciudad.25Pero Yo les digo en verdad, que había muchas viudas en Israel durante el tiempo de Elías, cuando el cielo se cerró por tres años y medio, cuando una hambruna vino sobre toda la tierra.26Pero Elías no fue enviado a ninguna de ellas, sino sólo a Sarepta en Sidón, a una viuda viviendo allí.27Y había muchos leprosos en Israel durante el tiempo del profeta Elías, pero ninguno de ellos fue sanado, excepto Naamán el Sirio."28Todas las personas en la sinagoga se llenaron de ira cuando escucharon estas cosas.29Se levantaron y lo forzaron a salir de la ciudad y lo dirigieron a la cumbre del monte en el cual su ciudad fue construida, para ellos poder tirarlo por el precipicio.30Pero Él pasó por en medio de ellos y fue a otro lugar.31Entonces Él bajó a Capernaúm, una ciudad en Galilea, y comenzó a enseñarles en el día de reposo.32Ellos estaban asombrados en su enseñanza, porque habló con autoridad.33Ahora, en la sinagoga, había un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo y gritaba en alta voz:34" ¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? ¡Yo sé quién eres Tú eres el Santo de Dios!"35Jesús reprendió al demonio, diciendo: "¡No hables y sal de él!" Cuando el demonio arrojó al hombre al suelo en medio de ellos, salió de él, y no lo dañó en ninguna manera.36Toda la gente estaba muy asombrada y continuaban hablando sobre eso los unos con los otros. Ellos dijeron: "¿Qué clase de palabras son éstas? Pues con autoridad y poder Él manda a los espíritus impuros y ellos salen."37Así que las noticias sobre Él comenzaron a esparcirse a todas partes de la región de alrededor.38Entonces Jesús salió de la sinagoga y entró a la casa de Simón. Ahora, la suegra de Simón estaba sufriendo con una fiebre alta y ellos suplicaron a Él en nombre de ella.39Así que, Él se inclinó sobre ella y reprendió la fiebre y la fiebre la dejó. Inmediatamente, ella se levantó y comenzó a servirles.40Cuando el sol se ponía, gente le trajeron a Jesús todos los que estaban enfermos con varias clases de enfermedades. Él ponía sus manos sobre ellos, sobre cada uno de ellos y los sanaba.41Demonios también salieron de muchos de ellos, gritando y diciendo: "¡Tú eres el Hijo de Dios!" Jesús reprendía los demonios y no los dejaba hablar porque ellos sabían que Él era el Cristo.42Cuando el alba vino, Él fue a un lugar solitario. Multitudes de gente lo estaban buscando y vinieron al lugar donde Él estaba. Ellos intentaron evitar que se alejara de ellos.43Pero Él les dijo: "Yo también debo predicar las buenas nuevas del reino de Dios a muchas otras ciudades, porque esta es la razón por la cual Yo he sido enviado aquí."44Entonces continuó predicando en la sinagogas por Judea.
1Ahora sucedió que, mientras las personas estaban amontonadas alrededor de Jesús escuchando la palabra de Dios,2Él estaba parado junto al lago de Genesaret. Él vio dos barcas a la orilla del lago. Los pescadores habían salido de ellas y estaban lavando sus redes.3Jesús se metió en una de las barcas, que era de Simón y le pidió que la alejara a una corta distancia de la orilla. Entonces Él se sentó y enseñó a las personas fuera de la barca.4Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón: "Lleva la barca a aguas profundas y echa tus redes para pescar."5Simón le dijo: "Maestro, nosotros trabajamos toda la noche y nada hemos pescado, pero en tu palabra, yo echaré las redes."6Cuando lo hicieron, reunieron una cantidad muy grande de peces y sus redes se estaban rompiendo.7Entonces hicieron gestos a sus compañeros en las otras barcas para que vinieran y los ayudaran. Ellos vinieron y llenaron ambos barcos, así que comenzaron a hundirse.8Pero Simón Pedro, cuando vio esto, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: "Apártate de mí, porque soy un hombre pecador, Señor."9Pues él, y todos los que estaban con él, estaban asombrados por la pesca que ellos habían hecho.10Esto incluía a Jacobo (Santiago) y Juan, hijos de Zebedeo, quienes eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: "No tengas miedo, porque desde ahora serás pescador de hombres."11Cuando ellos trajeron sus barcas a tierra, dejaron todo y lo siguieron.12Sucedió, que mientras Él estaba en una de las ciudades, un hombre lleno de lepra estaba allí. Cuando el vio a Jesús, él cayó sobre su rostro y le imploró, diciendo: "Señor, si quieres, Tú puedes limpiarme"13Entonces Jesús extendió su mano y lo tocó, diciendo: "Yo quiero. Sé limpio." E inmediatamente la lepra lo dejó.14Él le dio instrucciones de no decirle a nadie, pero le dijo: "Ve por tu camino y muéstrate al sacerdote y ofrece un sacrificio por tu limpieza, de acuerdo con lo que Moisés mandó, para testimonio de ellos."15Pero la noticia sobre Él se difundió aún más lejos y grandes multitudes vinieron para escucharlo enseñar y para ser sanados de sus enfermedades.16Pero Él a menudo se retiraba a los lugares desiertos y oraba.17Y sucedió que uno de esos días en que Él estaba enseñando, y había allí Fariseos y maestros de la ley sentados quienes habían venido de diferentes pueblos de las regiones de Galilea y Judea y también de la ciudad de Jerusalén. El poder del Señor estaba con Él para sanar.18Ahora, vinieron algunos hombres, cargando en una camilla a un hombre que era paralítico y ellos buscaban traerlo al interior con el fin de acostarlo frente a Jesús.19Ellos no pudieron, por causa de la multitud, así que subieron a la azotea y bajaron al hombre a través de un hueco en el tejado, en su camilla, en medio de las personas, justo frente a Jesús.20Viendo su fe, Jesús dijo: "Hombre, tus pecados son perdonados".21Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntar esto, diciendo: "¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino solamente Dios?"22Pero Jesús, percibiendo lo que ellos estaban pensando, contestó y dijo: "¿Por qué cuestionan esto en sus corazones?23¿Qué es más fácil decir: 'Tus pecados son perdonados,' o decir: 'Levántate y camina?'24Pero para que ustedes sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, Yo te digo a ti: 'Levántate, toma tu camilla, y vete a tu casa.'"25Inmediatamente él se levantó frente a todos ellos, recogió la camilla donde él se acostaba; regresó a su casa, glorificando a Dios.26Todos estaban asombrados y glorificaban a Dios. Estaban llenos de miedo, diciendo: "Nosotros hemos visto cosas extraordinarias hoy."27Después que estas cosas pasaron, Jesús salió de allí y vio un colector de impuestos llamado Leví sentado en la tienda de los colectores de impuestos. Él le dijo: "Sígueme."28Así que Leví se levantó y lo siguió, dejando todo atrás.29Entonces Leví preparó un gran banquete para Jesús. Allí había muchos recaudadores de impuestos y otras personas quienes estaban reclinadas a la mesa y comiendo con ellos.30Pero los fariseos y los escribas se quejaban a sus discípulos, diciendo: "¿Por qué ustedes comen y beben con los recaudadores de impuestos y otras personas pecadoras?31Jesús les contestó: "Las personas que están en buena salud no necesitan un médico, sólo las personas que están enfermas necesitan uno.32Yo no vine a llamar a personas justas para arrepentirse, sino a llamar pecadores para arrepentirse."33Ellos le dijeron: "Los discípulos de Juan a menudo ayunan y oran y los discípulos de los fariseos hacen lo mismo. Pero tus discípulos comen y beben."34Jesús dijo a ellos: "¿Puede alguno hacer que los asistentes de la boda ayunen, mientras el novio está todavía con ellos?35Pero los días vendrán cuando el novio les será quitado, entonces en estos días ellos ayunarán."36Entonces Jesús también dijo una parábola a ellos: "Ningún hombre corta un pedazo de tela de una prenda nueva y la utiliza para arreglar una prenda vieja. Si hace esto, él desgarraría la prenda vieja pues el pedazo de ropa de la nueva se encojerá.37Además, ningún hombre pone un vino nuevo dentro de un odre viejo. Si él hace esto, el vino nuevo romperá los odres y el vino se derramaría y el odre se perdería.38Pero el vino nuevo debe ser puesto en odres nuevos.39Ningún hombre, después de beber vino viejo, desea el vino nuevo, porque dice: 'El viejo es mejor.'"
1Ahora, sucedió en un día de reposo, que Jesús iba por unos campos sembrados y sus discípulos recogían las espigas, frotándolas entre sus manos y comiendo el grano.2Pero algunos de los fariseos decían: "¿Por qué hacen algo que no les es lícito hacer en el día del día de reposo?"3Jesús, contestándoles, dijo: "¿Ustedes aún no han leído lo que David hizo cuando tuvo hambre, él y los hombres quienes estaban con él?4Él entró a la casa de Dios y tomó el pan de la presencia y comió algunos de ellos y también dio algunos a los hombres que estaban con él para que comieran, aunque solo le era lícito a los sacerdotes comerlo."5Luego Él les dijo: "El Hijo del Hombre es Señor del día de reposo."6Sucedió en otro sábado, que Él entró a la sinagoga y enseñó a la gente de allí. Había allí un hombre cuya mano derecha estaba seca.7Los escribas y fariseos velaban de cerca para ver si Él sanaba alguien en el sábado, para que así ellos pudieran encontrar una razón para acusarlo.8Pero Él sabía lo que ellos estaban pensando y le dijo al hombre cuya mano estaba seca: "Levántate, y párate aquí en medio de todos." Así el hombre se levantó y estuvo allí de pie.9Jesús les dijo a ellos: "Yo les pregunto, ¿es lícito en el sábado hacer bien o hacer daño, para salvar una vida o para destruirla?"10Luego, miró alrededor a todos ellos y le dijo al hombre: "Extiende tu mano." Él lo hizo, y su mano fue restaurada.11Pero ellos estaban llenos de ira, y hablaban entre ellos sobre qué podrían hacerle a Jesús.12Pasó en esos días que Él salió al monte para orar. Él continuó orando a Dios toda la noche.13Cuando se hizo de día, Él llamó a sus discípulos y seleccionó doce de ellos, a quienes Él también llamó apóstoles.14Los nombres de los apóstoles eran Simón (a quien Él también llamó Pedro) y su hermano, Andrés, Jacobo (Santiago), Juan, Felipe, Bartolomé,15Mateo, Tomás, Jacobo (Santiago) el hijo de Alfeo, Simón, quién era llamado el Zelote,16Judas, el hijo de Jacobo (Santiago) y Judas Iscariote, quien se convirtió en un traidor.17Luego Jesús bajó del monte con ellos y se paró en un lugar llano, con una gran multitud de Sus discípulos y un gran número de gente de Judea, Jerusalén y de la costa del mar de Tiro y Sidón.18Ellos habían venido a escucharlo y ser sanados de sus enfermedades. Gente que estaba perturbada con espíritus impuros también fue sanada.19Todos en la multitud siguieron intentando tocarlo porque poder para sanar salía de Él y los sanaba a todos ellos.20Entonces Él miró a Sus discípulos, y dijo: "Bienaventurados son ustedes que son pobres, pues de ustedes es el reino de Dios.21Bienaventurados los que tienen hambre ahora, pues ustedes serán saciados. Bienaventurados son ustedes que ahora lloran, pues ustedes reirán.22Bienaventurados son ustedes cuando la gente los odie y cuando ellos los excluyan y los insulten, a causa del Hijo del Hombre.23Regocíjense en ese día y salten de gozo, porque ustedes seguramente tendrán una gran recompensa en el cielo, pues sus antepasados trataron los profetas en la misma manera.24Pero ¡ay de ustedes quienes son ricos!, pues ya han tenido su consuelo.25¡Ay de ustedes quienes ahora están llenos!, pues tendrán hambre luego. ¡Ay de ustedes quienes ríen ahora!, pues se lamentarán y llorarán luego.26¡Ay de ustedes!, cuando todos los hombres hablen bien de ustedes, pues así trataron sus antepasados a los falsos profetas.27Pero yo les digo a ustedes quienes están escuchando, amen a sus enemigos y hagan bien a quienes los odian.28Bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los maltratan.29Al que les golpee en una mejilla, ofrézcanle también la otra. Si alguien les quita su capa, no le retengas tampoco tu túnica.30Denle a todos los que le pidan. Si alguien les quita algo que es de ustedes, no le pidas que te lo devuelva.31Como ustedes quieren que la gente les hagan a ustedes, háganle igual a ellos.32Si ustedes solo aman a la gente que los aman, ¿qué mérito tiene esto para ustedes? Pues aún los pecadores aman a quienes los aman.33Si ustedes solamente hacen bien a las personas que les hacen bien, ¿qué mérito tiene esto para ustedes? Pues aún los pecadores hacen lo mismo.34Si ustedes solamente le prestan cosas a gente que ustedes esperan que se las devuelvan, ¿qué mérito tiene esto para ustedes? Aún los pecadores prestan a pecadores y esperan que le devuelvan la misma cantidad.35Pero amen a sus enemigos y háganles bien. Presten, no esperando nada devuelto y su recompensa será grande, y ustedes serán hijos del Altísimo, pues Él mismo es amable con los ingratos y la gente malvada.36Sean misericordiosos, tal como su Padre es misericordioso.37No juzguen y ustedes no serán juzgados. No condenen y no serán condenados. Perdonen a otros y serán perdonados.38Den, y se les dará a ustedes. Una cantidad generosa, compactada, remecida y derramada, será vertida en su regazo. Pues con la medida que ustedes midan, serán medidos ustedes."39Entonces Él también les dijo una parábola. "¿Puede un ciego guiar a otro ciego? Si lo hiciera, ambos caerían a un hoyo, ¿no es así?40Un discípulo no es mayor que su maestro, pero todos, cuando son completamente instruidos, serán como su maestro.41¿Y por qué ustedes miran la paja que está en el ojo de tu hermano, pero no notan el tronco que está en sus propios ojos?42¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, ¿déjame sacar la paja que está en tu ojo,” cuando tú mismo no ves el tronco que está en tu propio ojo? ¡Ustedes hipócritas! Primero saquen el tronco de sus propios ojos, y luego ustedes verán claramente para sacar la paja, que está en el ojo de su hermano.43Pues, no hay árbol bueno que produzca fruto malo, ni tampoco hay un árbol malo que produzca buen fruto.44Pues, cada árbol es conocido por el tipo de fruto que produce. Pues, la gente no recoge higos de un espino, ni recoge uvas de una zarza.45El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón produce lo que es bueno, y el hombre malo, del tesoro malo de su corazón produce lo que es malo. Pues, de la abundancia de su corazón habla su boca.46¿Por qué ustedes me llaman, "Señor, Señor”, y, sin embargo, ¿no obedecen las cosas que yo les digo?47Toda persona que viene a mí y escucha mis palabras y las obedece, yo les diré como es.48Él es como un hombre que construye una casa, que cavó profundo en la tierra y construyó el fundamento de la casa sobre roca sólida. Cuando vino una inundación, la corriente de las aguas fluyó contra esa casa, pero no pudo sacudirla, porque había sido bien construida.49Pero la persona que oye mis palabras y no las obedece, es como un hombre que construyó una casa sobre la tierra sin un fundamento. Cuando el torrente de agua dió contra esa casa, ésta inmediatamente colapsó, y la ruina de esa casa fue completa."
1Después que Jesús terminó todo lo que estaba diciéndole a la gente, entró a Capernaúm.2Ahora un centurión tenía un siervo, que era altamente preciado para él, estaba enfermo y a punto de morir.3Cuando el centurión escuchó acerca de Jesús, envió ancianos de los judíos, pidiéndole que viniera y sanara a su siervo.4Cuando ellos vinieron a Jesús, le pidieron encarecidamente, diciendo: "Él es digno de que hagas esto por él,5porque él ama a nuestra nación y es el que construyó la sinagoga para nosotros."6Así que Jesús continuó su camino con ellos. Pero cuando Él no estaba lejos de la casa, el centurión envió amistades para decirle: "Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo.7Por esta razón ni siquiera me consideré digno de venir a ti, pero sólo di una palabra y mi siervo será sanado.8Pues yo también soy un hombre que está bajo autoridad, con soldados bajo mi mando. Le digo a éste: "Ve", y él va, y a otro, "Ven", y él viene, y a mi siervo, "Haz esto," y él lo hace."9Cuando Jesús escuchó esto, estaba asombrado de él y tornándose a la multitud que le seguía dijo: "Les digo, ni siquiera en Israel he hallado tal fe."10Y cuando aquellos que fueron enviados retornaron a la casa, ellos encontraron al siervo sano.11Algún tiempo después de eso Jesús fue a un pueblo llamado Naín, y sus discípulos y una gran multitud fue con Él.12Según Él se acercaba a puerta del pueblo, he aquí, un hombre que había muerto era cargado, el único hijo de su madre (quien era una viuda), y una gran multitud del pueblo estaba con ella.13Cuando el Señor la vio, fue profundamente movido a compasión por ella y le dijo: "No llores."14Entonces Él se acercó y tocó el marco de madera en el cual cargaban el cuerpo, y aquellos que lo cargaban se detuvieron. Él dijo: "Joven, a ti te digo, levántate."15El hombre muerto se sentó y comenzó a hablar y Jesús lo entregó a su madre.16Entonces el temor sobrevino a todos, y continuaron alabando a Dios, diciendo: "Un gran profeta se ha levantado entre nosotros", y "Dios ha cuidado a Su gente."17Esta noticia acerca de Jesús se esparció a través de toda Judea y las regiones vecinas.18Los discípulos de Juan le dijeron sobre todas estas cosas.19Entonces Juan llamó dos de sus discípulos y los envió al Señor para decir: "¿Eres tú el que habrá de venir, o hay algún otro que deberíamos esperar?"20Cuando ellos se acercaron a Jesús, le dijeron: "Juan el Bautista nos ha enviado para preguntarte: "¿Eres tú el que habría de venir o debemos esperar a otro? ´"21En esa hora Él sanó a mucha gente de enfermedades y aflicciones y de espíritus malignos, y a muchas personas ciegas le dio la vista.22Jesús contestó y les dijo: "Después de haber seguido su camino, informen a Juan lo que han visto y oído. Gente ciega está recibiendo la vista, gente coja está caminando, leprosos están siendo limpiados, gente sorda está escuchando, gente muerta está siendo regresada a la vida, y gente necesitada se les está diciendo las buenas nuevas.23La persona que no deja de creer en mí debido a mis acciones, es bendecida."24Después que los mensajeros de Juan se habían ido, Jesús comenzó a decir a las multitudes acerca de Juan: "¿Qué ustedes salieron a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?25Pero ¿qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido de vestiduras suaves? Miren, esos que visten con ropas espléndidas y viven en lujos, están en los palacios de reyes.26Pero ¿qué ustedes salieron a ver? ¿Un profeta? Sí, Yo les digo, y mucho más que un profeta.27Este es de quien se ha escrito: HE AQUÍ, ESTOY ENVIANDO A MI MENSAJERO DELANTE DE TU FAZ, QUIEN HA DE PREPARAR TU CAMINO DELANTE DE TI.'28Te digo, entre aquellos nacidos de mujer, ninguno es más grande que Juan. Sin embargo, la persona menos importante en el reino de Dios es mayor que él."29Cuando toda la gente escuchó esto, incluyendo a los recaudadores de impuestos, declararon que Dios es justo, habiendo sido bautizados con el bautismo de Juan.30Pero los fariseos y los expertos en la ley judía rechazaron el propósito de Dios para sí mismos, porque ellos no habían sido bautizados por Juan.31"¿A qué entonces, puedo yo comparar a la gente de esta generación? ¿Cómo son ellos?32Ellos son como niños jugando en el mercado, que se sientan y se llaman el uno al otro y dicen: "Nosotros tocamos la flauta para ustedes, y ustedes no bailaron. Nosotros cantamos una canción fúnebre, y ustedes no lloraron."33Pues Juan el Bautista no llegó comiendo pan ni bebiendo vino, y ustedes dicen: "Él tiene un demonio."34Vino El Hijo del Hombre que come y bebe y ustedes dicen: "¡Mira, Él es un hombre glotón y un borracho, un amigo de los recaudadores de impuestos y pecadores!35Pero la sabiduría es justificada por todos sus hijos."36Ahora, uno de los fariseos invitó a Jesús a comer con él. Así que después que Jesús entró a la casa del fariseo, se reclinó en la mesa a comer.37He aquí, había una mujer de la ciudad que era una pecadora. Cuando ella supo que Él estaba reclinado en la mesa de la casa del fariseo, trajo un jarro de alabastro con aceite perfumado.38Mientras, ella se paró detrás de Él, cerca de sus pies, llorando, comenzó a mojar sus pies con sus lágrimas, y los secó con los cabellos de su cabeza y besó sus pies, y los ungió con aceite perfumado.39Cuando el fariseo que había invitado a Jesús vio esto, él pensó para sí mismo, diciendo: "Si este hombre fuese un profeta, entonces sabría quién y qué tipo de mujer lo está lo está tocando sabría que ella es una pecadora."40Jesús respondió y le dijo: "Simón, tengo algo que decirte." Él dijo: "¡Dime, Maestro!"41Jesús dijo: "Cierto prestamista tenía dos deudores. Uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta.42Cuando ellos no pudieron pagarle, él los perdonó a ambos. Así que, ¿cuál de ellos lo amará más?"43Simón le respondió y dijo: "Yo supongo que al que él le perdonó más." Jesús dijo: "Tú has juzgado correctamente."44Jesús se volvió a la mujer y le dijo a Simón: "Ves a esta mujer. Yo he entrado a tu casa. Tú no me distes agua para mis pies, pero ella con sus lágrimas ha mojado mis pies y los secó con sus cabellos.45Tú no me diste un beso, pero desde que llegué, ella no ha cesado de besar mis pies."46"Tú no ungiste mi cabeza con aceite, pero ella ha ungido mis pies con aceite perfumado.47Por tanto te digo, sus pecados, que eran muchos, han sido perdonados, pues ella amó mucho. Pero a quien poco se le perdona, ama poco."48Luego él le dijo a ella: "Tus pecados son perdonados."49Aquellos, reclinándose entre sí comenzaron a decirse: "¿Quién es Este que aun perdona pecados?"50Entonces Jesús dijo a la mujer: "Tu fe te ha salvado. Ve en paz."
1Sucedió poco después que Jesús comenzó a viajar alrededor de diferentes ciudades y aldeas, predicando y proclamando las buenas nuevas del reino de Dios. Los doce fueron con Él,2como también ciertas mujeres que habían sido sanadas de malos espíritus y enfermedades: María que era llamada Magdalena, de la cual siete demonios habían sido expulsados,3Juana, esposa de Chuza, administrador de Herodes, Susana y muchas otras mujeres, quienes de sus posesiones proveían para sus necesidades.4Mientras una gran multitud se reunía, y la gente venían, a Él de pueblo en pueblo, Él contó una parábola:5"Un sembrador salió a sembrar su semillas. Mientras sembraba, algunas cayeron al lado del camino y fueron pisoteadas y las aves del cielo las devoraron.6Algunas cayeron sobre piedra y tan pronto crecieron se marchitaron, porque no tenían humedad.7Y algunas cayeron entre espinos, y los espinos crecieron juntos con las semillas y las ahogaron.8Pero algunas cayeron en buena tierra y produjo una cosecha que fue cien veces mayor." Después que Jesús había dicho estas cosas, Él exclamó: "El que tenga oídos para oír, que oiga."9Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola.10Él dijo: "El conocimiento de los secretos del reino de Dios les ha sido dado a ustedes, pero a otros yo les hablo en parábolas, para que 'VIENDO, NO VEAN, Y OYENDO, NO ENTIENDAN.'11Ahora esto es lo que la parábola significa: la semilla es la palabra de Dios.12Las que cayeron por el camino, son aquellos que han escuchado, pero entonces el diablo viene y les quita la palabra de su corazón, para que ellos no crean y sean salvos.13Las que están sobre la piedra, cuando escuchan la palabra, la reciben con gozo, pero ellos no tienen raíces; ellos creen por un momento y en el tiempo de la prueba se apartan.14Las semillas que cayeron entre los espinos, es gente que escuchan la palabra, pero según ellos siguen su camino, se ahogan con las preocupaciones, riquezas y placeres de esta vida, y su fruto no madura.15Pero las semillas que cayeron en terreno bueno, estas son aquellas que, escuchando con un corazón honesto y bueno, se agarran a ella con seguridad y producen fruto con su perseverancia.16Ahora, nadie cuando ha encendido una lámpara, la cubre con una vasija o la coloca debajo de una cama. Más bien, la coloca sobre un candelero, para que todo el que entre pueda ver la luz.17Pues nada está oculto, que no será dado a conocer, ni hay nada secreto, que no sea revelado y salga a la luz.18Así que escuchen atentamente, porque al que tiene, se le dará más, y al que no tenga, incluso lo que él piensa que tiene, le será quitado."19Entonces su madre y sus hermanos vinieron a Él, pero no pudieron acercarse a Él debido a la multitud.20Y le dijeron: "Tu madre y tus hermanos están parados afuera deseando verte."21Pero Jesús respondió y les dijo: "Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios, y la cumplen."22Ahora, un día Él entró a una barca con sus discípulos y les dijo: "Vayamos al otro lado del lago." Entonces ellos zarparon.23Pero mientras navegaban, Él se durmió. Una terrible tormenta de viento vino sobre el lago, y su barco se estaba llenando de agua, y ellos estaban en peligro.24Entonces los discípulos de Jesús vinieron a Él y lo despertaron, diciendo: "¡Maestro, Maestro! ¡Estamos a punto de morir!" Él despertó y reprendió los vientos y las aguas embravecidas y ellas cesaron, y hubo una calma.25Entonces Él les dijo: "¿Dónde está su fe?" Y ellos tuvieron miedo y mientras estaban también asombrados, y se preguntaron unos a otros: "¿Quién es Éste, que manda aun a los vientos y las aguas, y ellos le obedecen?"26Ellos navegaron a la región de los Gadarenos, que está al cruzar el lago de Galilea.27Cuando Jesús desembarcó en tierra, él se encontró con cierto hombre de la ciudad que tenía demonios. Por un largo tiempo él no había vestido ropa, ni vivía en una casa, sino en las tumbas.28Cuando vio a Jesús, clamó y cayó delante de Él y dijo con una voz potente: "¿Qué tienes Tú conmigo Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Yo te ruego, no me atormentes."29Pues Jesús había ordenado al espíritu impuro que saliera fuera del hombre. Pues muchas veces lo había poseído y aunque estaba atado con cadenas y grillos y mantenido en vigilancia, él rompía las cadenas y era dirigido por el demonio al desierto.30Entonces Jesús le preguntó: "¿Cuál es tu nombre?" Y él dijo: "Legión," porque muchos demonios habían entrado en él.31Ellos le seguían implorando que no los mandara al abismo.32Entonces, un hato de muchos cerdos estaba allí comiendo en la colina. Los demonios le imploraron que les permitiera entrar en ellos, y Él les dio permiso.33Así que los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos, y el hato avanzó bajando la colina empinada hacia el lago y se ahogaron.34Cuando los que estaban atendiendo los cerdos vieron lo que había pasado, huyeron y lo contaron en la ciudad y en los campos.35Entonces la gente salió a ver lo que había sucedido. Y cuando vinieron a Jesús y encontraron al hombre de quien los demonios habían salido, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su sano juicio, ellos tuvieron miedo.36Entonces aquellos que lo habían visto, les dijeron como el hombre que había sido controlado por demonios había sido sanado.37Entonces toda la gente de la región de los Gadarenos le pidieron a Jesús que se fuera de entre ellos, pues a ellos les sobrecogió gran temor. Así que Él entró en la barca para poder regresar.38El hombre de quien los demonios habían salido le rogó a Jesús que le permitiera ir con Él, pero Jesús lo despidió, diciendo:39"Regresa a tu casa y cuenta todas las cosas que Dios ha hecho contigo." El hombre siguió su camino, proclamando por toda la ciudad lo que Jesús había hecho por él.40Ahora, cuando Jesús regresó, la multitud le dio la bienvenida, porque todos lo estaban esperando.41He aquí, un hombre llamado Jairo, que era uno de los líderes de la sinagoga, vino y se arrodilló a los pies de Jesús y le imploró que fuera a su casa,42porque su única hija, una niña como de doce años de edad, se estaba muriendo. Mientras Jesús iba de camino las multitudes lo oprimían.43Entonces, allí se encontraba una mujer que había estado sangrando por doce años y había gastado todo su dinero en médicos, pero que no pudo ser sanada por ninguno de ellos.44Ella vino por detrás de Jesús y tocó el borde de su vestido, e inmediatamente su sangrado paró.45Jesús dijo: "¿Quién fue quien me tocó?" Cuando todos lo negaron, Pedro dijo: "Maestro, las multitudes te rodean y te oprimen."46Pero Jesús dijo: "Alguien sí me tocó, pues sé qué poder ha salido de mí."47Cuando la mujer vio que no podía escapar sin ser notada, vino temblando y cayó delante de Él. Ella declaró, en la presencia de toda la gente, porqué lo había tocado y cómo fue sanada inmediatamente.48Entonces Él le dijo: "Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz."49Mientras Él aún estaba hablando, alguien vino de la casa del líder de la sinagoga, diciendo: "Tu hija está muerta. No molestes más al Maestro."50Pero cuando Jesús escuchó esto, le dijo a Jairo: "No tengas miedo; sólo cree, y ella será sanada."51Cuando Él llegó sino a la casa, no permitió que nadie entrará, excepto Pedro, Juan y Jacobo (Santiago), y el padre de la niña y su madre.52Ahora, todos estaban lamentándose y gimiendo por ella, pero Él dijo: "No giman. Ella no está muerta, sino dormida."53Pero ellos se rieron de Él, sabiendo que ella estaba muerta.54Pero Él, tomando la niña de la mano, dio voces, diciendo: "Niña, levántate."55El espíritu de ella regresó, y ella se levantó inmediatamente. Él mandó que le dieran algo de comer.56Sus padres estaban asombrados, pero Él les mandó que no le dijeran a nadie lo que había sucedido.
1Él llamó a los doce, y les dio poder y autoridad sobre los demonios y para curar enfermedades.2Él los envió a predicar el reino de Dios y curar a los enfermos.3Él les dijo: " No tomen nada para el viaje, ni bastón, ni bolso, ni pan, ni dinero, ni túnica extra.4En cualquier casa que entren, permanezcan allí hasta que salgan.5Dondequiera que no los reciban, cuando ustedes salgan de ese pueblo, sacudan el polvo de sus pies como testimonio contra ellos."6Entonces ellos salían e iban por las aldeas, proclamando la buena noticia y sanando por todas partes.7Ahora Herodes, el tetrarca, escuchó todo lo que estaba pasando y estaba perplejo, porque algunos decían que Juan el Bautista había resucitado de los muertos,8y era dicho que Elías había aparecido, y aún otros que un profeta de los antiguos había resucitado.9Herodes dijo: "Yo decapité a Juan, pero ¿quién es éste de quien oigo tales cosas?" Y él trató de verlo.10Cuando los apóstoles regresaron, ellos le dijeron a Jesús todo lo que habían hecho. Entonces Él los tomó aparte, y se fueron, a un pueblo llamado Betsaida.11Pero cuando la multitud escuchó sobre esto, lo siguieron. Él los recibió, y les habló sobre el reino de Dios, y Él sanó a aquellos que necesitaban sanidad.12Ahora, el día estaba por llegar a su fin, y los doce vinieron Él y dijeron: "Despide a la multitud para que ellos vayan a las aldeas y campos cercanos para que encuentren alojamiento y comida, porque estamos en un lugar aislado".13Pero Él les dijo: "Ustedes denles algo para comer." Ellos dijeron: "Nosotros no tenemos más que cinco panes y dos pescados, a menos que vayamos y compremos comida para todas estas personas".14(Había alrededor de cinco mil hombres.) Él les dijo a sus discípulos: "Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta cada uno."15Así que lo hicieron, e hicieron a la gente sentarse.16Él tomando los cinco panes y los dos pescados; Él miró al cielo, los bendijo y los partió en pedazos, los dio a los discípulos para ponerlos frente a la multitud.17Todos ellos comieron y fueron satisfechos, y lo que sobró fue recogido, doce canastas.18Surgió, que mientras Jesús estaba orando a solas, los discípulos estaban con Él. Él les cuestionó, diciendo: "¿Quién dice las multitudes que soy Yo?"19Ellos contestaron: "Juan el Bautista. Pero otros dicen Elías, y otros dicen que eres uno de los profetas de los tiempos antiguos que ha resucitado."20Entonces Él les dijo: "Pero ¿quién dicen ustedes que soy Yo?" Pedro contestó: "El Cristo de Dios."21Pero Él les advirtió fuertemente, que no dijeran esto a nadie,22diciendo: "El Hijo del Hombre debe padecer muchas cosas y ser rechazado por los ancianos y principales sacerdotes y escribas, y será muerto y al tercer día resucitará".23Él les dijo a todos ellos: "Si alguno quiere seguirme, debe negarse a sí mismo, tomar su cruz cada día y seguirme.24Aquel que quiera salvar su vida la perderá, pero el que quiera perderla por Mi causa la salvará.25¿De qué le sirve al hombre si gana todo el mundo, si se pierde o se destruye a sí mismo?26Aquel que quiera que se avergüence de mí y de mis palabras, el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en su propia gloria, y la gloria del Padre y la de los santos ángeles.27Pero en verdad les digo, que hay algunos de ustedes de los que están aquí, que no probarán la muerte sin que vean el reino de Dios."28Ahora, cerca de ocho días después, Jesús habló estas palabras, tomó con Él a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña a orar.29Mientras Él oraba, la apariencia de su rostro cambió, y sus ropas se volvieron blancas resplandecientes.30He aquí, dos hombres estaban hablando con Él, Moisés y Elías,31quienes aparecieron en esplendor glorioso. Ellos hablaban de su partida, la cual Él estaba próximo a cumplir en Jerusalén.32Ahora Pedro y aquellos que estaban con Él, tenían mucho sueño pesado, pero cuando ellos estuvieron completamente despiertos, vieron Su gloria y a los dos hombres que estaban con Él.33Mientras ellos se alejaban de Jesús, Pedro le dijo: "Maestro, es bueno para nosotros estar aquí. Vamos a construir tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y otra para Elías" (él no sabía lo que estaba diciendo.)34Mientras Él decía esto, una nube vino y los cubrió, y ellos se asustaron mientras entraron en la nube.35Una voz salió de la nube, diciendo: "Éste es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo."36Cuando la voz hubo hablado, Jesús se encontró solo. Ellos guardaron silencio, y no dijeron a nadie en esos días nada de lo que ellos habían visto.37Ahora en el siguiente día, cuando ellos bajaron de la montaña, una gran multitud se reunió con Él.38He aquí, un hombre de la multitud gritó diciendo: "Maestro, te suplico que mires a mi hijo, porque es el único que tengo.39Mira, un espíritu toma control sobre él y de repente grita; le causa convulsiones y le sale espuma de su boca. A duras penas lo deja y lo maltrata gravemente.40Yo le supliqué a tus discípulos que se lo sacaran, pero ellos no pudieron."41Jesús contestó y dijo: "Ustedes generación incrédula y depravada, ¿por cuánto tiempo voy a tener que estar con ustedes y soportarlos? Trae a tu hijo aquí".42Mientras el muchacho se acercaba, el demonio lo tiró al piso y lo sacudió con convulsiones. Pero Jesús reprendió al espíritu inmundo y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre.43Entonces ellos estaban todos asombrados por la grandeza de Dios. Mientras todos estaban todavía maravillándose de todo lo que Él estaba haciendo, dijo a sus discípulos:44"Permitan que estas palabras penetren profundamente en sus oídos: el Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres."45Pero ellos no entendieron esta declaración. Estaba oculta a ellos, para que ellos no conocieran su significado. Todavía ellos tenían miedo de preguntar sobre esta declaración.46Entonces empezó una disputa entre ellos sobre cuál de ellos sería el más grande.47Pero Jesús, conociendo el razonamiento en sus corazones, tomó a un niño pequeño y lo puso a su lado,48y les dijo: "Quienquiera que recibe a este niño en mi nombre, me recibe a Mí; y quienquiera que me recibe a Mí, recibe a Quien me envió. Pues quien sea el más pequeño entre todos ustedes, es quien es el grande".49Juan contestó: "Maestro, vimos a uno sacando demonios en Tu nombre y se lo impedimos, porque él no nos sigue."50"No lo detengan" dijo Jesús: "porque aquel que quiera que no está contra ustedes, está por ustedes."51Cuando se acercaron los días en que Él había de subir al cielo, Él decidió firmemente ir a Jerusalén.52Él envió mensajeros delante de Él, y fueron y entraron a una aldea en Samaria para preparar todo para Él.53Pero la gente de allí, no le recibió porque Él iba a Jerusalén.54Cuando los discípulos Santiago y Juan vieron esto, ellos dijeron: "Señor, ¿quieres que ordenemos que baje fuego del cielo y los destruya?"55Pero Él se volvió y los reprendió, y56ellos siguieron a otra aldea.57Mientras ellos se dirigían a su destino, alguien le dijo: " Yo te seguiré donde quiera que Tú vayas"58Jesús le dijo: " LAS ZORRAS TIENEN GUARIDAS, Y LOS PÁJAROS DEL CIELO TIENEN SUS NIDOS, PERO EL HIJO DEL HOMBRE NO TIENE LUGAR DONDE DESCANSAR SU CABEZA."59Entonces Él le dijo a otro: "Sígueme." Pero él dijo: "Señor, permíteme primero ir a enterrar a mi padre."60Pero Él le dijo: "Deja que los muertos entierren a sus muertos. Pero en cuanto a ti, ve y proclama en todas partes el reino de Dios."61Entonces otra persona también dijo: "Yo te seguiré, Señor, pero primero permíteme decir adiós a aquellos que viven en mi casa."62Jesús le respondió: "Ninguno, que ha puesto su mano en el arado y mira para atrás, es apto para el reino de Dios."
1Ahora, después de estas cosas, el Señor señaló a otros setenta, y los envió de dos en dos, delante de Él, en cada pueblo y lugar donde Él mismo tenía destinado a ir.2Él dijo: "La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Por lo tanto, pídanle al Señor de la cosecha que envíe obreros a su cosecha.3Vayan ustedes. Miren, Yo los envío como ovejas en medio de lobos.4No lleven bolsas de dinero, ni bolsas de viajero, ni sandalias, y no saluden a nadie en el camino.5En cualquier casa a que ustedes entren, primero digan: '¡Sea la paz en esta casa!'6Si una persona de paz está allí, tu paz reposará sobre él, pero si no, retornará a ustedes.7Manténganse en esa casa, comiendo y bebiendo lo que ellos provean, pues el obrero es digno de su salario. No se muevan de casa en casa.8En cualquier pueblo que ustedes entren, y ellos les reciban, coman lo que se ponga frente a ustedes,9y sanen a los enfermos que están en allí. Y díganle: "El reino de Dios se ha acercado a ustedes."10Cuando ustedes entren a un pueblo, y ellos no los reciban, vayan afuera por sus calles y digan:11'¡Hasta el polvo de su pueblo, que se pega a nuestros pies, nosotros nos lo sacudimos frente a ustedes! Pero sepan esto: que el reino de Dios se ha acercado.'12Yo les digo que el día del juicio será más tolerable para Sodoma que para ese pueblo.13¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Si los milagros que fueron hechos en ustedes hubieran sido hechos en Tiro y Sidón, ellas se hubieran arrepentido hace mucho tiempo, sentándose en sacos y cenizas.14Pero será más tolerable para Tiro y Sidón en el juicio que para ustedes.15Y tú, Capernaúm, ¿piensas que serás exaltada hasta el cielo? No, tú descenderás hasta el Hades.16Aquel que los escuche a ustedes me escucha a Mí, y aquel que los rechace a ustedes me rechaza a mí, y aquel que me rechace a Mí, rechaza a Aquel que me envió."17Los setenta regresaron con regocijo, diciendo: "Señor, aun los demonios se sometieron a nosotros en Tu nombre."18Jesús les dijo: "Yo veía a Satanás descender del cielo como un relámpago.19Vean, Yo les he dado autoridad para pisar serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada, en ninguna manera les lastimará.20No obstante no se regocijen solo en esto, que los espíritus se someten a ustedes, sino regocíjense aún más, en que sus nombres estén escritos en el cielo."21Al mismo tiempo Él se regocijó grandemente en el Espíritu Santo, y dijo: "Te alabo, oh, Padre, Señor de los cielos y de la tierra, porque Tú ocultaste estas cosas de los sabios y entendidos, y las revelaste a aquellos quienes no saben, como a niños pequeños. Sí, Padre, porque así te a agradó."22"Todas las cosas han sido confiadas a Mí por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo excepto el Padre, y nadie sabe quién es el Padre excepto el Hijo, y cualquiera a quien el Hijo escoja revelarlo."23Entonces volviéndose a los discípulos, Él dijo privadamente: "Benditos son aquellos que ven las cosas que ustedes ven.24Yo les digo, muchos profetas y reyes desearon ver las cosas que ustedes ven, y no las vieron, y escuchar las cosas que ustedes escuchan, y ellos no las escucharon."25He aquí, cierto maestro de la ley judía se levantó para probarlo, diciendo: "Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?"26Jesús le dijo: "¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?"27Respondiendo él dijo: "Tú debes amar al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza, y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo."28Jesús le dijo: "Tú has contestado correctamente. Haz esto, y vivirás."29Pero el maestro, deseando justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: "¿Y quién es mi prójimo?"30Respondiendo Jesús dijo: "Cierto hombre estaba descendiendo desde Jerusalén a Jericó. El cayó entre ladrones, quienes le despojaron de sus pertenencias, y lo golpearon, y lo dejaron medio muerto.31Por casualidad, cierto sacerdote estaba descendiendo por ese camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado.32Así mismo un levita, cuando él llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado.33Pero cierto samaritano, mientras viajaba, vino a donde él estaba. Cuando lo vio, fue movido a compasión.34Él se acercó a él y vendó sus heridas, vertiendo aceite y vino sobre ellas. Él lo acomodó en su cabalgadura, y lo llevó a una posada, y cuidó de él.35El siguiente día sacó dos denarios, y se los dio al encargado del hospedaje, y dijo: 'Cuida de él y cualquier cosa extra que tú gastes, cuando yo regrese, te lo pagaré.'36¿Cuál de estos tres, tú piensas, era un prójimo para el que cayó entre los ladrones?"37El maestro dijo: "Aquel quien mostró misericordia a él." Jesús le dijo: "Ve y haz lo mismo."38Ahora mientras ellos estaban viajando, Él entró en cierto pueblo, y una cierta mujer llamada Marta le dio la bienvenida en su casa.39Ella tenía una hermana llamada María, quien se sentó a los pies del Señor y escuchó Su palabra.40Pero Marta estaba demasiado ocupada preparándose para servir una comida. Ella se le acercó a Jesús y dijo: "Señor, ¿no te preocupa que mi hermana me dejó servir sola?41Por tanto, dile a ella que me ayude." Pero el Señor respondió y le dijo a ella: "Marta, Marta, tú estás ansiosa sobre muchas cosas,42pero solo una cosa es necesaria. María ha seleccionado lo que es mejor, la cual no será quitada de ella."
1Sucedió que cuando Jesús estaba orando en cierto lugar, uno de sus discípulos dijo: "Señor, enséñanos a orar tal como Juan les enseñó a sus discípulos."2Jesús les dijo: "Cuando ustedes oren digan: 'Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino.3Danos cada día nuestro pan.4Perdona nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a quien está en deuda con nosotros. No nos dejes caer en tentación."5Jesús les dijo: "¿Quién de ustedes tendrá un amigo que va a medianoche, y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes,6ya que un amigo que acaba de llegar del camino, y no tengo nada que ofrecerle’?7Entonces el que está adentro puede que le contesté: 'No me molestes. La puerta ya está cerrada, y mis hijos, junto a mí, están en cama. No estoy disponible para levantarme y darte pan.'8Yo les digo, que aun si él no se levanta y le da pan, porque es su amigo, debido a su persistencia se levantará, y le dará cuántos panes necesites.9Yo también les digo, pidan, y les será dado; busquen, y encontrarán; toquen, y se les abrirá.10Pues toda persona que pide recibe; y la persona que busca encuentra; y a la persona que toca, se le abre.11¿Cuál padre entre ustedes, si su hijo le pide un pescado, le dará una serpiente en lugar de pescado?12¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?13Por lo tanto, si ustedes quienes son malvados saben cómo darles buenas cosas a sus hijos, cuánto más, su Padre en los cielos, ¿les dará el Espíritu Santo a aquellos quienes se lo pidan?"14Más tarde, Jesús estaba sacando un demonio, y era mudo. Sucedió que cuando el demonio salió, el hombre mudo habló. ¡Las multitudes estaban asombradas!15Pero algunas de las personas dijeron: "Él echa fuera demonios por Belcebú, el gobernador de los demonios".16Otros lo probaron y buscaron de Él una señal del cielo.17Pero Jesús conocía sus pensamientos y les dijo: "Todo reino dividido contra sí mismo es desolado, y una casa dividida contra sí misma se cae.18Si Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo su reino permanecerá? Pues ustedes dicen que yo saco demonios por Belcebú.19Si yo echo fuera demonios por Beelzebú, ¿por quién sus seguidores los echan fuera? Por esto, ellos serán sus jueces.20Pero si yo saco demonios por el dedo de Dios, entonces el reino de Dios ha llegado a ustedes.21Cuando un hombre fuerte, que está completamente armado vigila su casa, sus bienes están a salvo,22pero cuando un hombre más fuerte derrota, el hombre más fuerte le quita la armadura, y le roba las posesiones.23El que no está conmigo, está en contra de mí, y el que no recoge conmigo, desparrama.24Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, éste pasa a través de lugares secos y busca donde descansar. No encontrando ninguno dice:25'Voy a volver a la casa de donde vine.' Habiendo regresado, éste encuentra la casa barrida y puesta en orden.26Entonces va y trae con él siete espíritus más malvados que él mismo y todos ellos van a vivir allí. Luego, la condición final de ese hombre se vuelve peor que la primera."27Sucedió que, según Él decía estas cosas, cierta mujer alzó su voz por encima de la multitud y le dijo: "Bendito el vientre que te concibió y los pechos que te criaron".28Pero Él dijo: "Más bien, benditos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la guardan".29Mientras las multitudes reunían aún más personas, Él comenzó a decir: "Esta generación es una generación malvada. Busca una señal, aunque ninguna señal le será dada, excepto la señal de Jonás.30Pues, así como Jonás vino a ser una señal para los ninivitas, así también el Hijo del Hombre será una señal para esta generación.31La Reina del Sur se levantará en juicio contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y vean, alguien mayor que Salomón está aquí.32Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y los condenarán, porque ellos se arrepintieron con la predicación de Jonás, y miren, Alguien mayor que Jonás está aquí.33Nadie, luego de encender una lámpara, la coloca en un lugar escondido o debajo de una canasta, sino sobre un candelabro para que todo el que entre pueda tener luz.34Su ojo es la lámpara del cuerpo. Cuando su ojo está bien, todo el cuerpo está lleno de luz. Pero cuando su ojo está mal, todo el cuerpo está lleno de obscuridad.35Por lo tanto, ten cuidado de que la luz que hay en ti, no sea oscuridad.36Si todo tu cuerpo está lleno de luz, sin ninguna parte en oscuridad, entonces estará iluminado como cuando una lámpara alumbra sobre ti".37Cuando Él terminó de hablar, un fariseo le pidió a Él que comiera en su casa, así que Jesús entró y se reclinó.38Y el fariseo se sorprendió de que Él primero no se lavó sus manos antes de cenar.39El Señor le dijo: "Ahora bien, ustedes los fariseos, limpian el exterior de los vasos y platos, pero el interior de ustedes está lleno de maldad.40¡Ustedes hombres insensatos! ¿Acaso aquel que hizo el exterior no hizo también el interior?41Den al pobre de lo que está adentro, y luego todas las cosas serán limpias para ustedes.42Pero ¡ay de ustedes fariseos!, porque diezman la menta y la ruda y cualquier otra hierba de jardín, pero descuidan la justicia y el amor de Dios. Es necesario actuar justamente y amar a Dios, sin dejar de hacer las otras cosas también.43¡Ay de ustedes fariseos!, porque ustedes aman los asientos principales de las sinagogas y los saludos respetuosos en las plazas.44¡Ay de ustedes!, porque son como sepulcros que no se ven, que las personas caminan sobre ellos sin saberlo."45Y un cierto maestro de la ley le contestó y dijo: "Maestro, lo que dices también nos insulta."46Jesús dijo: "¡Y ay de ustedes, maestros de la ley! Porque cargan a los hombres con cargas difíciles de llevar, pero ustedes ni siquiera tocan esas cargas con uno de sus propios dedos.47¡Ay de ustedes!, porque construyen tumbas conmemorando a los profetas, y sin embargo fueron sus antepasados quienes los mataron.48Así que son testigos y consienten las obras de sus antepasados, porque de hecho ellos mataron a los profetas, cuyas tumbas ustedes construyeron para conmemorarlos.49Por esta razón también, la sabiduría de Dios dijo: 'Les enviaré a ellos profetas y apóstoles, y los perseguirán y matarán algunos de ellos.'50Esta generación, entonces será hecha responsable por toda la sangre derramada por los profetas desde el inicio del mundo;51desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, quien fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les digo a ustedes, esta generación será hecha responsable.52¡Ay de ustedes maestros de la ley!, porque ustedes han quitado la llave del conocimiento; ustedes mismos no entran, y entorpecen a aquellos que están entrando."53Después que Jesús se fue de ahí, los escribas y los fariseos se le opusieron y le discutían acerca de muchas cosas,54tratando de atraparlo en Sus propias palabras.
1Mientras tanto, cuando miles de personas estaban reunidas, tantos que se atropellaban unos a otros, Él empezó a decirles a sus discípulos primero que a todos: "Cuidado con la levadura de los fariseos, la cual es hipocresía.2Pero no hay nada oculto, que no sea revelado, y nada escondido, que no se sepa.3Así que cualquier cosa dicha en las tinieblas será escuchada en la luz, y lo que has hablado al oído en los cuartos de adentro, será proclamado desde las azoteas.4Yo les digo a ustedes mis amigos, no tengan miedo de aquellos quienes matan el cuerpo, y después de eso ellos no tienen nada más que hacer.5Pero les advertiré a ustedes acerca de a quién temer. Teman a aquel que, después de matar, tiene autoridad para tirarlos en el infierno. Sí, Yo les digo, témanle.6¿No son vendidos cinco gorriones por dos pequeñas monedas? Todavía ninguno de ellos es olvidado a la vista de Dios.7Pero aún todos los cabellos de su cabeza son contados. No tengan miedo. Ustedes son más valiosos que muchos gorriones.8Yo les digo, quien me confiesa delante de los hombres, el Hijo del Hombre también le confesará ante los ángeles de Dios,9pero el que me niegue ante los hombres será negado ante los ángeles de Dios.10Cualquiera que hable una palabra en contra del Hijo del Hombre, le será perdonado, pero para aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, eso no le será perdonado.11Cuando los lleven ante las sinagogas, los gobernantes y las autoridades, no se preocupen acerca de cómo hablar en su defensa, o que dirán,12porque el Espíritu Santo les enseñará en esa hora qué deberán decir."13Entonces alguien de la multitud le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que divida su herencia conmigo."14Jesús le dijo: "Hombre, ¿quién me hizo juez o mediador sobre ti?"15Y Él les dijo: "Velen que ustedes se guarden de todo deseo de avaricia, porque la vida de una persona no consiste en la abundancia de sus posesiones."16Luego Jesús les contó una parábola, diciendo: "La tierra de un hombre rico había producido abundantemente,17y él pensó dentro de sí, diciendo: '¿Qué haré, porque no tengo un lugar para guardar mis cosechas?18Él dijo: 'Esto es lo que haré. Destruiré mis graneros y construiré unos más grandes, y allí guardaré todos mis granos y otros bienes.19Yo le diré a mi alma: "Alma, tienes muchos bienes guardados para muchos años. Descansa tranquila, come, bebe, alégrate."20Pero Dios le dijo: 'Hombre necio, esta noche pedirán tu alma, y las cosas que has preparado, ¿de quién serán?'21Así es alguien que guarda tesoros para sí mismo y no es rico delante de Dios."22Jesús les dijo a sus discípulos: "Por tanto les digo a ustedes, no se preocupen por su vida, qué comerán, o acerca de sus cuerpos, qué vestirán.23Porque la vida es más que comida, y el cuerpo es más que la ropa.24Consideren los cuervos, ellos no siembran ni cosechan. Ellos no tienen cuarto para almacenar o granero, pero Dios los alimenta. ¡Cuánto más valiosos son ustedes que las aves!25¿Y cuáles de ustedes por estar ansiosos pueden añadir una hora a sus años de vida?26Si después ustedes no son capaces de hacer ni las cosas más pequeñas, ¿por qué han de preocuparse por lo demás?27Consideren los lirios, cómo crecen. Ellos no laboran, ni siquiera hilan. Todavía les digo, que ni Salomón en toda su gloria no se vistió como uno de estos.28Si Dios viste así la hierba de los campos, la cual existe hoy, y mañana es tirada al horno, cuánto más los vestirá a ustedes, ¡oh ustedes hombres de poca fe!29No se preocupen por lo que han de comer, o lo que han de beber, y no estén ansiosos.30Porque toda la gente del mundo mira estas cosas, y su Padre sabe que ustedes necesitan estas cosas.31Pero busquen su reino, y todas estas cosas serán añadidas.32No tengan miedo, manada pequeña, porque a su Padre le ha complacido en darles el reino.33Vendan sus posesiones y repartan a los pobres. Háganse carteras las cuales no se gasten, tesoros en los cielos que no se agotan, donde ningún ladrón se acerque, y ninguna polilla destruye.34Porque donde sus tesoros estén, allí estarán también sus corazones.35Estén siempre preparados, y dejen que sus lámparas se mantengan encendidas,36y sean como las personas que están esperando que su maestro regrese de la boda, para que cuando él venga y toque, ellos inmediatamente abran la puerta para él.37Benditos son esos siervos, a quienes el señor les encontrará vigilando cuando él venga. Verdaderamente les digo que ceñirá su túnica en su correa, les hará sentar a la mesa, y vendrá y les servirá.38Si el señor viene en la segunda vigilia de la noche, o si aún en la tercera vigilia, y los encuentra listos, benditos serán esos siervos.39Más aún sepan esto, que si el señor de la casa supiera la hora en que el ladrón vendría, él no hubiera permitido que la casa fuera robada.40Estén preparados también, porque ustedes no saben la hora cuando el Hijo del Hombre venga."41Pedro dijo: "Señor, ¿estás diciendo esta parábola sólo a nosotros, o también a todos?"42El Señor dijo: "Pues, ¿quién es el fiel y sabio mayordomo a quien su señor pondrá por encima de sus otros siervos para darle su porción de comida en el tiempo correcto?43Bendito es ese siervo, a quien su señor encuentre haciendo eso cuando él venga.44Verdaderamente les digo que él lo pondrá a cargo de toda su propiedad.45Pero si ese siervo dice en su corazón: 'Mi señor retrasa su regreso,' y comienza a golpear a los siervos y siervas, y a comer y a beber, y a emborracharse,46el señor de ese siervo vendrá en un día cuando él no lo espera, y en una hora que él que no sabe, y lo castigará y señalará para él un lugar con los incrédulos.47Ese siervo, habiendo conocido la voluntad de su señor, y no habiendo preparado o hecho de acuerdo con su voluntad, será golpeado con muchos azotes.48Pero él que no sabía, e hizo cosas merecedoras de golpes, será golpeado con pocos azotes. Todo aquel a quien se le da mucho, mucho se le requiere, y a quien se le confía mucho, le pedirán aún más de él.49Yo vine para echar fuego sobre la tierra, y cómo deseo que ya estuviese encendido.50Pero tengo un bautismo para ser bautizado, y ¡como yo estoy afligido hasta que sea completado!51¿Piensas que yo vine a traer paz a la tierra? No, yo les digo, pero en cambio división.52Pues de ahora en adelante serán cinco en una casa, tres personas contra dos, y dos personas contra tres.53Ellos estarán divididos: padre contra hijo, hijo contra padre, madre contra hija e hija contra madre; suegra contra nuera y nuera contra suegra."54Jesús también les decía a las multitudes: "Cuando ustedes ven una nube levantándose en el oeste, ustedes dicen inmediatamente: 'Viene lluvia' y así sucede.55Y cuando el viento del sur está soplando, ustedes dicen: 'Hará un calor abrasador' y así sucede.56Hipócritas, sí ustedes saben cómo interpretar las apariencias de la tierra y de los cielos, ¿cómo es que ustedes no saben cómo interpretar el tiempo presente?57¿Por qué no juzgan lo que es correcto para ustedes mismos?58Porque cuando ustedes van con su adversario ante el magistrado, en el camino hacen un esfuerzo por resolver el asunto con él, para que él no los arrastre hasta el juez, y para que así el juez no les entregue al oficial, y el oficial no los tire en la cárcel.59Yo les digo, ustedes nunca saldrán de ahí hasta que hayan pagado lo más mínimo del dinero."
1En ese tiempo, algunas personas allí le hablaron acerca de los galileos cuya sangre Pilato mezcló con sus propios sacrificios.2Jesús respondió y le dijo: "¿Ustedes piensan que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos porque sufrieron de esta manera?3Yo les digo, que no. Pero si ustedes no se arrepienten, todos ustedes van a perecer de la misma manera.4O aquellas dieciocho personas en Siloé sobre las cuales cayó una torre y los mató, ¿ustedes piensan que ellos eran más pecadores que los otros hombres en Jerusalén?5No. Pero si ustedes no se arrepienten, todos ustedes también perecerán".6Jesús contó esta parábola: "Alguien tenía un árbol de higos plantado en su viñedo y vino y buscó frutos en él, pero no encontró ninguno.7El hombre le dijo al jardinero: 'Mira, por estos tres años yo he venido y he tratado de encontrar frutos en este árbol de higuera y no he encontrado ninguno. Córtalo. ¿Por qué dejarlo malgastar la tierra?'8El jardinero contestó y dijo: 'Déjalo solo por este año mientras yo cave alrededor de él y le pongo estiércol.9Y si produce fruto el próximo año, bien; pero si no, ¡córtalo!”10Ahora, Jesús estaba enseñando en una de las sinagogas durante el sábado.11He aquí, una mujer que por dieciocho años había tenido un espíritu maligno de debilidad, y estaba jorobada y no era capaz de enderezarse.12Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: "Mujer, eres libre de tu debilidad".13Él puso sus manos sobre ella, e inmediatamente se enderezó y glorificó a Dios.14Pero el jefe de la sinagoga estaba indignado porque Jesús había sanado en sábado. Así que él dijo a la multitud: "Hay seis días en que es necesario trabajar. Vengan y sean sanados entonces, no en el sábado."15El Señor le respondió y dijo: "¡Hipócritas! ¿Acaso alguno de ustedes no desata su burro o vaca del establo y lo lleva a beber en el sábado?16¿Pues también esta hija de Abraham, a quien Satanás amarró por dieciocho largos años, no deberían sus ligaduras ser sueltas en sábado?"17Y mientras decía estas cosas, todos esos que se oponían a Él estaban avergonzados, pero la muchedumbre entera estaba regocijándose por las cosas gloriosas que Él hacía.18Entonces Jesús dijo: "¿Cómo es el reino de Dios, y a que se le puede comparar?19Es como un grano de mostaza que un hombre tomó y arrojó en su jardín, y creció en un gran árbol, y las aves del cielo construyeron en él sus nidos".20Otra vez les dijo: "¿A qué puedo Yo comparar el reino de Dios?21Es como levadura que una mujer tomó y mezcló con tres medidas de harina hasta que creció."22Jesús visitó cada pueblo y villa de camino a Jerusalén y les enseñaba.23Alguien le dijo: "Señor, ¿son pocas las personas que serán salvadas?" Entonces Él les dijo:24"Luchen por entrar por la puerta estrecha, porque muchos van a tratar, y no lograrán entrar".25Una vez que el dueño de la casa se levanta y cierra la puerta, ustedes se pararán afuera y golpearán la puerta y dirán: 'Señor, Señor, déjanos entrar'. Y Él les responderá y les dirá: 'Yo no sé quiénes son ni de dónde vienen'.26Entonces ustedes dirán: 'Nosotros comimos y bebimos contigo y Tú enseñaste en nuestras calles.'27Pero Él les responderá: 'Yo les digo, yo no sé de dónde son. ¡Aléjense de Mí, malhechores!'28Habrá llanto y crujir de dientes cuando vean a Abraham, Isaac, Jacob y a todos los profetas del reino de Dios, pero ustedes, serán arrojados afuera.29Vendrán del este, oeste, norte y sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.30Y sepan esto, los últimos son los primeros y los primeros serán los últimos".31Poco después, algunos fariseos vinieron y le dijeron a Él: "Vete de aquí porque Herodes quiere matarte".32Jesús dijo: "Vayan y díganle a ese zorro: 'Miren, yo echo fuera demonios y haré sanidades hoy y mañana, y en el tercer día voy a alcanzar mi meta'.33Sin embargo, es necesario para Mí que continúe hoy, mañana y en el día siguiente, porque no es aceptable que maten a un profeta lejos de Jerusalén.34Jerusalén, Jerusalén, quien mata a los profetas y apedreas a los enviados a ti. Cuán a menudo he deseado reunir tus hijos, en la manera que una gallina reúne sus polluelos bajo sus alas, pero ustedes no desearon esto.35Miren, su casa está abandonada. Yo les digo, ustedes no me verán hasta que digan: 'Bendecido es Él que viene en el nombre del Señor'".
1Ocurrió un sábado, cuando Él fue a la casa de uno de los líderes de los fariseos para comer pan, que ellos le miraban de cerca.2He aquí, frente a Él había un hombre que estaba sufriendo de hidropesía.3Jesús les preguntó a los expertos en la ley judía y a los fariseos: "¿Es legal sanar en el sábado, o no?"4Pero se mantuvieron en silencio. Así que Jesús lo sostuvo, lo sanó y lo despachó.5Él les dijo a ellos: "¿Quién de ustedes tiene un hijo o un buey que cae en un pozo en el día del reposo, e inmediatamente no lo sacan?"6Ellos no fueron capaces de dar una respuesta a estas cosas.7Cuando Jesús notó cómo aquellos que fueron invitados escogieron los asientos de honor, Él conto una parábola, diciéndoles:8"Cuando ustedes estén invitados por alguien a un banquete de bodas, no se sienten en el lugar de honor, porque alguien que es más honorable que ustedes, pudo haber sido invitado.9Cuando la persona que los invitó a ambos llega, él les dirá a ustedes: 'Dale a esta otra persona tu lugar,' y entonces en vergüenza, ustedes procederán a tomar el lugar más bajo.10Pero cuando ustedes estén invitados, vayan y siéntense en el lugar más bajo, para que así cuando el que los invitó a ustedes venga, él les pueda decir: 'Amigo, vaya más arriba.' Entonces ustedes serán honrados en la presencia de todos los que se sentaron en la mesa con ustedes.11Porque todo aquel que se exalte a sí mismo será humillado, y el que se humilla a sí mismo será exaltado."12Jesús también le dijo al hombre que lo invitó: "Cuando tú des una comida o una cena, no invites a tus amigos o a tus hermanos o a tus parientes o a tus vecinos ricos, porque ellos pueden devolverte la invitación, y tú recibirás el pago de vuelta.13Pero cuando tú des un banquete, invita a los pobres, los cojos, los lisiados, y los ciegos,14y tú serás bendecido, porque ellos no pueden pagarte de vuelta. Pero tú serás recompensado en la resurrección de los justos."15Cuando uno de los que se sentó a la mesa con Jesús escuchó estas cosas, le dijo: "¡Bendito sea aquel quien coma pan en el reino de Dios!"16Pero Jesús le dijo: "Cierto hombre preparó una gran cena e invitó a muchos.17Cuando la cena fue preparada, Él envió a su sirviente a decir a aquellos quienes estaban invitados, 'Vengan, porque todo está listo ahora.'18Todos ellos a la vez comenzaron a dar excusas. El primero le dijo a él: 'He comprado un campo, voy afuera a verlo. Por favor excúseme.'19Y otro dijo: 'He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos. Por favor excúseme.'20Y otro hombre dijo: 'Me he casado, y por lo tanto no puedo ir.'21El sirviente vino y le dijo a su amo estas cosas. Entonces el amo de la casa se puso furioso y le dijo a su sirviente: 'Ve rápidamente por las calles y caminos del pueblo y trae aquí a los pobres, los lisiados, los ciegos y los cojos.'22El sirviente dijo: 'Amo, lo que tú ordenaste ha sido hecho, y aun así queda espacio.'23El amo dijo al sirviente: 'Ve a las carreteras y cercados y oblígalos a venir, que se llene mi casa.24Pues yo te digo, ninguno de aquellos hombres quienes fueron invitados probará mi cena.'"25Ahora grandes multitudes iban con Él, y Él se volvió y les dijo:26"Cualquiera que viene a Mí y no aborrece a su propio padre, madre, esposa, hijos, hermanos y hermanas, y hasta su propia vida, él no puede ser Mi discípulo.27Quien no cargue su propia cruz y me siga, no puede ser Mi discípulo.28Pues, ¿quién de ustedes, que desea construir una torre, no se sienta primero y cuenta el costo y calcula lo que tiene y necesita para completarlo?29De otra manera, cuando él haya puesto un fundamento y no sea capaz de terminar, todos quienes lo vean empezarán a burlarse de él,30diciendo: 'Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de terminar.'31O, ¿qué rey mientras va a encontrarse con otro rey en la guerra, no se sentará primero y tomará consejo para saber si es capaz de pelear con diez mil hombres con el otro rey que viene contra él con veinte mil hombres?32Y sino, mientras el otro ejército está aún lejos, envía a un embajador y pregunta por condiciones de paz.33Así entonces, cualquiera de ustedes que no deje todo lo que tenga no puede ser Mi discípulo.34La sal es buena, pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo puede ser salada otra vez?35No sirve ni para el terreno o siquiera para la pila de estiércol. Se desecha. El que tenga oídos para oír, que escuche."
1Entonces todos los recaudadores de impuestos y otros pecadores estaban viniendo a Jesús para escucharlo a Él.2Ambos, los fariseos y los escribas murmuraban uno al otro, diciendo: "Este hombre les da la bienvenida a pecadores, y hasta come con ellos".3Jesús les habló esta parábola a ellos, diciendo:4"¿Cuál de ustedes, si tiene cien ovejas y entonces pierde una de ellas, no dejará las noventa y nueve en el desierto, y va detrás de la pérdida hasta que la encuentra?5Luego, cuando la encuentra, él la coloca entre sus hombros y se regocija.6Cuando va a su casa, junta a sus amigos y vecinos, diciéndoles: 'Regocíjense conmigo, pues he encontrado mi oveja perdida.'7Yo les digo aún más, habrá más alegría en el cielo cuando un pecador se arrepiente, que por noventa y nueve personas justas que no necesitan arrepentirse.8O, ¿qué mujer que tiene diez monedas de plata, si perdiera una moneda, no prendería una lámpara, barrería la casa, y buscaría diligentemente hasta que la encuentre?9Y cuando la encuentra, ella llama a todos sus amigos y vecinos, diciéndoles: 'Regocíjense conmigo, pues he encontrado la moneda que yo había perdido'.10Así les, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente".11Luego Jesús dijo: "Cierto hombre tenía dos hijos,12y el más joven le dijo a su padre: 'Padre, dame ahora toda la porción de bienes que me toca.' Así que él dividió sus propiedades entre ellos.13No muchos días más tarde, el más joven empacó todo lo que poseía y se fue para un país lejano, y él malgastó su dinero, comprando cosas que no necesitaba, y malgastando su dinero en una vida desenfrenada.14Entonces cuando hubo gastado todo, una gran hambruna ocurrió en ese país, y él empezó a pasar necesidad.15Él fue y solicitó trabajo a uno de los ciudadanos de ese país, quien lo envió a sus campos para cuidar cerdos.16Y él con gusto se hubiera comido las semillas de las algarrobas que los cerdos comían, pero nadie le daba nada de comer.17Pero cuando el joven volvió en sí, se dijo: '¡Cuántos sirvientes que mi padre contrata tienen suficiente comida, y yo estoy aquí, muriendo de hambre!18Me voy de aquí e iré a mi padre, y le diré a él: "Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti.19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como uno de tus jornaleros".20Así que el hijo joven se marchó y vino hacia su padre. Mientras aún él estaba lejos, su padre lo vio, y sintió compasión, y corrió, y lo abrazó y lo besó.21El hijo le dijo: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. No soy digno de ser llamado tu hijo.'22El padre les dijo a sus sirvientes: 'Traigan rápido la mejor túnica, y póngala sobre él, y pongan un anillo en su mano, y sandalias en sus pies.23Luego traigan el becerro más gordo y mátenlo. ¡Celebremos con una fiesta!24Pues mi hijo había muerto, y ahora está vivo. Él estaba perdido, y ahora fue encontrado'. Y ellos comenzaron a celebrar.25Ahora su hijo mayor, estaba afuera en los campos, mientras venía y se acercaba a la casa, escuchó música y baile.26Él llamó a uno de los sirvientes y le preguntó, qué cosas son estas.27El sirviente le dijo: 'Tu hermano ha vuelto a casa y tu padre ha matado el becerro gordo, debido a que él ha regresado seguro'.28El hijo mayor estaba enojado, y no entró, su padre salió, y le suplicó.29Pero el hijo mayor le contestó y le dijo a su padre: 'Mira, por muchos años yo me esclavice para ti, y nunca rompí una de tus reglas, sin embargo, tú nunca me diste ni un cabrito para que yo pudiera celebrar con mis amigos,30pero cuando tu hijo, que lo ha gastado viviendo con prostitutas, tú mataste para él, el becerro gordo'.31El padre le dijo al hijo: 'Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo.32Pero era lo propio para nosotros festejar y estar contentos, pues tu hermano había muerto, y ahora está vivo; él estaba perdido y ahora fue encontrado'".
1Jesús también les dijo a sus discípulos: "Había un cierto hombre rico quien tenía un administrador, y le fue informado que este administrador estaba derrochando sus posesiones.2Así que el hombre rico lo llamó y le dijo a él: '¿Qué es esto que he escuchado de ti? Dame un informe de lo que manejas, porque tú ya no puedes ser administrador.'3El administrador se dijo a sí mismo: "¿Qué debo hacer, ya que mi amo me está quitando mi trabajo de administrador? Yo no tengo fuerza para cavar, y me avergüenza mendigar.4Ya sé lo que voy a hacer, para cuando me quiten de mi trabajo de administrador, las personas me reciban en sus casas.'5Entonces el administrador llamó a cada uno de los deudores de su amo, y le preguntó al primero: "¿Cuánto le debes a mi amo?"6Él le dijo: 'Cien medidas de aceite de oliva'. Y él le dijo a él: 'Toma tu cuenta, siéntate rápido, y escribe cincuenta.'7Entonces el administrador le dijo al otro: '¿Y cuánto tú debes?' Él le dijo: 'Cien medidas de harina.' Él le dijo: 'Toma tu cuenta, y escribe ochenta.'8El amo elogió al administrador injusto porque había actuado con perspicacia. Es que los hijos de este mundo son más perspicaces con su propia gente que los hijos de la luz.9Les digo, háganse amigos por medio de la riquezas mundanas, para que cuando se terminen, les puedan dar la bienvenida en la morada eterna.10Ese quien es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y ese que es injusto en lo poco, también es injusto en lo mucho.11Si ustedes no han sido fieles usando las riquezas mundanas, ¿quién les confiará la verdadera riqueza?12Y si ustedes no han sido fieles usando el dinero de otras personas, ¿quién les dará dinero propio?13Ningún siervo puede servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o igual le será devoto a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a la riqueza."14Ahora los fariseos, quienes amaban el dinero, escucharon todas estas cosas, y lo ridiculizaron.15Y Él les dijo: "Ustedes se justifican a los ojos de los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Eso que es exaltado entre los hombres es detestable a los ojos de Dios.16La ley y los profetas estaban en efecto hasta que Juan llegó. De ese tiempo en adelante, el evangelio del reino de Dios es predicado, y todos tratan de forzar su entrada en él.17Pero es más fácil que pasen el cielo y la tierra, que una tilde de una letra de la ley se vuelva inválida.18Todo aquel que se divorcia de su esposa y se casa con otra, comete adulterio, y el que se casa con una divorciada, comete adulterio.19Ahora había un cierto hombre rico quien estaba vestido de púrpura y lino fino y disfrutaba de su gran riqueza cada día.20Un cierto mendigo llamado Lázaro estaba echado en su puerta, cubierto de llagas,21y él anhelaba ser alimentado con lo que se caía de la mesa del hombre, y además de eso, los perros venían y lamían sus llagas.22Sucedió que el mendigo murió y fue cargado por los ángeles hasta al lado de Abraham. El hombre rico también murió y fue sepultado,23y en el hades, estando en tormento, alzó sus ojos y vio a Abraham muy lejos y a Lázaro sobre su pecho.24Así que él gritó y dijo: 'Padre Abraham, ten misericordia de mí y envía a Lázaro, que él pueda mojar la punta de su dedo en agua y refrescar mi lengua, porque estoy en angustia en esta llama'.25Pero Abraham le dijo: 'Hijo, recuerda que en tu vida recibiste tus bienes, y Lázaro, cosas malas. Pero ahora él está confortado aquí y tú estás en agonía.26Además de todo esto, un gran abismo fue puesto, para que esos que quieren cruzar de aquí hacia ti no lo puedan lograr, y nadie sea capaz de cruzar de ahí hasta nosotros.'27El hombre rico dijo: 'Te ruego, Padre Abraham, que lo envíes a casa de mi padre,28porque tengo cinco hermanos, para que él pueda advertirles, de modo que no vengan a este lugar de tormento.'29Pero Abraham le dijo: "Ellos tienen a Moisés y los profetas; déjalos que los escuchen a ellos.'30El hombre rico respondió: 'No, Padre Abraham, pero si alguien fuera a ellos desde los muertos, ellos se arrepentirán.'31Pero Abraham le dijo: 'Si ellos no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadir aunque alguno se levante de los muertos.'''
1Jesús dijo a sus discípulos: "Es seguro que habrá cosas que nos llevan a pecar, pero ¡ay de aquel por medio de quien vienen!2Sería mejor para él si una piedra de molino fuera puesta alrededor de su cuello y fuera echado al mar, a que él causara a uno de estos pequeños tropezar.3Velen ustedes. Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo.4Si peca contra ti siete veces al día, y siete veces vuelve a ti, diciendo: 'Me arrepiento', ¡debes perdonarlo!"5Los apóstoles dijeron al Señor: "aumenta nuestra fe."6El Señor les dijo: "Si tuvieras fe como una semilla de mostaza, tú dirías a este árbol de sicomoro: 'Sé desarraigado, y sé plantado en el mar', y te obedecería.7Pero ¿quién de ustedes, tiene un siervo arando o velando ovejas, le dice cuando haya vuelto del campo: 'Ven inmediatamente y siéntate a comer.'?8No le dirá él a éste: '¿Prepárame algo para yo comer, y pon un cinturón alrededor de tu ropa y sírveme hasta que yo haya terminado de comer y beber, entonces luego tú comerás y beberás’?9¿Agradece al siervo porque éste hizo las cosas que se le mandaron?10Así también, cuando hayas hecho todo lo que te fue ordenado, debes decir: 'Somos siervos inútiles. Solamente hemos hecho lo que debíamos hacer.'"11Sucedió que mientras Él viajaba a Jerusalén, estaba viajando a través de las fronteras de Samaria y Galilea.12Mientras entraba a cierta aldea, allí se encontró con diez hombres que eran leprosos. Se pararon lejos de Él13y alzaron sus voces, diciendo: "Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros."14Cuando Él los vio, Él les dijo: "Vayan y muéstrense a los sacerdotes." Y sucedió que mientras iban, fueron limpiados.15Cuando uno de ellos vio que fue sanado, se tornó de vuelta, con voz fuerte glorificando a Dios.16Se postró a los pies de Jesús, dándole gracias. Él era samaritano.17Jesús contestándole, dijo: "¿No fueron limpios los diez?18¿Dónde están los nueve? ¿No había otros que regresaran a dar gloria a Dios, excepto este extranjero?"19Él le dijo: "Levántate, y ve. Tu fe te ha sanado."20Siendo cuestionado por los fariseos sobre cuando el reino de Dios vendría, Jesús le contestó y dijo: "El reino de Dios no llegará con señales que puedan ser observadas.21Ni tampoco dirán: '¡Mira aquí!' o, '¡Mira allá!', porque el reino de Dios ya está entre ustedes."22Él dijo a los discípulos: "Los días vendrán cuando ustedes desearán ver uno de los días del Hijo del Hombre, pero no lo verán.23Entonces les dirán a ustedes: '¡Mira, allí! ¡Mira, aquí!' Pero no salgan o corran tras ellos,24pues como el relámpago aparece cuando resplandece de una parte del cielo a otra parte del cielo, así el Hijo del Hombre será en su día.25Pero primero, Él debe sufrir muchas cosas y ser rechazado por esta generación.26Como sucedió en los días de Noé, así también sucederá en los días del Hijo del Hombre.27Ellos comieron, tomaron, se casaron, y fueron dados en matrimonio, hasta el día que Noé entró al arca, y el diluvio llegó y los destruyó a todos.28Asimismo, como sucedió en los días de Lot, ellos comieron, bebieron, compraron, vendieron, sembraron, y edificaron.29Pero en el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre desde el cielo y los destruyó a todos.30De la misma manera será el día que el Hijo del Hombre sea revelado.31En ese día, el que esté en la azotea, no baje a sacar sus bienes de la casa. Y que el que esté en el campo aquí no regrese.32Recuerda a la esposa de Lot.33Quien busque ganar su vida la perderá, pero quien pierda su vida la salvará.34Te digo, en esa noche habrá dos personas en una cama. Uno será tomado, y el otro será dejado.35Habrán dos mujeres moliendo juntas. Una será tomada, y la otra será dejada."36Habrá dos en el campo; uno será tomado y el otro dejado.37Ellos le preguntaron: "¿Dónde, Señor?" Y Él les dijo: "Donde esté el cadáver, allí también se reunirán los buitres."
1Entonces él les contó una parábola sobre cómo siempre deben orar, y no desanimarse,2diciendo: "Había en una cierta ciudad, un cierto juez que no le temía a Dios y no respetaba a las personas.3Ahora en esa ciudad había una viuda y ella con frecuencia iba al juez diciéndole: 'Ayúdame a obtener justicia contra mi oponente.'4Por mucho tiempo él no estuvo dispuesto a ayudarla, pero después de un tiempo él se dijo a sí mismo: 'A pesar de que no temo a Dios ni respeto a los hombres,5porque esta viuda me está dando problemas le ayudaré y le haré justicia, para que no me harte con sus constantes visitas. '"6Entonces el Señor dijo: "Escuchen lo que el juez injusto dijo.7¿Dios no traerá también justicia a sus escogidos que le claman día y noche? ¿Se tardará Él?8Yo les digo que les hará justicia rápidamente. Así también cuando el Hijo del Hombre vuelva, ¿ciertamente, encontrará fe en la tierra?"9Entonces él también les habló esta parábola a algunos que estaban persuadidos de que eran justos y despreciaban a otras personas:10"Dos hombres subieron al templo a orar, uno era un fariseo y el otro era un cobrador de impuestos.11El fariseo se paró a orar y oraba estas cosas de sí mismo: 'Dios, te doy gracias porque no soy como otras personas que son ladrones, personas injustas, adúlteros o hasta como este cobrador de impuestos.12Yo ayuno dos veces en la semana. Yo doy diezmo de todo lo que gano.'13Pero el cobrador de impuesto, parado a la distancia, ni siquiera levantó sus ojos al cielo, pero golpeaba su pecho diciendo: 'Dios, sé misericordioso conmigo, un pecador.'14Yo les digo a ustedes, este hombre fue a su casa justificado antes que el otro, porque cualquiera que se exalte a sí mismo será humillado, pero cualquiera que se humille a sí mismo será exaltado."15Las personas también les llevaban a sus infantes, para que Él los tocara, pero cuando sus discípulos vieron esto, los reprendieron.16Entonces Jesús los llamó, diciendo: "Permítanles a los niños que vengan a mí, no se lo prohíban. Pues el reino de Dios pertenece a ellos.17Verdaderamente les digo, quien quiera que no reciba el reino de Dios como un niño, definitivamente no entrará."18Un hombre prominente le preguntó, diciendo, "Maestro bueno, ¿qué puedo hacer para heredar la vida eterna?"19Jesús le dijo, "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, excepto sólo Dios.20Tú conoces los mandamientos - no cometas adulterio, no mates, no robes, no testifiques falsamente, honra a tu padre y a tu madre."21El hombre dijo: " He obedecido todas estas cosas desde que era joven."22Cuando Jesús escuchó esto le dijo a el: "Una cosa aún te falta. Debes vender todo lo que tienes y distribuirlo a los pobres y tendrás tesoros en el cielo y ven y sígueme."23Pero cuando el hombre rico escuchó esas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.24Entonces Jesús, viéndolo, también se puso muy triste y dijo: "¡Cuán difícil es para aquellos que son ricos entrar al reino de Dios!25Es más fácil para un camello entrar por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios."26Aquellos escuchando dijeron: "¿Entonces quién puede ser salvo?"27Jesús contestó: "Las cosas que son imposibles con los hombres son posibles con Dios."28Pedro dijo: "Bueno, nosotros hemos dejado todo lo que es nuestro y te hemos seguido."29Jesús entonces les dijo: "Verdaderamente, les digo que no hay nadie que no haya dejado casa, esposa, hermanos, padres, o niños, por el bien del reino de Dios,30que no reciba mucho más en este mundo, y en el reino venidero, vida eterna."31Luego Él reunió a los doce, les dijo: "Miren, vamos a subir a Jerusalén, y todas las cosas que han escrito los profetas sobre el Hijo del Hombre serán cumplidas.32Pues Él será entregado a los gentiles, y será burlado, y será tratado humillantemente, y escupido.33Después de darle latigazos, ellos lo matarán, pero al tercer día, Él resucitará."34Ellos no entendieron nada de estas cosas, pues esta palabra fue escondida de ellos, y no entendían las cosas que fueron dichas.35Aconteció, que mientras Jesús se acercaba a Jericó, un cierto hombre ciego estaba sentado al lado del camino rogando,36y escuchando la multitud que pasaba, él preguntó qué estaba pasando.37Ellos le dijeron que Jesús de Nazaret estaba pasando.38El hombre ciego clamó, diciendo: "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí."39Los que estaban caminando delante de él lo reprendían, diciéndole que permaneciera callado. Pero él clamó aún más: "Hijo de David ten misericordia de mí."40Jesús se detuvo y ordenó que el hombre fuera traído a Él. Entonces cuando el hombre ciego estuvo cerca, Jesús le preguntó:41"¿Qué deseas que haga por ti?" Él dijo: " Señor, quiero recibir mi vista."42Jesús le dijo: "Recibe tu vista. Tu fe te ha sanado."43Inmediatamente él recibió su vista, y lo siguió, glorificando a Dios. Viendo esto, todas las personas alabaron a Dios.
1Jesús y estaba pasando por Jericó y entró.2He aquí, había un hombre llamado Zaqueo. Él era un jefe recaudador de impuestos y era rico.3Él estaba tratando de ver quién era Jesús, pero no podía ver por encima de la multitud, porque él era pequeño en estatura.4Entonces él corrió adelantándose a la gente y se subió a un árbol de sicómoro para verlo, porque Jesús estaba por pasar por allí.5Cuando Jesús llegó al lugar, Él miró hacia arriba y Le dijo: "Zaqueo, baja rápidamente, porque hoy debo quedarme en tu casa."6Así que él se apresuró y bajó y lo recibió alegremente.7Cuando todos vieron esto, se quejaron, diciendo: "Él ha ido a visitar a un hombre que es un pecador."8Zaqueo se paró y le dijo al Señor: "Mira, Señor, la mitad de mis bienes lo doy a los pobres, y si en algo he engañado a alguien, yo le repondré cuatro veces la cantidad."9Jesús le dijo, hoy la salvación ha llegado a esta casa, porque él también es hijo de Abraham.10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar la gente que se había perdido."11Mientras ellos escuchaban estas cosas, Él continuó hablando y contó una parábola, porque Él estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que inmediatamente Él reino de Dios iba aparecer.12Él dijo: "Un cierto hombre noble fue a un país lejano a recibir un reino, para luego regresar.13Llamó a diez de sus siervos, y les dio diez minas, y les dijo: 'Dirijan los negocios hasta que yo regrese.'14Pero sus ciudadanos lo odiaban y enviaron una delegación de embajadores tras él, diciendo: 'No queremos a este hombre gobernando sobre nosotros.'15Sucedió que, al regresar, después de recibir el reino, él mandó a llamar a sus siervos a quiénes les había entregado el dinero, para saber qué ganancias habían hecho a través del negocio.16El primero vino delante de él: diciendo: 'Señor, tu mina ha hecho diez minas más.'17El hombre noble le dijo: 'Bien hecho, buen siervo. Porque fuiste fiel en lo poco, tendrás autoridad sobre diez ciudades.'18El segundo vino, diciendo: 'Tu mina, señor, ha hecho cinco minas.'19El hombre noble le dijo: 'Tú toma autoridad sobre cinco ciudades.'20Y otro vino, diciendo: 'Señor, aquí está tu mina, la cual he guardado segura en un paño,21porque tuve miedo de ti, porque sé que eres un hombre severo. Tú recoges lo que no depositaste, y cosechas lo que no sembraste.'22El hombre noble le dijo: 'Por tus propias palabras te juzgaré, tú, siervo malvado. Tú sabías que yo soy un hombre severo, que recojo lo que no deposité, y cosecho lo que no sembré.23Entonces ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, para que cuando yo regresara lo hubiera recogido con intereses?'24El hombre noble les dijo a ellos los que estaban cerca: 'Quítenle la mina, y denla al que tiene diez minas.'25Ellos le dijeron: 'Señor, él tiene diez minas.'26'Yo les digo, que a cualquiera que tiene se le dará más, pero de aquel que no tiene, incluso lo que tiene se le quitará.27Pero a estos enemigos míos, aquellos que no querían que gobernara sobre ellos, tráiganlos aquí y mátenlos delante de mí.'"28Cuando Él dijo estas cosas, siguió adelante, subiendo a Jerusalén.29Ocurrió que cuando Él se acercó a Betfagé y Betania, en el monte llamado Olivos, Él envió dos de sus discípulos,30diciendo: "Vayan a la siguiente aldea. Cuando entren, encontrarán un burrito que nunca ha sido montado. Desátenlo y tráiganlo.31Si alguien les pregunta: '¿por qué lo están desatando?' digan: 'El Señor lo necesita.'"32Aquellos que fueron enviados, fueron y encontraron el burrito como Jesús les había dicho.33Mientras estaban desatando el burrito, los dueños les dijeron: "¿Por qué están desatando el burrito?"34Ellos le dijeron: "El Señor lo necesita."35Ellos lo trajeron a Jesús, y ellos tiraron sus mantos sobre el burrito y montaron a Jesús sobre él.36Mientras él iba, la gente tendía sus mantos en el camino.37Mientras se acercaban al lugar donde el Monte de los Olivos desciende, toda la multitud de discípulos empezó a regocijarse y alabar a Dios con voz fuerte por todas las maravillas que habían visto,38diciendo: "¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!"39Algunos de los fariseos en la multitud le dijeron: "Maestro, reprende tus discípulos."40Jesús respondió y dijo: "Yo les digo, si estos estuvieran callan, las piedras gritarían."41Cuando Jesús se acercó a la ciudad, lloró sobre ella,42diciendo: "¡Si tú hubieras sabido en este día, las cosas que te traen paz! Pero ahora ellas están ocultas a tus ojos.43Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos construirán un muro a tu alrededor, y te rodearán, y te presionarán de cada lado.44Ellos te derribaran y tus hijos dentro de ti. Ellos no dejarán una piedra sobre otra, porque no reconociste cuando Dios estaba tratando de salvarte."45Jesús entró el templo y comenzó a expulsar aquellos que estaban vendiendo,46diciéndole: "Escrito está, 'MI CASA SERÁ UNA CASA DE ORACIÓN,' pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones."47Así Jesús enseñaba diariamente en el templo. Los principales sacerdotes y los escribas y los líderes de la gente querían matarlo,48pero ellos no podían encontrar una manera para hacerlo, porque toda la gente lo escuchaban a Él atentamente.
1Aconteció un día, que mientras Jesús enseñaba a la gente en el templo y predicaba el evangelio, vinieron a Él los sacerdotes principales, los escribas y los ancianos.2Y Le hablaron, diciéndole: "Dinos ¿con qué autoridad haces todas estas cosas? ¿O quién es ese que te otorgó dicha autoridad?"3Él les respondió y les dijo: "Yo también les haré una pregunta. Díganme, a cerca4del bautismo de Juan, ¿fue del cielo o del hombre?5Ellos discutieron entre sí, diciendo: "Si decimos, 'del cielo', Él dirá: 'Entonces, ¿por qué no le creyeron?'6Pero si decimos: 'de los hombres' la gente nos apedreará, pues han sido persuadidos de que Juan era un profeta."7Así que ellos respondieron que no sabían de dónde había venido.8Jesús les dijo a ellos: "Tampoco yo les diré por cuál autoridad es que hago estas cosas."9Le dijo a la gente esta parábola: "Un hombre plantó un viñedo, lo arrendó a unos viticultores, y se fue a otro país por mucho tiempo.10En el tiempo determinado, envió un sirviente a los viticultores, que debían darle del fruto del viñedo. Pero los viticultores le golpearon, y lo enviaron con las manos vacías.11Entonces, él envió otro sirviente y ellos también le golpearon, lo trataron de manera vergonzosa, y lo enviaron con las manos vacías.12Él también envió todavía un tercero y también lo hirieron, y lo expulsaron.13Entonces el señor del viñedo dijo: "¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado. Tal vez ellos lo respeten.'14Pero cuando los viticultores lo vieron, se dijeron entre sí, 'Este es el heredero. Matémoslo, para que su herencia sea nuestra.'15Lo expulsaron del viñedo, y lo mataron. Entonces, ¿qué le hará el señor del viñedo a ellos?16Él vendrá y destruirá a los viticultores, y les dará el viñedo a otros." Cuando ellos oyeron esto, dijeron: "¡Dios libre!"17Pero Jesús los miró a ellos, y dijo: "¿Qué significa esta escritura? ¿'LA ROCA QUE LOS CONSTRUCTORES RECHAZARON, HA SIDO HECHA LA ROCA ANGULAR'?18Todo el que caiga en esa roca será hecho pedazos. Pero sobre quien ésta caiga, lo aplastará."19Así que los escribas y los sacerdotes principales trataban poner manos sobre Él en aquella misma hora, pues sabían que la parábola era contra ellos. Pero temían a la gente.20Y acechándolo, enviaron espías que fingían ser justos, para que hallaran falta en su mensaje, a fin de entregarlo al gobierno y a la autoridad del gobernador.21Le preguntaban, diciendo: "Maestro, sabemos que enseñas y hablas correctamente, y no estás influenciado por la posición de nadie, sino que enseñas la verdad acerca del camino de Dios.22¿Es legal que paguemos impuestos al César, o no?"23Pero Jesús, entendió su astucia, y les dijo:24"Enséñame un denario. ¿De quién es la imagen y la inscripción que está en ella?" Dijeron: "La de César."25Él les dijo: "Entonces, denle a César las cosas que son de César, y a Dios, las cosas que son de Dios."26Ellos no fueron capaces de criticar lo que Él había dicho frente a la gente. Se quedaron allí maravillados de su respuesta y no dijeron nada.27Cuando algunos de los saduceos, quienes dicen que no hay resurrección fueron a Él,28ellos le preguntaron: diciendo "Maestro, Moisés nos escribió que, SI EL HERMANO DE UN HOMBRE MUERE, TENIENDO ESPOSA, Y SIN TENER HIJOS, EL HOMBRE DEBE TOMAR LA ESPOSA DE SU HERMANO, Y TENER UN HIJO POR SU HERMANO.29Había siete hermanos y el primero tomó una esposa, y murió sin hijos,30y el segundo también.31La tomó el tercero, y así mismo los siete no dejaron hijos, y murieron.32Luego la mujer también murió.33En la resurrección, ¿de quién será ella esposa? Pues los siete la tuvieron de esposa."34Jesús les dijo: "Los hijos de este mundo se casan, y son dados en matrimonio.35Pero aquellos que sean en aquel tiempo considerados como dignos de recibir la resurrección de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en matrimonio.36Ni pueden morir más, pues son iguales a los ángeles y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección.37Pero pobre que los muertos resucitan, Moisés lo enseñó, en el pasaje relacionado con la zarza, donde él llama al Señor, EL DIOS DE ABRAHAM Y EL DIOS DE ISAAC Y EL DIOS DE JACOB.38Él no es el Dios de los muertos, sino de vivos, porque todos viven para Él."39Algunos de los escribas respondieron: "Maestro, has respondido bien."40Pues no se atrevían a hacerle más preguntas.41Jesús les dijo: "¿Cómo dicen que el Cristo es el hijo de David?42Pues el mismo David dice en el libro de los Salmos, El Señor le dijo a mi Señor: 'SIÉNTATE A MI MANO DERECHA,43HASTA QUE HAGA A TUS ENEMIGOS COMO ESTRADO A TUS PIES.'44Por lo tanto David llama al Cristo 'Señor', ¿pues cómo sería Él, hijo de David?"45A oídos de toda la gente le dijo a sus discípulos:46"Cuidado con los escribas, quienes desean caminar en túnicas largas, y aman saludos especiales en los mercados, y sillas principales en las sinagogas, y lugares principales en las fiestas.47Ellos también devoran las casas de las viudas, y de manera presumida hacen oraciones largas. Estos recibirán mayor condenación."
1Jesús alzó la mirada y vio a los hombres ricos poniendo sus ofrendas en el tesoro.2Él vio a cierta viuda pobre poniendo dos pequeñas monedas de cobre.3Así que Él dijo: "De cierto les digo, esta pobre viuda puso más que todos ellos.4Todos estos dieron ofrendas de su abundancia. Pero esta viuda, de su pobreza, puso todo el dinero que ella tenía para vivir."5Mientras algunos hablaban del templo, cómo estaba decorado con hermosas piedras y ofrendas, Él dijo:6"Estas cosas que ustedes ven, vendrán los días en que ni una piedra quedará sobre otra que no será derribada"7Entonces le preguntaron, diciendo: "Maestro, ¿cuándo sucederán estas cosas? ¿Y cuál será la señal de cuando estas cosas estén próximas a suceder?"8Jesús contestó: "Tengan cuidado de que ustedes no sean engañados. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: 'Yo soy Él,' y, 'El tiempo está cerca.' No vayan tras ellos.9Cuando escuchen de guerras y motines, no se aterroricen, porque estas cosas tienen que ocurrir primero, pero el final no ocurrirá inmediatamente."10Entonces Él les dijo: "Se levantará nación contra nación, y reino contra reino.11Habrá grandes terremotos, y en varios lugares hambrunas y plagas. Habrá eventos espantosos y grandes señales del cielo.12Pero antes de todas estas cosas, ellos echarán mano de ustedes y los perseguirán, entregándoles a las sinagogas y prisiones, trayéndolos ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre.13Esto les dará una oportunidad de testificar.14Por lo tanto, resuelvan en sus corazones preparar sus defensas antes de tiempo,15porque Yo les daré palabras y sabiduría, la cual sus adversarios no serán capaces de resistir o contradecir.16Pero ustedes serán aun entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de ustedes.17Por todo serán odiados por causa de mi nombre.18Pero ni un cabello de su cabeza se perderá.19En su perseverancia ganarán sus almas.20Cuando vean a Jerusalén rodeada por ejércitos, entonces sabrán que su destrucción está cerca.21Entonces los que estén en Judea huyan a las montañas, y los que estén en la ciudad, váyanse, y que los que estén en el campo no entren en ella.22Porque estos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.23¡Ay de aquellas que estén embarazadas y amamantando en esos días! Porque habrá gran angustia sobre la tierra y sobre esta gente irá.24Y caerán a filo de espada y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que el tiempo de los gentiles sea cumplido.25Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas. Y en la tierra habrá angustia de las naciones y desesperación por el rugido del mar y las olas.26Habrá hombres desfalleciendo del miedo y la expectación de las cosas que están vendrán sobre el mundo. Porque los poderes de los cielos serán estremecidos.27Entonces, ellos verán al Hijo del Hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria.28Pero cuando estas cosas empiecen a ocurrir, pónganse de pie, y levanten sus cabezas, porque su liberación se acerca."29Jesús les dijo una parábola: "Miren al árbol de higos y a todos los árboles.30Cuando echan retoños, ustedes ven y saben que el verano está cerca.31Así mismo, cuando vean estas cosas suceder, ustedes sabrán que el reino de Dios se acerca.32Verdaderamente, Yo les digo, esta generación no pasará, hasta que todas estas cosas ocurran.33El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras nunca pasarán.34Pero pongan atención, para que sus corazones no sean agobiados con libertinaje, embriaguez y las preocupaciones de la vida. Porque ese día vendrá sobre ustedes de repente35como una trampa. Porque vendrá sobre todos los que viven sobre la faz de la tierra.36Pero ustedes estén alerta en todo momento, orando para que sean lo suficientemente fuertes, para escapar a todas estas cosas que ocurrirán y estar delante del Hijo de Hombre."37Así que durante el día Él enseñaba en el templo y en la noche salía, y pasaba la noche en el monte que se llamaba de los Olivos.38Toda la gente venía temprano por la mañana a escucharlo en el templo.
1Ahora, la Fiesta de los Panes sin Levadura estaba cerca, la cual es llamada la Pascua.2Los principales sacerdotes y los escribas discutieron sobre cómo podían matar a Jesús, pero tenían miedo de la gente.3Satanás entró en Judas el Iscariote, uno de los doce.4Judas fue y discutió con los principales sacerdotes y los capitanes acerca de cómo podía entregarles a Jesús.5Ellos estaban contentos y acordaron darle dinero.6Él consintió, y buscó una oportunidad para entregarlo lejos de la multitud.7El día de los panes sin levadura llegó, en el cual el cordero de Pascua debía ser sacrificado.8Jesús envió a Pedro y Juan, diciéndoles: "Vayan y preparen para nosotros la comida de la Pascua, para comerla."9Ellos le preguntaron: "¿Dónde quieres que hagamos los preparativos?"10Él les respondió; "Escuchen, cuando ustedes entren en la ciudad, un hombre que carga un cántaro de agua les encontrará. Síganlo hacia la casa que él entre.11Entonces díganle al señor de la casa: 'El Maestro te dice: "¿Dónde es la habitación de huéspedes, donde Yo comeré la Pascua con mis discípulos?'"12Él les mostrará una habitación superior amueblada. Hagan los preparativos allí."13Así que ellos fueron, y hallaron todo como Él les había dicho. Entonces ellos prepararon la Pascua.14Cuando llegó la hora, Él se sentó con los apóstoles.15Entonces les dijo: "Yo he deseado grandemente comer esta Pascua con ustedes antes de que Yo sufra.16Porque les digo a ustedes, Yo no la comeré otra vez, hasta que sea cumplida en el reino de Dios."17Entonces Jesús tomó una copa y cuando hubo dado gracias dijo: "Tómenla, y compártanla entre ustedes.18Porque Yo les digo a ustedes, Yo no beberé del fruto de la vid otra vez, hasta que el reino de Dios venga."19Entonces Él tomó pan y habiendo dado gracias, lo partió, y lo dio a ellos, diciendo: "Este es mi cuerpo, el cual es dado por ustedes. Hagan esto en memoria de Mí."20De la misma manera Él tomó la copa después de la cena, diciendo: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, la cual es vertida por ustedes.21Pero presten atención. El que me traiciona está conmigo en la mesa.22Pues el Hijo del Hombre ciertamente va como ha sido determinado. ¡Pero ay de aquel hombre por medio del cual Él es traicionado!"23Y ellos comenzaron a preguntarse entre sí, cuál de ellos sería el que haría tal cosa.24Entonces surgió una disputa entre ellos acerca de cuál de ellos era considerado el más grande.25Él les dijo: "Los reyes de los gentiles tienen señorío sobre ellos, y aquellos que tienen autoridad sobre ellos, son llamados gobernantes honorables.26Pero entre ustedes no debe ser así. En cambio, dejen que el más grande entre ustedes sea como el menor. Y dejen que el que sea más importante sea como el que sirve.27Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Aun así, Yo estoy entre ustedes como uno que sirve.28Pero ustedes son los que han continuado conmigo en mis pruebas.29Yo les doy a ustedes un reino, tal como mi Padre me ha dado un reino,30en el que ustedes pueden comer y beber en mi mesa en mi reino. Y ustedes se sentarán en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.31Simón, Simón, sé consciente, Satanás pidió tenerte, para zarandearte como el trigo.32Pero Yo he orado por ti, para que tu fe no falle. Cuando regreses, fortalece a tus hermanos."33Pedro le dijo a Él: "Señor, yo estoy listo para ir contigo a ambos, a la prisión y a la muerte."34Jesús replicó: "Yo te digo, Pedro, el gallo no cantará este día, antes que hayas negado tres veces que me conoces."35Luego Jesús les dijo a ellos: "Cuando yo les envié sin un bolso, saco de provisión, o zapatos, ¿les faltó algo a ustedes?" Y ellos contestaron: "Nada."36Entonces Él les dijo: "Pero ahora, el que tiene bolso, que lo lleve y también un saco de provisiones. El que no tiene una espada debería vender su manto y comprar una.37Pero Yo les digo, lo que está escrito acerca de Mí debe cumplirse. 'Y ÉL FUE CONSIDERADO COMO UN DELINCUENTE.' Pues lo que ha sido predicho de Mí se está cumpliendo."38Entonces ellos dijeron: "¡Señor, mira! Aquí hay dos espadas." Y Él les dijo: "Es suficiente."39Después de la cena, Jesús fue, como a menudo hacía, al Monte de los Olivos, y los discípulos lo siguieron.40Cuando llegaron, Él les dijo: "Oren para que ustedes no entren en tentación."41Él se alejó de ellos como a la distancia de un tiro de piedra, se arrodilló y oró,42diciendo: "Padre, si es Tu voluntad, pasa esta copa de mí. Nunca se haga Mi voluntad, sino que se haga la tuya."43Entonces un ángel del cielo se le apareció fortaleciéndolo.44Estando en agonía, Él oró más fervientemente y Su sudor se convirtió como grandes gotas de sangre cayendo hasta el suelo.45Cuando Él se levantó de Su oración, fue a los discípulos y los encontró durmiendo a causa de su tristeza,46y les preguntó: "¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren, para que no entren en tentación."47Cuando Él aún estaba hablando, he aquí una multitud apareció con Judas, uno de los doce, guiándolos. Él se acercó a Jesús para besarlo,48pero Jesús le dijo: "Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?"49Cuando los que estaban alrededor de Jesús vieron lo que ocurría dijeron: "Señor, ¿atacamos con la espada?"50Entonces uno de ellos golpeó al sirviente del sumo sacerdote, y le cortó su oreja derecha.51Jesús dijo: "Basta ya." Y Él tocó su oreja, y lo curó.52Jesús dijo a los sacerdotes principales, capitanes del templo y a los ancianos que venían contra Él: "¿Ustedes vienen, como contra un ladrón, con espadas y garrotes?53Cuando Yo estaba diariamente con ustedes en el templo, ustedes no pusieron sus manos sobre Mí. Pero esta es su hora y de la autoridad de la oscuridad."54Capturándolo, lo llevaron a la casa del sumo sacerdote. Pedro los siguió desde lejos.55Después que ellos encendieron un fuego en medio del patio y se sentaron juntos, Pedro se sentó entre ellos.56Una cierta criada lo vio mientras se sentaba a la luz del fuego y lo miró directamente y dijo: "Este hombre también estaba con Él."57Pero Pedro lo negó, diciendo: "Mujer, yo no lo conozco."58Después de un tiempo, alguien más lo vio y dijo: "Tú también eres uno de ellos." Pero Pedro dijo: "Hombre, no soy."59Cerca de una hora después otro hombre insistió y dijo: "Ciertamente este hombre también estaba con Él, porque él es galileo."60Pero Pedro dijo: "Hombre, yo no sé lo que me estás diciendo." E inmediatamente, mientras él estaba hablando, un gallo cantó.61Girándose, el Señor miró a Pedro. Y Pedro recordó la palabra del Señor, cuando Él le dijo: "Antes que el gallo cante hoy tú me negarás tres veces."62Saliendo, Pedro lloró amargamente.63Entonces los hombres custodiando a Jesús se burlaron y lo golpearon.64Luego de vendarle los ojos, ellos le pidieron, diciéndole: "¡Profetiza! ¿Quién es el que te ha golpeado?"65Ellos hablaron muchas otras cosas en contra de Jesús, blasfemando.66Tan pronto como fue de día, los ancianos del pueblo se reunieron, ambos sacerdotes superiores y escribas. Lo llevaron al Concilio,67y dijeron: "Si tú eres el Cristo, dínos." Pero Él les dijo: "Si Yo les digo, ustedes no me creerán,68y si Yo les pregunto, ustedes no responderán.69Pero de ahora en adelante, el Hijo del Hombre estará sentado a la derecha del poder de Dios."70Todos ellos dijeron: ¿Entonces Tú eres el Hijo de Dios?" Y Jesús les dijo: "Ustedes dicen que Yo lo soy."71Ellos dijeron: "¿Por qué necesitamos un testigo? Pues nosotros mismos hemos oído de Su propia boca."
1Toda la asamblea de ellos se levantaron, y llevaron a Jesús frente a Pilato.2Ellos comenzaron a acusarle, diciendo: "Encontramos a este hombre pervirtiendo nuestra nación, prohibiendo dar tributo a César, y diciendo que Él mismo es Cristo, un rey."3Pilato le preguntó, diciendo: "¿Eres Tú el Rey de los Judíos?" Y Jesús le contestó y dijo: "Tú lo dices."4Pilato dijo a los principales sacerdotes y las multitudes: "Yo no encuentro falta en este hombre."5Pero ellos estaban insistiendo, diciendo: "Él alborota la gente, enseñando a través de toda Judea, comenzando en Galilea incluso hasta en este lugar."6Así que cuando Pilato escuchó esto, preguntó si el hombre era galileo.7Cuando descubrió que Él estaba bajo la autoridad de Herodes, envió a Jesús a Herodes, quien también estaba en Jerusalén en esos días.8Cuando Herodes vio a Jesús, le dio mucho gusto, porque él había querido verle por un largo tiempo. Él había escuchado sobre Él y esperaba verle realizar algún milagro.9Herodes le preguntó a Jesús muchas cosas, pero Jesús no le contestó nada.10Los principales sacerdotes y escribas se pararon, acusándolo violentamente.11Herodes con sus soldados lo insultaron, y se burlaron de Él, y le vistieron con ropa hermosa, luego lo enviaron de vuelta a Pilato.12Herodes y Pilato se hicieron amigos ese mismo día (antes ellos habían sido enemigos).13Luego Pilato llamó a los principales sacerdotes y los gobernantes y la multitud de gente,14y les dijo: "Ustedes me trajeron este hombre como uno que dirige a la gente a actuar mal, y vean, yo, habiéndole cuestionado ante ustedes, no encuentro falta en este hombre sobre las cosas por las cuales ustedes le acusan.15No, ni Herodes, por lo que lo envió de vuelta a nosotros, y vean, nada digno de muerte ha sido hecho por Él.16"Yo, por lo tanto, lo castigaré y lo soltaré."17Pilato estaba obligado a soltarles a los judíos un prisionero en la fiesta.18Pero ellos gritaron todos, diciendo: "¡Fuera con este hombre, y suéltanos a Barrabás!"19Barrabás fue un hombre que había sido puesto en prisión por cierta rebelión en la ciudad y por homicidio.20Pilato se dirigió a ellos otra vez, deseando soltar a Jesús.21Pero ellos gritaron, diciendo: "Crucifícalo, crucifícalo."22Él les dijo a ellos una tercera vez: "¿Por qué? ¿Qué maldad ha hecho este hombre? No he hallado algo en Él que merezca la pena de muerte. Por lo tanto, luego de castigarlo, lo soltaré."23Pero ellos fueron insistentes con fuertes voces, exigiendo que Él fuera crucificado. Y sus voces convencieron a Pilato.24Así que Pilato decidió conceder su demanda.25Él soltó al que ellos pedían, el cual había sido puesto en prisión por amotinarse y homicidio. Pero les entregó a Jesús a la voluntad de ellos.26Mientras le llevaban fuera, agarraron a Simón de Cirene, que venía del campo, y pusieron la cruz sobre él para que la cargara, siguiendo a Jesús.27Una gran multitud de gente y de mujeres quienes lloraban y lamentaban por Él, le seguían.28Pero volviéndose a ellos, Jesús dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloren por Mí, lloren por ustedes mismas y por sus hijos.29Pues vean, vienen días en los cuales ellos dirán: 'Benditas las estériles y las matrices que no concibieron y los pechos que no amamantaron.'30Luego ellos comenzarán a decir a las montañas: 'Caigan sobre nosotros,' y a los collados: 'Cúbrenos.'31Pues si hacen estas cosas mientras el árbol está verde, ¿qué pasará cuando esté seco?"32Otros hombres, dos criminales, fueron llevados con Él para ser muertos.33Cuando llegaron al lugar que se llama "La Calavera", allí ellos le crucificaron junto a los criminales, uno a la derecha y el otro a su izquierda.34Jesús dijo: "Padre, perdónalos, porque ellos no saben lo que hacen." Y ellos echaron suertes, dividiendo sus vestidos.35La gente permaneció observando mientras los gobernantes también se burlaban de Él, diciendo: "Él salvó a otros. Que se salve a sí mismo, si Él es el Cristo de Dios, el Escogido."36Los soldados también lo ridiculizaron, acercándose a Él, ofreciéndole vinagre,37y diciendo: "Si Tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo."38También había un cartel sobre Él: "Este es el rey de los judíos."39Uno de los criminales quien estaba crucificado, le insultó, diciendo: "¿No eres Tú el Cristo? Sálvate a ti mismo y a nosotros."40Pero el otro lo reprendió: "¿Acaso no temes tú a Dios, ya que estás bajo la misma condena?41Nosotros sin duda estamos aquí justamente, porque estamos recibiendo lo que merecemos por nuestras acciones. Pero este hombre no hizo nada malo."42Y él añadió: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino."43Jesús le dijo: "Ciertamente Yo te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso."44Ahora era como la hora sexta y la oscuridad vino sobre toda la tierra hasta la hora novena45mientras que la luz del sol se oscureció. Entonces la cortina del templo se rompió por la mitad.46Gritando con una fuerte voz, Jesús dijo: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu." Habiendo dicho esto, Él murió.47Cuando el centurión vio lo sucedido, él glorificó a Dios, diciendo: "Seguramente este era un hombre justo."48Cuando todas las multitudes quienes se reunieron a presenciar este evento vieron las cosas que se habían hecho, ellos regresaron golpeándose sus pechos.49Pero todos sus conocidos y las mujeres quienes lo siguieron desde Galilea se mantuvieron a la distancia, observando estas cosas.50He aquí, había un hombre llamado José, perteneciente al Concilio, un hombre bueno y justo51(él no había estado de acuerdo con la decisión y su acción), él cual era de Arimatea en Judea, él estaba esperando por el reino de Dios.52Este hombre, acercándose a Pilato, pidió el cuerpo de Jesús.53Él lo bajó y lo envolvió en lino fino y lo colocó en una tumba que había sido cortada en la piedra, donde nadie había sido colocado.54Era el Día de la Preparación y el día de reposo estaba por comenzar.55Las mujeres, quienes salieron con Él de Galilea, le siguieron después y vieron la tumba y cómo su cuerpo fue puesto.56Ellas volvieron a sus casas y prepararon especias y ungüentos. Luego, en el día de reposo ellas descansaron de acuerdo al mandamiento.
1Bien temprano en el primer día de la semana, ellas fueron a la tumba, trayendo las especias que habían preparado.2Ellas encontraron que la piedra había sido removida de la tumba.3Entraron, pero no encontraron el cuerpo del Señor Jesús.4Sucedió que, mientras ellas estaban confundidas sobre esto, repentinamente, dos hombres, con vestiduras resplandecientes, aparecieron de pie a su lado.5Las mujeres se llenaron de miedo e inclinaron sus rostros al suelo y ellos le dijeron a las mujeres: "¿Por qué buscan al que está vivo entre los muertos?6¡Él no está aquí, Él resucito! Recuerden cómo Él les habló a ustedes mientras Él estaba todavía en Galilea,7diciendo que el Hijo del Hombre debe ser entregado en las manos de hombres pecadores y ser crucificado y en el tercer día, resucitaría.8Las mujeres recordaron sus palabras9regresaron de la tumba y le contaron todas estas cosas a los once y al resto.10Ahora María Magdalena, Juana, María la madre de Santiago y las otras mujeres con ellas, les contaron estas cosas a los apóstoles.11Pero este mensaje parecía habladuría rara para los apóstoles, y ellos no les creyeron a las mujeres.12Pero Pedro se levantó y corrió a la tumba, deteniéndose y mirando dentro, vio solo las vestiduras de lino. Entonces Pedro se fue a su casa, pensando qué había pasado.13He aquí, dos de ellos iban ese mismo día a una aldea llamada Emaús, la cual estaba a once kilómetros de Jerusalén.14Ellos comentaban entre si sobre todas las cosas que habían pasado.15Y sucedió que, mientras discutían y se cuestionaban entre ellos, Jesús mismo se les acercó y fue con ellos.16Pero sus ojos estaban impedidos de reconocerlo.17Jesús les dijo: "¿De qué están hablando ustedes dos mientras caminan?" Ellos se quedaron allí tristes.18Uno de ellos, llamado Cleofás, le contestó: "¿Acaso eres la única persona en Jerusalén que no sabe las cosas que han estado sucediendo allí en estos días?"19Jesús les dijo a ellos: "¿Qué cosas?" Ellos respondieron: "Las cosas sobre Jesús el nazareno, que era profeta, poderoso en obra y palabra ante Dios y todas las personas.20Y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernadores lo entregaron para ser condenado a muerte y le crucificaron.21Pero nosotros esperábamos que fuera Él quién liberará a Israel. Sí, y además de todo esto, hoy es el tercer día desde que han pasado estas cosas.22Pero también, algunas mujeres de nuestro grupo nos sorprendieron, cuando fueron a la tumba temprano en la mañana.23Cuando ellas no encontraron su cuerpo, vinieron, diciendo que también tuvieron una visión de ángeles quienes dijeron que Él estaba vivo.24Algunos hombres quienes estaban con nosotros fueron a la tumba y la encontraron justo como las mujeres contaron. Pero no lo vieron."25Jesús les dijo: "¡Oh hombres tontos y tardos de corazón en creer en todo lo que los profetas han dicho!26"¿No era necesario que el Cristo sufriera estas cosas y entrara en su gloria?"27Luego, comenzando con Moisés y a través de los profetas, Jesús les interpretó a ellos todas las cosas sobre sí mismo en todas las escrituras.28Mientras se acercaban a la aldea, a donde ellos iban, Jesús actuó como que continuaría más adelante.29Pero ellos le instaron diciendo: "Quédate con nosotros, porque está cerca la noche y el día está casi terminando." Así que Jesús entró y se quedó con ellos.30Sucedió que, cuando Él se sentó con ellos a comer, Él tomó el pan, lo bendijo y partiéndolo, se lo entregó a ellos.31Luego sus ojos fueron abiertos y ellos lo reconocieron y Él desapareció de su vista.32Se dijeron el uno al otro: "¿No estaba nuestro corazón ardiendo dentro de nosotros, mientras Él nos hablaba en el camino, mientras Él nos abría las escrituras?"33Ellos se levantaron en esa misma hora y regresaron a Jerusalén. Ellos encontraron a los once reunidos y los que estaban con ellos,34diciendo: "El Señor ciertamente ha resucitado y se le ha aparecido a Simón."35Así que ellos contaron las cosas que le pasaron en el camino y cómo Jesús se les mostró a ellos cuando Él partió el pan.36Mientras hablaban de estas cosas, Jesús mismo se paró en medio de ellos y les dijo: "Paz a ustedes."37Pero ellos estaban aterrorizados y llenos de temor y pensaron que vieron un espíritu.38Jesús les dijo: "¿Por qué están preocupados? ¿Por qué se levantan cuestionamientos en sus corazones?39Vean mis manos y mis pies, Soy Yo. Tóquenme y vean. Pues un espíritu no tiene carne y huesos, como ven que tengo."40Cuando Él dijo esto, les mostró sus manos y sus pies.41Mientras ellos todavía estaban incrédulos con alegría, y maravillados, Jesús les dijo: "¿Tienen algo para comer?"42Ellos le dieron un pedazo de pescado asado.43Jesús lo tomó y lo comió delante de ellos.44Él les dijo: "Cuando estaba con ustedes, les dije que todo lo que estaba escrito en la ley de Moisés, y los profetas, y en los Salmos, tenía que cumplirse."45Entonces Él les abrió sus mentes, para que pudieran entender las escrituras.46Él les dijo: "Por lo tanto está escrito, que el Cristo debe sufrir y resucitar de los muertos al tercer día.47Y arrepentimiento y perdón de pecados debe ser predicado en su nombre en todas las naciones, comenzando por Jerusalén.48Ustedes son testigos de estas cosas.49Miren, yo estoy enviando sobre ustedes lo que Mi Padre prometió. Pero permanezcan en la ciudad hasta que sean investidos con poder de lo alto."50Entonces Jesús los condujo fuera hasta cerca de Betania. Él levantó sus manos y los bendijo.51Sucedió que, mientras Él los bendecía, Él los dejó y fue llevado arriba al cielo.52Así que le adoraron y regresaron a Jerusalén con gran gozo.53Ellos estaban continuamente en el templo, alabando a Dios.
1En el principio era la Palabra y la Palabra era con Dios y la Palabra era Dios.2Éste era en el principio con Dios.3Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.4En Él estaba la vida y esa vida era la Luz de todos los hombres.5La luz brilla en la oscuridad y la oscuridad no la extinguió.6Hubo un hombre enviado de Dios, cuyo nombre era Juan.7Él vino como testigo para testificar acerca de la Luz, para que todos pudiesen creer por medio de él.8Juan no era la luz, pero vino para poder testificar acerca de la Luz.9Ésta era la Luz verdadera, que da luz a todo hombre, y esta luz viene al mundo.10Él estaba en el mundo y el mundo fue hecho por medio de Él y el mundo no lo conoció.11Él vino a lo suyo, y los suyos no lo recibieron.12Pero a todos los que le recibieron, quienes creen en su nombre, Él les dió el derecho de ser hijos de Dios.13Estos no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.14Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Hemos visto Su gloria, gloria como del Único que vino del Padre, lleno de gracia y verdad.15Juan testificó acerca de Él y clamaba diciendo: "Éste es de quien yo hablaba: 'El que viene después de mí es más que yo, pues Él era antes que yo.'16Porque de su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia.17Porque la ley fue dada a través de Moisés. La gracia y la verdad llegaron a través de Jesucristo.18Nadie ha visto a Dios en ningún momento. El Hijo Único, quien está en el regazo del Padre, Él lo ha dado a conocer.19Y este es el testimonio de Juan, cuando los judíos le enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén para preguntarle: "¿quién eres tú?"20Libremente les declaró y no negó, sino que confesó: "Yo no soy el Cristo."21Así que ellos le preguntaron: "¿Quién eres entonces? ¿Eres Elías?" Él dijo: "Yo no soy." Ellos dijeron: "¿Eres tú el Profeta?" Él contestó: "No."22Entonces ellos le dijeron: "¿Quién eres tú?, para que podamos dar una respuesta a aquéllos quienes nos enviaron. ¿Qué dices acerca de ti mismo?"23Él dijo: "Yo soy una voz, que clama en el desierto: 'Enderezad el camino del Señor', como dijo Isaías el profeta".24Y los que fueron enviados eran de los fariseos.25Y preguntaron y le dijeron a él: "¿Por qué bautizas, entonces, si no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?"26Y Juan les contestó diciéndoles: "Yo bautizo con agua. Pero, entre ustedes está Uno que ustedes no conocen;27Éste es el que viene después de mí, a quien no soy digno de desatar la correa de su sandalia."28Estas cosas sucedieron en Betania al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.29El próximo día, Juan vio a Jesús acercándose a él y dijo: "¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!30Éste es de quien yo dije: 'Después de mí viene un hombre que es antes que yo, porque era primero que yo.'31Yo no lo conocía, pero por esto yo vine bautizando con agua para que Él pudiera ser revelado a Israel."32Juan testificó, diciendo: "Yo ví el Espíritu descendiendo como una paloma del cielo y permaneció sobre Él.33Y yo no le conocía, pero El que me envió a bautizar en agua me dijo: 'Sobre quien veas el Espíritu descender y permanecer sobre Él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo.'34Yo he visto y testificado que Éste es el Hijo de Dios."35Nuevamente, al otro día, mientras Juan estaba con dos de sus discípulos,36viendo a Jesús pasar, dijo: "¡Mirad, el Cordero de Dios!"37Y los dos discípulos oyéndole decir esto, siguieron a Jesús.38Entonces Jesús se volvió y viendo que le seguían, les dijo: "¿Qué buscan?" Ellos contestaron: "Rabí (que traducido significa 'maestro'), ¿dónde moras?"39Él les dijo: "Vengan y verán." Luego ellos vinieron y vieron dónde vivía; y se quedaron con Él ese día, porque era casi la hora décima.40Uno de los dos que escuchó a Juan hablar y luego siguió a Jesús fue Andrés, el hermano de Simón Pedro.41Él encontró primero a su propio hermano Simón, y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías" (que traducido es Cristo).42Entonces lo trajo a Jesús. Jesús lo miró, y dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan. Tú serás llamado Cefas" (que se traduce Pedro).43El siguiente día, cuando Jesús quiso salir hacia Galilea, encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme."44Felipe era de Betzaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.45Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a Aquél de quien escribió Moisés en la ley y los profetas, a Jesús, el hijo de José de Nazaret."46Natanael le dijo: "¿Podrá alguna cosa buena salir de Nazaret?" Felipe le dijo: "Ven y ve."47Jesús vio a Natanael acercándose a Él y dijo acerca de él: "Miren, un verdadero israelita, en quien no hay engaño!"48Natanael le dijo: "¿de dónde me conoces?" Jesús contestó y le dijo: "Antes de que Felipe te llamara, cuando te encontrabas bajo la higuera, Yo te vi."49Natanael contestó: "¡Rabí, Tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel!"50Jesús contestó y le dijo: "Porque te dije: '¿Te vi debajo de la higuera’, ahora crees? Cosas mayores que éstas verás."51Y Él les dijo: "De verdad, de verdad les digo a ustedes: Que verán el cielo abierto, y los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre."
1Tres días después, hubo una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.2Jesús y sus discípulos fueron invitados a la boda.3Cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: "Ellos no tienen vino."4Jesús le dijo: "Mujer, ¿por qué vienes a Mí? Mi tiempo aún no ha llegado."5Su madre les dijo a los sirvientes: "Cualquier cosa que Él les diga, háganlo."6Allí había seis vasijas de piedra, utilizadas para la purificación (lavado ceremonial) de los judíos; en cada vasija cabían de setenta a ciento quince litros.7Jesús les dijo: "Llenen las vasijas con agua." Así que las llenaron hasta el borde.8Entonces les dijo a los sirvientes: "Saquen un poco ahora y llévenlo al maestresala." Y así lo hicieron.9El maestresala probó el agua que había sido convertida en vino, pero no sabía de dónde había venido (pero los sirvientes que habían extraído el agua sabían). Entonces él llamó al novio10y le dijo: "Todo hombre sirve primero el buen vino y cuando ya han tomado bastante, sirve el vino barato. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora."11Esta primera señal la hizo Jesús en Caná de Galilea, y reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.12Después de esto, Jesús, su madre, sus hermanos, y sus discípulos, bajaron a Capernaúm y allí se quedaron por varios días.13La Pascua de los judíos estaba cerca, y Jesús subió a Jerusalén.14Y encontró en el templo a vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas de dinero allí sentados.15Así que preparó un látigo de cuerdas y sacó a todos del templo, incluyendo a las ovejas y los bueyes. Él desparramó las monedas de los cambistas y volcó sus mesas.16les dijo a los que vendían palomas: "Sacad estas cosas de aquí. Dejen de hacer de la casa de Mi Padre un mercado."17Sus discípulos recordaron que estaba escrito: "EL CELO DE TU CASA ME CONSUME".18Entonces las autoridades judías le respondieron: "¿Qué señal nos muestras, ya que haces estas cosas?"19Jesús les respondió: "Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré."20Entonces las autoridades judías dijeron: "¿Tomó cuarenta y seis años construir este templo, y tú lo levantarás en tres días?"21Pero Él hablaba sobre el templo de Su cuerpo.22Así que, después que fue levantado de entre los muertos, sus discípulos recordaron que Él había dicho esto, y creyeron la Escritura y en la palabra que Jesús les había hablado.23Ahora cuando Él se encontraba en Jerusalén en la Pascua, durante la fiesta, muchos creyeron en Su nombre cuando vieron las señales milagrosas que Él hizo.24Pero Jesús no confiaba en ellos porque Él conocía a todos,25porque no necesitaba que nadie le testificara acerca del hombre, porque Él sabía lo que había en el hombre.
1Ahora, había un fariseo el cual se llamaba Nicodemo, un líder judío.2Este hombre vino a Jesús de noche y le dijo: "Rabí, sabemos que eres un maestro enviado por Dios, porque ninguna persona puede hacer las señales que Tú haces a menos que Dios esté con él."3Jesús le contestó: "Verdaderamente te aseguro, a menos que alguien no nazca de nuevo, no podrá ver el reino de Dios."4Nicodemo le dijo: "¿Cómo puede un hombre volver a nacer siendo viejo? ¿Acaso puede el hombre entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? ¿Puede?5Jesús le contestó: "Verdaderamente, a menos que alguien no nazca del agua y del Espíritu, no podrá entrar en el reino de Dios.6Porque lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.7No te maravilles de que te haya dicho: 'Tienes que nacer de nuevo.'8El viento sopla hacia donde quiere, tú escuchas su sonido, pero tú no sabes de dónde viene o hacia dónde va. Así también es todo aquel que es nacido del Espíritu."9Nicodemo preguntó: "¿Cómo pueden ser estas cosas?"10Jesús le respondió: "¿Eres tú maestro de Israel y aun así no entiendes estas cosas?11Verdaderamente, a ti te digo, que hablamos lo que sabemos, y testificamos de lo que hemos visto. Sin embargo, ustedes no reciben nuestro testimonio.12Si les he hablado de cosas terrenales y no creen, ¿cómo creerán si les hablo las cosas celestiales?13Nadie ha subido al cielo excepto Aquél que descendió del cielo: el Hijo del Hombre.14Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado15para que todo el que cree en Él, tenga vida eterna.16Porque Dios amó tanto al mundo, que dió a Su único Hijo, para que cualquiera que cree en Él no muera, sino que tenga vida eterna.17Porque Dios no envió al Hijo al mundo a fin de condenar al mundo, sino para salvar al mundo a través de Él.18Aquel que cree en Él no es condenado, pero aquel que no cree ya es condenado, porque no cree en el nombre del único Hijo de Dios.19Esta es la razón para el juicio: que la Luz ha venido al mundo y los hombres amaron más la oscuridad que la Luz, porque sus obras eran malas.20Porque todo el que hace lo malo odia la Luz y no viene a la Luz para que sus obras no sean expuestas.21Sin embargo, aquel que practica la verdad viene a la Luz para que sus obras, que se realizan en Dios, sean reveladas."22Después de esto, Jesús y sus discípulos fueron a la tierra de Judea. Allí paso algún tiempo con ellos y bautizaba.23Ahora, Juan también estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque había muchas aguas allí. La gente venía a él y eran bautizadas,24porque Juan todavía no había sido puesto en prisión.25Entonces se levantó una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y un judío, acerca de lavarse para ser aceptables a Dios.26Ellos fueron a Juan y le dijeron: "Rabí, el que estaba contigo en el otro lado del Río Jordán, de quien diste testimonio, está bautizando y todos están yendo a Él."27Juan respondió: "Un hombre nada puede recibir a menos que le sea dado desde el cielo.28Ustedes mismos pueden testificar que dije: 'yo no soy el Cristo', sino que dije: 'yo he sido enviado delante de Él.'29La esposa le pertenece al esposo. Mas el amigo del esposo, que está a su lado y lo oye, se goza grandemente por la voz del esposo. Así entonces, este mi gozo es completado.30Es necesario que Él crezca, pero que yo decrezca.31Aquel que viene de arriba, está por encima de todos. Aquel que es de la tierra, de la tierra es y de la tierra habla. Aquel que viene desde el cielo, está sobre todos.32Él testifica de lo que ha visto y oído, pero nadie acepta Su testimonio.33Aquel que ha recibido su testimonio, ha confirmado que Dios es verdad.34Porque Aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios. Porque Él no da el Espíritu por medida.35El Padre ama al Hijo y le ha dado todas las cosas en su mano.36Aquel que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero aquel que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él."
1Ahora cuando Jesús supo que los fariseos habían oído que Él estaba haciendo y bautizando más discípulos que Juan2(aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos),3Él dejó Judea y regreso nuevamente a Galilea.4Pero era necesario para Él pasar a través de Samaria.5Entonces Él llegó a un ciudad de Samaria, llamado Sicar, cerca de la porción de tierra que Jacob le había dado a su hijo José.6El pozo de Jacob se encontraba allí. Jesús estaba cansado del camino y se sentó junto del pozo. Era cerca de la hora sexta.7Una mujer samaritana vino a sacar agua, y Jesús le dijo: "Dame un poco de agua para beber."8Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar comida.9Entonces la mujer samaritana le dijo a Él: "¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí, que soy una mujer samaritana, algo de beber?" Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanos.10Jesús le contestó a ella: "Si conocieses el don de Dios, y quién es, el que te dice: 'Dame de beber,' tú le pedirías a Él, y Él te daría agua viva."11La mujer le contestó: "Señor, no tienes con que sacarla, y el pozo es profundo. ¿Dónde, entonces, tienes el agua viva?12¿Tú no eres más grande que nuestro padre Jacob, quien nos dio este pozo del cual él mismo tomó, como también lo hicieron sus hijos y su ganado o lo eres?13Jesús le contestó: "Todo el que bebe de esta agua tendrá sed otra vez,14pero quienquiera que tome del agua que Yo le daré, no volverá a tener sed jamás. En cambio, el agua que Yo le daré se volverá una fuente de agua en él, brotando para vida eterna."15La mujer le dijo: "Señor, dame de esta agua para que ya no tenga sed y no tenga que volver aquí a sacar agua."16Jesús le dijo: "Ve, llama a tu esposo, y vuelve acá."17La mujer contestó, diciendo: "No tengo esposo." Jesús le respondió: "Tienes razón al decir: 'No tengo esposo',18porque has tenido cinco esposos, y el que ahora tienes, no es tu esposo. Lo que has dicho es cierto."19La mujer le dijo: "Señor, veo que eres profeta.20Nuestros padres adoraron en esta montaña, pero tú dices que Jerusalén es el lugar donde la gente debe adorar."21Jesús le dijo: "Mujer, créeme, que la hora vendrá en que ustedes no adorarán al Padre ni en esta montaña ni en Jerusalén.22Ustedes adoran lo que no conocen. Nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.23Sin embargo, la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre está buscando a tales personas para que sean sus adoradores.24Dios es espíritu, y la gente que le adora debe adorarle en espíritu y verdad."25La mujer le dijo: "Sé que el Mesías viene, el que es llamado Cristo. Cuando Él venga, Él nos explicará todas las cosas."26Jesús le dijo: "Yo soy, el que habla contigo."27En ese momento sus discípulos regresaron. Ahora, ellos se preguntaban porque Él estaba hablando con una mujer, pero ninguno preguntó: "¿Qué quieres?" o "¿Por qué hablas con ella?"28Así que la mujer dejó su cántaro de agua, y regresó a la ciudad, y dijo a la gente:29"Vengan, vean a un hombre que me ha dicho todas las cosas que he hecho ¿No será éste el Cristo"?30Ellos salieron de la ciudad y vinieron a Él.31Mientas tanto, los discípulos le insistieron diciendo: "Rabí, come."32Pero Él, les dijo: "Tengo una comida para comer que ustedes no conocen."33Así que, los discípulos se decían unos a otros: "¿Nadie le ha traído algo para comer, o ellos sí?''34Jesús les dijo: "Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y completar su trabajo.35¿No dicen ustedes: 'Faltan cuatro meses más y entonces llega la cosecha?' Yo les digo: '¡levanten la mirada y vean los campos, que ya están maduros para la cosecha!36Aquel que cosecha recibe pago y recoge frutos para vida eterna, de manera que el que siembra y el que cosecha puedan regocijarse juntos.37"Pues en esto, el dicho: 'Uno siembra y otro cosecha,' es cierto.38Yo les envié a cosechar lo que no han trabajado. Otros han trabajado, y ustedes han entrado en su labor."39Muchos de los samaritanos en esa ciudad creyeron en Él por lo que la mujer testificó hablando de Él: "Él me dijo todo lo que he hecho."40Así que cuando los samaritanos vinieron a Él, le imploraron que se quedara con ellos, y Él se quedó allí por dos días.41Y muchos más creyeron por Su palabra.42Ellos le decían a la mujer: "No creemos solamente por lo que dijiste, sino que nosotros mismos hemos escuchado, y sabemos que Éste es en verdad el Salvador del mundo."43Después de esos dos días Él salió de allí hacia Galilea.44Porque Jesús mismo había declarado que un profeta no tiene honor en su propia tierra.45Cuando Él llegó a Galilea, los galileos le dieron la bienvenida. Ellos habían visto todas las cosas que Él había hecho en la fiesta, en Jerusalén, porque ellos también habían ido a la fiesta.46Ahora, Él volvió a Caná de Galilea, donde convirtió el agua en vino. Había allí un oficial real cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm.47Cuando escuchó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a Jesús y le imploró que bajara y sanara a su hijo que estaba a punto de morir.48Jesús entonces le dijo: "A menos que vean señales y prodigios, ustedes no creerán."49El oficial le dijo: "Señor, ven antes que mi hijo muera"50Jesús le dijo: "Vete; tu hijo vive." El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue.51Cuando él iba bajando, sus sirvientes le salieron al encuentro, diciéndole que su hijo vivía.52Así que él les preguntó la hora en que comenzó a mejorar. Ellos le contestaron: "Ayer, como a la séptima hora la fiebre lo abandonó."53Entonces el padre se dio cuenta que esa fue la hora en que Jesús le dijo: "Tu hijo vive." Así que él y toda su casa creyeron.54Esta fue la segunda señal que Jesús hizo cuando salió de Judea a Galilea.
1Después de esto, era la fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.2Ahora, en Jerusalén al lado de la puerta de las ovejas, hay un estanque llamado Betesda en hebreo, que tenía cinco pórticos.3Un gran número de personas que estaban enfermas, ciegos, cojos o paralíticos que estaban allí, esperaban el movimiento del agua.4Porque un ángel del Señor bajaba y movía las aguas en ciertos momentos, y cualquiera que entrara al agua, mientras el agua estaba turbulenta, era sanado de cualquier enfermedad que sufriera.5Había allí cierto hombre que había estado enfermo por treinta y ocho años.6Cuando Jesús lo vio acostado allí, y después de darse cuenta que había estado allí por un largo tiempo, Él dijo: "¿Quieres ser sano?"7El hombre enfermo contestó: "Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada. Cuando yo llego, otro entra antes que yo."8Jesús le dijo: "levántate, toma tu camilla, y anda."9De inmediato el hombre fue sanado, tomó su camilla, y caminó. Pero ese día era un día de reposo.10Así que los judíos le dijeron al que fue sanado: "Este es el día de reposo y no te es permitido cargar tu camilla."11Él contestó: "El que me sanó, me dijo: 'Toma tu camilla y anda.'"12Ellos le preguntaron: "¿Quién es el hombre que te dijo: 'Toma tu camilla y anda'?"13Pero, el que fue sanado no sabía quién era; porque Jesús se había ido secretamente, pues había una multitud en el lugar.14Más tarde, Jesús encontró al hombre en el templo y le dijo: "¡Mira tú has sido sanado! No peques más, no sea que algo peor te ocurra."15El hombre se fue y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.16Ahora, por estas cosas, los judíos perseguían a Jesús, porque Él hacía estas cosas en el día de reposo.17Jesús les contestó a ellos: "Mi Padre, hasta ahora trabaja y Yo también trabajo."18Por esto, los judíos procuraban matarle aún más, porque no sólo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios Su Padre, haciéndose igual a Dios.19Jesús les contestó: "De cierto de cierto les digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, excepto lo que Él ve al Padre hacer, porque todo lo que el Padre hace, eso hace el Hijo de igual manera.20Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todas las cosas que Él mismo hace, y Él le mostrará cosas más grandes que éstas para que ustedes se maravillen.21Porque como el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.22Porque el Padre a nadie juzga, sino que ha dado todo juicio al Hijo,23de modo que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió.24Verdaderamente, el que oye Mi palabra y cree al que Me envió tiene vida eterna y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida.25Verdaderamente, les digo que la hora viene, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyeren vivirán.26Porque, así como el Padre tiene vida en Sí mismo, así también Él le ha dado al Hijo tener vida en Sí mismo,27y el Padre le ha dado autoridad al Hijo para ejecutar juicio porque Él es el Hijo del Hombre.28No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas escucharán Su voz29y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que hicieron lo malo, a resurrección de juicio.30Yo no puedo hacer nada por Mí mismo. Como oigo, juzgo, y Mi juicio es justo porque no busco Mi propia voluntad, sino la voluntad del que me envió.31Si Yo doy testimonio de Mí mismo, Mi testimonio no sería verdadero.32Otro es el que testifica acerca de Mí y Yo sé que el testimonio que Él da de Mí es verdadero.33Ustedes han enviado mensajeros a Juan, y él ha testificado de la verdad.34Pero el testimonio que Yo recibo no es de hombre. Yo digo estas cosas para que ustedes puedan ser salvos.35Juan era una lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron gozarse en su luz por un tiempo.36Sin embargo, el testimonio que Yo tengo es más grande que el de Juan, porque las obras que el Padre me ha dado para realizar, las mismas obras que Yo hago, testifican sobre Mí, que el Padre me ha enviado.37El Padre que me envió, Él mismo ha testificado acerca de Mí. Ustedes no han escuchado Su voz ni han visto Su forma en ningún momento.38Y Su palabra no permanece en ustedes, porque no creen en Aquél que Él ha enviado.39Ustedes escudriñan las Escrituras porque en ellas ustedes piensan que tienen vida eterna, y esas mismas Escrituras testifican acerca de Mí,40y ustedes no quieren venir a Mí para que puedan tener vida eterna.41Yo no recibo alabanzas de hombres,42pero Yo he conocido que ustedes no tienen el amor de Dios en ustedes mismos.43He venido en el nombre de Mi Padre y ustedes no me reciben. Si otro viene en su propio nombre, ustedes lo recibirán.44¿Cómo pueden creer, ustedes que aceptan alabanzas unos de otros, pero no buscan la alabanza que viene del único Dios?45No piensen que Yo los acusaré ante el Padre. El que los acusa es Moisés, en quien ustedes han puesto sus esperanzas.46Si creyeran a Moisés, me creerían a Mí porque él escribió acerca de Mí.47Si ustedes no creen a sus escritos, ¿cómo van a creer mis palabras?"
1Después de estas cosas, Jesús se fue al otro lado del Mar de Galilea, también llamado el Mar de Tiberias.2Una gran multitud lo estaba siguiendo, porque estaban viendo las señales que Él hacía en aquellos que estaban enfermos.3Jesús se fue a un lado de la montaña y se sentó allí con sus discípulos.4(Ahora, la Pascua, la fiesta de los judíos, estaba cerca.)5Cuando Jesús levantó Su mirada y vio una gran multitud viniendo hacia Él, le dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para que éstos puedan comer?"6(Pero Jesús dijo esto para probar a Felipe, porque Él sabía lo que Él mismo iba a hacer.)7Felipe le contestó: "Doscientos denarios de pan no serían suficientes para que cada uno tenga aunque sea un poco."8Uno de los discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo a Jesús:9"Aquí hay un niño que tiene cinco hogazas de cebada y dos peces, pero ¿qué son estos entre tantos?"10Jesús dijo: "Hagan que las personas se sienten." (Ahora, había mucha hierba en el lugar.) Así que los hombres se sentaron, cerca de cinco mil en número.11Entonces, Jesús tomó las hogazas y después de dar gracias, los dió a aquéllos que estaban sentados, y de la misma manera los peces, tanto como ellos quisieron.12Cuando se saciaron, Él dijo a sus discípulos: "Junten los pedazos que quedan, para que nada se pierda."13Así que juntaron y llenaron doce cestas con los pedazos que habían quedado de las cinco hogazas de pan de cebada; los pedazos que sobraron de los que habían comido.14Entonces, cuando las personas vieron esta señal que Él hizo, dijeron: "Éste verdaderamente es el profeta que ha de venir al mundo."15Cuando Jesús se dio cuenta que ellos estaban a punto de venir y agarrarlo a la fuerza para hacerlo rey, Él se retiró a solas a la montaña otra vez.16Cuando la tarde llegó, sus discípulos bajaron al mar.17Entrando ellos a una barca, navegaron por el mar hacia Capernaúm. Estaba oscuro a esa hora, y Jesús aún no había llegado a donde ellos.18Y soplaba un fuerte viento y el mar se estaba agitando.19Cuando habían remado cerca de cinco o seis kilómetros, ellos vieron a Jesús caminando sobre el mar acercándose a la barca y tuvieron miedo.20Pero Él les dijo: "¡Soy Yo! No tengan miedo."21Ellos entonces querían recibirlo en la barca e inmediatamente la barca llegó a la tierra a donde se dirigían.22Al próximo día, la multitud que había estado al otro lado del mar, vio que no había otra barca allí, excepto una, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían ido solos.23Sin embargo, había algunas barcas que llegaron desde Tiberias, cerca del lugar donde ellos habían comido el pan, luego de que el Señor había dado gracias.24Cuando la multitud descubrió que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, ellos mismos entraron a las barcas y fueron a Capernaún buscando a Jesús.25Después de haberlo encontrado en el otro lado del mar, ellos le dijeron: "Rabí, ¿cuándo llegaste aquí?"26Jesús les contestó, diciendo: "De cierto, de cierto, ustedes me buscan, no porque vieron señales, sino porque comieron de los panes y se saciaron.27No trabajen por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual el Hijo del Hombre les dará; porque Dios el Padre ha puesto Su sello en Él.28Entonces ellos le dijeron: "¿Qué debemos hacer para poder hacer las obras de Dios?"29Jesús contestó: "Esta es la obra de Dios: que ustedes crean en Aquel a quien Él ha enviado."30Así que ellos le dijeron: "¿Qué señal harás Tú entonces, para que podamos ver y creer en Ti? ¿Qué harás?31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, porque como está escrito: 'DIOS LES DIÓ A COMER PAN DEL CIELO.' "32Luego Jesús les dijo: "De cierto, de cierto os digo, que no fue Moisés quien les dio el pan del cielo, sino que es Mi Padre el que da el verdadero pan del cielo.33Porque el pan de Dios, es el que baja del cielo y da vida al mundo."34Así que ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de este pan."35Jesús les dijo: "Yo soy el pan de vida; el que a Mí viene no tendrá hambre, y el que cree en Mí nunca tendrá sed jamás.36Pero Yo les he dicho que me han visto, y no creen.37Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí, y al que viene a Mí, Yo ciertamente no lo echo fuera.38Porque he bajado del cielo, no para hacer Mi propia voluntad, sino la voluntad del que me envió.39Y ésta es la voluntad del que me envió, que Yo no pierda ni uno de los que Él me ha dado, sino que los resucite en el día final.40Porque ésta es la voluntad de mi Padre, que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tendrá vida eterna y Yo lo resucitaré en el día final."41Entonces los judíos murmuraron de Él porque Él había dicho: "Yo soy el pan que ha bajado del cielo."42Ellos dijeron: "¿No es este Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre conocemos? ¿Cómo, entonces, es que Él dice ahora: 'Yo he bajado del cielo'?"43Jesús contestó: "Dejen de murmurar entre ustedes.44Nadie puede venir a mí a menos que el Padre, quien me envió, lo atraiga a mí, y Yo lo resucitaré en el día final.45Está escrito en los profetas: 'TODOS SERÁN ENSEÑADOS POR DIOS.' Todos los que hayan escuchado y aprendido del Padre vienen a Mí.46No que alguien haya visto al Padre, excepto Aquél que vino de Dios, Éste ha visto al Padre.47De cierto, de cierto os digo, el que cree, tiene vida eterna.48Yo soy el pan de vida.49Los padres de ustedes comieron el maná en el desierto, y murieron.50Éste es el pan que baja del cielo, y el que coma de Él, no morirá.51Yo soy el pan viviente que bajó del cielo. Cualquiera que come de este pan, vivirá para siempre. El pan que Yo les daré es mi carne por la vida del mundo."52Los judíos se enojaron y discutían entre ellos, diciendo: "¿Cómo puede este hombre darnos de Su carne para comer?"53Entonces Jesús les dijo: "De cierto, de cierto les digo, a menos que coman la carne del Hijo del Hombre y beban Su sangre, ustedes no tendrán vida en ustedes mismos.54El que come Mi carne y bebe Mi sangre, tiene vida eterna; y Yo lo resucitaré en el día final.55Porque Mi carne es verdadera comida, y Mi sangre es verdadera bebida.56El que come Mi carne y bebe Mi sangre permanece en Mí, y Yo en Él.57Así como el Padre que da vida Me envió y así como vivo por causa de Mi Padre; así también aquel que come de mí, vivirá también por Mí.58Éste es el pan que ha bajado del cielo, no como el que los padres comieron, y murieron. Quien coma este pan vivirá para siempre."59Esto dijo Jesús en la sinagoga, mientras enseñaba en Capernaúm.60Entonces muchos de sus discípulos que oyeron esto, dijeron: "Ésta es una enseñanza difícil; ¿quién puede aceptarla?"61Porque Jesús mismo sabía que sus discípulos estaban murmurando de esto, les dijo a ellos: "¿Esto los ofende?62Entonces, ¿si vieran al Hijo del Hombre subiendo a donde estaba antes?63Es el Espíritu Quien da vida; la carne nada beneficia. Las palabras que les he hablado son espíritu, y son vida.64Sin embargo, hay algunos de ustedes que no creen." Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que lo traicionaría.65Él dijo: "Es debido a esto que les dije que nadie puede venir a Mí, a menos que le sea dado por el Padre."66A causa de esto, muchos de sus discípulos se fueron y ya no caminaban con Él.67Jesús entonces les dijo a los doce: "¿Quieren irse ustedes también?"68Simón Pedro le contestó: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna,69y hemos creído y sabemos que Tú eres el Santo de Dios."70Jesús les dijo: "¿No los escogí Yo a ustedes, los doce, y uno de ustedes es un diablo?"71Ahora Él hablaba de Judas, el hijo de Simón Iscariote, porque era él, uno de los doce, quien traicionaría a Jesús.
1Después de estas cosas Jesús viajó por Galilea, pero no quería entrar a Judea porque los judíos lo estaban buscando para matarlo.2Ahora, la fiesta de los judíos, la de los Tabernáculos, estaba cerca.3Por lo tanto sus hermanos le dijeron: "Deja este lugar y ve a Judea, para que Tus discípulos también puedan ver las obras que Tú haces.4Ninguno hace algo en privado si él mismo desea darse a conocer abiertamente. Si haces estas cosas, muéstrate Tú mismo al mundo."5Porque ni aún sus hermanos creían en Él.6Por lo tanto, Jesús les dijo: "Mi hora aún no ha llegado, pero cualquier tiempo es bueno para ustedes.7El mundo no los puede odiar a ustedes, pero me odia a Mí, porque Yo testifico de él, que sus obras son malas."8"Ustedes suban a la fiesta; Yo no voy a esa fiesta, porque Mi hora aún no se ha cumplido."9Luego de haberles dicho estas cosas a ellos, permaneció en Galilea.10Pero cuando sus hermanos habían subido a la fiesta, entonces Él también subió, pero no públicamente sino en secreto.11Los judíos lo buscaban en la fiesta y dijeron: "¿Dónde está Él?"12Había mucha discusión entre la multitud acerca de Él. Algunos decían: "Él es un buen hombre." Otros decían: "No, Él lleva a la multitud por mal camino."13Sin embargo, nadie hablaba abiertamente de Él por miedo a los judíos.14Cuando la fiesta estaba a mitad, Jesús subió al templo y comenzó a enseñar.15Entonces los judíos se maravillaron diciendo: "¿Cómo es que este hombre sabe tanto? Él nunca ha sido educado."16Jesús les contestó y dijo: "Mi enseñanza no es Mía, sino que es de Aquél que me envió.17Si alguno desea hacer Su voluntad, él sabrá acerca de esta enseñanza, si viene de Dios o si Yo hablo de Mí mismo.18El que hable de sí mismo busca su propia gloria, pero cualquiera que busque la gloria del que lo envió, esa persona es verdadera, y no hay en Él injusticia.19¿Acaso no les dio Moisés la ley? Sin embargo, ninguno de ustedes la cumple. ¿Por qué ustedes procuran matarme?20La multitud contestó: "¡Tienes un demonio! ¿Quién busca matarte?"21Jesús contestó y les dijo: "Una sola obra hice, y ustedes están maravillados a causa de esto.22Moisés les dio la circuncisión (no porque fuera de Moisés, sino de sus padres); y en el día de reposo ustedes circuncidan a un hombre.23Si un hombre recibe la circuncisión en el día de reposo, de manera que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿por qué ustedes están enojados conmigo porque sané a un hombre en el día de reposo?24No juzguen por la apariencia, sino juzguen rectamente."25Algunos de Jerusalén decían: "¿No es Éste el que buscan para matar?26Y miren, Él habla abiertamente, y ellos nada le dicen. ¿Habrán reconocido los gobernantes que éste es el Cristo?27Pero nosotros sabemos de dónde viene Éste. Mas cuando el Cristo venga, nadie sabrá de dónde viene."28Jesús clamó en el templo, enseñando y diciendo: "Ustedes me conocen y además saben de donde soy. Yo no he venido de Mí mismo, pero Aquél quien me envió es verdadero, y ustedes no lo conocen.29Yo lo conozco porque Yo vengo de Él y Él me envió."30Ellos trataban de arrestarlo, pero ninguno le ponía una mano encima porque Su hora no había llegado.31Pero muchos de la multitud creyeron en Él, y decían: "Cuando el Cristo venga, ¿hará Él más señales de las que Éste ha hecho?32Los fariseos escucharon a la multitud murmurando estas cosas acerca de Jesús, y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron oficiales para arrestarlo.33Entonces Jesús dijo: "Yo estoy con ustedes todavía un poco más de tiempo, y entonces Yo iré a Aquél que me envió."34Ustedes me buscarán, pero no me encontrarán; a donde voy ustedes no podrán venir."35Los judíos entonces decían entre ellos: "¿A dónde irá este hombre que no podamos encontrarlo? ¿Será que se irá a la dispersión entre los griegos y les enseñará a los griegos?36Que es esta palabra que Él dijo: 'Ustedes me buscarán, pero no me encontrarán; ¿a dónde voy ustedes no podrán venir’?"37Ahora en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús, puesto de pie, dijo a gran voz: "Si alguien tiene sed, que venga a Mí y beba.38Aquel que cree en Mí, como dice la escritura, ríos de agua viva brotarán de su vientre."39Pero Él decía esto del Espíritu, el cual los que habían creído en Él habrían de recibir; pues el Espíritu aún no había sido dado porque Jesús todavía no había sido glorificado.40Algunos de la multitud, cuando escucharon estas palabras, dijeron: "Verdaderamente Éste es el Profeta."41Otros decían: "Éste es el Cristo." Pero algunos decían: "¿El Cristo vendrá de Galilea?42¿No han dicho las escrituras que el Cristo vendrá de los descendientes de David y de Belén, la aldea de donde era David?"43Así que surgió una división en la multitud a causa de Él.44Algunos de ellos lo querían arrestar, pero nadie le ponía las manos encima.45Entonces los oficiales regresaron a los principales sacerdotes y fariseos, quienes les dijeron: "¿Por qué no lo trajeron?"46Los oficiales respondieron: "Nunca nadie ha hablado así."47Así que los fariseos les contestaron: "¿Ustedes también han sido engañados?48¿Acaso alguno de los gobernantes le ha creído o alguno de los fariseos?49Pero esta multitud que no conoce la ley, ellos están malditos."50Nicodemo (uno de los fariseos, quien vino a Él anteriormente) les dijo:51"¿Acaso nuestra ley juzga a un hombre antes de escucharlo y sabe lo que ha hecho?"52Ellos contestaron y le dijeron: "¿Eres tú también de Galilea? Busca y mira que ningún profeta viene de Galilea."53Entonces cada uno se fue a su propia casa.
1Jesús fue al Monte de los Olivos.2Temprano en la mañana Él vino al templo otra vez, y toda la gente vino a Él; y sentándose Él, les enseñaba.3Los escribas y los fariseos trajeron a una mujer sorprendida en el acto del adulterio. Ellos la pusieron en el medio.4Entonces ellos le dijeron a Jesús: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto de adulterio.5Ahora, en la ley Moisés nos mandó a apedrear a tales personas; ¿qué dices Tú sobre ella?"6Ellos decían esto para tentarlo y tener algo de qué acusarlo, pero Jesús se inclinó y escribió en el suelo con Su dedo.7Cuando continuaron preguntándole, Él se paró y les dijo: "El que esté sin pecado entre ustedes, deje que sea éste el primero en arrojarle la piedra a ella."8Nuevamente bajándose, escribió en el suelo con Su dedo.9Cuando ellos escucharon esto, se marcharon uno por uno, comenzando por los más viejos. Finalmente, dejaron a Jesús solo y a la mujer que habían puesto entre ellos.10Jesús se paró y le dijo: "Mujer, ¿dónde están los que te acusan? ¿Nadie te condenó?11Ella dijo: "Nadie, Señor." Jesús le dijo: "Ni Yo tampoco te condeno. Ve y no peques más."12Nuevamente Jesús les habló diciendo: "Yo soy la luz del mundo; el que Me sigue no caminará en oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida."13Los fariseos le dijeron: "Tú das testimonio de Ti mismo; Tu testimonio no es verdadero."14Jesús les contestó y les dijo: "Aún si doy testimonio de Mí mismo, Mi testimonio es verdadero. Sé de dónde vine y adónde voy, pero ustedes no saben de dónde vine ni adónde voy.15Ustedes juzgan según la carne; Yo no juzgo a nadie.16Aún si juzgo, Mi juicio es verdadero porque no estoy solo, porque estoy con el Padre que me envió.17Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.18Yo soy Aquél que da testimonio acerca de Sí mismo, y el Padre que Me envió da testimonio de Mí."19Ellos le dijeron: "¿Dónde está tu Padre?" Jesús contestó: "Ustedes no me conocen a Mí ni a mi Padre; si ustedes me conocieran, también a Mi Padre conocerían."20Él dijo estas palabras en el lugar de las ofrendas mientras enseñaba en el templo, y nadie lo arrestó porque Su hora aún no había llegado.21Él les dijo otra vez: "Yo me voy y me buscarán, y en su pecado morirán. Adonde Yo voy, ustedes no pueden venir."22Los judíos dijeron: "¿Se matará a Sí mismo? ¿Es por eso por lo que dijo: 'Adonde Yo iré ustedes no pueden venir'?"23Jesús les dijo: "Ustedes son de abajo; Yo soy de arriba. Ustedes son de este mundo; Yo no soy de este mundo.24Por lo tanto, Yo les digo a ustedes que morirán en sus pecados. Porque a menos que ustedes crean que YO SOY, ustedes morirán en sus pecados."25Por lo tanto, ellos le dijeron: "¿Quién eres Tú?" Jesús les dijo: "Lo que les he dicho desde el principio.26Yo tengo muchas cosas que hablar y juzgar acerca de ustedes. Sin embargo, Aquél que Me envió es verdadero; y las cosas que he escuchado de Él, estas cosas Yo se las hablo al mundo."27Ellos no entendían que Él les estaba hablando acerca del Padre.28Jesús dijo: "Cuando ustedes levanten al Hijo del Hombre, entonces sabrán que YO SOY, y que Yo no hago nada por Mí mismo. Así como el Padre me enseñó, Yo hablo estas cosas.29Él que me envió está conmigo, y Él no me ha dejado solo, porque Yo siempre hago lo que le agrada."30Mientras Jesús decía estas cosas, muchos creyeron en Él.31Jesús les dijo a aquellos judíos que creyeron en Él: "Si ustedes permanecen en Mi palabra, entonces ustedes son verdaderamente mis discípulos;32y ustedes conocerán la verdad, y la verdad los hará libres."33Ellos le respondieron: "Nosotros somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie; ¿cómo puedes decir: 'Ustedes serán libres'?"34Jesús les respondió: "De cierto, de cierto les digo, que cualquiera que cometa pecado, es esclavo del pecado.35Y el esclavo no permanece en la casa para siempre; el hijo si permanece para siempre.36De este modo, si el Hijo los hace libres, serán verdaderamente libres.37Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham; pero buscan matarme, porque mi palabra no encuentra lugar en ustedes.38Yo les hablo lo que Yo he visto con Mi Padre, y ustedes hacen las que han escuchado de vuestro padre."39Ellos le respondieron y dijeron: "Nuestro padre es Abraham." Jesús les dijo: "Si fueran hijos de Abraham, ustedes harían las obras de Abraham.40Sin embargo, ahora me buscan para matarme, un Hombre que les ha hablado la verdad, la cual he escuchado de Dios. Abraham no hizo esto.41Ustedes hacen las obras de vuestro padre." Ellos le dijeron: " Nosotros no hemos nacido de la inmoralidad sexual; un Padre tenemos: Dios."42Jesús les dijo: "Si Dios fuera vuestro Padre, ustedes me amarían, porque Yo he salido de Dios y estoy aquí; porque no vengo de mí mismo, sino que Él me envió.43¿Por qué no entienden mis palabras? Es porque no pueden escuchar mis palabras.44Ustedes son de vuestro padre, el diablo, y desean hacer los deseos de vuestro padre. Él fue un asesino desde el principio, y no permanece en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando él habla mentira, él habla desde su propia naturaleza; porque él es mentiroso, y el padre de la mentira.45Sin embargo, porque hablo la verdad, ustedes no creen en Mí.46¿Quién de ustedes me acusa de pecado? Si Yo hablo la verdad, ¿por qué no me creen?47Aquél que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oyen ustedes, porque no son de Dios."48Los judíos respondieron y le dijeron: "¿No tenemos razón en decir que Tú eres samaritano y que tienes un demonio?"49Jesús les respondió: "Yo no tengo un demonio; sino que honro a Mi Padre, y ustedes me deshonran a mí.50Yo no busco mi gloria; hay Uno que la busca y juzga.51De cierto, de cierto les digo, si alguno guarda mi palabra, éste nunca verá la muerte."52Los judíos le dijeron: "Ahora sabemos que tú tienes un demonio. Abraham y los profetas murieron; pero tú dices: 'Si alguno guarda mi palabra, éste nunca saboreará la muerte.'53Tú no eres mayor que nuestro padre Abraham quien murió, ¿o lo eres? y los profetas también murieron. ¿Quién te haces a ti mismo?"54Jesús contestó: "Si Yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es ; mi Padre es el que me glorifica, el que ustedes dicen que es su Dios.55Y ustedes no lo han conocido, pero Yo lo conozco a Él. Si Yo dijera: 'Yo no lo conozco a Él', Yo sería como ustedes, un mentiroso. Sin embargo, Yo lo conozco a Él y guardo Su palabra.56El padre de ustedes, Abraham, se regocijó al ver mi día; y lo vio, y se alegró.57Los judíos le dijeron: "Tú no tienes aún cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?"58Jesús les dijo: "De cierto, de cierto les digo: antes que Abraham fuera, YO SOY."59Entonces ellos tomaron piedras para lanzárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.
1Ahora mientras Jesús pasaba, vio a un hombre ciego de nacimiento.2sus discípulos le preguntaron: "Rabí, ¿quién pecó, este hombre o sus padres, para que él naciera ciego?"3Jesús contestó: "Ni él, ni sus padres pecaron, sino para que las obras de Dios se revelaran en él.4Nosotros debemos hacer las obras de Aquél que me envió mientras es de día. La noche viene cuando nadie podrá trabajar.5Mientras estoy en el mundo, Yo soy la luz del mundo. "6Después que Jesús dijo estas cosas, escupió en la tierra, hizo lodo con la saliva y untó el lodo en los ojos del ciego.7Él le dijo: "ve, lávate en el estanque de Siloé (que traducido es 'enviado')." Entonces el hombre fue, y se lavó y volvió viendo.8Entonces los vecinos del hombre y los que lo habían visto previamente como mendigo, decían: "¿No es éste el hombre que solía sentarse y mendigar?9Algunos decían: "Es él." Otros decían: "No, pero se parece a él." Pero él decía: "Soy yo."10Ellos le dijeron: "Entonces, ¿cómo fueron abiertos tus ojos?"11Él les contestó: "El hombre llamado Jesús hizo lodo y me lo untó en los ojos y me dijo: 've a Siloé y lávate.' Pues, fui y me lavé y recobré la vista.12Ellos le dijeron: "¿Dónde está Él?" Él respondió: "Yo no sé."13Ellos llevaron al hombre que era ciego a los fariseos.14Era el día de reposo cuando Jesús hizo el lodo y le abrió los ojos.15Entonces, nuevamente, los fariseos le preguntaron cómo él había recibido la vista. Él les dijo: "Él puso lodo en mis ojos, me lavé y ahora puedo ver."16Algunos de los fariseos dijeron: "Este hombre no es de Dios porque Él no guarda el día de reposo." Otros decían: "¿Cómo puede un hombre que es un pecador hacer tales señales?" Así que hubo una división entre ellos.17Así que le preguntaron al ciego nuevamente: "¿Qué dices sobre Él porque te abrió los ojos?" El hombre ciego dijo: "Es un profeta."18Ahora los judíos aún no creían acerca de él de que era ciego y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista.19Ellos les preguntaron a los padres: "¿Es éste su hijo quien ustedes dicen que nació ciego? ¿Cómo entonces él puede ver?"20Entonces sus padres les contestaron: "Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego.21Cómo ve ahora, nosotros no sabemos, y quién le abrió los ojos, no lo conocemos. Pregúntenle a él. Él es un adulto. Él puede hablar por sí mismo."22Sus padres dijeron estas cosas porque tenían miedo de los judíos. Pues los judíos habían acordado que, si alguien confesara que Jesús era el Cristo, éste debería ser echado de la sinagoga.23Por esto, sus padres dijeron: "Él es un adulto. Pregúntenle a él."24Así que, por segunda vez, ellos llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: "Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que este hombre es pecador."25Entonces ese hombre respondió: "Yo no sé si Él es un pecador. Una cosa sí sé: que yo era ciego, y ahora veo."26Entonces ellos le dijeron: "¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió Él los ojos?27Él les contesto: "¡Ya les he dicho, y no escucharon! ¿Por qué quieren oírlo otra vez? ¿O desean ustedes convertirse en sus discípulos también?28Ellos lo insultaron y dijeron: "Tú eres su discípulo, pero nosotros somos discípulos de Moisés.29Sabemos que Dios ha hablado a Moisés, pero no sabemos de dónde viene Éste."30El hombre les contestó y dijo: "Esto es lo asombroso, que ustedes no sepan de dónde Él es, y aun así Él abrió mis ojos.31Nosotros sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero si alguien es temeroso de Dios y hace su voluntad, Él lo escucha.32Desde que comenzó el mundo, no se ha oído que alguien le abra los ojos a un ciego de nacimiento.33Si este hombre no fuera de Dios, Él no podría hacer nada."34Ellos contestaron diciéndole: "Tú naciste completamente en pecado, ¿y nos estás enseñando a nosotros?" Entonces ellos lo echaron fuera.35Jesús escuchó que lo habían echado fuera de la sinagoga, y encontrándole le dijo: "¿Crees en el Hijo del Hombre?"36Él respondió y dijo: "Quién es, Señor, ¿para que yo pueda creer en Él?"37Jesús le dijo: "Tú lo has visto, y es Él que está hablando contigo."38El hombre dijo: "Señor, yo creo," y lo adoró.39Jesús dijo: "Para juicio Yo vine a este mundo, para que aquellos que no ven puedan ver y para aquellos que ven sean cegados."40Algunos de los fariseos que estaban con Él, escucharon estas cosas y le preguntaron: "¿Nosotros también estamos ciegos?"41Jesús les dijo: "Sí fueran ciegos, no tendrían pecado, pero ahora dicen: 'Nosotros vemos,' así que su pecado permanece.
1"De cierto, de cierto les digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, pero que sube por otro lado, ese hombre es un ladrón y bandido.2Aquel que entra por la puerta, es el pastor de las ovejas.3A éste abre el portero, y las ovejas escuchan su voz, y él llama a las suyas por nombre y las saca afuera.4Cuando ha sacado a todas las suyas, él camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.5Al extraño no seguirán, al contrario, huirán de él porque no conocen la voz de los extraños."6Jesús les habló esta parábola, pero ellos no entendieron qué cosas eran éstas que Él les decía.7Entonces Jesús les dijo nuevamente: "De cierto, de cierto les digo Yo soy la puerta de las ovejas.8Todos los que vinieron antes de Mí, eran ladrones y bandidos, pero las ovejas no los escucharon.9Yo soy la puerta; si alguno entra a través de Mí, éste se salvará. Entrará y saldrá y encontrará pasto.10El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundantemente.11Yo soy el buen pastor. El buen pastor pone Su vida por las ovejas.12El asalariado y que no es pastor y de quien no son propias las ovejas, él ve venir el lobo y abandona las ovejas y escapa, y el lobo las arrebata y las dispersa;13él huye porque es un asalariado y no le importan las ovejas.14Yo soy el buen pastor, y Yo conozco los míos y los míos me conocen.15El Padre me conoce y Yo conozco al Padre, y pongo mi vida por las ovejas.16Tengo otras ovejas que no son de este redil; debo traerlas también, y ellas oirán Mi voz para que haya un rebaño y un pastor.17Es por esto que el Padre me ama: Porque Yo pongo mi vida para volver a tomarla.18Nadie me la quita, sino que Yo de mí mismo la pongo. Tengo autoridad para ponerla, y tengo autoridad para volverla a tomar. Este mandamiento he recibido de Mi Padre."19Una división ocurrió otra vez entre los judíos por causa de estas palabras.20Mucho de ellos dijeron: "Él tiene un demonio y está loco. ¿Por qué le escuchan?"21Otros dijeron: "Éstas no son las palabras de un hombre poseído por un demonio. ¿Puede un demonio abrirles los ojos a los ciegos?"22Entonces era el tiempo de la fiesta de la Dedicación en Jerusalén.23Era invierno, y Jesús caminaba por el pórtico del templo de Salomón.24Entonces los judíos lo rodearon y le dijeron: "¿Cuánto tiempo nos mantendrás en duda? Si Tú eres el Cristo, dínoslo claramente."25Jesús les contestó: "Yo les dije, pero ustedes no creen. Las obras que hago en el nombre de Mi Padre, estas testifican de Mí.26Pero aún, ustedes no creen porque no son mis ovejas.27Mis ovejas oyen mi voz; Yo las conozco, y ellas me siguen.28Yo les doy vida eterna; ellas jamás morirán, y nadie las arrebatará de mi mano.29Mi Padre, quien me las ha dado, es más grande que todos los demás, y nadie se las puede arrebatar de la mano del Padre.30Yo y el Padre somos uno."31Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearlo.32Jesús les contestó: "Yo les he mostrado muchas buenas obras del Padre. ¿Por cuál de estas obras me apedrean?"33Los judíos le contestaron: "Nosotros no te apedreamos por ninguna buena obra, sino por blasfemia, porque Tú, un hombre, te estás haciendo Dios."34Jesús les contestó: "¿No está escrito en su ley: 'YO DIJE: ¿USTEDES SON DIOSES’?35¿Si él los llamó dioses, a quien la palabra de Dios vino (y las escrituras no pueden ser quebrantadas),36ustedes le dicen A quien el Padre separó y envió al mundo ‘: Tú estás blasfemando', porque Yo dije: 'Yo soy el Hijo de Dios'?37Si Yo no estoy haciendo las obras de Mi Padre, no me crean.38Pero, sin embargo, si las estoy haciendo, aunque no me crean a mí, crean en las obras para que conozcan y entiendan que el Padre está en Mí y que Yo estoy en el Padre."39Ellos, nuevamente, trataron de agarrar a Jesús, pero Él se escapó de sus manos.40Jesús se marchó otra vez al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan primero bautizaba, y se quedó allí.41Mucha gente vino a Él y decían: "Juan en verdad no hizo señales, pero todas las cosas que Juan ha dicho sobre este hombre son ciertas."42Mucha gente creyó en Él allí.
1Ahora, un cierto hombre llamado Lázaro estaba enfermo. Él era de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.2Fue María, la que ungió al Señor con perfume y le secó sus pies con sus cabellos, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo.3Las hermanas entonces enviaron a por Jesús diciendo: "Señor, mira, aquel a quien tu amas está enfermo."4Cuando Jesús escuchó esto, Él dijo: "Esta enfermedad no es para muerte, sino para la Gloria de Dios, para que el Hijo de Dios pueda ser glorificado por ello."5Ahora, Jesús amaba a Marta y a su hermana y a Lázaro.6Así que cuando Él escuchó que Lázaro estaba enfermo, Jesús se quedó dos días más en el lugar donde Él estaba.7Entonces después de esto, Él dijo a los discípulos, "Vayamos a Judea otra vez."8Los discípulos le dijeron a Él, "Rabí, ahora los Judíos buscan apedrearte, ¿y otra vez vas allá?"9Jesús contestó: "¿No hay doce horas de luz en el día? Si alguno camina de día, no tropieza, porque él ve, por la luz de este mundo.10Sin embargo, si él camina de noche, tropieza, porque la luz no está en él."11Estas cosas Él dijo, y después de esto les dijo a ellos, "Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero voy para poder despertarlo."12Los discípulos por tanto le dijeron a Él, "Señor, si él se ha dormido, él se recuperará."13Ahora, Jesús había hablado de su muerte, pero ellos pensaron que Él estaba hablando acerca del descanso del sueño.14Entonces Jesús les dijo a ellos claramente, "Lázaro está muerto.15Me alegro por el bien vuestro, que Yo no estuviera allí para que ustedes puedan creer. Vayamos a él."16Tomás, que era llamado Dídimo, les dijo a sus compañeros discípulos, "Vayamos nosotros también para que muramos con él."17Cuando Jesús vino, Él encontró que Lázaro ya estaba en la tumba hacia cuatro días.18Ahora, Betania estaba cerca de Jerusalén, como a ciento ochenta y cinco metros de distancia.19Muchos de los Judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por lo de su hermano.20Entonces Marta, cuando ella escuchó que Jesús venía, fue a encontrarse con Él; pero María permanecía sentada en la casa.21Marta entonces le dijo a Jesús, "Señor, si Tu hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.22Aún así, yo sé que cualquier cosa que le pidas a Dios, Él te la dará."23Jesús le dijo a ella, "Tu hermano resucitará."24Marta le dijo a Él, "Yo sé que él resucitará en la resurrección en el día final."25Jesús le dijo a ella, "Yo soy la resurrección y la vida; Él que cree en Mí, aunque muera, vivirá;26y cualquiera que vive y cree en Mí nunca morirá. ¿Tú crees esto?"27Ella le dijo, "Sí, Señor, yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que viene al mundo."28Cuando ella había dicho esto, se fue y llamó a su hermana María en privado diciéndole: "El Maestro está aquí y te está llamando."29Cuando ella escuchó esto, se levantó rápidamente y fue a Él.30Todavía, Jesús no había llegado a la aldea pues aún estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado.31Así que cuando los Judíos que estaban con ella en la casa y quienes la estaban consolando, vieron a María levantándose rápidamente y saliendo, la siguieron; pensando que ella iba a la tumba a llorar allí.32María entonces, cuando llegó a donde Jesús estaba y lo vio, cayó a sus pies y le dijo: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto."33Cuando Jesús la vio llorando, y los Judíos que vinieron con ella también llorando, Él estaba profundamente conmovido en Su Espíritu y estaba perturbado;34Él dijo: "¿Dónde lo han puesto?" Ellos le dijeron: "Señor, ven y ve."35Jesús lloró.36Entonces, los Judíos dijeron: "¡Vean cuánto Él amaba a Lázaro!"37Pero algunos dijeron: "¿No pudo este hombre, que abrió los ojos a un hombre ciego, también haber hecho que este hombre no muriera?"38Entonces Jesús otra vez, estando profundamente conmovido en sí mismo, fue a la tumba. Ahora bien, era una cueva, y una piedra descansaba contra ésta.39Jesús dijo: "Quiten la piedra." Marta, la hermana de Lázaro, el que había estado muerto, le dijo a Jesús: "Señor, a este momento, el cuerpo se estará descomponiendo, pues él ha estado muerto por cuatro días."40Jesús le dijo a ella: "¿No te dije a ti que, si tu creías, tu verías la Gloria de Dios?"41Así que ellos quitaron la piedra. Jesús alzó sus ojos y dijo: "Padre, Yo te doy gracias porque me escuchaste.42Yo sabía que Tú siempre me escuchas; pero por causa de la multitud que me rodea dije esto, para que ellos puedan creer que Tú Me has enviado."43Después que Él les había dicho esto, exclamó en voz alta: "¡Lázaro, ven fuera!"44El muerto salió, sus pies y manos estaban atados con tiras de tela, y su rostro cubierto con una tela. Jesús les dijo a ellos: "Desátenlo y déjenlo ir."45Entonces, muchos de los Judíos que vinieron a María y vieron lo que Jesús hizo, creyeron en Él;46pero algunos de ellos fueron a los Fariseos y les dijeron las cosas que Jesús había hecho.47Entonces, los sacerdotes principales y los Fariseos reunieron al concilio y dijeron: "¿Qué haremos? Este hombre hace muchas señales.48Si nosotros Lo dejamos así, todos creerán en Él; los Romanos vendrán y nos quitarán ambos, nuestro lugar y nuestra nación."49Sin embargo, un cierto hombre entre ellos, Caifás, quien era el sumo sacerdote ese año, les dijo: "Ustedes no saben nada.50Ustedes no consideran que sea mejor para nosotros que un hombre muera por el pueblo a que toda la nación perezca."51Ahora, él no dijo esto de su propia cuenta; sino que siendo sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús debía morir por la nación;52y no sólo por la nación, sino para que los hijos de Dios que están dispersos puedan reunirse a todos juntos en uno.53Así, desde ese día en adelante, ellos planificaron como llevar a Jesús a la muerte.54Nunca más Jesús caminó abiertamente entre los Judíos, sino que se marchó de allí a una región cercana al desierto, a un pueblo llamado Efraín. Allí se quedó con los discípulos.55Ahora la Pascua de los Judíos estaba cerca, y muchos de la región subieron a Jerusalén antes de la Pascua para ellos mismos purificarse.56Ellos estaban buscando a Jesús, y decían unos a otros mientras ellos estaban en el templo: "¿Qué ustedes piensan? ¿Qué Él no vendrá a la fiesta?"57Ahora, los sacerdotes principales y los Fariseos habían dado una orden que si cualquiera sabía dónde estaba Jesús, éste debía notificarlo para que ellos pudieran arrestarlo.
1Seis días antes de la Pascua, Jesús vino a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Él había levantado de entre los muertos.2Así que ellos le hicieron a Él una cena allí, y Marta estaba sirviendo, y Lázaro era uno de los que estaban recostados a la mesa con Jesús.3Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió los pies de Jesús con él, y secó sus pies con su cabello. La casa se llenó con la fragancia del perfume.4Judas Iscariote, uno de sus discípulos, aquel que lo traicionaría dijo:5"¿Por qué no fue vendido este perfume por trescientos denarios y dado a los pobres?".6Pero, él dijo esto, no porque le preocuparan los pobres, sino porque era un ladrón: él tenía la bolsa de dinero y robaba de lo que se ponía en ella.7Jesús dijo: "Dejadla; pues, para el día de mi sepultura ha guardado esto.8Ustedes siempre tendrán los pobres con ustedes; pero no siempre me tendrán a Mí".9Ahora una gran multitud de los Judíos supieron que Jesús estaba allí, y ellos vinieron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien Jesús había levantado de los muertos.10Los sacerdotes principales conspiraron juntos, para ellos también poder matar a Lázaro;11porque por causa de él muchos de los Judíos se fueron y creyeron en Jesús.12Al siguiente día una gran multitud vino a la fiesta. Cuando ellos oyeron que Jesús venía a Jerusalén,13ellos tomaron ramas de palmeras y fueron a encontrarse con Él, y exclamaron: "¡HOSANNA! BENDITO ES QUIEN VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR, REY DE ISRAEL".14Jesús encontró a un burrito y se sentó en él; como estaba escrito:15"NO TEMAS, HIJA DE SION; MIRA, TU REY ESTÁ VINIENDO, SENTADO SOBRE UN BURRITO".16Sus discípulos no entendieron estas cosas al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, ellos recordaron que estas cosas habían sido escritas acerca de Él y que ellos habían hecho estas cosas para Él.17Ahora la multitud que había estado con Él, cuando había llamado a Lázaro fuera de la tumba y lo había levantado de los muertos, testificaba.18Fue también por esta razón que la multitud fue a recibirlo porque escucharon que Él había hecho esta señal.19Los Fariseos por eso dijeron entre ellos mismos, "Mira, ustedes no pueden hacer nada; mirad, el mundo se ha ido tras Él".20Ahora ciertos Griegos estaban entre aquellos quienes subían a la fiesta a adorar.21Éstos fueron a Felipe, quien era de Betsaida de Galilea, y le preguntaron, diciendo: "Señor, queremos ver a Jesús".22Felipe fue y lo dijo a Andrés; Andrés fue con Felipe, y ellos lo dijeron a Jesús.23Jesús les respondió y dijo: "La hora ha llegado para que el Hijo del Hombre sea glorificado.24De cierto, de cierto Yo les digo, que a menos que el grano de trigo no caiga a la tierra y muera, queda él solo; pero si muere dará mucho fruto.25Él que ama su vida la perderá; pero el que odia su vida en este mundo, la guardará para vida eterna.26Si alguien me sirve, sígame; y donde Yo estoy, ahí también mi servidor estará. Si alguno me sirve, Mi Padre lo honrará.27Ahora mi alma está turbada: ¿qué debería decir? ¿'¿Padre, sálvame de esta hora’? Por esta razón Yo vine a esta hora.28Padre, glorifica Tu nombre". Entonces una voz vino del cielo y dijo, "Yo lo he glorificado y lo glorificaré otra vez".29Entonces la multitud que estaba allí y lo oyó dijo que había sido un trueno. Otros dijeron: "Un ángel le ha hablado a Él".30Jesús respondió y dijo, "Esta voz no ha venido por Mí, sino por ustedes.31Ahora es el juicio de este mundo; ahora el gobernante de este mundo será echado fuera.32Y Yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a Mí mismo".33Él dijo esto para indicar de qué manera moriría.34La multitud le respondió a Él, "Nosotros hemos escuchado de la ley que el Cristo permanecerá por siempre. ¿Cómo puedes decir, 'El Hijo del Hombre' tiene que ser levantado'? ¿Quién es este Hijo del Hombre?".35Jesús entonces les dijo a ellos, "La luz todavía estará con ustedes por un poco más de tiempo. Caminen mientras tengan la luz, para que la oscuridad no los sorprenda. El que camina en la oscuridad no sabe a dónde va.36Mientras tengan la luz, crean en la luz para que sean hijos de luz". Jesús dijo estas cosas y entonces se fue y se escondió de ellos.37Aunque Jesús había hecho muchas señales ante ellos, aún ellos no creían en Él38para que la palabra de Isaías el profeta fuera cumplida, en la cual él dijo, "SEÑOR, ¿QUIÉN HA CREÍDO LO QUE ESCUCHARON DE NOSOTROS? ¿A QUIÉN EL BRAZO DEL SEÑOR HA SIDO REVELADO?".39Por esta razón ellos no podían creer, pues Isaías también había dicho,40"ÉL HA CEGADO SUS OJOS, Y ÉL HA ENDURECIDO SUS CORAZONES; DE OTRA MANERA ELLOS VERÍAN CON SUS OJOS Y ENTENDERÍAN CON SUS CORAZONES, Y SE CONVERTIRÍAN Y YO LOS SANARÍA".41Isaías dijo estas cosas porque él vio la gloria de Jesús y habló de Él.42Pero a pesar de eso, muchos de los gobernantes creyeron en Jesús; pero por causa de los Fariseos, ellos no lo admitieron para que no fuesen rechazados de la sinagoga.43Ellos amaron más las alabanzas que vienen de la gente que la alabanza que viene de Dios.44Jesús exclamó y dijo, "Él que cree en Mí, no solo cree en Mí, sino también en Él que me envió,45y el que me ve a Mí, ve a quien me envió''.46Yo he venido como una luz al mundo, para que quien crea en Mí no permanezca en la oscuridad.47Si alguno escucha Mis palabras, pero no las guarda, Yo no lo juzgo; porque Yo no he venido a juzgar al mundo, sino para salvar al mundo.48El que me rechaza a Mí y no recibe Mis palabras, tiene quien lo juzga: es la palabra que Yo he hablado la que le juzgará a él en el último día.49Pues Yo no hable por mi propia cuenta, sino que es el Padre quien me envió, quien me ha dado mandamiento sobre qué decir y qué hablar.50Y sé que este mandamiento es vida eterna; pues lo que hablo tal como Él Padre me ha dicho a Mí, así lo hablo".
1Ahora, antes de la Fiesta de la Pascua, cuando Jesús supo que Su hora ya había llegado y que Él debería salir de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.2Ahora, el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, traicionar a Jesús.3Él sabía que el Padre había entregado todas las cosas en sus manos, y que Él había venido de Dios y a Dios iba.4Él se levantó de la cena y se quitó Su ropa exterior. Después cogió una toalla y se la envolvió alrededor de sí.5Entonces Él derramó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos con la toalla que había puesto alrededor de sí.6Él vino a Simón Pedro, y Pedro le dijo: "¿Señor, vas a lavar tú mis pies?"7Jesús le contestó y le dijo a Él: "Lo que yo estoy haciendo a ustedes, no lo entienden ahora, pero lo entenderán después."8Pedro le dijo: "Tú jamás vas a lavar mis pies". Jesús le contestó: "Si yo no te lavo, tú no tendrás parte conmigo."9Simón Pedro dijo a Él: "Señor, no solamente lava mis pies, sino mis manos y mi cabeza también."10Jesús le dijo a él: "El que está bañado no tiene necesidad, excepto de lavar sus pies, pues está completamente limpio; y ustedes limpios están, pero no todos."11(Porque Jesús sabía quién lo iba a traicionar; por eso Él dijo: "No todos ustedes están limpios.")12Cuando Jesús había lavado sus pies y cogió Su ropa, se sentó otra vez y les dijo a ellos: "¿Saben lo que les he hecho ?13Ustedes me llaman 'Maestro' y 'Señor', y están hablando correctamente, porque Yo lo Soy.14Si Yo pues, el Señor y el Maestro, he lavado sus pies, ustedes también deben lavar los pies uno del otro.15Porque yo les he dado ejemplo para que ustedes hagan también así, como yo, les he hecho a ustedes.16De verdad, de verdad les digo, un siervo no es mayor que su Señor; tampoco es un mensajero mayor que la persona que lo envió.17Si saben estas cosas, serán bienaventurados si las hacen.18Yo no estoy hablando acerca de todos ustedes, porque Yo conozco aquellos a quienes he escogido; pero Yo digo esto para que las escrituras sean cumplidas: 'EL QUE COME MI PAN, LEVANTÓ SU TALÓN CONTRA MÍ.'19Yo les digo esto ahora antes de que pase, para que cuando suceda, crean que YO SOY.20De verdad, de verdad les digo, el que recibe a cualquiera que Yo envié, me recibe a Mí, y el que me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envió."21Cuando Jesús dijo esto, se estremeció en su espíritu, y Él testificó y dijo: "De verdad, de verdad les digo que uno de ustedes me traicionará."22Los discípulos se miraron los unos a los otros, preguntándose de quién estaba Él hablando.23Uno de los discípulos, el que Jesús amaba, estaba recostado a la mesa sobre el pecho de Jesús.24Simón Pedro, por lo tanto, hizo señales a este discípulo y le dijo: "Preguntalé de quién está hablando."25Así que él se inclinó hacia el pecho de Jesús y le dijo a Él: "Señor, ¿quién es?"26Entonces Jesús contestó: "Es aquel para quien Yo mojaré el pedazo de pan y se lo daré." Así que cuando Él había mojado el pedazo de pan, se lo dió a Judas, hijo de Simón Iscariote.27Y entonces, después del bocado de pan, Satanás entró en él. Así que Jesús le dijo a él: "Lo que tú vas a hacer, hazlo rápidamente."28Pero, nadie recostado a la mesa sabía por qué Él dijo esto a él.29Algunos pensaron que era porque Judas tenía la bolsa de dinero, ya que Jesús le dijo a él: "Compra las cosas que necesitamos para la fiesta", o que él debía dar algo para los pobres.30Después que Judas recibió el pan, él salió inmediatamente. Era de noche.31Cuando Judas se fue, Jesús dijo: "Ahora el Hijo del Hombre es glorificado, y Dios es glorificado en Él;32Si Dios fue glorificado en Él, también Dios le glorificará en Él mismo, y enseguida le glorificará.33Hijitos, Yo todavía estoy con ustedes por un poco de tiempo. Ustedes me buscarán, y como dije a los judíos, también a ustedes les digo: 'A donde Yo voy, ustedes no pueden venir.'34Yo les estoy dando un nuevo mandamiento, que deben amarse unos a otros; así como Yo los he amado, así también deben amarse unos a otros.35Por esto todos sabrán que ustedes son mis discípulos, si ustedes tienen amor unos por otros."36Simón Pedro le dijo a Él: "Señor, ¿a dónde vas Tú?" Jesús contestó: "A donde Yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero tú vas a seguirme después."37Pedro le dijo a Él: "Señor, ¿por qué yo no puedo seguirte ahora? Yo entregaría mi vida por Ti."38Jesús contestó: "¿Entregarías tu vida por Mí? De verdad, de verdad te digo, el gallo no cantará antes que tú me hayas negado tres veces."
1"No dejen que se turbe su corazón. Crean en Dios; también crean en Mí.2En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuese así, Yo se los hubiese dicho, porque voy a preparar un lugar para ustedes.3Si yo me voy, y preparo un lugar para ustedes, yo regresaré y los recogeré Yo mismo para que donde Yo este, ustedes estén también.4Ustedes saben el camino a donde Yo voy."5Tomás le dijo a Jesús: "Señor, nosotros no sabemos para donde vas; ¿cómo podemos saber el camino?"6Jesús le dijo a él: "Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre excepto por medio de Mí.7Si me hubieran conocido, también habrían conocido a mi Padre. Desde ahora lo conocen y lo han visto."8Felipe le dijo a Jesús: "Señor, muéstranos al Padre y eso será suficiente para nosotros."9Jesús le dijo a él: "He estado con ustedes por tanto tiempo, ¿y aún no me conoces, Felipe? Cualquiera que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decir: 'Muéstranos al Padre'?10¿No crees tú que Yo estoy en el Padre y el Padre está en Mí? Las palabras que Yo les hablo, no las hablo desde mi propia autoridad, sino es el Padre viviendo en Mí, quien hace su trabajo.11Creéme, que Yo soy en el Padre, y el Padre es en Mí, o si no, crean por las obras mismas.12De verdad, de verdad, Yo les digo, el que cree en Mí, hará las obras que Yo hago, y él hará también mayores obras, porque Yo me voy al Padre.13Cualquier cosa que pidan en Mi nombre, Yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.14Si me piden cualquier cosa en Mi nombre, Yo lo haré.15Si ustedes me aman, guardarán Mis mandamientos.16Y Yo oraré al Padre, y Él les dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre:17el Espíritu de verdad. A quien el mundo no puede recibir, porque no lo ven, ni lo conocen. Pero ustedes lo conocen, pues Él está con ustedes y estará en ustedes.18Yo no los dejaré solos; Yo volveré a ustedes.19En un poco tiempo, y el mundo no me verá más, pero ustedes me verán. Porque Yo vivo, ustedes también vivirán.20En ese día conocerán que Yo soy en mi Padre, y que ustedes están en Mí, y que Yo estoy en ustedes.21Aquel que tenga mis mandamientos y los guarda, ése es quien me ama; y quien me ama será amado por Mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él."22Judas (no el Iscariote) le dijo a Jesús: "Señor, ¿por qué es que te manifestarás a nosotros, pero no al mundo?"23Jesús contestó y le dijo a él: "Si alguno Me ama, Mi palabra guardará, y Mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él.24Aquel que no me ama, no guarda Mi palabra; y la palabra que ustedes escuchan no proviene de Mí, sino del Padre que me envió.25Yo les he dicho estas cosas a ustedes, mientras permanezco con ustedes.26Sin embargo, el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, Él les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que Yo les dije.27les dejo paz a ustedes, Yo les doy Mi paz; Yo no la doy como el mundo la da. No dejen que se turbe sus corazones, y no tengan miedo.28Ustedes escucharon que les dije: 'Yo me voy, y volveré a ustedes.' Si me amaran, se alegrarían porque Yo voy al Padre, pues el Padre es mayor que Yo.29Ahora se los he dicho antes de que suceda, para que cuando suceda, crean.30Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque el gobernante de este mundo viene. Él no tiene poder sobre Mí,31pero para que el mundo conozca que Yo amo al Padre, hago tal como el Padre me ha mandado, levantémonos y vayámonos de aquí."
1"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.2Él quita toda rama que en Mí no produce fruto, y Él poda cada rama que produce fruto, para que produzca más fruto.3Ustedes ya están limpios por el mensaje que Yo les he hablado.4Permanezcan en Mí, y yo en ustedes. Así como la rama no puede dar fruto por sí misma, a menos que permanezca en la vid, así tampoco ustedes podrán, si no permanecen en Mí.5Yo soy la vid, ustedes las ramas. El que permanece en Mí y Yo en él, esa persona dará mucho fruto, porque separado de Mí no podrán hacer nada.6Si alguno no permanece en Mí, ése es lanzado fuera como una rama y se seca; y ellos, recogen las ramas y las echan al fuego, y son quemadas.7Si ustedes permanecen en Mí, y si mis palabras permanecen en ustedes, pidan cualquier cosa que deseen, y les será hecho.8Mi Padre es glorificado en esto: en que ustedes den mucho fruto y que sean ustedes mis discípulos.9Así como el Padre me ha amado, Yo también los he amado; permanezcan en mi amor.10Si ustedes guardan mis mandamientos, ustedes permanecerán en mi amor, así como Yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en Su amor.11Yo les he hablado estas cosas para que mi gozo esté en ustedes y para que su gozo sea completo.12Este es mi mandamiento, que ustedes se amen unos a otros, así como Yo los he amado.13Ninguno tiene mayor amor que éste, que de su vida por sus amigos.14Ustedes son mis amigos si hacen las cosas que Yo les mando.15Ya no los llamó siervos, porque el siervo no sabe lo que su amo hace. Yo los he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, las he dado a conocer a ustedes.16Ustedes no me escogieron a Mí, pero yo los escogí a ustedes, para que así vayan y den fruto, y su fruto permanezca, para que cualquier cosa que pidan al Padre en mi nombre, Él se las dará.17Estas cosas les he mandado: que se amen unos a otros.18Si el mundo los odia a ustedes, sepan que, a Mí, me ha odiado antes que ustedes.19Si ustedes pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como suyo. Pero porque ustedes no son del mundo y porque yo los escogí del mundo, por eso el mundo los odia.20Recuerden la palabra que les dije: 'Un siervo no es mayor que su amo.' Si a Mí me persiguieron, a ustedes también los perseguirán; si ellos guardaron mi palabra, ellos también guardarán la de ustedes.21Pero ellos les harán estas cosas por causa de mi nombre, porque ellos no conocen a Aquel que me envió.22Si yo no hubiese venido y hablado a ellos, ellos no tendrían pecado, pero ahora ellos no tienen excusa por sus pecados.23El que me odia a Mí, también odia a mi Padre.24Si yo no hubiese hecho las obras que nadie más hizo entre ellos, ellos no tendrían pecado, pero ya han visto y me odian a Mí y a mi Padre.25Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: 'ELLOS ME ODIARON SIN CAUSA.'26Cuando el Consolador, a quien enviaré a ustedes del Padre, esto es, el Espíritu de verdad, quien procede del Padre, venga, Él dará testimonio de Mí.27También ustedes testificarán porque han estado conmigo desde el principio.
1"Les he hablado estas cosas a ustedes para que no tropiecen.2Ellos los echarán de las sinagogas. Pero la hora se acerca cuando cualquiera que los mate pensará que está ofreciendo un servicio a Dios.3Ellos harán estas cosas porque no han conocido al Padre ni a Mí.4Les he hablado estas cosas a ustedes, para que cuando llegue su hora, ustedes recordarán que Yo les hable acerca de ellos. No les hable acerca de estas cosas en el principio porque Yo estaba con ustedes.5Pero ahora voy a Aquel que me envió, sin embargo, ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?'6Pero porque Yo les he dicho estas cosas a ustedes, tristeza ha llenado su corazón.7Pero les digo la verdad: es mejor para ustedes que Yo me vaya. Pues si Yo no me voy, el Consolador no vendrá a ustedes, pero si me voy, lo enviaré a ustedes.8Cuando Él venga, el Consolador probará al mundo que está equivocado, acerca del pecado, de justicia y de juicio,9de pecado, porque no creen en Mí;10de justicia, porque Yo voy al Padre y ustedes no me verán más;11y de juicio, porque el gobernante de este mundo ha sido juzgado.12Tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las entenderían ahora.13Pero cuando Él, el Espíritu de Verdad, venga, Él los guiará en toda la verdad, porque Él no hablará por Sí mismo. Pero Él dirá cualquier cosa que Él escuche, y Él les dirá a ustedes lo que vendrá.14Él me glorificará, pues Él tomará de lo que es Mío y se las declarará a ustedes.15Todas las cosas que el Padre tiene son mías. Por tanto, Yo dije que el Espíritu tomará de lo que es Mío y se las declarará a ustedes.16En un poco más de tiempo ustedes no me verán más, y después de otro poco más de tiempo, ustedes me verán."17Entonces, algunos de sus discípulos se dijeron uno al otro: "¿Qué es esto que Él nos dice: 'En un poco más de tiempo ustedes no me verán más, y después de otro poco más de tiempo, ustedes me verán,' y 'Porque Yo voy al Padre'?"18Ellos se decían: "¿Qué es esto que Él dice: 'Un poco más de tiempo'? No sabemos de qué Él está hablando."19Jesús vio que ellos querían preguntarle, y Él les dijo: "¿Es esto lo que se preguntan entre ustedes sobre lo que Yo que dije: 'En un poco más de tiempo, ustedes no me verán más y después de un poco más de tiempo, me verán'?20De verdad, de verdad les digo, ustedes llorarán y lamentarán, pero el mundo se regocijará; ustedes estarán llenos de tristeza, pero su pena se convertirá en gozo.21Cuando una mujer da a luz, ella tiene tristeza porque su hora ha llegado, pero cuando ha dado a luz al niño, ella ya no recuerda su dolor debido a su alegría de que un hombre ha nacido en el mundo.22Así que ustedes tienen tristeza ahora, pero Yo los veré de nuevo, y su corazón se regocijará, y nadie podrá quitar de ustedes su alegría.23En ese día ustedes no me pedirán nada. De verdad, de verdad les digo, si ustedes piden cualquier cosa del Padre en mi nombre, Él se las dará.24Hasta ahora ustedes no han pedido nada en Mi nombre. Pidan, y recibirán, para que su gozo sea cumplido.25Yo les he hablado estas cosas en lenguaje figurado, pero la hora está llegando cuando ya no les hablaré más en lenguaje figurado, pero en cambio les diré claramente acerca del Padre.26En ese día ustedes pedirán en Mi nombre y Yo no les digo que oraré al Padre por ustedes,27pues el Padre mismo los ama porque ustedes me han amado y porque han creído que Yo vine del Padre.28Yo vine del Padre, y he venido al mundo. De nuevo, Yo estoy dejando el mundo y voy al Padre."29Sus discípulos dijeron: "Ves, ahora estás hablando claro; no estás hablando en lenguaje figurado.30Ahora sabemos que Tú sabes todas las cosas, y que no tienes necesidad de que nadie te haga preguntas. Por esto, creemos que has venido de Dios.31Jesús les contestó: "¿Ahora creen?"32Miren, se acerca la hora, sí, y sin duda, ha llegado, cuando ustedes serán dispersados, cada uno a sus propias casas, y me dejarán solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo.33Les he hablado estas cosas a ustedes para que en Mí puedan tener paz. En el mundo ustedes tienen problemas, pero tengan valor: Yo he vencido al mundo."
1Después que Jesús dijo estas cosas, Él levantó sus ojos a los cielos y dijo: "Padre, la hora ha llegado; glorifica a Tu Hijo para que el Hijo te glorifique,2así como Tú le diste autoridad sobre toda carne para que Él pueda dar vida eterna a todos aquellos que le has dado.3Esta es la vida eterna: que ellos te conozcan, el único Dios verdadero, y a quien Tú has enviado, Jesucristo.4Yo te glorifiqué en la tierra. He terminado la obra que Tú me has dado para hacer.5Ahora, Padre, glorifícame junto contigo mismo con la gloria que Yo tuve contigo antes que el mundo fuera creado.6Yo revele Tu nombre a las personas a quien Tú me diste del mundo. Ellos eran tuyos; y Tú me los diste a Mí, y ellos han guardado Tu palabra.7Ahora ellos saben que todo lo que me has dado viene de ti,8porque Yo les he dado a ellos todas las palabras que me has dado. Ellos las recibieron y verdaderamente supieron que Yo vine de ti, y ellos creyeron que Tú me enviaste.9Yo oro por ellos. No oro por el mundo sino por aquellos que Tú me has dado, porque ellos son Tuyos.10Todas las cosas que son Mías son Tuyas, y las tuyas son Mías, y Yo soy glorificado en ellas.11Yo no estoy más el mundo, pero estas personas están en el mundo, y yo estoy yendo a Ti. Padre Santo, guárdalos en Tu nombre que me has dado para que ellos sean uno, así como Nosotros somos uno.12Mientras estaba con ellos, Yo los guardé en Tu nombre que Tú me has dado. Yo los protegí, y ninguno de ellos ha sido destruido, excepto el hijo de destrucción, para que las escrituras pudieran ser cumplidas.13Ahora estoy yendo a ti; pero Yo estoy diciendo estas cosas en el mundo para que ellos puedan tener mi gozo completado en ellos mismos.14Yo les he dado a ellos Tu palabra; el mundo los ha odiado porque ellos no son del mundo, así como Yo no soy del mundo.15Yo no pido que los quites del mundo, sino que los guardes del maligno.16Ellos no son del mundo, así como Yo no soy del mundo.17Sepáralos a ellos por medio de la verdad. Tu palabra es verdad.18Así como Tú me enviaste al mundo, así Yo los he enviado al mundo.19Por su causa Yo me he separado para que ellos mismos puedan también ser separados en verdad.20No oro solamente por éstos, pero también por aquellos que creerán en Mí a través de su palabra21para que ellos puedan ser todos uno, así como Tú, Padre, estás en Mí, y Yo estoy en Ti. Yo oro que ellos puedan también estar en nosotros para que el mundo crea que Tú me has enviado.22La gloria que me has dado, Yo se las he dado a ellos, para que ellos puedan ser uno, así como nosotros somos uno;23Yo en ellos, y Tú en Mí. Para que ellos puedan ser completos en uno; para que el mundo conozca que Tú me enviaste, y los amaste, así como Tú me amaste.24Padre, Yo quiero que aquellos que Tú me has dado a Mí también estén conmigo donde Yo estoy para que ellos vean Mi gloria, la cual Tú me has dado. Porque Tú me has amado antes de la creación del mundo.25Padre Justo, el mundo no te conoció, pero Yo te conozco; y éstos conocen que Tú me enviaste.26Yo he dado a conocer Tu nombre a ellos, y Yo lo daré a conocer para que el amor con que Tú me has amado esté en ellos, y Yo esté en ellos."
1Después que Jesús dijo estas palabras, Él salió con sus discípulos al otro lado del valle de Cedrón, donde había un huerto al cual Él y sus discípulos entraron.2Ahora Judas, quien iba a traicionarlo, también conocía el lugar, ya que Jesús a menudo iba allí con sus discípulos.3Entonces Judas, habiendo recibido un grupo de soldados de los sacerdotes principales y de los fariseos, y oficiales, llegaron allí con linternas, antorchas y armas.4Entonces Jesús, que sabía todas las cosas que estaban sucediendo, fue adelante y les preguntó: "¿A quién están buscando?"5Ellos le contestaron: "Jesús de Nazaret." Jesús les dijo: "Yo Soy." Judas, quien lo traicionó, estaba también parado con los soldados.6Así que cuando Él les dijo: "Yo Soy," ellos retrocedieron y cayeron a la tierra.7Entonces Él volvió a preguntarles: "¿A quién están buscando?" Ellos volvieron a responder, "Jesús de Nazaret."8Jesús contestó: "Yo les dije que Yo Soy. Así que, si me están buscando a Mí, dejen ir a éstos."9Esto fue para que se cumpliera la palabra que Él dijo: "DE AQUELLOS QUE ME DISTE, NO PERDÍ NINGUNO."10Entonces Simón Pedro, quien tenía una espada, la sacó y golpeó al sirviente del sumo sacerdote y cortó su oreja derecha. El nombre del sirviente era Malco.11Jesús le dijo a Pedro: "Pon la espada de vuelta en su funda. ¿Acaso no he de beber la copa que el Padre me ha dado?"12Así que el grupo de soldados y el capitán, y los oficiales de los judíos, agarraron a Jesús y lo ataron.13Ellos lo llevaron primero a Anás, quien era el suegro de Caifás, quien era el sumo sacerdote ese año.14Ahora Caifás era quien había dado el consejo a los judíos que era mejor que un hombre muriera por el pueblo.15Simón Pedro siguió a Jesús, al igual que otro discípulo. Ahora ese discípulo era conocido del sumo sacerdote, y él entró con Jesús a la corte del sumo sacerdote;16pero Pedro estaba parado a la puerta afuera. Así que el otro discípulo, quien era conocido por el sumo sacerdote, salió y habló a la portera y él entró a Pedro.17Entonces la sierva, la portera, dijo a Pedro: "¿No eres tú también uno de los discípulos de este hombre?" Él dijo: "No lo soy."18Ahora los siervos y los guardias estaban parados allí; y ellos habían hecho un fuego, porque estaba frío, y ellos se estaban calentando. Pedro también estaba con ellos, parado y calentándose.19El sumo sacerdote entonces preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y sus enseñanzas.20Jesús le contestó: " Yo he hablado abiertamente al mundo. Yo siempre he enseñado en sinagogas y en el templo donde todos los judíos se reúnen. No he dicho nada en secreto.21¿Por qué me preguntas? Pregúntales a aquellos que me han escuchado sobre lo que dije. Mire, esas personas saben las cosas que dije."22Cuando Jesús había dicho esto, uno de los oficiales parado allí golpeó a Jesús y dijo: "¿Es así como contestas al sumo sacerdote?"23Jesús le contestó: "Si Yo hable incorrectamente, da testimonio de lo incorrecto, pero si hable correctamente, ¿por qué me golpeas?"24Anás entonces envió a Jesús atado a Caifás, el sumo sacerdote.25Ahora Simón Pedro estaba parado y calentándose. Las personas entonces le dijeron: "¿No eres tú también uno de sus discípulos?" Él lo negó y dijo: "Yo no lo soy."26Uno de los sirvientes del sumo sacerdote, quien era un pariente del hombre al que Pedro le había cortado la oreja, dijo: "¿No te vi yo en el huerto con Él?"27Pedro entonces lo volvió a negar e inmediatamente el gallo cantó.28Entonces ellos llevaron a Jesús desde Caifás al cuartel del gobierno. Era temprano en la mañana, y ellos mismos no entraron al palacio del gobernador para que ellos no se contaminaran y pudieran comer la Pascua.29Entonces Pilato salió hasta donde ellos y dijo: "¿Qué acusación están trayendo ustedes contra este hombre?"30Ellos le respondieron y le dijeron: "Si este hombre no fuera malhechor, nosotros no te lo habríamos entregado."31Pilato entonces les dijo: "Llévenlo ustedes, y júzguenlo de acuerdo con su ley." Los judíos le dijeron: "No nos es permitido dar muerte a ningún hombre."32Ellos dijeron esto para que la palabra de Jesús fuera cumplida, la palabra que Él había dicho que indicaba la clase de muerte que iba a morir.33Entonces Pilato entró al cuartel del gobierno de nuevo y llamó a Jesús y le dijo a Él: "¿Eres Tú el Rey de los Judíos?"34Jesús le contestó: "¿Hablas por ti mismo, u otros te hablaron acerca de Mí?"35Pilato respondió: "No soy un judío, ¿o sí? Tu propia nación y el jefe de los sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?"36Jesús contestó: "Mi reino no es de este mundo. Si Mi reino fuera parte de este mundo, entonces mis siervos pelearían para que Yo no fuera entregado a los judíos. Pero ahora Mi reino no viene de aquí."37Pilato entonces le dijo a Él: "¿Entonces, eres Tú un rey? Jesús contestó: "Tú dices que Yo soy rey. Para este propósito he nacido Yo, y por este propósito he venido a este mundo para poder dar testimonio de la verdad. Todo aquel que pertenece a la verdad escucha Mi voz."38Pilato le dijo a Él: "¿Qué es la verdad?" Cuando dijo esto, él salió otra vez a los judíos y les dijo: "No encuentro ningún delito en este hombre.39Ustedes tienen la costumbre de que les suelte a un hombre en la Pascua. Así que, ¿quieren que les suelte a ustedes al Rey de los judíos?"40Entonces ellos gritaron y dijeron: "No a este hombre, sino a Barrabás." Barrabás era un ladrón.
1Entonces Pilato tomó a Jesús y lo azotó.2Los soldados tejieron una corona de espinas. Ellos la colocaron en la cabeza de Jesús y lo vistieron con una vestidura púrpura.3Vinieron a Él y dijeron: "¡Salve, Rey de los judíos!" y ellos le abofetearon.4Entonces Pilato salió otra vez y dijo a la gente: "Vean, yo lo estoy trayendo afuera a ustedes para que ustedes puedan saber que yo no encuentro ninguna culpa en Él".5Salió Jesús, llevando puesta la corona de espinas y la vestidura púrpura. Entonces Pilato dijo a ellos: "¡Vean, al Hombre!"6Por lo tanto, cuando los principales sacerdotes y los oficiales vieron a Jesús, ellos exclamaron y dijeron: "¡Crucifíquenlo, crucifíquenlo!" Pilato les dijo a ellos: "Tómenlo ustedes mismos y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa en Él."7Los judíos le contestaron: "Nosotros tenemos una ley, y de acuerdo con esa ley, Él tiene que morir porque Él se proclamó a sí mismo el Hijo de Dios."8Cuando Pilato escuchó esa declaración, él tuvo aún más temor,9y entró en el cuartel del gobierno otra vez y dijo a Jesús: "¿De dónde vienes?" Sin embargo, Jesús no le respondió.10Pilato entonces le dijo a Él: "¿Tú no me hablas a mí? ¿Acaso no sabes Tú, que tengo el poder para dejarte libre, y poder para crucificarte?"11Jesús le contestó: "Tú no tienes ningún poder sobre Mí excepto el que te ha sido dado de lo alto. Así que, aquel que me entregó a ti tiene el mayor pecado."12Ante esta respuesta, Pilato trató de dejarle libre, pero los judíos levantaron su voz diciendo: "Si tú sueltas a este hombre, tú no eres amigo del César, cualquiera que se hace a sí mismo rey habla en contra del César."13Cuando Pilato escuchó estas palabras, él trajo a Jesús afuera y se sentó en la silla del tribunal en un lugar llamado "El Empedrado", pero en hebreo, "Gábata".14Ahora era el día de la preparación de la Pascua, como la hora sexta. Pilato les dijo a los judíos: "¡Miren, aquí está su Rey!"15Ellos gritaron: "¡Fuera con Él! ¡Fuera con Él! ¡Crucifícalo a Él!" Pilato les dijo a ellos: "¿Acaso voy a crucificar a su Rey?" El jefe de los sacerdotes contestó: "Nosotros no tenemos ningún rey sino a César."16Entonces Pilato le entregó a Jesús a ellos para que lo crucificaran.17Tomaron consigo a Jesús, cargando el mismo la cruz, al lugar llamado "El Lugar de la Calavera", que en hebreo se llama "Gólgota".18Ellos crucificaron a Jesús ahí, y con Él otros dos hombres, uno a cada lado, con Jesús en el medio.19Pilato además escribió un letrero y lo colocó en la cruz. Ahí estaba escrito: "JESÚS DE NAZARET, EL REY DE LOS JUDÍOS".20Muchos de los judíos leyeron el letrero porque el lugar donde crucificaron a Jesús era cerca de la ciudad. El letrero fue escrito en hebreo, en latín y en griego.21Luego el jefe de los sacerdotes de los judíos le dijo a Pilato: "No escribas 'Rey de los judíos', mejor que diga: 'Él dijo: 'Yo Soy Rey de los Judíos'"22Pilato contestó: "Lo que he escrito, he escrito."23Después que los soldados crucificaron a Jesús, ellos agarraron sus vestiduras y las hicieron cuatro partes; una parte para cada soldado, y la túnica. Ahora la túnica estaba sin costuras, tejida en una sola pieza.24Luego se dijeron unos a otros: "No la desgarremos, mejor echemos suertes para ver de quien será." Esto pasó para que se cumpliera la Escritura que dice: "REPARTIERON ENTRE SI MIS VESTIDOS, Y SOBRE MI ROPA ECHARON SUERTES."25Los soldados hicieron estas cosas. La madre de Jesús, la hermana de su madre, María la esposa de Cleofas, y María Magdalena estaban paradas junto a la cruz de Jesús.26Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo que Él amaba parados cerca, Él le dijo a su madre: "¡Mujer, mira, tu hijo!"27Entonces Él le dijo al discípulo: "¡Mira, tu madre!" Desde esa hora el discípulo se la llevó a su propia casa.28Después de esto Jesús, porque Él sabía que todas las cosas estaban ahora completadas, a fin de completar las Escrituras, dijo: "Yo tengo sed."29Un recipiente lleno de vino amargo había sido colocado allí, así que ellos colocaron una esponja llena de vino amargo en un hisopo y fue llevado hasta su boca.30Cuando Jesús probó el vino amargo, Él dijo: "Todo está cumplido". Él inclinó su cabeza y entregó su espíritu.31Entonces los judíos, porque era el día de la preparación, y para que así los cuerpos no permanecieran en la cruz durante el Sábado (Porque el Sábado era un día especialmente importante), le pidieron a Pilato quebrar sus piernas y que los removieran.32Entonces los soldados vinieron y quebraron las piernas del primer hombre y del segundo hombre que fue crucificado junto a Jesús.33Cuando fueron a donde Jesús, ellos vieron que ya estaba muerto, así que no quebraron sus piernas.34Sin embargo, uno de los soldados atravesó su costado con una lanza, e inmediatamente salió sangre y agua.35Aquel que lo vio dió testimonio, y su testimonio es verdad. Él sabe que lo que él dijo es cierto para que también ustedes crean.36Pues estas cosas sucedieron para que se cumpliera la escritura: "NI UNO SOLO DE SUS HUESOS SERÁ QUEBRADO."37Otra vez, la escritura dice: "ELLOS LO VERÁN A ÉL, A QUIEN ATRAVESARON."38Luego de estas cosas, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, (pero en secreto porque temía a los judíos), le preguntó a Pilato si podía llevarse el cuerpo de Jesús. Pilato le dio permiso. Así que José fue y tomó el cuerpo y se lo llevó.39Nicodemo también vino, él que primero fue a Jesús de noche. Él trajo una mezcla de mirra y sábila, alrededor de cien litros de peso.40Así que ellos se llevaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en tela de lino con las especias, como era costumbre de los judíos para sepultar muertos.41Ahora en el lugar donde Él fue crucificado había ahí un jardín; y en el jardín había un sepulcro nuevo en el que no se había sepultado a nadie aún.42Porque era el día de la preparación para los judíos y porque el sepulcro estaba cerca, ellos acostaron a Jesús dentro de él.
1Ahora temprano en el primer día de la semana, mientras todavía estaba oscuro, María Magdalena vino a la tumba y ella vio la piedra rodada de la tumba.2Así que corrió y vino a donde Simón Pedro y al otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: " Ellos se han llevado el cuerpo del Señor de la tumba, y no sabemos en dónde lo han puesto."3Entonces Pedro y el otro discípulo salieron, y fueron a la tumba.4Los dos corrieron juntos, el otro discípulo corrió más rápido que Pedro y llegó primero a la tumba.5E inclinándose, él miró las telas de lino puestas allí, pero no entró.6Simón Pedro entonces llegó después de él y entró en la tumba. Él vio las telas de lino puestas allí7y la tela que había estado en su cabeza. No estaba junto a las telas de lino sino doblada y puesta aparte sola.8Entonces el otro discípulo entró también, el que llegó primero a la tumba; él vio y creyó.9Porque hasta ese momento ellos no conocían la escritura, que Él se levantaría de entre los muertos.10Así que los discípulos regresaron a sus hogares otra vez.11Pero María estaba parada afuera de la tumba llorando. Mientras lloraba, ella se inclinó dentro de la tumba.12Ella vio dos ángeles de blanco sentados, uno en la cabeza, y uno a los pies donde el cuerpo de Jesús había estado.13Ellos le dijeron a ella: "Mujer, ¿por qué estás llorando?" Ella les dijo: "Porque ellos se han llevado a mi Señor, y yo no sé dónde lo han puesto."14Cuando ella dijo esto, ella se volteó y vio a Jesús parado allí, pero ella no sabía que era Jesús.15Jesús le dijo a ella: "Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién estás buscando?" Ella pensó que Él era el jardinero, por eso le contestó a él: "Señor, si tú te lo has llevado, dime donde lo has puesto, y yo me lo llevaré."16Jesús le dijo a ella: "María." Ella se volteó, y le dijo en arameo: "Raboní," (que significa, "Maestro.")17Jesús le dijo: "No me toques, porque aún no he ascendido al Padre; pero ve a mis hermanos y dile a ellos que Yo voy a ascender a mi Padre y su Padre, y mi Dios y su Dios."18María Magdalena fue y le dijo a los discípulos: "Yo he visto al Señor", y que Él le había dicho estas cosas a ella.19Cuando era la tarde, de ese día, el primer día de la semana, y las puertas donde estaban los discípulos, estaban cerradas por miedo a los judíos, Jesús llegó y se paró en medio de ellos y les dijo: "Paz sea con ustedes."20Cuando hubo dicho esto, Él les enseñó sus manos y su costado. Entonces cuando los discípulos vieron al Señor, ellos se alegraron.21Jesús entonces les dijo a ellos de nuevo: "Que la paz sea con ustedes. Como el Padre me ha enviado a Mí, así también Yo los estoy enviando a ustedes."22Cuando Jesús hubo dicho esto, Él sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo.23A quienes ustedes les perdonen sus pecados, sus pecados les serán perdonados; a quienes ustedes retengan sus pecados, ellos le serán retenidos."24Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.25Los otros discípulos más tarde le dijeron a él: "Nosotros hemos visto al Señor." Él les dijo a ellos: "A menos que yo vea en sus manos la marca de los clavos, y ponga mi dedo en la marca de los clavos, y ponga mi mano dentro de Su costado, yo no creeré."26Después de ocho días sus discípulos estaban adentro de nuevo, y Tomás estaba con ellos. Jesús vino mientras las puertas estaban cerradas, y se paró entre ellos, y dijo: "Que la paz esté con ustedes."27Entonces Él le dijo a Tomás: "Acerca aquí tus dedos, y mira mis manos, alcanza aquí con tu mano, y ponla dentro mi costado, no seas incrédulo, más cree."28Tomás respondió y le dijo: "Mi Señor y mi Dios".29Jesús le dijo: "Porque tú me has visto a Mí, tú has creído. Bendecidos son aquellos que no han visto, sin embargo, creyeron."30Ahora Jesús hizo muchas otras señales en presencia de los discípulos, señales que no han sido escritas en este libro,31pero éstas han sido escritas para que ustedes puedan creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y creyendo así, tengan vida en Su nombre.
1Después de estas cosas Jesús se presentó otra vez a los discípulos en el Mar de Tiberias. Así es como Él se presentó a sí mismo:2Simón Pedro estaba junto con Tomás llamado el Dídimo, Natanael de Caná en Galilea, los hijos de Zebedeo, y dos otros discípulos de Jesús.3Simón Pedro les dijo: "Yo voy a pescar." Ellos le dijeron: "Nosotros, también, iremos contigo." Ellos fueron y entraron en la barca, pero ellos no pescaron nada durante toda esa noche.4Ahora, cuando ya era temprano en la mañana, Jesús se paró en la playa, pero los discípulos no sabían que era Jesús.5Jesús entonces dijo a ellos: "Hombres jóvenes, ¿tienen algo de comer?" Ellos contestaron a Él: "No."6Él les dijo: "Tiren su red en el lado derecho de la barca, y ustedes encontrarán algunos." Así que ellos tiraron su red, pero ellos no pudieron sacarla por la gran cantidad de pescado.7Entonces el discípulo a quien Jesús amaba le dijo a Pedro: "Él es el Señor." Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, él ató su vestidura exterior (porque él estaba desvestido), y se tiró dentro del mar.8Los otros discípulos vinieron al bote (ellos no estaban lejos de la tierra, como a noventa metros de distancia), y ellos estaban halando la red llena de peces.9Cuando ellos salieron a la tierra, ellos vieron un fuego de carbón ahí y pescado sobre él, con pan.10Jesús les dijo a ellos: "Traigan algunos de los pescados que acaban de pescar."11Simón Pedro entonces subió y movió la red a la tierra, llena de grandes peces; 153 de ellos. Pero a pesar de que había muchos, la red no se rompió.12Jesús les dijo a ellos: "Vengan y desayunen." Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle a Él: "¿Quién eres Tú?" Ellos sabían que era el Señor.13Jesús vino, tomó el pan, y se los dió a ellos, y el pescado también.14Esta fue la tercera vez que Jesús se presentó a sí mismo a los discípulos después que Él había resucitado de entre los muertos.15Después que ellos habían desayunado, Jesús dijo a Simón Pedro: "¿Simón, hijo de Juan, tú me amas más que estos?" Pedro le dijo a Él: "Sí, Señor; Tú sabes que Yo te amo." Jesús le dijo a él: "Alimenta mis corderos."16Él le dijo a él otra vez por segunda ocasión: "Simón, hijo de Juan, ¿tú me amas?" Pedro le dijo a Él: "Sí, Señor; Tú sabes que Yo te amo." Jesús le dijo a él: "Cuida mis ovejas."17Él le dice por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿tú me amas a Mí? Pedro estaba triste porque Jesús le había dicho a él la tercera vez: "¿Tú me amas? Él dijo a él: "Señor, 'Tú sabes todas las cosas, Tú sabes que Yo te amo." Jesús le dijo a él: "Alimenta Mis ovejas.18En verdad, en verdad, Yo te digo a ti, cuando tú eras joven, tú acostumbrabas a vestirte y caminar a donde tú querías, pero cuando tú te pongas viejo, tú extenderás tus manos, y otra persona te pondrá ropa y te llevará a donde tú no quieres ir."19Ahora Jesús dijo esto para indicar con qué clase de muerte Pedro glorificaría a Dios. Habiendo dicho esto, le dijo a Pedro: "Sígueme."20Pedro dio la vuelta y vio al discípulo a quien Jesús amaba siguiéndole a ellos; el cual se había inclinado en el pecho de Jesús en la cena y dijo: "Señor, ¿quién es el que te traicionara a Ti?21Pedro le vio y entonces le dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a hacer este hombre?"22Jesús le dijo: "Si Yo deseo que él se quede hasta que Yo regrese, ¿qué es eso para ti? Sígueme."23Por lo tanto esta declaración se extendió entre los hermanos, que ese discípulo no moriría. Sin embargo, Jesús no le dijo a Pedro que el otro discípulo no moriría, sino: "Si Yo deseo que él se quede hasta que yo venga, ¿qué es eso para ti?"24Este es el discípulo quien es testigo sobre estas cosas, y quien escribió estas cosas, y nosotros sabemos que el testimonio es cierto.25Hay también muchas otras cosas que Jesús hizo. Si cada una hubiera sido escrita, yo supongo que el mismo mundo no podría contener los libros que se escribirían.
1El libro anterior que escribí, Teófilo, contaba todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar, 2hasta el día en que fue recibido arriba. Esto fue después de que Él había dado un mandato por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que Él había escogido. 3Después de Su sufrimiento, Él se presentó vivo a ellos con muchas pruebas convincentes. Por cuarenta días Él se apareció a ellos, y habló acerca del reino de Dios.4Cuando Él estaba reunido con ellos, Él les ordenó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran por la promesa del Padre, acerca de la cual, Él dijo: "Ustedes escucharon de Mí, 5que Juan en efecto bautizaba con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo en unos pocos días."6Cuando ellos estaban reunidos en asamblea Le preguntaron: "¿Señor, éste es el tiempo en que tú restaurarás el reino a Israel?" 7Él les dijo: "No es para ustedes saber los tiempos ni las estaciones las cuales el Padre ha determinado por su propia autoridad. 8Pero ustedes recibirán poder, cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, y serán Mis testigos en Jerusalén y en toda Judea y Samaria y hasta los fines de la tierra."9Cuando el Señor Jesús había dicho estas cosas, mientras ellos estaban mirando arriba, Él fue levantado y una nube Lo escondió de sus ojos. 10Mientras ellos miraban intensamente al cielo cuando Él se iba, de repente, dos hombres se pararon junto a ellos con vestiduras blancas. 11Ellos dijeron: "Ustedes, hombres de Galilea, ¿por qué están aquí parados mirando al cielo? Este Jesús quien ascendió al cielo regresará de la misma manera como lo vieron yendo al cielo."12Entonces ellos regresaron a Jerusalén desde el Monte de los Olivos, el cual está cerca de Jerusalén, una jornada de día Sábado. 13Cuando ellos llegaron, subieron al aposento alto, donde se estaban quedando. Ellos eran Pedro, Juan, Jacobo, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hijo de Jacobo. 14Todos ellos estaban unidos como uno, mientras ellos diligentemente continuaban en oración. Incluidas estaban las mujeres, María la madre de Jesús y sus hermanos.15En aquellos días Pedro se paró en medio de los hermanos, cerca de 120 personas y dijo: 16"Hermanos, fue necesario que se cumpliera la Escritura, la cual el Espíritu Santo habló de antemano por boca de David acerca de Judas, quien guió a los que arrestaron a Jesús.17Pues él fue uno de nosotros y recibió su parte de los beneficios de este ministerio." 18(Ahora este hombre compró un terreno con las ganancias que él recibió de su maldad, y de allí él cayó de cabeza y su cuerpo se reventó y todas sus entrañas se regaron.19Todos aquellos que vivían en Jerusalén oyeron acerca de esto, así que ellos llamaron aquel campo en su lengua "Acéldama," eso es, "Campo de Sangre.")20"Porque está escrito en el libro de Salmos: 'QUE SU TERRENO SEA DESOLADO, Y NO PERMITAN QUE NI SIQUIERA UNA PERSONA VIVA ALLÍ.' 'QUE ALGUIEN MÁS OCUPE SU POSICIÓN DE LIDERAZGO.'21Es necesario, por lo tanto, que uno de los hombres que nos acompañaron todo el tiempo en que el Señor Jesús entraba y salía de entre nosotros, 22comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que Él fue llevado de nosotros hacia arriba, tiene que ser un testigo con nosotros de Su resurrección." 23Ellos pusieron adelante a dos hombres, José, llamado Barsabás, quien también era llamado Justo y a Matías.24Ellos oraron y dijeron: "Tú, Señor, conoces los corazones de toda la gente, así que revélanos cuál de estos dos es a quien Tú has escogido 25para tomar lugar en este ministerio y apostolado del cual Judas transgredió para ir a su propio lugar." 26Ellos echaron suertes sobre ellos; y la suerte cayó sobre Matías y él fue contado con los once apóstoles.
1Cuando vino el día del Pentecóstes, ellos estaban todos juntos en el mismo lugar. 2De repente vino del cielo un sonido como una ráfaga violenta de viento, y llenó toda la casa donde ellos estaban sentados. 3Les aparecieron a ellos lenguas como de fuego que fueron distribuídas y se posaron sobre cada uno de ellos. 4Ellos fueron llenos con el Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros lenguas, como el Espíritu les daba para hablar.5Ahora había Judíos que vivían en Jerusalén, hombres piadosos, de toda nación debajo del cielo. 6Cuando este sonido fue escuchado, la multitud se reunió y estaba confundida porque cada uno los escuchaba hablar en su propia lengua. 7Ellos estaban sorprendidos y maravillados; y dijeron: "¿No son realmente Galileos todos los que están hablando?8¿Por qué es que los estamos escuchando, a cada uno en nuestra lengua en la cual nacimos? 9Partos, Medos y Elamitas, y ésos que viven en Mesopotamia, Judea y Capadocia, del Ponto y de Asia, 10de Frigia, de Panfilia, de Egipto y de regiones de Libia alrededor de Cirene, y visitantes de Roma, 11Judíos y prosélitos, Cretenses y Árabes, nosotros los escuchamos decir en nuestras lenguas acerca de las poderosas obras de Dios".12Ellos estaban sorprendidos y perplejos; y se dijeron unos a otros: "¿Qué significa esto?" 13Pero otros se burlaron y dijeron: "Ellos están llenos de vino nuevo".14Pero Pedro se paró con los once, alzó su voz, y les dijo: "Hombres de Judea y todos ustedes que viven en Jerusalén, sepan ustedes esto; prestén atención a mis palabras. 15Pues esta gente no está borracha como ustedes asumen, porque es sólo la tercera hora del día.16Pero es lo que fue dicho a través del profeta Joel: 17'SERÁ EN LOS ÚLTIMOS DÍAS', DICE DIOS, 'YO DERRAMARÉ MI ESPÍRITU SOBRE TODA PERSONA. SUS HIJOS Y SUS HIJAS PROFETIZARÁN, SUS JOVENES VERÁN VISIONES Y SUS VIEJOS SOÑARÁN SUEÑOS.18TAMBIÉN EN MIS SIERVOS Y EN MIS SIERVAS EN ESOS DÍAS YO DERRAMARÉ MI ESPÍRITU, Y ELLOS PROFETIZARÁN. 19YO LES MOSTRARÉ MARAVILLAS ARRIBA EN EL CIELO Y SEÑALES ABAJO EN LA TIERRA, SANGRE, FUEGO, Y VAPOR DE HUMO.20EL SOL SE VOLVERÁ OSCURIDAD Y LA LUNA EN SANGRE, ANTES DEL GRAN Y NOTABLE DÍA DE LA VENIDA DEL SEÑOR. 21Y SUCEDERÁ QUE TODO EL QUE INVOQUE EL NOMBRE DEL SEÑOR SERÁ SALVO.'22Hombres de Israel, escuchen estas palabras: Jesús de Nazaret, un hombre aprobado por Dios para ustedes por las poderosas obras y maravillas y señales las cuales Dios hizo a través de Él en medio de ustedes, así como ustedes mismos saben, 23debido al plan determinado y al previo conocimiento de Dios, Él fue entregado, y ustedes, por la mano de hombres sin leyes, Lo crucificaron y asesinaron; 24a quien Dios levantó, habiendolo liberado de los dolores de muerte, porque no era posible que Él estuviese retenido por ellos.25Pues David dice acerca de Él: 'YO VI AL SEÑOR SIEMPRE ANTE MI ROSTRO, PORQUE ÉL SIEMPRE ESTÁ A MI MANO DERECHA PARA QUE YO NO SEA MOVIDO. 26POR LO TANTO, MI CORAZÓN ESTABA CONTENTO Y MI LENGUA REGOCIJADA. TAMBIÉN, MI CARNE VIVIRÁ EN CONFIANZA.27PORQUE TÚ NO ABANDONARÁS MI ALMA EN EL HADES, TAMPOCO PERMITIRÁS QUE TU SANTO VEA CORRUPCIÓN. 28TÚ ME REVELASTE A MÍ LOS CAMINOS DE LA VIDA; TÚ ME LLENARÁS DE CONTENTURA CON TU ROSTRO'.29Hermanos, yo les puedo hablar confiadamente acerca del patriarca David: él murió y fue enterrado, y su tumba está con nosotros hasta el día de hoy. 30Por lo tanto, él era un profeta y sabía que Dios había jurado con una promesa a él, que Él establecería uno del fruto de su cuerpo sobre su trono. 31Él vio esto de antemano y habló de la resurrección del Cristo: 'ÉL NO FUE NI ABANDONADO AL HADES, NI TAMPOCO SU CARNE VIO CORRUPCIÓN.'32Este Jesús, Dios lo levantó, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33Por lo tanto, habiendo sido levantado a la mano derecha de Dios y habiendo recibido la promesa del Espíritu Santo del Padre, Él ha derramado esto, que ustedes ven y escuchan.34Porque David no ascendió al cielo, pero él dice: 'EL SEÑOR DIJO A MI SEÑOR: ''SIÉNTATE A MI MANO DERECHA, 35HASTA QUE YO HAGA A TUS ENEMIGOS EL BANQUILLO PARA TUS PIES'''. 36Por lo tanto, dejen que toda la casa de Israel ciertamente conozca que Dios Lo ha hecho ambos, Señor y Cristo, a este Jesús a quien ustedes crucificaron".37Ahora cuando ellos oyeron esto, fueron traspasados en sus corazones y dijeron a Pedro y al resto de los apóstoles: "Hermanos, ¿qué debemos hacer?". 38Y Pedro les dijo a ellos: "Arrepiéntanse y sean bautizados cada uno de ustedes, en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados, y ustedes recibirán el don del Espíritu Santo. 39Para ustedes es la promesa y para sus hijos y a todos los que están lejos, a tantas personas como el Señor nuestro Dios llame".40Con muchas otras palabras él testificó y los exhortó diciendo: "Sálvense de esta generación malvada". 41Entonces ellos recibieron su palabra y fueron bautizados, y fueron añadidas en ese día cerca de tres mil almas. 42Ellos continuaron en las enseñanzas de los apóstoles, en el compañerismo, en el partimiento del pan y en las oraciones.43Temor vino sobre toda alma, y muchas maravillas y señales fueron hechas por medio de los apóstoles. 44Todos los que creyeron estaban juntos y tenían todas las cosas en común, 45y ellos vendieron sus propiedades y posesiones y las distribuyeron a todos, de acuerdo a las necesidades que cualquiera tuviera.46Así que día tras día ellos continuaban con un solo próposito en el templo, y partían el pan en los hogares y compartían la comida con gozo y humildad de corazón; 47ellos alababan a Dios y tenían el favor de todas las personas. El Señor añadía día a día los que estaban siendo salvos.
1Ahora Pedro y Juan subían al templo a la hora de la oración, la hora novena. 2Cierto hombre, cojo desde su nacimiento, era llevado cada día y lo ponían a la puerta del templo, llamada la Hermosa, para que él pudiera mendigar limosnas de las personas que iban al templo. 3Cuando él vió a Pedro y a Juan a punto de entrar al templo, él les pidió limosna.4Pedro, junto con Juan, fijando sus ojos sobre él, dijo: "Míranos." 5El cojo los miró, esperando recibir algo de ellos. 6Pero Pedro le dijo: "Plata y oro no tengo, pero lo que tengo, yo te daré. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, camina."7Pedro lo tomó de la mano derecha, y lo levantó; e imediatamente sus pies y los huesos de sus tobillos recibieron fuerzas. 8Saltando, el cojo se paró y empezó a caminar; y él entró con Pedro y Juan al templo, caminando, saltando y alabando a Dios.9Todas las personas lo vieron caminando y alabando a Dios. 10Ellos notaron que era el hombre que había estado sentado para recibir limosnas en la puerta del templo, La Hermosa y ellos fueron llenos de asombro y admiración a causa de lo que le había ocurrido a él.11Mientras él estaba aguantándose de Pedro y Juan, todas las personas corrieron a ellos al pórtico que es llamado de Salomón, asombrándose mucho. 12Cuando Pedro vio esto, le contestó a la gente: "Ustedes, hombres de Israel, ¿por qué se maravillan? ¿Por qué fijan sus ojos en nosotros, como si nosotros hubiésemos hecho que él caminara por nuestro propio poder o piedad?"13El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a Su Siervo, Jesús. Él es Aquel a quien ustedes entregaron y rechazaron ante el rostro de Pilato, cuando él había decidido librarlo. 14Ustedes rechazaron al Santo y Justo, y pidieron en su lugar a un asesino para ser liberado.15Ustedes mataron al Principe de la Vida, a quien Dios levantó de los muertos, y nosotros somos testigos de esto. 16Ahora, por la fe en Su nombre, este hombre a quien ustedes ven y conocen, este mismo nombre lo ha hecho fuerte. La fe que es mediante Jesús le dio a él esta completa salud en la presencia de ustedes.17Ahora, hermanos, yo sé que ustedes actuaron en ignorancia, como también hicieron sus gobernantes. 18Pero las cosas que Dios anunció de antemano por la boca de todos los profetas, que Su Cristo debía sufrir, Él ahora las ha cumplido.19Arrepiéntanse, por lo tanto, y cambien, para que sus pecados sean borrados, para que puedan llegar períodos de refrigerio desde la presencia del Señor; 20y que Él pueda enviar al Cristo, que ha sido designado para ustedes, Jesús.21Él es Aquel que el cielo tiene que recibir hasta el tiempo de la restauración de todas las cosas, de las cuales Dios habló hace tiempo por la boca de Sus santos profetas. 22Moisés ciertamente dijo: 'EL SEÑOR DIOS LEVANTÁRA UN PROFETA COMO YO DE ENTRE SUS HERMANOS. USTEDES ESCUCHARÁN TODO LO QUE ÉL LES HABLARÁ.23SUCEDERÁ QUE TODA PERSONA QUE NO ESCUCHE A ESE PROFETA SERÁ COMPLETAMENTE DESTRUIDA DE ENTRE EL PUEBLO.'24Sí, y todos los profetas desde Samuel y los que vinieron después de él, todos hablaron y anunciaron estos días. 25Ustedes son los hijos de los profetas y del pacto que Dios hizo con sus ancestros, como Él dijo a Abraham: 'EN TU SIMIENTE TODAS LA FAMILIAS DE LA TIERRA SERÁN BENDECIDAS.' 26Después que Dios resucitó a Su siervo; Él Lo envió primeramente a ustedes, a fin de bendecirlos al apartarse cada uno de ustedes de su maldad."
1Mientras Pedro y Juan hablaban con la gente, los sacerdotes y el capitán del templo y los Saduceos vinieron a ellos. 2Ellos estaban profundamente preocupados porque Pedro y Juan estaban enseñando a la gente y proclamando en Jesús, la resurección de entre los muertos. 3Ellos los arrestaron y los pusieron en la cárcel hasta la mañana siguiente, ya que era de noche. 4Pero mucha de la gente que había escuchado el mensaje creyeron; y el número de los hombres que creyeron era como cinco mil.5Sucedió al siguiente día, que sus gobernantes, ancianos y escribas se reunieron en Jerusalén. 6Anás, el sumo sacerdote estaba allí, y Caifás, y Juan, y Alejandro, y todos los que eran parientes del sumo sacerdote. 7Cuando ellos habían puesto a Pedro y a Juan en medio de ellos, les preguntaron: "¿Con qué poder, o en qué nombre, ustedes han hecho esto?"8Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: "Ustedes, gobernantes del pueblo y ancianos, 9si nosotros este día estamos siendo interrogados acerca de la buena obra hecha a un hombre enfermo, ¿por qué medios fue este hombre sanado? 10Que esto sea conocido a todos ustedes y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesúcristo de Nazaret, a quien ustedes crucificaron, y a quien Dios levantó de los muertos, es por Él, que este hombre está aquí de pie sano delante de ustedes.11Jesucristo es la piedra que ustedes como constructores despreciaron pero que ha sido hecha piedra angular. 12No hay salvación en ninguna otra persona, pues no hay otro nombre bajo el cielo, que es dado entre los hombres, por el cual nosotros tenemos que ser salvos.''13Ahora cuando vieron la audacia de Pedro y Juan, y se dieron cuenta de que ellos eran hombres ordinarios y sin educación, ellos se sorprendieron, percatándose de que Pedro y Juan habían estado con Jesús. 14Pues al ver ellos al hombre que fue curado de pie junto a ellos, ellos no tenían nada que decir contra esto.15Pero luego de que ellos habían ordenado a los apóstoles que salieran de la reunión del concilio, ellos hablaron entre sí. 16Ellos dijeron: "¿Qué le haremos a estos hombres? Porque el hecho de que un milagro admirable ha sido hecho por medio de ellos es conocido por todos los que viven en Jerusalén y no podemos negarlo. 17Pero a fin de que esto no se difunda más entre la gente, vamos a advertirles que no hablen más a nadie en este Nombre". 18Ellos llamaron a Pedro y a Juan a que entraran y les ordenaron no hablaran nada ni enseñar en el nombre de Jesús.19Pero Pedro y Juan respondieron y les dijeron: "Si es correcto a la vista de Dios obedecerlos a ustedes en lugar de a Él, juzguen ustedes. 20Porque no podemos evitar hablar acerca de las cosas que nosotros hemos visto y escuchado."21Después de muchas advertencias a Pedro y Juan, ellos los dejaron ir. Ellos no fueron capaces de encontrar alguna excusa para castigarlos, porque todas las personas estaban alabando a Dios por lo que había sido hecho. 22El hombre que había experimentado el milagro de sanidad tenía más de cuarenta años.23Después que ellos fueron liberados, Pedro y Juan vinieron a su propia gente y informaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24Cuando ellos lo escucharon, alzaron juntos sus voces a Dios y dijeron: "Señor, Tú que HICISTE LOS CIELOS Y LA TIERRA Y EL MAR, Y TODO LO QUE ESTA EN ELLOS, 25Tú que por el Espíritu Santo, por la boca de nuestro padre David Tu siervo, dijiste: '¿POR QUÉ LAS NACIONES GENTILES SE ENFURECEN, Y LOS PUEBLOS IMAGINAN COSAS VANAS?26LOS REYES DE LA TIERRA SE AGRUPARON, Y LOS GOBERNANTES SE REUNIERON EN CONTRA DEL SEÑOR, Y EN CONTRA DE SU CRISTO.'27En efecto, ambos, Herodes y Poncio Pilato, junto a los Gentiles y el pueblo de Israel, se reunieron en esta ciudad en contra de Tu santo Siervo, Jesús, a quien Tú ungiste. 28Ellos se reunieron para hacer todo lo que Tu mano y Tu deseo decidieron de antemano que pasaría.29Ahora, Señor, considera sus advertencias y permítele a tus siervos hablar Tu palabra con toda valentía. 30Así que mientras Tú extiendes Tu mano para sanar, señales y maravillas podrán suceder por medio del nombre de tu Santo Siervo Jesús." 31Cuando ellos terminaron de orar, el lugar donde ellos estaban reunidos fue sacudido, y todos ellos fueron llenos con el Espíritu Santo, y ellos hablaron la palabra de Dios con valentía.32El gran número de aquellos que creyeron eran de un corazón y alma, y ni siquiera uno de ellos dijo que cualquier cosa que él poseía era realmente suyo; en efecto, ellos tenían todas las cosas en común. 33Con gran poder los apóstoles proclamaban su testimonio acerca de la resurección del Señor Jesús, y gran gracia estaba sobre todos ellos.34No había ninguna persona entre ellos a quien le faltara algo, porque todo aquel que poseía títulos de propiedad de tierras o casas los vendía y traía el dinero de las cosas que eran vendidas y 35lo ponían a los pies de los apóstoles. Y la distribución se hacía a cada creyente, de acuerdo a las necesidades de cada uno.36José, un Levita, un hombre de Chipre, le fue dado el nombre de Bernabé por los apóstoles (eso es, siendo interpretado, hijo de consolación). 37Teniendo un terreno, él lo vendió y trajo el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles.
1Ahora un cierto hombre llamado Ananías, con Safira su esposa, vendió una parte de su propiedad, 2y él se quedó con parte del dinero de la venta (su esposa también lo sabía), y trajo la otra parte y lo puso a los pies de los apóstoles.3Pero Pedro dijo: "Ananías, ¿por qué Satanás llenó tu corazón para mentirle al Espíritu Santo y quedarte con parte del precio del terreno? 4Mientras se mantuvo sin vender, ¿acaso no siguió siendo tuyo? Y después de ser vendido, ¿no estaba bajo tu control? ¿Cómo es que pensaste esta cosa en tu corazón? Tú no le has mentido a los hombres, sino a Dios". 5Escuchando estas palabras, Ananías cayó y respiró su último aliento. Y un gran temor vino sobre todos los que lo escucharon. 6Los jóvenes llegaron al frente, lo envolvieron, lo cargaron afuera y lo enterraron.7Como tres horas después, su esposa entró, no sabiendo lo que había pasado. 8Pedro le dijo a ella: "Dime si ustedes vendieron el terreno por esta cantidad." Ella dijo: "Sí, fue por esa cantidad."9Entonces Pedro le dijo a ella: "¿Cómo es que han acordado ustedes poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, los pies de esos que han enterrado a tu esposo están a la puerta, y ellos te sacarán también a tí." 10Ella instantáneamente cayó a sus pies, y respiró su último aliento, y los jóvenes entraron y la encontraron muerta; ellos la cargaron afuera y la enterraron a ella al lado de su esposo. 11Gran temor sobrevino a toda la iglesia, y sobre todos los que escucharon estas cosas.12Muchas señales y maravillas estaban ocurriendo entre la gente a través de las manos de los apóstoles. Ellos estaban todos juntos en el pórtico de Salomón. 13Pero nadie más tenía el valor de unirse a ellos; sin embargo, ellos eran tenidos en alta estima por el pueblo.14Aún más creyentes eran añadidos al Señor, multitudes de hombres y mujeres, 15a tal punto que hasta cargaban los enfermos a las calles y los acostaban en camas y camillas, para que al pasar Pedro, su sombra pudiera caer sobre algunos de ellos. 16También se reunió un gran número de personas desde los pueblos alrededor de Jerusalén, trayendo a los enfermos y a aquellos afligidos con espíritus inmundos, y todos ellos eran sanados.17Pero el sumo sacerdote se levantó, y todos los que estaban con él (que son los Saduceos); y se llenaron de celo 18y echaron mano a los apóstoles, y los pusieron en la cárcel pública.19Pero durante la noche un ángel del Señor abrió las puertas de la carcel y los dirigió afuera, y dijo: 20"Vayan, párense en el Templo y hablen a las personas todas las palabras de esta Vida." 21Cuando ellos escucharon esto, ellos entraron en el Templo cerca del amanecer y enseñaron. Pero el sumo sacerdote y los que estaban con él vinieron, y convocaron al concilio, y a todos los ancianos del pueblo de Israel, y mandaron a traer a los apóstoles de la cárcel.22Pero los oficiales que fueron no los encontraron en la prisión, y ellos regresaron e informaron: 23"Nosotros encontramos la cárcel cerrada de forma segura y a los guardias parados en la puerta, pero cuando nosotros la abrimos, no encontramos a nadie dentro."24Ahora cuando el capitán del templo y los principales sacerdotes escucharon estas palabras, ellos estaban muy perplejos concerniente a ellos, y qué podría salir de esto. 25Entonces alguien vino y les dijo: "Los hombres que ustedes pusieron en la cárcel estan parados en el Templo enseñándo al pueblo."26Así que el capitán fue con los oficiales, y los trajo de vuelta, pero sin violencia, pues ellos temían que la gente los apedreara. 27Cuando ellos los trajeron, los pusieron frente al concilio. El sumo sacerdote los interrogó, 28diciendo: "Nosotros estrictamente les encargamos que no enseñaran en este Nombre, y todavía, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas, y desean traer la sangre de este Hombre sobre nosotros."29Pero Pedro y los apóstoles respondieron: "Debemos obedecer a Dios en vez de a los hombres. 30El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a Quien ustedes mataron, colgándolo de un árbol. 31Dios lo exaltó a Su mano derecha para ser Príncipe y Salvador, para darle arrepentimiento a Israel, y el perdón de pecados. 32Nosotros somos testigos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, a que Dios ha dado a aquellos que Le obedecen."33Cuando los miembros del concilio escucharon esto, ellos estaban furiosos y querían matar a los apóstoles. 34Pero un Fariseo llamado Gamaliel, un maestro de la ley, quien era honrado por todo el pueblo, se levantó y ordenó que se llevaran a los apóstoles afuera por un momento.35Entonces él les dijo: "Hombres de Israel, presten mucha atención a lo que ustedes se proponen hacer con estas personas. 36Hace algún tiempo, Teudas se levantó pretendiendo ser alguien, y un número de hombres, como cuatrocientos, se le unieron. Él fue asesinado, y todos los que le obedecieron fueron esparcidos y quedaron en nada. 37Después de este hombre, Judas de Galilea, se levantó en los días del censo y se llevó alguna gente tras él. Él también pereció y todos los que lo obedecían fueron esparcidos.38Ahora yo les digo, apártense de estos hombres y déjenlos solos, porque si este plan u obra es de hombres, va a ser destruido. 39Pero si es de Dios, ustedes no serán capaces de destruirlos; quizás hasta encuentren que ustedes están peleando en contra de Dios." Así ellos fueron persuadidos.40Entonces ellos llamaron a los apóstoles y los golpearon y les ordenaron no hablar en el nombre de Jesús, y los dejaron ir. 41Ellos se fueron del concilio alegres de ser contados como merecedores de sufrir deshonra por el Nombre. 42De ese día en adelante, en el Templo y de casa en casa, ellos continuamente enseñaban y predicaban acerca de Jesús como el Cristo.
1Ahora en aquellos días, cuando el número de los discípulos se multiplicaba, surgió una queja de los Greco-Judíos contra los Hebreos, porque sus viudas estaban siendo desatendidas en la distribución diaria de los alimentos.2Los doce llamaron a la multitud de los discípulos y dijeron: "No es correcto para nosotros que abandonemos la palabra de Dios para servir las mesas. 3Por lo tanto, ustedes deben escoger, hermanos, a siete hombres de entre ustedes, hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, a quienes podamos designar para atender este asunto. 4Respecto a nosotros, siempre continuaremos en oración y en el ministerio de la palabra."5Sus palabras agradaron a toda la multitud. Así que escogieron a Esteban, un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas, Nicolás, un prosélito de Antioquía. 6Los creyentes trajeron a estos hombres ante los apóstoles, quienes oraron y pusieron sus manos sobre ellos.7Así que la palabra de Dios creció; y el número de los discípulos se multiplicó en extremo en Jerusalén; y un gran número de los sacerdotes se hicieron obedientes a la fe.8Ahora Esteban, lleno de gracia y poder, hacía grandes maravillas y señales entre la gente. 9Pero se levantaron algunas personas que pertenecían a la sinagoga llamada la sinagoga de los Libertos, de los Cireneos y Alejandrinos, y algunos de Cilicia y Asia. Estas personas discutían con Esteban.10Pero ellos no eran capaces de levantarse en contra de la sabiduría y el Espíritu con el cual Esteban hablaba. 11Entonces ellos persuadieron en secreto a algunos hombres para decir: "Nosotros hemos escuchado a Esteban decir palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios."12Ellos incitaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y ellos confrontaron a Esteban, lo agarraron y lo llevaron al concilio. 13Ellos trajeron testigos falsos, quienes dijeron: "Este hombre no deja de hablar palabras contra este lugar sagrado y la Ley. 14Porque lo hemos oído decir que este Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las costumbres que Moisés nos dejó." 15Todos los que se sentaron en el concilio fijaron sus ojos en él y vieron que su cara era como la cara de un ángel.
1El sumo sacerdote dijo: "¿Son estas cosas ciertas?" 2Esteban dijo: "Hermanos y padres, escúchenme: El Dios de gloria se apareció a nuestro padre Abraham cuando él estaba en Mesopotamia, antes que él viviera en Harán; 3Él le dijo: 'DEJA TU TIERRA Y TUS PARIENTES Y VE A LA TIERRA QUE YO TE MOSTRARÉ.'4Después él dejó la tierra de los Caldeos y vivió en Harán; desde allí, después de morir su padre, Dios lo trajo a esta tierra, donde ustedes viven ahora. 5No le dio nada de esto en herencia a él, no, ni siquiera lo suficiente para poner un pie. Pero Él prometió, aunque Abraham no tenía hijos todavía, que ÉL LE DARÍA LA TIERRA COMO UNA POSESIÓN PARA ÉL Y SUS DESCENDIENTES DESPUÉS DE ÉL.6Dios le hablaba a él así: 'QUE SUS DESCENDIENTES VIVIRÍAN DURANTE UN TIEMPO EN UNA TIERRA EXTRANJERA, Y QUE LOS HABITANTES DE ALLÍ LOS LLEVARÍAN A LA ESCLAVITUD Y LOS MALTRATARÍAN POR CUATROCIENTOS AÑOS. 7'Y YO JUZGARÉ A LA NACIÓN EN LA CUAL ELLOS SERÁN ESCLAVOS,' dijo Dios, 'Y DESPUÉS DE ESTO ELLOS SALDRÁN Y ME ADORARÁN EN ESTE LUGAR.' 8Y Él le dio a Abraham el pacto de la circuncisión, así Abraham vino a ser el padre de Isaac y lo circuncidó al octavo día; Isaac vino a ser el padre de Jacob, y Jacob el padre de los doce patriarcas.9Los patriarcas fueron motivados por la envidia contra José y lo vendieron a Egipto, y Dios estuvo con él, 10y lo rescató de todos sus sufrimientos, y le dio favor y sabiduría en la presencia del Faraón, rey de Egipto. Faraón entonces le hizo gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.11Ahora, vino una hambruna sobre todo Egipto y Canaán y gran sufrimiento y nuestros padres no encontraron alimento. 12Pero cuando Jacob escuchó que en Egipto había trigo, él envió a nuestros antepasados la primera vez. 13A la segunda vez José se mostró a sí mismo a sus hermanos; y la familia de José fue conocida por el Faraón.14José envió a sus hermanos de vuelta para decirle a Jacob su padre que viniera a Egipto, junto a todos sus parientes, setenta y cinco personas en total. 15Así que Jacob bajó a Egipto; después él murió, él mismo y nuestros antepasados. 16Ellos fueron llevados a Siquem y fueron depositados en la tumba que Abraham compró por precio en plata de los hijos de Hamor en Siquem.17Mientras el tiempo de la promesa se acercaba, la promesa que Dios le había hecho a Abraham, el pueblo crecía y se multiplicaba en Egipto, 18hasta que se levantó otro rey en Egipto, un rey quien no conocía acerca de José. 19Ese mismo rey engañó a nuestro pueblo y maltrató a nuestros antepasados tan duramente, que ellos tenían que exponer a sus infantes al peligro esperando que ellos sobrevivieran.20Para ese tiempo Moisés nació; él era precioso ante Dios y fue sustentado por tres meses en la casa de su padre. 21Cuando él fue puesto afuera, la hija del Faraón lo adoptó y lo crió como su propio hijo.22Moisés fue educado en todas las enseñanzas de los Egipcios; y él fue poderoso en sus palabras y hechos. 23Pero cuando él tenía cerca de cuarenta años de edad, vino a su corazón visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. 24Viendo que un Israelita estaba siendo maltratado, Moisés lo defendió y vengó a aquel que fue oprimido matando al Egipcio. 25Él pensó que sus hermanos entenderían que Dios por su mano estaba rescatándolos, pero ellos no entendieron.26Al otro día él vino a unos Israelitas mientras ellos estaban discutiendo; él trató de ponerlos en paz entre ellos; él dijo: 'Señores, ustedes son hermanos; ¿por qué se hieren el uno al otro?' 27Pero el que le hizo daño a su prójimo, lo empujó y dijo: '¿QUIÉN TE HA HECHO GOBERNANTE Y JUEZ SOBRE NOSOTROS? 28¿TE GUSTARÍA MATARME, COMO MATASTE AL EGIPCIO AYER?'29Moisés huyó después de escuchar ésto; él se convirtió en extranjero en la tierra de Madián, donde él vino a ser padre de dos hijos. 30Cuando cuarenta años habían pasado, un ángel se le apareció en el desierto del Monte Sinaí, en una llama de fuego en un arbusto.31Cuando Moisés vio el fuego, se maravilló con la visión, y mientras que él se acercaba para mirarla, vino la voz del Señor diciendo: 32'YO SOY EL DIOS DE TUS PADRES, EL DIOS DE ABRAHAM Y DE ISAAC Y DE JACOB'. Moisés tembló y no se atrevía a mirar.33El Señor le dijo a él: 'QUITA TUS SANDALIAS, PORQUE EL LUGAR EN DONDE ESTÁS PARADO ES TIERRA SANTA. 34CIERTAMENTE YO HE VISTO EL SUFRIMIENTO DE MI PUEBLO QUE ESTÁ EN EGIPTO; YO HE OÍDO SUS GEMIDOS, Y YO HE BAJADO A RESCATARLOS; AHORA VEN; YO TE ENVIARÉ A EGIPTO.'35Este Moisés, a quien ellos rechazaron cuando le dijeron: '¿QUIÉN TE HA HECHO GOBERNANTE Y JUEZ?' Él era aquel a quien Dios envió tanto como gobernador y libertador. Dios lo envió por la mano del ángel que apareció en el arbusto. 36Moisés los guió a ellos fuera de Egipto, después de hacer milagros y señales en Egipto y en el Mar Rojo, y en el desierto durante cuarenta años. 37Es el mismo Moisés quien dijo al pueblo de Israel: 'DIOS LEVANTARÁ UN PROFETA PARA USTEDES, ENTRE SUS HERMANOS, UN PROFETA COMO YO.'38Éste es el hombre que estaba en asamblea en el desierto con el ángel quien le habló a él en el Monte Sinaí. Éste es el hombre quien estaba con nuestros antepasados; éste es el hombre quien recibió palabras vivas para dárnoslas a nosotros. 39Éste es el hombre a quien nuestros antepasados se negaron a obedecer; ellos lo apartaron de sí mismos, y en sus corazones se volvieron a Egipto. 40En aquel tiempo dijeron a Aaron: 'HAZNOS DIOSES PARA QUE NOS GUIEN. EN CUANTO A ÉSTE MOISÉS, QUIEN NOS DIRIGIÓ FUERA DE LA TIERRA DE EGIPTO, NO SABEMOS QUE LE HA PASADO.'41Así, en aquellos días ellos hicieron un becerro y trajeron un sacrificio al ídolo, y se regocijaron debido a la obra que hicieron con sus manos. 42Pero Dios se apartó y los entregó a adorar las estrellas en el cielo; así como está escrito en el libro de los profetas: '¿ACASO ME OFRECIERON USTEDES A MÍ BESTIAS MUERTAS Y SACRIFICIOS POR CUARENTA AÑOS EN EL DESIERTO, CASA DE ISRAEL?43USTEDES ACEPTARON EL TABERNÁCULO DE MOLOC Y LA ESTRELLA DEL DIOS RENFAN Y LAS IMÁGENES QUE USTEDES CREARON PARA ADORARLOS, Y YO LOS LLEVARÉ MÁS ALLÁ DE BABILONIA.'44Nuestros antepasados tuvieron el tabernáculo del testimonio en el desierto, tal como Dios mandó cuando Él le habló a Moisés, que él debía hacerlo como el patrón que él había visto. 45Ésta es la tienda que nuestros antepasados, a su vez, trajeron a la tierra con Josué. Esto pasó cuando ellos tomaron posesión de las naciones que Dios expulsó ante la presencia de nuestros antepasados. Esto era así hasta los días de David, 46quien halló favor a la vista de Dios; él pidió encontrar una morada para el Dios de Jacob.47Pero Salomón construyó una casa para Dios. 48Sin embargo, el Altísimo no vive en casas hechas con manos; esto es como dice el profeta: 49'EL CIELO ES MI TRONO, Y LA TIERRA EL ESTRADO PARA MIS PIES. ¿QUÉ CLASE DE CASA ME PUEDEN CONSTRUIR USTEDES? dice el Señor: ¿O DÓNDE ESTÁ EL LUGAR PARA MI REPOSO? 50¿NO HIZO MI MANO TODAS ESTAS COSAS?'51Ustedes que son tercos e incircuncisos de corazón y oídos, ustedes siempre resisten el Espíritu Santo; ustedes actúan como sus antepasados actuaban. 52¿A cuál de los profetas no persiguieron sus antepasados? Ellos asesinaron a los profetas quienes aparecieron antes de la llegada del Justo; y ahora ustedes se han hecho traidores y asesinos de Él también. 53Ustedes quienes recibieron la Ley que los ángeles establecieron, pero ustedes no la guardaron."54Ahora cuando los miembros del concilio escucharon estas cosas, ellos se enojaron en extremo, y crujían los dientes contra Esteban. 55Pero él, siendo lleno del Espíritu Santo, miró fijamente hacia el cielo y vio la gloria de Dios; y él vio a Jesús parado a la mano derecha de Dios. 56Esteban dijo: "Miren, yo veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre parado a la mano derecha de Dios."57Pero los miembros del concilio gritaron a alta voz y se taparon sus oídos y se lanzaron juntos hacia él. 58Ellos lo echaron fuera de la ciudad y lo apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas exteriores a los pies de un joven llamado Saulo.59Mientras ellos apedreaban a Esteban, él seguía clamando al Señor y diciendo: "Señor Jesús, recibe mi espíritu." 60Él se arrodilló y gritó en voz alta: "Señor, no tomes este pecado contra ellos." Cuando él dijo esto, se durmió.
1Saulo estaba de acuerdo con su muerte. Así que ese día comenzó una gran persecución en contra de la iglesia que estaba en Jerusalén; y los creyentes estaban todos esparcidos por las regiones de Judea y Samaria, excepto los apóstoles. 2Hombres devotos sepultaron a Esteban e hicieron gran lamentación por él. 3Pero Saulo le hizo gran daño a la iglesia; él entraba casa por casa y arrastraba afuera a hombres y mujeres, y los ponía en la cárcel.4Sin embargo, los creyentes que habían sido esparcidos, iban predicando la palabra. 5Felipe bajó a la ciudad de Samaria y les proclamaba de Cristo.6Cuando multitudes de personas oyeron y vieron las señales que Felipe hacía, ellos juntos prestaron atención a lo que él decía. 7Porque de muchas personas que los tenían, espíritus impuros salían fuera mientras gritaban a gran voz; y muchas personas paralíticas y cojas eran sanadas. 8Y hubo mucho gozo en esa ciudad.9Pero había cierto hombre en la ciudad llamado Simón, quien anteriormente había estado practicando brujería; él acostumbraba asombrar a la gente de Samaria, mientras reclamaba ser una persona importante. 10Todos los Samaritanos, desde los más pequeños hasta los mas grandes, prestaban atención a él. Ellos decían: "Este hombre es ese poder de Dios el cual es llamado Grande." 11Ellos lo escuchaban, porque los había asombrado por mucho tiempo con sus brujerías.12Pero cuando ellos creyeron lo que Felipe predicaba sobre el evangelio concerniente al Reino de Dios y al nombre de Jesucristo, ellos fueron bautizados, tanto hombres como mujeres. 13Y Simón mismo también creyó. Después que él fue bautizado, él continuaba estando con Felipe; cuando él vio señales y obras poderosas haciéndose, él quedó sorprendido.14Ahora cuando los apóstoles en Jerusalén escucharon que Samaria había recibido la palabra de Dios, ellos les enviaron a Pedro y Juan. 15Cuando ellos descendieron, oraron por ellos, para que ellos recibieran al Espíritu Santo. 16Porque hasta ese tiempo, el Espíritu Santo no había venido sobre ninguno de ellos; ellos sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17Entonces Pedro y Juan pusieron sus manos sobre ellos, y ellos recibieron el Espíritu Santo.18Ahora, cuando Simón vio que el Espíritu Santo fue dado a través de la imposición de las manos de los apóstoles, él les ofreció a ellos dinero. 19Él dijo: "Denme ese poder también, que a cualquiera sobre quien yo ponga mis manos, pueda recibir el Espíritu Santo."20Pero Pedro le dijo: "Que tu plata perezca junto contigo, porque tú pensaste obtener el don de Dios con dinero. 21Tú no tienes parte ni participación en este asunto, porque tu corazón no es recto con Dios. 22Por lo tanto, arrepiéntete de esta maldad tuya, y ora al Señor, para que Él pueda tal vez perdonarte por la intención de tu corazón. 23Porque veo que tú estás en el veneno de la amargura y en los lazos del pecado."24Simón contestó y dijo: "Oren al Señor por mí, que ninguna de esas cosas de las cuales ustedes han hablado me sucedan a mí."25Cuando Pedro y Pablo habían testificado y habían hablado de la palabra del Señor, ellos regresaron a Jerusalén. En el camino, ellos predicaban el evangelio a muchas villas de los Samaritanos.26Ahora un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo: "Levántate y ve hacia el sur, al camino que desciende desde Jerusalén a Gaza." (Este camino está en el desierto.) 27Él se levantó y fue. He aquí, había allí un hombre de Etiopía, un eunuco de gran autoridad bajo Candace, reina de los Etíopes. Él estaba a cargo de todos sus tesoros. Él había venido a Jerusalén para adorar. 28Él regresaba sentado en su carruaje y estaba leyendo al profeta Isaías.29El Espíritu dijo a Felipe: "Ve allá y acércate a este carruaje." 30Entonces Felipe corrió hacia él, y lo escuchó leyendo al profeta Isaías, y dijo: ¿"Entiendes lo que estás leyendo?" 31El Etíope dijo: "¿Cómo podré, a menos que alguien me guie?" Él le rogó a Felipe para que subiera al carruaje y se sentara con él.32Ahora el pasaje de la Escritura el cual el Etíope estaba leyendo era éste: "ÉL FUE LLEVADO COMO OVEJA A LA MATANZA; Y COMO CORDERO, DELANTE DE SU TRASQUILADOR HIZO SILENCIO, ÉL NO ABRE SU BOCA. 33EN SU HUMILLACIÓN, SU JUICIO FUE QUITADO: ¿QUIÉN DECLARARÁ SU GENERACIÓN? PORQUE SU VIDA FUE QUITADA DE LA TIERRA."34Entonces el eunuco preguntó a Felipe y dijo: "Yo te ruego, ¿de quién habla el profeta? ¿De sí mismo, o de alguna otra persona? 35Felipe comenzó a hablar; Él empezó con esta escritura en Isaías para predicarle acerca de Jesús.36Mientras ellos iban por el camino, ellos llegaron a cierta agua; el eunuco dijo: "Mira, hay agua aquí, ¿qué me impide ser bautizado? 37Felipe dijo: "Si tú crees con todo tu corazón, puedes ser bautizado". El Etíope contestó: "Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios." 38Entonces el Etíope ordenó detener el carruaje. Ellos descendieron al agua, ambos Felipe y el eunuco, y Felipe lo bautizó.39Cuando ellos salieron del agua, el Espíritu del Señor se llevó a Felipe, el eunuco no lo vio más, y se fue por su camino regocijándose. 40Pero Felipe apareció en Azoto. El pasó por esa región y predicó el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.
1Pero Saulo, aún hablando amenazas incluso de muerte en contra de los discípulos del Señor, fue al sumo sacerdote 2y le pidió cartas para las sinagogas en Damasco, a fin de que si él encontraba a cualquiera que perteneciera a este Camino, fuera hombre o mujer, él los podría traer presos a Jerusalén.3Mientras él estaba viajando, sucedió que llegando cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz brillante desde el cielo; 4y cayó en el suelo y escuchó una voz diciéndole: "Saulo, Saulo, ¿por qué Me estás persiguiendo?"5Saulo respondió: "¿Quién eres Tú, Señor?" El Señor le dijo: "Yo Soy Jesús a quien tú estás persiguiendo; 6pero levántate, entra a la ciudad, y se te dirá lo que tienes que hacer." 7Los hombres que viajaban con Saulo se pararon sin hablar, escuchando a la voz, pero sin ver a nadie.8Saulo se levantó del suelo, y cuando abrió sus ojos, él no podía ver nada; así que ellos le guiaron por la mano y lo llevaron a Damasco. 9Por tres días él estaba sin vista, y él tampoco comía ni bebía.10Ahora había un discípulo en Damasco llamado Ananías, y el Señor le habló a él en una visión: "Ananías." Y él dijo: "Mira, estoy aquí, Señor." 11El Señor le dijo a él: "Levántate, y ve a la calle llamada Derecha, y en la casa de Judas pregunta por un hombre de Tarso llamado Saulo, pues él está orando; 12y él ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías viniendo y poniéndo sus manos sobre él de modo que él pueda recibir su vista."13Pero Ananías respondió: "Señor, yo he oído de muchos sobre este hombre, cuánto daño él ha hecho a tus santos en Jerusalén. 14Él tiene autoridad de los principales sacerdotes para arrestar aquí a todos los que invocan Tu nombre." 15Pero el Señor le dijo: "Ve, porque él es mi instrumento escogido, para llevar mi nombre delante de los Gentiles y de reyes, y de los hijos de Israel; 16porque Yo le mostraré a él cuánto tiene que sufrir por causa de Mi nombre."17Así que, Ananías partió y entró en la casa. Poniendo sus manos sobre él, dijo: "Hermano Saulo, el Señor Jesús, quien se te apareció en el camino cuando tú venías, me ha enviado a mí para que tú puedas recibir tu vista y ser lleno del Espíritu Santo." 18Inmediatamente algo parecido a escamas cayeron de los ojos de Saulo, y él recibió su vista; él se levantó y fue bautizado; 19y comió y recobró fuerzas. Él se quedó con los discípulos en Damasco por varios días.20En seguida él proclamó a Jesús en las sinagogas, diciendo que Él es el Hijo de Dios. 21Todos los que lo oían estaban sorprendidos, y decían: "¿No es éste el hombre que destruía a aquellos en Jerusalén quienes invocaban en este nombre? Y él ha venido a aquí, para llevarlos atados ante los principales sacerdotes 22Pero Saulo se hizo más y más poderoso y causaba angustía entre los Judíos que vivían en Damasco al probar que este Jesús es el Cristo.23Después de muchos días, los Judíos planificaron juntos matarlo. 24Pero su plan fue conocido por Saulo. Y ellos vigilaban las puertas de día y de noche a fin de matarlo. 25Pero sus discípulos lo tomaron por la noche y lo bajaron por el muro, bajándolo en una canasta.26Cuando él había venido a Jerusalén, Saulo trató de juntarse con los discípulos, pero ellos estaban todos atemorizados de él, no creyendo que él era un discípulo. 27Pero Bernabé lo tomó a él y lo trajo a los apóstoles. Y él les contó a ellos como Saulo había visto al Señor en el camino y que el Señor le había hablado a él, y como en Damasco Saulo había predicado valientemente en el nombre de Jesús.28Él se encontró con ellos mientras ellos entraban y salían de Jerusalén. Él hablaba valientemente en el nombre del Señor Jesús 29y debatía con los Greco Judíos; pero éstos seguían tratando de matarlo. 30Cuando los hermanos supieron de esto, lo llevaron a Cesarea, y lo enviaron lejos a Tarso.31Así entonces, la iglesia por toda Judá, Galilea y Samaria tenía paz y era edificada; y caminaba en el temor del Señor, y en el consuelo del Espíritu Santo, la iglesia crecía en números. 32Ahora aconteció que mientras Pedro iba por toda la región, él también descendió a los creyentes que habitaban en la ciudad de Lida.33Allí él encontró a cierto hombre llamado Eneas, quien había estado en su cama por ocho años, porque él era paralítico. 34Pedro le dijo: "Eneas, Jesucristo te sana a ti. Levántate, y haz tu cama." Y en seguida él se levantó. 35Así que todos los que habitaban en Lida y en Sarón vieron al hombre y se convirtieron al Señor.36Ahora había en Jope cierta discípula llamada Tabita, el cual se traduce como "Dorcas." Esta mujer estaba llena de buenas y misericordiosas obras que ella hacía por los pobres. 37Y sucedió en aquellos días que ella cayó enferma y murió; cuando ellos la habían lavado, la pusieron en un aposento alto.38Ya que Lida estaba cerca de Jope, y los discípulos habían escuchado que Pedro estaba allá, ellos le enviaron dos hombres, suplicándole: "Ven a nosotros sin demora." 39Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando él hubo llegado, lo llevaron al aposento alto. Y todas las viudas, estaban paradas al lado de él, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dorcas había hecho cuando ella estaba con ellas.40Pedro las sacó a todas del cuarto, se arrodilló, y oró. Entonces, volviéndose hacia el cuerpo, él dijo: "Tabita, levántate." Ella abrió sus ojos, y cuando ella vio a Pedro se sentó. 41Pedro entonces le dio a ella su mano y la levantó; y cuando él llamó a los creyentes y a las viudas, él la presentó a ellos viva. 42Este asunto se dio a conocer por todo Jope, y muchas personas creyeron en el Señor. 43Aconteció que Pedro se quedó muchos días en Jope con un hombre llamado Simón, un curtidor.
1Ahora, había un cierto hombre en la ciudad de Cesarea, de nombre Cornelio, un cinturión del que era llamado el regimiento el italiano. 2Él era un hombre devoto, uno que adoraba a Dios con toda su casa; él daba mucho dinero al pueblo Judío y siempre estaba orando a Dios.3Como a la novena hora del día, él claramente vio en una visión, un ángel de Dios viniendo a él. El ángel le dijo: "¡Cornelio!" 4Cornelio miró al ángel y estaba bien atemorizado y dijo: "¿Qué es, señor?" El ángel le dijo: "Tus oraciones y tus limosnas a los pobres han subido como ofrenda memorial a la presencia de Dios." 5Ahora, envía hombres a la ciudad de Jope para que traigan a un hombre llamado Simón, quien es llamado Pedro. 6Él se está quedando con un curtidor llamado Simón, cuya casa está junto al mar."7Cuando el ángel que habló con él se fue, Cornelio llamó a dos de sus sirvientes, y a un soldado que adoraba a Dios entre los soldados que también lo servían. 8Cornelio les dijo todo lo que había sucedido y los mandó a Jope.9Ahora al día siguiente, cerca de la sexta hora, mientras ellos estaban de camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió al techo de la casa para orar. 10Entonces él tuvo hambre y deseó algo para comer, pero mientras la gente estaban cocinando algo de comer, a él le fue dada una visión; 11y él vio el cielo abierto y cierto recipiente descendiendo, algo parecido a una gran sábana bajando a la tierra, siendo bajada por sus cuatro esquinas. 12En ella habían todo tipo de animales de cuatro patas y cosas que se arrastraban sobre la tierra, y aves del cielo.13Entonces una voz le habló: "Levántate Pedro, mata y come." 14Pero Pedro dijo: "de ninguna manera, Señor; porque yo nunca he comido nada profano e inmundo." 15Pero la voz volvió a él por segunda vez: "Lo que Dios ha limpiado, no lo llames profano." 16Esto pasó tres veces; entonces el recipiente fue immediatamente devuelto arriba al cielo.17Ahora, mientras Pedro estaba muy confuso sobre cual podría ser el significado de la visión que había tenido, observó a los hombres que habían sido enviados por Cornelio parados frente a la puerta, después que ellos habían procurado por el camino a la casa. 18Y ellos llamaron y preguntaron si Simón, que también era llamado Pedro, se estaba quedando allí.19Mientras Pedro aún estaba pensando acerca de la visión, el Espíritu le dijo: "Mira, tres hombres te buscan. 20Levántate y baja y ve con ellos. No dudes en ir con ellos, porque Yo los he enviado." 21Entonces, Pedro bajó donde los hombres y dijo: "Yo soy a quien ustedes buscan. ¿Por qué han venido?"22Ellos dijeron: "Un centurión llamado Cornelio, un hombre justo y uno que adora a Dios, y se habla bien de él por toda la nación de los Judíos, le fue dicho por un ángel santo de Dios a que enviara por tí, para que fueras a su casa, y así él pueda escuchar tu mensaje." 23Entonces, Pedro los invitó a entrar y a quedarse con él. A la mañana siguiente, él se levantó y fue con ellos, y algunos de los hermanos de Jope lo acompañaron.24Al día siguiente, ellos llegaron a Cesarea. Cornelio los estaba esperando; él había reunido a sus familiares y a sus amigos cercanos.25Y sucedió que cuando Pedro entró, Cornelio se encontró con él y se postró a sus pies para adorarle. 26Pero Pedro lo ayudó a levantarse diciendo: "Levántate! Yo también soy un hombre."27Mientras Pedro estaba hablando con él, el entró y encontró mucha gente reunida. 28Él les dijo: "Ustedes mismos saben que no es lícito para un Judío asociarse con, o visitar a alguien de otra nación. Pero Dios me ha mostrado que yo no debo llamar a ningún hombre profano o inmundo. 29Es por esto que yo vine sin argumentar, cuando enviaron por mí. Entonces, yo les pregunto porque me han enviado a buscar."30Cornelio dijo: "Cuatro días atrás a esta misma hora, yo estaba orando a la novena hora en mi casa; y ví, a un hombre parado frente a mí con ropas brillantes. 31Él dijo: 'Cornelio, tu oración ha sido escuchada por Dios, y tus limosnas a los pobres le han recordado a Dios sobre tí. 32Entonces envía a alguien a Jope, y busca a un hombre llamado Simón, que también es llamado Pedro. Él se está quedando en la casa de un curtidor llamado Simón, junto al mar.' 33Entonces, de inmediato yo envié por ti. Eres amable por haber venido. Ahora entonces, estamos todos aquí presentes ante la mirada de Dios, para escuchar todo en lo que has sido instruído por el Señor a decir."34Entonces, Pedro abrió su boca y dijo: "Ciertamente, percibo que Dios no favorece a nadie. 35En su lugar, en cada nación, cualquiera que adora y hace obras de justicia es aceptable a Él.36Ustedes conocen el mensaje que Él envió al pueblo de Israel, cuando Él anunció las buenas nuevas de paz por medio de Jesucristo, quien es Señor de todo, 37ustedes mismos conocen los eventos que sucedieron, cuales ocurrieron por toda Judea, comenzando en Galilea, después del bautismo que Juan anunció; 38los eventos concernientes a Jesús de Nazaret, y como Dios lo ungió con el Espíritu Santo y con poder. Él anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él.39Nosotros somos testigos de todas las cosas que Él hizo en la nación de los Judíos y en Jerusalén, este Jesús a quien ellos mataron, colgándolo en un árbol. 40A este hombre Dios lo levantó al tercer día y le concedió ser conocido, 41no a todo el pueblo, sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios, nosotros mismos, que comimos y bebimos con Él después de haberse levantado de los muertos.42Él nos ordenó a predicar al pueblo y a testificar que Éste es aquel que ha sido escojido por Dios para ser el Juez de los vivos y de los muertos. 43Es de Él que todos los profetas testificaban, para que todos los que creen en Él puedan recibir perdón de pecados mediante Su Nombre."44Mientras Pedro todavía estaba diciendo estas cosas, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que estaban escuchando su mensaje. 45La gente que pertenecía al grupo de los creyentes en la circunsición, todos los que habían venido con Pedro, estaban sorprendidos, a causa de que el regalo del Espíritu Santo fuera derramado tambien sobre los gentiles.46Porque ellos escuchaban a esos gentiles hablar en otras lenguas y alababando a Dios. Entonces Pedro contesto: 47"¿Puede alguno negarle agua a estas personas para que no deban ser bautizadas, a estas personas que han recibido el Espíritu Santo al igual que nosotros?" 48Entonces él les ordenó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces, ellos le pidieron que se quedara con ellos varios días.
1Ahora los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, escucharon que los gentiles también habían recibido la palabra de Dios. 2Cuando Pedro había subido a Jerusalén, ellos que pertenecían al grupo de la circunsición lo criticaron; 3ellos dijeron: "¡Tú te asociaste con hombres incircuncisos y comiste con ellos!"4Pero Pedro comenzó a explicarles el asunto en detalle; él dijo: 5"Yo estaba orando en la ciudad de Jope y tuve una vision de un recipiente bajando, como una sábana grande siendo bajada desde el cielo por sus cuatro esquinas; ésta descendía hacia mí. 6Yo observé y pensé sobre ésto; yo ví los animales de cuatro patas de la tierra, bestias salvajes, animales que se arrastran, y aves del cielo.7Entonces yo escuché una voz que me dijo: "¡Levántate Pedro; mata y come!" 8Yo dije: "De ninguna manera, Señor: porque nada profano o inmundo ha entrado en mi boca." 9Pero la voz respondió de nuevo desde el cielo: "Lo que Dios ha declarado limpio no llames inmundo." 10Esto sucedió tres veces, y entonces todo fue devuelto al cielo de nuevo.11Observé, en aquel momento que habían tres hombres parados al frente de la casa donde estábamos; ellos habían sido enviados a mí desde Cesarea. 12El Espíritu me ordenó a ir con ellos, y que no debía hacer ninguna distinción entre ellos. Estos seis hermanos fueron conmigo, y nosotros fuimos a la casa del hombre. 13El nos contó como el había visto al ángel parado en su casa y diciendo: "Envía hombres a Jope y traigan de vuelta a Simón, que es llamado Pedro. 14Él les hablará un mensaje por el cual ustedes serán salvos, tú y toda tu casa."15Al comenzar a hablarles, el Espíritu Santo vino sobre ellos, tal como fue sobre nosotros al principio. 16Yo recordé las palabras del Señor, como Él dijo: "Juan de cierto bautizó con agua; pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo."17Entonces, si Dios les dió el mismo regalo como nos lo dió a nosotros cuando creímos en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo, para oponerme a Dios?" 18Cuando ellos escucharon estas cosas, ellos dijeron nada en respuesta, sino que ellos adoraron a Dios y dijeron: "Entonces Dios ha dado arrepentimiento para vida a los Gentiles también."19Ahora, aquellos que habian sido dispersados por causa de la persecución que comenzó con la muerte de Esteban fueron esparcidos tan lejos como Fenicia, Chipre, y Antioquía, pero ellos hablaron el mensaje sobre Jesús solamente solo a los Judíos. 20Pero algunos de ellos, hombres de Chipre y Cirene, llegaron a Antioquía y le hablaron también a los Griegos, contandoles a ellos las buenas nuevas sobre el Señor Jesús. 21Y la mano del Señor estaba con ellos; y un gran número creyó y se convirtieron al Señor.22Noticias de ellos llegaron a los oídos de la iglesia en Jerusalén: y ellos enviaron a Bernabé tan lejos como Antioquía. 23Cuando él llegó y vio el regalo de Dios, él se alegró; y los motivó a todos a permanecer con el Señor, con todo sus corazón. 24Porque él era un hombre bueno y lleno del Espíritu Santo y de fe, y muchas personas fueron añadidas al Señor.25Entonces Bernabé fue a Tarso a buscar a Saulo. 26Cuando él lo encontró, lo trajo a Antioquía. Fue cerca de un año entero ellos se reunieron juntos con la iglesia y enseñaron a muchas personas. Los discípulos fueron llamados Cristianos por primera vez en Antioquía.27Ahora en aquellos días algunos profetas bajaron de Jerusalén a Antioquía. 28Uno de ellos, de nombre Agabo, se paró e indicó por el Espíritu Santo que una gran hambruna iba a ocurrir en todo el mundo. Esto sucedió en los días de Claudio.29Entonces, los discípulos, según cada uno era capaz, decidieron enviar ayuda a los hermanos en Judea. 30Ellos hicieron esto; ellos enviaron dinero a los ancianos por manos de Bernabé y Saulo.
1Ahora, en aquel tiempo el rey Herodes echó mano de algunos que pertenecían a la iglesia para que el pudiera maltratarlos. 2Él mató con la espada a Santiago el hermano de Juan.3Después que él vio que ésto le agradó a los Judíos, él procedió a arrestar a Pedro también. Eso fue durante los días de los panes sin levadura. 4Después de arrestrarlo, lo puso en prisión y asignó cuatro escuadrones de soldados para vigilarlo; él intentanba presentarlo al pueblo despúes de la Pascua.5Entonces Pedro fue dejado en prisión, pero oración por él fue hecha fervientemente a Dios por aquellos en la iglesia. 6El día antes que Herodes lo presentara, esa noche Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas; y guardias frente a la puerta estaban vigilando la prisión.7Miren, un ángel del Señor de repente se le apareció, y una luz brilló en la celda. Él tocó a Pedro en un costado y lo despertó diciéndole: "Levántate rápido." Entonces sus cadenas cayeron de sus manos. 8El ángel le dijo: "Vístete y ponte las sandalias." Pedro lo hizo. El ángel le dijo: "Ponte tu vestimenta exterior y sígueme."9Entonces Pedro siguió al ángel y salió. Él no sabía que lo que fue hecho por el ángel era real. Él pensó que estaba viendo una visión. 10Después que ellos habían pasado la primera y la segunda guardia, ellos llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad; ésta se abrió por sí sola. Ellos salieron y fueron calle abajo, y el ángel lo dejó inmediatamente.11Cuando Pedro volvió en sí, él dijo: "Ahora ciertamente sé que el Señor ha enviado a Su Ángel y me liberó de la mano de Herodes, y de toda expectación del pueblo Judío." 12Cuando él se dio cuenta de ésto, él fue a la casa de María la madre de Juan tambien llamado Marcos; muchos creyentes estaban reunidos allí y estaban orando.13Cuando el tocó a la puerta de entrada, una jóven sirvienta llamada Rode salió a responderle. 14Cuando ella reconoció la voz de Pedro, de gozo ella falló en abrir la puerta; en su lugar, ella llegó corriendo dentro del cuarto; ella dijo que Pedro estaba parado a la puerta. 15Entonces ellos le dijeron: "Tú estás loca." Pero ella insistió que era así. Ellos dijeron: "Es su ángel."16Pero Pedro continuó tocando, y cuando ellos abrieron la puerta, lo vieron y estaban sorprendidos. 17Pedro les hizo señas con su mano para que estuvieran en silencio, y él les contó como el Señor lo había sacado de la cárcel. Él dijo: "Informa estas cosas a Santiago y los hermanos." Entonces él se fue a otro lugar.18Ahora cuando se hizo de día, había una gran conmoción entre los soldados, en cuanto a lo que había sucedido con Pedro. 19Después que Herodes haberlo buscado y no poderlo encontrar, él interrogó a los guardias y ordenó que los mataran. Entonces él salió de Judea a Cesarea y se quedó allí.20Ahora Herodes estaba muy enojado con la gente de Tiro y Sidón. Ellos fueron juntos a él. Ellos persuadieron a Blasto, el asistente del rey, para que los ayudara. Entonces ellos pidieron paz, porque su país recibió sus provisiones del país del rey. 21En el día señalado, Herodes se vistió de ropa real y se sentó en el trono; y les dio un discurso.22La gente gritaba: "¡Esta es la voz de un dios, no de un hombre!" 23Inmediatamente un ángel del Señor lo hirió, porque no le había dado gloria a Dios; él fue comido por gusanos y murió.24Pero la palabra de Dios creció y se multiplicó. 25Después que Bernabé y Saulo completaron su misión en Jerusalén, ellos regresaron; ellos tomaron con ellos a Juan, también llamado Marcos.
1Ahora en la iglesia de Antioquía, había algunos profetas y maestros. Ellos eran Bernabé, Simón (llamado el Negro), Lucio de Cirene, Manaén (hermano adoptivo de Herodes el tetrarca), y Saulo. 2Mientras ellos estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo dijo: "Apártenme a Bernabé y Saulo, para que hagan el trabajo para el cual Yo los llamé." 3Después que ellos habían ayunado, orado, e impuesto las manos sobre estos hombres, los enviaron.4Entonces Bernabé y Saulo obedecieron al Espíritu Santo y descendieron a Seleucia; desde donde ellos embarcaron a la isla de Chipre. 5Cuando ellos estaban en la ciudad de Salamina, proclamaron la palabra de Dios en las sinagogas de los Judíos. Ellos también tenían a Juan Marcos como su asistente.6Cuando ellos habían ido a través de toda la isla hasta Pafos, encontraron a cierto mago, un falso profeta Judío, cuyo nombre era Barjesús. 7Este mago asosciado con el procónsul, Sergio Paulo, quien era un hombre inteligente. Este hombre hizo venir a Bernabé y Saulo, porque él quería oír la palabra de Dios. 8Pero Elimas "el mago" (así es como su nombre es traducido) se opuso a ellos; él trató de desviar al procónsul de la fe.9Pero Saulo, que también era llamado Pablo, lleno del Espíritu Santo; mirándolo fijamente 10y dijo: "Tú hijo del diablo, tu estás lleno de toda clase de engaño y maldad. Tú eres un enemigo de toda clase de justicia. Tú nunca dejarás de torcer los caminos rectos del Señor, ¿lo harás tú?11Ahora mira, la mano del Señor está sobre tí, y te quedarás ciego. Tú no verás el sol por un tiempo." Inmediatamente cayó sobre Elimas una niebla y oscuridad; él comenzó a dar vueltas pidiéndole a la gente que lo guiaran por la mano. 12Después que el procónsul vio lo que había sucedido, él creyó, porque él estaba atónito de las enseñanzas acerca del Señor.13Ahora Pablo y sus amigos se embarcaron desde Pafos y llegaron a Perge en Panfilia. Pero Juan los dejó y regresó a Jerusalén. 14Pablo y sus amigos viajaron desde Perge y vinieron a Antioquía de Pisidia. Allí ellos fueron a la sinagoga en el día del Sábado y se sentaron. 15Después de la lectura de la Ley y de los profetas, los líderes de las sinagogas les enviaron un mensaje diciéndole: "Hermanos, si ustedes tienen algún mensaje de exhortación para la gente aquí, díganlo."16Entonces Pablo estando de pie y moviendo sus manos; dijo: "Hombres de Israel y ustedes que honran a Dios, escuchen. 17El Dios de este pueblo de Israel escogió nuestros antepasados e hizo un pueblo numeroso cuando ellos estaban en la tierra de Egipto, y con brazo levantado él los dirijió fuera de allí. 18Por cerca de cuarenta años él los soportó en el desierto.19Después que él destruuyó siete naciones en la tierra de Canaán, Él le dio a nuestro pueblo la tierra por herencia. 20Todos estos eventos tuvieron lugar por cerca de cuatrocientos cincuenta años. Después de todas estas cosas, Dios les dio jueces hasta Samuel el profeta.21Entonces, el pueblo pidió rey, y Dios les dio a Saulo el hijo de Cis, un hombre de la tribu de Benjamín, para ser rey por cuarenta años. 22Después que Dios lo removió del reinado, Él levantó a David para ser su rey. Fue acerca de David que Dios dijo: 'Yo he encontrado que David el hijo de Jesé es un hombre conforme a mi corazón; que hará todo lo que Yo quiero que haga.'23De los descendientes de este hombre Dios trajo a Israel un Salvador, Jesús, como él lo prometió hacer. 24Esto comenzó a suceder cuando, antes de que Jesús viniera, Juan primero anunció el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 25Mientras Juan estaba terminando su trabajo, él dijo: '¿Quién piensan ustedes que soy? Yo no soy el Escogido. Pero escuchen, viene uno después de mí, a quien yo no soy digno de desatarle los zapatos de sus pies.'26Hermanos, hijos de la línea de Abraham, y aquellos entre ustedes que adoran a Dios, es para nosotros que el mensaje de esta salvación ha sido enviado. 27Porque para ellos, que viven en Jerusalén, y para sus gobernantes que no le reconocen, ellos cumplieron las palabras de los profetas que se leen todos los Sábados al condenarlo.28Aún cuando ellos no encontraron una buena causa para matarlo, pidieron a Pilato que Lo matara. 29Cuando ellos completaron todas las cosas que estaban escritas acerca de Él, Lo bajaron del madero y Lo pusieron en un sepulcro.30Pero Dios Lo levantó de los muertos. 31Él fue visto por muchos días por aquellos que habían venido con Él de Galilea a Jerusalén. Ahora estas personas son Sus testigos para el pueblo.32Así que nosotros les estamos trayendo a ustedes las buenas nuevas acerca de las promesas hechas a nuestros antepasados. 33Dios las ha mantenido estas promesas para nosotros, sus hijos, en que Él levantó a Jesús de vuelta a la vida. Esto también está escrito en el segundo Salmo: "TÚ ERES MI HIJO, HOY YO HE VENIDO A SER TU PADRE." 34Tambien acerca del hecho que Él lo levantó de los muertos para que su cuerpo no vuelva a corrupción, Él ha hablado de esta manera: "YO LES DARÉ A USTEDES LAS SANTAS Y SEGURAS BENDICIONES DE DAVID."35Por esto Él también dice en otro salmo: 'TÚ NO PERMITIRÁS QUE TU SANTO VEA CORRUPCIÓN.' 36Pues después que David sirvió en su propia generación los deseos de Dios, él durmió, y fue sepultado con sus padres, y vio corrupción, 37pero Él a quien Dios levantó, no vio corrupción.38Sea conocido a ustedes, hermanos, que a través de este Hombre se proclama a ustedes perdón de pecados. 39Por Él todo el que cree es justificado de todas las cosas por las cuales la Ley de Moisés no puede justificarlos.40Así que tengan cuidado de que lo que los profetas hablaron no le suceda a ustedes: 41'MIREN, USTEDES QUE DESPRECIAN, Y SEAN ASOMBRADOS Y ENTONCES PEREZCAN; PUES YO ESTOY HACIENDO UNA OBRA EN SUS DÍAS, UNA OBRA EN LA CUAL NUNCA CREERÁN, AÚN SI ALGUIEN SE LOS ANUNCIARA.'"42Mientras Pablo y Bernabé se iban, la gente les rogaba que le hablaran estas mismas palabras el próximo Sábado. 43Cuando terminó la reunión en la sinagoga, muchos de los Judíos y prosélitos devotos siguieron a Pablo y Bernabé, quienes les hablaron y urgieron a continuar en la gracia de Dios.44El próximo Sábado, casi toda la ciudad estaba reunida para escuchar la palabra del Señor. 45Cuando los Judíos vieron la multitud, se llenaron de celos y hablaron en contra de las cosas que fueron dichas por Pablo y lo insultaron.46Pero Pablo y Bernabé hablaron valientemente y dijeron: "Fue necesario que la palabra de Dios se hablara primeramente a ustedes. Viendo que ustedes la rechazaron y se consideraron ustedes mismos indignos de la vida eterna, miren, nosotros nos volveremos a los Gentiles. 47Pues así el Señor nos lo ha ordenado, diciéndo: 'Yo los he puesto como una luz para los Gentiles, que ustedes deben traer salvación a las partes más lejanas de la tierra.'"48Mientras los Gentiles escuchaban esto, ellos estaban alegres y alababan la palabra del Señor. Todos los que estaban señalados para la vida eterna creyeron. 49La palabra del Señor fue esparcida por toda la región.50Pero los Judíos urgieron a las mujeres devotas e importantes, así como también a los hombres más prominentes de la ciudad. Éstos desataron una persecusión en contra de Pablo y Bernabé y los expulsaron más allá de la frontera de su ciudad. 51Pero Pablo y Bernabé sacudieron el polvo de sus pies en contra de ellos. Entonces ellos fueron a la ciudad de Iconio. 52Y los discípulos fueron llenos de gozo y con el Espíritu Santo.
1Aconteció en Iconio que Pablo y Bernabé entraron juntos a la sinagoga de los Judíos y hablaron de tal manera que una gran multitud de ambos, Judíos y Griegos, creyeron. 2Pero los Judíos que fueron desobedientes incitaron las mentes de los Gentiles y los amargaron contra sus hermanos.3Así que ellos se quedaron allí mucho tiempo, hablando valientemente con el poder del Señor, mientras Él daba evidencia sobre el mensaje de Su gracia. Él hizo esto concediendoles señales y maravillas para ser hechas por las manos de Pablo y Bernabé. 4Pero la mayoría de la ciudad estaba dividida; algunas personas del lado de los Judíos, y otros con los apóstoles.5Cuando ambos, Gentiles y Judíos, intentaron de persuadir a sus líderes para maltratar y apredear a Pablo y Bernabé, 6ellos se dieron cuenta y huyeron a las ciudades de Licaonia, Listra y Derbe y a las regiones que las rodeaban, 7y allí ellos predicaban el evangelio.8En Listra un cierto hombre sentado, sin fuerza en sus pies, un lisiado desde el vientre de su madre, quien nunca había caminado. 9Este hombre escuchó a Pablo hablando. Pablo fijó sus ojos en él y vio que tenía fe para ser curado. 10Así que le dijo en voz alta: "Ponte de pie." Y el hombre saltó y caminó.11Cuando la multitud vio lo que Pablo había hecho, levantaron su voz, diciendo en el dialecto de Licanoa: "Los dioses han bajado a nosotros en forma de hombres." 12Ellos llamaron a Bernabé " Zeus", y a Pablo, "Hermes," porque él era el que traía el mensaje. 13El sacerdote de Zeus, cuyo templo estaba justo fuera de la ciudad, trajo bueyes y coronas de flores a las puertas; él y la multitud querían ofrecer sacrificio.14Pero cuando los apóstoles, Bernabé y Pablo, escucharon esto, rasgarraron sus ropas y rápido fueron a la multitud, gritando 15y diciendo: "Hombres, ¿por qué ustedes están haciendo estás cosas? Nosotros también somos seres humanos con los mismos sentimientos que ustedes. Nosotros les traemos a ustedes buenas noticias, que ustedes se deben volver de estas cosas inútiles al Dios vivo, que hizo los cielos, la tierra, y el mar, y todo lo que está en ellos. 16En el tiempo pasado, Él permitió que las naciones que caminaran en sus propios caminos.17Pero todavía, Él no ha quedado sin testigos, en aquello que Él hizo bien y les dio las lluvias del cielo y temporadas fructíferas, llenando sus corazones con alimento y alegría". 18Aún con estas palabras, Pablo y Bernabé apenas evitaron que la multitud les ofrecieran sacrifisios.19Pero algunos Judíos de Antioquía e Iconio llegaron y persuadieron a la multitud. Ellos apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. 20Todavía mientras los discípulos estaban alrededor de él, él se levantó y entró a la ciudad. Al día siguiente, él se fue a Derbe con Bernabé.21Después que ellos habían predicado el evangelio en aquella ciudad e hicieron muchos discípulos, ellos regresaron a Listra, a Iconio y a Antioquía. 22Ellos mantuvieron fortalecidas las almas de los discípulos y los animaron a continuar en la fe, diciendo: "Nosotros tenemos que entrar al Reino de Dios por medio de muchos sufrimientos."23Cuando ellos habían designado para ellos ancianos en cada iglesia, y habían orado con ayuno, ellos los encomendaron al Señor, en Quien ellos habían creído. 24Entonces ellos pasaron a través de Pisidia y llegaron a Pamfilia. 25Después de haber hablado la palabra en Perge, descendieron a Atalia. 26De allí embarcaron a Antioquía, donde ellos habían sido encomendados a la gracia de Dios para el trabajo al cual ellos ahora habían completado.27Cuando llegaron a Antioquía y reunieron a la iglesia, ellos informaron todas las cosas que Dios había hecho con ellos, y como Él abrió una puerta de fe para los Gentiles. 28Ellos se quedaron por mucho tiempo con los discípulos.
1Algunos hombres bajaron desde Judea hasta Antioquia y enseñaron a los hermanos, diciendo: "A menos que ustedes sean circuncidados según la costumbre de Moisés, ustedes no pueden ser salvos." 2Esto provocó que Pablo y Barnabé tuvieran una intensa disputa y debate con ellos. Asi que Pablo y Bernabé junto a algunos otros de entre ellos fueron asignados para ir a Jerusalen para reunirse con los apostoles y los ancianos acerca de éste asunto.3Por lo tanto ellos, habiendo sido enviados por la iglesia, pasaron a través de ambos, Fenicia y Samaria, y anunciaban la conversión de los Gentiles. Ellos trajeron gran gozo a todos los hermanos. 4Cuando ellos llegaron a Jerusalén, fueron bienvenidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, e informaron todas las cosas que Dios había hecho con ellos.5Pero algunos hombres que creyeron, quienes pertenecían al grupo de Fariseos, se pararon y dijeron: "Es necesario circuncidarlos y ordenarles que guarden la Ley de Moisés." 6Entonces los apóstoles y los ancianos se reunieron para considerar este asunto.7Despues de mucho debate, Pedro se levantó y les dijo: "Hermanos, ustedes saben que un buen tiempo atrás Dios hizo una elección entre ustedes, para que por mi boca los Gentiles escucharan la Palabra del Evangelio, y creyeran. 8Dios, que conoce el corazón, les testifica a los gentiles, dándoles el Espíritu Santo, tal como Él hizo con nosotros; 9y Él no hizo distinción entre nosotros y ellos, haciendo sus corazones limpios por la fe.10Ahora por lo tanto, ¿por qué ustedes prueban a Dios, poniendo un yugo en los cuellos de los discípulos, que ni siquiera nuestros padres ni nosotros somos capaces de soportar? 11Pero nosotros creemos que seremos salvos por medio de la gracia del Señor Jesús, tal como fueron ellos."12Toda la multitud guardó silencio mientras ellos escuchaban a Bernabé y a Pablo informar acerca de las señales y maravillas que Dios había obrado entre los Gentiles a través de ellos.13Después que terminaron de hablar, Jacobo (Santiago) contestó, diciendo: "Hermanos, escúchenme. 14Simón ha dicho cómo Dios primero ayudó a los Gentiles para tomar de ellos un pueblo para Sú Nombre.15Las palabras de los profetas están de acuerdo con esto, como está escrito: 16'DESPUÉS DE ESTAS COSAS YO REGRESARÉ, Y CONSTRUIRÉ OTRA VEZ LA TIENDA DE DAVID, QUE HA CAÍDO; LA LEVANTARÉ Y RESTAURARÉ SUS RUINAS NUEVAMENTE, 17PARA QUE EL REMANENTE DE HOMBRES PUEDAN BUSCAR AL SEÑOR, INCLUYENDO TODOS LOS GENTILES LLAMADOS POR MI NOMBRE.' 18Esto es lo que el Señor dice, quien ha hecho estas cosas que han sido conocidas desde tiempos antiguos."19Por lo tanto, mi opinión es, que nosotros no debemos poner tropiezo a aquellos de los Gentiles que se vuelven a Dios. 20Pero le escribiremos que ellos se tienen que mantener alejados de la contaminación de los ídolos, de la immoralidad sexual, de la carne de animales estrangulados, y de la sangre. 21Pues Moisés ha sido proclamado en cada ciudad desde los tiempos antiguos y se lee las leyes judias en las sinagogas cada Dia de reposo.22Entonces esto le pareció bien a los apóstoles y los ancianos, con toda la iglesia, el escoger a Judas llamado Barsabás y Silas, quienes eran líderes de la iglesia, y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. 23Ellos escribieron esto: "De los apóstoles y ancianos, sus hermanos, a los hermanos Gentiles en Antioquía, Siria y Cilicia: ¡Saludos!24Hemos escuchado que ciertos hombres han salido de entre nosotros, a quienes nosotros no le hemos dado ninguna orden, y les han perturbado con enseñanzas que han causado molestia a sus almas. 25Siendo esto asi, todos nosotros acordamos escoger a hombes y enviarlos a ustedes acompañados por nuestros amados Bernabé y Pablo, 26hombres que han arriesgado sus propias vidas por el Nombre de nuestro Señor Jesucristo.27Por lo tanto nosotros estamos enviando a Judas y a Silas, quienes personalmente les hablarán lo mismo sobre lo que hemos escrito en sus propias palabras. 28Pues le ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros, no poner sobre ustedes mayor carga que estas cosas necesarias: 29que ustedes se aparten de cosas sacrificadas a ídolos, sangre, cosas estranguladas, y de la immoralidad sexual. Si ustedes se guardan de esto, será bueno para ustedes. Hasta luego."30Entonces ellos, cuando fueron despedidos, bajaron a Antioquía; después que ellos reunieron la multitud, entregaron la carta. 31Cuando la habieron leído, ellos se regocijaron por causa del estímulo. 32Judas y Silas, también profetas, animaron a los hermanos con muchas palabras y los fortalecieron.33Después que ellos habían pasado un tiempo allí, los hermanos los enviaron en paz de regreso a quienes se los habían enviado. 34Pero le pareció bueno a Silas quedarse allí. 35Pero Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquía junto a muchos otros, donde enseñaron y predicaron la Palabra del Señor.36Después de algunos días, Pablo le dijo a Bernabé: "Regresemos ahora y visitemos los hermanos en cada ciudad donde hemos proclamado la palabra del Señor, y veamos como están. 37Bernabé, también quería llevarse a Juan que era llamado Marcos. 38Pero Pablo pensó que no era bueno llevarse a Marcos, que los había dejado en Panfilia y no continuó adelante con ellos en la obra.39Entonces surgió un gran desacuerdo, así que se separaron uno del otro, y Bernabé tomó a Marcos con él y embarcaron hacia Chipre. 40Pero Pablo seleccionó a Silas y se marchó, después que el fue encomendado por los hermanos a la gracia del Señor. 41Despues el fue por Siria y Cilicia, fortaleciendo las iglesias.
1Pablo también llegó a Derbe y a Listra; y miren, allí estaba cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer Judía creyente, y su padre era Griego. 2De él hablaban bien los hermanos que estaban en Listra e Iconio.3Pablo quiso que él viajara con él; así que él lo tomó y lo circuncidó por causa de los Judíos que estaban en esas partes, porque todos conocían que su padre era Griego.4Mientras ellos pasaban por las ciudades, ellos les entregaban a las iglesias las instrucciones que debían obedecer, las instrucciones que habían sido escritas por los apóstoles y los ancianos en Jerusalén. 5Asi que las iglesias eran fortalecidas en la fe y crecían en número diariamente.6Pablo y sus acompañantes fueron a través de las regiones de Frigia y Galicia, ya que les habia sido prohibido por el Espíritu Santo predicar la Palabra en la provincia de Asia. 7Cuando ellos llegaron cerca de Misia, ellos intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús se lo impidió. 8Así que pasando por Misia, ellos descendieron a la ciudad de Troas.9Una visión le apareció a Pablo en la noche: un hombre de Macedonia estaba parado allí, llamándole y diciendo: " Pasa a Macedonia y ayúdanos." 10Cuando Pablo vió la visión, inmediatamente nos preparamos para ir a Macedonia, concluyendo que Dios nos había llamado para predicarles el Evangelio a ellos.11Preparándonos para zarpar de Troas, fuimos directamente a Samotracia, y el día siguiente llegamos a Neápolis. 12De allí fuimos a Filipos, que es una ciudad de Macedonia, la ciudad más importante en el distrito y una colonia Romana, y nos quedamos en la ciudad por varios días. 13En el día de reposo salimos fuera de las puertas por el río, donde pensábamos que habría un lugar para orar. Nos sentamos y le hablamos a las mujeres que habían llegado juntas.14Una cierta mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura de la ciudad de Tiatira, quien adoraba a Dios, nos escuchaba. El Señor abrió su corazón para prestar atención a las cosas las cuales eran dichas por Pablo. 15Cuando ella y los miembros de su casa fueron bautizados, ella nos pidió diciéndo: " Si ustedes han juzgado que yo soy fiel al Señor, vengan a mi casa, y quédense allí." Y ella nos persuadió.16Aconteció, que mientras íbamos al lugar de oración, una cierta mujer joven que poseía un espíritu de adivinación se encontró con nosotros. Ella le traía grandes ganancias a sus amos, adivinando. 17Esta mujer seguía detrás Pablo y nosotros y gritaba, diciendo: "Estos hombres son siervos del Dios Altísimo. Ellos les proclaman el camino de salvación." 18Ella hizo esto por muchos días. Pero Pablo, estando muy molesto con ella, se volteó y le dijo al espíritu: "Yo te ordenó en el nombre de Jesucristo que salgas de ella." Y en aquel mismo momento salió fuera.19Cuando sus amos vieron que se había ido la esperanza de sus ganancias, ellos agarraron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta el mercado delante de las autoridades. 20Cuando ellos los llevaron ante los magistrados, ellos dijeron: "Estos hombres, están revolucionando nuestra ciudad. Ellos son judios. 21Ellos proclaman costumbres que no son lícitas para los romanos aceptar o practicar."22Entonces la multitud se levantó unida contra Pablo y Silas; los magistrados rasgaron sus vestidos y ordenaron que ellos fueran golpeados con varas. 23Cuando ellos les habían dado muchos golpes, los echaron en la cárcel y le ordenaron al carcelero que los mantuviera seguros. 24Después de recibir esta orden, el carcelero los arrojó a ellos a la prisión interior y les sujetó los pies en el cepo.25Alrededor de la media noche Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros los estaban escuchando. 26De repente hubo un gran terremoto, y los cimientos de la cárcel fueron sacudidos; inmediatamente todas las puertas se abrieron, y las cadenas de todos fueron sueltas.27El carcelero fue despertado del sueño y vio abiertas las puertas de la cárcel; él tomó su espada y estuvo a punto de matarse, porque él pensó que los prisioneros se habían escapado. 28Pero Pablo gritó con fuerte voz, diciendo: "No te hagas daño, porque todos estamos aquí."29El carcelero pidiendo luz y precipitadamente entró, y temblando de miedo, cayó delante de Pablo y de Silas, 30y los llevó fuera y les dijo: "Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo?"31Ellos dijeron: "Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y tu casa."32Ellos le hablaron la Palabra del Señor, a todos en su casa. 33Entonces, el carcelero los tomó en aquella misma hora de la noche, y lavó sus heridas, y él y toda su casa fueron bautizados inmediatamente. 34Entonces mientras el trajo a Pablo y a Silas arriba a su casa y les sirvió comida, él se regocijó grandemente con los de su casa, de que el había creido en Dios.35Ahora cuando era de día, los magistrados enviaron mensaje a los guardias diciéndoles: "Dejen a esos hombres ir." 36El carcelero le comunicó estas palabras a Pablo diciendo: "Los magistrados me han enviado mensaje diciéndo que los deje ir: ahora por lo tanto salgan, y vayan en paz.37Pero Pablo les dijo: "Ellos nos golpearon públicamente sin hacernos juicio, aun siendo nosotros ciudadanos romanos y nos echaron en la cárcel. ¿Quieren ellos ahora soltarnos secretamente? ¡No! Que vengan ellos mismos y nos saquen". 38Los guardias le informaron este mensaje a los magistrados; los magistrados se asustaron cuando escucharon que Pablo y Silas eran Romanos. 39Los magistrados vinieron y se disculparon con ellos y los sacaron, pidiéndoles que se fueran de la ciudad.40Entonces, Pablo y Silas salieron de la cárcel y fueron a la casa de Lidia. Cuando Pablo y Silas vieron a los hermanos, los animaron y entonces partieron de la ciudad.
1Ahora cuando ellos habían pasado por las ciudades de Anfípolis y Apolonia, ellos llegaron a la ciudad de Tesalónica, donde había una sinagoga de los Judíos. 2Pablo, como era su costumbre, fue a ellos, y por tres dias de reposo discutió con ellos de las Escrituras.3Él estaba abriendo las Escrituras y explicando que era necesario que el Cristo sufririera y se levantara de los muertos. El dijo: "Éste Jesús de quien yo predico a ustedes es el Cristo". 4Algunos de los Judíos fueron persuadidos y se unieron a Pablo y Silas, incluyendo un gran número de griegos devotos y no pocas de las mujeres líderes.5Pero los Judíos incrédulos, siendo movidos con celos, tomaron algunos hombres malvados del mercado, reunieron una multitud, y alborotaron la ciudad. Asaltando la casa de Jasón, ellos querían entregar a Pablo y Silas al pueblo. 6Pero cuando no los encontraron, ellos arrastraron a Jasón y a algunos hermanos ante los oficiales de la ciudad, gritando: "Estos hombres que han volteado el mundo boca abajo han venido también aquí. 7Estos hombres a quienes Jasón les dió la bienvenida actúan contra los decretos de César; ellos dicen que hay otro rey, Jesús."8La multitud y los oficiales de la ciudad se molestaron cuando escucharon estas cosas. 9Pero después que los oficiales hicieron que Jasón y los demas pagaran dinero como fianza, los dejaron ir.10Esa noche los hermanos enviaron a Pablo y Silas a Berea. Cuando ellos llegaron allí, fueron a la sinagoga de los Judíos. 11Ahora esa gente eran más nobles que aquellos en Tesalónica, porque ellos recibieron la palabra con la mente dispuesta, examinando las Escrituras diariamente para ver si estas cosas eran así. 12Por lo tanto muchos de ellos creyeron, incluyendo algunas mujeres griegas influyentes y muchos hombres.13Pero cuando los Judíos de Tesalónica descubrieron que Pablo también estaba proclamando la palabra de Dios en Berea, ellos fueron allá y agitaron y alborotaron la multitud. 14Entonces inmediatamente, los hermanos enviaron a Pablo al mar, pero Silas y Timoteo se quedaron allí. 15Aquellos que habían guiado a Pablo lo llevaron tan lejos como la ciudad de Atenas. Tan pronto lo dejaron allí, ellos recibieron instrucciones de él para Silas y Timoteo para que venieran tan rápido como fuera posible.16Ahora mientras Pablo esperaba por ellos en Atenas, su espíritu se encolerizó dentro de él cuando vio la ciudad llena de ídolos. 17Así que él discutía en la sinagoga con los Judíos y aquellos que adoraban a Dios y también en el mercado con aquellos que estuvieran alli.18Pero también algunos de los filósofos Epicúreos y Estoicos se econtraron con él. Algunos dijeron: "¿Qué está tratando de decir este charlatan?" Otros decían: "El parece ser uno que llama a las personas a seguir dioses extraños," porque él estaba predicando acerca de Jesús y la resurrección.19Ellos tomaron a Pablo y lo llevaron al Areópago, diciendo, "¿Podemos saber de esta nueva enseñanza de la cual estabas hablando? 20Porque tú traes algunas cosas extrañas a nuestros oídos. Por lo tanto, queremos saber que significan estas cosas." 21(Ahora todos los Atenienses y los extranjeros que vivian allí gastaban su tiempo en nada, sino hablando o escuchando acerca de algo nuevo).22Entonces Pablo se paró en el centro del Areópago y dijo, "Ustedes hombres de Atenas, veo que ustedes son muy religiosos en todas las maneras. 23Pues mientras pasaba y observaba los objetos de su adoración, Yo encontré un altar con esta inscripción: "A UN DIOS DESCONOCIDO". Por lo tanto lo que ustedes adoran en ignorancia, esto yo les anuncio.24El Dios que hizo la tierra y todo lo que hay en ella, ya que Él es Señor del cielo y la tierra, no vive en templos construidos con manos. 25Ni Él es servido por las manos de los hombres, como si Él necesitara algo, ya que Él mismo da vida y aliento a las personas y todo lo demás.26Por un hombre Él hizo cada nación de personas para vivir sobre la superficie de la tierra, habiendo determinado sus tiempos señalados y los limites de los lugares donde vivir, 27para que ellos busquen a Dios, si es que talvez, ellos puedan anciarlo y encontrarlo. Aunque Él no está lejos de ninguno de nosotros.28Porque en Él vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser, tal como uno de sus propios poetas ha dicho, 'Porque nosotros también somos Su descendencia'. 29Por lo tanto, ya que nosotros somos descendencia de Dios, no debemos pensar que las cualidades de su deidad son como el oro, o la plata, o piedras esculpidas - imágenes creadas por el arte e imaginación de hombre.30Por lo tanto, Dios pasó por alto los tiempos de la ignorancia, pero ahora Él ordena a todos los hombres en todo lugar a arrepentirse. 31Esto es porque Él ha fijado un día cuando Él juzgará al mundo con justicia por medio del Hombre que Él ha escogido. Dios ha dado testimonio de este Hombre a todos, levantándolo de los muertos".32Ahora cuando los hombres de Atenas escucharon de la resurrección de los muertos, algunos se burlaron de Pablo; pero otros dijeron: "Nosotros te escucharemos de nuevo acerca de este asunto". 33Después de eso, Pablo los dejó. 34Pero algunos se unieron a él y creyeron, incluyendo a Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Damaris, y otros con ellos.
1Después de estas cosas Pablo dejó Atenas y fue a Corinto. 2Allí él conoció a cierto Judío llamado Aquila, un hombre que por raza era de Ponto; él recientemente había llegado de Italia con su esposa Priscila, porque Claudio había ordenado que todos los Judíos se fueran deRoma. Pablo fue a ellos, 3y porque él era del mismo oficio, él se quedó con ellos y trabajó, pues ellos eran hacedores de tiendas.4Entonces Pablo debatía en la sinagoga cada Sábado. El persuadía a ambos, Judíos y Griegos. 5Pero cuando Silas y Timoteo descendieron de Macedonia, Pablo fue impulsado por el Espíritu a testificarles a los Judíos que Jesús era el Cristo. 6Cuando los Judíos se le opusieron y lo insultaron, Pablo sacudió su vestidura por ellos y les dijo a ellos; " Sea su sangre sobre sus propias cabezas; yo soy inocente. Desde ahora en adelante iré a los Gentiles."7Entonces él se fue de ahí y fue a casa de Ticio Justo, un hombre que adoraba a Dios. Su casa estaba al lado de la sinagoga. 8Crispo, el lider de la sinagoga y toda su casa creyeron en el Señor. Muchos de los Corintos que oyeron a Pablo creyeron y fueron bautizados.9Él Señor le dijo a Pablo en una visión nocturna; "No tengas miedo, sino habla y no estés en silencio. 10Porque Yo estoy contigo, y nadie tratará de dañarte, porque tengo mucha gente en está ciudad." 11Pablo vivió allí por un año y seis meses, enseñando la Palabra de Dios entre ellos.12Pero cuando Galio se convirtió en gobernador de Acaya, los Judíos se levantaron en contra de Pablo y lo llevaron ante de la silla de juicio; 13ellos dijeron, " Este hombre persuade a las personas a adorar a Dios contrario a la ley."14Todavia cuando Pablo estaba a punto de hablar, Galio dijo a los Judíos: "Ustedes Judíos, si en verdad fuera un asunto incorrecto o un crimen, sería razonable tratarlo con ustedes. 15Pero ya que estas son preguntas sobre palabras y nombres y su propia ley, resuélvanlo ustedes mismos. Yo no deseo ser el juez de este asuntos."16Galio hizo que ellos dejaran la silla de juicio. 17Pero todos ellos agarraron a Sóstenes, el gobernador de la sinagoga, y lo golpearon frente a la silla de juicio. Pero a Galión no le importó lo que ellos hicieron.18Pablo, después de quedarse allí por muchos días más, dejó a los hermanos y embarcó para Siria con Priscila y Aquila. Antes de dejar el puerto de Cencrea, él se afeitó la cabeza porque había tomado un voto. 19Cuando ellos llegaron a Éfeso, Pablo dejó allí a Priscila y Aquila, pero él fue a la sinagoga y debatió con los Judíos.20Cuando ellos le pidieron a Pablo que se quedara más tiempo, él declinó. 21Pero despidiéndose de ellos, dijo: " Yo regresaré otra vez a ustedes si es la voluntad de Dios." A continuación zarpó de Éfeso.22Cuando Pablo arribó a Cesaréa, subió y saludó a la iglesia de Jerusalén y después bajó a Antioquía. 23Después de haber pasado un tiempo allí, Pablo partió y fue a través de las regiones de Galacia y de Frigia y animó a todos los discípulos.24Ahora cierto Judío llamado Apolos, nacido en Alejandría, vino a Éfeso. Él era elocuente hablando y poderoso en las Escrituras. 25Apolos había sido instruído en las enseñanzas del Señor. Siendo ferviente en espíritu, él habló y enseñó con exactitud las cosas concernientes a Jesús, pero él solo conocía el bautismo de Juan. 26Apolos empezó a hablar valientemente en la sinagoga. Pero cuando Priscila y Aquila lo escucharon, lo llamaron aparte y le explicaron el Camino de Dios con más exactitud.27Cuando él deseó pasar por Acaya, los hermanos lo animaron y le escribieron a los discípulos en Acaya que lo recibieran. Cuando él llegó, él ayudó grandemente a aquellos que habían creído por gracia. 28Apolos poderosamente refutaba con los Judios en debate público, mostrando por las Escrituras que Jesús es el Cristo.
1Y sucedió que cuando Apolo estaba en Corinto, Pablo pasaba a través de las regiones superiores del país y llegó a la ciudad de Éfeso y encontró a ciertos discípulos allí. 2Pablo les dijo: "¿Ustedes recibieron al Espíritu Santo cuando creyeron?" Ellos le dijeron: "No, nosotros ni siquiera hemos escuchado sobre el Espíritu Santo."3Pablo dijo: "¿en qué entonces fueron ustedes bautizados?" Ellos dijeron: "en el bautismo de Juan." 4Entonces Pablo respondió: "Juan bautizaba con el bautismo de arrepentimiento. Él le decía a la gente que ellos debían creer en Aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús."5Cuando la gente escuchó esto, ellos fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6Entonces cuando Pablo les impuso sus manos sobre ellos, el Espiritu Santo vino sobre ellos y hablaron en otras lenguas y profetizaron. 7En total ellos eran unos doce hombres.8Pablo entró a la sinagoga y habló valientemente por espacio de tres meses, enseñando y persuadiendo a la gente acerca del Reino de Dios. 9Pero cuando algunos Judíos fueron endurecidos y desobedientes, ellos empezaron a hablar mal del Camino de Cristo ante la multitud. Entonces Pablo los dejó, y se llevó a los creyentes lejos de ellos. Él empezó a enseñarles cada día en el salón de lectura de Tirano. 10Esto continuó por dos años, para que todos los que vivían en Asia escucharan la Palabra del Señor, ambos Judíos y Griegos.11Dios estaba haciendo obras poderosas por las manos de Pablo, 12de modo, que hasta los pañuelos y delantales que lo habian tocado fueron llevados a los enfermos y sus enfermedades fueron curadas y los malos espíritus salieron fuera de ellos.13Pero allí habían exorcistas Judíos viajando a través del área. Ellos tomaban el Nombre de Jesús para su propio uso para tener poder sobre espiritus malignos cuando decían: "Por el Jesús que Pablo predica, yo te ordeno que salgas." 14Los que hacían esto eran los siete hijos de un sacerdote principal Judío, llamado Esceva.15Un espíritu maligno les contestó: "A Jesús conozco, y a Pablo conozco; pero ¿quiénes son ustedes?" 16El espíritu maligno en el hombre saltó sobre los exorcistas y los dominó y los golpeó. Entonces ellos huyeron de esa casa desnudos y heridos. 17Esto se hizo conocido a todos, ambos Judíos y Griegos, que vivían en Efeso. Ellos se asustaron mucho, y el nombre del Señor Jesús fué honrado.18También, muchos de los creyentes vinieron y confesaron y admitieron las cosas malas que ellos habían hecho. 19Muchos que practicaban artes mágicas trajeron sus libros y los quemaron a la vista de todos. Cuando ellos calcularon el valor de ellos, eran cincuenta mil piezas de plata. 20Entonces la palabra de el Señor se esparcía ampliamente en formas poderosas.21Ahora después que Pablo completó su ministerio en Efeso, él decidió en el Espíritu pasar a Macedonia y a Acaya en su camino a Jerusalén; él dijo: "Después de estar allí, también tengo que ver Roma." 22Pablo envió a Macedonia dos de sus discípulos, Timoteo y Erasto, quienes lo habían ayudado. Pero él mismo se quedó en Asia por un tiempo.23Por aquel tiempo hubo un no pequeño disturbio en Éfeso conscerniente al Camino. 24Cierto platero llamado Demetrio, quien hacía estatuas de Diana en plata, trajo mucho negocio para los artesanos. 25Entonces él reunió a los trabajadores de esa ocupación y dijo: "Señores, ustedes saben que en este negocio nosotros hacemos mucho dinero.26Ustedes ven y escuchan que, no solo en Efeso, pero casi en toda Asia, este Pablo ha persuadido y apartado a muchas personas. El está diciendo que no hay dioses que sean hechos con las manos. 27Y no solo hay ahí peligro de que nuestro oficio no se necesite más, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea considerado sin valor. Entonces incluso ella pueda perder su grandeza, ella a quien toda Asia y el mundo adora."28Cuando ellos escucharon esto, se llenaron de coraje y gritaron, diciendo: "¡Grande es Diana de los Efesios!" 29La ciudad entera fue llena de confusión, y las personas se apresuraron al teatro. Ellos habían agarrado a los compañeros de viaje de Pablo, Gayo y Aristarco, que vinieron de Macedonia.30Pablo quería entrar entre la multitud de personas, pero los discípulos lo impidieron. 31También, algunos de los oficiales locales de la Provincia de Asia que eran amigos de Pablo le enviaron un mensaje solicitándole fuertemente que no entrara al teatro. 32Algunas personas gritaban una cosa, y algunas otra, pues la multitud estaba en confusión. La mayoría de ellos ni siquiera sabían por qué ellos se habían reunido.33Algunos de entre la multitud informaron a Alejandro, a quien los judios estaban empujaban hacia el frente, asi que, Alejandro movió su mano queriendo dar una explicación a los que estaban reunidos. 34Pero cuando se dieron cuenta que él era Judío, todos gritaron a una voz por alrededor de dos horas: "¡Grande es Diana de los Efesios!"35Cuando el secretario del pueblo había calmado la multitud, el dijo: "Ustedes hombres de Éfeso, ¿qué hombre aquí no sabe que la ciudad de los Efesios es guardiana del templo de la Gran Diana y de la imagen que bajó del cielo? 36Viendo entonces que estas cosas eran innegables, ustedes deben de estar callados y no hagan nada precipitadamente. 37Porque ustedes han traído a estos hombres a esta corte que no son ladrones de templos ni blasfemos de nuestra diosa.38Por lo tanto, si Demetrio y los artesanos quienes estan con él tienen una acusación contra alguien, las cortesn está abiertas y ahí hay procónsules. Déjenlos que se acusen ellos unos a otros. 39Pero si ustedes buscan algo sobre otros asuntos, éste debe ser decidido en la asamblea regular. 40Porque ciertamente estamos en peligro de ser acusados con respecto al disturbio de hoy. No hay causa para este desorden, y nosotros no seríamos capaces de explicarlo." 41Cuando él dijo esto, él despidió la asamblea.
1Después que terminó el alboroto, Pablo mandó por sus discípulos y los animó, se despidió de ellos y se marchó para ir a Macedonia. 2Cuando hubo ido a esas regiones y habiéndoles hablado palabras de ánimo, fue a Grecia. 3Después de haber estado allí tres meses, una conspiració fue formada en su contra por los Judíos mientras él estaba a punto de embarcar a Siria, así que decidió regresar por Macedonía.4Acompañándolo tan lejos como Asia estaba Sópater hijo de Pirro de Berea; Aristarco y Segundo, ambos creyentes de Tesalónica; Gayo de Derbe; Timoteo; y Tíquico y Trófimo de Asia. 5Pero estos hombres habían partido antes que nosotros y nos estaban esperando en Troas. 6Nosotros zarpamos de Filipos despúes de los días de los panes sin levadura, y en cinco días llegamos a Troas. Allí nos quedamos por siete días.7En el primer día de la semana, cuando estábamos reunidos para partir el pan, Pablo habló a los creyentes. Él estaba planificando partir al próximo día, así que continuó hablando hasta la medianoche. 8Había muchas lámparas en el aposento alto donde nos habíamos reunido.9En la ventana estaba sentado un joven llamado Eutico, quien cayó en un sueño profundo. Mientras Pablo hablaba aún más, este joven, todavía dormido, cayó desde el tercer piso y lo recogieron muerto. 10Pero Pablo bajó, se tendió sobre él y lo abrazó. Entonces dijo: "No se preocupen más, porque él esta vivo."11Entonces él subió las escaleras nuevamente y partió pan y comió. Despúes de hablar con ellos por un largo tiempo hasta el amanecer, él se fue. 12Ellos trajeron de regreso al muchacho vivo y fueron muy confortados.13Nosotros mismos nos adelantamos a Pablo por barco y embarcamos rumbo a Asón, donde planeamos traer a Pablo abordo. Esto es lo que él mismo quería hacer, porque él había planificdo ir por tierra. 14Cuando nos encontró en Asón, lo trajímos al barco y salimos para Mitilene.15Entonces embarcamos de allí y llegamos al siguiente día a la parte opuesta de la isla de Quío. Al día siguiente tocamos la isla de Samos, y al día despúes llegamos a la cuidad de Mileto. 16Porque Pablo había decidido pasar de largo a Éfeso y así no pasar ningún tiempo en Asia; porque tenía prisa en llegar a Jerusalén para el día de Pentecostés, si fuera del todo posible para él hacerlo así.17Desde Mileto él envió hombres a Éfeso y llamó a los ancianos de la iglesia. 18Cuando ellos llegaron, él les díjo: "Ustedes mismos saben que desde el primer día que puse el pie en Asia, cómo siempre invertí mi tiempo con ustedes. 19Yo me mantuve sirviendo al Señor con toda humildad de mente y con lágrimas, y en sufrimientos que me ocurrieron a mí por causa de la conspiración de los Judíos. 20Ustedes saben cómo yo no me contuve de declararles algo que les fuera útil, y cómo yo les enseñé en público y también yendo de casa en casa, 21testificando a ambos Judios y Griegos sobre el arrepentimiento hacia Dios y la fe en nuestro Señor Jesús.22Ahora, miren, yo voy a Jerusalén, ligado al Éspiritu, sin saber las cosas que allí me pasarán, 23excepto que el Espíritu Santo me testifica en cada cuidad y dice que cadenas y sufrimientos me esperan. 24Pero yo no considero que mi vida es valiosa para mí mismo, si es que solo yo pueda terminar la carrera y cumpletar el ministerio que recibi del Señor Jesús, para testificar del Evangelio de la Gracia de Dios.25Y ahora, miren, yo sé que todos ustedes, entre quienes yo estuve predicando el reino, no verán mi cara más. 26Por lo tanto, yo les testifico este día, que yo soy inocente de la sangre de cualquier hombre. 27Porque yo no me contuve de declararles a ustedes toda la voluntad de Dios.28Por lo tanto tengan cuidado de ustedes mismos, y de todo el rebaño del cual el Espíritu Santo los ha hecho obispos. Tengan cuidado al pastorear la iglesia de Dios la cúal Él compró con Sú propia Sangre.29Yo sé que despúes de mi partida, lobos viciosos entrarán entre ustedes, y no perdonarán al rebaño. 30Yo sé que incluso entre ustedes mismos algunos hombres vendrán y distorcionarán la verdad para alejar los discípulos y sigan tras ellos.31Así que estén en guardia. Recuerden que por tres años yo no dejé de instruir a cada uno de ustedes con lágrimas noche y día. 32Y ahora yo los encargo a Dios, y a la Palabra de Su gracia, la cual es capaz de edificarlos y darles la herencia entre todos aquellos que están siendo santificados.33Yo no codicié plata, oro, ni ropa de ningún hombre. 34Ustedes mismos saben que estas manos proveyeron para mis propias necesidades y las necesidades de aquellos que estaban conmigo. 35En todas las cosas yo les he dado ejemplo de cómo ustedes deben ayudar al débil trabajando, y de cómo ustedes deben recordar las palabras del Señor Jesús, Palabras que Él mismo dijo: " Es más bendición dar que recibir."36Despúes que él había hablado de esta manera, él se arrodilló y oró con todos ellos. 37Todos lloraron mucho y abrazaron a Pablo y lo besaron. 38Muchos de ellos estaban tristes por lo que él les había dicho, de que ellos nunca mas verían su rostro. Entonces ellos lo escoltaron al barco.
1Cuando nosotros nos separamos de ellos y nos preparamos para embarcar, fuimos directamente a la ciudad de Cos, y el proxímo día a la ciudad de Rodes, y de ahí a la ciudad de Pátara. 2Cuando encontramos un barco cruzando sobre Fenicia, subimos a bordo y nos preparamos para zarpar.3Despues que vimos a Cipre, pasándola de largo por el lado izquierdo del barco, navegamos a Siria y desenbarcamos en Tiro, donde el barco debia descargar el cargamento. 4Después que encontramos a los discípulos, nos quedamos ahí por siete días. A causa del Espíritu los discípulos advertían a Pablo que no fuera a Jerusalén.5Cuando nuestros dias alli se cumplieron, nos fuimos y continamos nuestro viaje, y todos ellos, con sus esposas e hijos, nos acompañaron fuera de la ciudad. Entonces nos arrodillamos en la playa, oramos, 6y nos despedimos de cada uno. Entonces subimos al barco, y ellos regresaron a sus hogares.7Cuando nosotros habíamos terminado el viaje desde Tiro, llegamos a Tolemaida. Allí saludamos a los hermanos y nos quedamos con ellos por un día. 8Al próximo día partímos y fuímos a Cesarea. Entramos a la casa de Felipe, el evangelista, quien era uno de los siete, y nos quedamos con él. 9Ahora este hombre tenía cuatro hijas vírgenes quienes profetizaban.10Al quedamos ahí por varios días, descendió de Judea cierto profeta llamado Agabo. 11Él vino a nosotros y tomó el cinturón de Pablo. Con él se amarró sus propios pies y manos y dijo: "Así dice el Espirítu Santo: 'Así los Judíos en Jerusalén amarrarán al hombre que es dueño de este cinturón, y ellos lo entregarán en las manos de los Gentiles."12Cuando nosotros oímos estas cosas, ambos, nosotros y la gente que vive en ese lugar le rogamos a Pablo que no subiera a Jerusalén. 13Entonces Pablo contestó: "¿Qué están ustedes haciendo, llorando y rompiendo mi corazón? Pues yo estoy listo, no solo para ser amarrado, sino también para morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. 14Ya que Pablo no deseaba ser persuadido, nosotros dejamos de insistir y dijimos: "Sea la voluntad del Señor hecha."15Después de estos días, tomamos nuestros bultos y subímos a Jerusalén. 16También fueron con nosotros algunos de los discípulos de Cesarea. Ellos trajeron con ellos un hombre llamado Mnasón, un hombre de Chipre, uno de los primeros discípulos, con quien nos quedaríamos.17Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos dieron la bienvenida alegremente. 18El próximo día Pablo fue con nosotros a Santiago, y todos los ancianos estaban presente. 19Cuando él los hubo saludado, él les informó una por una las cosas que Dios había hecho entre los Gentiles a través de su ministerio.20Cuando ellos oyeron esto, alabaron a Dios, y le dijeron: "Tu ves, hermano, cuántos miles han creído entre los Judíos. Todos ellos determinaron guardar la ley. 21A ellos les fue dicho de ti, que tú enseñas a todos los Judíos que viven entre los Gentiles que abandonen a Moisés, y que tú les dices que no circunciden a sus hijos, y que no sigan las costumbres antiguas.22¿Qué debemos hacer? Ellos ciertamente escucharán que tú vinistes. 23Así que has lo que nosotros te decimos. Tenemos cuatro hombres que hicieron un voto. 24Toma estos hombres y purificate con ellos, y paga sus gastos, para que ellos puedan raparse sus cabezas. De modo que todos sepan que las cosas que han dicho sobre tí son falsas. Ellos sabrán que tú también guardas la ley.25Pero en cuanto a los Gentiles que han creído, nosotros escribímos y dimos instrucciones de que ellos deben guardarse de las cosas sacrificadas a los ídolos, de sangre, de lo que es estrangulado, y de inmoralidad sexual." 26Entonces Pablo tomó los hombres, y al día siguiente purificándose él mismo con ellos, fue al templo, anunciando el periodo de los días de purificación, hasta que la ofrenda fuera ofrecida por cada uno de ellos.27Cuando los siete días casi terminan, algunos Judíos de Asia vieron a Pablo en el templo, e incitaron a la multitud, y le echaron mano. 28Ellos estaban gritando: "Hombres de Israel, ayúdenos. Este es el hombre que enseña a todos los hombres en todos los lugares cosas que son contra nuestro pueblo, la ley, y este lugar. Además, él también ha traído Griegos dentro del templo y ha profanado este santo lugar." 29Porque previamente ellos habían visto a Trófimo el efesio con él en la ciudad, y ellos pensaron que Pablo lo había traído dentro del templo.30Toda la ciudad estaba alterada, y la gente corrió y agarraron a Pablo. Ellos lo arrastraron fuera del templo, e inmediatamente las puertas fueron cerradas. 31Mientras ellos trataban de matarlo, llegaron noticias al capitán de la guardia que todo Jerusalén estaba alborotada.32Enseguida él tomó soldados y centuriones y corrió a la multitud. Cuando la gente vió al capitán y los soldados, dejaron de golpear a Pablo. 33Entonces el capitán de la guardia se acercó y agarró a Pablo, y ordenó que fuera atado con dos cadenas. Entonces le preguntó quien él era y qué había hecho.34Algunos en la multitud estaban gritando una cosa y otros otra. Ya que el capitán no podía decir nada por causa del ruido, él ordenó que Pablo fuera llevado dentro del fortaleza. 35Cuando él llegó a los escalones, él fue cargado por los soldados debido a la violencia de la multitud. 36Pues la multitud los seguían y se mantenían gritando: "¡Mátenlo!"37Mientras Pablo estaba a punto de ser llevado dentro de la fortaleza, él le dijo al jefe de la guardia: "¿Le puedo decir algo? El capitán dijo: "¿Tú hablas Griego? 38¿No eres tú entonces el egipcio, que previamente guió a los cuatro mil hombres asesinos al desierto?39Pablo dijo: "Yo soy Judío, de la ciudad de Tarso en Cilicia. Yo soy ciudadano de una importante ciudad. Yo le pregunto, permítame hablar al pueblo." 40Cuando el capitán le dió permiso, Pablo se paró en los escalones e hizo señal con su mano al pueblo. Cuando hubo un silencio profundo, él les habló en el idioma Hebreo. Él dijo:
1"Hermanos y padres, escuchen mi defensa la que haré ahora a ustedes." 2Cuando la multitud escuchó a Pablo hablarles en el lenguaje Hebreo, ellos se callaron. Él dijo:3Yo soy un judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad a los pies de Gamaliel. Fuí instruido conforme a la estricta forma de la ley de nuestos antepasados. Soy celoso de Dios, tal como todos ustedes lo son hoy. 4Yo perseguí este Camino hasta la muerte; yo até ambos, hombres y mujeres y los llevé a la cárcel, 5como el sumo sacerdote y todos los ancianos pueden dar testimonio de esto. Yo recibí cartas de ellos para los hermanos en Damasco, y fui allí para traerlos de regreso atados a Jerusalén para que ellos fuesen castigados.6Sucedió que cuando yo estaba viajando y acercándome a Damasco, cerca del medio día de repente una gran luz del cielo comenzó a brillar a mi alrededor. 7Yo caí al suelo y escuché una voz que me dijo: 'Saulo, Saulo, ¿por qué Me persigues?' 8Yo contesté: '¿Quién Tú eres, Señor?' Él me dijo: 'Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues.'9Aquellos que estaban conmigo vieron la luz, pero ellos no entendieron la voz de Quién me habló. 10Yo dije: '¿Qué debo hacer, Señor?' El Señor me dijo: 'Levántate y ve a Damasco; allí se te dirá todo lo que debes hacer.' 11Yo no podía ver por causa de la brillantez de la luz, así que yo fui a Damasco, siendo dirigido por las manos de aquellos que estaban conmigo.12Ahí me encontré un hombre llamado Ananías, un devoto conforme a la ley y que se hablaba bien de él por todos los judíos que vivían ahí. 13Él vino a mí, se paró a mi lado, y dijo: 'Hermano Saulo, recibe la vista.' En esa misma hora yo lo vi.14Después él dijo: 'El Dios de nuestros antepasados te ha escogido para que conozcas Su voluntad, para que veas al Justo, y para que escuches la voz que viene de Su propia boca. 15Pues tú serás testigo de Él para todos los hombres sobre lo que has visto y escuchado. 16Y ahora '¿por qué estás esperando? Levántate, sé bautizado, y límpiate de tus pecados, llamando en Su Nombre.'17Después que yo había regresado a Jerusalén, y mientrás oraba en el templo, sucedió que me fue dada una visión. 18Lo vi deciendome, 'Avanza y deja Jerusalén rápidamente, porque ellos no aceptarán tu testimonio sobre Mí.'19Yo dije, 'Señor, ellos mismos saben que yo apresé y golpeé aquellos que creyeron en Ti en cada sinagoga. 20Cuando la sangre de Esteban, Tu testigo, fue derramada, yo también estaba parado y consintiendo, y yo estaba guardando las ropas de aquellos que lo mataron.' 21Pero Él me dijo a mí, 'Vete, porque yo te enviaré lejos a los gentiles.' "22La gente le permitió a él hablar hasta este punto. Pero entonces ellos gritaron y dijeron, "Quita a tal compañero de la tierra: pues no está bien que él viva" 23Mientrás ellos gritaban, soltando sus prendas de vestir, y lanzando polvo al aire, 24el jefe de la guardia ordenó que se trajera a Pablo a la fortaleza. Él ordenó que debían cuestionarle con latigazos, para que él mismo pudiese conocer porqué estaban gritando ellos en contra de él de esa forma.25Cuando ellos lo habían atado con correas de piel, Pablo le dijo al centurión quien estaba parado a su lado, "¿Es legal para ustedes azotar a un hombre que es romano y sin haber sido enjuiciado?" 26Cuando el centurión escuchó esto, él fue al capitán y le dijo, "¿Qué estás a punto de hacer? Pues este hombre es un ciudadano romano."27El jefe de la guardia vino y le dijo a él, "¿Dime, eres tú un ciudadano romano?" Pablo dijo: "Sí." 28El capitán contestó: "Fue sólo por una gran cantidad de dinero que yo adquirí la ciudadanía. Pero Pablo dijo, Yo nací ciudadano Romano." 29Entonces los hombres que lo iban a interrogar lo dejaron inmediatamente. El jefe de la guardia también tuvo miedo, cuando supo que Pablo era un ciudadano romano, porque él lo había atado.30Al día siguiente, el jefe de la guardia quería saber la verdad sobre las acusaciones de los judíos en contra de Pablo. Así que él desató sus ataduras y ordenó los sacerdotes principales y a todo el concilio que se reuniera. Entonces él bajó a Pablo y lo colocó en el medio.
1Pablo miró directamente a los miembros del concilio y les dijo, "Hermanos, yo he vivido ante Dios en toda buena consciencia hasta este día." 2El sumo sacerdote Ananías ordenó a los que estaban junto a él a que lo golpearan en la boca. 3Entonces Pablo le dijo, "Dios te golpeara a ti, tu pared blanqueada. ¿Tú estás sentado para juzgarme por la ley, sin embargo ordenas que me golpeen, contra de la ley?"4Aquellos que estaban parados junto a él dijeron, " ¿Así es como tú insultas al sumo sacerdote de Dios?" 5Pablo dijo, " Yo no sabía, hermanos, que él era el sumo sacerdote. Pues escrito está, TU NO HABLARÁS MAL DE LOS QUE GOBIERNAN DE TU PUEBLO."6Cuando Pablo vió que una parte del concilio eran Saduceos y los otros Fariseos, el habló fuertemente en el concilio, " Hermanos, yo soy Fariseo, hijo de Fariseos. Es porque confiadamente espero la resurreción de los muertos que estoy siendo juzgado." 7Cuando él dijo esto, comenzó una discución entre los Fariseos y los Saduceos, y la multidud se dividió. 8Pues los Saduceos dicen que no hay resurreción, ni ángeles, ni espirítus, pero los Fariseos reconocen todas estas cosas.9Entonces ocurrió un gran alboroto, y algunos de los escribas que pertenecían a los Fariseos se levantaron y discutieron, diciendo: "Nosotros no hemos encontrado nada malo con este hombre. "¿Qué si un espirítu o ángel le ha hablado a el? 10Cuando se levantó una gran discución, el jefe de la guardia temió que Pablo fuera despedazado por ellos, así que el ordenó a los soldados a bajar y tomarlo por la fuerza de entre los miembros del concilio, y llevarlo a la fortaleza.11La siguente noche el Señor se paró junto a él y le dijo, " No tengas miedo, pues como has testificado sobre Mí en Jerusalén, así tienes también que llevar testimonio en Roma."12Cuando se hizo de día, algunos judíos formaron una conspiración y declararon una maldicion sobre ellos mismos con pacto de no comer ni beber nada hasta que hubieran matado a Pablo. 13Ellos eran más de cuarenta hombres quienes hicieron esta conspiración.14Ellos fueron a los principales sacerdotes y ancianos y dijeron, "Nosotros mismo nos hemos puesto bajo una gran maldición, de no comer nada hasta que hayamos matado a Pablo. 15Ahora, por lo tanto, permitan que el concilio le diga al capitán que lo baje a ustedes, mientras ustedes deciden su caso más prescisamente. Pero nosotros, estaremos listos para matarlo antes que el venga aquí."16Pero el hijo de la hermana de Pablo escuchó que ellos estaban al acecho, así que él fue y entró a la fortaleza y le contó a Pablo. 17Pablo llamó a uno de los centuriones y le dijo, "lleva a este joven al capitán, porque tiene algo que contarle. "18Así que el centurión tomó al joven y se lo llevó al capitán y le dijo: "Pablo el prisionero me llamó, y me pidió que le trajera este joven. El tiene algo que decirle." 19El capitán lo tomó de la mano a un lugar privado y le preguntó: "¿Qué es lo que tiene que decirme?"20El joven dijo: "Los judíos han acordado el pedirle que lleve a Pablo mañana al concilio, como si ellos fueran a interrogarlo más precisamente sobre su caso. 21Pero no se lo entregue a ellos, porque hay más de cuarenta hombres al acecho esperando por él. Ellos mismos se han puesto bajo maldición, de ni siquiera comer ni beber hasta que ellos lo hayan matado. Incluso ahora están listos, esperando por su concentimiento.22Así que el capitán dejó ir al joven, despúes de darle instruciones: "No le digas a nadie que me has contado estas cosas." 23Entonces el llamó a dos de sus centuriones y dijo: "Busquen docientos soldados listos para ir tan lejos como hasta Cesarea, y también setenta hombres de a caballo, y docientos lanceros. Ustedes saldrán a la tercera hora de la noche." 24También él les ordenó que proveyeran animales que Pablo pudiera montar, y ser llevarlo con seguridad al gobernador Félix.25Entonces el escribió una carta como esta: 26"Claudio Lisias para el excelentísimo gobernador Félix, saludos. 27Este hombre fue arrestado por los judíos y estuvo a punto de ser asesinado por ellos, cuando yo llegué a ellos con soldados y lo rescaté, ya que supe que él era un cuidadano Romano.28Yo quise saber por qué ellos lo acusaban, así que lo llevé al concilio. 29Yo supe que él estaba siendo acusado acerca de unas preguntas relacionadas a su propia ley, pero no había ninguna acusación contra él que mereciera la muerte o encarcelamiento. 30Entonces me dejaron saber que había una conspiración en contra del hombre, así que yo inmediatamente te lo envié, y también instruí a sus acusadores a que trajeran sus cargos en contra de él a tu presencia. Me despido."31Así que los soldados obedecieron sus ordenes. Ellos tomaron a Pablo y lo llevaron por la noche a Antípatris. 32Al día siguiente, la mayoría de los soldados dejaron a los hombres de a caballo ir con él y ellos regresaron a la fortaleza. 33Cuando los hombres de a caballo llegaron a Cesarea y le entregaron la carta al gobernador, ellos también le presentaron a Pablo.34Cuando el gobernador leyó la carta, él preguntó de que provincia era Pablo. Cuando supo que él era de Cilicia, 35dijo: "Yo te escucharé completamente cuando tus acusadores lleguen aquí." Entonces él le ordenó que lo mantuvieran en los cuárteles generales del gobierno de Herodes.
1Después de cinco días, Ananías el sacerdote principal, algunos ancianos, y un orador llamado Tértulo, llegaron allí. Estos hombres trajeron al gobernador cargos contra Pablo. 2Cuando Pablo se paró delante del gobernador, Tértulo comenzó a acusarlo y le dijo al gobernador: "Por cuasa tuya tenemos gran paz; y tu previsión trae buena reforma a nuestra nación; 3por eso con toda gratitud damos la bienvenida a todo lo que tú haces, excelentísimo Félix.4Así que no te entretendré más, yo te pido con amabilidad que me escuches brevemente. 5Pues nosotros hemos encontrado a este hombre ser una plaga y uno que provoca a todos los Judíos en todo el mundo a rebelarse. Él es el líder de la secta de los Nazarenos. 6Él incluso trató de profanar el templo; así que lo arrestamos porque queriamos juzgarlo de acuerdo a nuestra ley.7Pero Lisias, el oficial, vino y con gran violencia nos lo quitó de nuestras manos. 8Envíandonos a tí. Cuando tú cuestiones a Pablo sobre todos estos asuntos, tú, también, podrás aprender de que lo acusamos." 9Los Judíos accusaron a Pablo, también, y dijeron que estas cosas eran ciertas.10Pero cuando el gobernador le hizo señas a Pablo para hablar, Pablo contestó: "Yo entiendo que por muchos años tú has sido un juez a esta nación, así que con gusto le explicaré a usted. 11Usted puede verificar que no han pasado más de doce días desde que subí a adorar en Jerusalen; 12y cuando ellos me encontraron en el templo, yo no discutí con nadie, y yo no incité a la multitud, ni en las sinagogas, ni en la cuidad. 13Ellos no pueden probarle las acusaciones que ellos ahora hacen contra mi.14Pero yo le admito esto, que de acuerdo a los del Camino que ellos llaman una secta, en ese mismo Camino yo sirvo al Dios de mis antepasados. Yo soy fiel a todo lo que está en la ley y en los escritos de los profetas. 15Yo tengo la misma confianza en Dios, tal como estos hombres también la esperán, la resurrección venidera de los muertos, de ambos, de los justos y de los injustos. 16Por esto, yo siempre me esfuerzo para tener una conciencia clara ante Dios y los seres humanos.17Ahora, después de muchos años yo vine a traer ayuda a mi nación y dinero como regalo. 18Cuando yo hice esto, algunos Judíos de Asia me encontraron en una ceremonia de purificación en el templo, no con una multitud o en un alboroto. 19Estos hombres deberían estar delante de tí ahora y decir lo que ellos tienen en mi contra, si ellos tienen algo.20Si no, estos mismos hombres deberían decir que mal ellos encontraron en mí cuando me paré frente al Concilio de los Judíos; 21a menos que sea acerca de una cosa que yo dije en voz alta cuando me paré en medio de ellos: 'Es sobre la resurrección de los muertos que hoy yo estoy siendo juzgado por ustedes."22Entonces Felix, quien estaba bien informado acerca del Camino, suspendió la audiencia. Él dijo:"Cuando el comandante Lisias baje de Jerusalén, yo decidiré tu caso." 23Entonces él ordenó al centurión vigilar a Pablo, pero que tuviese alguna libertad para que ninguno de sus amigos fueran privados de atender sus necesidades.24Después de algunos días, Felix volvió con Drusila su esposa, una mujer Judía, y él envió por Pablo y escuchó de él acerca de la fe en Cristo Jesús. 25Pero cuando Pabló debatió con él sobre justicia, el dominio propio, y el juicio venidero, Felix se atemorizó y dijo: "Vete por ahora. Pero más tarde cuando yo tenga tiempo de nuevo, te llamaré."26Al mismo tiempo, él estaba esperando que Pablo le diera dinero, por lo que a menudo enviaba por él y hablaba con él. 27Pero cuando pasaron dos años, Porcio Festo llegó a ser el gobernador después de Felix, pero Felix quería ganar favor con los Judíos, así que dejó a Pablo continuar bajo vigilancia.
1Ahora, Festo entró a la provincia, y luego de tres días, fue desde Cesarea hasta Jerusalén. 2El sacerdote principal y los judíos prominentes trajeron acusaciones en contra de Pablo, y le hablarón fuertemente, 3Y ellos le pidieron un favor que pondria a Pablo en peligro, que Festo convocara a que trajeran a Pablo a Jerusalén para que ellos lo pudieran matar por el camino.4Pero Festo le respondió que Pablo era un prisionero en Cesarea, y que él mismo está pronto a regresar a allá. 5"Por lo tanto, aquellos que puedan," dijo él: "deben ir allá con nosotros. Si hay algo mal con el hombre, ustedes deben acusarlo a él."6Festo se quedo no más de ocho o diez días y luego se fue a Cesarea, y al día siguiente, se sentó en la silla del juicio y ordenó que le trajeran a Pablo. 7Cuando él llegó, los judíos de Jerusalén se pararon cerca, y ellos presentaron muchos cargos serios los cuales ellos no podían probar. 8Pablo se defendió así mismo y dijo: "Yo no he hecho nada malo en contra de la ley de los judíos o en contra del templo, o en contra del César."9Pero Festo quería ganarse el favor de los judíos, y entonces él le contestó a Pablo y dijo: "¿Quieres subir a Jerusalén y ser juzgado por mí acerca de estas cosas allá?" 10Pablo dijo: "Yo estoy parado ante la silla de juicio de César donde tengo que ser juzgado. Yo no he agraviado a ningún judío, tal como tú bien conoces.11Pero si he hecho algo malo y si he hecho que merezca la muerte, yo no me rehúso a morir. Pero si sus acusaciones son nada, nadie puede entregarme a ellos. Yo apelo al César." 12Después que Festo habló con el concilio, el respondió: "Tú apelas al César; tú irás al César."13Ahora, luego de varios días, el Rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para pagar una visita oficial a Festo. 14Después de él haber estado allí muchos días, Festo presentó el caso de Pablo al rey; y dijo: "Un cierto hombre fue dejado aquí por Felix como un prisionero. 15Cuando yo estuve en Jerusalén, los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos me presentaron cargos contra este hombre, y pidieron que lo condenara. 16Yo les respondí que no era la costumbre de los Romanos el entregar a ninguno antes de enfrentar a sus acusadores y haber tenido la oportunidad de defenderse de los cargos.17Por lo tanto, cuando ellos llegaron aquí, yo no esperé, sino que al día siguiente yo me senté en la silla del juicio y ordené que me trajeran al hombre. 18Cuando los acusadores se pusieron de pie y lo acusaron, yo pensé que ninguno de los cargos presentados contra él eran serios. 19En su lugar, ellos tuvieron ciertas disputas con él acerca de su propia religión y sobre un cierto Jesús que estuvo muerto, y quien Pablo reclama que está vivo. 20No estuve seguro acerca de cómo investigar este asunto, asi que le pregunté si estaba dispuesto para ir a Jerusalén y ser juzgado allá acerca de estas cosas.21Pero cuando Pablo pidió que lo mantuvieran bajo guardia hasta la decisión del Emperador, yo ordené a que lo retuvieran hasta que yo lo enviara al César." 22Agripa le dijo a Festo: "Yo también quisiera escuchar a este hombre." "Mañana," dijo Festo: "Tú lo escucharás."23Así que al día suguiente, Agripa y Bernice llegaron con mucha ceremonia; ellos entraron al salón con los oficiales militares y con los hombres prominentes de la ciudad. Y cuando Festo dio la orden, Pablo fue traído a ellos. 24Festo dijo: "Rey Agripa, y todos los hombres que están aquí con nosotros, ustedes ven a este hombre; toda la multitud de judíos me consultaron en Jerusalén y también aquí, y ellos me gritaron que él no debía vivir más.25Pero yo supe que él no había hecho nada que mereciera la muerte; pero como él apeló al emperador, yo decidí enviarselo. 26Pero no tengo ninguna cosa definitiva que escribirle al emperador. Por esta razón, yo lo he traído a ustedes, especialmente a tí, rey Agripa, para que yo tenga algo más que escribir acerca del caso. 27Pues me parece irrazonable enviar un prisionero y no establecer también los cargos que están su contra.
1Así que Agripa dijo a Pablo: "Tu puedes hablar por tí mismo." Entonces Pablo extendiendo su mano e hizo su defensa. 2"Yo me considero a mí mismo felíz, Rey Agripa, de defender mi caso hoy ante usted contra todas las acusacionces de los Judíos; 3especialmente, porque usted es un experto en todas las costumbres judias y enseñanzas. Así que le pido que me oiga pacientemente.4Verdaderamente, todos los Judíos saben como yo viví desde mi juventud en mi propia nación y en Jerusalén. 5Ellos me conocen desde el principio y deben de admitir que yo viví como un Fariseo, una secta bien estricta de nuestra religión.6Ahora yo estoy parado aquí para ser juzgado porque yo persigo la promesa que Dios hizo a nuestros padres. 7Porque esta es la promesa que nuestras doce tribus esperaban recibir mientras ellos ferviertemente adoraban a Dios noche y día. Es por esta esperanza, rey Agripa, que los Judíos me acusan. 8¿Por qué debe alguno de ustedes pensar que es increible que Dios levante los muertos?9En un tiempo yo pensé para mí mismo que debía hacer muchas cosas en contra del nombre de Jesús de Nazaret. 10Yo hice esto en Jerusalén. Yo encerré muchos de los creyentes en la cárcel por la autoridad que recibí de los principales sacerdotes, y cuando ellos fueron asesinados, yo dí mi voto contra ellos. 11Yo los castigué muchas veces en todas las sinagogas y trate de forzarlos a blasfemar. Estaba furiosamente enojado con ellos y los perseguí incluso hasta cuidades extranjeras.12Mientrás yo hacía esto, fuí a Damasco con autoridad y órden de los principales sacerdotes; 13y en camino allá, a medio día, Rey, yo vi una luz del cielo que era más brillante que el sol y brillaba alrededor de ambos, de mí y de los hombres que viajaban conmigo. 14Cuando todos caímos al suelo, escuché una voz hablándome que dijo en lenguaje hebreo: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Es difícil para tí patear un aguijón.15Entonces yo dije: '¿Quién eres tu, Señor?' El Señor respondió: 'Yo soy Jesús a quién tu persigues. 16Ahora levántate y ponte sobre tus pies; porque para este propósito me he aparecido a tí, para designarte a ser siervo y un testigo concerniente a las cosas que tu conoces sobre Mí ahora y las cosas que te mostraré después; 17y te rescataré de la gente y de los Gentiles a quienes te estoy enviando, 18para abrir sus ojos y hacerlos volver de las tinieblas a la Luz y del poder de Satanás a Dios, para que reciban de Dios el perdón de sus pecados y la herencia que yo les doy a quienes son santificados por su fe en Mí.'19Por lo tanto, rey Agripa, Yo no desobedecí la visión celestial; 20pero, para aquellos en Damasco primero, y luego en Jerusalén, y por toda la región de Judea, y también a los Gentiles, yo les prediqué que debían arrepentirse y convertirse a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. 21Por esto los Judíos me arrestaron en el templo y trataron de matarme.22Dios me ha ayudado hasta ahora, así que me paro y le testifico a la gente común y a los grandes solo lo que los profetas y Moisés dijeron que sucedería; 23que el Cristo tenía que sufrir, y que Él sería el primero en levantarse en la resurección de los muertos y proclamar luz al pueblo Judío y a los Gentiles.24Mientrás Pablo terminaba su defensa, Festo dijo en voz alta: "Pablo, tu estás loco; tu gran conocimiento te ha vuelto loco." 25Pero Pablo dijo: "Yo no estoy loco, su excelentísimo Festo; pero con valor yo hablo palabras de verdad y sobriedad. 26Pues el rey conoce acerca de estás cosas; y por eso, yo le hablo libremente, porque yo estoy persuadido que nada de esto está escondido de él; porque esto no ha sido hecho en secreto.27¿Usted le cree a los profetas, rey Agripa? Yo se que usted cree." 28Agripa le dijo a Pablo: "¿En poco tiempo podrías persuadirme y hacerme un cristiano?" 29Pablo dijo: "Yo oro a Dios, que ya sea en corto o en largo tiempo, no solo tú, sino también todos los que me oyen hoy, puedan ser como yo, pero sin estas cadenas de prisión."30Entonces el rey se puso de pie, y también el gobernador y Berenice, y aquellos que estaban sentados con ellos; 31cuando dejaron el salón, ellos hablaron entre ellos y dijeron: "Este hombre no hace nada digno de muerte o de ataduras." 32Agripa dijo a Festos: "Este hombre pudiera ser liberado si él no hubiera apelado a Cesar."
1Cuando se decidió que nosotros debiamos navegar para Italia, ellos pusieron a Pablo y algunos otros prisioneros bajo el cuidado de un centurión llamado Julio, del Regimiento Augusta. 2Nosotros abordamos un barco desde Adramitena, que estaba a punto de zarpar a lo largo de la costa de Asia. Así que nos hicimos a la mar. Aristarco de Tesalónica en Macedonia fue con nosotros.3Al día siguiente desembarcamos en la ciudad de Sidón, donde Julio trató a Pablo amablemente y le permitió ir a sus amigos para recibir sus cuidados. 4De allí, fuimos por mar y navegamos alrededor de la Isla de Chipre, cerca de la isla, porque los vientos estaban contra nosotros.5Cuando habíamos navegado por las aguas cerca de Cilicia y Panfilia, llegamos a Mira, una ciudad de Licia. 6Allí el centurión encontró un barco de Alejandría que iba a navegar a Italia. Él nos puso en el.7Cuando habiamos navegado lentamente por muchos días y finalmente llegamos con dificultad cerca de Gnido, el viento no nos permitió seguir por ese camino, así que navegamos a lo largo del lado protegido de Creta, opuesto a Salmón. 8Nosotros navegamos a lo largo de la costa con dificultad, hasta que llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos que es cerca de la cuidad de Lasea.9Nosotros ahora habíamos tomado mucho tiempo, tambien el tiempo del ayuno Judío había pasado, y se había vuelto peligroso navegar. Así que Pablo les advirtió, 10y les dijo: "Hombres, yo veo que el viaje que estamos a punto de tomar será con daño y mucha pérdida, no solo de la carga y del barco, sino también de nuestras vidas." 11Pero el centurión puso más atención al capitán y al dueño del barco, que a aquellas cosas que fueron dichas por Pablo.12Debido a que en el puerto no era fácil para pasar el invierno, la mayoría de los marineros aconsejaron zarpar de allí, por si de alguna manera fuera posible llegar a la cuidad de Fenice, para pasar el invierno allí. Fenice es un puerto en Creta, orientado hacia el noreste y sureste. 13Cuando el viento del sur comenzó a soplar suavemente, los marineros pensaron que ellos tenían que lo que necesitaban. Así que ellos elevaron ancla y navegaron a lo largo de Creta, cerca a la costa.14Pero luego de poco tiempo un viento tormentoso, llamados vientos del noreste, comenzó a azotar sobre nosotros viniendo desde la isla. 15Cuando el barco fue atrapado y no lo podíamos mantener de cara al viento, nos dejamos llevar y fuimos a la deriva. 16Nosotros fuimos llevados a lo largo del lado protegido de una isla pequeña llamada Cauda; y con dificultad fuimos capaces de asegurar el bote salvavidas.17Cuando ellos lo subieron, usaron cuerdas para atar el casco de la nave. Ellos temían que fueramos a encayar en los bancos de arena de Sirte, así que soltaron el ancla y fuimos llevados a lo largo. 18Fuimos muy abatidos por la tormenta, así que al día siguiente los marineros comenzaron a lanzar la carga sobre la borda.19Al tercer día los marineros tiraron sobre la borda los aparejos del barco con sus propias manos. 20Cuando el sol y las estrellas no brillaban sobre nosotros por muchos días, y la gran tormenta todavía azotaba sobre nosotros, cualquier esperanza de que nosotros seríamos salvados fue abandonada.21Cuando ellos se quedaron sin comida, Pablo entonces se paró entre los marineros y dijo: "Hombres, ustedes debieron haberme escuchado, y no haber zarpado de Creta, y así no haber tenido este daño y pérdida. 22Ahora yo los animo que tengan valor, porque no habrá ninguna pérdida de vida entre ustedes, sino solo la pérdida del barco.23Pues anoche un ángel de el Dios a quién yo pertenezco, a quién también adoro, Su ángel se paró a mi lado 24y dijo: "No temas, Pablo. Tú tienes que presentarte ante César, y mira, Dios en su bondad, te ha dado a todos aquellos que están navegando contigo. 25Por lo tanto, hombres, tengan valor, porque yo confío en Dios, eso es lo que sucederá tal como me fue dicho. 26Pero nosotros tenemos que encayar en alguna isla."27Cuando llegó la noche catorce, mientras eramos guiados de esta manera en el mar Adriático, cerca de la media noche los marineros pensaron que se estaban acercando a alguna tierra. 28Ellos sondearon y encontraron veinte brazas; un poco después ellos volvieron a sondear y encontraron quince brazas. 29Ellos estaban temerosos de que pudiéramos chocar contra las rocas, así que ellos bajaron cuatro anclas desde la popa y oraron que la mañana llegara pronto.30Los marineros estaban buscando la manera de abandonar el barco y habían bajado el bote salvavidas en el mar, y pretendían que ellos podrían tirar las anclas desde la proa. 31Pero Pablo le dijo al centurión y a los soldados: "A menos que estos hombres se queden en el barco, ustedes no podran salvarse." 32Entonces los soldados cortaron las sogas del bote y dejaron que se alejara.33Cuando la luz del día se acercaba, Pablo les insistió a que tomaran algún alimento. Él dijo: "Este es el día catorce que ustedes esperan y no comen; ustedes no han comido nada. 34Así que yo les ruego que tomen algún alimento, pues esto es para su sobreviviencia. Pues ninguno de ustedes perderá ni un solo cabello de su cabeza." 35Cuando él hubo dicho esto, él tomó pan y le dio gracias a Dios a la vista de todos. Entonces él partió el pan y comenzó a comer.36Entonces, todos ellos fueron animados y también tomaron alimento. 37Nosotros eramos 276 personas en el barco. 38Cuando ellos habían comido suficiente, ellos aligeraron el barco tirando al mar el trigo.39Cuando fue de día, ellos no reconocían la tierra, pero ellos vieron una bahía con una playa, y discutieron si podrían conducir la nave a ella. 40Así ellos cortaron las anclas y las dejaron en el mar. Al mismo tiempo ellos desataron las cuerdas de los timones y levantaron la vela de proa al viento; y así se dirigieron a la playa. 41Pero ellos llegaron a un lugar donde dos corrientes se encuentran, y el barco encayó. La proa del barco se atascó allí y permaneció inmóvil, pero la popa comenzó a romperse debido a la violencia de las olas.42El plan de los soldados era matar los prisioneros para que ninguno de ellos pudiera nadar y escapar. 43Pero el centurión quería salvar a Pablo, así que detuvo su plan; y él ordenó a aquellos que podían nadar a saltar sobre la borda primero y llegar a tierra. 44Luego el resto de los hombres debían seguirlos, algunos en tablones y otros en otras cosas del barco. De esta manera sucedió que todos llegamos seguros a tierra.
1Cuando fuimos llevados seguramente, supímos que la isla se llamaba Malta. 2La gente nativa nos ofrecieron no sólo amabilidad ordinaria, sino que encendieron un fuego y nos recibieron, debido a la constante lluvia y el frío.3Pero cuando Pablo reunió un manojo de palos y los puso en el fuego, una víbora salió debido al calor, y se le enrredó en su mano. 4Cuando la gente nativa vio al animal colgando de la mano, se dijeron unos a otros: "Este hombre seguramente es un asesino que escapó del mar, y aún así la justicia no le permite vivir."5Pero entonces él sacudió el animal al fuego y no sufrió ningun daño. 6Ellos estaban esperando que él ardiera en fiebre o que de repente cayera muerto. Pero luego de haberlo vigilado por un largo tiempo y ver que nada era inusual con él, cambiaron de opinión y dijeron que él era un dios.7Ahora en un lugar cercano habían tierras pertenecientes al jefe de la isla, un hombre llamado Publio. Él nos dio la bienvenida y amablemente nos proveyó por tres días. 8Sucedió que el padre de Publio se había enfermado con fiebre y disentería. Cuando Pablo fue a él, oró, le impuso sus manos, y lo sanó. 9Despues que esto sucedidó, el resto de la gente de la isla que estaban enfermos también vinieron y fueron sanados. 10La gente también nos honró con muchos honores. Cuando nos preparabamos para navegar, nos dieron lo que necesitábamos.11Después de tres meses, embarcamos en un barco de Alejandría que había pasado el invierno en la isla, cuya insignia era Los Hermanos Gemelos. 12Despues que desembarcamos en la ciudad de Siracusa, nos quedamos ahí por tres días.13De allí zarpamos y llegamos a la ciudad de Regio. Después de un día un viento del sur sopló, y en dos días llegamos a la ciudad de Puteoli. 14Allí encontramos algunos hermanos y fuimos invitados a quedarnos con ellos por siete días. De esta manera llegamos a Roma. 15Desde allí los hermanos, luego de haber escuchado de nosotros, vinieron a nosotros de tan lejos como el Mercado de Apio y de las Tres Tavernas. Cuando Pablo vio los hermanos, él agradeció a Dios y tomó valor.16Cuando entramos a Roma, a Pablo se le permitió vivir solo bajo la vigilancia de un soldado. 17Entonces surgió que despues de tres días Pablo convocó a aquellos hombres quienes eran los líderes entre los Judíos. Cuando se reunieron, él les dijo: "Hermanos, aunque no he hecho nada malo contra el pueblo o las costumbres de nuestros antepasados, fui enviado como prisionero desde Jerusalén a las manos de los romanos. 18Despues que ellos me interrogaron, ellos deseaban dejarme libre, porque no había causa en mí para una pena de muerte.19Pero cuando los judíos hablaron en contra de sus deseos, fui forzado a apelar al César, aunque no es como si yo estuviera llevando alguna acusación contra mi nación. 20Debido a mi apelación, entonces, yo pedí verlos y hablarle a ustedes. Es a causa de lo que Israel está confiado que yo estoy atado con esta cadena."21Entonces ellos le dijeron: "Nosotros ni hemos recibido cartas de Judea acerca de tí, ni ninguno de los hermanos vinieron y reportaron o dijeron nada malo sobre tí. 22Pero queremos escuchar de tí lo que tú piensas acerca de esta secta, porque es conocido por nosotros que se ha hablado en contra de ella en todo lugar.23Cuando ellos habían señalado un día para él, más personas vinieron a él a su lugar de vivienda. Él les presentó el asunto, y testificó acerca del reino de Dios. Él trató de persuadirlos acerca de Jesús, ambos, desde la ley de Moisés y hasta los profetas, desde la mañana al atardecer. 24Algunos fueron convencidos de las cosas que fueron dichas, mientrás otros no creían.25Cuando ellos no estuvieron de acuerdo unos con otros, se fueron después que Pablo hubo dicho esta única palabra: "El Espíritu Santo habló bien a través de Isaías el profeta a sus antepasados. 26Él dijo: 'VÉ A ESTA GENTE Y DÍ "POR ESCUCHAR USTEDES OIRÁN, PERO NO ENTENDERÁN; Y VIENDO USTEDES VERÁN, PERO NO PERCIBIRÁN.27PUES EL CORAZÓN DE ESTA GENTE SE HA VUELTO INSENSIBLE, SUS OÍDOS HAN ESCUCHADO CON DIFICULTAD, ELLOS HAN CERRADO SUS OJOS, PARA QUE ELLOS NO PUEDAN PERCIBIR CON SUS OJOS, Y OIR CON SUS OIDOS, Y ENTENDER CON SUS CORAZONES Y SE VUELVAN DE NUEVO Y YO LOS SANARÉ."28Por lo tanto, debes saber que esta Salvación de Dios ha sido enviada a los Gentiles, y ellos escucharán. 29Cuando él dijo estas cosas, los Judíos se fueron, ellos estaban teniendo una gran disputa entre ellos.30Pablo vivió por dos años enteros en su propia casa rentada, y él recibía todo aquel que venía a él. 31Él estaba predicando el reino de Dios y estaba enseñando las cosas acerca del Señor Jesucristo con toda valentía. Nadie lo detenía.
1Pablo, un siervo de Jesucristo, llamado a ser un apóstol, separado para el evangelio de Dios.2Este es el evangelio que él prometió de antemano por sus profetas en las Sagradas Escrituras.3Es sobre Su hijo, quien nació de los descendientes de David según la carne.4Por la resurrección de entre los muertos, Él fue declarado ser el poderoso Hijo de Dios por el Espíritu de santidad, Jesucristo nuestro Señor.5Por medio de Él hemos recibido gracia y apostolado para obediencia de la fe entre todas las naciones, a causa de su nombre.6Entre estas naciones, ustedes también han sido llamados para pertenecer a Jesucristo.7Esta carta es para todos quienes están en Roma, los amados de Dios, quienes son llamados a ser santos. Que la gracia sea con ustedes, y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.8Primero, agradezco a mi Dios por medio de Jesucristo por todos ustedes, porque su fe es proclamada por el mundo entero.9Pues Dios es mi testigo, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de cómo continuamente yo hago mención de ustedes.10Yo siempre pido en mis oraciones que, por cualquier medio, yo pueda al fin ser exitoso ahora, por la voluntad de Dios, en llegar a ustedes.11Pues yo deseo verlos, para poder darles algún regalo espiritual, para fortalecerlos.12Eso es, añoro ser mutuamente alentado entre ustedes, mediante la fe de cada uno, la suya y la mía.13Ahora yo no quiero que estén inadvertidos, hermanos, que yo a menudo intenté ir a ustedes (pero estuve obstaculizado hasta ahora), a fin de tener una cosecha entre ustedes, tal como también la he tenido entre el resto de los Gentiles.14Yo soy un deudor de ambos, griegos y extranjeros, ambos, al sabio y al necio.15Así que, respecto a mí, estoy listo para proclamar el evangelio también a ustedes que están en Roma.16Pues yo no estoy avergonzado del evangelio, porque es el poder de Dios para salvación de todos quienes creen, primero al judío y para al griego.17Pues la justicia de Dios se revela por fe y para fe, según ha sido escrito: "EL JUSTO POR FE VIVIRÁ".18Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia del hombre, quien injustamente detiene la verdad,19Esto es, porque aquello que se conoce acerca de Dios es visible a ellos. Porque Dios los ha iluminado.20Pues sus atributos invisibles, a saber, su eterno poder y naturaleza divina, han sido vistas claramente aún desde la creación del mundo, en las cosas que han sido creadas. Así que son sin excusa.21Esto es porque, aunque ellos conocían acerca de Dios, ellos no lo glorificaron a Él como Dios, ni le dieron gracias. En cambio, ellos se volvieron necios en sus pensamientos, y sus insensibles corazones fueron oscurecidos.22Ellos reclamaron ser sabios, pero vinieron a ser necios.23Ellos intercambiaron la gloria del Dios inmortal por la semejanza de una imagen de hombre mortal, de aves, de bestias de cuatro patas, y de cosas que se arrastran.24Por consiguiente, Dios los entregó a la lujuria de sus corazones para impureza, para que sus cuerpos sean deshonrados entre ellos mismos.25Son ellos quienes intercambiaron la verdad de Dios por una mentira, y quienes adoraron y sirvieron la creación en vez de al Creador, quien es alabado por siempre. Amén.26Por causa de esto, Dios los entregó a pasiones deshonrosas, pues sus mujeres intercambiaron su función natural por aquello que es contra la naturaleza.27De igual manera, los hombres también dejaron su función natural con las mujeres y se encendieron en su lujuria unos con otros. Éstos eran hombres que cometieron actos vergonzosos con hombres y recibieron para sí mismos el castigo que merecían por su perversión.28Porque ellos no aprobaron tener a Dios en su conciencia, Él los entregó a una mente depravada, para que ellos hagan aquellas cosas que no son apropiadas.29Ellos han sido llenos con toda injusticia, maldad, codicia y malicia. Ellos están llenos de envidia, asesinato, contienda, engaño y malas intenciones.30Ellos son chismosos, calumniadores, enemigos de Dios. Ellos son violentos, arrogantes, jactanciosos. Ellos son inventores de cosas malvadas, y son desobedientes a sus padres.31Ellos no tienen entendimiento; son indignos de confianza, sin afecto natural y despiadados.32Ellos entienden las regulaciones de Dios, que aquellos quienes practican tales cosas son dignos de muerte. Pero no sólo hacen estas cosas, sino que también aprueban a otros quienes las practican.
1Por lo tanto, tú estás sin excusa, tú hombre, tú quien juzgas, lo que tú juzgas en otro, te condena a ti mismo. Pues tú que juzgas, practicas las mismas cosas.2Pero nosotros sabemos que el juicio de Dios es de acuerdo con la verdad cuando cae sobre aquellos quienes practican tales cosas.3Pero considera esto, tú hombre, tú quien juzgas a aquellos que practican tales cosas, aun cuando tú haces las mismas cosas. ¿Escaparás tú del juicio de Dios?4¿O menosprecias las riquezas de Su bondad, retrasando Su castigo, y Su paciencia no sabiendo que su bondad pretende conducirles a ustedes al arrepentimiento?5Pero esto es por la dureza de tu corazón no arrepentido que tú estás almacenando para ti mismo ira para el día de la ira, que es, el día de la revelación del juicio justo de Dios.6Él pagará a toda persona la misma medida de sus acciones:7a aquellos quienes de acuerdo con las consistentes buenas acciones han procurado alabanza, honor e incorruptibilidad, él les dará vida eterna.8Pero a aquellos quienes son ambiciosos, quienes desobedecen la verdad, pero obedecen la injusticia, la ira y una furia feroz vendrá.9Dios traerá tribulación y angustia, en cada alma humana que ha practicado maldad, al Judío primero y también al Griego.10Pero alabanza, honor, y paz vendrá a todos quienes practican el bien, primero al Judío y también al Griego.11Pues no hay parcialidad con Dios.12Pues tantos como los que han pecado sin la Ley también perecerán sin la Ley, y tantos como los que han pecado con respecto a la Ley, serán juzgados por la Ley.13Ya que no son los oidores de la Ley quienes son justos delante de Dios, sino los hacedores de la Ley quienes serán justificados.14Pues cuando los Gentiles, quienes no tienen la Ley, hacen por naturaleza las cosas de la Ley, ellos son ley a sí mismos, aunque ellos no tienen la Ley.15Por esto, ellos muestran que las acciones requeridas por la Ley están escritas en sus corazones. Sus conciencias también les atestigua a ellos, y sus propios pensamientos, les acusan o les defienden a sí mismos16y también a Dios. Eso ocurrirá en el día cuando Dios juzgará los secretos de toda la gente, de acuerdo con mi evangelio, mediante Jesucristo.17Pero si tú te llamas a ti mismo Judío, y te apoyas en la Ley y te jactas en Dios,18y conoces Su voluntad, y apruebas aquello que es excelente.19Y si estás convencido de que tú mismo eres un guía al ciego, una luz a esos quienes están en tinieblas,20un corrector del necio, un maestro de infantes, y que tú tienes en la Ley la forma de conocimiento y de la verdad, entonces ¿cómo esto se ve en la manera que tú vives tu vida?21Tú quien enseñas a otros, ¿tú no te enseñas a tí mismo? Tú que predicas contra el robo, ¿tú robas?22Tú que dices no cometas adulterio, ¿cometes tú adulterio? Tú que detestas los ídolos, ¿tú saqueas sus templos?23Tú quien te regocijas orgullosamente en la Ley, ¿tú deshonras a Dios mediante tu transgresión de la Ley?24Pues "EL NOMBRE DE DIOS ES DESHONRADO ENTRE LOS GENTILES POR CAUSA TUYA," tal como ha sido escrito.25Pues la circuncisión en efecto te beneficia si tú obedeces la Ley, pero si tú violas la Ley, tu circuncisión se torna incircuncisión.26Si, entonces, la persona incircuncisa guarda los requerimientos de la Ley, ¿no será su incircuncisión considerada como circuncisión?27¿Y no será aquel quien es naturalmente incircunciso quien te condene si él cumple la Ley? ¡Esto es porque tú tienes la letra de la Ley y la circuncisión; y aún así violas la Ley!28Pues no es Judío quien lo es meramente en su exterior; tampoco es la circuncisión aquello que es meramente externo en la carne.29Pero es un Judío quien lo es internamente, y la circuncisión es la del corazón, en el Espíritu, no en la letra. La alabanza de tal persona no viene de la gente, sino de Dios.
1Entonces, ¿qué ventaja tiene el Judío? ¿Y cuál es el beneficio de la circuncisión?2Es grande en toda manera. Primero que todo, a ellos se les encomendó la revelación de Dios.3¿Y qué si algunos Judíos estaban sin fe? ¿Su incredulidad haría la fidelidad de Dios inválida?4Que nunca sea así. Antes bien, dejen que Dios sea hallado veraz, aunque todo hombre es un mentiroso. Como ha sido escrito: "QUE USTEDES PUEDAN MOSTRARSE JUSTOS EN SUS PALABRAS, Y PUEDAN PREVALECER, CUANDO USTEDES VENGAN AL JUICIO."5Pero si nuestra injusticia muestra la justicia de Dios, ¿qué podemos nosotros decir? Podemos decir que Dios es injusto cuando Él inflige su ira, ¿lo es? (Yo estoy usando un argumento humano).6¡Qué nunca sea así! Pues entonces, ¿cómo Dios juzgaría al mundo?7Pero si la verdad de Dios mediante mi mentira provee abundante alabanza para Él, ¿por qué soy yo aún juzgado como un pecador?8¿Por qué no decir, así como nosotros somos falsamente calumniados de decir, y como algunos afirman que nosotros decimos: "Permítanos hacer lo malo, ¿para que el bien venga?" El juicio a ellos es justo.9¿Qué entonces? ¿Nos excusamos a nosotros mismos? Para nada. Pues nosotros ya hemos acusado tanto a Judíos y Griegos, todos ellos, de estar bajo pecado,10como está escrito: "NO HAY NINGUNO JUSTO, NI UNO."11NO HAY NADIE QUIEN ENTIENDA. NO HAY NADIE QUIEN BUSQUE A DIOS.12TODOS ELLOS SE HAN DESVIADO. ELLOS JUNTOS SE HAN VUELTO INÚTILES. NO HAY NADIE QUIEN HAGA EL BIEN, NO, NI SIQUIERA UNO.13SUS GARGANTAS SON TUMBAS ABIERTAS. SUS LENGUAS HAN ENGAÑADO. EL VENENO DE SERPIENTES ESTÁ DEBAJO DE SUS LABIOS.14SUS BOCAS ESTÁN LLENAS DE MALDICIÓN Y AMARGURA.15SUS PIES SON LIGEROS PARA DERRAMAR SANGRE.16DESTRUCCIÓN Y SUFRIMIENTO ESTÁN EN SUS SENDEROS.17ESTA GENTE NO HA CONOCIDO UN CAMINO DE PAZ.18NO HAY TEMOR DE DIOS ANTE SUS OJOS.19Ahora, nosotros sabemos que lo que sea que la Ley dice, le habla a aquellos quienes están bajo la Ley. Esto es para que toda boca sea cerrada, y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios.20Esto es porque ninguna carne será justificada por las obras de la Ley delante de Él. Pues por medio de la Ley viene el conocimiento del pecado.21Pero ahora separados de la Ley, la justicia de Dios se ha hecho conocida. Ésta ha sido atestiguada por la Ley y los Profetas,22esto es, la justicia de Dios mediante la fe en Jesucristo para todos aquellos quienes creen. Pues no hay distinción.23Pues todos han pecado y no alcanzan la gloria de Dios.24Ellos son libremente justificados por Su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús.25Pues Dios ha provisto a Cristo Jesús como propiciación, mediante la fe en Su sangre. Él ofreció a Cristo como prueba de Su justicia, pasó por alto los pecados anteriores26en Su paciencia. Todo esto ocurrió para la demostración de Su justicia en este tiempo presente. Esto fue para Él mostrarse a sí mismo justo, y demostrar que Él es quien justifica a cualquiera a causa de la fe en Jesús.27¿Dónde entonces está el jactarse? Está excluido. ¿En qué fundamentos? ¿De obras? No, pero en los fundamentos de la fe.28Nosotros concluimos, por tanto, que una persona es justificada por la fe, sin las obras de la Ley.29¿O es Dios el Dios de los Judíos solamente? ¿No es Él también el Dios de los Gentiles? Sí, de los Gentiles también.30Si en efecto Dios es uno, Él justificará la circuncisión por la fe, y la incircuncisión por medio de la fe.31Entonces, ¿anulamos nosotros la Ley por medio de la fe? ¡Que nunca sea así! Antes bien, nosotros defendemos la Ley.
1Entonces, ¿qué podríamos decir sobre lo que Abraham, nuestro antepasado conforme a la carne, encontró?2Pues si Abraham fue justificado por sus obras, él tendría una razón para jactarse, pero no ante Dios.3Pues ¿qué dicen las Escrituras? "ABRAHAM CREYÓ A DIOS, Y FUE CONSIDERADO JUSTO"4Ahora para el que trabaja, el salario no es considerado como un obsequio, sino como deuda.5Pero para quien no hace obras, y en su lugar cree en Aquel que justifica al impío, su fe es considerada como justicia.6David también pronuncia bendición sobre el hombre a quien Dios cuenta como justo sin hacer obras,7él dijo: "BENDECIDOS SON AQUELLOS A QUIENES LES PERDONAN SUS INIQUIDADES, Y CUYOS PECADOS LES SON CUBIERTOS.8BENDECIDO ES EL HOMBRE A QUIEN EL SEÑOR NO LE CUENTA PECADO."9Entonces, ¿es esta bendición pronunciada solamente sobre los de la circuncisión, o también sobre los de la incircuncisión? Pues nosotros decimos: "LA FE LE FUE CONSIDERADA A ABRAHAM COMO JUSTICIA".10Así que, ¿cómo le fue considerada? ¿Cuándo Abraham estaba en circuncisión, o en incircuncisión? No fue en la circuncisión, sino en la incircuncisión.11Abraham recibió la señal de la circuncisión. Esto fue un sello de la justicia de la fe que ya poseía cuando estaba en incircuncisión. El resultado de esta señal fue que él vino a ser padre de todos aquellos que creen, aún cuando ellos estén en incircuncisión. Esto significa que la justicia se les tomará en cuenta a ellos.12Esto también significa que Abraham vino a ser el padre de la circuncisión para aquellos quienes vienen no solamente de la circuncisión, sino también para aquellos quienes siguen en los pasos de fe de nuestro padre Abraham, antes de que fuera circuncidado.13Pues la promesa a Abraham y a sus descendientes, de que él sería el heredero del mundo, no vino por la Ley, sino mediante la justicia de la fe.14Pues si aquellos quienes viven por la Ley han de ser herederos, la fe se hace inútil, y la promesa se anula.15Pues la ley inflige ira, pero donde no hay ley, tampoco hay desobediencia.16Por esta razón esto sucede por fe, para que pueda ser por gracia. Y como resultado, la promesa está asegurada a todos los descendientes. Y en estos descendientes se incluyen, no solamente aquellos quienes conocen la Ley, sino también a aquellos quienes comparten la fe de Abraham. Él es el padre de todos nosotros,17como está escrito: "TE HE HECHO EL PADRE DE MUCHAS NACIONES." Abraham estaba en la presencia de Aquel en quien él confió, esto es, Dios, quien da vida a los muertos y llama las cosas que no existen a la existencia.18A pesar de toda circunstancia, Abraham con seguridad confió en Dios para el futuro. Así que, él vino a ser padre de muchas naciones, de acuerdo con lo que fue hablado: "ASÍ SERÁN TUS DESCENDIENTES".19Él no fue débil en fe. Abraham entendió que su propio cuerpo era incapaz de tener hijos, (porque él era como de cien años). Él también reconoció que la matriz de Sara era incapaz de tener hijos.20Pero a causa de la promesa de Dios, Abraham no titubeó en incredulidad. Antes bien, él fue fortalecido en fe, y dio alabanza a Dios.21Él estaba completamente convencido que lo que Dios prometió, Él también era capaz de cumplir.22Por lo tanto, esto también le fue contado a él como justicia.23Ahora, ésto que le fue contado a él, no fue escrito solamente para su beneficio.24También fue escrito para nosotros, a quienes nos sería contado, nosotros, que creemos en Él que levantó a Jesús nuestro Señor de los muertos.25Este es Aquel quien fue entregado por nuestras transgresiones y fue levantado para nuestra justificación.
1Desde que somos justificados por fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.2Por medio de Él nosotros también tenemos nuestro acceso por la fe en esta gracia en la cual estamos. Nos alegramos en la esperanza que Dios nos da para el futuro, la esperanza que nosotros compartiremos en la gloria de Dios.3No solamente esto, pero también nos alegramos en nuestro sufrimiento. Nosotros sabemos que el sufrimiento produce resistencia.4La resistencia produce aprobación, y la aprobación produce esperanza para el futuro.5Esta esperanza no decepciona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que nos fue dado.6Mientras todavía éramos débiles, en el tiempo preciso, Cristo murió por los impíos.7Pues alguien difícilmente muere por un justo. Es decir, quizás alguien se atreva a morir por una buena persona.8Pero Dios prueba su amor hacia nosotros, porque mientras todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.9Mucho más, ahora que somos justificados por Su sangre, nosotros seremos salvados por ella, de la ira de Dios.10Pues, mientras éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por medio de la muerte de Su Hijo, mucho más, después de haber sido reconciliados, seremos salvados por Su vida.11No sólo esto, pero también nosotros nos alegraremos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, mediante Él nosotros ahora hemos recibido esta reconciliación.12Así entonces, por medio de un hombre el pecado entró al mundo, de esta manera la muerte entró a través del pecado. Y la muerte se esparció a todas los hombres, porque todos pecaron.13Las personas en el mundo pecaron antes de que Dios le diera Su Ley a Moisés, pero Dios no registró ningún pecado contra la Ley antes de que Él diera Ley.14No obstante, la muerte gobernó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre aquellos que no pecaron como la desobediencia de Adán, quien es una figura similar de Aquel quien fue anunciado a venir.15Aun así, el regalo no es como la transgresión. Pues si por la transgresión de uno los muchos murieron, mucho más la gracia de Dios y el don por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, abundó para los muchos.16Pues el regalo no es como la consecuencia de aquel quien pecó. Por un lado, el juicio de la condenación vino por causa de la transgresión de un hombre. Pero, por otro lado, el regalo resultante en la justificación vino después de muchas transgresiones.17Pues, si por la transgresión de uno, la muerte gobernó, mucho más aquellos, que reciben la abundancia de la gracia y del regalo de la justicia, gobiernan a través de la vida de uno, de Jesucristo.18Así pues, mediante una transgresión todas las personas vinieron a condenación, así también mediante un acto de justicia vino la justificación de vida para todas las personas.19Pues mediante la desobediencia de un hombre los muchos fueron hechos pecadores, incluso así mediante la obediencia de Aquel, muchos vendrán a ser justificados.20Pero la Ley vino después, para que la transgresión abundara. Pero donde el pecado abundó, la gracia abundó mucho más.21Esto ocurrió para que, así como el pecado gobernó en muerte, incluso así, la gracia gobierna por medio de la justicia para la vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.
1¿Qué diremos entonces? ¿Deberíamos continuar en pecado para que la gracia pueda abundar?2Que jamás sea así. Nosotros quienes hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos aún vivir en ello?3¿No saben ustedes que tantos como muchos fueron bautizados en Cristo Jesús, fueron bautizados en Su muerte?4Nosotros fuimos sepultados con Él, mediante el bautismo en la muerte. Esto sucedió de manera que, así como Cristo fue levantado de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros podríamos también caminar en nueva vida.5Pues si nosotros nos hemos unido con Él en la semejanza de su muerte, nosotros también seremos unidos con Su resurrección.6Sabemos esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él, de modo que el cuerpo de pecado fuera destruido. Esto sucedió para que nosotros no seamos más esclavizados al pecado.7Quien muere, es declarado justo con respecto al pecado.8Pero si nosotros hemos muerto con Cristo, nosotros creemos que también viviremos juntamente con Él.9Sabemos que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, y que Él ya no está muerto. La muerte ya no gobierna sobre Él.10Por lo que respecta a Su muerte, Él murió al pecado, murió de una vez por todas. Sin embargo, la vida que Él vive, la vive para Dios.11De la misma manera también ustedes tienen que considerarse muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.12Por lo tanto no dejen que el pecado gobierne en sus cuerpos mortales de manera que ustedes puedan obedecer su lujuria.13No presenten las partes de su cuerpo al pecado, como herramientas utilizadas para la injusticia. Pero preséntense ustedes mismos a Dios, como muertos que ahora viven. Y presenten las partes de sus cuerpos a Dios como herramientas utilizadas para la justicia.14No permitan que el pecado gobierne sobre ustedes. Pues ustedes no están bajo la ley, sino bajo la gracia.15¿Qué entonces? ¿Deberíamos pecar porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? Que jamás sea así.16¿No saben ustedes que aquel a quien ustedes se presentan a sí mismos como siervos es el mismo a quien ustedes son obedientes, al mismo a quien ustedes tienen que obedecer? Esto es cierto si ustedes son servidores al pecado, que conduce a muerte, o servidores a la obediencia, que conduce a justicia.17¡Pero gracias sean dadas a Dios! Pues ustedes eran siervos del pecado, pero ustedes han obedecido desde el corazón la forma de la enseñanza que les fue dada.18Ustedes han sido hechos libres del pecado, y ahora son siervos de justicia.19Les hablo como hombre por causa de la debilidad de su carne. Pues, así como ustedes presentaban las partes de sus cuerpos, como esclavos a la inmundicia y a la maldad, ahora de la misma manera, presenten las partes de sus cuerpos como esclavos de justicia para santificación.20Pues cuando ustedes eran esclavos del pecado, ustedes eran libres de justicia.21En aquel tiempo, ¿qué frutos tenían ustedes de las cosas que ahora les avergüenzan? Porque la consecuencia de esas cosas es la muerte.22Pero ahora, que ustedes han sido libres del pecado y son hechos siervos a Dios, ustedes tienen su fruto para santificación. El resultado es vida eterna.23Pues la paga del pecado es muerte, pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor.
1¿O ustedes no saben, hermanos (porque estoy hablando a personas que conocen de la ley), que la ley controla a la persona mientras vive?2Pues la mujer casada está ligada por ley a el esposo mientras él vive, pero si su esposo muere, ella es liberada de la ley del matrimonio.3Así que, mientras su esposo vive, si ella vive con otro hombre, ella sería llamada una adúltera. Pero si el esposo muere, ella es libre de la ley, así que ella no es una adúltera si se casa con otro hombre.4Por lo tanto, mis hermanos, ustedes fueron hechos muertos a la ley mediante el cuerpo de Cristo. Esto es para que ustedes se pudieran unir a otro, esto es, a Él, quien fue levantado de los muertos, de modo que nosotros podamos producir fruto para Dios.5Pues cuando nosotros estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas, inducidas por la ley, actuaban en nuestros miembros mediante la ley para producir fruto de muerte.6Pero ahora hemos sido librados de la ley. Nosotros hemos muerto a aquello que nos tenía cautivos. Esto es para que pudiéramos servir en lo fresco del Espíritu, y no en lo rancio de la letra.7¿Qué diremos nosotros entonces? ¿Es la ley en sí misma pecado? Nunca lo será. Sin embargo, yo no hubiera conocido el pecado, si no fuera por medio de la Ley. Porque yo no hubiera conocido la codicia, a no ser que la Ley hubiera dicho: "NO DEBES CODICIAR".8Pero el pecado, tomó la ocasión mediante el mandamiento y causó toda la lujuria en mí. Pues sin la ley, el pecado está muerto.9En cierto tiempo estuve vivo sin la ley, pero cuando el mandamiento vino, el pecado recobró vida y yo morí.10El mandamiento, el cual era para traer vida, resultó ser muerte para mí.11Pues el pecado, tomó la ocasión mediante el mandamiento y me engañó. Mediante el mandamiento, fui muerto.12Así que la Ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno.13Así que, ¿lo que es bueno vino a ser muerte para mí? ¡De ninguna manera! Pero el pecado, a fin de mostrarse como pecado, mediante algo bueno, causó muerte en mí. Fue así que, mediante el mandamiento, el pecado llegó a ser pecaminoso más allá de toda medida.14Pues nosotros sabemos que la Ley es espiritual, pero yo carnal. Yo he sido vendido bajo servidumbre al pecado.15Pues lo que yo hago, realmente no lo entiendo. Pues lo que quiero hacer, no lo hago, y lo que odio, eso hago.16Pero si hago lo que no quiero hacer, estoy de acuerdo con la Ley, en que la Ley es buena.17Pero ahora no soy yo quien lo hace, sino el pecado que vive en mí.18Pues yo sé que, en mí, en mi naturaleza pecaminosa, no vive nada bueno. Pues el deseo por lo bueno está conmigo, pero no puedo hacerlo.19Pues lo bueno que yo quiero, no lo hago, pero lo malo que yo no quiero hacer, eso hago.20Ahora, si yo hago lo que no quiero hacer, entonces no soy yo quien está actuando, sino más bien el pecado que vive en mí.21Yo encuentro entonces este principio en mí, que quiero hacer lo que es bueno, pero la maldad está actualmente presente en mí.22Pues yo me regocijo en la Ley de Dios con el hombre interior.23Sin embargo, veo un principio diferente en las partes de mi cuerpo. Esto pelea contra el nuevo principio en mi mente. Eso me toma cautivo por el principio del pecado que está en las partes de mi cuerpo.24¡Yo soy un hombre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?25Pero doy gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor. Así entonces, yo mismo sirvo a la Ley de Dios con mi mente. Sin embargo, con la carne sirvo al principio del pecado.
1Entonces, por lo tanto, ahora no hay condenación para aquellos que están en Cristo Jesús.2Pues el principio del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha hecho libre del principio de pecado y muerte.3Pues lo que la Ley era incapaz de hacer, ya que era débil mediante la carne, Dios lo hizo. Él envió a su propio Hijo en semejanza de carne pecaminosa para ser una ofrenda por el pecado, y Él condenó el pecado en la carne.4Él hizo esto para que los requerimientos de la Ley pudieran ser cumplidos en nosotros, quienes caminamos, no de acuerdo con la carne, sino de acuerdo con el Espíritu.5Aquellos que viven de acuerdo con la carne prestan atención a las cosas de la carne, pero aquellos que viven de acuerdo con el Espíritu prestan atención a las cosas del Espíritu.6Pues la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz.7Esto es porque la mente puesta en la carne es hostil hacia Dios, pues no está sujeta a la Ley de Dios, ni es capaz de serlo.8Aquellos que están en la carne no pueden agradar a Dios.9Sin embargo, ustedes no están en la carne, sino en el Espíritu, si es verdad que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Pero si alguien no tiene el Espíritu de Cristo, esa persona no le pertenece a Él.10Si Cristo está en ustedes, por un lado, el cuerpo está muerto con respecto al pecado, pero el Espíritu está vivo con respecto a la justicia.11Si el Espíritu de Él, quien levantó a Jesús de los muertos, habita en ustedes, Él quien levantó a Cristo de los muertos dará vida también a sus cuerpos mortales a través de Su Espíritu, quien vive en ustedes.12Así que, hermanos, somos deudores, pero no a la carne para vivir de acuerdo con la carne.13Pues si ustedes viven de acuerdo con la carne, ustedes están por morir, pero si por el Espíritu, ustedes dan muerte a las acciones del cuerpo, ustedes vivirán.14Pues todos quienes son guiados por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios.15Pues ustedes no recibieron el espíritu de esclavitud de nuevo para tener miedo. En su lugar, ustedes recibieron el espíritu de adopción, por el cual clamamos: "¡Abba, Padre!"16El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.17Si nosotros somos hijos, entonces también somos herederos, herederos de Dios. Y somos coherederos con Cristo, de hecho, nosotros sufrimos con Él, para que también seamos glorificados con Él.18Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos será revelada a nosotros.19Pues el anhelo profundo de la creación espera por la revelación de los hijos de Dios.20Pues la creación fue sujetada a futilidad, no por su propia voluntad, sino por Él, quien la sujetó en la esperanza21de que la creación misma será liberada de la servidumbre de corrupción, a la libertad de la gloria de los hijos de Dios.22Pues sabemos que toda la creación gime y sufre dolores de parto incluso ahora.23No solamente eso, sino aún nosotros mismos, quienes tenemos los primeros frutos del Espíritu: incluso nosotros gemimos dentro de nosotros, esperando por nuestra adopción, la redención de nuestro cuerpo.24Pues por esta esperanza fuimos salvados. Pero, aquello que estamos confiados que ocurrirá todavía no ha sido visto, porque ¿quién espera con confianza lo que él ya puede ver?25Pero si nosotros estamos confiados acerca de lo que nosotros todavía no vemos, entonces nosotros esperamos con paciencia por eso.26Del mismo modo, el Espíritu también nos ayuda en nuestra debilidad. Porque nosotros no sabemos cómo debemos orar, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inexpresables.27Él, que escudriña los corazones, conoce la mente del Espíritu, porque Él intercede a favor de los creyentes de acuerdo con la voluntad de Dios.28Nosotros sabemos que para aquellos que aman a Dios, Él trabaja en todas las cosas para bien, para aquellos quienes son llamados de acuerdo con su propósito.29Porque aquellos a quienes Él conoció de antemano, Él también les predestinó para que sean conformados a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.30Aquellos a quienes Él predestinó, a ésos también Él llamó. Aquellos a quienes Él llamó, a éstos también Él justificó. Aquellos a quienes Él justificó, a ésos Él también glorificó.31¿Qué entonces nosotros podremos decir sobre estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién está en contra de nosotros?32Él, quien no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó a favor de todos nosotros, ¿cómo Él no nos dará gratuitamente también con Él todas las cosas?33¿Quién traerá alguna acusación contra los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.34¿Quién es el que condenará? Cristo es aquel que murió por nosotros, y más importante aún, Él también fue resucitado. Él está gobernando con Dios, en el lugar de honor, y quien también intercede por nosotros.35¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?36Tal como está escrito: "POR TU BENEFICIO MORIMOS TODOS LOS DÍAS. NOSOTROS SOMOS CONSIDERADOS COMO OVEJAS PARA EL MATADERO."37En todas estas cosas nosotros somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.38Pues yo he sido convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni gobiernos, ni cosas presentes, ni cosas por venir, ni poderes,39ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada, podrá ser capaz de separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús nuestro Señor.
1Yo digo la verdad en Cristo. Yo no miento, y mi conciencia da testimonio junto conmigo en el Espíritu Santo,2que para mí hay gran tristeza e incesante dolor en mi corazón.3Pues yo podría desear que yo mismo sea maldito y sea apartado de Cristo por el bien de mis hermanos, aquellos de mi propia raza según la carne.4Ellos son Israelitas. Ellos tienen adopción, la gloria, los pactos, el regalo de la ley, la adoración a Dios, y las promesas.5De ellos son los padres de quienes ha venido Cristo con respecto a la carne - Él cual es Dios, sobre todo. Sea Él alabado por siempre. Amén.6Pero no es como si las promesas de Dios han fallado. Pues no son todos en Israel quienes verdaderamente pertenecen a Israel.7Ni tampoco son todos los descendientes de Abraham verdaderamente sus hijos. Sino que: "ES MEDIANTE ISAAC QUE TUS DESCENDIENTES SERÁN LLAMADOS."8Esto es, los hijos de la carne no son los hijos de Dios. Pero los hijos de la promesa son considerados como descendientes.9Pues esta es la palabra de la promesa: "EN ESTE TIEMPO YO VENDRÉ, Y UN HIJO SERÁ DADO A SARA."10No sólo esto, sino que después que Rebeca también hubo concebido de uno, nuestro padre Isaac-11pues los niños no habían nacido aún, ni tampoco habían hecho algo bueno o malo, para que el propósito de Dios de acuerdo con la elección pudiera permanecer, no a causa de acciones, sino por causa de Él, quien llama-12le fue dicho a ella: "EL MAYOR SERVIRÁ AL MENOR."13Es como fue escrito: "YO AMÉ A JACOB , PERO ABORRECÍ A ESAÚ."14¿Qué diremos nosotros entonces? ¿Habrá injusticia en Dios? Que nunca la haya.15Porque Él dice a Moisés: "YO TENDRÉ MISERICORDIA DE QUIENES YO TENGA MISERICORDIA, Y YO TENDRÉ COMPASIÓN DE QUIENES YO TENGA COMPASIÓN."16Así que, no es por causa de él, quién desea, ni tampoco, por causa de aquel quien corre, sino por Dios, quien muestra misericordia.17Pues la escritura dice a Faraón: "POR ESTE PROPÓSITO YO TE LEVANTÉ, PARA QUE YO PUDIERA DEMOSTRAR MI PODER EN TI, Y PARA QUE ASÍ MI NOMBRE PUDIERA SER PROCLAMADO EN TODA LA TIERRA."18Así que, Dios tiene misericordia de quienes Él desea, y por aquellos con quienes Él desea, los hace obstinados.19Ustedes luego me dirán: "¿Por qué Él todavía encuentra faltas? Pues, ¿quién alguna vez ha resistido Su voluntad?"20Por el contrario, hombre, ¿quién eres tú, que respondes contra Dios? ¿O acaso el que ha sido moldeado le dirá a aquel que lo moldea: "¿Por qué me hiciste de esta manera?"21¿No tiene el alfarero derecho sobre el barro para hacer desde la misma masa un envase para uso especial y otro envase para uso diario?"22¿Qué tal si Dios, quien está dispuesto a mostrar Su ira y hacer conocer Su poder, soporta con mucha paciencia envases de ira preparados para destrucción?23¿Qué tal si Él hizo esto para que Él pudiera hacer las riquezas de Su gloria sobre envases de misericordia, que Él había previamente preparado para gloria?24¿Qué tal si Él hizo esto también por nosotros, quienes Él también llamó, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los Gentiles?25Como Él también dice en Oseas: "YO LLAMARÉ MI PUEBLO A QUIENES NO ERAN MI PUEBLO, Y SU AMADA 'QUIEN NO ERA AMADA'.26Y SERÁ QUE DONDE FUE DICHO A ELLOS, 'USTEDES NO SON MI PUEBLO', ALLÍ ELLOS SERÁN LLAMADOS HIJOS DEL DIOS VIVIENTE"27Isaías clamó referente a Israel: "SI EL NÚMERO DE LOS HIJOS DE ISRAEL FUERA COMO LA ARENA DEL MAR, SOLAMENTE UN REMANENTE SERÁ SALVO;28PUES EL SEÑOR TRAERÁ SU PALABRA A LA TIERRA, PRONTO Y COMPLETAMENTE."29Y es como Isaías dijo antes: "SI EL SEÑOR DE LAS HUESTES NO HUBIERA DEJADO DESCENDIENTES, NOSOTROS NOS HUBIÉRAMOS VUELTO COMO SODOMA, Y NOS HABRÍAMOS CONVERTIDO COMO GOMORRA.30¿Qué diremos entonces? Que los Gentiles, quienes no estaban procurando justicia, obtuvieron justicia, la justicia de la fe.31Pero Israel, quien procuró la ley de la justicia, no llegó a ella.32¿Por qué no? Porque ellos no la procuraron por fe, sino por obras. Ellos tropezaron sobre la piedra de tropiezo,33como ha sido escrito: "MIREN, ESTOY DEJANDO EN SIÓN UNA PIEDRA DE TROPIEZO Y UNA ROCA DE OFENSA. EL QUE CREA EN ÉSTA NO SERÁ AVERGONZADO."
1Hermanos, el deseo de mi corazón y mi pedido a Dios es por ellos, por su salvación.2Pues yo testifico acerca de que ellos tienen un celo por Dios, pero no de acuerdo con el conocimiento.3Porque ellos no conocen la justicia de Dios, y ellos buscan establecer su propia justicia; ellos no se sometieron a la justicia de Dios.4Porque Cristo es el cumplimiento de la ley para la justicia a todos quienes creen.5Pues Moisés escribe acerca de la justicia que viene de la ley: "EL HOMBRE QUE HACE LA JUSTICIA DE LA LEY, VIVIRÁ POR ESTA JUSTICIA."6Pero sobre la justicia que viene de la fe dice esto: "NO DIGAS EN TU CORAZÓN: '¿QUIÉN SUBIRÁ AL CIELO?' (Esto es, para hacer bajar a Cristo)7y no dice: '¿QUIÉN BAJARÁ AL ABISMO?'" (Esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos.)8Pero ¿qué dice?: "LA PALABRA ESTÁ CERCA DE TI, EN TU BOCA Y TU CORAZÓN." Esa es la palabra de fe, la cual nosotros proclamamos.9Pues si tú reconoces con tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón, que Dios lo levantó de entre los muertos, tú serás salvo.10Pues con el corazón el hombre cree para justicia, y con la boca lo reconoce para salvación.11Pues la Escritura dice: "TODO AQUEL QUIEN CREE EN ÉL NO SERÁ PUESTO EN VERGÜENZA."12Porque no hay diferencia entre judío y griego. Pues el mismo Señor, es Señor de todo y es rico a todo aquel que le invoca.13Pues: "TODO AQUEL QUIEN INVOCA EL NOMBRE DEL SEÑOR SERÁ SALVO."14¿Cómo entonces pueden invocarlo, en quien ellos no han creído? ¿Cómo creerán en Él, de quien ellos no han escuchado? ¿Cómo pueden escuchar sin un predicador?15Entonces, ¿cómo pueden predicar, a menos que sean enviados? Tal como está escrito: "¡CUÁN HERMOSOS SON LOS PIES DE AQUELLOS QUIENES PROCLAMAN ALEGRES NOTICIAS DE COSAS BUENAS!"16Pero no todos ellos escucharon el evangelio. Pues Isaías dice: "SEÑOR, ¿QUIÉN HA CREÍDO NUESTRO MENSAJE?"17Así que la fe viene del oír, y por oír la palabra de Cristo.18Pero yo digo: "¿No escucharon ellos?" Sí, seguramente. "SUS SONIDOS SALIERON POR TODA LA TIERRA Y SUS PALABRAS HASTA LOS CONFINES DEL MUNDO."19Además, yo digo: "¿No supo Israel? " Primero Moisés dice: "YO LES PROVOCARÉ A CELO POR GENTE QUE NO ES NACIÓN, POR MEDIO DE UN PUEBLO SIN ENTENDIMIENTO, YO LES PROVOCARÉ A IRA."20Entonces Isaías fue muy enfático cuando dice: "YO FUI ENCONTRADO POR AQUELLOS QUE NO ME BUSCARON. YO ME APARECÍ A AQUELLOS QUIENES NO PREGUNTARON POR MÍ.21Pero a Israel, Él dice: "TODO EL DÍA YO EXTENDÍ MIS MANOS A GENTE DESOBEDIENTE Y OBSTINADA."
1Yo digo entonces, ¿Rechazó Dios a su gente? Nunca sea así. Porque yo también soy un israelita, un descendiente de Abraham, de la tribu de Benjamín.2Dios no rechazó a su gente, a quienes Él conocía. ¿No saben ustedes lo que las escrituras dicen de Elías, cómo él suplicó a Dios contra Israel?3"SEÑOR, ELLOS HAN MATADO A TUS PROFETAS, ELLOS HAN ROTO TUS ALTARES, Y SÓLO QUEDO YO, Y ELLOS BUSCAN MI VIDA."4Pero ¿cuál fue la respuesta de Dios para él? "HE RESERVADO PARA MÍ SIETE MIL HOMBRES QUIENES NO HAN DOBLADO RODILLA A BAAL"5Aun así entonces, en este tiempo presente también hay un remanente a causa de la elección por gracia.6Pero si es por gracia, ya no es más por obras. De otra manera la gracia no sería gracia.7¿Entonces qué? Lo que Israel estaba buscando, eso no obtuvieron, pero los escogidos lo obtuvieron, y el resto fueron endurecidos.8Es tal como está escrito: "DIOS LES DIÓ UN ESPÍRITU DE CEGUERA, OJOS QUE NO PUEDEN VER, Y OÍDOS QUE NO PUEDEN ESCUCHAR, HASTA ESTE MISMO DÍA."9También David dice: "PERMITE QUE SU MESA SE CONVIERTA EN UNA RED, UNA TRAMPA, UNA PIEDRA DE TROPIEZO Y UNA REPRESALIA CONTRA ELLOS.10PERMITE QUE SUS OJOS SEAN OSCURECIDOS PARA QUE ELLOS NO PUEDAN VER. SIEMPRE MANTÉN DOBLADAS SUS ESPALDAS"11Yo les digo entonces: "¿Tropezaron ellos como para caer? Nunca sea así. En vez, por su fracaso, la salvación ha llegado a los gentiles, de manera que les provoque celos.12Ahora bien, si su fracaso es riquezas para el mundo, y si su pérdida, las riquezas de los gentiles, ¿cuánto más grande será su admisión?13Pero ahora yo les estoy hablando a ustedes gentiles, mientras yo sea apóstol para los gentiles, yo tengo respeto propio por mi ministerio.14Quizás yo provocaré celos a aquellos que son mi propia carne. Quizás nosotros salvemos algunos de ellos.15Pues si el rechazo de ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué no será su aceptación, sino vida de entre los muertos?16Si las primicias están reservadas, así también la masa. Si la raíz es reservada, así también las ramas.17Pero si algunas de las ramas fueron desprendidas, y ustedes, una rama de olivo silvestre, fueron injertadas entre ellos, y si comparten con ellas en la raíz rica del árbol de olivo,18no se jacten sobre las ramas. Pero si se jactan, no son ustedes los que sostienen la raíz, sino es la raíz la que los sostiene a ustedes.19Entonces ustedes dirán: "Las ramas fueron arrancadas de manera que yo pudiera ser injertado."20Eso es cierto. Porque por su incredulidad ellos fueron cortados, pero ustedes están en pie por causa de su fe. No piensen muy elevado de ustedes mismos, sino teman.21Pero si Dios no perdonó las ramas naturales, tampoco los perdonará a ustedes.22Estén atentos, entonces, a las acciones amables y a la severidad de Dios. Por un lado, la severidad vino sobre los judíos quienes cayeron. Pero por otro lado, la bondad de Dios viene sobre ustedes, si ustedes permanecen en su bondad. De otra manera ustedes también serán cortados.23E incluso ellos, si no continúan en su incredulidad, serán injertados de nuevo. Pues Dios es capaz de injertarlos nuevamente.24Pues si ustedes fueron cortados de lo que es por naturaleza un árbol de olivo silvestre, y contrario a la naturaleza fueron injertados en un buen árbol de olivo, ¿cuánto más estos judíos, quienes son las ramas naturales, serán injertados de nuevo en su propio árbol de olivo?25Pues yo no quiero que ignoren, hermanos, este misterio, de manera que no sean sabios en su propio pensamiento. Este misterio es que ha ocurrido un endurecimiento parcial en Israel, hasta que la admisión de los gentiles venga.26Así todo Israel será salvo, tal como ha sido escrito: "DESDE SIÓN VENDRÁ EL LIBERTADOR. ÉL REMOVERÁ LA IMPIEDAD DE JACOB.27Y ESTE ES MI PACTO CON ELLOS, CUANDO QUITE SUS PECADOS."28Por un lado concerniente al evangelio, ellos son enemigos por causa de ustedes. Pero, por otro lado, de acuerdo con la elección de Dios, ellos son amados por causa de sus antepasados.29Pues los dones y el llamado de Dios son inmutables.30Pues, así como ustedes fueron anteriormente desobedientes a Dios, pero ahora han recibido misericordia por causa de su desobediencia.31De la misma manera ahora estos judíos han sido desobedientes. El resultado fue que, por la misericordia mostrada a ustedes, ellos también ahora reciban misericordia.32Pues Dios encerró a todos en desobediencia, de manera que pueda mostrar misericordia a todos.33¡Oh, la profundidad de las riquezas tanto de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, y sus caminos más allá de descubrir!34Porque ¿quién ha conocido la mente del Señor? O, ¿quién se ha convertido en Su consejero?35O, ¿quién le ha dado algo primero a Dios, para que le fuera devuelto?36Pues de Él, y a través de Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por siempre. Amén.
1Yo les insto, por lo tanto, hermanos, por las misericordias de Dios, que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, aceptable a Dios. Este es su culto racional.2No se conformen a este mundo, sino sean transformados a través de la renovación de sus mentes. Hagan esto para que conozcan cuál es la buena, aceptable, y perfecta voluntad de Dios.3Pues yo les digo, que por la gracia que me fue dada, todos quienes están entre ustedes no deben pensar más altamente de sí mismos de lo que deben pensar. En su lugar, ellos deben pensar de manera sabia, tal como Dios ha dado a cada uno, una cierta cantidad de fe.4Pues nosotros tenemos muchos miembros en un solo cuerpo, pero no todos los miembros tienen la misma función.5De la misma manera nosotros, quienes somos muchos, somos un cuerpo en Cristo, y somos individualmente miembros los unos de los otros.6Nosotros tenemos diferentes dones de acuerdo con la gracia que nos ha sido dada. Si el don de alguno es profecía, que sea hecho de acuerdo con el tamaño de su fe.7Si el don de alguno es servicio, dejen que sirva. Si uno tiene el don de la enseñanza, permítanle enseñar.8Si el don de alguno es exhortación, permítanle exhortar. Si alguno tiene el don de dar, permítanle hacerlo generosamente. Si el don de alguno es liderar, que sea hecho con cuidado. Si el don de alguno es mostrar misericordia, que sea hecho con alegría.9Dejen que el amor sea sin hipocresía. Aborreciendo lo que es malo; apéguense a aquello que es bueno.10Concerniente al amor de hermanos, sean afectivos los unos con los otros. Concerniente al honor, respétense unos a otros.11Concerniente a la diligencia, no sean perezosos; concerniente al espíritu, sean fervientes. Concerniente al Señor, sírvanle.12Regocíjense en la esperanza que ustedes tienen acerca del futuro. Sean pacientes en sus problemas. Manténganse orando.13Participen en las necesidades de los creyentes. Encuentren muchas maneras de mostrar hospitalidad.14Bendigan aquellos quienes los persiguen, bendigan y no maldigan.15Regocíjense con aquellos quienes se regocijan; lloren con aquellos que lloran.16Sean de un mismo pensar uno hacia el otro. No piensen de manera orgullosa, sino que acepten a las personas humildes. No sean sabios en sus propios pensamientos.17No devuelvan a nadie mal con mal. Hagan cosas buenas delante de todas las personas.18Si es posible, tanto como de ustedes dependa, estén en paz con todas las personas.19No se venguen ustedes mismos, amados, sino den lugar a la ira de Dios. Porque escrito está: "MÍA ES LA VENGANZA, YO PAGARÉ" dice el Señor.20"PERO SI TU ENEMIGO TIENE HAMBRE, DALE DE COMER. Y SI ESTÁ SEDIENTO, DALE DE TOMAR. PUES SI HACES ESTAS COSAS, TU ACUMULARÁS CARBONES DE FUEGO SOBRE SU CABEZA".21No seas vencido por el mal, sino vence al mal con el bien.
1Deja que toda alma sea obediente a las autoridades superiores, pues no hay ninguna autoridad que no haya venido de Dios. Las autoridades que existen han sido constituidas por Dios.2Por lo tanto, aquel quien resiste la autoridad se opone al mandato de Dios, y aquellos quienes se oponen a ésta, recibirán juicio sobre sí mismos.3Pues los gobernantes no son un terror para los que hacen el bien, sino para los que hacen el mal. ¿Deseas no temer a aquel en autoridad? Haz lo que es bueno, y tú recibirás su aprobación.4Pues él es un servidor de Dios a ti para bien. Pero si tú haces lo que es malo, teme; pues él no carga la espada sin causa. Pues él es un servidor de Dios, un vengador para ira sobre aquellos que hacen mal.5Por lo tanto, ustedes tienen que obedecer, no sólo por causa de la ira, sino también por causa de la consciencia.6Porque por esto pagas impuestos también. Pues las autoridades son servidores de Dios, quienes atienden a esto continuamente.7Paga a todos lo que le debes: impuesto a quienes debes impuesto, tributo a quienes debes tributo, temor a quienes debes temer, honor a quienes honor es debido.8No le deban nada a nadie, excepto amarse unos a otros. Pues aquel que ama a su prójimo ha cumplido la ley.9Pues: "NO COMETERÁS ADULTERIO, NO MATARÁS, NO ROBARÁS, NO CODICIARÁS", y si hay otro mandamiento también, está resumido en esta oración: "AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO TI MISMO."10El amor no daña al prójimo. Por lo tanto, el amor es el cumplimiento de la ley.11Debido a esto, ustedes conocen el tiempo, que ya es hora para que se despierten del sueño. Pues ahora nuestra salvación está más cerca que cuando creímos por primera vez.12La noche ha avanzado, y el día se ha acercado. Dejemos, por lo tanto, a un lado las obras de las tinieblas, y vistámonos con la armadura de luz.13Caminemos apropiadamente, como de día, no en celebraciones desenfrenadas o borracheras. No caminemos en inmoralidades sexuales ni en lujuria descontrolada, y tampoco en contiendas o envidia.14Pero vistámonos del Señor Jesucristo, y no hagan provisión para la carne, ni para satisfacer sus lujurias.
1Reciban a cualquiera que esté débil en fe, sin juzgar sobre argumentos.2Una persona tiene fe para comer todo, otra que es débil, come sólo vegetales.3Que el que coma de todo no desprecie al que no come de todo. Y el que no come de todo, no juzgue al que come de todo. Porque Dios lo ha aceptado.4¿Quiénes son ustedes, que juzgan a un siervo que pertenece a otro? Es delante de su propio amo, que él permanece en pie o cae. Pero Él lo hará permanecer de pie, pues el Señor es capaz de mantenerlo en pie.5Una persona valora un día sobre otro. Otra valora cada día igualmente. Dejen que cada persona esté convencida en su propia mente.6El que observa el día, obsérvelo para el Señor. Y el que come, come para el Señor, porque él da gracias a Dios. El que no come, se abstiene de comer para el Señor. Él también da gracias a Dios.7Pues ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo.8Pues si nosotros vivimos, vivimos para el Señor. Y si nosotros morimos, morimos para el Señor. Por lo tanto, si vivimos o morimos, del Señor somos.9Pues para este propósito Cristo murió y vivió otra vez, para que Él sea Señor de ambos, de los muertos y de los que viven.10Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? Y tú, ¿por qué desprecias a tu hermano? Pues todos nosotros compareceremos ante del tribunal de Dios.11Porque escrito está: "COMO YO VIVO, DICE EL SEÑOR, SE DOBLARÁ ANTE MÍ TODA RODILLA, Y TODA LENGUA ALABARÁ A DIOS."12Así entonces, cada uno de nosotros le dará cuenta a Dios de sí mismo.13Por lo tanto, no nos juzguemos más unos a otros, pero en cambio decidan esto, que nadie ponga una piedra de tropiezo o una trampa a su hermano.14Yo sé y estoy persuadido en el Señor Jesús, que nada es impuro en sí mismo. Solamente para aquel que considera cualquier cosa impura, para él es impura.15Si por la comida, tu hermano es herido, ya no caminas más en amor. No destruyas con tu comida a alguien por quien Cristo murió.16Así que, no permitan que lo que ustedes consideran ser bueno se hable como malo.17Pues el reino de Dios no se trata de comida y bebida, sino se trata de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.18Pues quien sirve a Cristo de esta manera es aceptable a Dios y aprobado por las personas.19Así entonces, vamos a procurar las cosas de paz, y las cosas que edifican el uno al otro.20No destruyas la obra de Dios a causa de la comida. Todas las cosas ciertamente son limpias, pero es malo para la persona que come y causa tropiezos.21Es bueno no comer carne, ni beber vino, ni cualquier cosa por la cual tu hermano se ofenda.22La fe que tú tienes, mantenla entre tú y Dios. Bendecido es aquel que no se condena a sí mismo con respecto a lo que él aprueba.23El que duda es condenado si come, porque no lo hace con o por la fe. Y cualquier cosa que no es por la fe, es pecado.
1Ahora nosotros, quienes somos fuertes, debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no debemos agradarnos a nosotros mismos.2Dejen que cada uno de nosotros agrade a su prójimo con aquello que es bueno, de modo que lo edifique.3Pues ni siquiera Cristo se agradó a sí mismo. En su lugar, fue exactamente como está escrito: "LOS INSULTOS DE AQUELLOS QUIENES TE INSULTARON CAYERON SOBRE MÍ".4Pues todo lo que fue previamente escrito, fue escrito para nuestra enseñanza, de modo que por medio de la paciencia y por medio del aliento de las Escrituras, nosotros pudiéramos tener esperanza.5Ahora, que el Dios de paciencia y aliento les conceda a ustedes ser del mismo pensar con cada uno, de acuerdo con Cristo Jesús.6Que Él lo haga de modo que con una mente ustedes puedan alabar a una voz, al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.7Por lo tanto recíbanse uno al otro, así como Cristo también los recibió a ustedes, para la alabanza de Dios.8Pues yo digo que Cristo ha sido hecho un servidor de la circuncisión en nombre de la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres,9y para que los gentiles glorifiquen a Dios por Su misericordia. Es como está escrito: "POR TANTO YO TE ALABARÉ ENTRE LOS GENTILES Y CANTARÉ ALABANZA A TU NOMBRE."10Dice otra vez: "REGOCÍJENSE, USTEDES GENTILES, CON SU GENTE."11Y otra vez: "ALABEN AL SEÑOR, TODOS USTEDES GENTILES; DEJEN QUE TODAS LAS PERSONAS LO ALABEN."12Otra vez, Isaías dijo: "HABRÁ DE LA RAÍZ DE ISAÍ, Y EL QUE SE LEVANTARÁ PARA GOBERNAR SOBRE LOS GENTILES. LOS GENTILES TENDRÁN ESPERANZA EN ÉL".13Ahora que el Dios de esperanza los llene de todo gozo y paz al creer, para que ustedes puedan abundar en esperanza, por el poder del Espíritu Santo.14Yo mismo también estoy convencido sobre ustedes, mis hermanos. Yo estoy convencido que también ustedes mismos están llenos de bondad, llenos con todo conocimiento. Yo estoy convencido de que ustedes también son capaces de exhortarnos unos a otros.15Pero yo estoy escribiendo osadamente a ustedes sobre algunas cosas para recordarles otra vez, por causa del don que me fue dado por Dios.16Este don fue que yo debo ser un siervo de Cristo Jesús enviado a los gentiles, para ofrecer como un sacerdote el evangelio de Dios. Yo debo hacer esto para que la ofrenda de los gentiles pueda ser aceptable, consagrada por el Espíritu Santo.17Pues mi deleite está en Cristo Jesús y en las cosas de Dios.18Pues yo no me atreveré a hablar de nada excepto de lo que Cristo ha logrado por medio de mí para la obediencia de los gentiles. Estas son cosas hechas por palabra y acción,19por el poder de señales y maravillas, y por el poder del Espíritu Santo. Esto para que desde Jerusalén y hasta los alrededores tan lejanos como Ilírico, yo pueda llevar completamente el evangelio de Cristo.20De esta manera, mi deseo ha sido proclamar el evangelio, pero no donde el nombre de Cristo es conocido, de modo que yo no pueda construir sobre el fundamento de otro hombre.21Esto es como está escrito: "AQUELLOS A QUIENES NINGUNA NOTICIA DE ÉL LES HA LLEGADO LO VERÁN, Y AQUELLOS QUIENES NO HAN ESCUCHADO, ENTENDERÁN."22Por lo tanto yo también fui obstaculizado muchas veces de llegar a ustedes.23Pero ahora, yo ya no tengo ningún lugar en estas regiones, y he estado anhelando por muchos años llegar a ustedes.24Así que cuando yo vaya a España, espero verles cuando pase, y ser enviado en mi camino por ustedes, después que yo disfrute de su compañía por un tiempo.25Pero ahora voy a Jerusalén para servir a los creyentes.26Pues fue un gran placer para Macedonia y Acaya, hacer cierta contribución a los pobres, de entre los creyentes quienes están en Jerusalén.27Sí, esto fue su buen placer y en efecto, ellos son sus deudores. Pues si los gentiles han compartido sus cosas espirituales, también deben servirles en cosas materiales.28Por lo tanto, cuando yo haya logrado esto y haya certificado este fruto a ellos, yo seguiré por medio de ustedes a España.29Yo sé que cuando yo llegue a ustedes, vendré en la llenura de la bendición de Cristo.30Ahora les insto a ustedes, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo, y por el amor del Espíritu, que ustedes se esfuercen junto conmigo en sus oraciones a Dios por mí.31Oren para que yo sea librado de aquellos quienes son desobedientes en Judea, y que mi servicio a Jerusalén pueda ser aceptable a los creyentes.32Oren para que yo pueda venir a ustedes en gozo mediante la voluntad de Dios, y que yo pueda, junto a ustedes, encontrar reposo.33Que el Dios de paz sea con todos ustedes. Amén.
1Yo les encomiendo a Febe nuestra hermana, quien es servidora de la iglesia que está en Cencrea,2de manera que ustedes la reciban en el Señor. Hagan esto en una manera digna de los creyentes, y apóyenla en cualquier cosa que ella pueda necesitar de ustedes. Pues ella misma se ha vuelto una ayudante de muchos, como también de mí mismo.3Saluden a Priscila y Aquila, mis compañeros de trabajo en Cristo Jesús,4quienes por mi vida arriesgaron sus propias vidas. Yo doy las gracias a ellos, y no solamente yo, sino también todas las iglesias de los gentiles.5Saluden a la iglesia que está en su casa. Saluden a mi querido Epeneto, quien es el primer fruto de Asia para Cristo.6Saluden a María, quien ha trabajado duro para ustedes.7Saluden a Andrónico y a Junías, mis parientes y mis compañeros de prisión. Ellos son prominentes entre los apóstoles, quienes también estuvieron en Cristo antes que yo.8Saluden a Amplias, mi amado en el Señor.9Saludos a Urbano, nuestro compañero de trabajo en Cristo, y a Estaquis, mi amado.10Saludos a Apeles, el aprobado en Cristo. Saluden a esos quienes son de la casa de Aristóbulo.11Saluden a Herodión, mi pariente. Saluden a esos de la casa de Narciso, quienes están en el Señor.12Saluden a Trifena y Trifosa, quienes trabajan fuertemente en el Señor. Saluden a Pérsida la amada, quien ha trabajado mucho en el Señor.13Saluden a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía también.14Saludos a Asíncrito, Flegonte, Hermes, Patrobas, Hermas y a los hermanos quienes están con ellos.15Saludos a Filólogo y Julia, a Nereo y su hermana, y a Olimpas, y a todos los creyentes que están con ellos.16Salúdense unos a otros con un beso santo. Todas las iglesias de Cristo les saludan.17Ahora les insto, hermanos, que piensen sobre esos que están causado divisiones y tropiezo. Ellos están yendo más allá de la enseñanza que ustedes han aprendido. Aléjense de ellos.18Pues gente como ésta no sirve a Cristo nuestro Señor, sino a su propio estómago. Por su hablar suave y halagador, engañan los corazones de los inocentes.19Pues su ejemplo de obediencia alcanza a todos. Yo me regocijo, por lo tanto, sobre ustedes, pero yo quiero que sean sabios sobre lo que es bueno e inocentes sobre lo que es malo.20El Dios de paz pronto aplastará a Satán debajo de sus pies. Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ustedes.21Timoteo, mi compañero de trabajo, les saluda y Lucio, Jasón, y Sosípater, mis parientes.22Yo Tercio, quien escribo esta epístola, los saludo en el Señor.23Gayo, mi hospedador, y toda la iglesia les saluda. Erasto, el tesorero de la ciudad, les saluda, y el hermano Cuarto.24Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con ustedes. Amén.25Ahora gloria sea a Él, quien es capaz de hacerles permanecer de acuerdo con mi evangelio y a la predicación de Jesucristo, de acuerdo con la revelación del misterio que ha sido mantenido en secreto por mucho tiempo,26pero que ahora ha sido revelado y hecho conocido por las escrituras proféticas, de acuerdo con la orden del Dios eterno, para la obediencia de la fe.27Al único sabio Dios, por medio de Jesucristo, sea la gloria para siempre. Amén.
1Pablo, llamado por Cristo Jesús para ser apóstol por la voluntad de Dios y Sóstenes nuestro hermano,2a la iglesia de Dios en Corinto, aquellos que en Cristo Jesús han sido santificados, quienes son llamados a ser santos. También escribimos a todos los que invocan en todo lugar el nombre de nuestro Señor Jesucristo, su Señor y el nuestro.3Que la gracia y paz de Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo sea a ustedes.4Siempre le doy gracias a mi Dios por ustedes, por causa de la gracia de Dios que Cristo Jesús les dio a ustedes.5Él les ha hecho ricos en toda forma, en toda palabra y todo conocimiento,6así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado como cierto entre ustedes.7Por lo tanto ustedes no carecen de ningún don espiritual, mientras esperan ansiosamente la revelación de nuestro Señor Jesucristo.8Él también los mantendrá firmes hasta el final, para que así no tengan culpa alguna el día del Señor Jesucristo.9Dios es fiel, quien les llamó para comunión con su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.10Ahora les exhorto a ustedes, hermanos, por medio de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan de acuerdo, y que no haya divisiones entre ustedes. Les insto a que se unan con la misma mente y con el mismo propósito.11Pues me ha quedado claro, mis hermanos, por la gente de Cloé que hay divisiones entre ustedes.12Esto quiero decir: cada uno de ustedes dice: "Yo estoy con Pablo", o "Yo estoy con Apolos", o "Yo estoy con Cefas", o "Yo estoy con Cristo."13¿Está Cristo dividido? ¿Fue Pablo crucificado por ustedes? ¿Fueron bautizados en el nombre de Pablo?14Le doy gracias a Dios que no bauticé a ninguno de ustedes, excepto a Crispo y a Gayo.15Esto fue para que ninguno dijera que fue bautizado en mi nombre.16(También bauticé a la familia de Estéfano. Mas allá de eso, no sé si bauticé algunos otros.)17Pues Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio. Él no me envió a predicar con palabras de sabiduría humana, para que la cruz de Cristo no sea vaciada de su poder.18Pues el mensaje acerca de la cruz es necedad para los que se pierden. Pero entre aquellos a quienes Dios está salvando, es el poder de Dios.19Pues escrito está: "YO DESTRUIRÉ LA SABIDURÍA DE LOS SABIOS; YO FRUSTRARÉ EL ENTENDIMIENTO DEL INTELIGENTE."20¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el estudioso? ¿Dónde está el que debate en este mundo? ¿No ha convertido Dios la sabiduría del mundo en necedad?21Ya que el mundo en su sabiduría no conoció a Dios, le agradó a Dios salvar a través de la locura de predicar a aquellos que creen.22Pues los judíos piden señales milagrosas y los griegos buscan sabiduría.23Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, una piedra de tropiezo para los judíos y necedad para los griegos.24Pero para aquéllos que Dios llamó, tanto judíos como griegos, a Cristo es el poder y la sabiduría de Dios.25Porque la necedad de Dios es más sabía que la sabiduría de la gente, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza de la gente.26Miren a su llamado, hermanos. No muchos de ustedes eran sabios según normas humanas. No muchos de ustedes eran poderosos. No muchos de ustedes eran de nacimiento noble.27Pero Dios escogió las cosas necias del mundo para avergonzar a los sabios. Dios escogió lo que es débil en el mundo para avergonzar a lo que es fuerte.28Dios escogió lo que es bajo y menospreciado en el mundo. Hasta escogió cosas que se consideran como nada, para anular cosas que se estiman como valiosas.29Él hizo esto para que nadie tenga razón para jactarse ante Él.30Debido a lo que Dios hizo, ahora ustedes están en Cristo Jesús, quien se vino a ser para nosotros sabiduría de Dios. Él vino a ser nuestra justicia, santidad y redención.31Como resultado, como dice la Escritura: "AQUEL QUE SE JACTA, JÁCTESE EN EL SEÑOR."
1Cuando fuí a ustedes a proclamarles, hermanos, no fuí con elocuencia de palabra o sabiduría.2Pues decidí no saber de nada cuando estaba entre ustedes, excepto de Jesucristo, y Él crucificado.3Y estuve con ustedes en debilidad, y en temor, y en mucho temblor.4Y mi mensaje y mi proclamación no fueron con palabras persuasivas de sabiduría. Sino que fueron con demostración del Espíritu y de poder,5para que la fe de ustedes no estuviera fundada en la sabiduría humana, sino en el poder de Dios.6Ahora, nosotros hablamos sabiduría entre los maduros, pero no la sabiduría de este mundo, ni de los gobernantes de este siglo, quienes van desapareciendo.7Sino hablamos la sabiduría de Dios en la verdad oculta, la sabiduría oculta que Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria.8Ninguno de los gobernantes de este siglo conoció esta sabiduría, porque si la hubiesen conocido en ese tiempo, no hubiesen crucificado al Señor de la gloria.9Pero como está escrito: "COSAS QUE NINGÚN OJO HA VISTO, NINGÚN OÍDO HA ESCUCHADO, NINGUNA MENTE HA IMAGINADO, LAS COSAS QUE DIOS HA PREPARADO PARA AQUELLOS QUE LE AMAN."10Estas son las cosas que Dios ha revelado a nosotros por el Espíritu. Pues el Espíritu todo lo escudriña, hasta las cosas profundas de Dios.11Porque, ¿quién conoce los pensamientos de una persona, excepto el espíritu de la persona en él? Así también, nadie conoce las cosas profundas de Dios, excepto el Espíritu de Dios.12Pero nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que podamos conocer las cosas dadas gratuitamente a nosotros por Dios.13Hablamos de estas cosas en palabras las cuales la sabiduría del hombre no puede enseñar, sino las cuales el Espíritu nos enseña. El Espíritu interpreta palabras espirituales con sabiduría espiritual.14La persona no espiritual no recibe las cosas que le pertenecen al Espíritu de Dios, porque para él son necedades. Él no puede conocerlas porque ellas son discernidas espiritualmente.15El que es espiritual juzga todas las cosas, pero él no está sujeto al juicio de otros.16"PUES, ¿QUIÉN PUEDE CONOCER LA MENTE DEL SEÑOR, PARA QUE LO INSTRUYA?" Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.
1Y yo, hermanos, no pude hablarles a ustedes como a personas espirituales, sino como a personas carnales, como a bebés en Cristo.2Los alimenté con leche y no con carne, porque no estaban listos para comer carne. Y aún ahora no están listos.3Pues ustedes aún son carnales. Pues habiendo celos y conflictos entre ustedes, ¿acaso no están viviendo de acuerdo con la carne y no están andando por normas humanas?4Pues cuando uno dice: "Yo sigo a Pablo," y otro dice: "Yo sigo a Apolos," ¿no están viviendo como humanos?5Entonces, ¿quién es Apolos? ¿Y quién es Pablo? Sirvientes por medio de quienes ustedes creyeron, a cada uno según el Señor les dió tareas.6Yo planté, Apolos regó, pero Dios dió el crecimiento.7Así que, ni el que planta, ni el que riega son algo. Pues es Dios quien da el crecimiento.8Ahora, el que planta y el que riega son iguales, y cada uno recibirá su propio salario de acuerdo con su propia labor.9Porque somos compañeros de trabajo de Dios. Ustedes son el jardín de Dios, la construcción de Dios.10De acuerdo a la gracia de Dios que me fue dada a mi, como a un maestro constructor diestro, puse el fundamento y otro está construyendo sobre el mismo. Pero dejen que cada persona cuide como construye.11Pues nadie puede poner otro fundamento sino el que ha sido puesto, es decir, Jesucristo.12Ahora, si alguno construye sobre el fundamento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno o paja,13su trabajo será revelado, porque la luz del día lo revelará. Porque será revelado en el fuego. El fuego probará la calidad de lo que cada uno haya hecho.14Si el trabajo de alguno permanece, él recibirá una recompensa;15pero si la obra de alguien se quema, él sufrirá pérdida; pero él mismo se salvará, como si escapara a través del fuego.16¿No saben ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios vive en ustedes?17Si alguien destruye el templo de Dios, Dios destruirá a esa persona. Porque el templo de Dios es santo y ustedes lo son también.18Que nadie se engañe a si mismo. Si alguno entre ustedes se considera sabio en este siglo, déjenlo que se vuelva un "necio", para que pueda llegar a ser sabio.19Porque la sabiduría de este mundo es necedad para con Dios. Porque escrito está: "ÉL ATRAPA AL SABIO EN SU PROPIA ASTUCIA."20Y de nuevo: "EL SEÑOR SABE QUE EL RAZONAMIENTO DEL SABIO ES INÚTIL."21Así que, ¡no más jactancia acerca de las personas! Porque todas las cosas son de ustedes,22sea: Pablo, o Apolos o Cefas, o el mundo, o la vida o la muerte, o cosas presentes o cosas futuras. Todas las cosas son de ustedes,23y ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.
1Así es como una persona debe considerarnos, como siervos de Cristo y mayordomos de las verdades escondidas de Dios.2Ahora bien es un requisito para los mayordomos que ellos sean confiables.3Pero para mi es poca cosa que yo sea juzgado por ustedes o por cualquier corte humana. Porque yo ni siquiera me juzgo a mí mismo.4Yo no estoy consciente de algún cargo siendo echo en mi contra, pero eso no significa que yo soy inocente. Es el Señor quien me juzga.5Por eso yo no pronuncio juicio acerca de cosa alguna antes del tiempo, antes de que el Señor venga. Él traerá a la luz las cosas escondidas de la oscuridad y revelará los propósitos del corazón. Luego cada uno recibirá su alabanza de parte de Dios.6Ahora, hermanos, yo apliqué estos principios a mí mismo y a Apolos por el bien de ustedes, para que de nosotros ustedes puedan aprender el significado del dicho: "No vayas más allá de lo que está escrito." Esto es para que ninguno de ustedes sea arrogante a favor de uno contra otro.7Pues ¿quién ve alguna diferencia entre ustedes y otros? ¿Qué tienen ustedes que no recibieran gratuitamente? Si ustedes lo han recibido gratuitamente, ¿por qué ustedes se jactan como si no hubieran hecho así?8¡Ya ustedes tienen todo lo que quisieran! ¡Ya ustedes son ricos! ¡Ustedes empezaron a reinar y eso bastante aparte de nosotros! Ciertamente, yo quisiera que reinaran, para que así nosotros reináramos con ustedes.9Pues yo pienso que Dios nos ha puesto como apóstoles en exhibición como los últimos en la línea de procesión y como hombres sentenciados a muerte. Nosotros hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, para los ángeles y para la humanidad.10Nosotros somos necios por causa de Cristo, pero ustedes son sabios en Cristo. Nosotros somos débiles, pero ustedes son fuertes. Ustedes son tenidos en honor, pero nosotros somos tenidos en deshonor.11Hasta esta hora presente nosotros estamos hambrientos y sedientos, pobremente vestidos, brutalmente azotados, y sin hogar.12Nosotros trabajamos duro, trabajando con nuestras propias manos. Cuando somos injuriados, nosotros bendecimos.13Cuando somos perseguidos, soportamos. Cuando somos calumniados, hablamos con amabilidad. Nosotros nos hemos llegados a ser, y todavía somos considerados a ser, la basura del mundo y lo más sucios de todas las cosas.14Yo no escribo estas cosas para avergonzarlos, sino para corregirlos como a mis amados hijos.15Porque aunque ustedes tuviesen diez mil guardianes en Cristo, ustedes no tienen muchos padres. Pues yo me he convertido en su padre en Cristo Jesús, a través del evangelio.16Así que yo les insto a ustedes a que sean imitadores de mí.17Es por eso que les envié a Timoteo, mi amado y fiel hijo en el Señor. Él les va a recordar de mis caminos en Cristo, así como yo los enseño en todas partes y en cada iglesia.18Ahora algunos de ustedes se han vueltos arrogantes, actuando como si yo no fuera a donde ustedes.19Pero yo iré pronto a ustedes, si el Señor quiere. Entonces yo sabré no meramente la habladuría de estos quienes son tan arrogantes, sino que veré su poder.20Porque el reino de Dios no consiste en habladuría sino en poder.21¿Qué quieren ustedes? ¿Debería yo ir a ustedes con una vara o con amor y en un espíritu de gentileza?
1Nosotros escuchamos un informe de que hay inmoralidad sexual entre ustedes, el tipo de inmoralidad que ni siquiera es permitida entre los gentiles. El informe es que uno de ustedes se está acostando con la esposa de su padre.2¡Ustedes son tan arrogantes! ¿En su lugar, no deberían ustedes lamentarse? Aquel que hizo esto tiene que ser expulsado de entre ustedes.3Pues, aunque yo estoy ausente en el cuerpo, pero presente en el espíritu, yo ya he juzgado a aquel que hizo esto, justo como si yo estuviera allí.4Cuando ustedes se reúnan en el nombre de nuestro Señor Jesús, y mi espíritu esté allí también, en el poder de nuestro Señor Jesús, yo ya he juzgado a esta persona.5Yo he hecho esto para entregar a este hombre a Satanás para destrucción de la carne, para que su espíritu sea salvado en el día del Señor.6Su jactancia no es buena. ¿No saben ustedes que una poca de levadura puede leudar todo el pan?7Límpiense ustedes mismos de la vieja levadura para que así ustedes sean nueva masa, para que ustedes sean pan sin levadura. Pues Cristo, nuestro cordero de Pascua, ha sido sacrificado.8Entonces, dejen que nosotros celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, la levadura de mala conducta y maldad. En su lugar, celebremos nosotros con el pan sin levadura de la sinceridad y la verdad.9Yo les escribí a ustedes en mi carta que no se asocien con personas sexualmente inmorales.10En ninguna manera quise decir las personas inmorales de este mundo, o los codiciosos, o los estafadores, o los idólatras, pues para alejarse de ellos ustedes necesitarían irse de este mundo.11Pero ahora yo les estoy escribiendo a ustedes que no se asocien con nadie quien, llamándose hermano, pero que está viviendo en inmoralidad sexual, o quien es codicioso, o es un idólatra, o es verbalmente abusivo, o es un borracho, o un estafador. Ni tan siquiera coman con tal persona.12Pues, ¿cómo estoy yo involucrado en juzgar a aquellos que están fuera de la iglesia? En su lugar, ¿no deben ustedes juzgar al que está dentro de la iglesia?13Pues Dios juzgará a todos aquellos que están afuera. "EXPULSEN A LA PERSONA MALVADA DE ENTRE USTEDES"
1Cuando uno de ustedes tenga un desacuerdo con otro, ¿se atreverá ir a la corte civil ante un juez incrédulo en lugar de ir ante los creyentes?2¿No saben ustedes que los creyentes juzgarán al mundo? Y si ustedes van a juzgar al mundo, ¿no son capaces de resolver asuntos sin importancia?3¿No saben ustedes que nosotros juzgaremos a los ángeles? ¿Cuánto más, entonces, podremos juzgar asuntos de esta vida?4Si entonces ustedes tienen que hacer juicios que pertenecen a la vida diaria, ¿por qué dejan casos como estos ante aquellos que no tienen posición en la iglesia?5Digo esto para su vergüenza. ¿No hay entre ustedes alguien suficientemente sabio para resolver un desacuerdo entre hermanos?6Pero como está establecido, ¡un creyente va a la corte contra otro creyente, y ese caso es llevado ante un juez que es un incrédulo!7El hecho de que haya cualquier desacuerdo entre cristianos ya esto es una derrota para ustedes. ¿Por qué no mejor sufrir el mal? ¿Por qué no mejor permitirnos ser engañados?8Pero ustedes han agraviado y engañado a otros, ¡y estos son sus propios hermanos!9¿No saben ustedes que los injustos no heredarán el reino de Dios? No crean mentiras. Los sexualmente inmorales, idólatras, adúlteros, hombres prostitutos, aquellos que practican la homosexualidad,10ladrones, los codiciosos, borrachos, calumniadores y estafadores, ninguno de ellos heredará el reino de Dios.11Y eso eran algunos de ustedes. Pero han sido limpiados, y han sido santificados, ustedes han sido justificados para con Dios en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.12"Todo es lícito para mí", pero no todo es beneficioso. "Todo es lícito para mí," pero yo no seré dominado por nada de ello.13"El alimento es para el estómago, y el estómago para el alimento," pero Dios acabará con ambos. El cuerpo no está hecho para la inmoralidad sexual. Sin embargo, el cuerpo es para el Señor, y el Señor proveerá para el cuerpo.14Dios hizo ambos, levantó al Señor y también nos levanta a nosotros por Su poder.15¿No saben ustedes que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Entonces tomaré los miembros de Cristo y los uniré a una prostituta? ¡Que no sea así!16¿No saben ustedes que quien se une a una prostituta viene a ser una carne con ella? Como dice la Escritura: "LOS DOS SE HARÁN UNA CARNE."17Pero aquel que está unido al Señor viene a ser un espíritu con Él.18¡Huyan de la inmoralidad sexual! Cualquier otro pecado que una persona comete está fuera del cuerpo, pero la persona sexualmente inmoral peca contra su propio cuerpo.19¿No saben ustedes que su cuerpo es un templo del Espíritu Santo, quién vive dentro de ustedes y que ustedes recibieron de Dios? ¿Ustedes no saben que ustedes no se pertenecen a ustedes mismos?20Pues ustedes fueron comprados con un precio. Por lo tanto, glorifiquen a Dios con su cuerpo.
1Ahora, respecto a los asuntos que ustedes me escribieron: "Hay tiempos en los cuales bueno abstenerse de dormir juntos en el matrimonio."2Pero por causa de las tentaciones, por muchos actos inmorales, cada hombre debe tener su propia esposa y cada mujer debe tener su propio esposo.3El esposo debe dar a la esposa sus derechos conyugales, e igualmente la esposa a su esposo.4No es la esposa quien tiene autoridad sobre su propio cuerpo, es el esposo. De igual manera, el esposo no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la esposa.5No se priven cada uno, excepto por acuerdo mutuo y por un periodo específico de tiempo. Hagan esto para que así ustedes puedan dedicarse a la oración. Entonces ustedes deben unirse otra vez, de manera que Satanás no pueda tentarlos a ustedes por su falta de auto-control.6Pero yo les digo estas cosas a ustedes como una concesión y no como un mandato.7Yo desearía que todos fuesen como yo. Pero cada uno tiene su propio don de Dios. Uno tiene esta clase de don, y otro, otra clase.8A los solteros y a las viudas, yo les digo que es bueno permanecer sin casarse, como yo.9Pero si no pueden ejercer el auto-control, ellos deben casarse. Pues es mejor para ellos casarse que quemarse con pasión.10Ahora, a los casados les doy este mandato, no yo, sino el Señor: "LA ESPOSA NO DEBE SEPARARSE DE SU ESPOSO."11Pero si ella se separa de su esposo, ella debe permanecer sin casarse o de lo contrario reconciliarse con él. Y, "EL ESPOSO NO DEBE DIVORCIARSE DE SU ESPOSA."12Pero al resto yo les digo, no el Señor, que, si algún hermano tiene una esposa quien es incrédula y ella está contenta de vivir con él, él no debe divorciarse de ella.13Si una mujer tiene un esposo incrédulo, y él está contento de vivir con ella, ella no debe divorciarse de él.14Porque el esposo incrédulo es guardado por causa de su esposa, y una esposa incrédula es guardada por su esposo. De otra manera sus hijos serían inmundos, pero de hecho son santos.15Pero si el compañero no cristiano se va, déjenlo ir. En esos casos, el hermano o la hermana no está atado a sus votos. Dios nos ha llamado a vivir en paz.16Pues, ¿cómo sabes tú, mujer, si salvarás a tu esposo? O ¿cómo sabes tú, hombre, si tú salvarás a tu esposa?17Solo dejen a cada uno vivir la vida que el Señor le haya asignado, cada cual como Dios lo ha llamado. Esta es mi regla en todas las iglesias.18¿Fue alguien circuncidado cuando fue llamado a creer? Él no debe tratar de aparentar incircuncisión. ¿Fue alguno incircunciso cuando fue llamado a la fe? Él no debería tratar de ser circuncidado.19Pues no es la circuncisión ni la incircuncisión lo que importa. Lo que importa es obedecer los mandamientos de20Cada uno debe permanecer en el llamado en que estaba cuando Dios lo llamó a creer.21¿Eran ustedes esclavos cuando Dios los llamó? No se preocupen por eso. Pero si pueden ser libres, tomen ventaja de esto.22Pues aquel quien fue llamado por el Señor como un esclavo, es hombre libre del Señor. De igual manera quien era libre cuando fue llamado a creer es esclavo de Cristo.23Ustedes han sido comprados con un precio, así que no se hagan esclavos de los hombres.24Hermanos, en la vida que cada uno de nosotros estábamos cuando fuimos llamados a creer, permanezcamos así.25Ahora, en cuanto a esos quienes nunca se casaron, yo no tengo mandamiento del Señor. Pero yo doy mi opinión como uno quien, por la misericordia del Señor, es confiable.26Por lo tanto, yo pienso que, debido a la crisis inminente, es bueno para el hombre permanecer como él está.27¿Estás tú atado a una mujer? No busquen quedar libre de ella. ¿Estás libre de una esposa? No busques una esposa.28Pero si te casas, tú no has cometido un pecado. Y si una mujer soltera se casa, ella no ha cometido pecado. Sin embargo, aquellos quienes se casen tendrán muchos tipos de problemas mientras vivan, y me gustaría librarlos de ellos.29Pero esto digo, hermanos: El tiempo es corto. De ahora en adelante, dejen que aquellos que tienen esposas vivan como si no tuvieran ninguna.30Esos quienes lloran, deberían actuar como si no estuvieran llorando; y aquellos quienes se regocijan como si no se regocijaran; y aquellos quienes compraron cualquier cosa, como si no poseyeran nada.31Y aquellos quienes hacen uso del mundo, no deben actuar como si estuvieran haciendo uso total de él, pues el sistema de este mundo está llegando a su fin.32A mí me gustaría que ustedes sean libres de preocupaciones. El hombre no casado está preocupado de las cosas del Señor, como complacerle a Él.33Pero el hombre casado está preocupado con las cosas de este mundo, y en como complacer a su esposa.34Él está dividido. La mujer que no está casada o la virgen está preocupada por las cosas del Señor, como ser guardada en cuerpo y en espíritu. Pero la mujer casada también está preocupada de las cosas del mundo, en como complacer a su esposo.35Yo digo esto para su propio beneficio, y no para ponerles ninguna restricción sobre ustedes. Yo digo esto por lo que es correcto, para que así sean devotos al Señor sin ninguna distracción.36Pero si un hombre piensa que está actuando impropio hacia su prometida ya que a ella se le está pasando su juventud, y si tiene que ser así, déjenlo hacer lo que el deseé, el no pecará. Que ella se case.37Pero aquel que permanece firme en su corazón, que no está bajo ninguna restricción, sino que tiene autoridad sobre su propia voluntad, ha decidido esto en su propio corazón, mantener a su propia hija virgen, él hará bien.38Así que ambos, aquel que da a su hija virgen en matrimonio hace bien y aquel que no la da en matrimonio hará mejor.39Una mujer está unida a su esposo mientras él viva. Pero si su esposo muere, ella es libre de casarse con cualquiera que ella desee casarse, pero sólo en el Señor.40Sin embargo, a mi juicio ella sería más feliz si se quedara sola como está. Y yo creo que yo también tengo el Espíritu de Dios.
1Ahora, sobre los alimentos sacrificados a los ídolos: Nosotros sabemos que "nosotros tenemos el conocimiento." El conocimiento envanece, pero el amor edifica.2Si cualquiera piensa que él conoce algo, esa persona todavía no conoce como debería conocer.3Pero si alguien ama a Dios, esa persona es conocido por Él.4Así que acerca de comer comida sacrificada a ídolos: nosotros sabemos que "un ídolo en este mundo no es nada" y que "no hay Dios, sino, uno."5Pues tal vez los llamados dioses existen, ya sea en el cielo o en la tierra, así como hay muchos "dioses" y "señores",6Sin embargo para nosotros, "hay un solo Dios el Padre, de Él son todas las cosas, y por quien nosotros vivimos, y un Señor Jesucristo, mediante el cual todas las cosas existen, y mediante quien nosotros existimos."7Sin embargo, este conocimiento no está en todos. En cambio, algunos previamente practicaron adoración a ídolos, y ellos comieron esta comida como si fuera algo sacrificado a un ídolo. Su conciencia es de este modo contaminada porque es débil.8Pero la comida no nos presentará a nosotros a Dios. Nosotros no somos peor si no comemos, ni mejor si comemos.9Pero tengan cuidado de que su libertad no se convierta en una razón para que alguien quien es débil en la fe tropiece.10Pues supongan que alguien los ve, quien tiene conocimiento, comiendo una comida en el templo de un ídolo. ¿No es su débil conciencia motivada a comer lo que fue ofrecido a los ídolos?11Pero por causa de tu entendimiento acerca de la verdadera naturaleza de los ídolos, los débiles, el hermano por quien Cristo murió, se perderá.12Y así, cuando ustedes pecan contra sus hermanos y hieren sus débiles conciencias, ustedes pecan contra Cristo.13Por lo tanto, si la comida causa que mi hermano tropiece, nunca comeré carne de nuevo, para que yo no cause que mi hermano caiga.
1¿No soy yo libre? ¿No soy yo un apóstol? ¿No he visto yo a Jesús nuestro Señor? ¿No son ustedes mi mano de obra en el Señor?2Si yo no soy un apóstol a otros, al menos lo soy para ustedes. Pues ustedes son la prueba de mi apostolado en el Señor.3Esta es mi defensa contra aquellos que me examinan:4¿No tenemos nosotros el derecho a comer y beber?5¿No tenemos nosotros el derecho para tomar con nosotros a una esposa que sea una creyente, como hacen el resto de los apóstoles y los hermanos del Señor, y Cefas?6¿O sólo somos Bernabé y yo quienes tienen trabajar?7¿Quién sirve como un soldado a expensa propia? ¿Quién planta una viña y no come su fruto? ¿O quién cuida un rebaño y no bebe leche de él?8¿Digo yo estas cosas basado en autoridad humana? ¿No dice también esto la ley?9Pues está escrito en la Ley de Moisés: "NO PONGAS BOZAL AL BUEY CUANDO ESTÁ PISANDO EL GRANO." ¿Es realmente de los bueyes de lo que Dios tiene cuidado?10¿No está Él hablando de nosotros? Esto fue escrito para nosotros, porque el que ara debe arar en esperanza, y el que desgrana debe desgranar en la expectativa de compartir en la cosecha.11Si nosotros sembramos cosas espirituales entre ustedes, ¿es demasiado para nosotros que cosechemos cosas materiales de ustedes?12Si otros ejercieron este derecho sobre ustedes, ¿no tenemos nosotros aun más? Sin embargo, nosotros no reclamamos este derecho. En su lugar, soportamos todo antes que ser estorbo para el evangelio de Cristo.13¿No saben ustedes que aquellos que sirven en el templo obtienen su alimento del templo? ¿No saben ustedes que aquellos que sirven en el altar comparten de lo que se ofrece en el altar?14De la misma manera, el Señor ordenó que aquellos que proclaman el evangelio deben recibir su sustento del evangelio.15Pero yo no he reclamado ninguno de estos derechos. Y no escribo esto para que se haga algo por mí. Yo preferiría morir a que cualquiera me prive a mí de este alarde.16Porque si predico el evangelio, no tengo razón para hablar con orgullo, porque yo tengo que hacer esto. ¡Ay de mí si yo no predico el evangelio!17Pues si yo hago esto con agrado, yo tengo una recompensa. Pero si lo hago sin agrado, yo aún tengo una responsabilidad que me fue confiada a mí.18¿Cuál, entonces, es mi recompensa? Que cuando yo predique, yo pueda ofrecer el evangelio sin recibir paga y así no hacer pleno uso de mi derecho en el evangelio.19Pues, aunque yo soy libre de todos, yo me hice un servidor de todos, a fin de que yo pueda ganar a más personas.20A los Judíos me hice como un Judío, a fin de ganar a Judíos. A aquellos bajo la Ley, me hice como uno bajo la Ley, a fin de ganar a aquellos bajo la Ley. Yo hice esto aunque yo mismo no estaba bajo la ley.21Para aquellos fuera de la Ley, me hice como uno fuera de la Ley, aunque yo mismo no estaba fuera de la Ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo. Yo hice esto para poder ganar a aquellos fuera de la Ley.22A los débiles me hice débil, para que yo pueda ganar a los débiles. Yo me he hecho todas las cosas para toda la gente, para poder por todos los medios salvar a algunos.23Yo hago todas las cosas por motivo del evangelio, para poder participar en sus bendiciones.24¿No saben ustedes que en una carrera todos los corredores corren la carrera, pero sólo uno recibe el premio? Así que corran para ganar el premio.25Un atleta ejercita dominio propio en todo su entrenamiento. Ellos lo hacen para recibir una corona que es perecedera, pero nosotros corremos para poder recibir una corona imperecedera.26Por lo tanto, yo no corro sin propósito, ni peleo golpeando el aire.27Someto mi cuerpo y lo hago un esclavo, para que después que haya predicado a otros, yo mismo no sea descalificado.
1Quiero que sepan, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos pasaron a través del mar.2Todos fueron bautizados en Moisés en la nube y en el mar,3y todos comieron la misma comida espiritual.4Todos bebieron la misma bebida espiritual. Porque ellos tomaron de una roca espiritual que los siguió, y esa roca era Cristo.5Pero Dios no estaba muy complacido con la mayoría de ellos, y sus cadáveres fueron dispersos en el desierto.6Ahora estas cosas eran ejemplo para nosotros, para que no añoráramos las cosas malas, como ellos hicieron.7No sean idólatras, así como algunos de ellos fueron. Esto es como está escrito: " LA GENTE SE SENTÓ PARA COMER Y BEBER, Y SE LEVANTÓ PARA JUGAR."8No cometamos inmoralidad sexual, como muchos de ellos lo hicieron. En un día veintitrés mil personas murieron por causa de ello.9Tampoco pongamos a Cristo a prueba, como muchos de ellos hicieron y fueron destruidos por serpientes.10Además, no murmuren, como muchos de ellos lo hicieron, y fueron destruidos por el ángel de la muerte.11Ahora, estas cosas les sucedieron a ellos como ejemplo para nosotros. Fueron escritas para nuestra instrucción, para nosotros, sobre quienes el fin de los tiempos ha venido.12Por lo tanto, que todo el que piensa que está de pie tenga cuidado de que no se caiga.13Ninguna tentación les ha sobrevenido a ustedes que no sea común a toda la humanidad. En cambio, Dios es fiel. Él no dejará que ustedes sean tentados más allá de su habilidad. Con la tentación, Él también proveerá la manera de escapar, para que ustedes puedan ser capaces de soportarla.14Por lo tanto, mis amados, huyan de la idolatría.15Yo les hablo como gente pensante, para que puedan juzgar lo que digo.16La copa de bendición que nosotros bendecimos, ¿no es un compartir en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es un compartir en el cuerpo de Cristo?17Porque debido a que hay una hogaza de pan, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo. Nosotros todos tomamos de la hogaza de pan juntos.18Miren a la gente de Israel: ¿no son ellos quienes comen los sacrificios y participan en el altar?19¿Qué estoy diciendo entonces? ¿Que un ídolo es algo? ¿O que la comida sacrificada a un ídolo es algo?20Pero yo digo acerca de las cosas que los gentiles paganos sacrifican, que ellos ofrecen estas cosas a demonios y no a Dios. ¡Yo no quiero que ustedes sean partícipes con demonios!21Ustedes no pueden beber la copa del Señor y la copa de los demonios. Ustedes no pueden tener compañerismo en la mesa del Señor y en la mesa de los demonios.22¿O provocamos nosotros al Señor a celos? ¿Somos más fuertes de lo que Él es?23Todo es legal, pero no todo es beneficioso. Todo es legal, pero no todo edifica a la gente.24Nadie debe buscar su propio bien. En lugar de esto, cada uno debe buscar el bien de su vecino.25Ustedes pueden comer cualquier cosa que se venda en el mercado, sin preguntas de conciencia.26Pues "LA TIERRA ES DEL SEÑOR, Y LA PLENITUD DE ELLA."27Si un incrédulo los invita comer, y ustedes desean ir, coman cualquier cosa que se les ponga delante sin hacer preguntas de conciencia.28Pero si alguien te dice: "Esta comida era de un sacrificio pagano," no la comas. Esto es por causa de aquel que te lo informó, y por motivos de conciencia.29Yo no me refiero a tu propia conciencia, sino a la conciencia de la otra persona. Pues ¿por qué mi libertad debe ser juzgada por la conciencia de otro?30Si yo participo de la comida con gratitud, ¿por qué soy yo insultado por aquello por lo cual yo dí gracias?31Por lo tanto, sea que coman o beban, o cualquier cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios.32No ofendan a Judíos ni a Griegos, ni a la iglesia de Dios.33Yo trato de complacer a todos en todas las cosas. No busco mi beneficio, sino el de muchos. Hago esto para que ellos sean salvos.
1Sean imitadores de mí, así como yo soy imitador de Cristo.2Yo les alabo porque ustedes se acuerdan de mí en todo. Les alabo porque ustedes se adhieren bien a las tradiciones tal como yo se las entregué a ustedes.3Ahora yo quiero que ustedes entiendan que Cristo es la cabeza de todo hombre, que un hombre es la cabeza de una mujer, y que Dios es la cabeza de Cristo.4Cualquier hombre que ora o profetiza con su cabeza cubierta deshonra su cabeza.5Pero cualquier mujer que ora o profetiza con su cabeza descubierta deshonra su cabeza. Porque es una y la misma cosa como si su cabeza estuviera rapada.6Pues si una mujer no cubre su cabeza, ella debe cortar su pelo corto. Si es vergonzoso para una mujer cortarse el cabello o raparse su cabeza, que se cubra la cabeza.7Un hombre no debe tener su cabeza cubierta, ya que es la imagen y gloria de Dios. Pero la mujer es la gloria del hombre.8Porque el hombre no fue hecho de la mujer. Por lo contrario, la mujer fue hecha del hombre.9Porque tampoco fue el hombre creado para la mujer. Por el contrario, la mujer fue creada para el hombre.10Por esto es que la mujer debe tener un símbolo de autoridad sobre su cabeza, debido a los ángeles.11Sin embargo, en el Señor, la mujer no es independiente del hombre, ni el hombre es independiente de la mujer.12Pues así como la mujer viene del hombre, así el hombre viene de la mujer. Y todas las cosas vienen de Dios.13Juzguen por ustedes mismos: ¿Es apropiado que una mujer le ore a Dios con su cabeza descubierta?14¿La misma naturaleza no les enseña a ustedes que si un hombre tiene el cabello largo, es una deshonra para él?15¿La naturaleza no les enseña a ustedes que si una mujer tiene el cabello largo, ésa es su gloria? Porque su cabello se le dio para cubrirse.16Pero si alguien quiere discutir acerca de esto, nosotros no tenemos ninguna otra práctica, ni las iglesias de Dios.17Pero en las siguientes instrucciones, no los alabo. Pues cuando ustedes se reúnen, no es por lo mejor, sino por lo peor.18Pues en primer lugar, yo escucho que cuando ustedes se reúnen en la iglesia, hay divisiones entre ustedes, y en parte yo lo creo.19Pues debe haber también disensiones entre ustedes, para que aquellos quienes son aprobados sean reconocidos entre ustedes.20Pues cuando ustedes se reúnen, no es la Cena del Señor la que comen.21Cuando ustedes comen, cada uno come su propia comida antes que los otros tengan la suya. Uno tiene hambre y otro se embriaga.22¿No tienen ustedes casas para comer y beber? ¿O desprecian ustedes la iglesia de Dios y humillan a aquellos que no tienen nada? ¿Qué debo decirles? ¿Los debo alabar? ¡No los alabaré por esto!23Porque yo recibí del Señor lo que también les enseñé a ustedes, que el Señor Jesús, en la noche que fue traicionado, tomó pan.24Después de haber dado gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que es para ustedes. Hagan esto para recordarme."25En la misma manera Él tomó la copa después de cenar, y dijo: "Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre. Hagan esto cuantas veces ustedes la beban, para recordarme."26Porque cada vez que coman este pan y beban esta copa, ustedes proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga.27Cualquiera, por lo tanto, que coma el pan o beba la copa del Señor de una manera indigna, será culpable del cuerpo y la sangre del Señor.28Permítan que la persona se examine a sí misma primero, y de esta manera permítanle comer del pan y beber de la copa.29Pues quien come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe juicio para sí mismo.30Por esto es que muchos entre ustedes están débiles y enfermos, y algunos de ustedes duermen.31Pero si nos examinamos a nosotros mismos, no seremos juzgados.32Pero cuando somos juzgados por el Señor, somos disciplinados, de manera que no seamos condenados juntos con el mundo.33Por lo tanto, mis hermanos, cuando se reúnan para comer, esperen el uno por el otro.34Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, para que cuando se reúnan esto no sea para juicio. Y acerca de las otras cosas que ustedes escribieron, les daré direcciones cuando ya.
1Acerca de los dones espirituales, hermanos, no quiero que ustedes estén desinformados.2Ustedes saben que cuando eran paganos, ustedes de una manera u otra fueron descarriados a los ídolos mudos.3Por lo tanto, yo quiero que ustedes sepan que nadie que habla por el Espíritu de Dios puede decir: "Jesús es maldito." Nadie puede decir: "Jesús es el Señor," excepto por el Espíritu Santo.4Ahora hay diferentes dones, pero el Espíritu es El.5Hay diferentes ministerios, pero el Señor es El.6Y hay diferentes tipos de trabajo, pero es el mismo Dios quien las hace posibles en todos.7Ahora, a cada uno le es dado la manifestación visible del Espíritu para el provecho de todos.8Porque a uno le es dado por el Espíritu la palabra de sabiduría, y a otro la palabra de conocimiento por el mismo Espíritu.9A otro, le es dado fe por el mismo Espíritu, y a otro, dones de sanidad por el mismo Espíritu.10A otro le es dado obras de poder, y a otro profecía. A otro le es dada la habilidad de distinguir entre espíritus, a otro variedad de tipos de lenguas, y a otro, la interpretación de lenguas.11Pero el mismo y único Espíritu trabaja en todos éstos, entregando los dones a cada uno individualmente, como Él escoge.12Pues así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos son miembros del mismo cuerpo, así es con Cristo.13Pues por el Espíritu de Cristo fuimos todos bautizados en un solo cuerpo, sean judíos o griegos, sean cautivos o libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.14Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.15Si el pie dice: "Como no soy la mano, yo no soy parte del cuerpo," no por eso es menos que una parte del cuerpo.16Y si la oreja dijera: "Como no soy un ojo, yo no soy parte del cuerpo," no por eso es menos que una parte del cuerpo.17Si todo el cuerpo fuera un ojo, ¿dónde estaría el sentido del oído? Si todo el cuerpo fuera un oído, ¿dónde estaría el sentido del olfato?18Pero Dios acomodó cada parte del cuerpo como Él lo diseñó.19Y si todos fueran el mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?20Pues ahora hay muchos miembros, pero un solo cuerpo.21El ojo no puede decirle a la mano: "Yo no tengo necesidad de ti." Ni la cabeza puede decirles a los pies: "Yo no tengo necesidad de ti."22Pero los miembros del cuerpo que aparentan ser más débiles son esenciales.23Y las partes del cuerpo que nosotros pensamos que son menos honorables, nosotros les damos mayor honra, y nuestros miembros que no son presentables tienen más dignidad.24Ahora nuestros miembros presentables no necesitan ser tratados con dignidad, porque ellos ya tienen dignidad. Pero Dios ha unido a todos los miembros, y Él les dio más honor a esos que les faltaba.25Él hizo esto para que no haya división dentro del cuerpo, sino que los miembros deben cuidarse los unos a los otros con el mismo afecto.26Y cuando un miembro sufre, todos los miembros sufren juntos. O cuando un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan juntos.27Ahora ustedes son el cuerpo de Cristo, y miembros de él individualmente.28Y Dios ha señalado en la iglesia primero apóstoles, segundo profetas, tercero maestros, después aquellos que hacen obras poderosas, después dones de sanidad, aquellos que proveen ayudas, aquellos que hacen el trabajo de administración, y aquellos que tienen varios de tipos de lenguas.29¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Todos hacen obras poderosas?30¿Todos ellos tienen dones de sanidad? ¿Todos ellos hablan en lenguas? ¿Todos ellos interpretan lenguas?31Celosamente busquen los donesmayores. Pero yo les mostraré a ustedes un camino más excelente.
1Supongan que yo hablo en lenguas de hombres y de ángeles. Pero si no tengo amor, he venido a ser un metal ruidoso o un címbalo que retiñe.2Supongan que yo tengo el don de la profecía y entiendo todas las verdades escondidas y el conocimiento, y que tengo toda la fe como para remover montañas. Pero si no tengo amor, no soy nada.3Y supongan que yo doy todo lo que poseo para alimentar a los pobres, y que doy mi cuerpo para ser quemado. Pero si no tengo amor, yo nada gano.4El amor es paciente y amable. El amor no envidia ni se jacta. No es arrogante5ni rudo. No busca servirse a sí mismo. No se enoja fácilmente, ni guarda cuentas de errores.6Él no se alegra en la injusticia. En su lugar, se goza en la verdad.7El amor soporta todas las cosas, cree todas las cosas, tiene confianza acerca de todas las cosas, y sufre todas las cosas.8El amor nunca acaba. Si hay profecías, ellas acabarán. Si hay lenguas, ellas cesarán. Si hay conocimiento, éste se acabará.9Porque conocemos en parte y profetizamos en parte.10Pero cuando venga lo perfecto, lo que está incompleto pasará.11Cuando yo era un niño, hablaba como un niño, pensaba como un niño, razonaba como un niño. Cuando me convertí en un adulto, yo puse a un lado las cosas infantiles.12Porque ahora nosotros vemos indirectamente en un espejo, pero después cara a cara. Ahora conozco en parte, pero después conoceré completamente, así como yo he sido conocido completamente.13Pero ahora estas tres cosas permanecen: fe, esperanza y el amor. Pero el mayor de éstos es el amor.
1Sigan el amor y deseen fervientemente los dones espirituales, especialmente que ustedes puedan profetizar.2Porque el que habla en lenguas no habla a la gente sino a Dios. Pues nadie le entiende porque habla cosas escondidas en el Espíritu.3Pero el que profetiza, habla a la gente para edificarlos, para motivarlos y consolarlos.4El que habla en lenguas se edifica a sí mismo, pero el que profetiza edifica a la iglesia.5Ahora, yo deseo que todos ustedes hablen en lenguas. Pero aún más que eso, deseo que ustedes pudieran profetizar. El que profetiza es mayor que el que habla en lenguas (a menos que alguien interprete para que la iglesia sea edificada).6Pero ahora, hermanos, si yo vengo a ustedes hablando en lenguas, ¿cómo los voy a beneficiar? No puedo, a menos que les hable con revelación, o conocimiento, o profecía o enseñanza.7Si instrumentos inertes producen sonidos, como la flauta o el arpa, y ellos no producen diferentes tonos, ¿cómo sabrá alguien qué melodía está tocando la flauta o el arpa?8Pues si la trompeta se toca con un sonido incierto, ¿cómo sabrá alguien cuándo es hora de prepararse para la batalla?9Así es con ustedes. Si pronuncian palabras que no se entienden, ¿cómo podrá alguien comprender lo que han dicho ustedes? Estarán hablando, y nadie les entenderá.10Indudablemente existen muchos idiomas diferentes en el mundo, y ninguno carece de significado.11Pero si yo no conozco el significado de un idioma, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí.12Igualmente con ustedes. Ya que ustedes están deseosos por las manifestaciones del Espiritu, deseen fervientemente abundar en la edificación de la iglesia.13Así que el que habla en lenguas debe orar para que la pueda interpretar.14Pues si yo oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi mente queda sin fruto.15¿Qué haré? Oraré con mi espíritu, pero también oraré con mi mente. Cantaré con mi espíritu, y cantaré también con mi mente.16De otra manera, si alaban a Dios con el espíritu, ¿cómo podrá el de afuera decir "Amén" cuando ustedes están dando gracias si él no sabe lo que ustedes están diciendo?17Pues ustedes ciertamente hacen bien en dar gracias, pero la otra persona no es edificada.18Le doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos ustedes.19Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento para poder instruir a otros, que diez mil palabras en lenguas.20Hermanos, no sean niños en su manera de pensar. Más bien, en lo que respecta al mal, sean como niños. Pero en su forma de pensar sean maduros.21En la ley está escrito: "POR HOMBRES DE LENGUA EXTRAÑA Y POR LABIOS DE EXTRAÑOS YO HABLARÉ A ESTE PUEBLO. AÚN ENTONCES ELLOS NO ME OIRÁN," dice el Señor.22Por lo tanto, las lenguas son una señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos. Mas la profecía es por señal, no para incrédulos, sino para creyentes.23Si, por lo tanto, toda la iglesia se reuniera todos hablaran en lenguas, y entraran los de afuera e incrédulos, ¿no dirían ellos que ustedes están locos?24Pero si todos ustedes estuvieran profetizando y entrara un incrédulo o uno de afuera, sería convencido por todo lo que oye. Él sería juzgado por todo lo que se ha dicho.25Los secretos de su corazón serían revelados. Como resultado, él caería sobre su rostro y adoraría a Dios. Él declararía que Dios realmente está entre ustedes.26¿Qué sigue entonces, hermanos? Cuando ustedes se reúnan, cada uno tenga un salmo, una enseñanza, una revelación, una lengua o una interpretación. Hagan todo para que ustedes edifiquen la iglesia.27Si alguno habla en una lengua, que sean dos o máximo tres, y cada uno por turno. Y alguien debe interpretar lo dicho.28Pero si no hay quien interprete, que cada uno guarde silencio en la iglesia. Que cada uno hable a sí mismo y a Dios.29Que dos o tres profetas hablen, y que los demás escuchen con discernimiento lo que se dice.30Pero si una revelación es dada a alguien que está sentado en el servicio, que el que había estado hablando guarde silencio.31Pues cada uno de ustedes puede profetizar uno a la vez a fin de que cada cual aprenda y que todos sean alentados.32Pues los espíritus de los profetas están bajo el control de los profetas.33Pues Dios no es un Dios de confusión, sino de paz. Esta es la regla en todas las iglesias de los creyentes.34Las mujeres deben guardar silencio en las iglesias. Porque a ellas no les es permitido hablar. Por el contrario, ellas deben estar en sumisión, así como dice la Ley.35Si hay algo desean aprender, que le pregunten a sus esposos en su casa. Porque es indecoroso para una mujer hablar en la iglesia.36¿La Palabra de Dios vino de ustedes? ¿O solo a ustedes ha alcanzado?37Si alguno piensa de sí mismo ser profeta o espiritual, debe reconocer que las cosas que yo les escribo a ustedes son un mandato del Señor.38Pero si alguno no reconoce esto, que tal persona no sea reconocida.39Así entonces, hermanos, deseen fervientemente profetizar, y no prohíban a nadie hablar en lenguas.40Pero que todas las cosas sean hechas con propiedad y en orden.
1Ahora les recuerdo a ustedes, hermanos, el evangelio que yo les proclamé, el cual ustedes recibieron y sobre el cual ustedes se mantienen.2Es por este evangelio que ustedes están siendo salvos, si ustedes se sostienen firmemente a la palabra que yo les prediqué, a menos que ustedes hayan creído en vano.3Pues yo les entregué como de importancia primordial lo que yo también recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras,4que Él fue enterrado y que fue levantado al tercer día de acuerdo a las Escrituras.5Cristo se le apareció a Cefas, y y entonces a los doce;6entonces se le apareció a más de quinientos hermanos a la vez. La mayoría de ellos todavía están vivos, pero algunos han muerto.7Despues se apareció a Santiago y luego a todos los apóstoles.8Por último, Él se me apareció, como si fuera un niño nacido en el tiempo equivocado.9Pues yo soy el menor de los apóstoles. Soy indigno de ser llamado un apóstol porque perseguí la iglesia de Dios.10Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y Su gracia en mí no fue en vano. En cambio, yo trabajé más fuerte que todos ellos. Sin embargo, no fui yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.11Por lo tanto, sea yo, o ellos, así nosotros predicamos y así ustedes creyeron.12Ahora si Cristo es proclamado como levantado de los muertos, ¿cómo pueden algunos de ustedes decir que no hay resurrección de los muertos?13Pues si no hay resurrección de los muertos, entonces ni siquiera Cristo ha sido levantado.14Y si Cristo no ha sido levantado, entonces nuestra predicación es en vano y su fe también es en vano.15Además somos hallados siendo falsos testigos de Dios, porque nosotros testificamos contra Dios, diciendo que Él levantó a Cristo, cuando Él no lo hizo.16Porque si los muertos no son levantados, ni siquiera Cristo ha sido levantado.17Y si Cristo no ha sido levantado, la fe de ustedes es en vano y ustedes todavía están en sus pecados.18Entonces aquellos quienes han muerto en Cristo también han perecido.19Si solamente en esta vida nosotros tenemos confianza por el futuro en Cristo, de toda las personas, somos los más dignos de lástima.20Pero Cristo ha sido levantado de los muertos, las primicias de aquellos que murieron.21Pues ya que la muerte vino por un hombre, por un hombre también vino la resurrección de los muertos.22Pues como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.23Pero cada uno en su propio orden: Cristo, las primicias; y luego aquellos que pertenecen a Cristo serán hechos vivos en Su venida.24Entonces será el fin, cuando Cristo entregará el reino a Dios el Padre. Esto es luego de Él abolir toda regla, toda autoridad y poder.25Porque Él tiene que reinar hasta que Él haya puesto a todos sus enemigos bajo Sus pies.26El último enemigo en ser destruido es la muerte.27Pues: "ÉL HA PUESTO TODO BAJO SUS PIES." Pero cuando dice: "ÉL HA PUESTO TODO," es claro que esto no incluye a Aquél que puso todo en sujeción a Sí mismo.28Cuando todas las cosas sean sujetas a Él, entonces el Hijo mismo se sujetará a Aquel que sujetó todo a Él. Esto sucederá para que Dios el Padre pueda ser todo en todo.29Si no, ¿qué harán aquellos que son bautizados por los muertos? Si los muertos no son levantados del todo, ¿por qué entonces se bautizan por ellos?30¿Y por qué entonces, estamos nosotros en peligro a toda hora?31¡Todos los días enfrento la muerte! Esto es tan cierto, como al jactarme en ustedes, lo cual he hecho en Cristo Jesús nuestro Señor.32¿Qué gano yo, desde el punto de vista humano, al yo pelear con bestias en Éfeso, si los muertos no son levantados? "Comamos y bebamos, pues mañana nosotros moriremos."33No sean engañados: "La mala compañía corrompe las buenas costumbres."34¡Sean sobrios! ¡Vivan rectamente! No sigan pecando. Pues algunos de ustedes no tienen conocimiento de Dios. Yo les digo esto para su vergüenza.35Pero alguien dirá: "¿Cómo son los muertos levantados? ¿Con qué tipo de cuerpo ellos vendrán?"36¡Ustedes son tan ignorantes! Lo que ustedes siembran no comenzará a crecer a menos que muera.37Y lo que ustedes siembran no es el cuerpo que será, sino la simple semilla. Ésta puede llegar a convertirse en trigo o algo diferente.38Pero Dios le dará un cuerpo como Él escoja, y a cada semilla su propio cuerpo.39No toda carne es igual. Sino que hay una carne de seres humanos y otra carne para los animales, y otra carne para las aves, y otra para los peces.40Hay también cuerpos celestiales y cuerpos terrenales. Pero la gloria del cuerpo celestial es un tipo y la gloria del terrenal es otra.41Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas. Pues una estrella difiere de otra estrella en gloria.42Así también es la resurrección de los muertos. Lo que se siembra es perecedero, y lo que es levantado es imperecedero.43Es sembrado en deshonra; es levantado en gloria. Es sembrado en debilidad; es levantado en poder.44Es sembrado un cuerpo natural; es levantado un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual.45Así también está escrito: "EL PRIMER HOMBRE ADÁN VINO A SER UN ALMA VIVIENTE." El último Adán vino a ser un espíritu que da vida.46Pero lo espiritual no vino primero sino lo natural, y luego lo espiritual.47El primer hombre es de la tierra, hecho de polvo. El segundo Hombre es del cielo.48Así como aquel hecho de polvo es, así también son aquellos que son hechos del polvo. Y así como el Hombre del cielo es, así también son aquellos que son del cielo.49Así como nosotros hemos llevado la imagen del hombre de polvo, también llevaremos la imagen del Hombre del cielo.50Ahora esto digo, hermanos, que la carne y sangre no puede heredar el reino de Dios. Ni tampoco lo perecedero hereda lo imperecedero.51¡Miren! Les digo una verdad secreta: no todos moriremos, pero todos seremos cambiados.52Nosotros seremos cambiados en un momento, en el parpadeo de un ojo, a la última trompeta. Pues la trompeta sonará y los muertos serán levantados imperecederos, y nosotros seremos cambiados.53Pues este cuerpo perecedero tiene que revestirse de lo imperecedero, y este cuerpo mortal tiene que revestirse de inmortalidad.54Pero cuando este cuerpo perecedero se haya revestido de lo que es imperecedero y este cuerpo mortal se haya revestido de inmortalidad, entonces se cumplirá el dicho que está escrito: "LA MUERTE ES TRAGADA EN VICTORIA."55"¿MUERTE, DONDE ESTÁ TU VICTORIA? ¿MUERTE, DONDE ESTÁ TU AGUIJÓN?"56El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la Ley.57¡Pero gracias a Dios, quien nos da a nosotros la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!58Por lo tanto, mis queridos hermanos, sean firmes e inmovibles. Siempre abunden en la obra del Señor, porque ustedes saben que su trabajo en el Señor no es Vano.
1Ahora, concerniente a la ofrenda para los creyentes, como yo instruí a las iglesias de Galacia, así ustedes deben hacer.2En el primer día de la semana, cada uno de ustedes deberá apartar algo y guardarlo, de acuerdo con su capacidad. Hagan esto para que cuando yo llegue no se recojan ofrendas.3Y cuando yo llegue, con quien ustedes aprueben, yo enviaré sus ofrendas a Jerusalén.4Y si es apropiado para mí, ir también, ellos irán conmigo.5Pero yo vendré a ustedes, cuando pase por Macedonia. Pues pasaré por Macedonia.6Tal vez pueda quedarme con ustedes o aún pasar el invierno, para que ustedes me ayuden en mi viaje, dondequiera que yo vaya.7Pues no deseo verlos a ustedes por un corto tiempo. Pues espero pasar algún tiempo con ustedes, si el Señor lo permite.8Pero me quedaré en Efeso hasta el Pentecostés,9pues una puerta ancha se ha abierto para mí, y hay muchos adversarios.10Ahora cuando Timoteo venga, vean que él esté con ustedes sin temor, porque él está haciendo el trabajo del Señor, al igual que yo.11No dejen que nadie lo desprecie. Ayúdenlo en su camino en paz, para que él pueda venir a mí. Pues yo estoy esperando que él venga junto con los hermanos.12Ahora, concerniente a nuestro hermano Apolos, fuertemente lo animé a visitarles a ustedes con los hermanos. Pero no era del todo su voluntad venir ahora. Sin embargo, él vendrá cuando el tiempo sea oportuno.13Estén alerta, manténganse firmes en la fe, actúen como hombres, sean fuertes.14Que todo lo que ustedes hagan sea hecho en amor.15Ustedes conocen la casa de Estéfanas, que ellos fueron los primeros convertidos en Acaya y que ellos se pusieron a sí mismos al servicio de los creyentes. Ahora, yo les insto a ustedes, hermanos,16que estén en sumisión a personas como éstas y a todos aquellos que ayudan en el trabajo y en las labores con nosotros.17Y yo me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico. Ellos han suplido lo que faltaba en la ausencia de ustedes.18Pues han refrescado mi espíritu y el de ustedes. Así que, reconozcan a personas como éstas.19Las iglesias de Asia les envían saludos a ustedes. Aquila y Priscila les saludan en el Señor, con la iglesia que está en su casa.20Todos los hermanos les saludan. Salúdense unos a otros con un beso santo.21Yo, Pablo, escribo esto con mi propia mano.22Si alguien no ama al Señor, que sea maldito. ¡Que nuestro Señor venga!23La gracia del Señor Jesús esté con ustedes.24Mi amor esté con todos ustedes en Cristo Jesús.